Haz clic aquí para volver a la página de inicio
una Ventana desde Madrid

Andalucía

La Catedral - Mezquita de Córdoba (Anexo): Capillas y altares desaparecidos (I)


Introducción


En esta página, traemos el primero de los dos anexos que vamos a publicar sobre las Capillas y altares desaparecidos de la Catedral-Mezquita de Córdoba. Continuamos así la serie de reportajes que una Ventana desde Madrid (uVdM) publicó anteriormente sobre este sobresaliente templo.

Plano de la Catedral - Mezquita de Córdoba

Catedral - Mezquita de Córdoba (anexo): Capillas y Altares desaparecidos (I). Plano interactivo.

Creemos que escribir sobre estas capillas y altares –levantados desde el año 1236, cuando la antigua mezquita pasó a ser catedral cristiana– es, a la par, hacerlo sobre la historia de la catedral y sobre las personas que los patrocinaron, construyeron o se acercaron a rezar ante ellos. Unas oraciones con las que, en ocasiones, eran recordados sus fundadores, así como sus difuntos, y cuyos restos, aunque ya no exista la capilla o el altar, sí pueden quedar bajo su suelo.

Comencemos nuestro recorrido por estos viejos lugares de la catedral, empezando con una relación de los que publicamos en esta página. En esta ocasión, los hemos agrupado –salvo las capillas 17b y 17c, que las hemos particularizado nosotros– conforme a la numeración utilizada en el libro “La Catedral de Córdoba”, publicado en 1998 por don Manuel Nieto Cumplido1. Este libro, con sus más de 700 páginas sobre la Catedral-Mezquita, creemos que es uno de los más completos que se han escrito sobre este templo.


* * *
Cuadro del Arcángel San Miguel, datado en el siglo XVIII y atribuido a Juan Pompeyo

Cuadro del Arcángel San Miguel, datado en el siglo XVIII y atribuido a Juan Pompeyo.

La antigua Capilla de San Miguel (9), ya desaparecida, estaba situada junto a la Puerta de San Miguel. Su fundador fue Lope García –uno de los conquistadores de Córdoba, en el año 1236– y fue dotada por su viuda y por sus hijas en los años 1255, mismo año de la muerte de su fundador, y 1267. Tanto don Lope como sus hijos fueron enterrados en esta capilla.

Otro personaje que yace bajo su suelo es Fernán Álvarez, uno de los poetas del “Cancionero de Baena”2 y maestresala3 de don Fernando González Deza, obispo de Córdoba entre los años 1398 y 1426.

Esta capilla nunca tuvo cerramiento y su altar fue retirado por el arquitecto don Félix Hernández Giménez (Barcelona, 1889 - Córdoba, 1975), quien también trasladó la lápida de don Fernando hasta la Capilla de Villaviciosa (59).

Actualmente, de la capilla sólo queda el lienzo que vemos en la fotografía. Se trata de una obra del siglo XVIII atribuida al artista Juan Pompeyo y en ella, está representado el Arcángel San Miguel.


Espacio de la antigua Librería ocupado actualmente por el Museo Visigodo de San Vicente

Espacio de la antigua Librería ocupado actualmente por el Museo Visigodo de San Vicente.

La antigua Librería (11) estaba instalada entre el Postigo de Palacio y la Capilla de San Ildefonso, extendiéndose por dos intercolumnios4. Se construyó para guardar en ella los libros antiguos del Coro, los cuales se encontraban en muy mal estado.

Se trata de una obra realizada, presumiblemente, en el siglo XVII, ya que en el año 1672, al mencionarse las principales intervenciones llevadas a cabo en la Catedral de Córdoba durante el obispado de don Francisco de Alarcón y Covarrubias (Valladolid, 1589 - Córdoba, 1675), obispo de Córdoba entre los años 1658 y 1675 (otras fuentes lo sitúan entre 1657 y 1675), se cita la Librería.

El primer plano en el que aparece situada es el de 1741, repitiéndose posteriormente en otros varios de los siglos XVIII (1791), XIX (1813, 1879 y 1895) y XX (1904). No obstante, en los de 1879, 1895 y 1904, el espacio que aparece ocupado es más reducido debido a que parte de él estaba destinado a otros usos, entre ellos, el de letrinas, como podemos ver en la espléndida obra “Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba”, del Catedrático en Geografía e Historia, además de Licenciado en Medicina, don Luis María Ramírez y de las Casas-Deza (Córdoba, 1802 - 1874).

En esta obra –conforme leemos la dos ediciones de consulta utilizadas por uVdM, la 3ª, de 1853, y la 4ª, de 1866–, son descritas como carentes de toda decoración e indecentes, afirmando de las Casas-Deza que “afean notablemente esta parte de la iglesia”.

La Librería perdió su cerramiento, al ser éste suprimido por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco (Burgos, 1843 - Madrid, 1923), durante las diversas obras de restauración que llevó a cabo en la catedral.

En la actualidad, en la superficie sobre la que anteriormente se levantaban esta Librería y la Capilla de San Ildefonso, que veremos a continuación, se encuentra instalado el Museo Visigodo de San Vicente.


Reja-tabique, con arco conupial, de la antigua Capilla de San Ildefonso instalada actualmente en la Capilla de San Antón

Reja-tabique, con arco conupial, de la antigua Capilla de San Ildefonso instalada actualmente en la Capilla de San Antón.

La Capilla de San Ildefonso o de los Obispos (12), también llamada del Deán5 don Lope, fue fundada por don Fernando Núñez de Cabrera, obispo de Córdoba desde 1346 hasta 1350, año de su muerte. Su localización se encontraba en la nave 19 –contando desde el Este; la 1ª, si lo hacemos desde el Oeste–, lindando, por el lateral Sur, con la alquibla11.

El obispo fue enterrado en esta capilla bajo una lápida de mármol blanco en la que figura el texto: “Aqui yace el muy reverendo Señor Don Fernando de Cabrera, Obispo de Córdoba que Dios haya”. Cerca de esta sepultura se encuentra enterrado su sobrino don Martín Ximénez de Argote, obispo de Córdoba entre 1350 y 1362. En su lápida, igual a la anterior, se lee: “Aqui yace el muy reverendo Señor Don Martin de Argote, Obispo de Córdoba que Dios haya”.

El motivo por el que esta capilla también es conocida como del Deán don Lope es que, en 1506, don Lope, quien falleció al año siguiente, solicitó adornarla y cerrarla con rejas, algo a lo que no accedió el cabildo por haberla fundado el obispo don Fernando Núñez de Cabrera, según leemos a Ramírez y de las Casas-Deza. Sí se le concedió que pudiera ser enterrado en ella, encontrándose actualmente su lápida, de mármol blanco y gran tamaño, parcialmente rota. Otro notable personaje aquí enterrado es don Pedro Ponce de Cabrera, noble cordobés degollado en 1358 por orden del rey Pedro I el Cruel (1344 - 1369) al haber defendido a la esposa de éste, la reina doña Blanca, oponiéndose a la anulación de su matrimonio, como era deseo del rey.

Ya en el siglo XIX, conforme a la descripción de De las Casas-Deza, la capilla se hallaba en un estado de abandono –al parecer desde hacía ya bastante tiempo– y era utilizada como depósito de arcones y de otros elementos dispersos sobre las sepulturas antes mencionadas.

Su patronato12, entonces, era de los marqueses de Villaseca.

Relieve con la Imposición de la Casulla a San Ildefonso. Relieve con la Imposición de la Casulla a San Ildefonso. Aquí aparece como de autoría anónima, sin embargo Nieto Cumplido escribe que

Relieve con la Imposición de la Casulla a San Ildefonso. Aquí aparece como de autoría anónima, sin embargo Nieto Cumplido escribe que "presumiblemente" la misma se atribuye a Juan de Córdoba.

Museo de San Clemente.

Consultando la obra “La Catedral de Córdoba”, de don Manuel Nieto, leemos que el recinto de esta capilla estaba cerrado, en su lateral Norte, por una celosía13 de estilo mudéjar14 que, en 1987, se desplazó hasta la separación entre las capillas de San Antón (6) y de la Santísima Trinidad (7).

Igualmente, vemos que su reja-tabique, rematada por un arco conopial15 y datada en 1507, se trasladó, en 1987, hasta el intercolumnio situado delante de la Capilla de San Salvador y San Ambrosio (1). Dada la fecha de fabricación de esta reja-tabique, 1507, la misma que la de la muerte del Deán don Lope, podemos pensar que, a pesar de lo leído anteriormente en la obra de De las Casas-Deza sobre no permitírsele al Deán cerrar la capilla, sí hubo alguna obra en el año de su muerte con la instalación de esta reja-tabique. No obstante, con los elementos de consulta de que disponemos, la coincidencia de fechas sólo puede ser una casualidad, pudiendo proceder esta reja de otra capilla o, incluso, de otro templo.

Un tercer elemento de la capilla que ha sido movido de sitio podría ser –“presumiblemente”, como así lo escribe Nieto Cumplido– el relieve con la Imposición de la Casulla a San Ildefonso que se encuentra en el Museo de San Clemente. Su autoría –alrededor de 1507, otra coincidencia de fechas– se atribuye a Juan de Córdoba.

Como ya mencionamos en al artículo precedente, sobre la antigua Librería, el actual Museo Visigodo de San Vicente se encuentra instalado sobre los espacios que anteriormente ocuparon tanto esta capilla como dicha Librería.


Antigua Capilla de San Felipe y Santiago

Antigua Capilla de San Felipe y Santiago.

