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Andalucía

La Catedral - Mezquita de Córdoba (IV): la ampliación de al-Hakam II


Catedral - Mezquita de Córdoba, Plano de la Ampliación de al-Hakam II

La ampliación de al-Hakam II, o segunda ampliación de la Mezquita aljama de Córdoba, se realizó entre los años 961 y 966. La necesidad de dicha obra ya se había visto durante el mandato de su padre, Abd al-Rahmán III, cuando hubo que instalar grandes toldos en el patio para acoger a los fieles que se acercaban hasta allí a orar. Una medida que resultó insuficiente, dado el elevado número de creyentes existentes en una ciudad como era la capital califal, la cual había crecido hasta convertirse, en el siglo X, en la mayor ciudad conocida entonces, superando incluso a Roma.

En realidad, esta obra parece ser que ya estaba prevista durante el gobierno de Abd al-Ramán III, ya que una de las primeras disposiciones tomadas por su hijo al-Hakam II fue anunciar dicha ampliación al día siguiente de la muerte de su padre. La construcción no era algo desconocido para un hombre tan culto como el nuevo califa que había adquirido experiencia en la conducción de obras durante los años en que, siguiendo el mandato de su padre, se encargó de planificar y dirigir la construcción de la nueva ciudad de Medina Azahara.

Es entonces, tras decidirse la realización de las obras, cuando surge el problema de su orientación. Los arquitectos son partidarios de alargar la Mezquita hacia el Sur, aprovechando el amplio terreno allí existente entre el templo y el río Guadalquivir. Sin embargo, los alfaquíes1 querían modificar la inusual e incorrecta orientación del recinto, que se encontraba desviado 51º al Sur con respecto a La Meca. Recordemos que en los templos islámicos, la oración se dirige hacia el mihrab2 no porque éste esté provisto de santidad, sino porque su posición debe de indicar la dirección del lugar santo de La Meca. La discusión se resolvió tras escucharse las siguientes palabras, procedentes del sabio alfaquí Abu Ibrahim:

"El que sigue la tradición acierta; pero fracasa el que se decide por la novedad"

Al-Hakam II, tras oírlas, decidió que continuar con la tradición era conservar lo construido anteriormente, por lo que se tomó la decisión de aumentar las once naves en 37,5 metros, todo lo que era posible sin llegar a rebasar la muralla y la Puerta del antiguo Puente Romano. Surgen así trece nuevos tramos, doce formando parte del recinto de oración y uno tras la alquibla3, que superan en tamaño tanto las medidas de la Mezquita original de Abd al-Rahman I, como la ampliación de Abd al-Rahman II. En la actualidad, el largo de la Catedral-Mezquita es básicamente el mismo de entonces, pero no así el ancho, que fue ampliado posteriormente por el hayib4 Almanzor durante el gobierno del siguiente califa, Hisam II. Las obras comenzaron el 19 de julio de 962 bajo la dirección del hachib5 Chafar ben Abd al-Rahman, el "Eslavo", como así aparece reflejado en una inscripción de mármol, existente en el interior del mihrab.

Localización: Ocupa una manzana entre las calles del Cardenal Herrero, de Torrijos, del Corregidor Luis de la Cerda y del Magistral González Francés. Calle del Cardenal Herrero, 1. 14003 Córdoba.


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Catedral - Mezquita de Córdoba, Arco de entrada a la Capilla de Villaviciosa

Pasemos a continuación a ver qué es lo que ha permanecido hasta nuestros días de entre todo lo construido en esta segunda ampliación. Para ello, lo primero que tenemos que hacer es localizarla, algo bastante sencillo ya que sólo debemos continuar por la nave central de la Mezquita original (aquella nave a la que accedemos tras cruzar por la Puerta de las Palmas) hasta sobrepasar por nuestra izquierda el Crucero catedralicio. En seguida habremos llegado hasta el arco que da entrada a la hoy Capilla de Villaviciosa.

Dicha capilla fue el anterior pabellón central y el único conservado de los tres que se construyeron a la entrada de ésta segunda ampliación. El de la derecha (Oeste) fue demolido para construir la antigua capilla mayor y el de la izquierda (Este) fue muy transformado al construirse en su interior, durante el siglo XIV, la Capilla Real.

Catedral - Mezquita de Córdoba, Lucernario de la Capilla de Villaviciosa

Si miramos hacia el techo de este pabellón, veremos en él uno de los cuatro lucernarios que constituyen otra de las novedades aportadas a la Mezquita durante las obras de al-Hakam II. Se trata de la construcción de cuatro pabellones con lucernas6 que, situados de forma estratégica, guiaban hacia el lugar más importante del recinto: el mihrab. Los otros tres se situaban en la maqsura7, un espacio que veremos más adelante.

En la bóveda de esta capilla, podemos observar el octógono central formado por cuatro arcos que parten del punto central de cada lateral y por otros cuatro que se cortan, de dos en dos, en el punto intermedio de los anteriores. Rematando el conjunto, aparece, apoyada sobre pechinas8, una bóveda central de doce gallones9. En cada esquina del rectángulo que forma el techo del pabellón hay otras cuatro pequeñas bóvedas de diferentes formas a base de gallones, arcos entrecruzados y estrellas. Las ventanas de la linterna10 adoptan formas de arcos de herradura y de arcos trilobulares apoyados sobre pequeñas columnas.


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En esta obra, se respetaron las mismas formas de la anterior arquería, pero utilizándose esta vez columnas nuevas y no reutilizadas de anteriores construcciones. Aquí quizás hay que hacer un hincapié en cómo se dejó de tallar la piedra desde la caída del Imperio Romano hasta los siglos XI y XII en que se volvió a retomar dicha labor.

Catedral - Mezquita de Córdoba, Nave central entre la Capilla de Villaviciosa y el mihrab

El escultor Miguel Sobrino, en la página 251 de su libro "Catedrales", nos da una explicación para ello:

"Con la decadencia de Roma fue abandonándose la metalurgia, y no se recuperó hasta los siglos X y XI; y cualquiera que haya trabajado la piedra sabe que sin un buen juego de herramientas bien templadas es imposible tallar en ese material cualquier forma medianamente complicada".

En las nuevas columnas se alternaron los fustes11 construidos en mármol de Córdoba, de color azul oscuro y vetas blancas bajo capiteles de orden corintio14, con los realizados en mármol de Cabra, de color rosa fuerte sobre los que se apoyan capiteles de orden compuesto20. Otras novedades son los modillones, muy similares a los anteriores salvo por unas aletas de yeso sobresaliendo de sus ejes; los cimacios24, que dejan de ser cuadrados y pasan a ser cruciformes, ofreciendo así salientes donde apoyar el arranque del arco; y finalmente, en la nave central aparecen pilastras25 ochavadas26 con una geométrica decoración de estilo bizantino.

Los techos actuales no son los originales, sino el resultado de una esmerada reconstrucción llevada a cabo, en 1919, por el arquitecto Velázquez Bosco. Entonces se quitaron algunas de las bóvedas encamonadas27 que durante el siglo XVIII habían sustituido al artesonado28 original. Sin embargo, lo ornamentado de esta reconstrucción puede proporcionarnos una idea de la riqueza de los techos originales. De esta manera, de las cuatro partes en que se puede dividir la Mezquita por razón de sus diferentes construcciones, el templo original y las tres posteriores ampliaciones, la correspondiente a la ampliación de al-Hakam II pasó a ser nombrado como el cuarto noble, por lo extraordinario y bello de su ornamentación.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Arcos entrecruzados

Continuamos hacia adelante y llegamos hasta la maqsura, formada por los tres pabellones situados antes de la alquibla. La iluminación natural allí existente, en contraposición a la penumbra de otras zonas de la Catedral-Mezquita, nos muestra cómo los tres lucernarios cumplen perfectamente con su cometido.

