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una Ventana desde Madrid

Andalucía

La Catedral - Mezquita de Córdoba (Anexo): Capillas y altares desaparecidos (y II)

Introducción


Con esta página, la segunda que dedicamos a los altares y capillas desaparecidos de la Catedral-Mezquita de Córdoba, terminamos nuestro recorrido virtual por ellos. Como ya mencionamos en el Anexo I, pensamos que escribir sobre estas capillas y altares –algunos de ellos levantados en el siglo XIII y ahora inexistentes y, quizás, olvidados– es una forma de recordar, además de la historia de la catedral, a sus fundadores y a todos aquéllos que acudían en oración ante ellos o deseaban tener allí sus sepulturas. Y es que, aunque la capilla o el altar ya no existan, e incluso ni se sepa cuál era su ubicación, sí pueden quedar los restos de los que ahí, o en sus inmediaciones, fueron enterrados. Igualmente, creemos que recordar estas desaparecidas capillas es recordar parte de la historia de la catedral cordobesa a lo largo de las distintas épocas por las que ha pasado este templo de casi ocho siglos de antigüedad.

Plano de la Catedral - Mezquita de Córdoba

Catedral - Mezquita de Córdoba (anexo): Capillas y Altares desaparecidos (y II). Plano interactivo.

Al igual que en el Anexo I, el orden que hemos seguido es el de su numeración conforme a la existente en las páginas del libro “La Catedral de Córdoba”, publicado en 1998 por don Manuel Nieto Cumplido1. Un orden que no sigue el Altar de San Mamés, que aparece sin numeración –como así lo cita Nieto Cumplido– al no haberse podido averiguar su ubicación. No obstante, como al mencionarlo lo hace en la introducción de los altares 82 a 99, los situados en los pilares que quedaron del anterior muro Este tras la ampliación de Almanzor, nosotros lo hemos situado antes del Altar de Todos los Santos (86), el primero de entre dichos altares ya desaparecido.

De “La Catedral de Córdoba”, este sensacional libro, debemos de decir que la información reunida en él sobre la Catedral-Mezquita de Córdoba es la más completa que hasta ahora hemos hallado. Asimismo, hay otras dos obras –al igual que todas las demás que hemos utilizado para la realización de esta página y cuyo listado se encuentra en la bibliografía, al final de ella– que queremos también destacar: una es el libro “La Mezquita de Córdoba: planos y dibujos”, de don Manuel Nieto Cumplido y don Carlos Luca de Tena y Alvear2; y otra es la tesis doctoral Iglesia y sociedad: el mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI), del entonces doctorando don Antonio Jesús González Torrico. Los planos y dibujos de la primera y la información nominal sobre algunas de las sepulturas de la segunda nos han permitido disponer de una mayor información sobre los altares que estamos viendo.

Con este segundo anexo, terminamos la serie de reportajes, aunque no una actualización de los mismos, que una Ventana desde Madrid (uVdM) ha publicado anteriormente sobre la Catedral-Mezquita de Córdoba. Pasemos, a continuación, a recorrer estos antiguos e inexistentes Altares y Capillas de la Catedral de Córdoba.


* * *
Frontis de las Bendiciones

Frontis de las Bendiciones.

La Capilla del Crucifijo o de los Obispos (69) estaba instalada en la nave 14, limitando por el Sur con el arco califal3 –el cual carecía entonces de la ornamentación renacentista7 y barroca9, añadida en siglos posteriores–, tras el que se encontraba la ya desaparecida Capilla de Villaviciosa (59), anterior presbiterio10 de la antigua Capilla Mayor de la Catedral (59). De hecho, la Capilla de los Obispos desapareció con la construcción del crucero de la nueva Capilla Mayor, al necesitar esta última ocupar parte de su solar.

En el siglo XVI, debido a un crucifijo que había en ella, junto a la antes mencionada antigua Capilla Mayor de la Catedral (59), la nave era conocida como la “nave del Crucifixu”. Importante esta mención porque, según vemos a continuación, hay reseñas de personas enterradas junto a dicho crucifijo, en el solar de la Capilla del Crucifijo o de los Obispos (69).

Así, conforme a “La Catedral de Córdoba”, de don Manuel Nieto Cumplido, y a la tesis doctoral Iglesia y sociedad: el mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI), realizada en 2015 por el entonces doctorando don Antonio Jesús González Torrico, vemos que la primera persona enterrada en este lugar, de lo que hay constancia documental, fue el maestrescuela11 don Pero Yuste, fallecido en 1283. Igualmente, leemos en la tesis otras fechas de personas fallecidas y enterradas en este lugar como son las de 1328, 1401, 1407 y 1522. De este modo, podemos pensar que, entre los siglos XIII y XVI –fecha límite de la citada tesis, por lo que no disponemos de información sobre posteriores enterramientos–, este punto de la catedral, junto al Crucifijo que daba nombre a la nave 14, tuvo la importancia necesaria para que, entre otros, en ella fueran enterrados un deán, un maestrescuela, un canónigo, un prior20, un racionero21 y cuatro compañeros23.

En el año 1404, conforme a las páginas 451 y 472 de la antes mencionada “La Catedral de Córdoba”, se nombra esta capilla al señalarse el lugar de entierro del duque de Medina Sidonia, hijo de Enrique II “el Fraticida”, o “el de las Mercedes”, rey de Castilla y León entre 1366 y 1367 y entre 1369 y 1379. Dicho lugar sería, dentro del presbiterio de la antigua Capilla Mayor de la Catedral (59), entre el Altar Mayor y la Capilla de los Obispos. Para entonces, la separación entre ambos lugares (delimitada por el arco califal) ya estaba cerrada, habiéndose construido, apoyado en este muro de separación por la parte de la antigua Capilla Mayor de la Catedral (59), un altar con la advocación de Santiago, junto al que se enterró el duque de Medina Sidonia.

Pintura con la "Aparición de San Rafael al venerable Roelas" y basamento del cuadro de "San Fernando ofreciendo a la Virgen la ciudad de Córdoba" procedentes ambos del Frontis de las Bendiciones

Pintura con la "Aparición de San Rafael al venerable Roelas" y basamento del cuadro de "San Fernando ofreciendo a la Virgen la ciudad de Córdoba" procedentes ambos del Frontis de las Bendiciones.

Para 1454, la Capilla del Crucifijo tiene una capellanía24 fundada por Lope de Sotomoayor.

En el siglo XVI, el obispo de Córdoba entre 1541 y 1557, don Leopoldo de Austria, decora el frontispicio25 de la capilla (la parte del viejo arco califal) con una destacada ornamentación de estilo renacentista en la que se resalta la figura de la Madre de Dios. Para entonces, y debido a las obras de la nueva Capilla Mayor, es posible que ya hubiera desaparecido la Capilla del Crucifijo o de los Obispos.