La Capilla de San Felipe y Santiago (14) fue fundada el 6 de noviembre de 1258 por Domingo Muñoz, conocido como el Adalid, otro de los conquistadores de la ciudad de Córdoba. Estaba instalada lindando con la alquibla por su lateral Sur, ocupando dos intercolumnios de las naves 14 y 13. Antes de continuar con la capilla, creemos que debemos hacer un breve comentario sobre el lugar de entierro del fundador y su esposa, doña Gila Fernández. Y es que, según algunas fuentes, como el libro ya mencionado antes “Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba”, de Ramírez de las Casas-Deza, ambos yacen enterrados bajo este suelo. Sin embargo, según otras, como “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, e igualmente ya visto anteriormente, ambos fueron enterrados en la Catedral de Sevilla.

En uVdM, no tenemos los medios para poder discernir cuál es la capilla en la que ambos yacen enterrados, pero si continuamos nuestra búsqueda de información, llegamos a “La Iglesia de Sevilla en el siglo XIII”, un estudio histórico sobre este templo del Dr. D. Antonio Muñoz y Torrado (Guadalcanal, Sevilla, 1879 - Sevilla, 1937). En él, en la página 80, podemos leer que “Domingo Muñoz, el Adalid, dio para dote de la Capilla de S. Bartolomé, donde yace, cinco aranzadas de viñas y tres de olivar con su soto y un solar en Alcalá del Río, y una huerta en Constantina”. Luego, es muy posible que al menos el fundador –no sabemos su esposa– fuera sepultado en la capilla sevillana. Sobre la capilla cordobesa, objeto de este texto, Ramírez de las Casas-Deza también señala que es la antigua de San Bartolomé, desconociendo, por nuestra parte, si esta coincidencia de advocaciones16 entre las capillas cordobesa y sevillana y su común fundador tiene alguna motivación más allá de una especial devoción del mismo a este Santo.

Altar de la Purísima Concepción, con San Felipe y Santiago, situado frente a la Capilla del Espíritu Santo, San Pedro Mártir de Verona, San Lorenzo y San Pedro Apóstol

Altar de la Purísima Concepción, con San Felipe y Santiago, situado frente a la Capilla del Espíritu Santo, San Pedro Mártir de Verona, San Lorenzo y San Pedro Apóstol.

Al casarse la única hija de don Domingo, doña Ora Muñoz, con Fernán Núñez de Témez, otro de los conquistadores de Córdoba, esta capilla pasó a manos de la casa nobiliaria de los Córdoba, motivo éste por el que, bajo su pavimento, según De las Casas-Deza, se encuentra enterrado un gran número de caballeros descendientes de dicha casa. No obstante, en el siglo XVI, según el cronista Ambrosio de Morales (Córdoba, 1513 - 1591), sólo se conservaba el epitafio de doña Aldonza, esposa de Martín Alfonso de Córdoba, el cual era hijo de Fernán Núñez de Témez.

En 1327, el alguacil mayor, don Alfonso Fernández, y su esposa, doña Jimena, fueron otros de los miembros de los Fernández de Córdoba enterrados en la capilla. Sin embargo, para finales del siglo XIV, según Nieto Cumplido, al otorgársele a esta casa el patronato de la Real Colegiata de San Hipólito, también en Córdoba, dejaron de interesarse por esta capilla.

En el siglo XIX, aún conservaba la capilla el retablo con la pintura al fresco de Antonio del Castillo y Saavedra (Córdoba, 1616 - 1668), de alrededor de 1660 y en la que aparece representada la Purísima Concepción entre los santos titulares de la capilla, los apóstoles San Felipe y Santiago. Este retablo estaba situado en el muro oriental, sobre un altar de piedra encarnada. Hoy, ambos elementos, el retablo y el altar, han sido retirados de la capilla y trasladados: el retablo, a principios del siglo XX, hasta el Altar de San Felipe y Santiago (60), situado frente a la Capilla del Espíritu Santo, San Pedro Mártir de Verona, San Lorenzo y San Pedro Apóstol (10); el altar, en 1939, hasta la iglesia de Santa María de Trassierra, una barriada de la ciudad de Córdoba, distante unos 15 km de la capital. Hay que señalar que, al haberse trasladado su altar, el frontal que hoy podemos ver bajo el retablo con la inscripción en él existente no tiene nada que ver con dicho retablo, ya que el frontal procede del Altar de las Cabezas de San Pedro y San Pablo (61).

Portada gótica de la antigua Capilla de San Felipe y Santiago. Museo de San Clemente

Portada gótica de la antigua Capilla de San Felipe y Santiago.

Museo de San Clemente.

Otros elementos que han desaparecido de la antigua capilla son los de su cerramiento, formado éste por sillares, una puerta de estilo gótico17 y unos, en palabras de Nieto Cumplido, “bellos ajimeces23, y desmontado todo ello, con excepción de la puerta, por el arquitecto don Félix Hernández. Posteriormente, en 1987, el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero, con objeto de no entorpecer la visión de la alquibla, trasladó la portada hasta el Museo de San Clemente, donde hoy podemos verla.

En ella, se han conservado cuatro arcosolios24 de estilo mudéjar y decorados con yeserías, además de las dos bóvedas estrelladas de estilo gótico. Según algunos historiadores, los arcosolios fueron mandados hacer por la familia de los Fernández de Córdoba, si bien se desconoce hasta el momento quiénes fueron enterraron allí. Éstos son de medio punto y están encuadrados por un alfiz25 decorado con ataurique28. El lugar donde deberían ir los escudos familiares permanece liso ya que éstos no llegaron a tallarse.

También merece la pena destacar el arco de entrada, de forma apuntada, lo cual, junto al resto de características de la capilla, hace que se pueda enmarcar su construcción entre finales del siglo XV y principios del XVI.


Sepulcro de don Alonso Fernández de Montemayor, de alrededor de 1390. Museo de San Clemente

Sepulcro de don Alonso Fernández de Montemayor, de alrededor de 1390.

Museo de San Clemente.

La antigua Capilla de San Pedro (15) se encontraba situada delante del Mihrab29, ocupando también dos arcos intercolumnios de la nave colindante por su lateral Oeste (a la izquierda, según miramos hacia el Mihrab). En ella, desde pocos días después de la dedicación30 de la catedral, se situó la parroquia de la collación31 de Santa María, en donde permanecería hasta el año 1586. Hoy, su función la cumple el Capilla del Sagrario (23).

En el año 1368, el cabildo de la catedral donó esta capilla a don Alonso Fernández de Córdoba (fallecido en Córdoba en 1390), Adelantado Mayor de la Frontera, Señor de Montemayor y fundador del estado de Alcaudete, como lugar de enterramiento para sí mismo y para los de su linaje32. Esta donación se produjo a instancias de Enrique II el Fraticida o el de las Mercedes –rey de Castilla y León entre 1366 y 1367 y entre 1369 y 1379– por la victoriosa defensa que, en 1367, don Alonso hizo de la ciudad de Córdoba frente a los ejércitos de Pedro I el Cruel –hermanastro de Enrique II y rey de Castilla y León entre 1350 y 1366 y entre 1367 y 1369– y del rey de Granada.

En la donación, se autorizaba el cerramiento de la capilla siempre y cuando éste permitiera que “[...] el pueblo pueda oír misa cantada todos los días y ver a Dios”, según podemos leer en la página 366 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido. Por ello, se cerraron los laterales Este, Oeste y Sur, cegando los dos primeros y levantando un muro con dos rejas hasta la altura de los capiteles de las columnas. En el lado oriental, donde hoy se encuentra la lápida de la nieta de don Alonso –doña Leonor Bocanegra, fallecida en 1448–, se instaló un altar y un retablo de pintura en tabla. Este retablo gótico, formado por cinco pinturas y datado entre 1368 y 1390, es conocido como el Retablo de la Virgen de la Leche.

Tenante de altar visigodo, siglo VII. Museo de San Vicente

Tenante de altar visigodo, siglo VII.

Museo de San Vicente.

Construida una cripta en el subsuelo, sobre ella, en el centro de la capilla, se situó el sepulcro de don Alonso, el cual, según el texto de Ramírez y de las Casas-Deza, es alto, de mármol y tiene la banda con boca de dragantes33 que Alfonso XI el Justiciero, rey de Castilla y León entre 1312 y 1350, había dado por armas34 a su padre Martín Alfonso de Córdoba por haber obligado, en 1333, que el rey de Granada levantase el sitio al que tenía sometida a la localidad de Castro del Río (Córdoba). Este sepulcro permaneció en el lugar hasta principios del siglo XX, encontrándose hoy en el Museo de San Clemente.

De las Casas-Deza también nos habla sobre la existencia en esta capilla de un antiguo crucifijo que había sido trasladado desde la Capilla de San Martín cuando ésta se incorporó a la del del Cardenal. Este crucifijo, ya en paradero desconocido para De las Casas-Deza, había sido instalado en la de San Martín cuando Fernando III el Santo –rey de Castilla entre 1215 y 1252, y de León, desde 1230– les donó esta capilla a Martín y Miguel Ruiz de Argote.

Otros elementos retirados de la capilla son un tenante35 de altar gótico, expuesto actualmente en el Museo Visigodo de San Vicente, y el retablo de la “La Virgen de la Leche”, antes mencionado, cuyas pinturas fueron restauradas en el año 1950 y, hoy, se exponen en el Museo Diocesano de Córdoba.

En el año 1779, los condes de Alcaudete fueron privados del patronato de la capilla por no haber querido hacer en la cripta las reparaciones que ésta entonces necesitaba.

Las rejas que tiene en la actualidad este espacio fueron instaladas en el año 1941 y recortadas de altura por Velázquez Bosco, quien, según leemos en la obra de Nieto Cumplido, fue el mismo que cubrió de losas de mármol blanco el vestíbulo del Mihrab.


Tras las rejas, y delimitado por las columnas, se encuentra el espacio que ocupaba la desaparecida Capilla del Santísimo Sacramento o de la Cena

Tras las rejas, y delimitado por las columnas, se encuentra el espacio que ocupaba la desaparecida Capilla del Santísimo Sacramento o de la Cena.

