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una Ventana desde Madrid

Andalucía

Sevilla (XIII): siglo XVII, del Renacimiento al Barroco (II)

Introducción



En esta segunda página que unaVentanadesdeMadrid (uVdM) dedica al Siglo XVII en Sevilla, trataremos sobre los conventos construidos en este siglo que aún se conservan en la ciudad. Un siglo éste que, como hemos mencionado en nuestro anterior reportaje –Sevilla (XII): siglo XVII, del Renacimiento al Barroco (I)–, a pesar de comenzarlo como una continuación del anterior, en el que Sevilla vivió su momento de mayor gloria y riqueza, lo terminó empobrecida y con una importante disminución de población. Y es que, durante esta centuria, la ciudad perdió, aproximadamente, la tercera parte de su población como consecuencia de las epidemias, la hambruna resultante de las malas cosechas y el reclutamiento de soldados para las continúas guerras en las que se vio implicado el Imperio Español.

Además, en este siglo, y a raíz de la situación económica de la ciudad, disminuyó el número de fundaciones. No obstante, quizás como una continuación de la trayectoria económica del anterior, en éste se fundaron en Sevilla, entre otros, los conventos masculinos de San José, de los mercedarios, en 1604, hoy desaparecido y del que ha quedado la Iglesia del Señor San José; y del Pópulo, de los agustinos, en 1624, también desaparecido y sobre cuyo solar se levanta hoy el mercado del Arenal; y los femeninos de Santa Ana, de las carmelitas; de San José, de las Mercedarias Descalzas; y de Santa María de los Reyes, de las dominicas, hoy propiedad de la Junta de Andalucía y del que trataremos en las páginas que dedicaremos al siglo XVIII, fecha de construcción de su iglesia. Además, en 1612, se reconstruye la Casa Grande de la Merced, convertida hoy en Museo de Bellas Artes.

Sevilla, Iglesia del Antiguo Convento de la Santísima Trinidad, Santuario de María Auxiliadora

Iglesia del Antiguo Convento de la Santísima Trinidad, Santuario de María Auxiliadora.

Un hecho de gran importancia, conforme a la religiosidad de la población sevillana de entonces, fue el Breve Pontificio1, de 1617, en el que se prohibía afirmar en público que la Virgen fue concebida en pecado original. No era el Dogma2, para el que aún habría que esperar más de 200 años, hasta su proclamación por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, pero sí era un freno para quienes se oponían a su culto. Y es que, por entonces, en Sevilla, había una gran controversia entre los estamentos religiosos que defendían la concepción de María sin Pecado Original, una celebración muy popular en la ciudad, y los que se oponían a ello. Entre los primeros, podemos citar, entre otros, a los jesuitas y a las hermandades, y entre los segundos, a los dominicos. De hecho, estos últimos fueron, en ocasiones, agredidos por no querer mencionar el “Ave María Purísima”.

Para hacernos idea de la importancia de esta cuestión para los sevillanos –es en este siglo cuando surgió la gran devoción de los hispalenses por la Inmaculada–, debemos saber que el mismo Ayuntamiento de Sevilla, tras pronunciar el Voto Solemne de su defensa, envió una delegación a entrevistarse con el papa para solicitar que éste proclamase la Inmaculada Concepción como Dogma de Fe.

La delegación tuvo que aguardar dos años, hasta 1616, para ser recibida por el papa y, aunque el Santo Padre Paulo V mostró sus simpatías por esta cuestión, no la expresó con un Dogma, sino con un Breve formulado en agosto de 1617. Aquí, debemos de mencionar que, según la fuente a consultar, se menciona este decreto como Bula3 o como Breve, un documento éste de menor solemnidad que el anterior. Al parecer, se trató del segundo.

De entonces, tenemos poemas, como el de Miguel Cid, defendiendo con sus versos la Inmaculada Concepción:

"Todo el mundo en general
a vozes Reyna escogida
digan que soys concebida
sin pecado original”

En 1661, siendo papa Alejandro VII, se emitió una bula por la que se autorizaba a celebrar una fiesta en honor a la Inmaculada Concepción.

Terminamos esta introducción con otros dos episodios de índole religiosa sucedidos en la ciudad durante esta centuria.

El primero es el surgimiento en Sevilla de la “Secta de los Alumbrados”, que se oponía al matrimonio y a la vida conventual. Defendía la existencia de un Estado de Perfección en el que no habría reglamentos, ordenanzas canónicas, etc. La Inquisición, en 1626, descubrió su existencia y su gran importancia ya que, como leemos en la página 171 del libro “Historia de Sevilla” (1987), de José María de Mena, quien, a su vez, cita a Menéndez y Pelayo en “Historia de los heterodoxos Españoles”: “no hay duquesa ni marquesa, ni mujer alta ni baja, excepto las que se confiesan con frailes dominicos, que no tenga algo de que acusarse en ese particular”.

Sevilla, Convento de las Santas Justa y Rufina

Convento de las Santas Justa y Rufina.

En 1626, la beata Catalina de Jesús fue condenada a diversas penitencias y seis años de prisión en un monasterio. Otro condenado fue el presbítero4 Juan de Villalpando, quien aplicaba de forma muy particular el sacramento de la penitencia, condenando a los confesados, para evitar que pecasen, a quedar secuestrados en su casa.

Los castigos impartidos no fueron esta vez los que podríamos esperar conforme a las actuaciones de la Inquisición durante el siglo XVI. Aquí, hacemos un inciso y repetimos la opinión de José María de Mena –en la página 172 de la misma obra anterior– de que, quizás, la mayor dureza con la que la Inquisición trató a los protestantes fuera por motivos políticos, dada su posible complicidad con los ingleses y los rebeldes alemanes, ambos, enemigos de la Corona de España.

El segundo episodio ocurrió en 1668, durante la beatificación5 del rey Fernando III “el Santo”. Al abrir su sepulcro, en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, apareció su cuerpo incorrupto y sin señal de haber sido embalsamado, como así certificaron los ilustres médicos don Gaspar Cabrera y don Cristóbal Báez, y el erudito en antigüedades don Cristóbal Báez. Sobre don Gaspar, hay que señalar que fue autor de importantes libros de medicina, utilizados durante más de un siglo en las Universidades europeas.

Tres años después, en 1671, llegó a Sevilla un Breve Pontificio por el que se decretaba la canonización6 de Fernando III. Esta disposición papal fue motivo de alegría en la ciudad, celebrándose distintas fiestas, tanto profanas como religiosas, y corridas de toros.

Pasemos a continuación a ver los conventos del siglo XVII que aún quedan en Sevilla.



Sevilla, Convento de Santa María del Socorro, fachada a la calle Socorro

Convento de Santa María del Socorro, fachada a la calle Socorro.

El Monasterio de Santa María del Socorro, más conocido como Convento del Socorro, de la orden de la Inmaculada Concepción, conocidas como concepcionistas franciscanas, lo fundó, en 1522, doña Juana de Ayala, hija del caballero veinticuatro7 de Sevilla don Gonzalo Gómez de Cervantes y sobrina del arzobispo de Sevilla, entre 1449 y 1453, don Juan de Cervantes.

La fundadora dispuso que en el convento no hubiera más de veinte monjas, una norma ésta que fue relajándose con el paso del tiempo. Entre las normas, también se incluía, según algunas fuentes, que estas monjas tenían que proceder de familias nobles, pero hay otras fuentes que no sólo niegan esta condición, sino que, además, afirman que no existe nada al respecto entre la documentación del convento o en el testamento de doña Juana de Ayala.

El lugar escogido para su ubicación, hoy entre las calles Bustos Tavera y Socorro, fueron unas casas, propiedad de la fundadora, en las que se alojaron las primeras monjas, llegadas desde los conventos de Dueñas y de Santa Paula, cisterciense el primero y jerónimo el segundo. Tras su fundación, se fueron sucediendo las diferentes obras hasta conformar el monasterio.

Así, en 1524, se termina la transformación en monasterio de las antiguas casas de doña Juana y en 1525, comienza la fábrica de la capilla a cargo del maestro albañil Alonso Ortiz. Tres años después, en 1528, el maestro carpintero Andrés se hacer cargo del artesonado8 y la armadura de madera, mientras que el pintor Alonso Pérez lo hará de la pintura y el dorado. En 1529, se bendice la iglesia, y en 1531, otro carpintero, Juan Díaz, termina el coro y la tribuna.

Más adelante, a lo largo de los siglos XVII y XVIII, se llevaron a cabo varias obras de reforma y ampliación. Posteriormente, en el XIX, la desamortización16 supuso una importante pérdida patrimonial para el convento, al verse privado de obras de arte, propiedades en el Aljarafe y casas en la ciudad.

En el siglo XX, hubo nuevas reformas en el convento, de entre las que destaca la ejecutada entre los años 1970 y 1972 por los arquitectos Espiau y Tascó, cuando se construyó la parte más moderna del convento. Se trata del edificio que da a la calle Bustos Tavera, el cual funcionó como residencia de estudiantes entre 1972 y 1996 para, posteriormente, convertirse en una hospedería entre 2005 y 2012.

El convento cerró en el año 2018, trasladándose su comunidad de monjas hasta el Monasterio de la Purísima Concepción de Mairena de Aljarafe. Con él, cierra el último convento de monjas concepcionistas de los cuatro que un día tuvo Sevilla. Los otros tres fueron los de la Concepción de San Miguel, desamortizado en 1837; de las Santas Justa y Rufina, desaparecido también en 1837; y de San Juan de la Palma, exclaustrado17 en 1868.

Aunque en 2022 se barajó la posibilidad de instalar en las dependencias del Convento del Socorro un centro de día y una residencia de mayores, hasta el momento actual (abril de 2024), y conforme a la información de que dispone unaVentanadesdeMadrid, no se han emprendidos obras que apoyen dicha medida.

La iglesia

Sevilla, Puerta de acceso a la iglesia conventual

Puerta de acceso a la iglesia conventual.

La iglesia conventual se levanta junto a la calle Socorro, siendo el lado de la Epístola18 su fachada. Es aquí donde se encuentra la portada principal, que vemos en la fotografía adjunta. Se trata de un vano19 arquitrabado20 sin decoración alguna.

El templo, construido en el siglo XVI y reformado en el XVIII y en el XIX, tiene planta rectangular, una sola nave y se cubre con un artesonado mudéjar29 en el que quedan restos de policromía. Cuenta con dos coros, un alto y otro bajo, situados ambos a los pies30 del templo y delimitados del resto de la nave por una celosía32 de madera en el primero y una doble reja en el segundo. La cubierta del coro alto también es un artesonado, en este caso, adornado con grutescos33 y escudos heráldicos, quizás de la familia de su fundadora.

La zona de la cabecera queda señalada por un gran arco toral34 de medio punto35 que la diferencia del resto de la nave y está cubierta por una bóveda ojival36. El retablo mayor que aquí vemos es del siglo XVI; fue contratado en 1636 a los hermanos Felipe y Gaspar de Ribas y policromado después, quizás en el siglo XVIII. Está formado, de arriba a abajo, por un ático41, dos cuerpos de tres calles42 cada uno delimitadas por columnas pareadas43, un banco44 y un sotabanco45.

La imagen que lo preside, situada en el primer cuerpo, es de la Virgen del Socorro, una talla en alabastro46 del siglo XVI y también policromada posteriormente. Continuando con el eje central, en el segundo cuerpo, tenemos una imagen de Santa Beatriz de Silva, fundadora de la orden concepcionista; y finalmente, en el tercero, otra imagen, en este caso de San Francisco de Asís, obra de Felipe de Ribas.

En las calles laterales de estos dos cuerpos, se reúnen cuatro cuadros, igualmente del siglo XVII, que componen un programa iconográfico de la vida de la Virgen como madre de Jesús. Así, tenemos, a la izquierda abajo, la Anunciación; a la derecha, la Presentación en el Templo; arriba, a la izquierda, el Nacimiento de Jesús; y a la derecha, la Circuncisión de Jesús. Por último, en el ático, rematando las calles laterales, vemos sendas tarjas47 con las cinco llagas de los franciscanos.

Un segundo retablo barroco48, modificado en el siglo XVIII, se encuentra en el lateral del Evangelio, junto al coro bajo. En el centro, tenemos la imagen de la Inmaculada Concepción, y a los lados, las de San José y San Joaquín.

Ya dentro del coro bajo, y entre otras imágenes, hay un Crucificado, con las imágenes de la Virgen y de San Juan a los pies, así como una Virgen sentada con el Niño Jesús, del siglo XVIII. En este espacio, otro elemento a destacar es el órgano de finales del siglo XVIII, obra del maestro Otín Calvete.

Las paredes de la iglesia están decoradas con paños de azulejos en blanco y azul realizados, entre los años 1904 y 1910, por la fábrica Pickman que había en la Cartuja de Sevilla. En ellos, hay representadas diversas escenas de algunos de los cuadros que por la desamortización fueron confiscados al convento.