Para el siglo XVIII, tras la desaparición en el XVI de la Capilla del Crucifijo o de los Obispos (69), la nave había pasado a ser conocida como la nave de las Bendiciones –por ser a la que da al Arco de las Bendiciones– y el espacio de la antigua Capilla del Crucifijo o de los Obispos (69) como frontis de la nave de las Bendiciones. Bajo el arco califal, se encuentra instalado entonces un cuadro con la representación de “San Fernando ofreciendo a la Virgen la ciudad de Córdoba”. Tengamos presente que San Fernando es el Santo Rey Fernando III, conquistador de Córdoba en 1236. Dicho cuadro, obra que Antonio Fernández de Villavicencio y Castro (Córdoba, 1659 – 1739) realizó entre 1680 y 1699, se encuentra hoy junto a la Puerta de San Miguel.

Si en el siglo XVI el arco califal fue ornamentado con elementos renacentistas, en esta centuria, lo es con otros de estilo barroco. De entonces es el basamento que tuvo el anterior cuadro de San Fernando y que hoy se encuentra en la Capilla de San Agustín y Santa Eulalia de Mérida (2), bajo un cuadro del Arcángel San Rafael.

Más adelante, el cuadro de San Fernando fue sustituido por otro representando la “Aparición de San Rafael al venerable Roelas”, obra que el pintor Antonio Fernández de Castro y Villavicencio (Córdoba, 1659 – 1739) realizó alrededor del año 1733. Este cuadro también fue reemplazado –debido a su mal estado de conservación, según leemos en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico– por otro que el pintor Antonio Álvarez Torrado (alrededor de 1734 – Córdoba, 1806) realizó en 1788 en Madrid. Dicha pintura no es sino una copia de la obra de Fernández de Castro, de la cual no se conoce su paradero.

Dicha copia, tras ocupar el lugar del original bajo el arco califal, fue trasladada en 1886 hasta la Capilla de San Agustín y Santa Eulalia de Mérida (2). Este cuadro –que mantiene la forma del arco, como podemos ver en una de las fotografías adjuntas– es el mismo que mencionamos antes, al hacer referencia al basamento que se instaló bajo el cuadro de San Fernando. En cuanto a la pintura original de Fernández de Castro y Villavicencio, se desconoce cual ha sido su paradero.


La flecha roja señala el lugar donde se encontraba el desaparecido Altar de Santa Ana (70)

La flecha roja señala el lugar donde se encontraba el desaparecido Altar de Santa Ana (70).

El Altar de Santa Ana (70) se hallaba junto a la anterior Capilla del Crucifijo y en el costado Oeste de la misma –a la derecha, según mirásemos hacia el arco, por la parte ornamentada de éste–. Estaba apoyado sobre el postel26 situado entre las naves 14 y 15, permitiendo así el paso por el arco de la nave 15. Esta capilla –así es como, inicialmente, aparece nombrada en el citado libro de Nieto Cumplido– la fundó, dotándola de cuatro capellanías, don Juan Fernández de Córdoba, obispo de Córdoba entre los años 1379 y 1397.

Posteriormente, en 1454, la capilla vuelve a ser nombrada, pero ya como altar, existiendo una capellanía por don Juan Sánchez de Cabra, quien fue deán de la Catedral alrededor del año 1401, y por el prior Diego Fernández.

Conforme a la documentación de que disponemos, no sabemos ni la fecha ni el motivo de la desaparición de este altar. Quizás, al igual que la anterior Capilla del Crucifijo, la construcción de la nueva Capilla Mayor significó también su desaparición. Sean éstas la causa y la fecha o sean otras, lo que sí podemos asegurar es que en el plano de 1741 ya no aparece señalado este altar.


Altar de San Cosme y San Damián (72). La flecha roja señala su posición antes de que las reformas, de finales del siglo XIX, provocasen su desaparición

Altar de San Cosme y San Damián (72). La flecha roja señala su posición antes de que las reformas, de finales del siglo XIX, provocasen su desaparición.

El Altar de San Cosme y San Damián (72) se cree que fue fundado por el arcediano27 Castro Alvar Pérez alrededor del año 1435, fecha de su fallecimiento. Se localizaba en la nave 17, junto al Altar de la Virgen de la O o de Nuestra Señora del Sol (71), en el intradós28 del arco.

En 1621, este altar y el de San Dionisio (73), que veremos a continuación, fueron restaurados por el pintor Francisco de Borja y por el albañil Bartolomé Muñiz, quien se hizo cargo de la moldura y la decoración en yeso del cuadro.

El Altar de San Cosme y San Damián se mantuvo hasta finales del siglo XIX, cuando desapareció tras las reformas que el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco (Burgos, 1843 – Madrid, 1923) realizó en la catedral.

Continuando con la anterior tesis doctoral de González Torrico, hasta el siglo XVI –recordemos que en ella sólo se cubren los enterramientos entre los siglos XIII y XVI–, delante de este altar, o junto a él, se enterraron, entre otros y además del arcediano Castro Alvar, un canónigo, dos racioneros y un compañero.


El Altar de San Dionisio (73) se encontraba situado en la nave 17 (la tercera, si comenzamos a contar desde el Oeste), bajo el arco que, actualmente, comunica la antigua Capilla Mayor (59)con esta nave y donde antes estaba la escalera de subida a los órganos de dicha capilla. Antes de continuar, permitámonos recordar que en este lugar, junto al pilar que separa las naves 16 y 17, han llegado a coexistir tres altares: el Altar de Nuestra Señora del Sol (71), aún existente, adosado a la cara Norte de dicho pilar; a su lado, sobre el intradós Este, en la nave 17, el de San Cosme y San Damián (72); y bajo el arco de esta misma nave, el de San Dionisio (73).

Este altar es mencionado, en el siglo XV, dentro de la relación de capillas y altares catedralicios elaborado en 1454. Por entonces, se oficiaba en él una capellanía por don Sancho de Rojas, obispo de Córdoba entre los años 1440 y 1454. En 1482, a la anterior capellanía se une otra dotada29 por el canónigo Miguel Sánchez de Ayllón.

El destino de este altar, según “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, desaparece antes del año 1741, ya que no es recogido en el plano de ese año. Sin embargo, a pesar de no aparecer en dicho plano, es sorprendente que en el siglo XIX don Luis María Ramírez y de las Casas-Deza (Córdoba, 1802 – 1874), catedrático en Geografía e Historia, además de Licenciado en Medicina, lo recoja en su libro “Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba”. En él, en las páginas 159 de la 3ª edición y 127 de la 4ª, leemos que “Tiene un pequeño cuadro que lo representa en el acto de su martirio y teniendo su cabeza en las manos. Igualmente, indica que en 1559 ya existía un altar dedicado a San Dionisio. Por todo ello, no podemos asegurar si para el siglo XIX ya había desaparecido el altar y todo su contenido o era sólo el altar con la advocación de San Dionisio lo que había dejado de existir, y no así algunos de sus elementos, como el cuadro mencionado por Ramírez de las Casas-Deza.