La Capilla de la Institución del Santísimo Sacramento o de la Cena (16), hoy inexistente, fue fundada por Juan Mohedano de Saaavedra (Pedroche, Córdoba, 1581 - Nápoles, Italia, 1549 ó 1550) y por su sobrino Antonio Mohedano de Saavedra (fallecido en 1582). El primero fue obispo de Ravello, cerca Nápoles (Italia) y Auditor del Tribunal de La Rota36, mientras que el segundo fue canónigo de la catedral cordobesa. Antonio Mohedano expone en su testamento que compra al cabildo catedralicio la capilla situada a la derecha de la de San Pedro, que aún se encontraba sin acabar.

Y dado que en dicho espacio se había guardado el Santísimo Sacramento de la Eucaristía desde tiempos de la reconquista cristiana hasta la construcción del Sagrario –el cual no estuvo terminado hasta 1586–, solicitó para ella el nombre de Capilla del Santísimo Sacramento, manifestando además que el retablo principal debía corresponder al de la Cena del Señor con los Apóstoles. De ahí, los nombres que tuvo esta desaparecida capilla.

En el citado testamento, también expresaba su voluntad de que en la lápida estuvieran inscritos su nombre y el de su tío, lo cual no se cumplió al estar solamente el suyo. Otras personas enterradas en su cripta, según Ramírez de las Casas-Deza, fueron doña Celestina de las Casas-Deza, sobrina de Antonio Mohedano y antepasada de este historiador, que en dicha lista la nombra; don Juan de Aguilar, oficial mayor de la administración de Correos de la ciudad de Córdoba, además de ilustre calígrafo nombrado por don Torcuato Torio de la Riva en “Arte de Escribir”; y el hermano fray Domingo Sánchez, religioso lego37 fallecido en 1810.

Retablo de la Santa Cena, siglo XVI. Formaba parte de la antigua Capilla del Santísimo Sacramento o de la Cena y, actualmente, se encuentra situado frente al Museo de San Vicente

Retablo de la Santa Cena, siglo XVI. Formaba parte de la antigua Capilla del Santísimo Sacramento o de la Cena y, actualmente, se encuentra situado frente al Museo Visigodo de San Vicente.

Otras personas que no aparecen en esta relación de De las Casas-Deza, por haber sido enterradas en fecha posterior a la de su muerte son, conforme a lo escrito por Nieto Cumplido, don Francisco Milla y Beltrán y doña Magdalena de Burgos y Fernández de Santaella, los cuales obtuvieron en 1885 para si mismos, sus ascendientes y sus descendientes el derecho a ser enterrados en ella.

El retablo de la Santa Cena, demandado por Antonio Mohedano, fue pintado por Pablo de Céspedes presumiblemente entre los años 1593 y 1595, mientras que su gran marco es una obra realizada por Juan de Orduño en 1595. Las pinturas del banco del retablo representan, de izquierda a derecha, a Elías confortado por un ángel, el Encuentro entre Abraham y Melquisedec, y Sansón tomando el panal de miel del cuerpo del león. Los escudos, a ambos lados, son de los fundadores.

Frontal de cerámica, del siglo XVI, procedente de la Capilla del Santísimo Sacramento o de la Cena y actualmente situado en la Capilla del Ángel Custodio o Ángel de la Guarda (53)

Frontal de cerámica, del siglo XVI, procedente de la Capilla del Santísimo Sacramento o de la Cena y actualmente situado en la Capilla del Ángel Custodio o Ángel de la Guarda (53).

Este retablo, del que De las Casas-Deza opina que quizás sea la obra mejor acabada de su pintor, permaneció en esta capilla hasta el año 1912, cuando Velázquez Bosco lo trasladó hasta la Capilla de San Clemente (22), en donde permaneció hasta el año 1934. En este año, lo trasladaron a la Capilla de San Antolín y San Antonino (19) para ser nuevamente llevado, en 1982, hasta el muro Sur de la Capilla del Espíritu Santo, San Pedro Mártir de Verona, San Lorenzo y San Pedro Apóstol (10), frente al Museo Visigodo de San Vicente, en donde actualmente lo podemos ver.

En cuanto al altar con su frontal de cerámica, datado seguramente en el siglo XVI, fue desmontado también en 1912 y hoy lo podemos ver como frontal de la Capilla del Ángel Custodio Custodio o Ángel de la Guarda (53).


Entrada a la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar y Capilla Mayor (17), levantada, en su mitad Norte (la más cercana a la entrada), sobre el solar de las Capillas de San Martín (17b) y San Andrés (17c)

Entrada a la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar y Capilla Mayor (17), levantada, en su mitad Norte (la más cercana a la entrada), sobre el solar de las Capillas de San Martín (17b) y San Andrés (17c).

Colindante con la anterior capilla, en la nave 12, comenzando a contar desde el Este, se encontraba la antigua Capilla de San Martín (17b), fundada antes del año 1330 por el Señor de Espejo Pay Arias de Castro. Tras su muerte, en este año, su hijo Ruy Páez procedió a efectuar la dotación de la misma, siendo Pay Arias enterrado en ella.

Delante de esta capilla –conforme a la tesis doctoral - "Iglesia y sociedad. El mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI)", realizada en 2015 por el entonces doctorando don Antonio Jesús González Torrico–, fueron enterrados, además, entre los siglos XIII y XVI, el bachiller y racionero39 Antón García, así como sus padres, entre otros.

Sobre su solar, del que ya nadie tenía su patronazgo, y sobre el de la Capilla de San Andrés (17c), que veremos a continuación, se levanta hoy, en su mitad Norte, la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar (17) y Sacristía Mayor de la Catedral. De hecho, la construcción de esta última capilla (1697-1703) fue lo que hizo desaparecer ambas.

Ésta la hemos numerado como (17b), un número inexistente en la numeración utilizada en el libro “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido –y que es la que seguimos con el fin de que no existan diferentes numeraciones en internet que puedan llevar a equivocación–, para así separarla, y por tanto individualizarla, de la Capilla del Cardenal Salazar (17), que es donde viene recogida en dicho libro.


Antiguo retablo de Santa Bárbara, del siglo XVII, procedente de la Capilla de San Andrés y expuesto actualmente en el Altar de San Gregorio Magno y Santa Bárbara (84)

Antiguo retablo de Santa Bárbara, del siglo XVII, procedente de la Capilla de San Andrés y expuesto actualmente en el Altar de San Gregorio Magno y Santa Bárbara (84).

La Capilla de San Andrés (17c) fue fundada y dotada en el siglo XIV por el deán de la catedral cordobesa don Gil Pérez (fallecido en 1341). Estaba situada junto a la anterior Capilla de San Martín (17b), en la nave 11 si empezamos a contar desde el Este.

Además de don Gil Pérez, en esta capilla, o delante de la misma, fueron enterrados, entre los siglos XIII y XVI –según leemos en la tesis doctoral antes mencionada de don Antonio Jesús González–, el bachiller y canónigo Álvar González de Capillas; su sobrino, y también canónigo, Gómez González de Capillas; el licenciado y canónigo Juan de Burgos; el licenciado y canónigo de Córdoba y Cartagena Luis Sánchez del Río, así como sus padres y otros difuntos; Juan García; Pero Cabrera y su mujer, doña Sol; y Gonzalo Pérez de Cárdenas y su mujer, Inés Cabrera.

En el siglo XVII, conforme a la página 482 de "La Catedral de Córdoba", de Nieto Cumplido, el racionero Alonso Gutiérrez –a quien, de acuerdo con el acta capitular del 19 de julio 1613, unos años antes se le había permitido ser enterrado en ella– costeó el retablo y los adornos de esta capilla. Sin embargo, según la página 494 del mismo libro anterior, acorde con acta capitular de idéntica fecha, se trató de la voluntad expresada por el chantre41 don Alonso de Miranda –canónigo de la catedral desde 1588 y a quien, también, desde unos años antes, se le había dado sepultura en esta capilla– de ornamentar con un retablo el altar de la capilla. Aunque puede ser deducible, no podemos asegurar que ambos sean la misma persona.

El cuadro de Santa Bárbara que vemos en la fotografía adjunta al presente artículo, es obra del pintor cordobés Juan de Peñalosa (Baena, Córdoba, 1579 - Córdoba, 1636).

Tal y como hemos comentado en el artículo anterior al tratar acerca la Capilla de San Martín (17b), sobre su solar y sobre el de ésta de San Andrés se construyó, a comienzos del siglo XVIII –estaba finalizada en 1703–, la Capilla del Cardenal Salazar y Sacristía Mayor(17) de la Catedral de Córdoba, lo que acarreó la desaparición física de ambas. Para entonces, como leemos en la página 371 de la “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, era la propia Fábrica de la Catedral la que disfrutaba de los derechos sobre la Capilla de San Andrés, por lo que no hubo inconveniente en ceder su espacio para la construcción de la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar y Sacristía Mayor(17).

Con la desaparición de la capilla, el retablo fue trasladado al Altar de San Andrés (102), localizado en el contrafuerte Sur del crucero catedralicio, mientras que el cuadro de Santa Bárbara se llevó hasta el Altar de San Gregorio Magno (84), que pasó a llamarse Altar de San Gregorio Magno y Santa Bárbara (84)
. En dicho cuadro, es posible ver, en su coronación, un lienzo más pequeño con la imagen de San Gregorio. Se cree que esta obra no tiene nada que ver con la capilla objeto de este articulo y que debió de ser un añadido del siglo XVIII con el fin de no olvidar la primera advocación del Altar de San Gregorio Magno y de Santa Bárbara (84)
.

Por idénticos motivos expresados en el anterior artículo sobre la Capilla de San Martín (17b), en ésta también hemos introducido un nuevo número, el (17c), con el fin de personalizarla con respecto a la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar y Sacristía Mayor (17).