El Convento

Sevilla, Captura de Google Maps con el Convento de Santa María del Socorro delimitado en rojo

Captura de Google Maps con el Convento de Santa María del Socorro delimitado en rojo.

El convento cuenta con un claustro49 principal, datado del primer tercio del siglo XVII, aproximadamente en el año 1625, diseñado por Diego López Bueno y terminado por Juan Bernardo de Velasco. Está formado por un espacio delimitado por cuatro galerías50 de dos cuerpos.

El cuerpo inferior cuenta con arcos de medio punto apoyados sobre columnas toscanas51 de mármol. Las enjutas58 de los arcos están decoradas con puntas de diamantes y escudos con motivos vegetales. El cuerpo superior es de menor altura que el inferior, tiene los arcos rebajados59 apoyados, igualmente, sobre columnas toscanas.

Alrededor del claustro, se ubica una serie de dependencias, como los antiguos refectorio (comedor), cocina y sala capitular, además de la escalera principal.

Los demás edificios y construcciones del monasterio son más modernas, procedentes de las obras de los años 70 del pasado siglo XX. Se trata de, lo que podría llamarse, un nuevo convento y la antigua residencia universitaria.

Mientras que las anteriores dependencias se hallaban limítrofes o cercanas a la calle Socorro, en estas obras se levanta un nuevo volumen que tiene la fachada en la calle Bustos Tavera. Se divide en una planta baja, que comunica los espacios de clausura60 con el exterior, y las dos plantas superiores, en las que se encontraba la residencia universitaria.

En estas obras, en el interior del convento, también se levantaron otros dos cuerpos. Uno, limítrofe con el muro interior de la iglesia, destinado a las nuevas dependencias conventuales, como cocina, sala capitular, sacristía, etc., y otro, de planta curva, que une este último con el antes mencionado levantado junto a la calle Bustos Tavera.

Finalmente, decir que en los espacios verdes que vemos en la captura de Google Maps, a ambos lados del cuerpo curvo, se encuentran las huertas del convento, y junto al claustro, el pequeño cementerio de la comunidad.

El convento, conforme al Decreto 996/1970, de 12 de marzo, fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

Localización: Calle Socorro, 11 y 13; calle Bustos Tavera, 30. 41003 Sevilla.


Sevilla, Convento de Santa Ana

Convento de Santa Ana.

El Convento de Santa Ana, de la orden de las Carmelitas de la Antigua Observancia, conocidas también como Carmelitas Descalzas, se fundó en la localidad de Paterna del Campo, Huelva, en el año 1537. En 1564, conforme a los deseos del superior provincial del Carmelo, Fray Alonso de Bohórquez, se trasladó hasta Sevilla a una casa de la calle Rosario.

En 1606, se trasladó hasta su actual instalación, en donde ha permanecido todos estos años, con excepción del período comprendido entre los años 1868 y 1875. Tras la revolución que destronó a Isabel II, en 1868, el convento fue exclaustrado, trasladándose sus religiosas hasta el Convento de San Leandro, en donde permanecieron hasta la Restauración de la dinastía borbónica, en 1874, retornando a su convento el 2 de abril de 1875.

Anteriormente, en 1837, se incorporaron a este convento veinte monjas del monasterio carmelita de la Encarnación de Belén, al ser éste desamortizado en dicho año. De este monasterio, actualmente, no queda ninguna construcción ya que tanto su iglesia como las demás dependencias conventuales fueron demolidas a finales del siglo XIX.


Sevilla, Iglesia del Convento de Santa Ana

Iglesia del Convento de Santa Ana.

La Iglesia

La iglesia del Convento de Santa Ana, construida en el siglo XVII y modificada en el XVIII, tiene orientación Oeste-Este (pies-cabecera del templo), quizás por seguir la tradición de las antiguas iglesias, que orientaban su cabecera hacia la salida del Sol (Este), tanto por simbolizar la figura de Cristo como luz del mundo como para mejorar la iluminación interior del edificio.

Este templo es de planta rectangular, tiene una sola nave de tres tramos, además del espacio de los coros (según la fuente a consultar, pueden ser cinco tramos) y se cubre con una bóveda de cañón61 con lunetos62 reforzada con arcos fajones64. Los coros, alto y bajo, se sitúan a los pies de la iglesia.

El retablo mayor es el antiguo retablo mayor del desaparecido convento, también carmelita, de la Encarnación de Belén. Presenta una policromía, en tonos verdes y dorados, posterior a su construcción, realizada, quizás, cuando se trasladó hasta este templo. Fue una obra del escultor y retablista Fernando de Barahona (Sevilla, 1631–1693) que está formada, de arriba a abajo, por ático, dos cuerpos de tres calles y banco. Comenzando por el ático, arriba, encontramos que éste está presidido por el tema de la Encarnación, lo cual nos señala cuál es su procedencia. Bajamos hasta el segundo cuerpo y, en el centro, tenemos, entre sendas columnas salomónicas65, la obra Santa Ana y su hija la Virgen, del afamado escultor Juan Martínez Montañés (Alcala la Real, Jaén, 1568 – Sevilla, 1649). Las figuras que vemos a ambos lados son las de los profetas Elías y Eliseo. En el primer cuerpo, enmarcadas las tres calles por cuatro columnas salomónicas, destaca, en el centro, el camarín66 de la Virgen del Carmen, del siglo XVIII. A su derecha (nuestra izquierda), está la imagen de San José con el Niño, y a su izquierda, la de San Joaquín (esposo de Santa Ana y padre de la Virgen) con el cordero.

En la nave, hay otros varios retablos, siendo los más cercanos al altar mayor los dedicados a Jesús atado a la Columna y a San Juan Evangelista. Ambos se encuentran, respectivamente, a izquierda y derecha del altar mayor, según miramos nosotros hacia él; los dos son del siglo XVIII, mientras que las imágenes pertenecen al XVII.

A continuación, más retirados del altar, se encuentran situados, también a izquierda y derecha, el retablo de San Juan Bautista, del siglo XVIII, con la imagen del siglo XVII atribuida a Martínez Montañés, y el retablo de la Virgen de la Estrella, con una imagen de 1600. Este último cuenta con las imágenes, situadas a izquierda y derecha de su titular, de las santas carmelitas Santa Teresa de Jesús y Santa María Magdalena de Pazzi, mientras que el relieve del ático es de la Natividad.

Por las paredes del templo, hay colgados diferentes cuadros, entre ellos, uno del siglo XVIII, que representa la visión del profeta Elías recibiendo las palmas del martirio a Cristo. En el coro bajo, entre otras imágenes, se encuentra otro lienzo del siglo XVIII de la Virgen de Guadalupe.

Exteriormente, tenemos que la fachada a la calle Santa Ana coincide con el lateral de la Epístola. En esta calle, se abre, sin terminar, la entrada principal al templo. Y es que la portada no llegó a colocarse nunca, si es que alguna vez se construyó, por lo que en la fachada, rodeando el vano de entrada, han quedado las adarajas67 (los espacios rehundidos que vemos alrededor del vano de entrada) necesarias para su instalación. A la derecha de la puerta, conforme la miramos, hay un retablo en cerámica con la imagen de Santa Ana y su hija la Virgen María, situado allí en conmemoración del IV centenario de su fundación.

La espadaña es de dos cuerpos y se halla a la altura de los pies de la iglesia. En el cuerpo inferior, tiene tres vanos rematados con arcos de medio punto e igual número de campanas, mientras que en el superior sólo hay una. El eje central lo remata un frontón68 triangular con el escudo de la orden carmelita. Exteriormente, como vemos en Google Maps, es visible en el cruce de las calles de Santa Ana con Santa Clara.


Sevilla, Captura de Google Maps con el Convento de Santa Ana delimitado en rojo

Captura de Google Maps con el Convento de Santa Ana delimitado en rojo.

El Convento

El Convento de Santa Ana se construyó, en su mayor parte, a lo largo de los siglos XVII y XVIII, aunque algunas de sus obras se terminaron en el XIX para, posteriormente, tener algunas reformas. El solar sobre el que se extiende es más bien pequeño, sobre todo si consideramos los elementos característicos de un convento, como capilla, claustro, residencia, huertas, etc. Una condición ésta que se ha visto agravada por la venta de parte del solar a la que se ha visto obligada la comunidad para así poder asegurar sus necesidades.

El claustro del convento, también limitando con la calle Santa Ana y al que se llega desde el coro bajo, es de dos alturas, con una doble galería de arcos peraltados69 en la inferior y rebajados en la superior, sustentados todos ellos por columnas de mármol. El patio que rodea, en su centro, cuenta con una fuente octogonal de moderna factura. Junto a él, se halla la sala capitular, con diversas imágenes del siglo XVIII y una figura en madera del Crucificado de finales del XVI.

En general, las distintas dependencias comunes del convento cuentan con diversas imágenes religiosas, mayoritariamente del siglo XVIII. Entre ellas, citamos el refectorio, con una Virgen del Carmen, y la escalera que comunica con la primera planta, con un cuadro del Nazareno, del siglo XVII.

Localización: Calle Santa Ana, 34B. 41002 Sevilla.


Sevilla, Portada de acceso al Convento de la Santísima Trinidad

Portada de acceso al Convento de la Santísima Trinidad.

El Convento de la Santísima Trinidad, actual Santuario de María Auxiliadora, tiene sus orígenes en el siglo XIII, poco después de su reconquista por Fernando III “el Santo”, en el año 1248. Tras el reparto de tierras posterior a dicha conquista, a los frailes trinitarios les correspondió una zona cercana a la muralla, en donde, para el año 1250, ya tenían funcionando el convento.

Posteriormente, en el siglo XVII, desaparecen los antiguos edificios, incluida la iglesia, al construirse un nuevo convento y un nuevo templo, una labor en la que intervino el arquitecto Juan de Segarra. En el XVIII, tras el terremoto del año 1755, se realizan diversas obras de reconstrucción, entre ellas, las del coro, el campanario y la entrada.

En el siglo XIX, los trinitarios deben de abandonar el convento, primero, cuando la ocupación francesa, durante la Guerra de Independencia Española (1808-1814), durante la que el convento es saqueado –perdiendo pinturas de, entre otros, Montañés, Pacheco y Zurbarán– y casi destruido.

Tras volverlo a ocupar los frailes, es definitivamente exclaustrado en 1835, conforme a la Real Orden del Exclaustración Eclesiástica70 del conde de Toreno. A partir de entonces, tendrá diversas utilidades, como cuartel de artillería o seminario menor (en 1875), hasta llegar al año 1893, momento en que se convierte en la primera casa de los salesianos en Sevilla.

Todas estas circunstancias han conllevado profundas modificaciones en las dependencias conventuales hasta llegar al momento actual en que, prácticamente, sólo ha quedado, además de la iglesia, parte del antiguo claustro principal, situado junto al lateral de la Epístola del templo.

En los sótanos de la basílica, hay unas galerías de las que, tradicionalmente, se ha dicho que fueron las cárceles romanas en las que encerraron a las santas sevillanas Justa y Rufina, dos hermanas nacidas, respectivamente, en los años 268 y 270 d.C. y ejecutadas por su fe cristiana en el 287 d.C.

Conforme a la información disponible en la propia web de la Basílica de María Auxiliadora, dichas galerías tienen planta de cruz y se cubren con una bóveda de cañón. En el brazo norte, hay un altar con el fuste de granito donde se piensa que fueron flageladas las santas, además de una cruz situada en el centro que, según la tradición, fue labrada por las dos hermanas. En los brazos laterales, tenemos sendos arcos de ladrillo enmarcando las cuevas en las que estuvieron presas las dos jóvenes. Finalmente, el brazo sur, una antigua entrada desde el templo, da al pozo del que, tradicionalmente, se ha creído que bebieron Santa Rufina y Santa Justa.

Además, en las galerías, hay varios enterramientos de trinitarios, de personas cercanas a ellos, como los padres de Santa Ángela de la Cruz, y de nobles polacos relacionados con la Casa de Borbón.

En 1964, según el Decreto 2808, del 27 de agosto, el Convento de la Santísima Trinidad fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.


Sevilla, Iglesia del Convento de la Santísima Trinidad

Iglesia del Convento de la Santísima Trinidad.

La iglesia

La Iglesia de la Trinidad, o Basílica de María Auxiliadora, tiene planta de cruz latina, tres naves, crucero73, una sola torre y está cubierta por un tejado a tres aguas74 sobre las naves, los brazos del crucero y la cabecera, y de cuatro aguas sobre el crucero.

La entrada al templo, situada a los pies, está formada por una portada con un arco de medio punto enmarcado entre sendas parejas de pilastras. Entre cada pareja de pilastras se encuentra un pequeño retablo de azulejería75 con las imágenes de los frailes trinitarios San Simón de Ros y fray Marcos Criado. Por encima del vano de entrada, se extiende un entablamento sobre el que se encuentra el ático, con otro retablo central de azulejos con la imagen de San Fernando en su centro y sendos óvalos a los lados, también con azulejos, con las imágenes de las santas Justa y Rufina.