En este altar, entre los siglos XV y XVI, sabemos, por la citada tesis González Torrico, que fueron enterrados, entre otros, tres canónigos (uno de ellos, déan de Talavera), un capellán del chantre30, dos racioneros y un compañero que también era canónigo de Astorga. La acotación en siglos la hemos puesto atendiendo a la primera mención escrita del altar, en 1454, y al período que cubre la citada tesis, entre los siglos XIII y XVI.


Los vestigios de este desaparecido Altar de San Gregorio (74) se encuentran tras el intercolumnio señalado por la flecha roja, entre dos columnas de mármol negro no visibles en la fotografía por estar al otro lado del mismo

Los vestigios de este desaparecido Altar de San Gregorio (74) se encuentran tras el intercolumnio señalado por la flecha roja, entre dos columnas de mármol negro no visibles en la fotografía por estar al otro lado del mismo.

El Altar de San Gregorio (74) se localizaba en la nave 18, junto al intercolumnio Este –el que tenemos a nuestra izquierda, si dejamos el Patio de los Naranjos a nuestra espalda–, en el lateral Norte –el más cercano a dicho patio– de la antigua Capilla Mayor (59). Lo fundó, en el siglo XV, en particular en 1496, el canónigo Alvar Alfonso de Astorga.

En dicho intercolumnio, entre las dos columnas de mármol negro, quedan algunos destacados vestigios del altar, como un relieve datado de 1496, conforme vemos en la página 475 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, y del que hablaremos a continuación, y una lápida en la que puede leerse:

Baxo esta losa
Sepultura de
Alvar Alfonso
de Astorga ca
nonigo en las e
glesyas de Cor
dova e Astorg
a indigno sace
rdote criado
e fechura de do
n Sancho de
Roias de buen
a memoria
obispo de Co
rdova que Di
os por su mi
sericordia pe
rdone xtian
nos rogad
por mi a Dios en
quien sienpre
yo creo e crei

En el relieve, situado sobre la anterior lápida, se representa la “Misa de San Gregorio con San Andrés” y al fundador de la Capilla, así como los escudos familiares de éste. En la “Misa de San Gregorio” –un tema de arte católico aparecido durante la Edad Media–, se representa la aparición de Jesucristo mientras San Gregorio, papa entre los años 590 y 604, celebra misa en respuesta a los rezos de este papa que pedía una señal divina para poder convencer a un católico de la realidad de la transustanciación.

Recordemos que, para un católico, la transustanciación es la conversión del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesucristo, milagro que se produce durante la misa mediante la consagración del pan y el vino.

En 1508, Juan Alfonso Segura de Astorga, canónigo y sobrino del fundador de este altar, solicita en su testamento ser enterrado junto a su tío. En la misma página 475 del libro de Nieto Cumplido, está la cita textual, en la que se lee: “debaxo del arco donde agora stá la imagen de la Piedad y figura del bienaventurado sant Gregorio e los tres Reyes Mago”.

Volviendo a utilizar la tesis doctoral de González Torrico, entre los siglos XV –siglo de fundación del altar– y XVI –final del período estudiado en dicha tesis–, en el Altar de San Gregorio (74), o cerca de él, fueron enterrados, además del fundador y de sus difuntos, dos deanes, dos maestrescuelas, un chantre, dos tesoreros, un canónigo, dos racioneros, tres arcedianos (uno de ellos, de la Villa, y otro, de Castro), un prior y un clérigo.


El Altar de Santa Sofía (75), del siglo XIV, estaba situado en la cara Oeste (por detrás) de este pilar, la que vemos es la Este

El Altar de Santa Sofía (75), del siglo XIV, estaba situado en la cara Oeste (por detrás) de este pilar, la que vemos es la Este.

El Altar de Santa Sofía (75) estaba situado entre las actuales capillas de Nuestra Señora de la Concepción (5) y de San Antón (6). Allí, destacado por la pila de agua bendita datada del siglo XVII que vemos adosada a él, se levanta uno de los pilares construidos durante la ampliación de Abd al-Rahman II y tras el que hoy se encuentra la sacristía de la Capilla de Nuestra Señora de la Concepción (5). En el costado occidental de este pilar –el que vemos es el oriental–, es donde estaba instalado el antiguo Altar de Santa Sofía.

Su fundación, en el siglo XIV, se debió al prebendado Gonzalo Sánchez, quien, el 18 de junio de 1390, como vemos en la página 476 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, “fiço la estoria de Santa Sophia”.

También en fechas similares (finales del siglo XIV), se situó en el altar una imagen de San Pedro de Luxemburgo (Ligny-en-Barrois, Francia, 1369 – Villeneuve-lès-Avignon, 1387). El colocar esta imagen en aquellas fechas –que no era sino la de un santo elevado a los altares por Clemente VII– pudo ser una muestra del apoyo que el reino de Castilla dio a este antipapa durante el Gran Cisma de Occidente, o Cisma de Aviñón, sucedido entre 1378 y 1417.

A partir de entonces, no hay mas reseñas escritas sobre el devenir de este altar.


El Altar de San Vicente (77), construido a finales del siglo XIII, o principios del XIV, ocupaba, en el pilar que tenemos a la izquierda de la fotografía, el lateral señalado por la flecha roja

El Altar de San Vicente (77), construido a finales del siglo XIII, o principios del XIV, ocupaba, en el pilar que tenemos a la izquierda de la fotografía, el lateral señalado por la flecha roja.

El Altar de San Vicente (77) estaba situado en la nave 17, en la cara Oeste del pilar, construido durante la ampliación de Abd al-Rahman II, que se levanta en su lateral Este.

Su fundador fue el deán don Pedro de Ayllón, fallecido en 1302, quien en su testamento dispuso que su entierro fuera en esta Capilla de San Vicente que él mismo, canónigo desde 1284, había mandado construir.

En el siglo XVI, en particular en el año 1557, aparece la última reseña escrita del Altar de San Vicente , no existiendo ya en el plano de 1741.

Conforme a la tesis doctoral antes mencionada, además del fundador, junto a este altar, o cerca de él, fueron enterrados, entre otros, un canónigo, los difuntos de otro y tres compañeros.


Lugar que ocupaba el Altar de Santa Cruz, Santa Elena y Santa Cecilia (78) en el que actualmente se levanta uno de los contrafuertes del crucero de la Catedral con el, ahora, Altar de Santa Elena y Santa Cecilia (59)

Lugar que ocupaba el Altar de Santa Cruz, Santa Elena y Santa Cecilia (78) en el que actualmente se levanta uno de los contrafuertes del crucero de la Catedral con el, ahora, Altar de Santa Elena y Santa Cecilia (59).

El Altar de Santa Cruz, Santa Elena y Santa Cecilia (78) estaba situado en la nave 16 (la cuarta si empezamos a contar desde el Oeste) y, al igual que en el anterior Altar de San Vicente (77), en la cara Oeste del pilar que se levanta en su lateral Este, siendo éste, igualmente, uno de los pilares de la ampliación de Abd al-Rahman II. Sin embargo, el pilar y, con él, este altar, desparecieron durante la construcción del crucero de la Catedral –obra desarrollada entre los años 1523 y 1607– ya que, en su lugar, se levanta actualmente uno de los contrafuertes del mismo. La desaparición física de este altar fue solamente temporal ya que, además de continuar las misas de su capellanía en el Altar de San Dionisio (73), visto anteriormente en esta misma página, existió la firme voluntad de volver a construirlo, lo cual se hizo en el mismo lugar, sólo que ahora, en vez del antiguo pilar, pasó a ocupar el nuevo contrafuerte, con el nombre de Altar de Santa Elena y Santa Cecilia (57).