Para la construcción de los cuatro lucernarios se necesitaban nuevos elementos de sostén, ya que las arcadas hasta entonces utilizadas no hubieran soportado el mayor peso que ofrecía la construcción de elevados cimborrios. Pero la construcción de elementos de mayor tamaño (columnas, pilares, muros) restaría visibilidad hacia la zona santa del mihrab, un punto en el que se había insistido desde la construcción de la Mezquita de Abd al-Rahman I. Este problema se solventó concentrando las columnas de dos en dos, o de cuatro en cuatro, en aquellos puntos que iban a constituir las esquinas de dichos lucernarios. Para reforzar estas agrupaciones de columnas, el arquitecto añadió otras dos en el centro de la nave central y una en la misma posición de las laterales. Aún así, el soporte logrado no iba a ser lo suficientemente robusto si se repetía la disposición de las demás arcadas, formadas por arcos de herradura en su nivel inferior y de medio punto en el superior. Hubo de buscarse una arcada que ofreciera una mayor resistencia y ello se logró de dos maneras: por un lado, con la utilización de arcos de cinco lóbulos en el nivel inferior y arcos de herradura en el superior; por otro, intercalando otros arcos polilobulares en un nivel intermedio cuyos arranques se sitúan en las claves30 de los arcos inferiores. Todo ello calado para ahorrar peso y con una muy bella decoración en la que se alternan dovelas31 talladas con yeso a otras lisas, ambas dotadas de una policromía en la actualidad en gran parte desaparecida.

Desde el momento de su construcción, los arcos entrecruzados pasaron a ser una de las señas de identidad más imitadas del arte califal cordobés.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Maqsura

La maqsura era la zona de la Mezquita que, acotada por una ornamentada balaustrada de madera, quedaba reservada para el uso del califa, de su familia y de los altos personajes de la Corte. Como podemos ver en la fotografía que acompaña estas líneas, a la maqsura dan tres fachadas con un vano32 presente en cada una de ellas, siendo el central el que presenta una mayor riqueza en su ornamentación, algo lógico, ya que en su interior es donde se encuentra el mihrab.

Los tres pabellones que forman la maqsura están cubiertos por bóvedas similares a la que hemos visto anteriormente en la Capilla de Villaviciosa. Todas tienen planta ochavada, formada por arcos entrecruzados que le confieren dicha forma. Las linternas tienen idéntico número de frentes (ocho), abriéndose una ventana en cada uno de ellos.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Cúpula del lucernario del mihrab

El pabellón central, el situado frente al mihrab es el que cuenta con la decoración más bella y rica de los tres. Igualmente, su cúpula es diferente a las de los otros dos pabellones, levantándose por encima de ocho arcos de herradura en los que aparecen ventanas semicirculares cubiertas por celosías de mármol. La cúpula que sirve de remate sobre su centro está dividida en ocho gallones que aparecen individualizados por los dobles ángulos diedros de figura curva que vemos entre ellos.

Como apunte, merece la pena señalar que la bóveda, en lugar de concentrar los esfuerzos, los repartía. Gracias a ello, en su centro podía colgarse una gran lámpara de candiles33 de aceite, hoy inexistente. Las actuales lámparas de la Catedral-Mezquita no tienen nada que ver con las originales.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Mihrab

Una vez contemplada la cúpula anterior, miremos ahora hacia la pared situada delante de nosotros y veremos el lugar más sagrado de toda Mezquita, el mihrab. Su planta también es octogonal, lo cual constituye una clara diferencia con respecto a las plantas cuadradas o semicirculares de otras mezquitas de Oriente u Occidente. Cuenta con un zócalo de mármol, recorrido en su parte superior por una cornisa del mismo material y en el que aparece una inscripción informándonos de que en el año 965 se terminaron las obras de revestimiento en mármol ordenadas por al-Hakam II.

Por encima del zócalo, aparecen siete arquillos ciegos trilobulares en los que se alternan las dovelas lisas y las decoradas con ataurique34 de yeso. El espacio del octavo arquillo de esta planta ochavada es el correspondiente al vano de entrada. Una bóveda con forma de concha bivalva35 sirve de cubierta a este espacio.

Para entrar en esta pequeña habitación hay que pasar bajo un bello arco de herradura que se apoya sobre las mismas columnas que pertenecieron al mihrab de la ampliación de Abd al-Rahman II y a las que al-Hakam II le dio tanta importancia que él mismo ayudó en su traslado. En los cimacios, aparece señalada la fecha de finalización de las obras (entre el 28 de noviembre y el 27 de diciembre del año 965 d. de C.).

"Mandó el imán al-Mustansir Billah, siervo de Allah, al-Hakam, príncipe de los creyentes, -Allah le beneficie-, a su liberto y hachib, Cháfar ben Abd ar-Rahman, -Allah esté satisfecho de él- fijar estas dos impostas en lo que fundó 'sobre el temor y la satisfacción de Allah'. Y se terminó aquello en la luna de Dhu-l-hichcha del año cuatro y cincuenta y tres".

Catedral - Mezquita de Córdoba, Mihrab y cúpula del lucernario previo a éste

Todo el acceso hasta el mihrab está decorado a base de mosaicos bizantinos realizados en oro y azul, a los que completa una decoración de atauriques fabricados en mármol. Por encima del alfiz36, aparecen otros siete arcos ciegos, de forma trilobular, decorados con ataurique. Y es que para decorar esta zona, el califa solicitó la ayuda del emperador de Bizancio, Nicéforo II, el cual le envió a un artesano con un cargamento de 320 quintales40 de pasta vítrea41 en los colores amarillo, blanco, negro, oro, púrpura y verde. Un regalo personal del emperador bizantino.

El precioso arco de entrada al mihrab estuvo oculto a la vista entre los siglos XIV y XIX, cubierto por un retablo de San Pedro. Y es que durante dicha época, este espacio y el situado a su derecha (Oeste) constituyeron la Capilla de San Pedro, siendo utilizado el mihrab como sacristía de ella. En 1368, el mismo año de fundación de esta capilla, el Cabildo42 catedralicio hace entrega de ella al adelantado44 de la Frontera, Don Alonso Fernández de Montemayor, quien había logrado la salvación de la ciudad en la batalla del Campo de la Verdad45. En 1826, el obispo Don Pedro Antonio de Trevilla desmontó la capilla y el sepulcro de Don Alonso, situado en el centro de la misma, con el fin de recuperar las partes más valiosas del templo.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Pabellón izquierdo del Mihrab

Pasemos ahora al pabellón izquierdo (Este) de la maqsura, en el que también aparece otro vano de entrada igualmente adornado con un arco de gran riqueza. Sin embargo, esta decoración procede de época moderna al haber desaparecido la original obra del artista bizantino. Por esta puerta, se accedía a cinco habitaciones situadas de forma correlativa a la izquierda del mihrab (de Oeste a Este) y todas desaparecidas o transformadas tras la construcción de la Capilla de Santa Teresa. En ellas, se guardaban los objetos valiosos y delicados en poder de la Mezquita entre los cuales destacaba el conocido como Corán de la Mezquita.

En este lugar, existió la Capilla de la Institución del Santísimo Sacramento, o de la Santa Cena, fundada en el siglo XVI y que tomó dicha advocación46 por haber sido en este pabellón donde se guardaba el Santísimo Sacramento47 hasta que en el último cuarto del siglo XVI se construyó el nuevo Sagrario49. La capilla desapareció en 1912, durante las obras de restauración llevadas a cabo por Velázquez Bosco. El altar de azulejos fue desmontado y el retablo de La Última Cena del Señor trasladado de sitio, como podemos ver más adelante.