La iglesia sólo tiene una torre-campanario dispuesta ligeramente rehundida con respecto a la fachada del templo. Es de planta rectangular y tiene un único cuerpo por debajo del campanario. Éste, coronado por un chapitel7 recubierto de azulejos, tiene en cada lateral un vano con arco de medio punto enmarcado entre sendas parejas de pilastras. Entre ellas, vemos pequeños retablos con azulejos pintados con diferentes motivos. En cada vano, posee una campana, y tanto en el lateral de la fachada de la iglesia como en el situado a la derecha, según miramos hacia ésta, por debajo del alfeizar, en el antepecho, hay sendas esferas de reloj.

Una vez en el interior del templo, sobre los pies, tenemos un coro alto con un órgano del año 1930. Enfrente, en la cabecera, observaremos el retablo mayor, una obra que José Alarcón Santacruz realizó en 1934. Está formado por un banco, un primer cuerpo, un segundo cuerpo y un ático. Sobre el banco, de considerable altura, tenemos el primer cuerpo, con la imagen central de la patrona de los salesianos, María Auxiliadora, del año 1895, y las imágenes del siglo XX de Santo Domingo Savio y Santa María D. Mazzarello (según otras fuentes, es la imagen de Santa Luisa de Marillac) situadas a ambos lados. En el segundo cuerpo, sobre el eje central, se hallan las imágenes de las santas Justa y Rufina, y en los laterales, las de los fundadores trinitarios, San Félix de Valois y San Juan de Mata, esta última del siglo XVIII. Finalmente, en el ático, tenemos tres pintura dedicadas a la Orden y al Misterio de la Trinidad realizadas por Antonio Cabral Bejarano en 1815. La central es de la Santísima Trinidad y las dos laterales, de la historia de la Orden de la Trinidad.

A lo largo de las naves laterales, se disponen diferentes capillas, pudiendo destacarse del conjunto del templo, entre otras, las imágenes de Cristo Atado a la Columna, obra de Juan Giralte de 1565 y primera titular de la Hermandad de la Columna y Azotes –conocida como “Cigarreras”–; de la Virgen de los Remedios, del siglo XVI; la Piedad, del siglo XVI, de la capilla penitencial; el relieve del Nacimiento de Jesús, de Diego López Bueno, de 1600; o la Virgen de la Inmaculada, se cree que de Benito de Hita y Castillo, del siglo XVIII.

En cuanto a las diferentes pinturas que cuelgan de sus muros, en ellas, se ve representada la doble historia del templo. Por un lado, tenemos las de la comunidad salesiana, con escenas de la vida de San Juan Bosco, y por otro, de la Orden de la Santísima Trinidad y los Cautivos, de los que destacan los cuatro lienzos del siglo XVIII de la nave central, obra de Bernardo Germán Lorente.

Pasando a la sacristía de la iglesia, en ella, hay una imagen del Niño Jesús, Rey y Redentor, Caballero veinticuatro de la ciudad. Dicha imagen era muy venerada por los monjes trinitarios y, según cuenta la tradición, fue un regalo al convento del rey Fernando III “el Santo” (Monasterio de Nuestra Señora de Valparaíso, Zamora, 1199 – Sevilla, 1252).

En 2008, el 29 de mayo, la Congregación del Culto Divino y de la Disciplina de los Sacramentos concede a esta iglesia el título y la dignidad de Basílica Menor de María Auxiliadora.

Localización: Calle Mª Auxiliadora, 18E. 41008 Sevilla.


Sevilla, Antiguo Convento de Padres Terceros

Antiguo Convento de Padres Terceros.

En 1602, miembros de la Tercera Orden Franciscana Regular llegan a Sevilla con el objeto de fundar un convento. No eran los primeros religiosos de esta orden presentes en Sevilla ya que, desde el siglo XVI, personal de ésta estaba instalado en el desaparecido convento de la Primera Orden Franciscana: la Casa Grande de San Francisco.

Tras su llegada a la ciudad, los frailes terceros entablan relaciones con la Casa del Marqués de Villafranca del Pítamo y Carrión de los Céspedes, propietaria de una casa principal junto a una capilla de San Cosme y San Damián, en donde tendría su origen el Convento de Padres Terceros. La construcción de este cenobio77 comenzó rápidamente, extendiéndose la misma hasta principios del siglo XVIII. El resultado fue un espléndido ejemplo de la arquitectura conventual barroca de Sevilla, formado por un templo colindante por el lateral de la Epístola con el claustro principal, el cual, a su vez, se une al segundo claustro por la caja de escalera.

Como podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, es posible que los primeros trabajos de construcción estuvieran a cargo del arquitecto Juan de Oviedo y de la Bandera (Sevilla, 1565 – Salvador de Bahía, Brasil, 1625) y que de su terminación se encargase el también arquitecto Leonardo de Figueroa (Utiel, Valencia, alrededor del año 1655 – Sevilla, 1730). Otro digno interviniente, autor de la caja78 de las escaleras, construida entre 1690 y 1697, fue el fraile franciscano Fray Manuel Ramos.

En el siglo XIX, durante la ocupación francesa, el convento es utilizado como cuartel por las tropas napoleónicas, que expulsan a los frailes en 1810. Posteriormente, sirvió como alojamiento de las monjas del Convento de la Encarnación, las cuales lo habían perdido al construir una plaza de abastos en su solar. En 1819, los Terceros vuelven a su convento, de donde volverían a ser expulsados, ahora ya de forma definitiva, al ser éste exclaustrado por la desamortización de 1835.

A continuación, el convento –no así la iglesia– pasó a manos del ejército, convirtiéndose en el Cuartel del Tránsito. El templo continuó con su función religiosa hasta el año 1845 en que tuvo que ser cerrado por el derrumbe de la bóveda que cubría su nave central. Las obras de la nueva bóveda no se terminarían hasta 1848. En este año, la iglesia vuelve a abrir para, nuevamente, cerrar en 1880 por otros daños causados por su antigüedad.

Ya en el siglo XX, en 1936, el templo es cedido a la Hermandad de la Santa Cena como sede en la que instalar la capilla de la Cofradía de la Sagrada Columna y Azotes. Permanece en esta iglesia hasta 1958, año en que se desplaza hasta la de la Misericordia. En 1973, vuelve al templo, cedido con carácter usufructuario79 por el cardenal Bueno Monreal y siendo la encargada, actualmente, de su gestión administrativa.

En 1955, la iglesia y el convento son comprados por la Orden de San José de Calasanz, quienes ya eran propietarios, desde 1887, del antiguo palacio de los Duques de Arcos y Osuna, también conocido como de los Ponce de León. En él, habían instalado el Colegio de los Escolapios y la nueva compra correspondía a una ampliación del centro educativo. Ahí, permanecieron hasta el año 1975, cuando el convento y el palacio son vendidos a la inmobiliaria URSESA. Los planes de esta empresa eran levantar en ellos viviendas, pero, debido a la declaración del convento como edificio de interés histórico-artístico, así como a la ruina de la empresa, ésta no pudo derribarlo. No sucedió lo mismo con parte del convento, que sí fue demolido.

En 1986, es la Empresa Municipal de Abastecimientos y Saneamientos de Aguas de Sevilla S.A. (EMASESA) la que se hace con él y los restos del palacio, siendo restaurados y rehabilitados como sede de sus oficinas.

El antiguo Convento de Padres Terceros fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, el 27 de diciembre de 2001.


Sevilla, Iglesia del antiguo Convento de Padres Terceros

Iglesia del antiguo Convento de Padres Terceros.

La iglesia

La iglesia de Nuestra Señora de la Consolación tiene planta de cruz latina, una única nave con capillas en los laterales, cabecera plana y coro a los pies.

Exteriormente, en el hastial80 del templo, destaca la portada, la cual se cree que fue obra de Fray Manuel Ramos, estando estructurada a la manera de un retablo de tres calles separadas por pilastras muy ornamentadas, con formas geométricas y vegetales, y formadas por la superposición de distintos volúmenes.

En la calle central, se encuentra el vano de la puerta de entrada, adintelado81 y coronado, por encima del dintel, con un tímpano83 mixtilíneo con el escudo de la Orden Tercera en su centro. Por encima de él, se halla la imagen de la Virgen de la Consolación, dentro de una hornacina barroca, con la representación de la paloma del Espíritu Santo volando. Este eje central queda rematado con la figura del Arcángel San Miguel. En el ático del retablo, a ambos lados de la Virgen, enmarcándola, se encuentran las estatuas, de izquierda a derecha, de San Antonio de Padua, Santa Isabel de Hungría, Santa Isabel de Portugal y San Ivo. En el mismo orden, entre las pilastras laterales, por encima de las hornacinas con las imágenes de San José Calasanz y San Francisco de Asís, vemos los tondos84 de Santa Clara y Santa Rosa de Viterbo.

Otra imagen de la fachada del templo es el retablo de cerámica con la imagen de la Virgen del Subterráneo, titular de la Hermandad de la Santa Cena, situado a la derecha de la portada.

Terminamos esta somera descripción de la portada con la espadaña levantada sobre el mismo eje vertical del anterior retablo de la Virgen del Subterráneo. Está formada por dos cuerpos: uno inferior, de dos vanos con arcos de medio punto enmarcados por pilastras toscanas, y otro superior, de un solo vano, entre sendos pares de pilastras y rematado por un frontón curvo que lo corona una cruz de forja levantada en su centro.

La nave central, de cinco tramos, se cubre con un techo plano con vigas visibles y diversas piezas decorativas. Anteriormente, hasta el siglo XIX, dispuso de una bóveda de cañón que se desplomó. Donde sí conserva este tipo de bóveda, rebajada con lunetos, es en los brazos del crucero y en el presbiterio. Sobre el crucero, se levanta una bóveda de media naranja apoyada sobre pechinas85 y carente de tambor86 y linterna87. Igualmente, sobre el sotacoro88, dispone de una bóveda de cañón rebajada. Todas las bóvedas están recorridas por una profusa decoración barroca de yeso.

El retablo mayor del templo, del siglo XVII, es una destacada obra barroca compuesta por banco, cuerpo y ático, cuya autoría corresponde al retablista y escultor Francisco Dionisio de Ribas (Córdoba, 1616 – Sevilla, 1679). En 1700, el también retablista Baltasar de Barahona (Sevilla, 1658 – 1747) lo rehízo para añadirle el camarín central con la imagen de Nuestra Señora de la Consolación, titular del templo. Posteriormente, a finales del siglo XX, se añadieron a él los apóstoles que participan en la Santa Cena, obra, todos ellos, del imaginero y escultor Luis Ortega Bru (San Roque, Cádiz, 1916 – Sevilla, 1982). El autor de la imagen de Cristo fue Sebastián Santos en 1955.

Las tres calles están delimitadas por cuatro grandes columnas salomónicas. En él, destaca el gran cuerpo central, con las imágenes del grupo escultórico de la Santa Cena, en su parte inferior, y el camarín antes mencionado con la Virgen titular del templo, datada, según alguna fuente, del siglo XIV. Las imágenes de las calles laterales corresponden a San Conrado de Piacenza, San Ivo, San Luis de los Franceses y San Elseario, todos ellos santos cercanos a la Orden Tercera.

En el ático, vemos los tres espacios divididos por dos columnas salomónicas que enmarcan la pieza central, con la representación de la fundación de la Orden Tercera con la imagen de San Francisco entregando el documento fundacional a San Elseario y Santa Delfina. Las imágenes laterales corresponden a Santa Isabel de Hungría y Santa Isabel de Portugal.

En ambos brazos del crucero, hay diferentes retablos. En el izquierdo, el del Evangelio, hay uno con la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación, del siglo XVII, y otro, de principios del siglo XVIII, con la imagen de Nuestra Señora del Subterráneo, obra de Juan de Astorga Cubero (Archidona, Mälaga, 1777 – Sevilla, 1849). En el derecho, el de la Epístola, vemos un retablo con la imagen del siglo XVIII de Nuestro Padre Jesús Nazareno y otro retablo del siglo XVIII, en este caso obra de José Fernández de Medinilla (Sevilla, 1682 – 1757) con la destacada imagen del siglo XVI del Cristo de la Humildad y Paciencia, titular de la Hermanad de la Santa Cena. La imagen de este Cristo aparece con aire pensativo y sirvió de modelo a Alberto Durero (Nuremberg, Alemania, 1471 – 1528) para su obra “La Pasión”.

Las capillas se comunican con la nave central mediante vanos formados por arcos de medio punto apoyados sobre pilastras toscanas. Por encima de ellas, se extiende un entablamento que separa la que podría llamarse planta inferior de la superior, en la que se abren otros vanos a la manera de balcones con celosía continuando el eje central de la entrada inferior.