Pero la historia de este último es otra. Continuemos, pues, con la que hemos iniciado aquí, la del Altar de Santa Cruz, Santa Elena y Santa Cecilia (78), que tiene sus registros escritos más antiguos en el siglo XIV, conforme vemos en la página 478 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido. Es entonces cuando la viuda del alcalde Fernando Díaz, Aldonza Álvarez de Mesa dispone en su testamento, fechado en el año 1381, que la entierren en la Capilla de Santa Cruz, perteneciente a su abuelo, Gonzalo de Mesa.

Posteriormente, en el siglo XV, el altar es nombrado en 1454 como de Santa Elena, contando con una capellanía por el canónigo Antón Gómez y por Gonzalo de Mesa. A finales de este siglo, con el entierro en él de don Álvaro de Cabreros, el altar adquiere cierta importancia. Desconocemos, con la información de que disponemos, si este difunto era el mismo Álvaro García de Cabreros, también conocido como Alvar García de Cabreros, don Alvar González de Cabreros o don Álvaro de Cabreros –maestrescuela en la catedral en 1476 y familiar del obispo de Córdoba entre 1464 y 1476 don Pedro de Córdoba y Solier–, acusado de judaísmo por el inquisidor Lucero31.

La mejor consideración del altar continúa, en 1512, con la dotación del canónigo Álvaro García de Cabreros, quien era familiar del obispo de Córdoba entre 1496 y 1498 don Francisco Sánchez de la Fuente. La lápida sepulcral de este canónigo se trasladó y se conserva en la Capilla de Villaviciosa (59).

Consultando nuevamente la tesis doctoral de González Torrico, contabilizamos que, entre los siglos XIV, primera reseña escrita del altar, y XVI, último siglo estudiado por la tesis, en él, o en sus inmediaciones, fueron enterrados, entre otros, cuatro canónigos, un prior, dos racioneros, un compañero y un mayordomo32.


El Altar de San Blas (79) se localizaba, conforme al plano de Carlos Luca de Tena y Alvear, maestro mayor de la catedral de Córdoba, existente en las páginas 342 y 343 del libro “La Catedral de Córdoba”, en la nave 15 (la quinta si las enumeramos desde el Oeste), en la cara Este del mismo pilar que ocupaba el anterior Altar de Santa Cruz, Santa Elena y Santa Cecilia (78). Evidentemente, y por los mismos motivos anteriores –la construcción del crucero de la Catedral, fábrica que se extendió entre los años 1523 y 1607–, este altar desapareció.

Su fundación, en el siglo XIII, fue obra del arcediano don Miguel Díaz y puede ser éste, conforme a la página 479 del libro de Nieto Cumplido citado en el párrafo anterior, el altar más antiguo de los erigidos entre estos pilares.

Se cree que Don Miguel Díaz era hijo de Diego Hernández de Sandoval, uno de los conquistadores de Córdoba, y, al parecer, fue el primer arcediano de la ciudad. También fue capellán real y fundó –siguiendo las instrucciones de Alfonso X, rey de Castilla entre 1252 y 1284– el monasterio de Santa Clara, en Córdoba. Este arcediano, con ocasión de acompañar ante la sede papal a don Lope Pérez, obispo de Córdoba entre los años 1252 y 1257, se desplazó hasta la basílica de los Apóstoles, en Roma, en busca de una reliquia de San Blas, con el objeto de trasladarla hasta su capilla cordobesa. Una petición que le fue concedida y, en 1252, don Miguel partió con una reliquia del santo hasta el altar cordobés.

En su momento, este altar tuvo cierta importancia en Córdoba, como se puede deducir de los cuarenta días de indulgencia33 concedidos en 1252 por Inocencio IV, papa entre los años 1243 y 1254, a los creyentes que visitasen el Altar de San Blas (79) en el día de su festividad. Actualmente, ésta se celebra el 3 de febrero. Su concesión vino dada por el gran número de creyentes que acudían ante su altar por, según la misma obra anterior, “[...]los continuos milagros que operaba”.

La familia del fundador, a la que se le concedió en 1293 el Señorío de Santa Eufemia, difundió por esta localidad cordobesa el culto a San Blas y hoy, el santo obispo armenio, es patrono del municipio.

Además del fundador, junto al altar, o en sus cercanías, fueron enterrados, entre otros, el sobrino de don Miguel, el alcalde de Córdoba Gonzalo Pérez, así como su mujer; el obispo de Calahorra, don Ferrando; dos canónigos, dos arcedianos, dos racioneros y un protonotario34.


Trascoro del crucero de la Catedral de Córdoba. La flecha roja señala, aproximadamente, el lugar de donde se levantaba el pilar en el que estaba situado el desaparecido Altar de San Juan Apóstol y Evangelista (80)

Trascoro del crucero de la Catedral de Córdoba. La flecha roja señala, aproximadamente, el lugar de donde se levantaba el pilar en el que estaba situado el desaparecido Altar de San Juan Apóstol y Evangelista (80).

El Altar de San Juan Apóstol y Evangelista (80) se ubicaba, conforme al plano existente en las páginas 342 y 343 del libro “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, en la nave 14 (la sexta, si comenzamos a contar desde el Oeste), en la cara Oeste del pilar que se levantaba en el lateral Este. Y, al igual que otros pilares ya tratados en esta página, este altar, que aún se conservaba en el siglo XVI, desapareció por la construcción del crucero de la Catedral, obra llevada a cabo entre los años 1523 y 1607.

El fundador de este altar, en el siglo XV, en particular, en el año 1435, fue el racionero y sochantre36 Lázaro Martínez. Aquí, pensamos que debemos hacer un inciso al mencionar que Lázaro Martínez fue un afamado sochantre del que existe abundante documentación desde finales del siglo XIV hasta su testamento, “datado en 1413” –conforme al artículo “Música en la Catedral de Córdoba (1236 – siglo XVI)”, publicado por Colina Estovan, en la página 139 de ENDLESS: International Journal of Future Studies, Vol. 6, Nº 1 (2023)–.

Junto a este altar, o en sus inmediaciones, según la tesis doctoral ya citada de “Iglesia y sociedad. El mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI)”, además del fundador, fueron enterrados, entre otros, dos canónigos, dos racioneros y un compañero.


El Altar de San Gil (81) estaba situado sobre el pilar que se levantaba, aproximadamente, en el espacio señalado por la flecha roja, a la izquierda de la Capilla de Santo Tomás Apóstol (56)

El Altar de San Gil (81) estaba situado sobre el pilar que se levantaba, aproximadamente, en el espacio señalado por la flecha roja, a la izquierda de la Capilla de Santo Tomás Apóstol (56).