Escudos de los papas Nicolás V, Calisto III y Pío II, y bóveda gótica de la Capilla de San Antolín y San Antonino. En la actualidad, su lateral Sur está ocupada por el Altar de San Juan Bautista y de la Encarnación (98) como podemos ver en esta fotografía

Escudos de los papas Nicolás V, Calisto III y Pío II, y bóveda gótica de la Capilla de San Antolín y San Antonino.

En la actualidad, su lateral Sur está ocupada por el Altar de San Juan Bautista y de la Encarnación (98) como podemos ver en esta fotografía.

La Capilla de San Antolín y San Antonino (19), actualmente extinguida, limitaba, por su lateral Oeste, con la Capilla de Santa Inés (18) y tuvo dos titulares a lo largo de su historia. La primera advocación, la de San Antolín, la ostentó desde mediados del siglo XIV, mientras que la segunda, la de San Antonino, desde finales del XV.

En 1363, se entrega la capilla a don Juan Osórez, obispo, electo y confirmado de Coria, en Cáceres; arcediano42 de Carrión, en Palencia; y canónigo, en 1362, de la Catedral de Córdoba. Este obispo, así como su hermana doña Juana, fueron enterrados en ella.

En 1597, el arcediano de Badajoz, acólito43 y capellán de la Sede Apostólica, don Diego Sánchez de Castro refunda la anterior capilla con el nombre de San Antonino, dotándola en 1481 con doce memorias44 por los papas Nicolás V (1447-1455), Calisto III (1455-1458) y Pío II (1458-1464).

Los escudos de dichos pontífices, situados sobre el arco de ingreso a la capilla, y la bóveda gótica, de finales del siglo XV, son lo único que de ella han quedado en el lugar.

En el siglo XVIII, en particular en 1733, el maestro de Capilla de la catedral cordobesa, don Agustín de Contreras, contrata, con el escultor y retablista Teodosio Sánchez Cañadas (Córdoba, 1700 - 1770), la realización de un retablo para la capilla. Sin embargo, para mediados del siglo XIX, ésta ya había perdido este retablo, conservando la reja-tabique hasta, aproximadamente, los años 30 del siglo XX, cuando Félix Hernández González la traslada hasta la Capilla de la Encarnación, de donde sería nuevamente movida en 1977 para instalara en el lateral Norte de la Capilla de San Salvador y San Ambrosio (1).

Otras intervenciones llevadas a cabo en la capilla son: en 1830, el traslado hasta ella de la sacristía del altar del Punto, y en 1930, el quitar el cerramiento de su lateral Oeste, dejando libres los huecos de estos dos arcos.

En el centro de la capilla, una losa del siglo XVIII, con la inscripción que vemos a continuación, señala el lugar de enterramiento de don Diego Sánchez:

Baxo esta losa
esta el Funda
or de esta Ca
pilla el Sor. Dn.
Diego Sanches
de Castro.

Sin embargo, en 1993, al abrir esta cripta, de forma abovedada y dotada de un lecho central de ladrillos, sus restos no fueron hallados. Sí se encontraron los trozos de azulejos de la que fue su mesa de altar, arrojados aquí por Félix Hernández Giménez.

Actualmente, en su lateral Sur se encuentra el Altar de San Juan Bautista y de la Encarnación (98), el cual fue trasladado hasta aquí desde su anterior, y muy cercana, posición. Éste estaba situado en el muro que ciega el intercolumnio anterior a esta capilla, el que tenemos a la izquierda (al Este) de donde hoy vemos el altar. En dicho muro, existe una pintura al fresco del siglo XIV –de alrededor de 1390– que representa el bautismo de Cristo por San Juan Bautista. Precisamente, la aparición de este fresco, descubierto al retirarse, para su restauración, la pintura de la Encarnación, fue lo que motivó el traslado del anterior altar.

De la vieja capilla, sólo han quedado los escudos de los papas Nicolás V, Calisto III y Pío II – situados ahí, como mencionamos antes, conforme a la voluntad de don Diego Sánchez de Castro, refundador de la capilla, en 1597, con la advocación de San Antonino– y la bóveda gótica de finales del siglo XV. La ventana que vemos tras el el Altar de la Encarnación (98) era la puerta de entrada a las cámaras, un acceso ya existente en 1363, año éste, recordemos, de la entrega de la capilla a don Juan Osórez, su primer fundador con la advocación de San Antolín.


Portada de la Sacristía de los Recaudos o del Punto. Museo de San Clemente

Portada de la Sacristía de los Recaudos o del Punto.

Museo de San Clemente.

La Sacristía de los Recaudos o del Punto (20) era una dependencia situada junto al Muro Sur que actualmente forma parte del Museo de San Clemente, cerrando éste por su lateral Oeste (derecha, según miramos hacia dicho museo). Su existencia se debe al cabildo de la catedral, el cual la estableció, en el año 1570, con el fin de, según leemos a Ramírez de las Casas-Deza “[…] cumplir las memorias y otros cargos con que estaban gravados sus bienes”. Igualmente, este autor nos dice que el nombre del Punto lo toma o bien porque allí era el lugar en el que se apuntaban las misas que se decían en la catedral o bien porque éstas se decían “[...] á punto u hora fija en los altares próximos”. El número de misas que entonces se decían sumaban 9.125 al año.

Leyendo a Nieto Cumplido, tenemos algunas de las labores que en ella se hacían, como la de preparar todos los cálices45, patenas46, formas y ornamentos necesarios para las misas que se decían en el cercano Altar de San Sebastián y del Santísimo Cristo del Punto (96). También nos da una explicación más detallada del motivo del nombre del Punto. Y es que así, Punto, se llamaban las misas cortas o rezadas que se decían en este altar, mientras que las del coro, o capellanías, se llamaban cantadas. Este autor nos da la cifra de 9.000 misas al año, señalando que diariamente se decían unas 25, lo que multiplicado por 365 días nos da el mismo número que a De las Casas-Deza: 9.125 anuales.

Esta sacristía se cubre con sendas bóvedas realizadas en 1520 por el arquitecto Hernán Ruiz “el Viejo” (1475, Córdoba - 1547), maestro mayor49 de la Catedral-Mezquita desde 1502 hasta su muerte. Su puerta se ha conservado y forma parte de la exposición del Museo de San Clemente, del que esta antigua sacristía forma parte hoy.


Reja de la Capilla de Santa Lucía y de la Encarnación, actualmente expuesta en el Museo de San Clemente

Reja de la Capilla de Santa Lucía y de la Encarnación.

Museo de San Clemente.

La Capilla de Santa Lucía y de la Encarnación (21) fue fundada en el siglo XIII por don Gonzalvo, primer deán50 de la Catedral de Córdoba entre los años 1246 y 1282. Se levantaba en la nave 7, contando desde el Este, lindando con el muro Sur. Con la lectura del libro de Nieto Cumplido, vemos que, el 7 de noviembre de 1282, don Gonzalvo, en su testamento, dejó al cabildo una casa situada en la calle Francos con el fin de que se pusiera un capellán a Santa Lucía, dotando tanto las fiestas de esta santa como las de Santa Tecla.

Al parecer, según un texto del siglo XV, el deán fue enterrado bajo el altar de Santa Lucía y, para el año 1741, su tumba se hallaba bajo un altar, hoy inexistente.

De esta primera fundación, queda el arcosolio lobulado53, con sendos ángeles de estilo gótico pintados en su intradós.

En el siglo XIV, el 13 de octubre de 1365, el deán y el cabildo le dan a Vasco Alfonso de Sousa –Alcaide y Justicia Mayor de Córdoba, además de Señor de Castil-Anzur (Puente Genil)– una capilla en la catedral para enterramiento suyo, de su mujer María García y de sus descendientes. Esta capilla era la de Santa Lucía, la cual, hasta ese momento, no estaba separada por muros o rejas de la Capilla de San Clemente (22), de la que tratamos en el siguiente artículo. Vasco Alfonso estaba obligado a levantar dicho cerramiento hasta el techo. La advocación que iba a llevar esta capilla era la de Santa María, celebrándose su fiesta el día de la Encarnación, de ahí su nombre.

Para mediados del siglo XIX, Ramírez De las Casas-Deza considera que la capilla se encuentra en estado de abandono. Este autor, que la nombra exclusivamente como Capilla de la Encarnación, señala que por entonces sólo contaba con un altar y con un pequeño cuadro de La Anunciación, a la par que carecía de retablo. Asimismo, al poseer varias cruces en el muro, piensa que la capilla debía de estar consagrada, creyendo que dicha consagración se debía a don Francisco Alfonso de Sousa, obispo de Almería entre 1515 y 1520.

De las Casas-Deza también cita el siguiente texto, inscrito, en letras góticas, en los dos arcos de donde entonces estaba el altar. Es de 1482 y se puso aquí por voluntad de Juan de Sosa, descendiente de Vasco Alfonso:

Esta capilla dotó el muy honrado caballero Vasco Alfonso el cual vino de Portugal mozo é trujolo Don Juan Alfonso, Señor de Alburquerque, que era su tio, el cual trujo á los reyes é fue Alcalde mayor de Córdoba, é casó con Doña María, fija de Gomez Fernandez, Señor de Santofimia; é este Vasco Alonso, fué padre de Doña Juana, madre del Duque Don Enrique, fijo del rey Don Enrique el primero (oo) y este Duque está sepultado en una tumba dorada debajo del arco dorado que está en la capilla del altar mayor, é padre de Diego Alonso de Sosa, que está sepultado en esta capilla con sus padres, padre de Juan de Sosa, Veinticuatro de Córdoba, el cual es patron y administrador desta capilla para él y para los que dél descendieren, el cual me mandó facer esta bóveda de enterramiento, el cual mandó escrebir aquí esta memoria año del Señor de mil é cuatrocientos y ochenta y dos años, Jueves 3 de Enero.

La capilla, según Nieto Cumplido, era conocida también como Capilla de los Sosa y su patronato, según De las Casas-Deza, correspondía a los marqueses de Guadalcázar como condes de Arenales.