Entre ellas, destaca la Capilla Sacramental, de planta rectangular, ocupando el espacio de dos capillas, cubierta por una bóveda de cañón y dividida en tres tramos mediante arcos fajones. Está decorada con pinturas murales barrocas y cuenta con pinturas del siglo XVIII e imágenes de diversos siglos, entre ellos el XVII y el XVIII, destacando la imagen de la Inmaculada, de esta última centuria.


Sevilla, Captura de Google Maps con el antiguo Convento de Padres Terceros

Captura de Google Maps con el antiguo Convento de Padres Terceros.

El Convento

Actualmente, del antiguo convento quedan, además de la iglesia y la sacristía, y entre otros elementos, los dos claustros, la biblioteca y el refectorio, aunque, obviamente, con otras funcionalidades. El claustro principal, considerado una joya del protobarroco en Sevilla, consta de una doble galería, siendo la inferior de arcos de medio punto sobre columnas toscanas de mármol levantadas sobre pedestales con rombos en sus laterales. Las bóvedas de las galerías son de bóveda de arista y, en los muros, se apoyan sobre ménsulas (ménsula). La galería superior, en lugar de arcos, tiene balcones adintelados enmarcados entre pilastras, las cuales sustentan el entablamento del tejado. Los arcos y los balcones están dispuestos formando un eje vertical. En el centro del claustro, hay una fuente ochavada89, con el centro situado a un nivel inferior al del resto del pavimento.

El segundo claustro, conocido como “de las cocinas”, es de construcción más sencilla que el anterior. Tiene tres plantas, galería inferior con arcos de medio punto sobre pilares y dos galerías superiores cerradas y dotadas de ventanas ornamentadas con molduras y enmarcadas por pilastras molduradas.

En cuanto a la escalera principal, auténtico eje del edificio y otro ejemplo del barroco sevillano, ésta asciende a lo largo de las tres plantas del edificio, sustentándose sobre columnas pareadas de estilo toscano soportando arcos de medio punto que hacen innecesaria la presencia de muros de carga. Esta circunstancia contribuye a una mejor visión tanto del espacio en el que se halla como de la bóveda oval que la cubre. La escalera cuenta con dos tramos de arranque independientes, procediendo cada uno de ellos de uno de los claustros.

Localización: Calle Sol, 8. 41003 Sevilla.


Sevilla, Antiguo Convento de la Merced Calzada, hoy Museo de Bellas Artes de Sevilla

Antiguo Convento de la Merced Calzada, hoy Museo de Bellas Artes de Sevilla.

El antiguo Convento de la Merced Calzada, perteneciente a la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de Cautivos, actual Museo de Bellas Artes de Sevilla se fundó, tras la conquista de Sevilla en el año 1248, en los terrenos que Fernando III “el Santo” donó en 1249 para la fundación de un convento. Su nombre original fue el de Santa Olalla, o Eulalia, como recordatorio de la primitiva Casa de la Orden en Barcelona. El rey también les obsequió con una imagen de la Virgen de la Merced. Posteriormente, en 1251, el convento se trasladó hasta su definitiva ubicación, al menos hasta principios del siglo XIX, y cambió su advocación a la de Nuestra Señora de la Merced.

En el siglo XVII, el edificio medieval, de estilo mudéjar, fue reedificado por completo en estilo barroco sevillano, gracias al apoyo prestado por el que fuera general de la Orden de la Merced desde 1602, Fray Alonso de Monroy (Sevilla, 1544 – 1614). Al año siguiente de su nombramiento, en 1603, el arquitecto Juan de Oviedo y de la Bandera (Sevilla, 1565 – Salvador de Bahía, Brasil, 1625) expone las trazas e ideas para la construcción de un nuevo cenobio. Una labor que comienza con el derribo del antiguo.

Las obras del templo finalizan mucho antes que las del convento, habiéndose terminado aquéllas en el año 1612. En cambio, para las del cenobio, hubo que esperar aún casi medio siglo, resultando de ellas, como podemos leer en la propia web del Museo de Bellas Artes, “[...] el más bello ejemplo de manierismo90 andaluz”. Una estructura ésta que el edificio, a pesar de las posteriores transformaciones, ha logrado conservar en gran parte.

El 1 de febrero de 1810, las tropas napoleónicas entran como invasoras en Sevilla, y el 6 del mismo mes, el convento sufre un incendio en el que desaparece el retablo mayor del templo, una obra ésta de Francisco de Rivas. El autor aparece así nombrado en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, pudiendo referirse, quizás, al notable retablista del siglo XVII Francisco Dionisio de Ribas (Córdoba, 1616 – Sevilla, 1679). En este año, desconocemos si antes o después del incendio, los monjes son forzados por los franceses a abandonar el convento, no volviendo a él hasta finalizar la Guerra de la Independencia Española (1808 – 1814).

En 1835, el convento, dentro de las desamortizaciones sucedidas durante el siglo XIX, fue exclaustrado, y después de haber tenido diversos usos, se cedió el 7 de octubre de 1839 como “Museo Artístico” en el que recoger las obras de arte procedentes de los conventos desamortizados en Sevilla. Desde entonces y hasta el momento actual, en el convento se han llevado a cabo tres importantes obras de restauración, modificación y rehabilitación.

Así, entre 1868 y 1898, se restauraron las arquerías y los muros del primer piso, además del solado y azulejado de los claustros, procediendo estos azulejos de diversos conventos igualmente desamortizados.

Entre 1942 y 1945, se trasladó la portada barroca que había en la calle Bailén, casi en la esquina con la calle Cepeda, y que constituía el acceso principal a la iglesia del antiguo convento, hasta la Plaza del Museo, quedando como entrada principal al mismo. Por cierto, el vano que ocupaba, cerca de la esquina de las calles Bailén y Cepeda, ha quedado marcado mediante el paramento rehundido. Otra modificación llevada a cabo en esta última obra fue la de abrir el Patio de las Conchas en el espacio que anteriormente había ocupado la sacristía, que se había incendiado, en el año 1785, y fue derribada durante la invasión napoleónica.

Finalmente, la tercera gran intervención, desarrollada entre 1987 y 1993, ha consistido en la completa rehabilitación del edificio y su adaptación a la museografía moderna.

Tras haber tenido diversos órganos gestores, en 1984, el Museo de Bellas Artes de Sevilla pasó a depender de la Junta de Andalucía, siendo actualmente la segunda pinacoteca del país, sólo superada por el Museo del Prado.

El antiguo Convento de la Merced fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, el 28 de marzo de 1942.


Sevilla, Antigua portada principal de la iglesia del antiguo Convento de la Merced Calzada y actualmente, tras su traslado, acceso principal del Museo de Bellas Artes

Antigua portada principal de la iglesia del antiguo Convento de la Merced Calzada y actualmente, tras su traslado, acceso principal del Museo de Bellas Artes.

La iglesia

La iglesia, levantada entre 1603 y 1612 conforme a las trazas de Juan de Oviedo, tiene planta de cruz latina, una única nave, cabecera plana y se cubre con bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos. Sobre el crucero, se levanta una bóveda semiesférica apoyada sobre pechinas. El amplio coro que tenía a los pies ha desaparecido, al igual que los distintos retablos que existían sobre sus paredes.

La entrada principal, situada a los pies, ha desparecido. En cuanto a su portada, construida en mármol y piedra durante el primer cuarto del siglo XVIII –y atribuida por algunas fuentes a Fray Alonso de la Concepción, mientras que para otras su autor es Miguel de Quintana–, es la que ya mencionamos antes que fue trasladada, durante los años 40 del siglo XX, como entrada principal del museo.

Esta portada tiene la forma de un retablo de dos cuerpos. En el inferior, entre columnas pareadas sobre pedestales, tenemos el vano de entrada en forma de un arco de medio punto, mientras que en el superior, dentro de una hornacina, entre columnas salomónicas, vemos la imagen de la Virgen de la Merced, del fundador de la Orden, San Pedro Nolasco, y de su protector, el rey Jaime I de Aragón. Todo el conjunto se remata con un frontón curvo partido con el escudo de la orden en el centro.

Si se ha conservado en su lugar, el lateral del Evangelio, una portada del siglo XVIII realizada por José Álvarez.


Sevilla, Iglesia del antiguo Convento de la Merced Calzada. Obsérvese como a la derecha de la imagen, a los pies del templo, está señalado el espacio donde se situaba la portaba principal que hemos visto antes

Iglesia del antiguo Convento de la Merced Calzada. Obsérvese como a la derecha de la imagen, a los pies del templo, está señalado el espacio donde se situaba la portaba principal que hemos visto antes.

En el interior de la iglesia, sí se ha conservado la ornamentación de sus bóvedas, entablamentos y pilastras, así como la de la cúpula, como podemos ver en las fotos adjuntas al presente artículo. Es una obra del siglo XVIII, cuyo autor, el pintor Domingo Martínez (Sevilla, 1688 – 1749), estaba trabajando en ella en el año 1727, como leemos en su biografía en la Real Academia de Historia. Esta pintura es una alegoría de la liberación de cautivos que tenía como misión principal la Orden la Merced. Una alegoría que continúa con los personajes bíblicos, consistentes en los jueces y reyes liberadores del pueblo de Israel, que aparecen pintados en la cúpula.

Como se nos informa en la propia web del museo, en esta sala, se exponen los grandes cuadros de altares realizados por emblemáticos pintores del barroco sevillano, como Francisco de Herrera “el Viejo” (¿Sevilla?, alrededor de 1590 – Madrid, alrededor de 1654), Juan de Roelas (Bélgica, alrededor de 1570 – Olivares, Sevilla, se cree que 1625) o Francisco de Zurbarán y Salazar (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 – Madrid, 1664), así como las pinturas realizadas por Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, bautizado en 1618 – 1682) para el Convento de Capuchinos de Sevilla.


Sevilla, Cúpula de la iglesia del antiguo Convento de la Merced Descalza

Cúpula de la iglesia del antiguo Convento de la Merced Descalza.

En el exterior del templo, sobre el muro de la Epístola, se encuentra una espadaña de ladrillo de dos cuerpos de altura. En el inferior, hay tres vanos, adintelados los exteriores y con un arco de medio punto el central, enmarcados por pilastras con capiteles toscanos, estando pareadas (dobles) las interiores. Por encima de los dinteles, hay paneles de azulejos con el escudo de la Orden de la Merced. Para terminar, este primer cuerpo dispone en sus extremos de pináculos levantados sobre dados y se encuentra rematado, sobre el entablamento, por un frontón triangular partido del que surge el segundo cuerpo. El frontón cuenta, igualmente, en sus extremos, con pináculos sobre dados que enmarcan este segundo cuerpo, en el que sólo hay un vano adintelado. El cuerpo se corona por un frontón curvo rematado por un pináculo truncado con un crucifijo de forja sobre él. Como en el anterior, en este frontón también hay sendos pináculos sobre dados en los extremos.


Sevilla, Claustro Grande del antiguo Convento de la Merced Calzada

Claustro Grande del antiguo Convento de la Merced Calzada.

El Convento

El Convento de la Merced Calzada, antes de su desamortización, se extendía por un espacio mayor del que ocupaba ahora, estando su entrada principal situada en la calle Bailén. Así, además de diversas dependencias desaparecidas tras la desamortización, es interesante señalar cómo en la actual Plaza del Museo era el lugar donde se levantaba antes el noviciado.

Como podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, el convento estaba organizado alrededor de diferentes claustros y patios, y contaba con una escalera imperial que articulaba los tres principales. De hecho, en torno a éstos –el Claustro Mayor, el de los Bojes y el Patio del Aljibe–, junto a la anterior escalera y a la iglesia, se articulan los principales espacios del museo.

Comencemos a recorrerlos empezando por el Claustro Grande, el cual se encuentra adosado al lateral de la Epístola de la Iglesia, comunicándose con ella a través de dos entradas situadas junto al crucero y el coro bajo. Con unas medidas de 22 x 24 metros, en las que se integran cinco por seis intercolumnios91 de arcos de medio punto, es el mayor de todos los claustros y patios del convento. Sus trazas fueron realizadas por el arquitecto Juan de Oviedo y de la Bandera, que tomó como ejemplos a otros modelos italianos, como podemos deducir por la doble columna apoyada sobre un plinto92 que vemos en la planta inferior. Posteriormente, en el siglo XVIII, en 1724, la planta superior fue modificada por el arquitecto Leonardo de Figueroa (Utiel, Valencia, alrededor de 1655 – Sevilla, 1730) al añadirle una balconada –sobre el eje de los arcos inferiores– entre pilastras gemelas de orden jónico avitoladas93 –sobre el eje de las columnas inferiores– y un entablamento continuo.


Sevilla, Refectorio del antiguo Convento de la Merced Calzada, actual Sala II del Museo de Bellas Artes

Refectorio del antiguo Convento de la Merced Calzada, actual Sala II del Museo de Bellas Artes.

Este claustro se encontraba ornamentado con unas obras encargadas en 1600 a los pintores Francisco Pacheco (Sánlucar de Barrameda, Cádiz, 1564 – Sevilla, 1644) y Alonso Vázquez (Ronda, Málaga, alrededor de 1564 – Ciudad de México, México, alrededor de 1608) que constituían un ciclo pictórico con la historia de la orden mercedaria y que hizo que este convento fuera el primero que tenía una obra de este tipo adornando su patio.