Antes de continuar con la descripción de este lucernario, vamos a señalar otra particularidad existente en esta Mezquita con respecto a otras. El muro donde se sitúa el mihrab recibe el nombre de alquibla y normalmente es solamente eso, un muro más del edificio, con la particularidad de estar orientado hacia el lugar de oración. Sin embargo, en la Mezquita de Córdoba, la alquibla está formada por dos muros paralelos con un espacio interior dividido en once habitaciones, tantas como las naves originales del templo antes de la ampliación de Almanzor. El mihrab está en el centro y, a su izquierda (Este), existían las cinco habitaciones que acabamos de nombrar y que desaparecieron durante la construcción de la Capilla de Santa Teresa. A la derecha, se encuentran otras cinco habitaciones que formaban parte del recorrido que el califa, su familia y otros altos personajes de la Corte hacían hasta la maqsura desde su acceso por la Puerta del Sabat.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Cúpula del pabellón derecho

El pabellón derecho (Oeste) es el tercero y último de la maqsura, habiendo formado parte, como hemos mencionado antes, de la Capilla de San Pedro.

La riqueza de su decoración es similar a la del pabellón izquierdo, aunque los motivos vegetales son algo diferentes al no haber sido realizados por el artesano bizantino, sino por alumnos suyos que había formado en Córdoba. Por su puerta, como ya hemos mencionado, se accedía hasta la maqsura. Veamos ahora su cúpula, gemela de la existente en el pabellón izquierdo, aunque ésta fue restaurada a principios del siglo XX por Velázquez Bosco.

La planta es también ochavada y la disposición de los arcos constituyen un tercer tipo, diferente a los existentes en el pabellón central y en la Capilla de Villaviciosa, quedando los arcos como uniones de los vértices opuestos de esta figura octogonal. La bóveda central es algo más pequeña y también está formada por ocho gallones. En los espacios intermedios, vemos dispuestos florones y estrellas. Los arcos inferiores disponían de atauriques con fondos azules y rojos y fileteados de negro que venían a sustituir la inexistente decoración. En la actualidad, se pueden ver en los zócalos unas pinturas realizadas posteriormente y fechadas en el año 1135.


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Al igual que ocurriera en las demás partes de la Mezquita, la zona de la ampliación de al-Hakam II también se adecuó al uso cristiano, instalándose aquí una serie de capillas y altares que pasaremos a ver a continuación.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla de la Conversión de San Pablo

Comenzaremos por las capillas que se construyeron en lo que sería el lateral Norte de la ampliación de al-Hakam II, lindando con la parte de Abd-al-Rahman II. La primera que veremos será la llamada Capilla de la Conversión de San Pablo. En el año 1387, este recinto fue donado para que en él fuese enterrado Don Pedro Muñiz de Godoy, maestre50 de Santiago, conociéndose desde entonces popularmente con el nombre de Capilla de los Muñices. Refundada y restaurada en el año 1610, la portada de acceso está rematada por el escudo de los Carrillos y sendos relieves a cada lado. En su interior, es de planta rectangular y se encuentra cubierta por una bóveda de cañón51 de estilo italiano en la que destaca la bella decoración de yeserías y relieves; en ellos, están representados, entre otros, los cuatro padres de la Iglesia Occidental: San Gregorio Magno, San Jerónimo, San Ambrosio y San Agustín; en el centro, hay una imagen de la Coronación de María.

Presidiendo la capilla, hay un retablo que acoge en la hornacina central una escultura de San Pablo, quien porta en su mano derecha la espada, atributo que le caracteriza. La figura es una obra anónima del siglo XVII, mientras que el retablo está atribuido al escultor Felipe Vázquez de Ureta. Éste se encuentra rematado por un relieve en el que se muestra la escena de la degollación del santo, mientras que a izquierda y derecha, hay sendos cuadros sobre los apóstoles Santiago y San Felipe, ambos pintados por Fray Jerónimo de Espinosa en el siglo XVIII; sobre ellos, hay dos relieves en los que se representa a Santiago y a San Luis Rey.

También merece la pena destacar el sepulcro que podemos ver en el centro del recinto, delante del retablo. En él, se encuentran los restos de Don José Antonio Infantes Florido, obispo de Córdoba entre los años 1978 y 1996. Por otro lado, frente a la capilla hay una lápida de mármol que hace referencia a Don Pablo de Céspedes, racionero52 de la Catedral en el siglo XVI, así como arquitecto, pintor, escultor y escritor, quien murió en la ciudad de Córdoba en el año 1608.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla Real

A continuación, veremos la Capilla Real, magnífico ejemplo de arte mudéjar56 en lo que a su arquitectura y decoración se refiere. Su planta es rectangular y está cubierta por una bóveda de arcos entrecruzados. En los muros menores, podemos contemplar que presentan unos arcos polilobulados, mientras que en los mayores hay una arcada y una hermosa decoración de yeserías, elemento que también está presente en la parte baja de la capilla. Precisamente esta zona fue donada al capitular57 Don Francisco de Simancas en el año 1540 para que fuera lugar de enterramiento familiar. Años más tarde, en 1575, fue refundada, recibiendo entonces el nombre de Capilla de San Juan Bautista y San Juan Evangelista y siendo conocida popularmente como Capilla de los Santos Juanes.

El muro principal está presidido por una imagen barroca que representa al rey Fernando III "el Santo".

Catedral - Mezquita de Córdoba, Bóveda de la Capilla Real

La importancia de esta capilla radica en que, en su interior, estuvieron sepultados los reyes castellano-leoneses Fernando IV "el Emplazado" y Alfonso XI, padre e hijo, respectivamente. Se cree que su origen está en haber sido construida bajo la orden de Alfonso X "el Sabio" entre lo años 1258 y 1260 con el fin de convertirla en su futuro panteón; sin embargo, finalmente pasó a ser sacristía de la Capilla Mayor de la primitiva Catedral, de la cual hablaremos más adelante. Así, la Capilla Real sería terminada definitivamente en el año 1371.

En la actualidad y desde el año 1736, los restos mortales de ambos monarcas descansan en la Real Colegiata de San Hipólito, fundada por el propio Alfonso XI en 1343.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla de Villaviciosa

Lo siguiente que veremos será lo que hoy conocemos como Capilla de Villaviciosa. Para conocer su historia debemos remontarnos a 1236, año en que Fernando III "el Santo" conquista Córdoba. Como hemos mencionado en no pocas ocasiones, el monarca adecuará la Mezquita al culto cristiano, por lo que, tras consagrar el templo poco después de su entrada en la ciudad, fundará una capilla dedicada a San Clemente, hoy desaparecida y ubicada entonces junto al muro de la quibla, en las naves finales de la ampliación de Almanzor. Será más adelante, en 1257, cuando Don Fernando de Mesa, obispo de Córdoba en ese año, utilice la parte central del inicio de la ampliación de al-Hakam II para convertir esa zona en lo que sería Altar Mayor de la futura Capilla Mayor de la antigua Catedral.

En el año 1607, las obras del Crucero de la Catedral actual son finalizadas, momento en que esta nave tomará la denominación de Capilla de Villaviciosa, dedicándose al culto de dicha Virgen.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Antigua Capilla Mayor de la Catedral

Finalmente, nos encontraremos con el espacio correspondiente a la que fuera Capilla Mayor de la Catedral durante más de tres siglos. La adecuación de la Mezquita como templo cristiano estaba conllevando realizar en ella numerosas obras de adaptación. Una de ellas sería la creación de esta Capilla Mayor en la zona correspondiente al lugar donde estaban los lucernarios de la ampliación de al-Hakam II, instalando el coro entre el lucernario y el muro Oeste del templo. Por su parte, la cabecera estaba en el lucernario de entrada a esta ampliación.

Será en el año 1489 cuando el obispo de Córdoba Íñigo Manrique lleve a cabo una de las reformas más importantes. Tras la negativa de la reina Isabel "la Católica" de derribar parte de la Mezquita para construir la Catedral, el prelado obtuvo el permiso para desmontar aquellas columnas del templo musulmán que se correspondían con las cinco naves que van desde la actual Capilla de Villaviciosa hasta el muro Oeste, delimitando la zona con muros que formarían la nave de la Capilla Mayor.