El Altar de San Gil (81) se cree que estaba emplazado en el pilar divisor de las naves 12 y 13, a la misma altura que los pilares que hemos visto antes, ya que, como éstos, era otro de los procedentes de la ampliación de Abd al-Rahman II. Atendiendo a lo expresado por Nieto Cumplido en la página 476 de “La Catedral de Córdoba” sobre que los pilares siempre se situaban en el lateral Oeste, entendemos que este altar estaría en la cara occidental del pilar, es decir, en la nave 13.

Su fundación, en el siglo XIII, particularmente en el año 1260, se debe a Juan de Funes, a veces nombrado como Juan Díaz de Funes, uno de los conquistadores de Córdoba en el año 1236 y quien también fue alguacil mayor de la ciudad.

En el siglo XVI, como nos informa Nieto Cumplido en la página 479 de “La Catedral de Córdoba”, este altar aún aparecía en la relación de capillas del año 1557. Aunque no hemos encontrado información acerca de su desaparición, pensamos que, dada la localización del pilar sobre el que se asentaba, ésta pudo ocurrir durante las obras de construcción del crucero catedralicio, desarrolladas entre los años 1523 y 1607. Como vemos en el plano adjunto de esta página, este pilar estaba situado entre las actuales capillas de Jesús, María y José (55) y de Santo Tomás Apóstol (56).

Conforme a la tesis doctoral de González Torrico, ya mencionada anteriormente, además del fundador, bajo el altar, o en sus cercanías, fueron enterrados, entre otros, don Aznar Pérez, arcediano de Castro entre los años 1292 y 1299; Teresa Martínez, sobrina del obispo de Córdoba entre los años 1350 y 1362 don Marín Ximénez de Argote; un racionero y un clérigo.


El Altar de San Mamés es el único que aquí incluimos sin numerar ya que no aparece en el plano de Carlos Luca de Tena y Alvear de las páginas 342 y 343 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido. Y es que, como escribe este último autor en la página 480 de este mismo libro, no se ha podido localizar su ubicación. No obstante, dado que don Manuel Nieto habla de él dentro del apartado que dedica a los altares situados en los once pilares que quedaron del antiguo muro Este, tras la ampliación de Almanzor, es posible que este altar estuviera en uno de ellos.

Sí se sabe del Altar de San Mamés que su creación fue en el siglo XIV, si no antes, ya que existe documentación suya fechada el 6 de mayo de 1370. Lamentablemente, conforme a los datos de que disponemos y la bibliografía utilizada, no hemos sido capaces de encontrar más información sobre él.


La flecha roja señala, aproximadamente, donde estaba el pilar que sostenía los altares de Todos los Santos (86), en su cara Oeste, y de Dios Padre o de la Perdonanza (87), en su cara Este

La flecha roja señala, aproximadamente, donde estaba el pilar que sostenía los altares de Todos los Santos (86), en su cara Oeste, y de Dios Padre o de la Perdonanza (87), en su cara Este.

El Altar de Todos los Santos (86) se levantaba, conforme a la situación de sus azulejos, en el pilar resultante de la ampliación de Almanzor que se levantaba junto al extremo exterior del brazo Norte del crucero. Una ubicación que concuerda con la que tiene en el plano Luca de Tena, ya mencionado antes, en donde este altar se sitúa en la nave 9, contando de Este a Oeste. Allí, en uno de los contrafuertes del crucero, se encuentran los azulejos del antiguo altar con la siguientes líneas:

Sepoltura de don Antono San
ches arcdyano de Cordoba b
achiller en Decretos que Dios
aya ano de CCCCLV anos post salutem.

El altar se fundó, al parecer, en el siglo XIII, alrededor del año 1275. Una fecha que se deduce, conforme a la relación de capillas del año 1454, de la existencia de una capellanía por el canónigo don Marcos, fallecido en el año 1275.

Este altar es otro de los que desapareció durante la construcción del crucero de la Catedral, levantado entre los años 1523 y 1607.

Como en otros altares ya vistos, completamos este artículo con la información procedente de la tesis doctoral de don Antonio Jesús González Torrico sobre los enterramientos que, entre los siglos XIII y XVI, fechas que cubre la citada tesis, se realizaron en este altar. En ella, leemos que, además de la sepultura de don Marcos y de don Antón Sánchez Serrano, fue también la de dos canónigos.


El Altar de Dios Padre o de la Perdonanza (87) estaba situado en el mismo pilar que el anterior de Todos los Santos (86), en el lateral Este, en este caso, por lo que daba a la nave 8 de la catedral. Su fundador, en el siglo XIII, debió de ser el prior don Diego, quien vivió en dicho siglo conforme a la existencia de una concordia37 del cabildo firmada por él en el año 1265.

Aunque en los siglos XV y XVI aún se conservaba el altar ya que aparece registrado en las relaciones de capillas y altares de los años 1454 y 1557, su desaparición se debió, al igual que la del anterior altar, a las obras de construcción, entre 1523 y 1607, del crucero catedralicio.

En “Iglesia y sociedad. El mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI)”, de González Torrico, se lee que aquí, además del prior don Diego y algunos seglares, fue enterrado un compañero (un medio racionero).


El pilar con los altares de Santa Catalina (88), cara Oeste, y de San Román (89), cara Este, se alzaba, aproxidamente, en el punto señalado por una flecha roja

El pilar con los altares de Santa Catalina (88), cara Oeste, y de San Román (89), cara Este, se alzaba, aproxidamente, en el punto señalado por una flecha roja.

El Altar de Santa Catalina (88) se encontraba, según “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, a continuación del anterior de Dios Padre o de la Perdonanza (87), en la cara Oeste del pilar –uno de los once que quedó del muro Este tras la ampliación de Almanzor–, situado entre las naves 8 y 9, contando desde el Este. El altar estaría en la nave 9, donde hoy se cruzan el brazo Norte del crucero con la nave principal, en la esquina Nordeste de dicho cruce.

Su fundador, en 1415, fue el arcediano de Castro don Juan García y aparece en la relación de altares del año 1454 para, ya en el XVI, desaparecer durante las obras de construcción del crucero, extendidas entre los años 1523 y 1607.

Conforme a la obra de González Torrico, leemos que junto al altar, o en sus inmediaciones, fueron enterrados, entre otros, su fundador, el arcediano de Castro don Juan García, en 1415; el canónigo Juan García, en 1306 –ambos tienen el mismo nombre, siendo este último el canónigo extravagante38 fundador del Altar de San Román (89); dos racioneros y tres compañeros.


El Altar de San Román (89) ocupaba el lateral opuesto del mismo pilar que el anterior de Santa Catalina (88), estando, por tanto, en la nave 8.

El fundador de este altar fue el canónigo extravagante Juan García, cuyo testamento fue otorgado en el año 1306. En cuanto a su existencia, aparece en la relación de capillas y altares de 1454 para desparecer en la 1557. Evidentemente, su esto fue también por las obras, entre 1523 y 1607, del crucero de la catedral.