Además del arcosolio y la inscripción antes citada, de la antigua capilla queda la reja, expuesta en el Museo de San Clemente, que vemos en la fotografía adjunta al presente artículo.


Portada de la antigua Capilla de San Clemente

Portada de la antigua Capilla de San Clemente.

Museo de San Clemente.

La Capilla de San Clemente y Capilla Real (22), instalada entre la Capilla del Sagrario (23) y la antes vista antigua Capilla de Santa Lucía y de la Encarnación (21), fue fundada, según la fuente a consultar, por Fernando III el Santo o por su hijo Alfonso X el Sabio (1252 - 1284), igualmente rey de Castilla y León.

Para De las Casas-Deza –repasando la página 97 de la “Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba”, 4ª edición–, esta capilla fue la primera que se construyó en la Catedral de Córdoba, siendo escogida por Fernando III como lugar de enterramiento para sí mismo y para sus descendientes, de ahí el nombre de Capilla Real, con el que también ha sido conocida.

En cambio, para Nieto Cumplido –conforme lo podemos leer en la página 379 de “La Catedral de Córdoba”–, la fundación corresponde al hijo, Alfonso X, y no al padre, Fernando III, datando la fecha de ésta como anterior al año 1262. Continuando con la lectura de este autor, vemos como destaca, por las cruces de consagración existentes en el antiguo espacio de la capilla, la gran solemnidad con que debió de celebrarse su dedicación a San Clemente. La dedicación a este santo se explica por la fecha de su festividad, el 23 de noviembre, mismo día del nacimiento, en el año 1221, de Alfonso X.

La Capilla de San Clemente se extendía a lo largo de 4 naves de la ampliación de Almanzor, las numeradas, de Este a Oeste, de la 4 a la 7, y de cinco intercolumnios. Estas dimensiones serían reducidas posteriormente, en 1365, con la fundación en la nave 7 de la Capilla de Santa Lucía. Es de interés la mención que De las Casas-Deza hace de que en ella, durante mucho tiempo, se guardó un buen número de los escudos y banderas portados cuando Fernando III reconquistó la ciudad de Córdoba, en el año 1236.

En el año 1262, Alfonso X dona la capilla a don Gonzalo Iváñez Dovinal –nombrado según la fuente de lectura como Yáñez Dovinal, Ibáñez Dovinal o Iváñez Dovinal–, primer Señor de Aguilar, habiendo sido enterrados en ella tanto don Gonzalo como otros miembros de su casa. Sin embargo, pocas generaciones después, la casa Aguilar perdería la propiedad de la capilla por la muerte de Gonzalo Iváñez de Aguilar, en 1342, y de su hermano Fernán Gonzalo de Aguilar, en 1343, sin que ninguno tuviera descendencia legítima. Y es que, a pesar de existir varios hijos naturales de Fernán Gonzalo, las condiciones del Mayorazgo de los Aguilar exigían que el sucesor fuera un heredero legítimo. Aunque hubo otros sucesores en las personas de un primo y un sobrino de los dos hermanos fallecidos, esta rama familiar no pudo conservar el señorío.

Extinguida la casa de los anteriores propietarios, para el año 1347, el cabildo comienza a utilizar la capilla como Sala Capitular55. No obstante, para 1398 –como podemos leer en las páginas 198 y 199 del artículo “La extinción de un linaje señorial en el siglo XIV. La primitiva Casa de Aguilar”, que el Dr. don Emilio Cabrera Muñoz, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Córdoba, publicó en la revista “Meridies. Estudios de Historia y Patrimonio de la Edad Media”–, la capilla volvería a manos de un descendiente ilegítimo de la casa Aguilar: se trata de Tello de Aguilar, hijo ilegítimo de Fernán Gonzalo de Aguilar.

“...a vos Tel González, fijo de don Gonzalo de Aguilar, e a vos Aldonza López, muger que sodes del dicho Tel González, por la buena afección que vos siempre ovistes y auedes a esta dicha iglesia de Córdova, dámosvos et perpetum vos assignamos la capilla de San Clemente...para el enterramiento de vos el dicho Tel González, e de vos la dicha Aldonza López e de todos vuestros descendientes de línea derecha.”

Tello González, tras la muerte de su padre, había marchado a Portugal, donde tuvo la protección, incluida la económica, del rey portugués Fernando I (1367 - 1383). Durante el reinado de Enrique II (1366-1367 y 1369-1379), volvió a Castilla, donde prosperó hasta llegar a ser alcaide y alguacil mayor de la ciudad de Écija antes de morir, en 1385, en la batalla de Aljubarrota, como “capitán de la gente de Ecija” (páginas 161 y 162 del mismo artículo anterior). A pesar de esta cesión, el cabildo se reservó el derecho de seguir celebrado en ella las reuniones capitulares, siendo la fecha de la última que en ella se celebró la del 25 de marzo de 1807. Esto no quita para que, en ocasiones, los capítulos fueran celebrados en otros lugares de la catedral.

Lucernario de la bóveda de la nave occidental (la número 6) de la antigua Capilla de San Cleemnte (22)

Lucernario de la bóveda de la nave occidental (la número 6) de la antigua Capilla de San Cleemnte (22).

Las bóvedas que cubren la capilla número 6, la que tiene el lucernario56 central que mostramos en una de las fotos adjuntas al presente artículo, fueron construidas por Hernán Ruiz “el Viejo” en el año 1518, siendo el proyecto inicial de 1516.

Un detalle de lo singular de esta capilla, como podemos leer en la página 381 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, es que, en 1570, las Cortes de Castilla celebraron en ella algunas de sus sesiones, contando con la asistencia de Felipe II el Prudente, rey de España entre 1556 y 1598.

En el año 1805, o 1807 (según la fuente a consultar), el cabildo quiso modificar la capilla conforme a un proyecto del maestro mayor Nicolás Duroni. Para ello, inició una obra en la que se quitaron arcos y columnas, antes de que la misma fuera paralizada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la que no se había consultado sobre su realización. El estado en que quedó la capilla con la interrupción de las obras tuvo como consecuencia que las reuniones capitulares pasaran a celebrarse en la Capilla del Cardenal Salazar (17).

En 1853 y 1866, conforme a las 3ª y 4ª edición del libro de De las Casas-Deza, la capilla conservaba un retablo de yeso pintado de dorado en el que no había ninguna imagen y se encontraba ya en estado de abandono. Por entonces, el espacio estaba siendo utilizado como almacén de herramientas y elementos de albañilería.

El patronato de esta capilla correspondía a los marqueses de la Vega de Armijo.

En 1937, el arquitecto Félix Hernández derribó el cerramiento de la capilla y situó en su interior, entre otros elementos, su portada –la cual vemos en una de las fotografías que acompañan este artículo–, la de la antigua Capilla de Santa Lucía y de la Encarnación (21) y la de la antigua Sacristía de los Recaudos o del Punto (20). Surge así el actual Museo de San Clemente, que abarca, contando de Este a Oeste, las naves 4, 5, 6, 7 y 8, correspondiendo la octava a la antigua Sacristía de los Recaudos (20).


La actual Sacristía de la Capilla del Sagrario ocupa el espacio delimitado por los cuatro intercolumnios, cerrados por rejas, que vemos en la imagen. La antigua Capilla de Santa Elena o de la Santa Cruz de Jerusalén es la delimitada por el intercolumnio de la derecha, el señalado por una flecha roja

La actual Sacristía de la Capilla del Sagrario ocupa el espacio delimitado por los cuatro intercolumnios, cerrados por rejas, que vemos en la imagen. La antigua Capilla de Santa Elena o de la Santa Cruz de Jerusalén es la delimitada por el intercolumnio de la derecha, el señalado por una flecha roja.

La Capilla de Santa Elena o de la Santa Cruz de Jerusalén (24) la fundó, en 1578, don Juan Mohedano de Saavedra (o de Valenzuela, según la fuente a consultar). Ocupa un único intercolumnio, ubicado delante de la Puerta de Jerusalén, lo que obligó al cierre de esta última.

Don Juan Mohedano financió la construcción de una bóveda de crucería y de un arco renacentista sobre el que iría el retablo. La bóveda la pintó, al parecer, el pintor manierista58 italiano César Arbasia (Saluzzo, Cuneo, Piamonte, alrededor de 1547 - 1607) mientras que el arco fue obra, se cree, del maestro mayor de la catedral Hernán Ruiz III (Córdoba, 1534 - Arcos de la Frontera, Cádiz, 1606). El arco está coronado por el escudo del fundador y el retablo contaba con un cuadro de Santa Elena, datado, aproximadamente, de 1560. En cuanto a la autoría de esta pintura, Nieto Cumplido pone entre interrogantes a Antonio Mohedano, mientras que De las Casas-Deza establece que es del pintor y dorador manierista Cristóbal Vela (Jaén, alrededor de 1588 - Córdoba, 1654).

Cuadro de Santa Elana, de alrededor de 1560, que perteneció a la antigua Capilla de Santa Elena y de la Santa Cruz de Jerusalén. Actualmente se encuentra en la Capilla de Santa María Magdalena (47)

Cuadro de Santa Elana, de alrededor de 1560, que perteneció a la antigua Capilla de Santa Elena y de la Santa Cruz de Jerusalén. Actualmente se encuentra en la Capilla de Santa María Magdalena (47).

Entre las condiciones de cesión del espacio, el cabildo incluyó que no se pudiera cerrar la capilla con rejas o cualquier otra cosa que dividiera el espacio. No obstante, pocos años después de su fundación, en 1586, el cabildo autorizó su cerramiento siempre y cuando los sacerdotes de la Capilla del Sagrario (23) tuvieran una llave de su acceso. Así, en 1591, el entonces patrono de la capilla, el licenciado Juan Pérez de Valenzuela, contrata con el maestro rejero Pedro Sánchez de Cardeñosa la construcción de una reja-tabique. Ésta tiene –como podemos leer a Nieto Cumplido en la página 392 de “La Catedral de Córdoba”– una “[...] elegante crestería59 gótica de plata recortada [...]”.