Así, el estilo gótico se impuso sobre cualquier otro criterio artístico, lo cual acabó solapando en esta zona la mayor parte de la obra musulmana. El resultado fue una nave dividida en cuatro tramos por grandes arcos de piedra apuntados que llegan hasta la bóveda que la cubre, teniendo ésta una armadura de madera dividida en casetones58. A los lados, podemos ver sendas arcadas que sustentan el peso de la cubierta, siendo la de la derecha de arcos de medio punto, mientras que los de la izquierda son de herradura, ya que éstos se corresponden al muro donde anteriormente estaba la alquibla de Abd-al-Rahman II. La luz natural tiene paso a través de unos vanos góticos abiertos en la parte superior de los dos muros. Este recinto quedaría cerrado por tres arcadas musulmanas rematadas por un rosetón con vidrieras.

Como dato destacable, merece la pena apuntar que en esta Capilla Mayor sería instalado el día 1 de febrero de 1516 el cuerpo del rey Fernando "el Católico" para celebrar sus honras fúnebres, continuando el camino hacia Granada el día siguiente.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla del Espíritu Santo, San Pedro Mártir de Verona, San Lorenzo y San Pedro Apóstol

Proseguimos nuestro recorrido por los recintos cristianos de la Catedral-Mezquita y pasamos ahora al lateral Oeste del templo, deteniéndonos en la llamada Capilla del Espíritu Santo, San Pedro Mártir de Verona, San Lorenzo y San Pedro Apóstol. Fundada a finales del siglo XIII, la primera advocación que tuvo fue la de San Lorenzo. Más adelante, se llamaría del Espíritu Santo y, finalmente, adquiriría el nombre de San Pedro Apóstol.

En el exterior, destaca la entrada, formada por uno de los arcos de la antigua construcción musulmana. Dentro, podemos ver un retablo de estilo clasicista realizado a finales del siglo XVIII, el cual lamentablemente no aparece en la fotografía debido al ángulo de su toma. Éste acoge un lienzo de Pedro Petra que, a su vez, es una copia de un cuadro original del pintor Ludovico Cigali. La obra fue traída a esta capilla desde Roma por deseo del obispo Don Pedro Salazar y Góngora, si bien ya había sido donada anteriormente, en 1706, cuando era deán59 de la Catedral. En ella, se representa una escena bíblica en la que San Pedro aparece curando a un paralítico.

El resto de la capilla se completa con diversos lienzos de temas religiosos, así como un tapiz que cuelga del muro que cierra el recinto por su lado izquierdo. En el suelo, podemos ver el enterramiento del mencionado obispo Don Pedro Salazar y Góngora, fallecido en 1742.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Última Cena

Precisamente en el muro izquierdo de la anterior capilla, por su parte externa, encontramos un magnífico cuadro de Pablo de Céspedes que representa la Última Cena; realizado en 1595, procede de la antigua Capilla de la Institución del Santísimo Sacramento, o de la Cena, que ya hemos mencionado anteriormente. De él, algunos autores han afirmado que la disposición de los alimentos sobre la mesa corresponde a un ejercicio simbólico de relacionar sus propiedades con el poder curativo (del alma) de la comunión. Así, las naranjas y limones vendrían a ser un símbolo sanador (se creía entonces que los cítricos eran antídotos de algunos venenos); la sal (vemos delante la presencia de un salero) lo sería de la integridad; y los vasos, de lo frágil que es el ser humano.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Museo Visigodo de San Vicente

Es en esta misma zona donde veremos el Museo Visigodo de San Vicente, el cual ocupa dos espacios donde anteriormente se encontraban la librería, o biblioteca, de la Catedral y la antigua Capilla de San Ildefonso. Como ya explicamos en su momento, la construcción de la Mezquita se llevó a cabo sobre un anterior templo cristiano: la Basílica de San Vicente; de origen visigodo, fue levantada, posiblemente, en el siglo VI y llegó a ser el templo cristiano más importe de Córdoba.

Entre los años 1931 y 1936, el arquitecto Félix Hernández, quien entonces era conservador de la Catedral, realizó una serie de excavaciones arqueológicas en su interior con el fin de encontrar los restos de esta basílica. Y tuvo su resultado, pues se recuperaron numerosos mosaicos, pilares y capiteles pertenecientes al antiguo templo.

En la actualidad, algunos de estos vestigios pueden ser contemplados en el Museo de San Vicente, instalado en esta parte de la ampliación de al-Hakam II, mientras que parte del pavimento original de la basílica se ha dejado al descubierto y puede verse en la zona correspondiente a la Mezquita de Abd al-Rahman I, concretamente entre las naves dos y tres, cerca de la Capilla de Nuestra Señora de las Nieves y San Vicente Mártir.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla de San Esteban y San Bartolomé

Nos desplazamos ahora al muro Sur y, adosado a él y lindando con el Museo de San Vicente, tenemos la Capilla de San Esteban y San Bartolomé, perteneciente en su origen a la familia Fernández de Córdoba. El espacio está presidido por un retablo de madera en cuyo centro se muestra un lienzo en el que se representa el martirio de San Bartolomé, quien fue desollado y degollado. La obra es una copia de 1626 basada en un cuadro original del pintor José de Ribera.

Los azulejos que vemos en el frontal de la mesa, bajo el retablo, y en los laterales, así como la reja que cierra la capilla datan del siglo XV. Sobre ésta, hay un cuadro con el escudo de la familia Góngora. Y es que en el interior está sepultado el gran poeta cordobés Luis de Góngora y Argote, cuyos restos descansan en la capilla desde que fueran aquí instalados en el año 1858, a la derecha del retablo, tal y como nos recuerda una lápida escrita en latín por el escritor Luis María Ramírez de las Casas-Deza. Más de un siglo después, en 1992, la lápida se instaló a la izquierda del retablo, mientras que los restos de Góngora se guardaron en la urna que podemos ver en la actualidad, diseñada en mármol y hierro por el maestro mayor de la Catedral Don Carlos Luca de Tena. Su realización corrió a cargo de los hermanos Rafael, José y Pedro García Rueda, y el platero Francisco Díaz Roncero.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla de San Felipe y Santiago

A la derecha del mihrab, está la Capilla de San Felipe y Santiago. En ella, se han conservado cuatro arcosolios60 de estilo mudéjar y decorados con yeserías, además de las dos bóvedas estrelladas de estilo gótico, aunque en la fotografía sólo podemos ver dos de ellos pues parte de la capilla se encontraba en obras en el momento de tomarla. Según algunos historiadores, los arcosolios fueron mandados hacer por la familia de los Fernández de Córdoba, si bien se desconoce hasta el momento quiénes se enterraron allí. Éstos son de medio punto y están encuadrados por un alfiz decorado con ataurique. Donde deberían ir los escudos familiares, permanece liso, pues no llegaron a tallarse.

También merece la pena destacar el arco de entrada, de forma apuntada, lo cual, junto al resto de características de la capilla, hace que se pueda enmarcar su construcción entre finales del siglo XVI y la primera mitad del XV.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Sepulcro del Cardenal Salazar

En el muro de la alquibla, a la izquierda del mihrab, encontramos la Capilla del Cardenal Salazar, también conocida como Capilla de Santa Teresa por ser ésta la verdadera advocación bajo la que se encuentra. Fue levantada por deseo del Cardenal y obispo de Córdoba Don Pedro de Salazar (de ahí su nombre más extendido) para servir de Sacristía del Cabildo catedralicio, así como de lugar de enterramiento para sí mismo. Su construcción, de la mano del arquitecto Francisco Hurtado Izquierdo, tuvo lugar en el año 1703, tal y como atestigua una inscripción bajo la cúpula. El acceso se hace a través de una magnífica puerta de mármol en color rojo y negro, estando ésta rematada por el escudo del Cardenal.