Volviendo a utilizar la tesis de Gonzalo Torrico, junto a este altar, o en sus inmediaciones, fueron enterrados, además del fundador, y entre otros, un clérigo de la Magdalena y un compañero.


Los altares de Santa María Egipcíaca (90) y de la Pasión o Passio Imaginis (91) se encontraban, respectivamente, en las caras Oeste y Este del pilar cuya posición, en el centro del arco de acceso al presbiterio, se encuentra señalada con la flecha roja

Los altares de Santa María Egipcíaca (90) y de la Pasión o Passio Imaginis (91) se encontraban, respectivamente, en las caras Oeste y Este del pilar cuya posición, en el centro del arco de acceso al presbiterio, se encuentra señalada con la flecha roja.

El Altar de Santa María Egipcíaca (90) estaba situado en otro de los pilares que quedaron del muro Este tras la ampliación de Almanzor, en particular, en el que se levantaba a la altura de las escaleras de acceso al presbiterio, en la nave 9. Debido a su posición –prácticamente, en el centro del cruce de la nave mayor con el transepto39, en el límite Este de este último–, debió de desaparecer durante las obras de construcción del crucero, entre los años 1523 y 1607.

En la página 484 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, leemos que este altar no aparece en la relación de capillas y altares de 1454, pero sí en la de 1557. Quizás, el motivo de ello sea, a tenor de que los personajes cordobeses que en ella se recordaban eran todos de la segunda mitad del siglo XV, que la construcción del altar fuera posterior a la primera de estas relaciones.

De hecho, en la página 201 de la ya mencionada tesis de Gonzalo Torrico, aparece como su fundador, en 1454 –entendemos que en fecha a partir de dicho año, por aparecer en la relación de altares del mismo–, el canónigo Fernán Martínez, quien también es citado como bachiller e igualmente canónigo (por el que se celebraba memoria) en la misma página anterior del libro de Nieto Cumplido. Sin embargo, en la obra de Gonzalo Torrico, entre los varios difuntos enterrados junto al altar, o en sus inmediaciones, quien aparece es el bachiller y compañero Fernant Martínez, fallecido después de 1454. Entendemos que se trata de la misma persona.

La festividad de Santa María Egipcíaca la “Pecadora” se celebraba el 2 de abril, una fecha que siguen manteniendo las iglesias del rito romano, mientras que las del rito bizantino la celebran el 1 de abril y el quinto domingo de la Gran Cuaresma.

El Altar de la Pasión o Passio Imaginis (91) estaba en la nave 8, en la otra cara del mismo pilar que el anterior de Santa María Egipcíaca (90). Como es lógico, su desaparición vino justificada por los mismos motivos que la del anterior: la fábrica, entre 1523 y 1607, del crucero de la catedral.

Su fundación, en 1454, según la tesis doctoral Iglesia y sociedad: el mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI), de González Torrico, correspondió al canónigo Pere Ximenez, el cual aparece como “racionero” en la página 485 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido. Una obra, esta última, en la que también se nos informa de que en este retablo tenía que haber representada alguna escena de la vida de San Jerónimo. Igualmente, en el libro de Nieto Cumplido también vemos que aquí estuvieron enterrados el ya nombrado racionero Pere Ximénez, el jurado Miguel Sánchez y Juan Gómez de Moya, destacándose, en este último, el legado de todos sus bienes al Hospital de San Sebastián. Todos ellos, al igual que en el anterior altar, son personas que vivieron en la segunda mitad del siglo XV.

En cuanto al año 1454 como su fecha de fundación, entendemos que es la fecha a partir de la cual pudo ser fundado este altar, al no encontrarse su nombre en las relación de altares y capillas de dicho año.


Localización, aproximada, del pilar sobre el que se apoyaban los altares de San Benito (92), en su lateral Oeste, y de Santa Águeda (93), en su lateral Este

Localización, aproximada, del pilar sobre el que se apoyaban los altares de San Benito (92), en su lateral Oeste, y de Santa Águeda (93), en su lateral Este.

EL Altar de San Benito (92) estaba situado en la nave 9, en el vértice Sudeste del cruce entre el brazo Sur del crucero y la nave principal. Ocupaba la cara Oeste de otro de los pilares que dejó la ampliación de Almanzor de lo que antes era el muro Este de la mezquita.

Su fundación, en el siglo XIII, se debe a don Juan Pérez de Retes, quien otorgó40 su testamento el 17 de junio de 1294. Como podemos leer en la página 485 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, en dicho testamento, el fundador dejaba dispuesto que su sepultura estuviera en la Capilla de San Benito, donde ya reposaban sus hijos y que le había sido concedida por el cabildo. No obstante, la viuda de don Juan, “[...] tras muchas peripecias [...]”, no hizo frente a esta dotación hasta tres años después, cuando también encargó que se celebraran misas y se hicieran memorias por el obispo de Córdoba entre los años 1252 y 1257 don Lope Pérez.

Sobre este último obispo, pensamos que debemos añadir que, aunque es igualmente nombrado como “Lope Pérez” en el Episcopologio de la Diócesis de Córdoba, en la página 229 de “El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media”, de Iluminado Sanz Sancho, se le nombra como “Lopez Pérez de Retes”, por lo que podría ser hermano, o familiar, del fundador de este altar, de ahí que la viuda de este último también encargara las memorias y misas por él.

La desaparición del altar, dada su posición, debió de estar motivada, igualmente, por la construcción entre 1523 y 1607 del crucero.


El Altar de Santa Águeda (93) se localizaba en la nave 8, en el lateral Este del mismo pilar en el que estaba el anterior de San Benito (92). No es mucho lo que hemos podido recabar sobre este altar.

Nieto Cumplido, en “La Catedral de Córdoba”, nos informa que en el siglo XV, en este altar, se celebraba una capellanía por el canónigo Gonzalo Gutiérrez; mientras que González Torrico, en su tesis Iglesia y sociedad: el mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI), establece la posibilidad, dada la existencia de la anterior capellanía, que éste, el canónigo Gonzalo Gutiérrez, fuera su fundador, estableciendo el año de 1454 como su fecha de fundación.

Entendemos que dicha fecha ha de tomarse como aquella a partir de la cual ha podido ser construido este altar por no estar su nombre en las relación de capillas y altares de 1454.

Lógicamente, por su posición, el Altar de Santa Águeda (93) dejó de estar existir por los mismos motivos que los del anterior de San Benito (92), la construcción del crucero entre los años 1523 y 1607.


Pilar en donde se encontraba el Altar de Santa Lucía (95). En lel otro lateral se encuentra el de Santa Marta (94)

Pilar en donde se encontraba el Altar de Santa Lucía (95). En lel otro lateral se encuentra el de Santa Marta (94).

El Altar de Santa Lucía (95) se emplazaba en la nave 8, en la cara opuesta del mismo pilar en el que aún se conserva el Altar de Santa Marta (94). Este pilar, procedente de lo que quedó del muro Este tras la ampliación de Almanzor, está situado a la altura, por el Este, de las capillas de Santa María Magdalena y de la Asunción de Nuestra Señora (27) y de la Natividad de Nuestra Señora (28), ambas en la nave 1 (comenzando a contar desde el Este).