En el siglo XIX, conforme a lo escrito por De las Casas-Deza, tenía “[...] un buen cuadro[...]” de Juan Varela con la imagen de Santa Elena. Una obra que, dada la oscuridad entonces de la capilla, era poco visible. En cuanto a su opinión sobre la capilla, ésta es diferente según la edición que consultemos de su libro “Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba”, no siendo favorable en ningún caso. Así, conforme a la 3ª edición, de 1853, leemos que “Esta capilla está sirviendo de desahogo á la del Sagrario, con la que tiene comunicación, y es de las que afean a la iglesia con los cajones y trastos viejos”, mientras que en la 4ª, de 1866, lo que vemos es que “Hubiera sido más acertado que fundar la capilla en sitio tan poco á propósito no haber al edificio esta alteración de cerrarle una puerta”.

En 1859, el obispo de Córdoba entre 1857 y 1874 don Juan Alfonso de Alburquerque solicita del cabildo la cesión de esta capilla y de las siguientes, la de los Santos Mártires Acisclo y Victoria (25) y de la Resurreción (26). Trasladaba así una petición de los sacerdotes de la Iglesia Parroquial del Sagrario –situada ésta en la Capilla del Sagrario (23)– para poder acceder a ella desde la calle.

Aunque la petición iba condicionada a no dañar ninguna de las capillas ni a retirar de ellas los altares o los retablos, esto no se cumplió y, en 1908, Ricardo Velázquez Bosco, dentro de su intervención para restaurar las portadas de la antigua mezquita, quitó la pintura del retablo y la depositó en el museo de la Catedral. Este cuadro, cuya fotografía acompaña el presente escrito, se encuentra actualmente en la Capilla de Santa María Magdalena (47).

Su patronato entonces, y hasta el año 1876, correspondía al Conde del Águila.

Actualmente, la Sacristía de la Capilla del Sagrario (24, 25 y 26) está formada, además de por esta capilla, por las antiguas de los Santos Mártires Acisclo y Victoria (25) y por la de la Resurrección (26).


Antigua Capilla de los Santos Mártires Acisclo y Victoria (25) en la actual Sacristía de la Capilla del Sagrario. Es la situada tras los dos intercolumnios centrales que aparecen señalados con sendas flechas rojas

Antigua Capilla de los Santos Mártires Acisclo y Victoria (25) en la actual Sacristía de la Capilla del Sagrario. Es la situada tras los dos intercolumnios centrales que aparecen señalados con sendas flechas rojas.

La Capilla de los Santos Mártires Acisclo y Victoria (25), patronos de la ciudad de Córdoba, estaba enclavada entre las capillas de Santa Elena (24) y de la Resurreción (26) y su fundación, en 1307, se debe al chantre, entre los años 1307 y 1314, Pero Pérez. Posteriormente, en 1503, el cabildo la donó a Luis de Hinestrosa, hijo del regidor y alcalde mayor de Córdoba, además de canciller mayor de Castilla, don Martín López de Hinestrosa (Córdoba, finales del siglo XIV - 1446). Dicha donación llevaba aparejada la condición de restaurarla, una cláusula que, al no cumplirla, le ocasionó su retirada.

En el año 1510, según leemos a De las Casas-Deza, la capilla se encontraba en estado de ruina cuando el cabildo catedralicio se la dio al deán don Fernando del Pozo, sobrino de Alejandro VI (Játiva, Valencia, 1431 - Roma, 1503), papa entre los años 1492 y 1503. Don Fernando, en 1517, la reconstruyó, quedando una capilla con los laterales cerrados por arcos apuntados, una entrada con una reja-tabique y una cubierta con forma de bóveda estrellada. En esta última, un escudo de madera muestra las armas de su familia, el mismo que se repite en los arcos conopiales de las dos cancelas de entrada.

Aunque dicho año parece no concordar con el que podemos leer en la página 393 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, en donde su terminación se fecha el 8 de mayo de 1515, sí parecer ser la correcta conforme a las demás intervenciones (dorado de la reja y tallado de sus imágenes).

El motivo de esta datación de 1515 es por ser la fecha en la que el deán don Fernando firma un contrato con el dorador de la reja. Como posteriormente, en noviembre de 1516, hay otro contrato con los entalladores, para la construcción de un retablo y de diversas imágenes, sí cuadra el año de 1517 como el de finalización de la capilla. De estas imágenes, consultando el texto de Nieto Cumplido, vemos que han quedado las de San Acisclo y Santa Victoria, así como las de los dos relieves: la “Adoración de los Reyes” y la “Presentación de Jesús en el templo”.

En el siglo XVIII, en su primera mitad, el anterior retablo –no así sus imágenes– es sustituido por uno nuevo, de estilo barroco60 con columnas salomónicas62. Un retablo que, sin embargo, De las Casas-Deza lo sitúa en el siglo anterior, “que según la clase a que pertenece debió hacerse en el siglo XVII”, y lo califica como de “malísimo”, una opinión que no mejora con la de sus imágenes, “todas muy malas”. En cambio, de los dos bajorrelieves de su parte inferior, opina que son “de bastante mérito”.

En 1859, como vimos en el artículo anterior, esta capilla, junto a las dos colindantes de Santa Elena o de la Santa Cruz de Jerusalén (24) y de la Resurreción (26), pasó a ser la Sacristía de la Sacristía de la Capilla del Sagrario (24, 25 y 26), no cumpliéndose tampoco en ella las condiciones de cesión de no dañar las capillas y de no quitar de ellas los altares y/o retablos. En 1921, su retablo barroco fue trasladado para su instalación, una vez modificado, en la nueva iglesia de Santa Bárbara, en Pueblonuevo del Terrible (Córdoba).

Actualmente, de todo aquello que constituía esta capilla, sólo quedan la reja-tabique, cuatro florones66 góticos en las claves de sus bóvedas y el escudo de los del Pozo.


Antigua Capilla de la Santa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (26), hoy parte de Sacristía de la Capilla del Sagrario (24, 25 y 26). Está situada tras el intercolumnio destacado por una flecha roja

Antigua Capilla de la Santa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (26), hoy parte de Sacristía de la Capilla del Sagrario (24, 25 y 26). Está situada tras el intercolumnio destacado por una flecha roja.

La Capilla de la Santa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (26) fue fundada por el prior y canónigo alemán don Matías Mutenhoamer, Muitenhoamer o Muthemohamer, quien había llegado a la catedral como familiar (eclesiástico o seglar que acompaña o asiste a un obispo) del que fuera obispo de Córdoba entre 1541 y 1557 don Leopoldo de Austria. Se localizaba en la nave 1, entre la Capilla de los Santos Mártires Acisclo y Victoria, con la que limitaba por su lateral Sur, y la Puerta del Sagrario o de la Magdalena.

En 1558, atendiendo a la solicitud de don Matías de construir una capilla, el cabildo le señala este espacio con autorización para que, en dos sepulturas situadas delante de la puerta, pudiera enterrarse quien él decidiera. Tras su muerte, en 1559, deja en su testamento la dotación para dos capellanías y una sacristía, siendo enterrado en esta capilla.

La obra de su construcción se contrató en 1569 (10 años después de la muerte del fundador) y, como vemos en la página 397 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, aunque su autoría fuera de Hernán Ruiz II, su fábrica corresponde a Cristóbal Guerra, quien fue contratado para ello. Se cubrió con una bóveda de crucería con lazos, cuyos plementos67 no fueron cerrados, mientras que en los laterales Este –el que da hacia la nave 2– y Sur –junto a la Puerta del Sagrario o de la Magdalena–, se levantó una reja-tabique. Esta reja, obra de Fernando de Valencia realizada también en 1569, tiene coronada la entrada, por el Sur, con el escudo del fundador entre dos angelitos.

El retablo de la capilla –que De las Casas-Deza, en la página 102 de su 4ª edición describe como un “retablillo”– fue tallado por Briz de la Haya, contratado igualmente en 1596, y se divide en: banco, con una tabla representando el Descendimiento; un primer cuerpo, con un cuadro con la Resurrección; un segundo cuerpo, con unos pequeños cuadros de la Ascensión, en el centro, y de Nuestra Señora de la Concepción y de San Bartolomé, a los lados; y, finalmente, un ático, con un crucifijo situado entre sendos escudos de don Matías.

Tal y como hemos contado en las dos capillas anteriores, la de Santa Elena o de la Santa Cruz de Jerusalén (24) y la de los Santos Mártires Acisclo y Victoria (25), en 1859, la capilla se cerró para reutilizarla como Sacristía de la Capilla del Sagrario (24, 25 y 26), con la condición de no dañarla ni privarla de sus altares y retablos. Igual que en las otras dos, tampoco aquí se cumplieron las condiciones.

La reja lateral, aunque no su cuerpo superior, con el escudo del fundador, fue sustituida por una puerta de madera y trasladada, en 1859, hasta el camino de acceso a la puerta de la Capilla del Sagrario, con el fin de impedir el paso de la Sacristía a la catedral. En 1939, el retablo se trasladó como retablo mayor de la iglesia de Santa María de la Trassierra, la cual había sido incendiada en 1936. Actualmente, el cuadro que hay en su primer banco no es el de la Resurrección, sino otro de la Virgen con el Niño.


Capilla de Villaviciosa (59), tras los arcos que vemos en el lado de la Epístola (los de la derecha) se encontraba el altar de Santo Tomé (62)

Capilla de Villaviciosa (59), tras los arcos que vemos en el lado de la Epístola (los de la derecha) se encontraba el altar de Santo Tomé (62).