Su interior se ordena en torno a una planta octogonal, con un zócalo de mármol rojo y, a cada lado según miramos de frente nada más entrar por la puerta, sendos arcos de medio punto; el conjunto se cubre con una bóveda en forma de semiesfera dividida en ocho cascos y apoyada en unos muros que se encuentran adornados con yeserías de guirnaldas de flores. A la derecha de la puerta de entrada, está el sepulcro del Cardenal Salazar, tal y como nos indica su figura de mármol blanco en posición orante, así como la inscripción y el escudo que hay en parte delantera; realizado en mármol negro por Teodosio Sánchez de Rueda, Juan Prieto y Domingo Lemico entre los años 1709 y 1710, la caja está sujeta por seis leones, igualmente de mármol, siendo éstos y el resto de figuras de color blanco.

Catedral - Mezquita de Córdoba, Interior de la Capilla del Cardenal Salazar

En el centro, delante de nosotros, está el Altar de Santa Teresa. El retablo alberga, asimismo, una imagen de la Santa, siendo ésta una talla de José de Mora realizada en el siglo XVIII. Por su parte, la puerta del sagrario cuenta con un relieve dorado hecho en bronce que representa el Sepulcro de Cristo y que es obra del orfebre italiano Virgilio Castelli. También merecen nuestra atención los lienzos que cuelgan de las paredes; de época barroca, son obra del pintor cordobés Acisclo Antonio Palomino de Castro y Velasco y en ellos se tratan temas católicos relacionados con la ciudad, como la aparición del Arcángel San Rafael al Padre Roelas, o el Martirio de San Acisclo y Santa Victoria. La capilla también cuenta con una puerta por la que se accede a la Sala del Tesoro, de la que hablaremos más adelante, así como otra entrada que nos muestra una escalera, la cual nos conduce a una capilla subterránea construida como cripta para el Cardenal y su familia. Ésta es de forma elíptica y se cubre con una bóveda decorada con yeserías. En los muros, hay diversos altares, entre los que se encuentran algunas obras de Juan Pompeyo.

Las dos puertas que mencionábamos antes tienen en su parte superior un frontón partido rematado por el escudo del fundador y, sobre ellos, hay sendos cuadros de la Purísima Concepción y de la Asunción, ambos de Sánchez de Rueda. Las imágenes de santos que podemos ver entre los arcos son obra de José de Mora y datan de comienzos del siglo XVIII; en ellas, están representados los santos por los que el Cardenal tenía más devoción: San Ramón Nonato, San Agustín, San Francisco de Asís, San Bernardo, San Pedro Nolasco, Santo Domingo de Guzmán, San Antonio de Padua y San Francisco de Sales.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Sala del Tesoro

De las puertas a las que nos referíamos más arriba, entramos por la de la izquierda y estaremos en la ya mencionada Sala del Tesoro, la cual recibió el apelativo de "platero" por el pueblo cordobés por las preciosas obras de orfebrería que allí se guardan. Entre ellas, podremos ver diversos objetos de culto como atriles, candeleros, báculos61, cálices, lámparas, baldaquinos62, cruces procesionales, etc.

Destacan especialmente algunas obras, como un altar de plata recubierto de oro, obra de José Rodríguez Lavandera del año 1817; donado por el obispo Pedro Antonio de Trevilla, se trata del único altar realizado en plata que hay en la Diócesis de Córdoba. También merece una mención especial un acetre de plata hecho en 1561-62 por Rodrigo de León, así como un cáliz de oro y plata con esmaltes del mismo autor y fechado en 1581. Más antiguo es un portabrasero de plata repujada hecho en el siglo XV y que era utilizado para el fuego santo durante los actos del Sábado de Gloria; éste fue donado por la Marquesa de los Trujillos. Y no podría faltar una imagen de San Rafael Arcángel; en este caso, es una obra de Damián de Castro realizada en 1768 en plata sobredorada, repujada y cincelada.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Custodia de Arfe

Pero sin duda, la mayor joya de este Tesoro es la llamada Custodia de Arfe, de la que algunos historiadores han dicho que fue "Imaginada en un sueño y ejecutada en un soplo" y que podemos ver presidiendo la Capilla de Santa Teresa, en el centro de la misma. El artífice de esta magnífica obra fue Enrique de Arfe a través del encargo hecho por el obispo Don Martín Fernández de Angulo; comenzada en el año 1510, su estreno tuvo lugar el 3 de junio de 1518, recorriendo las calles cordobesas para celebrar la fiesta del Corpus, procesión que sigue protagonizando en la actualidad.

El material empleado fue la plata mate y la plata sobredorada; mide 2,68 metros de altura y su base es un dodecágono63 en el que hay unas ruedas que permiten su desplazamiento y que está adornado con diversos motivos vegetales. Sobre éste y al inicio del primer templete, podremos ver las 18 capillitas en las que se representan diversas escenas de la vida de Jesús. Por encima del templete, hay otro que acoge a la Virgen de la Asunción y sobre el cual hay un tercero, llamado de las Campanas por las pequeñas campanillas que cuelgan de él.

En el año 1616, fue restaurada por el platero Pedro Sánchez de Luque. Más adelante, en 1735, tuvo que ser de nuevo tratada, encargándose en esa ocasión el orfebre Bernabé García de los Reyes, quien añadió una basa en la que grabó: "Se renovó siendo gobernador de este obispado el señor don Pedro de Salazar y Góngora, Deán y Canónigo de esta Santa Iglesia, por el Iltmo. Sr. don Tomás Rato, Obispo de ella, y obrero el Sr. don Juan Gómez Bravo, Canónigo Magistral de dicha Santa Iglesia, año de 1735. Maestro Bernabé García de los Reyes". Pero aún tuvo que sufrir dos intervenciones más: una en 1784, de la mano de Damián de Castro, y otra en 1967, a cargo de González del Campo.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla de Santa Inés

La última capilla que veremos en el muro Sur de la ampliación de al-Hakam II será la Capilla de Santa Inés. El proyecto, del año 1761, es del arquitecto francés Baltasar Dreveton, quien utilizó un espacio de planta cuadrada cubierto por una bóveda con lucerna sobre pechinas adornada con yeserías. De finales del siglo XVIII es el retablo de columnas que la preside, una obra de Miguel Verdiguier en cuya hornacina central se expone una imagen de Santa Inés realizada por el mismo escultor. Sobre ella, remata el arco la figura de un cordero, símbolo de la inocencia que se asocia a esta santa.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Capilla de San Antolín y San Antonio

También merece la pena mencionar una capilla que en la actualidad ya no tiene función como tal. Se trata de la extinguida Capilla de San Antolín y San Antonio, situada en la calle, o nave, que linda con la ampliación de la Mezquita realizada por Almanzor, justo delante del Altar de la Encarnación, que veremos más adelante.

Pocos son los datos que se tienen sobre ella, si bien podemos mencionar que el arco que servía de entrada al recinto acoge, adosados a él y en la parte superior, los escudos de tres pontífices en este orden: Pío II, Nicolás V y Calixto III.


* * *

Como ya dijimos cuando comenzamos a hablar de la parte cristiana de la Catedral-Mezquita, además de capillas también se instalaron en el templo varios altares. Éstos serán los que vamos a ver a continuación y que describiremos brevemente.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Altar de San Felipe y Santiago

Uno de ellos es el Altar de San Felipe y Santiago, rematado por un frontón triangular y que nos presenta un lienzo, obra del pintor Antonio del Castillo, realizado alrededor del año 1660. En él aparecen representados los dos santos que le dan nombre al altar.


* * *
Catedral - Mezquita de Córdoba, Altar de las Cabezas de San Pedro y San Pablo

Otro de ellos es el Altar de las Cabezas de San Pedro y San Pablo. Su autoría aún es desconocida, si bien su fecha de realización podría encuadrarse en el siglo XVIII. Rodeado por un marco de madera dorada, está compuesto por dos pinturas, representando la de la izquierda el momento en que Santo Tomás introduce los dedos en la herida abierta en el costado de Jesucristo, herida hecha por una lanza durante su crucifixión; la tabla de la derecha nos presenta el motivo al que hace referencia el nombre del propio altar.