En él, como mostramos en la fotografía adjunta al presente artículo, aún queda una hornacina 41 y una taca (pequeña alacena) con venera 42. Según vemos en la página 487 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, la decoración de la hornacina tiene el estilo de Hernán Ruiz III. También se nos muestra aquí una imagen de Santa Lucía, de la que Nieto Cumplido establece que pudiera ser la de este altar.

No hemos encontrado datos sobre su fundador, aunque sí que no se encuentra registrado en las relaciones de capillas y altares de los años 1454 y 1557, pero sí en el plano de 1741.

En el siglo XIX, en la “Descripción de la Catedral de Córdoba”, de Luis María Ramírez y de las Casas-Deza, leemos que el retablo, con la imagen de Santa Lucía, es “dorado, malo y pesado”.

Su desaparición, a principios del siglo XX, se debe a la excavación que Ricardo Velázquez Bosco realizó, para su estudio, en la cimentación de la ampliación de al-Hakam II.

Retomando el tema de la imagen de Santa Lucía, obra del escultor del siglo XVI Francisco Gutiérrez Garrido, en la página 305 del incompleto y no publicado libro “Inventario Monumental y Artístico de la provincia de Córdoba”, de Rafael Ramírez Arellano, de 1903, vemos el siguiente texto:

“Estatua de Santa Lucía, regalada a la Catedral por la cofradía ó colegio de los plateros en 1574 y ahora se halla en la capilla de San Juan Bautista. El escultor fué Francisco Gutierrez y el estofado46 y la pintura los hizo Juan Rodriguez, pintor estante en Córdoba. La donación la hicieron á nombre de la cofradía Sebastian de Córdoba y Juan Salvador Plateros. Es obra de mérito pero no excepcional.”


Pilar donde se hallaba el Altar de San Antonio de Padua (97). En la cara opuesta se encuentra el Altar de San Sebastián y Santísimo Cristo del Punto (96)

Pilar donde se hallaba el Altar de San Antonio de Padua (97). En la cara opuesta se encuentra el Altar de San Sebastián y Santísimo Cristo del Punto (96).

El Altar de San Antonio de Padua (97) se encontraba también en la nave 8, al otro lado del mismo pilar –también de los surgidos tras la ampliación de Almanzor–, donde se encuentra el Altar de San Sebastián y Santísimo Cristo del Punto (96), enfrente, por el Este, de la Puerta del Sagrario y de la antigua Capilla de la Santa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (26), hoy parte de la Sacristía de la Capilla del Sagrario (24, 25 y 26).

Su fundación, en el siglo XIV, se debe a Inés Páez, hija de Ximén Pérez de Bedmar y de Urraca Venegas, conforme a su testamento del 6 de septiembre de 1390. De Inés Páez sabemos, según aparece en la página 253 de “El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media”, de Iluminado Sanz Sancho, que en dicho año donó al cabildo de la catedral el Cortijo de Pay Jiménez, el cual, en 1470, sumaba 29 yugadas44 y 4 aranzadas46.

Leyendo la página 488 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, vemos que en este Altar de San Antonio de Padua (97), a mediados del siglo XVI, se continuaba celebrando una memoria por el alma de su fundadora.

Del siglo XVIII, sabemos que es mencionado en el año 1707 con motivo de la restauración de su retablo y que aparece en el plano de 1741. En el siglo XIX, Ramírez de las Casas-Deza nos habla de él contando que hay constancia de su existencia desde el año 1450. También habla de su retablo, al que juzga como moderno, y del cuadro con la imagen de San Antonio de Padua, del que dice que es una obra de don Antonio Monroy que fue costeada por el presbítero don Antonio Ribero. Su opinión sobre este cuadro es que es bueno pero “no muy bien acabado”.

El final de este altar, al igual que el del anterior artículo, el de Santa Lucía (95), llegó de la mano de Velázquez Bosco, quien, a principios del siglo XX, desmontó su retablo para poder excavar en los cimientos de la ampliación de al-Hakam II.

Volviendo a utilizar la tesis doctoral de Gonzalo Torrico, junto a este altar, o en sus inmediaciones, fueron enterrados, entre otros, y además de su fundadora y sus difuntos, dos canónigos, dos compañeros y un clérigo (sacristán).


Pilar en el que estaba instalado el Altar de San Francisco de Paula. En lateral opuesto se encuentra el fresco del siglo XIV que vemos en la siguiente fotografía

Pilar en el que estaba instalado el Altar de San Francisco de Paula. En lateral opuesto se encuentra el fresco del siglo XIV que vemos en la siguiente fotografía.

El Altar de San Francisco de Paula (99) se encontraba en la nave 8, a la altura, por su lateral Este, de la antigua Capilla de Santa Elena y de la Santa Cruz de Jerusalén (24). Ocupaba el lateral contrario del mismo pilar –igualmente procedente del muro Este tras la ampliación de Almanzor–, en el que estaba el Altar de San Juan Bautista y de la Encarnación (98). Este último, por cierto, ya no se encuentra ahí y ha sido trasladado hasta el lateral Sur de la desaparecida Capilla de San Antolín y San Antonino (19). El motivo de este cambio de lugar fue el fresco del siglo XIV representando el “Bautismo de Jesús” que apareció, en 1989, al desmontar el altar para su restauración y que mostramos en una de las fotografías adjuntas al presente artículo.

El Altar de San Francisco de Paula (99), como podemos ver en la página 492 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido, es el más moderno de los existentes en los pilares del antiguo muro Este (altares del 82 al 99). Su fundación, a finales del siglo XVIII, procede del regalo que de su pintura “San Francisco de Paula visitando a San Luis rey de Francia” hizo, en 1797, el pintor Antonio Álvarez Torrado (?, alrededor de 1734 – Córdoba, 1806). Poco después, en 1799, se instaló el retablo para su pintura.

Fresco del siglo XIV representando el Bautismo de Jesús

Fresco del siglo XIV representando el Bautismo de Jesús.

Dicho cuadro, como podemos ver en la web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, se encuentra en la propia Catedral-Mezquita, disponiendo de una fotografía del mismo tanto en esta web como en la antes citada página del libro de Nieto Cumplido.

En el siglo XIX, tenemos la opinión, no muy favorable, de Ramírez de las Casas-Deza en su “Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba” sobre la obra de Álvarez Torrado al calificarla como “un cuadro mediano”.

Aunque no hemos encontrado información referente a los motivos de su desaparición, una posible causa, a tenor de lo sucedido con los altares de Santa Lucía (95) y de San Antonio de Padua (97), quizás sea la excavación que Ricardo Velázquez Bosco hizo, para su estudio, de los cimientos de la ampliación de al-Hakam II.