El hoy inexistente Altar de Santo Tomé (62) lo fundaron alrededor del año 1374 los hermanos Alonso Yáñez y Diego Alfonso (fallecido, éste, en 1374), jurado, el primero, y arcediano de Córdoba, el segundo. Los dos hermanos, así como sus padres, recibieron aquí sepultura. En uno de sus laterales, se encontraba también enterrado el obispo que fuese de Valladolid entre los años 1363 y 1372 don Andrés Pérez.

Arcos situados en el lado de la Epístola de la Capilla de Villaviciosa (59). Delante de ellos estaba el Altar de Santo Tomé

Arcos situados en el lado de la Epístola de la Capilla de Villaviciosa (59). Delante de ellos estaba el Altar de Santo Tomé.

Como vemos en “La Catedral de Córdoba”, de don Manuel Nieto Cumplido, el altar se hallaba situado en el lado de la Epístola (a la derecha, si miramos hacia ella) de la desaparecida Capilla de Villaviciosa (59) y enfrente, por lo tanto, de la igualmente desaparecida y ya tratada en esta misma página Capilla San Pedro (19). En el momento de su fundación, el altar estaba adosado a la que entonces era la Capilla Mayor (59) de la catedral.

El altar continuó existiendo durante los siglos XV, conforme a una relación de capillas del año 1454 en la que se menciona la celebración de una capellanía por ambos hermanos, y XVI, conforme a la relación del año 1557.

Sin embargo, para el siglo XVIII, el altar debe de haber desaparecido, al no encontrarse representado en el plano de 1741. Una situación que se corrobora en el siglo XIX, cuando De las Casas-Deza tampoco lo menciona en su libro “Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba”, por lo que ya, para entonces, no debía de quedar mucho recuerdo físico del altar.

La desaparecida Capilla de San Juan Bautista y San Juan Evangelista o Santos Juanes (64), también conocida como Capilla Real Baja, tiene sus orígenes en el año 1540, cuando el cabildo cede, sólo en calidad de préstamo, la parte baja de la Capilla Real (63) al arcediano don Francisco de Simancas para el entierro de sus padres y de otros familiares.

Posteriormente, según Nieto Cumplido, el hijo de Pedro de Pineda, Diego de Pineda, dota en su testamento la fundación aquí de una capellanía con el nombre de los Dos Santos Juanes. Sin embargo, De las Casas-Deza atribuye esta fundación tanto al padre como a sus dos hijos, los racioneros Diego y Melchor.

Desde 1641, la fundación de esta capilla fue objeto de un largo pleito planteado por los Capellanes Reales, quienes se consideraban propietarios de su espacio, situado, recordémoslo, bajo la Capilla Real (63).


El Altar de San Isidro y San Leandro (66), instalado en el lateral Norte de la Capilla de la Conversión de San Pablo (65), lo fundó, en 1471, el racionero Juan García de Henares. A principios del siglo XVII, en 1610, ante la construcción de una nueva Capilla de la Conversión de San Pablo (65), la existencia de este altar suponía un inconveniente, por lo que el propio patrocinador de esta obra, don Fernando Carrillo, presidente del Consejo de Indias, solicitó, asumiendo su coste, el traslado del altar y de los huesos del fundador hasta un nuevo lugar.

En 1611, el nuevo retablo se coloca en la nave 8, a espaldas del Altar de San Gregorio Magno y Santa Bárbara (84), donde continuaba en el siglo XVIII, según el plano de 1741. En este mismo siglo, o a principios del siguiente, y por estar muy deteriorado, es sustituido por otro con la imagen de San Ignacio y San Francisco Javier. Pero esta es otra historia que forma parte de la del Altar de San Isidoro, San Leandro y San Ignacio (85).


El Altar de la Asunción de Nuestra Señora (67) se encontraba situado al lado del anterior Altar de San Isidro y San Leandro (66) y apoyado, en parte, sobre la extinta Capilla del Corpus Christi (68), contigua ésta al lateral Norte de la Capilla Real (63). Fue fundado a mediados del siglo XV, antes del año 1454, por Per Infante, quien fue sepultado delante de él.

A finales del siglo XV, tuvo una nueva fundación, como Coronación de Nuestra Señora, por el arcediano cordobés don Francisco de Valenzuela, fallecido en el año 1495. Y su desaparición, o más bien, su traslado, conforme el libro de Nieto Cumplido, fue en el siglo XVI, alrededor del año 1547, durante el obispado de don Leopoldo de Austria (1541-1557).

Entonces, debido a las obras de construcción del crucero, fue trasladado desde su posición original hasta, primero, la Capilla de San Felipe y Santiago (14) –la cual vimos anteriormente, en esta misma página–, para después, y una vez finalizada la fábrica, situarlo en la nave 11, a espaldas del Altar de San Andrés (102), en el contrafuerte Sur del crucero levantado por Hernán Ruiz II “el Joven” (Córdoba o Burgos, alrededor del año 1514 - Sevilla, 1569).


La antigua, y actualmente inexistente, Capilla del Corpus Christi (68) estaba situada adyacente al lateral Norte de la Capilla Real (63), el que mira hacia el Patio de los Naranjos. Su fundación, en el siglo XIV – concretamente, en 1393–, se debe al Señor de Fernán-Núñez don Diego Gutiérrez de los Ríos, quien, en su testamento, de 1405, dispuso que lo enterraran en ella. Además de don Diego, también fueron sepultados aquí su mujer, Inés Alfonso de Montemayor, y su hijo, el maestrescuela, protonotario68 y fundador del Hospital de Santa María de los Huérfanos don Lope Gutiérrez.

La capilla fue desarmada por Hernán Ruiz II alrededor del año 1547, debido a las obras de construcción del crucero catedralicio.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑



GLOSARIO

- 1 Manuel Nieto Cumplido: Don Manuel Nieto Cumplido (Palma del Río, Córdoba, 1935 – Córdoba, 2021) fue un sacerdote e historiador español que, por oposición, en 1972, obtuvo la plaza de canónigo archivero de la Catedral-Mezquita de Córdoba. Además, y entre otros importantes cargos por él desempeñados en la ciudad de Córdoba, podemos citar los de director del Archivo General del Obispado y del Museo Diocesano, y profesor en el Seminario Mayor San Pelagio, en la Escuela de Magisterio de la Iglesia y en el Centro Bíblico “Santa María Madre de la Iglesia”. En 1971, fue nombrado académico, por la Sección de Historia, de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Nobles Artes de Córdoba. Otras academias e institutos a las que también perteneció fueron la Real Academia de Cádiz; la de Santa Isabel de Hungría, en Sevilla; la Real Academia de Extremadura, en Trujillo (Cáceres); y el Instituto de Estudios Giennenses, en Jaén.
- 2 Cancionero de Baena: El Cancionero de Baena es un cancionero en el que Juan Alfonso de Beltrán (Baena, Córdoba, alrededor de 1375 – alrededor de 1435), poeta y escribano de Juan II de Castilla, recopiló, hacia el año 1426, las obras de un gran número de poetas de finales del siglo XIV y principios del XV. Se le considera como el primer cancionero que se conoce de Castilla.
- 3 Maestresala: Criado principal que asistía a la mesa de un señor, presentaba y distribuía la comida y la probaba para garantizar que no contenía veneno.
- 4 Intercolumnios: Espacio entre dos columnas.
- 5 Deán: Canónigo6 que preside el cabildo9 de la catedral.
- 6 Canónigo: Eclesiástico que tiene una canonjía7.
- 7 Canonjía: Prebenda8 por la que se pertenece al cabildo de iglesia catedral o colegial.
- 8 Prebenda: Cualesquiera de los antiguos beneficios eclesiásticos superiores de las iglesias catedrales y colegiatas, como la dignidad, el canonicato, la ración, etc.
- 9 Cabildo: Cuerpo o comunidad de eclesiásticos capitulares10 de una iglesia catedral o colegial.
- 10 Capitular: Individuo de alguna comunidad eclesiástica o secular con voto en ella, como el canónigo en su cabildo y el regidor en su ayuntamiento.
- 11 Alquibla: Punto del horizonte o lugar de la mezquita hacia donde los musulmanes dirigen la vista cuando rezan.
- 12 Patronato: Consejo formado por varias personas que ejercen funciones rectoras, asesoras o de vigilancia en una institución. // Encargo de cumplir algunas obras pías, que tienen las personas designadas por el fundador.
- 13 Celosía: Enrejado de listoncillos de madera o de hierro, que se pone en las ventanas de los edificios y otros huecos análogos, para que las personas que están en el interior vean sin ser vistas.
- 14 Mudéjar: Dicho de un estilo arquitectónico: Que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 15 Arco conopial: Arco muy rebajado y con una escotadura en el centro de la clave, que lo hace semejante a un pabellón o cortinaje.
- 16 Advocación: Tutela, protección o patrocinio de la divinidad o de los santos a la comunidad o institución que toma su nombre.
- 17 Gótico: Dicho del arte: Desarrollado en Europa desde finales del siglo XII hasta el Renacimiento18 y caracterizado, en arquitectura, por el arco apuntado19, la bóveda de crucería20 y los pináculos22.
- 18 Renacimiento: Movimiento artístico europeo, que comienza a mediados del siglo XV, caracterizado por un vivo entusiasmo por el estudio de la Antigüedad clásica griega y latina.
- 19 Arco apuntado: Arco que consta de dos centros situados en la línea de arranque.
- 20 Bóveda de Crucería: Bóveda característica del estilo gótico, compuesta por arcos que se cruzan diagonalmente en un punto central, o clave, formando nervios21.
- 21 Nervio: Arco que, cruzándose con otro u otros, sirve para formar la bóveda de crucería. Es elemento característico del estilo gótico.
- 22 Pináculo: Remate piramidal o cónico que en la arquitectura gótica cumple una doble función, estética y estructural.
- 23 Ajimez: Ventana arqueada, dividida en el centro por una columna.
- 24 Arcosolio: Arco que alberga un sepulcro abierto en la pared.
- 25 Alfiz: Recuadro del arco árabe, que envuelve las albanegas26 y arranca bien desde las impostas27, bien desde el suelo.
- 26 Albanega: Espacio triangular comprendido entre la rosca de un arco y el alfiz.
- 27 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 28 Ataurique: Ornamentación árabe de tipo vegetal.
- 29 Mihrab: En las mezquitas, nicho u hornacina que señala el sitio adonde han de mirar quienes oran.
- 30 Dedicación: Consagrar algo al culto religioso o destinarlo a rendir homenaje a alguien o algo.
- 31 Collación: Tras la reconquista cristiana de Córdoba, ésta se dividió en catorce collaciones, lo que en la actualidad serían distritos.
- 32 Linaje: Ascendencia o descendencia de una familia, especialmente noble.
- 33 Dragante: Figura que representa una cabeza de dragón con la boca abierta, mordiendo o tragando algo.
- 34 Armas: Blasón: Cada figura, señal o pieza de las que se ponen en un escudo.
- 35 Tenante: Estructura maciza sobre el que se apoya el altar.
- 36 Tribunal de la Rota: Tribunal de la Sede Apostólica romana constituido por un número indeterminado de jueces o auditores que se turnan en su función, y principalmente, juzga como tribunal de apelación las causas eclesiásticas de todo el orbe católico.
- 37 Lego: En los conventos de religiosos, el que siendo profeso38 no tiene opción a las sagradas órdenes.
- 38 Profeso: Ingresar en una orden religiosa.
- 39 Racionero: Prebendado que tenía ración40 en una iglesia catedral o colegial.
- 40 Ración: Prebenda en alguna iglesia catedral o colegial, y que tiene su renta en la mesa del cabildo.
- 41 Chantre: Dignidad de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba antiguamente el gobierno del canto en el coro.
- 42 Arcediano: Juez ordinario que ejercía jurisdicción delegada de la episcopal en determinado territorio, y que más tarde pasó a formar parte del cabildo catedral.
- 43 Acólito: En el catolicismo, eclesiástico al que se le había conferido la superior de las órdenes menores, y cuyo ministerio en la Iglesia primitiva era servir al altar.
- 44 Memoria: Obra pía o aniversario que instituye o funda alguien y en que se conserva su memoria.
- 45 Cáliz: Vaso sagrado de oro o plata (dorado o plateado, no tiene porque ser de estos preciados metales) que sirve en la misa para echar el vino que se ha de consagrar.
- 46 Patena: En el rito católico, bandeja pequeña, generalmente dorada, donde se deposita la hostia47 durante la celebración eucarística.
- 47 Hostia o Forma: En el culto católico, lámina delgada de pan ácimo48, normalmente circular, que se consagra en la misa y con la que se comulga.
- 48 Ácimo: Que se hace sin levadura.
- 49 Maestro mayor: Maestro que tenía la dirección en las obras públicas del pueblo que le nombraba y dotaba.
- 50 Primer Deán de la Catedral de Córdoba: Conforme podemos leer en "El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media" –-trabajo publicado por el Profesor Titular de Historia Medieval del Departamento de Historia Antigua, Historia Medieval, Paleografía y Diplomática de la Universidad Autónoma de Madrid, don Iluminado Sanz Sancho, en la revista "En la España Medieval"- tras la reconquista cristiana de Córdoba, en el año 1236, la creación del primer cabildo catedralicio no se configuró hasta el período comprendido entre los años 1246 y 1265. En este texto, el cabildo se organiza en las siguientes tres categorías: dignidades, canónigos y racioneros. Las dignidades podían ser personas y oficios, y su orden de importancia, de mayor a menor, era el de déan, arcediano de Córdoba, maestrescuela51, chantre, arcediano de Castro, arcediano de Belmez (Pedroche), tesorero y prior52. No obstante, don Gonzalvo, antes de dicha reorganización, ya ostentó el cargo de prior, con las mismas funciones que luego tuvo el deán.
- 51 Maestrescuela: Dignidad de algunas iglesias catedrales a cuyo cargo estaba enseñar las ciencias eclesiásticas.
- 52 Prior: Dignidad que hay en algunas iglesias catedrales.
- 53 Lóbulo: Cada una de las partes, a manera de ondas, que sobresalen en el borde de una cosa; como en la hoja de una planta o en el intradós54 de un arco.
- 54 Intradós: Superficie inferior de un arco o bóveda.
- 55 Sala Capitular: En las catedrales y monasterios, sala destinada a las reuniones del cabildo o del capítulo.
- 56 Lucernario: Linterna57.
- 57 Linterna: Torre pequeña más alta que ancha y con ventanas, que se pone como remate en algunos edificios y sobre las medias naranjas de las iglesias.
- 58 Manierismo: Estilo artístico y literario del Renacimiento tardío, caracterizado por su refinamiento y artificiosidad.
- 59 Crestería: Línea continua de ornamentos que coronan una fachada, tejado, sillería de coro o altar.
- 60 Barroco: Dicho de un estilo arquitectónico o de las artes plásticas: Que se desarrolló en Europa e Iberoamérica durante los siglos XVII y XVIII, opuesto al clasicismo61 y caracterizado por la complejidad y el dinamismo de las formas, la riqueza de la ornamentación y el efectismo.
- 61 Clasicismo: Estilo artístico o literario conforme a los ideales de la Antigüedad grecorromana.
- 62 Columna salomónica: Columna que tiene el fuste63 contorneado en espiral.
- 63 Fuste: Parte de la columna que media entre el capitel64 y la basa65.
- 64 Capitel: Parte superior de una columna o de una pilastra, que la corona con forma de moldura y ornamentación, según el orden arquitectónico a que corresponde.
- 65 Basa: Pieza inferior sobre la que se apoya el fuste de la columna en casi todos los órdenes arquitectónicos.
- 66 Florón: Adorno hecho a manera de flor muy grande, que se usa en pintura y arquitectura en el centro de los techos de las habitaciones.
- 67 Plemento: Cada una de las secciones en que queda dividida una bóveda de crucería por los nervios.
- 68 Protonotario apostólico: Dignidad eclesiástica, con honores de prelacía69, que el papa concede a algunos clérigos.
- 69 Prelacía: Dignidad u oficio de prelado70.
- 70 Prelado: Superior eclesiástico constituido en una de las dignidades de la Iglesia, como el abad, el obispo, el arzobispo, etc.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS: Córdoba cuenta con un aeropuerto, situado a 6 kilómetros de la ciudad, en el que pueden operar aeronaves de hasta 80 plazas.
TREN: Por la ciudad pasan los trenes que unen a Madrid con Cádiz, Granada, Huelva, Málaga y Sevilla. Además, la ciudad está comunicada con Madrid, Granada, Málaga, Sevilla, Alicante, Valencia y Barcelona a través del tren de Alta Velocidad.
METRO:
AUTOBÚS: De la Estación Sur de Madrid salen varios viajes diarios que pasan por la ciudad de Córdoba y al igual en sentido contrario.
COCHE: Córdoba está comunicada con Madrid a través de la Autovía del Sur (A-4). Otras carreteras que pasan por ella son la Autovía Córdoba-Málaga (A-45) o la Carretera Nacional Badajoz-Granada (N-432).

Los datos de comunicaciones se han tomado, en noviembre de 2023, de la Web oficial del Ayuntamiento de Córdoba, de la web de Turismo de Córdoba y de Google Maps.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Manuel Nieto Cumplido: "La Catedral de Córdoba"; Obra Social y Cultural de Cajasur, 1998; ISBN: 84-7959-241-9; Depósito Legal: CO 975-1998.
- Miguel Salcedo Hierro: "La Mezquita, Catedral de Córdoba: Templo universal, cumbre de arte, vivero de historias y leyendas". Obra Social y Cultural de Cajasur, 2000; ISBN: 84-7959-340-7; Depósito Legal: CO 601-2000.
- "Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba" (3ª edición). Luis María Ramírez y de las Casas Deza, 1853 | Biblioteca Nacional de España | Biblioteca Digital Hispánica
- "Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba" (4ª edición, corregida y aumentada por el autor). Luis María Ramírez y de las Casas Deza, 1866 | Biblioteca Nacional de España | Biblioteca Digital Hispánica
- "Iglesia y sociedad. El mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI)". Tesis Doctoral de don Antonio Jesús González Torrico | Universidad de Córdoba, 2015
- Diócesis de Córdoba | Las Capillas de la Catedral
- Diócesis de Córdoba | Episcopologio
- Web oficial de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba
- Real Academia de la Historia | Biografía de Hernández Giménez, Félix
- Real Academia de la Historia | Biografía de López de Hinestrosa, Martín
- Real Academia de la Historia | Biografía de Mohedano de Saavedra, Juan
- Real Academia de la Historia | Biografía de Sánchez Cañadas, Teodosio
- "El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media". Iluminado Sanz Sancho | Universidad Complutense de Madrid | En la España Medieval, volumen 23, 2000
- "La extinción de un linaje señorial en el siglo XIV. La primitiva Casa de Aguilar". Emilio Cabrera | Universidad de Córdoba | Meridies. Estudios de Historia y Patrimonio de la Edad Media, 2005
- "La Iglesia de Sevilla en el siglo XIII". Estudio histórico leído en la Apertura del curso Académico de 1914 a 1915 en el Seminario General y Pontificio de Sevilla por el Dr. D. Antonio Muñoz y Torrado, Pbro., Beneficiado de la S.M. Y P.I. Catedral de esta Ciudad y Profesor de dicho Establecimiento
- "Pinturas de la Catedral de Córdoba" | Exposición de Cuadros de la Catedral de Córdoba en la sala de arte Monte de Piedad, nº1. Córdoba, 1983
- DRAE

Página anterior    Inicio
Contacto con uVdM