* * *
Catedral - Mezquita de Córdoba, Altar de la Encarnación

De especial belleza es el Altar de la Encarnación, situado a la izquierda de la ya vista Capilla de Santa Inés, en el muro Sur. El nombre lo recibe por el maravilloso cuadro que lo preside, una obra de Pedro de Córdoba que data del año 1475 y que representa el momento de la Anunciación. A la izquierda, aparecen representados Santiago, San Ivo de Bretaña y Santa Bárbara, mientras que a la derecha están San Juan, San Lorenzo y San Pío. Todos ellos respaldan a sus respectivos donantes, también representados aquí.

Destaca igualmente el frontal de azulejos del altar, posiblemente del siglo XV.


Catedral - Mezquita de Córdoba, Altar del Santísimo Cristo del Punto

Bajo un arco musulmán de la Mezquita y sobre una pequeña escalinata, tenemos el Altar del Santísimo Cristo del Punto, o de San Sebastián, hecho de madera dorada por el escultor granadino Teodosio Sánchez de Rueda. Dividido en tres partes, en la primera podemos ver tres hornacinas, ocupando la central una imagen de San Sebastián, de autoría anónima y que, antiguamente, dio nombre al altar. El cuerpo central acoge entre columnas la escultura de un Cristo Crucificado donada por el obispo Don Antonio M. de Pazos. Remata el conjunto un cuadro circular de la Virgen y una cartela65 adornada de hojarasca. Una cúpula da cobijo a este pequeño espacio.

Catedral - Mezquita de Córdoba, Altar de Santa Marta

Antes de pasar al último espacio, cabe mencionar un dato curioso referido al nombre que recibe este altar. La palabra "punto" tiene aquí una acepción referida a algo pequeño, mínimo. Este lugar fue el designado por el cabildo para que en él se dijeran las misas privadas, o rezadas, que tenían una duración menor que las cantadas y por lo cual eran llamadas "misas del punto", de ahí la denominación con la que se le conoce hoy día.

Y finalizamos nuestro recorrido con el Altar de Santa Marta, fundado por primera vez en el año 1393. El retablo que se sitúa en él es una obra de madera dorada de Juan de Ortuño realizada en 1602. Éste se encuentra presidido, entre columnas, por un cuadro de la Anunciación pintado por Antonio del Castillo; el lienzo fue aquí colocado en 1985, año en que fue trasladado desde el Crucero de la Catedral, lugar en el que estuvo durante siglos.

También merece nuestra atención el frontal del altar, hecho en cerámica y en el que están representados diversos motivos vegetales.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


AGRADECIMIENTOS

Desde "una Ventana desde Madrid (uVdM)" queremos agradecer toda la ayuda y la atención prestada por el Cabildo Catedralicio de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, así como al personal que trabaja en sus dependencias.

También queremos dar las gracias Marta Moreno Muñoz, estudiante de la Licenciatura de Historia del Arte en el momento de la publicación de este reportaje (enero de 2013) y creadora del blog La Mezquita-Catedral de Córdoba en códigos QR, al cual recalamos tras buscar de manera infructuosa en nuestros libros de consulta información que necesitábamos sobre unas capillas ya desaparecidas de la Santa Iglesia Catedral. En cuanto le explicamos lo que necesitábamos, amablemente se ofreció a ayudarnos para solventar nuestras dudas, lo cual consiguió tras la consulta de un plano (¡bendito plano!) del siglo XVIII.