Según leemos la biografía de Alonso Vázquez existente en la web de la Real Academia de la Historia, vemos que eran un total de doce pinturas las encargadas por el prior del convento fray Juan Bernal, seis para cada pintor, de la que Alonso sólo debió de realizar cuatro antes de partir para México. En la Sala III de este museo, conforme a su propia web, se conservan dos cuadros de cada pintor, aunque según su biografía, antes mencionada, en el museo hay un total de tres obras de Alonso Vázquez. Leyendo la biografía de Francisco Pacheco, también en la web de la Real Academia de la Historia, observamos que se conocen –dispersas o desaparecidas– cinco de sus seis pinturas. Éstas son: “La aparición de la Virgen a San Ramón Nonato” y “San Pedro Nolasco embarcando para redimir cautivos”, expuestas en este museo; “San Pedro Nolasco desembarcando con los cautivos redimidos”, en el Museo de Arte de Cataluña, en Barcelona; “La última comunión de San Román Nonato”, en el Bowes Museum, en Bernard Castle (Inglaterra); y “San Pedro Nolasco recibiendo la bula de fundación de la orden de la Merced”, actualmente desaparecida. La obra conservada en el Bowes Museum está firmada en el año 1611, el cual debió ser el de finalización de todo este trabajo.


Sevilla, Detalle del techo del antiguo refectorio (Sala II del Museo), el cual aún conserva la techumbre original

Detalle del techo del antiguo refectorio (Sala II del Museo), el cual aún conserva la techumbre original.

Pasamos al siguiente claustro, el de los Bojes, o del Refectorio, nombre este último con el que igualmente es conocido al estar comunicado con dicha dependencia, actual la Sala II del museo. Su diseño corresponde también a Juan de Oviedo, siendo el único que se ha conservado sin grandes modificaciones. Construido en el año 1612, tiene planta rectangular, aunque con unas medidas no del todo exactas, ya que éstas son de 12 y 13 metros por 19. También tiene dos plantas de altura y consta, a pesar de la irregularidad de sus medidas, de cinco por siete intercolumnios.

En la planta inferior, se extienden las arcadas de medio punto sobre columnas toscanas de mármol blanco con cimacios94. El segundo piso, sustentado sobre un entablamento dotado de friso y ménsula, se compone de tres balcones adintelados y rematados, alternativamente, por frontones rectos y curvos desventrados95 en cada lateral, separados unos de otros por entrepaños adintelados como si fueran vanos cegados, y cartela y ménsulas en su parte superior. Anteriormente, en estos entrepaños había pinturas ya desaparecidas.

En este patio, se conservan, entre otros elementos, la portada en piedra, de estilo renacentista, de la capilla del castillo-palacio de Calahorra, en Granada, que en el siglo XVI realizó Egidio de Grandia; y un frontal de altar de azulejos, con las imágenes de Santa Justa y Santa Rufina, realizado en 1600 por Hernando de Valladares.


Sevilla, Escalera imperial del antiguo Convento de la Merced Calzada

Escalera imperial del antiguo Convento de la Merced Calzada.

El tercer patio es el del Aljibe; es más pequeño que los dos anteriores y toma su nombre del aljibe que tiene en su centro. Anteriormente, este patio comunicaba con el desaparecido noviciado y, actualmente, es por donde se accede al museo. Una vez dentro, tenemos, en la pared a la derecha de nosotros, colindante, el Patio de las Conchas, y en la de enfrente, los dos accesos a los claustros ya vistos: a la izquierda, el de de los Bojes, y a la derecha, el Grande.

El Patio de las Academias, llamado así por estar situado junto a donde se instalaron antes diversas academias sevillanas, es el más pequeño de todos y también tiene columnata. Por él, se accedía, cuando el edificio aún era convento, a la antesacristía, la capilla mayor y la desaparecida sacristía. Se encuentra situado adyacente a la zona de vestuarios y aseos, así como al Patio de las Conchas, que vemos a continuación.

El Patio de las Conchas no existía en tiempos del convento ya que ocupa el mismo lugar en el que antes estaba la sacristía. Sin embargo, como ya mencionamos antes, ésta se quemó en el año 1785 y se demolió durante la ocupación francesa. El patio actual es resultado de las obras de reforma desarrolladas entre los años 1942 y 1945.


Sevilla, Cúpula de la Escalera imperial del antiguo Convento de la Merced Calzada

Cúpula de la Escalera imperial del antiguo Convento de la Merced Calzada.

La escalera imperial, también diseñada por Juan de Oviedo, es uno de los elementos más elaborados del antiguo convento. Situada entre los claustros Grande y de los Bojes, y junto al Patio del Aljibe, sirve de organizadora de los tres principales claustros y patios del convento.

De planta irregular, apenas trapezoidal, tiene unas medidas, en metros, de 9 y 10 por 12 y 9 sobre las que se elevan los tres tramos de que consta. El primero está formado por dos arranques que parten de los claustros Grande y de los Bojes para unirse en el segundo y volver a dividirse en el tercero. Estos últimos se apoyan en un triple intercolumnio de arcos de medio punto sobre columnas de mármol sobre el que también finaliza el segundo tramo.

La escalera está coronada por la preciosa cúpula octogonal sobre trompas96 que mostramos en una de las fotografías que acompañan a este artículo. En cada esquina, dispone de dos óculos97 de iluminación que permiten disfrutar de su decoración de estilo manierista.

Según leemos en la propia web del museo, este tipo de escalera fue el inicio de un tipo muy utilizado en Iberoamérica.

Localización: Plaza del Museo, 9. 41001 Sevilla.


Sevilla, Arco de acceso al atrio del Convento de las Santas Justa y Rufina

Arco de acceso al atrio del Convento de las Santas Justa y Rufina.

El Convento de las Santas Justa y Rufina, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos (O. F. M. Cap.) –de ahí el nombre de de los Padres Capuchinos con el que es más conocido–, se fundó en el año 1627 sobre el mismo lugar en el que, según la leyenda, murieron las dos santas. Como podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, tras terminarse las obras en 1630, el 7 de marzo de este mismo año se consagró su iglesia a estas santas, patronas de Sevilla.

Este cenobio se fundó por deseo del que fuera arzobispo de Sevilla entre los años 1625 y 1631, don Diego de Guzmán y Haro, en ocasiones nombrado como Diego de Guzmán y Benavides. Fue el octavo convento –o el séptimo, según la fuente a consultar– que los Capuchinos fundaron en la provincia de Andalucía (conforme a la división administrativa de la orden) y para ello se les donó la capilla que las Santas Justa y Rufina tenían dedicada enfrente de la Puerta de Córdoba.

Consultando la página web del Convento de Capuchinos de Sevilla, leemos que, en 1665, Fray Francisco de Jerez (Jerez, Cádiz, 1613 – Madrid, 1684), superior de la provincia capuchina de Andalucía, encargó, como “[...] conjunto pictórico devocional de la iglesia conventual [...]”, veintidós cuadros a Bartolomé Esteban Murillo. La mayoría de ellos se conservan actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

En el siglo XVIII, surge en este convento la advocación mariana de la Divina Pastora. Fray Isidoro de Sevilla (Sevilla, 1662 – 1750), en 1703, tuvo la idea “[...] predicable [...]” de vestir a la Virgen María de pastora, una idea que propició su culto a nivel mundial.

Tras la ocupación napoleónica de la ciudad en 1810 y después de convertir los franceses el convento en un hospital, los capuchinos logran salvar las pinturas de Murillo que tenían en el edificio, trasladándolas hasta Cádiz o, según la fuente, a Gibraltar. Una vez finalizada la invasión, los cuadros regresan a Sevilla en 1812 y los capuchinos recuperan, en 1813, su convento destrozado y expoliado. El retablo mayor quedó destruido.

Tras la desamortización de 1835, los capuchinos deben abandonar su convento, pasando los cuadros más valiosos al Museo de Pinturas, hoy Museo de Bellas Artes de Sevilla. En 1856, el antiguo convento pasó a ser hospital de coléricos, lo que lo salvó de ser demolido durante la revolución de 1868.

En 1889, o 1894, según la fuente, los capuchinos vuelven al convento, encontrándolo en un estado de reforma, al igual que la iglesia, terminando la obra de esta última en 1897. Es en aquellos años cuando, tras la beatificación en 1894 de Fray Diego José de Cádiz (Cádiz, 1743 – Ronda, Málaga, 1801), se instala un altar en la que había sido su celda.

En 1900, a propuesta del padre Ambrosio de Valencina, se funda en el convento la revista El Adalid Seráfico98 con el objeto de crear un espacio de información católica. Por dicho motivo, se levantó una pequeña imprenta junto a la iglesia.

En el siglo XX, durante los años 30, el convento fue asaltado por una turba que amenazaba con quemarlo, intimidación que, afortunadamente, no llevaron a cabo. En 1964, se reforma la iglesia, adaptando el presbiterio y el coro bajo a las disposiciones del Concilio Vaticano II. A finales de la década de los 80, o en la década de los 90, según la fuente a consultar, se llevan a cabo nuevas obras de restauración, en las que se intervino en las cubiertas, la espadaña, la sacristía y las terrazas, además de reducir las dimensiones del coro alto.

En 1989, el 4 de octubre, la iglesia conventual pasó a ser parroquia bajo la advocación de la Divina Pastora.

Terminamos esta introducción al Convento de las Santas Justa y Rufina mencionando las varias leyendas que, según la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, hay sobre su ubicación. Así, una de ellas afirma que éste es el lugar donde el Apóstol Santiago fundó la primera catedral de Sevilla; otra nos cuenta que es aquí en donde las Santas Justa y Rufina fueron martirizadas; y finalmente, una tercera asegura que es aquí donde fue encontrado el cuerpo de San Isidoro de Sevilla.

El antiguo Convento de Capuchinos fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, el 12 de septiembre de 1964.


Sevilla, Iglesia del Convento de las Santas Justa y Rufina

Iglesia del Convento de las Santas Justa y Rufina.

La iglesia

La iglesia tiene planta rectangular, tres naves divididas en cinco tramos, coro alto a los pies y coro bajo tras el presbiterio. El edificio se cubre con tejados: a dos aguas sobre la nave central, a un agua sobre las laterales y a cuatro aguas sobre la cúpula existente sobre el presbiterio.

Las tres naves están separadas por arcos de medio punto sobre pilares. La capilla mayor carece de retablo, teniendo en su lugar un crucificado de principios del siglo XVIII, con las figuras de las Santas Justa y Rufina situadas, a ambos lados, sobre ménsulas. En las laterales, recorridas por un zócalo de azulejos, hay diversas capillas con pinturas y esculturas de diferentes épocas. Entre ellas, citamos la talla de la Virgen de la Soledad, realizada en el siglo XIX por el escultor Juan de Astorga Cubero (Archidona, Málaga, 1777 – Sevilla, 1849), y la imagen de la Divina Pastora de las Almas, de 1802, obra del escultor José Fernández Guerrero (Ubrique, Cádiz, 1748 – Cádiz, 1826). Además, por la devoción que se les tiene, también es de interés señalar los retablos de San Antonio de Padua y del beato Fray Diego José de Cádiz.

La nave central se cubre con una bóveda de cañón con lunetos sustentada sobre arcos fajones, mientras que las laterales lo hacen con bóvedas vaídas99. Sobre el presbiterio, delimitado por un gran arco triunfal, existe una cúpula de media naranja gallonada100 apoyada sobre pechinas.

El acceso al atrio se realiza por el arco de medio punto, situado en la Ronda de Capuchinos, que mostramos en la fotografía adjunta. Podemos ver cómo está decorado con molduras onduladas y enmarcado entre las pilastras que sustentan el frontón triangular desventrado, en cuyo tímpano se encuentra una hornacina con la escultura de San Francisco, obra del escultor Pedro Navia y Campos (Badajoz, 1897 – Sevilla, 1960). Tres copetes de cerámica vidriada sustentados sobre pequeños pilares sirven de remate al conjunto.

Tras cruzar este arco, enfrente, tenemos el imafronte101 del templo, constituido por un único lienzo rematado por un frontón triangular con un rosetón en el tímpano. Continuando hacia abajo el eje de este rosetón, tenemos una ventana adintelada, para la iluminación del coro alto, y un cuadro de azulejos con la imagen de la Divina Pastora, protegido con un tejaroz102 a tres aguas del que cuelgan dos farolillos de forja. Junto a la imagen de Nuestra Señora se encuentran, abajo, las de las Santas Justa y Rufina, y en las esquinas superiores, las de Fray Isidoro de Sevilla y Fray Diego de Cádiz. Esta azulejería es una obra que el ceramista Enrique Orce Mármol (Sevilla, 1885 – 1952) realizó en 1921.