GLOSARIO

- 1 Alfaquí: Entre los musulmanes, doctor o sabio de la ley.
- 2 Mihrab: Hornacina situada en las mezquitas para indicar la orientación de la Meca a los fieles.
- 3 Alquibla: Muro de la mezquita o punto del horizonte orientado hacia la Meca, de cara al cual los musulmanes se sitúan para rezar.
- 4 Hayib: Cargo equivalente al de Primer Ministro tanto en el Emirato como en el Califato cordobés.
- 5 Hachib: Cargo equivalente al de Ministro tanto en el Emirato como en el Califato cordobés.
- 6 Lucerna: Abertura alta de una habitación para dar ventilación y luz.
- 7 Maqsura: En una mezquita, recinto reservado para el califa o el imán en las oraciones públicas, o para contener el sepulcro de un personaje tenido en opinión de santidad.
- 8 Pechina: CCada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forman el anillo de la cúpula con los arcos torales sobre los que estriba.
- 9 Gallón: Cada uno de los segmentos cóncavos de ciertas bóvedas, rematados en redondo por su extremidad más ancha.
- 10 Linterna: Remate con ventanas laterales que se pone en la cúpula de algunos edificios para iluminar el interior mediante la luz solar.
- 11 Fuste: Parte de la columna que media entre el capitel12 y la basa13.
- 12 Capitel: Parte superior de la columna y de la pilastra, que las corona con forma y ornamentación distintas, según el estilo de arquitectura a que corresponde.
- 13 Basa: Asiento sobre el que se pone la columna o la estatua.
- 14 Orden Corintio: El que tiene la columna de unos diez módulos o diámetros de altura, el capitel adornado con hojas de acanto y caulículos15, y la cornisa con modillones16.
- 15 Cauliculo: Cada uno de los vástagos que nacen del interior de las hojas que adornan el capitel corintio, y van a enroscarse en los ángulos y medios del ábaco17.
- 16 Modillón: Miembro voladizo sobre el que se asienta una cornisa o alero, o los extremos de un dintel18.
- 17 Ábaco: Parte superior en forma de tablero que corona el capitel.
- 18 Dintel: Parte superior de las puertas, ventanas y otros huecos que carga sobre las jambas19.
- 19 Jamba: Cada una de las dos piezas labradas que, puestas verticalmente en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel o el arco de ellas.
- 20 Orden Compuesto: El que en el capitel de sus columnas reúne las volutas21 del jónico22 con las dos filas de hojas de acanto del corintio, guarda las proporciones de este para lo demás y lleva en la cornisa dentículos23 y modillones sencillos.
- 21 Voluta: Adorno en forma de espiral o caracol, que se coloca en los capiteles de los órdenes jónico y compuesto.
- 22 Orden Jónico: El que tiene la columna de unos nueve módulos o diámetros de altura, el capitel, adornado con grandes volutas, y dentículos en la cornisa.
- 23 Dentículo: Cada uno de los adornos con forma de paralelepípedo rectángulo que, formando fila, se colocan en la parte superior del friso del orden jónico y en algunos otros miembros arquitectónicos.
- 24 Cimacio: Miembro suelto, con ábaco de gran desarrollo, que va sobre el capitel, con aumento del plano superior de apoyo. Es elemento medieval casi constante y típico.
- 25 Pilastra: Columna de sección cuadrangular.
- 26 Ochavado: Dicho de una figura: De ocho ángulos iguales y ocho lados iguales cuatro a cuatro y alternados.
- 27 Bóveda encamonada: La construida de tabique, bajo un techo o armadura, para imitar una bóveda.
- 28 Artesonado: Techo, armadura o bóveda formado con artesones29 de madera, piedra u otros materiales.
- 29 Artesón: Elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado.
- 30 Clave: Piedra con que se cierra el arco o bóveda.
- 31 Dovela: Piedra labrada en forma de cuña, para formar arcos o bóvedas.
- 32 Vano: Parte del muro o fábrica en que no hay sustentáculo o apoyo para el techo o bóveda; por ejemplo, los huecos de ventanas o puertas y los intercolumnios.
- 33 Candil: Utensilio para alumbrar, dotado de un recipiente de aceite y torcida y una varilla con gancho para colgarlo.
- 34 Ataurique: Ornamentación árabe de tipo vegetal.
- 35 Valva: Cada una de las piezas duras y movibles que constituyen la concha de los moluscos lamelibranquios y de otros invertebrados.
- 36 Alfiz: Recuadro del arco árabe, que envuelve las albanegas37 y arranca, bien desde las impostas38, bien desde el suelo.
- 37 Albanega: Enjuta39 de arco de forma triangular.
- 38 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 39 Enjuta: Triángulo o espacio que deja en un cuadrado el círculo inscrito en él.
- 40 Quintal: Peso de 100 libras equivalente en Castilla a 46 kg. aproximadamente.
- 41 Vítrea: Hecho de vidrio o que tiene sus propiedades. // Parecido al vidrio.
- 42 Cabildo: Cuerpo o comunidad de eclesiásticos capitulares.43 de una iglesia catedral o colegial
- 43 Capítulo: Junta que hacen los religiosos y clérigos regulares a determinados tiempos, conforme a los Estatutos de sus órdenes, para las elecciones de prelados y para otros asuntos.
- 44 Adelantado: Antiguamente, jefe militar y político de una provincia fronteriza. // Antiguamente y en tiempos de paz, presidente o justicia mayor de reino, provincia o distrito determinados, y capitán general en tiempos de guerra.
- 45 Campo de la Verdad: Batalla librada en el año 1369, en la que se enfrentaron las fuerzas de Enrique II y las formadas por los aliados granadinos de su hermanastro Pedro I "el Cruel". Resultó vencedor el bando de Enrique II, el mismo que a la postre ganó la guerra, dentro de la disputa que mantuvieron ambos hermanastros por hacerse con el trono de Castilla.
- 46 Advocación: Tutela, protección o patrocinio de la divinidad o de los santos a la comunidad o institución que toma su nombre.
- 47 Santísimo Sacramento: Cristo sacramentado en la hostia48.
- 48 Hostia: Hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga.
- 49 Sagrario: Parte interior del templo, en que se reservan o guardan las cosas sagradas, como las reliquias. // Lugar donde se guarda y deposita a Cristo sacramentado. // En algunas iglesias catedrales, capilla que sirve de parroquia.
- 50 Maestre: Superior de cualquiera de las órdenes militares.
- 51 Bóveda de cañón: Bóveda de superficie generalmente semicilíndrica que cubre el espacio comprendido entre dos muros paralelos.
- 52 Racionero: Prebendado53 que tenía ración en una iglesia catedral o colegial.
- 53 Prebendado: Dignidad, canónigo54 o racionero de alguna iglesia catedral o colegial.
- 54 Canónigo: Eclesiástico que tiene una canonjía55.
- 55 Canonjía: Prebenda por la que se pertenece al cabildo de iglesia catedral o colegial.
- 56 Mudéjar: Se dice del estilo arquitectónico que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 57 Capitular:: Perteneciente o relativo a un cabildo secular o eclesiástico o al capítulo de una orden. // Individuo de alguna comunidad eclesiástica o secular con voto en ella, como el canónigo en su cabildo y el regidor en su ayuntamiento.
- 58 Casetón: Artesón. // Elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado.
- 59 Deán: Canónigo que preside el cabildo de la catedral.
- 60 Arcosolio: Arco que alberga un sepulcro abierto en la pared.
- 61 Báculo: Palo o cayado que llevan en la mano para sostenerse quienes están débiles o viejos. // Báculo pastoral: Báculo que usan los obispos cristianos como pastores espirituales del pueblo creyente.
- 62 Baldaquino: Pabellón que cubre el altar.
- 63 Dodecágono: Dicho de un polígono: Que tiene doce ángulos y doce lados.
- 64 Cartela: Ménsula65 a modo de modillón, de más altura que vuelo.
- 65 Ménsula: Miembro de arquitectura perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo.
- 66 Imán: Encargado de presidir la oración canónica musulmana, poniéndose delante de los fieles para que estos le sigan en sus rezos y movimientos. // Guía, jefe o modelo espiritual o religioso, y a veces también político, en una sociedad musulmana.
- 67 Almohade: Se dice del seguidor de Aben Tumart, jefe musulmán que en el siglo XII fanatizó a las tribus occidentales de África y dio ocasión a que se fundase un nuevo imperio con ruina del de los almorávides68.
- 68 Almorávide: Se dice del individuo de una tribu guerrera del Atlas, que fundó un vasto imperio en el occidente de África y llegó a dominar toda la España árabe desde 1093 hasta 1148.
- 69 Sacrilegio: Lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS: Córdoba cuenta con un aeropuerto, situado a 6 kilómetros de la ciudad, para el tráfico nacional e internacional en el que pueden operar aeronaves de hasta 80 plazas.
TREN: La ciudad está situada en medio de la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla, contando con varios viajes en ambos sentidos a lo largo del día. Además, tiene comunicación con Málaga, Cádiz y Huelva. En el Sur de la provincia, hay otra línea de ferrocarril que la une con Jaén y Linares.
METRO:
AUTOBÚS: De la Estación Sur de Madrid salen varios viajes diarios con destino Córdoba y al igual en sentido contrario.
COCHE: La atraviesan la carretera radial IV que une Madrid con Cádiz y la carretera Nacional que une Badajoz con Granada. Además hay otras carreteras nacionales que permiten su comunicación con Málaga y la Costa del Sol al Sur, con Jaén al Este y con Puertollano y Ciudad Real al Norte.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- María Dolores Baena Alcántara: "Guía de la Mezquita - Catedral de Córdoba"; Ediciones El Almendro; ISBN: 84-8005-092-6; Depósito Legal: MA-1084/2006.
- Miguel Sobrino: "Catedrales"; Editorial La Esfera de los Libros, S.L.; ISBN: 978-84-9734-868-3; Depósito Legal: M.41.118-2010.
- Miguel Salcedo Hierro: "La Mezquita, Catedral de Córdoba: Templo universal, cumbre de arte, vivero de historias y leyendas". Obra Social y Cultural de Cajasur, 2000; ISBN: 84-7959-340-7; Depósito Legal: CO 601-2000.
- María de los Ángeles Jordano Barbudo: Tesis Doctoral "Arquitectura medieval cristiana de Córdoba". Universidad Complutense de Madrid. Año 1992.
- Pascual Madoz: "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico (Córdoba)"; AMBITO EDICIONES, S.A.; ISBN: 84-86074-86-2; Depósito Legal: VA.316-1987.
- Web oficial de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba
- Centro Virtual Cervantes - Mezquita de Córdoba
- Artencórdoba
- DRAE
- El Mundo - Diccionarios

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Al-Hakam II

Al-Hakam II nació en Córdoba el 13 de enero de 915 y murió en la misma ciudad el 16 de octubre de 976. Era hijo de Abd al-Rahman III y de una concubina llamada Murchana, de la que nada más se sabe. Desde muy joven, fue nombrado sucesor por su padre, convirtiéndose a la muerte de éste, en el año 961, en el segundo califa de al-Andalus. Dado el largo período de tiempo que permaneció como heredero al trono, al acceder a éste con 46 años de edad, había adquirido una gran experiencia y preparación, con lo cual la sucesión fue tranquila y ordenada. Es entonces, al ser nombrado califa, cuando añadió a su nombre el título de Mustansir Billah, "el que busca la ayuda victoriosa de Alá".

Durante su reinado, hubo de enfrentarse en 963 y 974 a los reinos cristianos, a los que derrotó; en 966, a los piratas normandos, a los cuales venció tras el ataque de éstos a Lisboa y, nuevamente, en 971, en que los destruye tras internarse los vikingos por el Guadalquivir con la intención de atacar Sevilla; en el año 972, decide recuperar la influencia perdida en el Magreb, lo cual logra en 974. Tanto en la victoriosa campaña del Magreb, como en las derrotas cristianas del año 974, destacó el general Galib, uno de los dos hombres fuertes de su reinado junto al chambelán al-Mushafi. Y es que al-Hakam II, a diferencia de su padre, cedió amplias capas de poder a estos dos personajes, quienes, junto a Subh, la concubina de origen vasco y madre del futuro heredero, gobernaron en la práctica.