Ya en la parte inferior del lienzo, vemos los tres arcos de medio punto apoyados sobre pilares con columnas angulares que son el acceso al templo. El central, bajo el anterior eje del rosetón, es más ancho.

La espadaña, restaurada a finales del siglo XX, se levanta sobre el muro de la Epístola. Está formada por un solo cuerpo en el que se abre un único vano con arco de medio punto, enmarcado entre pares de pilastras de orden toscano. Sobre éstas, se levanta un entablamento con un friso decorado con metopas lisas y triglifos de cerámica. Por encima del entablamento, se levanta un frontón curvo decorado con molduras y rematado por pirámides asentadas sobre pequeños pilares. Sobre el central, se levanta una cruz papal103 de forja.


Sevilla, Captura de Google Maps con el Convento de las Santas Justa y Rufina; el rectángulo en rojo delimita la capilla de la Venerable Orden Tercera

Captura de Google Maps con el Convento de las Santas Justa y Rufina; el rectángulo en rojo delimita la capilla de la Venerable Orden Tercera.

El Convento

El Convento de las Santas Justa y Rufina tiene sus distintas dependencias organizadas alrededor del claustro que hay adosado al lateral de la Epístola de la iglesia. Dicho claustro tiene dos plantas de altura y se cubre con un tejado a dos aguas, excepto en el lateral Norte (en realidad, sería Noroeste) que se cubre a un agua. Como podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la galería inferior tiene los vanos en forma de arcos de medio punto apoyados sobre pilastras, mientras que los de la galería superior son balcones.

El compás104 del convento está decorado con un vía crucis105 de azulejos en sustitución de otro del siglo XVIII que anteriormente tenía el convento. Asimismo, hay aquí una cruz de forja de 1966.

Junto a la iglesia, perpendicular a ella por su eje central y colindante con su vértice Sudoeste (a la izquierda, según miramos su fachada principal), se encuentra la pequeña capilla, del siglo XVIII, de la Venerable Orden Tercera. Es de planta rectangular, tiene una única nave y se cubre con un tejado a dos aguas. Interiormente, la nave es de tres tramos con coro alto a los pies. Se encuentra separada del presbiterio por un arco triunfal, cuenta con las paredes decoradas con un zócalo de azulejos y el techo es de bóveda de cañón con lunetos. El presbiterio cuenta con un retablo con camarín del siglo XVIII y está cubierto con una cúpula.

A la derecha de la fachada principal de la iglesia, a la altura de la nave de la Epístola, se encuentra la entrada al convento capuchino. Sobre este vano, bajo un tejaroz con cubierta a tres aguas, se encuentra la inscripción “Convento de Capuchinos”, con un azulejo en su centro con la imagen de Nuestra Señora.

Localización: Ronda de Capuchinos, 1 - A y B. 41009 Sevilla.


Sevilla, Antiguo Convento de Santa María la Real, actual Convento de Santo Tomás

Antiguo Convento de Santa María la Real, actual Convento de Santo Tomás.

El antiguo Convento de Santa María de la Real–de monjas dominicas o monjas de la Orden de los Predicadores–, actual Convento de Santo Tomás, lo fundó en 1411 la reina doña Catalina de Castilla (Bayona, Francia, 1372 – Valladolid, 1418), madre del rey don Juan II de Castilla (Toro, Zamora, 1405 – 1454). Por ello, al ser su fundadora una reina, tiene el título de “Real”. Su fundación fue aprobada por una bula del 18 de septiembre de 1411 del papa Benedicto XIII.

El motivo de la reina Catalina para su fundación fue el hecho de no tener Sevilla, entonces, ningún convento de monjas dominicas. Como primera sede, tuvo unas casas de una piadosa mujer sevillana conocida como María la Pobre, quien, junto a otras mujeres, llevaba una vida espiritual. Éste ha sido el motivo de que algunos investigadores crean que fue ella la fundadora en lugar de la reina castellana.

Las monjas con las que el convento inició su vida religiosa procedían del Convento de Santo Domingo de Toledo. La primera priora de esta nueva comunidad, a la que se había unido María la Pobre, fue doña Sancha González. Como podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, el número de monjas del convento fue creciendo, contabilizando 30 religiosas para 1446 y 90 para finales de siglo. No obstante, entre estas cifras, quizás estén las monjas del Convento de Santa María del Valle que, al desaparecer su cenobio, se les unieron a finales del siglo XV. Parte de los restos de este último se repartieron en 1507 entre los conventos de Santa María la Real y San Clemente. Los motivos para su la desaparición estuvieron relacionados con una epidemia y los problemas que generaba su ubicación. Leyendo la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, vemos que esta nueva comunidad no estuvo sujeta, inicialmente, a la Orden de Predicadores.

En el siglo XVII, se realizan obras en el convento, entre ellas, la construcción de una nueva iglesia, de ahí que lo hayamos situado en este siglo.

En 1835, tras la Desamortización de Mendizábal, se unieron a este convento las religiosas procedentes del también sevillano Convento de Santa María de Gracia. Posteriormente, la revolución de 1868 obligó a la dominicas al abandono del edificio, trasladándose la comunidad hasta el de Santa Clara, de monjas franciscanas, en donde permanecieron hasta el año 1875 en que volvieron al suyo. Entre ambas fechas, el convento fue convertido en un centro de reuniones políticas, desapareciendo una parte significativa de su patrimonio.

En 1886, al derrumbarse el techo del coro, las monjas deben de movilizarse para lograr los fondos necesarios con los que restaurar el edificio. Una misión ésta que, a pesar de los apoyos logrados, no consigue la cantidad necesaria, por lo que deben vender parte del convento para así poder sufragar los gastos de la obras.

En 1931, con la llegada de la II República, las monjas abandonan el recinto, instalándose en casas particulares como seglares106. Tras la vuelta al convento, pocos años después, en 1936, se desencadena la Guerra Civil Española, conflicto que al terminar, en 1939, deja un convento en estado de ruina. Nuevamente, la comunidad de monjas tiene que vender una parte del conjunto conventual para poder restaurar el resto.

En 1972, se les une la también sevillana comunidad de Santa María de los Reyes. Sin embargo, la presencia de las monjas en este edificio no duraría mucho más ya que en 1974, dado el estado de ruina en que se encontraba y la carencia de dinero con que arreglarlo, fuerza a la venta del terreno para trasladarse a otro lugar.

Es entonces cuando la rama masculina de los dominicos lo adquiere para instalar en él el Estudio General de la Provincia. Las monjas se trasladaron hasta un nuevo convento, comenzado a construir en 1975 y terminado al año siguiente. No obstante, por motivos económicos, la iglesia no se construyó hasta varios años después, inaugurándose en 1992. La localización de este nuevo monasterio está en el municipio de Bormujos (Sevilla). Aunque alguna fuente señala que su traslado era hasta la localidad de Tomares, también en Sevilla, como podemos ver en la propia web del convento, la localidad de destino fue la primera.

El 7 de octubre de 1976, se inaugura el nuevo Convento de Santa María la Real.

Las monjas de Santa María la Real tenían la tradición de, todos los años, el día de difuntos, salir de la clausura y dirigirse en comunidad hasta la Catedral a orar ante la tumba de doña Guiomar, cumpliendo así el convenio firmado con la mecenas y evergeta107 –como es denominada en su biografía de la RAH– doña Guiomar Manuel (Sevilla, 1352 – 1426).

En 1992, los dominicos llevan a cabo una reconstrucción del convento, al que nombran como Convento de Santo Tomás, recordando el colegio que había fundado en Sevilla en 1517 el dominico Fray Diego de Deza y Tavera (Toro, Zamora, 1443 – Sevilla, 1523). Actualmente, se encuentra aquí la sede del noviciado de los dominicos en España.

El culto religioso ha continuado en la iglesia conventual y, desde 2016, se ha unido a esta comunidad la de los dominicos de San Jacinto, también en Sevilla, por lo que también se atiende a dicha parroquia.

La iglesia del Convento de Santa María la Real fue declarada Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, el 16 de noviembre de 1995.

La iglesia


Sevilla, Iglesia del antiguo Convento de Santa María la Real

Iglesia del antiguo Convento de Santa María la Real.

La iglesia del Convento de Santa María la Real fue diseñada en 1632 por el arquitecto Juan de Segarra Icazteguieta (Guipúzcoa, 1600 - Sevilla, 1666).

Tiene planta de iglesia de cajón, es decir, es un templo de una sola nave y sin crucero. Cuenta con coros alto y bajo a los pies, y el techo de la nave es una bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos, mientras que el del presbiterio es una bóveda vaída. Los arcos fajones se apoyan sobre un entablamento dórico, con cornisa y friso de metopas y triglifos, sostenido sobre pilastras. Entre esta pilastras, se sitúan unos arcos, a modo de hornacinas, en los que se hallan varios retablos, estando el vano de entrada abierto en el lateral del Evangelio.

El retablo mayor procede del antiguo convento mercedario de la Asunción, cuya comunidad, desde finales del siglo XIX, ocupa las instalaciones del Monasterio de Santiago de la Espada, antiguo cenobio de la Orden Militar de Santiago. Su construcción, o al menos su inicio, correspondió, en 1530, al escultor y arquitecto de retablos Luis de Figueroa. Y es que las últimas trazas del mismo son del siglo XVIII, conforme a la ornamentación con forma de hojarasca que tienen sus cuerpos superiores. Está formado por banco, dos cuerpos de tres calles separadas por columnas y ático. El primer cuerpo tiene, en el centro, un camarín con la talla de la Virgen del Rosario, y a los lados, las esculturas de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís. En el segundo cuerpo, en el centro, se halla la figura de Santo Tomás de Aquino entre las del Beato Álvaro de Córdoba y, al parecer, la de San Gonzalo de Amarante. En el ático, continuando el eje central, tenemos una pintura de la Sagrada Familia dentro de un marco mixtilíneo. Finalmente, rematando este eje, y el retablo, los escudos de la orden mercedaria y, por encima, la de la Orden de Predicadores.

Exteriormente, la fachada del templo es muy lisa, contando sólo con los vanos de iluminación y la cornisa, además de una única portada. Ésta está adintelada y tiene a su alrededor las adarajas, los espacios rehundidos donde irían trabadas las piedras de la correspondiente portada, la cual, quizás, no llegó nunca a construirse. La cubierta es un tejado a cuatro aguas en el que hay tres buhardillas (dos en el lateral de la calle y una en el opuesto) cuyos vanos se sitúan entre pilastras sosteniendo un frontón. Las buhardillas están dispuestas de manera simétrica, debiendo ser dos a dos, estando el lugar de la cuarta ocupado por una espadaña de dos cuerpos. En cada uno de ellos, hay, entre pilastras pareadas, un vano con campana, siendo menor tanto el vano como la campana del superior.


Sevilla, Captura de Google Maps con el antiguo Convento de Santa María la Real, hoy Convento de Santo Tomás

Captura de Google Maps con el antiguo Convento de Santa María la Real, hoy Convento de Santo Tomás.

El Convento

Tras el traslado de las monjas al nuevo monasterio de Bormujos, gran parte del viejo convento sevillano, que estaba en estado de ruina, fue demolido, conservándose el templo y el patio, aunque éste, al parecer, bastante modificado.

El patio actual tiene cubierta plana y tres alturas de ocho por seis vanos; en la primera, se abren arcos de medio punto de ladrillo sobre pilastras del mismo material; en la segunda, se alternan los balcones con recercado y las ventanas; y en la tercera, solamente se abren ventanas. La dos alturas superiores están revocadas108 en color blanco. En las cubiertas de los laterales Norte y Este, destacan dos torrecillas con tejado a cuatro aguas visibles desde la calle. Exteriormente, ambos están enmarcados entre pilastras de mampostería. El situado en el Norte, tiene una ventana en la planta baja, un balcón en la primera y un óculo en la segunda, todos ellos enrejados; el del Este, en cambio, tiene la ventana enrejada de la planta baja, un balcón ciego en la primera y la continuación de la cornisa en lugar del óculo en la segunda.

Localización: Calle San Vicente, 62. 41002 Sevilla.


Sevilla, Convento de San José

Convento de San José.

El Convento de San José, de mercedarias descalzas, perteneciente a la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de Cautivos, lo fundó doña Lucía de Uturbia en el año 1625, procediendo las primeras monjas de los conventos de los municipios sevillanos de Fuentes del Río y Lora del Río. Inicialmente, se situó en la collación110 de Santa María la Blanca para, en 1626, trasladarse a la de San Esteban, y en 1633, instalarse en su actual ubicación, en la collación de San Bartolomé.

En el siglo XIX, el convento sería exclaustrado en dos ocasiones debido a las diversas desamortizaciones sucedidas durante dicha centuria.

De la primera, sólo hemos hallado que las mercedarias, tras abandonar su convento, estuvieron alojadas en el de Santa María de los Reyes hasta el año 1831 en que volvieron al suyo. No sabemos si su expulsión fue durante la ocupación francesa de la ciudad (1810-1812), dentro de la Guerra de Independencia Española (1808-1814), debido al decreto de 1809 de José I Bonaparte, que, entre otras, suprimía todas las ordenes mendicantes, categoría en la que entrarían los mercedarios; o motivada por la desamortización habida durante el trienio liberal (1820-1823), por la que las órdenes mendicantes perdieron una parte importante de sus propiedades.

La segunda exclaustración ocurrió en 1868, dentro de la revolución que destronó a Isabel II, reina de España entre 1833 y 1863, volviendo al convento en 1874.

Lamentablemente, debido a la irrupción de los revolucionarios en el convento en 1868, éste tuvo importantes pérdidas entre su patrimonio artístico, como la desaparición del retablo mayor, obra del pintor Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622 – 1690), considerado una de las más altas personalidades de la pintura barroca sevillana.

En el siglo XX, a los inicios de la Guerra Civil Española (1936-1939), el 18 de julio de 1936, el convento fue incendiado, al igual que otras varias iglesias y monasterios sevillanos que esa noche terminaron ardiendo. Uno de ellos, el Convento de las Salesas, situado en la misma plaza que éste. El fuego destruyó el edificio e hizo desaparecer varias obras de arte, como, entre otras, un retablo barroco con sus lienzos y cartelas, la talla del Cristo de la Misericordia, del siglo XVI, y las yeserías de la capilla sacramental.

Hasta que el inmueble fue de nuevo habitable, la comunidad de monjas se alojó en el convento de franciscanas de Santa Inés.

En 1966, hay un importante cambio en la historia del Convento de Mercedarias de San José ya que, por primera vez, abren un centro educativo –en particular una escuela de párvulos– con cuatro aulas atendido por las propias monjas. En 1968, amplían las aulas con la autorización para añadir dos clases de primaria.

La experiencia educativa fue provechosa y en 1975 se autoriza que en exista en el monasterio un colegio de EGB (con los ocho cursos de 1º a 8º), además de las cuatro clases de preescolar. Más adelante, adaptándose a las nuevas normas educativas por las que desapareció la EGB, el centro amplia su oferta formativa, siendo autorizado a impartir tres unidades de Educación Infantil, seis de Primaria y cuatro de Secundaria.

El centro ha continuado adaptándose a los tiempos actuales y, tras haber implantado una unidad de Apoyo a la Integración e itinerarios alternativos en 4º de la ESO (Secundaria), desde el curso 2016-2017, la Junta de Andalucía lo ha autorizado como centro bilingüe en inglés.

Sevilla, Iglesia del Convento de San José

Iglesia del Convento de San José.

La iglesia

La iglesia conventual tiene planta rectangular, una sola nave y un tejado a dos aguas. En el interior, la nave se cubre con una bóveda de cañón que no es la del siglo XVII, sino la de la reconstrucción que hubo que hacer en el edificio en los años cuarenta del pasado siglo XX por haber sido incendiado en 1936. Sobre su planta, a pesar de que hemos leído que es basilical, pensamos que podría ser más bien del tipo del de las iglesias de cajón ya que, normalmente, las de planta basilical tienen una nave central y, al menos, otra más a cada lado.

Unas particularidades de este templo con respecto a otras iglesias sevillanas, motivada por la superficie irregular sobre la que se levanta, es que no tiene el coro bajo a los pies, sino en el lateral derecho, mientras que la capilla sacramental, del siglo XVIII, se encuentra en el izquierdo. Otra singular pieza de la iglesia es la sacristía que posee a los pies, construida durante la reconstrucción de los años 40 del siglo XX y que, dada la tribuna con que cuenta, puede ser utilizada como coro alto.

El presbiterio está presidido por una Virgen de la Merced del siglo XVIII. Y es que, como ya mencionamos antes, el retablo desapareció durante la Revolución de 1868. Tras ella, su ausencia se suplió con otras imágenes barrocas del siglo XVII igualmente perdidas tras el incendio de 1936. No han sido éstas las únicas desapariciones de elementos del presbiterio ya que éste tenía una bóveda semiesférica en la actualidad cegada tras un techo raso (plano y liso).

Unas tallas que sí posee la iglesia, del XVIII y del XIX, son sendas imágenes de la Inmaculada y de la Merced, respectivamente. También cuenta con varios cuadros, algunos del XVII, como el de la Circuncisión, y otros del XVIII, como los San Roberto Belarmino y San Pedro Nolasco, ambos, santos mercedarios.

La portada, en la plaza de las Mercedarias, está formada por un vano rectangular inserto en lo que podría ser otro vano más antiguo rematado por un arco escarzano111. Enmarcando ambos, se encuentran unas pilastras, muy poco señaladas, rematadas por unas ménsulas que sustentan un entablamento. Sobre éste, en el ático, tenemos una azulejería con la imagen de la Virgen de la Merced.

El Convento

Sevilla, Acceso al Convento de San José por la calle Levíes

Acceso al Convento de San José por la calle Levíes.

El Convento de San José, el más pequeño de todos los que quedan en Sevilla –como podemos leer en la página 185 de libro “Conventos de Sevilla”, de Manuel Jesús Roldán, una obra de amena lectura con la que descubrir los cenobios que en ella se tratan–, ha visto desaparecer gran parte de su patrimonio, dadas, por un lado, las exclaustraciones y asaltos, y por otro, su conversión en centro educativo.

Así, tenemos un modificado claustro, situado junto al lateral Oeste de la iglesia, de planta cuadrada y dos alturas. El piso superior cuenta con una galería de arcos de medio punto, mientras que el inferior tiene los posibles vanos cegados. En esta última zona, se encuentran, entre otras dependencias, el refectorio (comedor), la sala capitular y algunas de las celdas, estando el resto de estas últimas situadas en la planta superior. En esta área, se hallan algunas pinturas de los siglos XVII y XVIII, como por ejemplo –respectivamente y entre otras–, las de San Juan Bautista y la Adoración de los Pastores.

Además de este claustro, con las dependencias en él situadas, del antiguo convento sólo queda un pequeño patio, ubicado junto a aquél, en el que destaca una azulejería del siglo XVIII con la imagen de la Sagrada Familia como parte de una fuente muy transformada.

Localización: Pl. de las Mercedarias, 6. 41004 Sevilla.


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Malciso es colaborador de uVdM desde sus inicios. ↑