El califa prefería concentrase en sus dos grandes pasiones, los libros y la arquitectura. Es de destacar su amplísima biblioteca, comenzada a formar en sus tiempos de heredero al trono y que con cuatrocientos mil volúmenes fue la mayor de la época. Del cuidado y mantenimiento de tan importante colección de libros se ocupaba un grupo de funcionarios bajo las órdenes del eunuco Talid. Además de estos funcionarios, existía en la ciudad de Bagdad un grupo de copistas que reproducían para al-Hakam II obras desconocidas en Europa Occidental. Igualmente, se aseguraba de poseer un ejemplar de la primera edición de cada obra publicaba en ciudades importantes del extranjero. La producción librera en Córdoba, durante los años de su califato, adquirió un volumen de tales proporciones que en el arrabal oriental, llegaron a coexistir hasta 170 mujeres encargadas de copiar el Corán. Además de un hombre estudioso y culto era un gran mecenas, que ayudaba con sufragándoles los gastos y prestando sus libros a los jóvenes que acudían a estudiar hasta Córdoba.

Dentro de la arquitectura, durante su reinado, se llevaron a cabo importantes obras y construcciones. Ejemplo de ellas pueden ser la magnífica ampliación de la Mezquita, la terminación de Medina Azahara, o la reforma del Alcázar califal. Además, se construyeron varios castillos para defender el territorio califal frente a los reinos cristianos existentes en el Norte peninsular. La capital cordobesa se convirtió en un modelo urbano dentro de la península, al ser la primera ciudad en contar con alcantarillado y tener pavimentadas y alumbradas sus calles.

Tras haber tenido un ataque de hemiplejia en 974, nombra como sucesor a su hijo Hisam. Al morir en 976, Hisam II sube al trono siendo un niño de sólo once años de edad y por tanto fácilmente manipulable por Almanzor, comenzando así la disolución del califato andalusí, pero esa es otra historia. Quedémonos aquí con la de este culto, inteligente y piadoso hombre que fue el califa al-Hakam II, bajo cuyo gobierno el califato cordobés experimentó el período más espléndido de su historia.

El Corán de la Mezquita

El Corán es el libro sagrado de los musulmanes, en cuyo interior se encuentran las revelaciones de Dios a Mahoma, quien, tras su muerte, fue sucedido por los cuatro califas ortodoxos conocidos como el Califato Perfecto. Éstos fueron Abu Baker, que gobernó de 632 a 634; Omar, de 634 a 644; Osmán, de 644 a 656; y, finalmente, Alí, de 656 a 661. Y dado que durante la vida del Profeta no se habían reunido en ningún libro los 114 capítulos, o suras, que forman el Corán, Abu Baker fue el primero en recopilarlas. Posteriormente, Osmán ordenó al que había sido secretario de Mahoma que, basándose en dicha compilación, uniera todos los textos dispersos, dándole así un carácter unificador. De ahí surgió el actual Corán ya que a continuación, el califa ordenó destruir los otros ejemplares. Osmán, además de saberse suras enteras del Corán, creía tanto en él que llevaba siempre consigo un ejemplar de la anterior compilación que había copiado personalmente. Así, en el momento en que este piadoso califa muere apuñalado por la mano de Muhaman, nieto de Abu Baker, parte de su sangre cae sobre dicha copia.

Cuando los Omeyas llegan al-Andalus, traen consigo un antiguo y preciado ejemplar del Corán en el que vienen cuatro hojas manchadas con la sangre de Osmán. Dicho libro se sacaba los viernes para su lectura por el imán66, siendo éste a veces el mismo al-Hakam II. Tras la conquista almohade67, el libro sale de Córdoba y es llevado primero hasta Marruecos y, a continuación, hasta Túnez. Lamentablemente, mientras era devuelto en barco hasta territorio marroquí, la nave naufragó y desapareció así la que fue una de las más estimadas alhajas de la Mezquita de Córdoba.

La Virgen de Villaviciosa

La devoción en Córdoba por la Virgen de Villaviciosa viene de antaño. Cuenta la tradición que, a finales del siglo XIV, un pastor de Castilla, de nombre Hernando, se fue a trabajar a Portugal, instalándose allí en un pueblo llamado Villaviciosa. Un día, se subió a una loma para vigilar mejor el rebaño que cuidaba y vio a lo lejos una ermita. Fue hasta ella y, dentro, encontró una imagen de la Virgen María que parecía abandonada. La limpió y acudió allí cada día a rezarle y encender una pequeña lámpara de aceite. Cuando su contrato acabó, viendo que desde que la encontrara nunca nadie había ido a la ermita, decidió quedarse con la figura y traérsela a España. Una vez en el país, le rezó para que su voluntad le llevara donde debería dársele culto. Tras siete días, llegó a Córdoba, a un paraje conocido como Las Gamonosas. Allí, le preparó el hueco de un árbol, como si de un altar se tratase.

Pasado un año, los portugueses se dieron cuenta de que faltaba la Virgen de la ermita. Consiguieron saber quién se la había llevado y, tras indagar, dieron con el pastor en Las Gamonosas, donde le encontraron rezando. Tras llevarle de nuevo a Villaviciosa, el juez portugués le acusó de un delito de sacrilegio69 y le condenó a muerte. Encerrado en la cárcel mientras esperaba el momento de cumplir la terrible condena, cayó dormido rezando. Al despertar, su sorpresa fue mayúscula: no estaba ya en la celda, sino de nuevo en la sierra cordobesa y con su Virgen en el hueco del árbol donde él la había colocado. Tras darse cuenta los portugueses, regresaron nuevamente a por el pastor y le apresaron otra vez. Por el camino, pararon a dormir, pero a la mañana siguiente descubrieron que estaban en el mismo punto de partida y con la figura en el árbol. Tras entender que la Virgen quería permanecer allí, decidieron liberar a Hernando.

En aquel lugar, se edificó un santuario en honor a Nuestra Señora, al tiempo que a su alrededor se fueron instalando varias casas hasta formar allí una villa que tomó por nombre el de Villaviciosa. Esta devoción llegó a Córdoba capital, donde cada vez que ocurría alguna desgracia, se trasladaba la imagen para su culto. Finalmente, en 1698, la figura fue instalada en la antigua Capilla Mayor de la Catedral, mientras que en el pueblo se conserva una réplica tallada en 1763. De este modo, la Virgen de Villaviciosa estuvo en Altar Mayor de esta capilla hasta el año 1879, momento en que el retablo fue desmantelado y la imagen guardada en el templo.

Más Córdoba
- Córdoba (I): Corduba, capital de la Hispania Ulterior

- Córdoba (II): siglos VIII-X, del declive visigodo al Califato de Qurtuba

- Córdoba (III): siglos XI-XII, de la República a los reinos de taifas

- Córdoba (IV): siglo XIII, la Conquista cristiana y las Iglesias fernandinas

- Córdoba (V): siglo XIV, la consolidación cristiana de la ciudad

- Córdoba (VI): siglo XV, final de la Reconquista y expulsión de los judíos

- Córdoba (VII): siglo XVI, la llegada de los Austrias y la Rebelión de las Alpujarras

- Córdoba (VIII): siglo XVII, la expulsión de los moriscos y el Motín del Pan

- Córdoba (IX): siglo XVIII, decadencia económica y llegada de los Borbones

- Córdoba (X): siglo XIX, el inicio de la modernización de la ciudad

- Córdoba (y XI): siglo XX, Patrimonio de la Humanidad

- Índice de monumentos de Córdoba
Monográficos de Córdoba
- El Alcázar de los Reyes Cristianos

- Baños del Alcázar Califal

- Casa - Museo de Arte sobre Piel

- La Catedral - Mezquita de Córdoba (I): su recinto exterior y sus puertas

- La Catedral - Mezquita de Córdoba (II): El Patio de los Naranjos y la Mezquita de Abd al-Rahman I

- La Catedral - Mezquita de Córdoba (III): la ampliación de Abd al-Rahman II

- La Catedral - Mezquita de Córdoba (V): la ampliación de Almanzor

- La Catedral - Mezquita de Córdoba (y VI): el corazón de la Catedral

- La Catedral - Mezquita de Córdoba: Plano e índice

- Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra



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