Mapa de los Monumentos y puntos de interés






GLOSARIO

- 1 Breve: Documento emitido por el papa y redactado en forma menos solemne que las bulas.
- 2 Dogma: Conjunto de creencias de carácter indiscutible y obligado para los seguidores de cualquier religión.
- 3 Bula: Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general, concesión de gracias o privilegios o asuntos judiciales o administrativos, expedido por la Cancillería Apostólica y autorizado por el sello de su nombre u otro parecido estampado con tinta roja.
- 4 Presbítero: En el catolicismo, eclesiástico al que se le ha conferido, por el sacramento del orden, el segundo grado de la jerarquía eclesiástica.
- 5 Beatificar: Dicho del papa: Declarar que un difunto, cuyas virtudes han sido previamente certificadas, puede ser honrado con culto.
- 6 Canonizar: En la religión católica, declarar solemnemente santo y poner en el catálogo de ellos a un siervo de Dios, ya beatificado.
- 7 Veinticuatro: En algunas ciudades de Andalucía, según el antiguo régimen municipal, regidor de ayuntamiento.
- 8 Artesonado: Techo, armadura o bóveda con artesones de madera9, piedra u otros materiales y con forma de artesa15 invertida.
- 9 Artesón: Elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado14 y basa ática10 y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado.
- 10 Basa Ática: Basa formada por una escocia11 entre dos filetes12 y dos toros13, muy usada y de la que se derivaron otras.
- 11Escocia: Moldura cóncava cuya sección está formada por dos arcos de circunferencias distintas, y más ancha en su parte inferior.
- 12 Filete: Componente de una moldura en forma de lista larga y angosta.
- 13 Toro: Bocel. // Moldura convexa lisa, de sección semicircular y a veces elíptica.
- 14 Moldura: Parte saliente de perfil uniforme, que sirve para adornar o reforzar obras de arquitectura, carpintería y otras artes.
- 15 Artesa: Cajón cuadrilongo, por lo común de madera, que por sus cuatro lados va angostando hacia el fondo y sirve para amasar el pan y para otros usos.
- 16 Desamortización: Desamortizar: Poner en estado de venta los bienes de manos muertas por medio de una serie de disposiciones legales. A través de varias desamortizaciones, se puso a la venta terrenos y otras propiedades de las llamadas "manos muertas" (la Iglesia y las órdenes eclesiásticas), quienes con donaciones y testamentos habían llegado a tener una extensión de terreno sólo inferior a las del rey y la aristocracia. Por estas expropiaciones y ventas, la Iglesia no recibió nada a cambio. La Desamortización del ministro Mendizábal, llevada a cabo en 1836, fue una de las mayores y obtuvo unos resultados muy alejados de lo que se deseaba: la creación de una clase media en España. Sin embargo, sí fue de gran importancia en la historia de España, al expropiar gran parte de las posesiones eclesiásticas sin recibir la Iglesia, como decimos, nada a cambio. Desgraciadamente, las comisiones municipales encargadas de gestionar la venta de estos terrenos modificaron los lotes de terreno en venta, agrupándolos en grandes partidas que alcanzaban unos precios sólo asumibles por la nobleza y la burguesía adinerada.
- 17 Exclaustrar: Permitir u ordenar a un religioso que abandone el claustro.
- 18 Lado del Evangelio y lado de la Epístola: En una Iglesia, se llama lado del Evangelio al situado en la parte izquierda desde el punto de vista de los fieles, mirando estos hacia el altar, mientras que el de la Epístola es el de la parte derecha. Toman este nombre de los lados del presbiterio desde donde se lee el Evangelio y la Epístola durante la misa.
- 19 Vano: Hueco: Abertura en un muro para servir de puerta, ventana, chimenea, etc.
- 20 Que tiene arquitrabe 21
- 21 Parte inferior del entablamento22, la cual descansa inmediatamente sobre el capitel28 de la columna.
- 22 Conjunto de molduras que corona un edificio o un orden de arquitectura y que ordinariamente se compone de arquitrabe, friso23 y cornisa27.
- 23 Friso: Parte del entablamento en los órdenes clásicos que media entre el arquitrabe y la cornisa , en ocasiones ornamentado de triglifos24, metopas26 u otros elementos.
- 24 Triglifo: Adorno del friso dórico que tiene forma de rectángulo saliente y está surcado por dos glifos25 centrales y medio glifo a cada lado.
- 25 Glifo: Canal vertical poco profundo que decora el frente de los triglifos en los órdenes clásicos.
- 26 Metopa: En el friso dórico, espacio que media entre triglifo y triglifo.
- 27 Cornisa: Parte superior del entablamento de un pedestal, edificio o habitación.
- 28 Capitel: Parte superior de una columna o de una pilastra, que la corona con forma de moldura y ornamentación, según el orden arquitectónico a que corresponde.
- 29 Mudéjar: Dicho de un estilo arquitectónico: Que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 30 Pies de una iglesia: Parte del templo opuesta a la cabecera31.
- 31 Cabecera: En una iglesia o una catedral, parte donde se sitúa el altar mayor.
- 32 Celosía: Enrejado de listoncillos de madera o de hierro, que se pone en las ventanas de los edificios y otros huecos análogos, para que las personas que están en el interior vean sin ser vistas.
- 33 Grutescos: Dicho de un adorno: De bichos, sabandijas, quimeras y follajes.
- 34 Arco toral: Cada uno de los cuatro en que estriba la media naranja de un edificio.
- 35 Arco de medio punto: Arco que consta de una semicircunferencia.
- 36 Bóveda ojival o de crucería: Bóveda característica del estilo gótico37, compuesta por arcos que se cruzan diagonalmente en un punto central, o clave, formando nervios.
- 37 Gótico: Dicho del arte: Desarrollado en Europa desde finales del siglo XII hasta el Renacimiento38 y caracterizado, en arquitectura, por el arco apuntado39, la bóveda de crucería y los pináculos40.
- 38 Renacimiento: Movimiento artístico europeo, que comienza a mediados del siglo XV, caracterizado por un vivo entusiasmo por el estudio de la Antigüedad clásica griega y latina.
- 39 Arco apuntado: Arco que consta de dos centros situados en la línea de arranque.
- 40 Pináculo: Remate piramidal o cónico que en la arquitectura gótica cumple una doble función, estética y estructural.
- 41 Ático: Parte superior de la calle central de un retablo.
- 42 Calle: Cada una de las divisiones verticales de un retablo.
- 43 Pareado: Parear: Formar pares de las cosas, poniéndolas de dos en dos.
- 44 Banco: Base o parte inferior de un retablo, que puede estar dividido en dos pisos.
- 45 Sotabanco: Parte inferior del banco doble de un retablo.
- 46 Alabastro: Variedad de piedra blanca, no muy dura, compacta, a veces traslúcida, de apariencia marmórea, que se usa para hacer esculturas o elementos de decoración arquitectónica.
- 47 Tarja: Tarjeta: Adorno plano y oblongo que contiene una inscripción, sobrepuesto a un miembro arquitectónico pintado o figurado.
- 48 Barroco: Dicho de un estilo arquitectónico o de las artes plásticas: Que se desarrolló en Europa e Iberoamérica durante los siglos XVII y XVIII, opuesto al clasicismo y caracterizado por la complejidad y el dinamismo de las formas, la riqueza de la ornamentación y el efectismo.
- 49 Claustro: Galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento.
- 50 Galería: Pieza o corredor largos y espaciosos, con muchas ventanas, o sostenidos por columnas o pilares.
- 51 Columna toscana: Columna perteneciente al orden toscano52, con altura de catorce módulos54, fuste55 liso con mucho éntasis57, capitel de molduras y basa ática simplificada.
- 52 Orden toscano: Orden que se distingue por ser más sólido y sencillo que el dórico53.
- 53 Dórico: Orden que tiene la columna de ocho módulos o diámetros a lo más de altura, el capitel sencillo y el friso adornado con metopas y triglifos.
- 54 Módulo: Medida que se usa para las proporciones de los cuerpos arquitectónicos. En la antigua Roma, era el semidiámetro del fuste55 en su parte inferior.
- 55 Fuste: Parte de la columna que media entre el capitel y la basa56.
- 56 Basa: Pieza inferior sobre la que se apoya el fuste de la columna en todos los órdenes arquitectónicos excepto en el dórico.
- 57 Entasis: Parte más abultada del fuste de algunas columnas.
- 58 Enjuta: Triángulo o espacio que deja en un cuadrado el círculo inscrito en él.
- 59 Arco rebajado: Arco cuya altura es menor que la mitad de su luz.
- 60 Clausura: En los conventos de religiosos, recinto interior donde no pueden entrar mujeres. // En los conventos de religiosas, recinto donde no pueden entrar hombres ni mujeres.
- 61 Bóveda de cañón: Bóveda de superficie generalmente semicilíndrica que cubre el espacio comprendido entre dos muros paralelos.
- 62 Lunetos: Bovedilla63 en forma de media luna abierta en la bóveda principal para dar luz a esta.
- 63 Bovedilla: Bóveda pequeña que se forja entre viga y viga del techo de una habitación, con piezas cerámicas, hormigón, escayola u otro material.
- 64 Arco fajón: Arco de refuerzo de una bóveda.
- 65 Columna Salomónica: Columna que tiene el fuste contorneado en espiral.
- 66 Camarín: En un templo, capilla pequeña, generalmente exenta, donde se rinde culto a una imagen muy venerada.
- 67 Adaraja: Cada uno de los dentellones que se forman en la interrupción lateral de un muro para su trabazón al proseguirlo.
- 68 Frontón: Remate triangular o curvo de una fachada, un pórtico, una puerta o una ventana.
- 69 Arco peraltado: Aquel cuya altura excede al de media circunferencia. Se consigue incluyendo una serie de tramos rectos por encima de la línea de imposta.
- 70 Real Orden de Exclaustración Eclesiástica: El 25 de julio se aprobaba la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica del conde de Toreno. Por ella, se suprimían todos los conventos que tuvieran menos de doce religiosos profesos71. El conde de Toreno fue sustituido, en septiembre de 1835, por Juan Álvarez de Mendizábal quien no hizo sino desarrollar dicha Real Orden ampliándola con la supresión de los monasterios monacales72 y de órdenes militares, en octubre de 1835, y de todos los conventos de varones, en marzo de 1836.
- 71 Profesar: Ingresar en una orden religiosa. // Dicho de un novicio: Comprometerse a cumplir los votos propios de una orden religiosa.
- 72 Monacal: Perteneciente o relativo a los monjes o a las monjas.
- 73 Crucero: Espacio en que se cruzan la nave mayor de una iglesia y la que la atraviesa.
- 74 Agua: Vertiente de un tejado.
- 75 Azulejería: Obra hecha o revestida de azulejos.
- 76 Chapitel: Remate de una torre, generalmente en forma piramidal o cónica.
- 77 Cenobio: Convento.
- 78 Caja: Espacio o hueco en que se forma la escalera de un edificio.
- 79 Usufructuario: Derecho a disfrutar bienes ajenos con la obligación de conservarlos, salvo que la ley autorice otra cosa.
- 80 Hastial: En las iglesias, cada una de las tres fachadas correspondientes a los pies y laterales del crucero.
- 81 Dintel: Pieza horizontal superior de puertas, ventanas y otros huecos, apoyada en sus extremos sobre las jambas82 y destinada a soportar cargas.
- 82 Jamba: Cada una de las dos piezas que, dispuestas verticalmente en los dos lados de una puerta o ventana, sostienen el dintel o el arco de ella.
- 83 Tímpano: Espacio triangular que queda entre las dos cornisas inclinadas de un frontón y la horizontal de su base.
- 84 Tondo: Adorno circular rehundido en un paramento.
- 85 Pechina: Cada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forman el anillo de la cúpula con los arcos torales sobre los que estriba.
- 86 Tambor: Pared vertical redonda o poligonal, generalmente con ventanas, que sostiene una cúpula.
- 87 Linterna: Torre pequeña más alta que ancha y con ventanas, que se pone como remate en algunos edificios y sobre las medias naranjas de las iglesias.
- 88 Sotacoro: Lugar bajo del coro.
- 89 Ochavado: Dicho de una figura: De ocho ángulos iguales y ocho lados iguales cuatro a cuatro y alternados.
- 90 Manierismo: Estilo artístico y literario del Renacimiento tardío, caracterizado por su refinamiento y artificiosidad.
- 91 Intercolumnio: Espacio entre dos columnas.
- 92 Plinto: Parte cuadrada inferior de la basa de una columna.
- 93 Avitolado: Técnica muy utilizada durante los siglos XVII y XVIII consistente en la simulación de un aparejo de ladrillos en el que las líneas horizontales están remarcadas a la par que las verticales desaparecidas.
- 94 Cimacio: Elemento suelto que va sobre el capitel y sirve para aumentar el plano superior de apoyo.
- 95 Desventrado: Frontón en el que su principal característica es su lado horizontal partido.
- 96 Trompas: Bóveda fuera del paramento de un muro.
- 97 Óculo: Ventana pequeña redonda u ovalada.
- 98 Serafín: En la tradición católica, cada uno de los espíritus celestes que forman su primer coro y, junto con los querubines y los tronos, la primera jerarquía, la cual contempla directamente a Dios y canta su gloria.
- 99 Bóveda Vaída: Bóveda formada por una semiesfera cortada por cuatro planos verticales, que corresponden a los lados de un rectángulo inscritos en un círculo.
- 100 Cúpula gallonada: Cada uno de los segmentos cóncavos de ciertas bóvedas, rematados en redondo por su extremidad más ancha.
- 101 Imafronte: Fachada que se levanta a los pies de una iglesia o una catedral, opuesta a la cabecera.
- 102 Tejaroz: Tejadillo construido sobre una puerta o ventana.
- 103 Cruz papal o pontificia: Es aquella cruz que tiene tres travesaños de distinta longitud siendo mayor el inferior y más pequeño el superior.
- 104 Cruz papal o pontificia: Es aquella cruz que tiene tres travesaños de distinta longitud siendo mayor el inferior y más pequeño el superior.
- 105 Vía crucis: Camino señalado con cruces o altares. // Conjunto de cruces en templos cristianos.
- 106 Seglar: Laico.
- 107 Evergeta: Persona rica que distribuye desinteresadamente una parte de su riqueza entre la comunidad en la que vive.
- 108 Revoco: Revestimiento continuo con mortero de cal, yeso y en ocasiones cemento, que se aplica en las fachadas sobre un enfoscado109.
- 109 Enfoscado: Capa de mortero con que está guarnecido un muro.
- 110 Collación: División de una ciudad de la España cristiana presidida por una parroquia, con posibilidad de tener cementerio propio al lado de ésta y que, a su vez, se subdividía en barrios.
- 111 Arco escarzano: Arco que es menor que la semicircunferencia del mismo radio.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
CARRETERAS:
Autopistas:
- A-4, que la conecta con Córdoba y Madrid
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FERROCARRIL:
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RENFE, Telf: 902 240 202
http://www.Renfe.es

AEROPUERTO: - Aeropuerto de San Pablo

PUERTO: - Por Sevilla pasa el Guadalquivir, el único río navegable de España, por lo que es posible llegar a la ciudad desde el Océano Atlántico.


BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Manuel Jesús Roldán: “Conventos de Sevilla”; Editorial Almuzara; ISBN: 978-84-15338-28-4; Depósito Legal: J-1798-2011.
- Manuel Jesús Roldán: “Iglesias de Sevilla”; Editorial Almuzara; ISBN: 978-84-92924-61-5; Depósito Legal: J-1238-2010.
- Rafael Sánchez Mantero: “Historia Breve de Sevilla”; Silex Ediciones; ISBN: 84-7737-038-9; Depósito Legal: M-26207-2000.
- José María de Mena: “Historia de Sevilla”; Plaza&Janés Editories, S.A.; ISBN: 84-01-37200-3; Depósito Legal: B.37.692-1987.
- Manuel Jesús Roldán: “Historia de Sevilla”; Editorial Almuzara; ISBN: 978-84-16100-18-7; Depósito Legal: CO-690-2014.
- Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás: "Diccionario de Términos de Arte"; Alianza Editorial, S.A.; ISBN: 84-7838-388-3; Depósito Legal: M-26.868-1993.
- Academia Edu | Francisco Javier Gutiérrez Núñez: “La Orden Tercera en los conventos franciscanos de Sevilla en el siglo XVIII”, en XI Curso de Verano El franciscanismo en Andalucía. La Orden Tercera Seglar. Historia y Arte, Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos, Córdoba 2006, pp. 279-293
- Archidiócesis de Sevilla - Siempre adelante | Convento de Santa Ana
- Archidiócesis de Sevilla - Siempre adelante | Monasterio de Santa María del Socorro
- BOE | Decreto 253/2001, de 13 de noviembre, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, antiguo Convento de los Terceros Franciscanos y restos del Palacio de los Ponce de León (Sevilla).
- Colegio San José M.M. Mercedarias - Sevilla | Datos Históricos del Centro
- Dialnet | Fuentes gráficas para el estudio de tres edificios históricos de Sevilla: las plantas de los conventos de la Santísima Trinidad, San Francisco de Paula y San Pedro de Alcántara
- Dominicos - Provincia de Hispania | Convento Santo Tomás de Aquino (Sevilla)
- ExplicArte Sevilla | El Convento de Santa Ana
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Convento de la Santísima Trinidad (antiguo)
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Convento de Padres Capuchinos
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Convento de Padres Terceros (antiguo)
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Convento de Santa Ana
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Convento de Santa María la Real
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Convento de Santa María la Real (Iglesia)
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Convento del Socorro
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Museo de Bellas Artes de Sevilla
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía | Plaza de las Mercedarias
- Hemeroteca ABC | Los tesoros del convento del Socorro
- Junta de Andalucía - Consejería de Turismo Cultura y Deporte | Museo de Bellas Artes de Sevilla: Información General
- Álvaro Cabezas García y Álvaro Recio Mir: La Capilla y el Retablo de la Venerable Orden Tercera del Convento de Capuchinos de Sevilla
- La Sede Social de EMASESA, El conjunto monumental del antiguo convento de los Terceros Franciscanos y el palacio de los Ponce de León de Sevilla
- Monasterio Santa María la Real
- Museo de Bellas Artes de Sevilla
- PARES | Institución - Convento de Nuestra Señora de la Merced de Sevilla (España)
- Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla
- Real Academia de la Historia | Figueroa, Leonardo de
- Real Academia de la Historia | Gough Flecher, Francisco
- Real Academia de la Historia | Herrera, Francisco de El Viejo
- Real Academia de la Historia | López-Caamaño Ocaña y García, José Francisco Beato Diego José de Cádiz
- Real Academia de la Historia | Manuel, Guiomar
- Real Academia de la Historia | Martínez, Domingo
- Real Academia de la Historia | Monroy, Alonso de
- Real Academia de la Historia | Navia y Campos, Pedro
- Real Academia de la Historia | Pérez del Río, Francisco Francisco Pacheco
- Real Academia de la Historia | Roelas, Juan de
- Real Academia de la Historia | Rojas y Sandoval, Cristóbal de
- Real Academia de la Historia | Segarra, Juan de
- Real Academia de la Historia | Vázquez, Alonso
- Real Academia de la Historia | Zurbarán y Salazar, Francisco de
- Salesianos - Santísima Trinidad | Basílica de María Auxiliadora
- Visitar Sevilla | El Convento de Santa Ana de Sevilla
- Visitar Sevilla | Iglesia del Convento de Santo Tomás de Aquino
- Web oficial del Ayuntamiento de Sevilla
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