Ubicación del desaparecido Altar de San Andrés en el que en el momento de hacer esta fotografía, año 2013, vemos, conforme a la información obtenida en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, una pintura barroca de San José con el Niño, de la escuela andaluza (1700 - 1759)

Ubicación del desaparecido Altar de San Andrés en el que en el momento de hacer esta fotografía, año 2013, vemos, conforme a la información obtenida en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, una pintura barroca de San José con el Niño, de la escuela andaluza (1700 - 1759).

El Altar de San Andrés (102) se instaló en la nave 10 (contando desde el Este), a la altura de la Capilla de la Conversión de San Pablo (65). Este altar, como podemos ver en la fotografía adjunta, ocupaba el lateral Este del contrafuerte Sur levantado por Hernán Ruiz II como refuerzo del crucero. El Oeste lo ocupaba el Altar de la Asunción o Coronación de Nuestra Señora (103), que veremos en el siguiente artículo.

Los orígenes del Altar de San Andrés (102) se encuentran en la Capilla de San Andrés (17c), fundada en el siglo XIV y desaparecida en el siglo XVIII por la construcción, en su solar, de la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar (17). Es entonces cuando su retablo se traslada hasta el contrafuerte antes mencionado.

En el siglo XVIII, conforme al plano de 1741, este altar se encuentra señalado en el lateral Este del contrafuerte Sur del crucero.

En el siglo XIX, Ramírez de las Casas-Deza nos cuenta sobre este altar que, entonces, tenía un cuadro mediano con la representación de la Sagrada Familia y, en su parte superior, a San Andrés.

En cuanto a la desaparición del retablo, como podemos leer a Nieto Cumplido en la página 495 de su obra “La Catedral de Córdoba”, se desconoce cuál fue su final.


El Altar de la Asunción o Coronación de Nuestra Señora (103) ha estado situado en diferentes puntos de la catedral a lo largo de su historia. Su última posición fue en la nave 11, enfrente de la Capilla de la Conversión de San Pablo (65) y en el lateral Oeste del mismo pilar en el que estaba el antes visto Altar de San Andrés (102).

En la página La Catedral - Mezquita de Córdoba (Anexo): Capillas y altares desaparecidos (I), ya tratamos parte de su historia como Altar de la Asunción de Nuestra Señora (67). Su fundación, con el título de la Asunción de Nuestra Señora, fue antes del año 1454 y correspondió a Per Infante. Por entonces, estaba al lado del desaparecido Altar de San Isidro y San Leandro (66) y de la igualmente inexistente Capilla del Corpus Christi (68).

Posteriormente, a finales del mismo siglo XV, el arcediano de Córdoba don Francisco de Valenzuela –por quien a mediados del siglo XVI aún se cantaban responsos47 en este altar– lo refunda como de la Coronación de Nuestra Señora. Esto es, en cuanto a su refundación por parte de don Francisco Valenzuela, lo que podemos leer en las páginas 472 y 495 de “La Catedral de Córdoba”, de Nieto Cumplido. Muy similar a lo que vemos en la página 96 de la tesis doctoral “Iglesia y Sociedad. El mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII – XVI)”, de don Antonio Jesús González Torrico, sobre que el arcediano de Córdoba Francisco de Valenzuela, fallecido en 1495, refundó el Altar de la Asunción de Nuestra Señora (67).

Sin embargo, no todas las fuentes afirman lo mismo, y así, en la página 43 del “Diccionario Biográfico de la Catedral de Córdoba (II): Los miembros del Cabildo en Época Moderna”, de Antonio J. Díaz Rodríguez, leemos que es el hermano de Francisco, Pedro Fernández de Valenzuela (fallecido alrededor del año 1572), quien funda la Capilla de la Asunción de Nuestra Señora en la Catedral de Córdoba en 1551. Pedro fue canónigo –desde el 16 de marzo de 1525– y maestrescuela –desde el 9 de abril de 1554–, su hermano Francisco era caballero de la Orden de Santiago y Juan, un tercer hermano, era veinticuatro54 de la ciudad de Córdoba.

Sea más correcta una u otra versión, lo cierto es que, continuando con la tesis doctoral, en su página 110, vemos que, junto al Altar de la Asunción de Nuestra Señora (67), o en sus inmediaciones, fueron enterrados, entre otros, Per Infante, fallecido alrededor de 1454; don Francisco de Valenzuela, arcediano de Córdoba y canónigo, fallecido en 1495; el clérigo de la iglesia de Omnium Sanctorum, Bartolomé García Vaxuelo (o Bajuelo), y sus difuntos.

En el siglo XVI, las obras del crucero, desarrolladas entre los años 1523 y 1607, obligan a su traslado hasta la también extinguida Capilla de los Santos Felipe y Santiago (14). Allí, permaneció hasta que terminaron las obras del crucero y se instaló cerca del mismo, en la que fue su última posición, en el ya mencionado lateral Oeste del contrafuerte Sur del crucero. Es en este lugar en el que aparece dibujado en el plano de 1741.

Para el siglo XIX, Ramírez de las Casas-Deza, que lo nombra solamente como Altar de la Asunción de Nuestra Señora, señala que cuenta con un antiguo lienzo “[...] que representa a la Santísima Virgen en este misterio [...]” y transcribe la siguiente inscripción situada bajo el cuadro:

“Este altar y capilla es de Juan Pérez de Avellano para servicio de la capellanía que fundó en esta Santa Iglesia. Acabose este año de 1527”.

Sin embargo, con respecto a dicha cita, Nieto Cumplido, en la página 495 de “La Catedral de Córdoba”, duda de la corrección de la fecha ya que no aparece en la relación de Memorias del año 1557 y no es hasta el año 1561 cuando se cubre la vacante de la ración de Juan Pérez de Avellano.

Sobre el lienzo que menciona Ramírez de las Casas-Deza, Nieto Cumplido escribe que, actualmente, ya no queda nada de él.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑



GLOSARIO

- 1 Manuel Nieto Cumplido: Don Manuel Nieto Cumplido (Palma del Río, Córdoba, 1935 – Córdoba, 2021) fue un sacerdote e historiador español que, por oposición, en 1972, obtuvo la plaza de canónigo archivero de la Catedral-Mezquita de Córdoba. Además, y entre otros importantes cargos por él desempeñados en la ciudad de Córdoba, podemos citar los de director del Archivo General del Obispado y del Museo Diocesano, y profesor en el Seminario Mayor San Pelagio, en la Escuela de Magisterio de la Iglesia y en el Centro Bíblico “Santa María Madre de la Iglesia”. En 1971, fue nombrado académico, por la Sección de Historia, de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Nobles Artes de Córdoba. Otras academias e institutos a los que también perteneció fueron la Real Academia de Cádiz; la de Santa Isabel de Hungría, en Sevilla; la Real Academia de Extremadura, en Trujillo (Cáceres); y el Instituto de Estudios Jienenses, en Jaén.
- 2 Carlos Luca de Tena y Alvear: Don Carlos Luca de Tena y Alvear (Sevilla, 1937 – Córdoba, 1981) era un arquitecto y pintor que fue Maestro Mayor de la Catedral de Córdoba y arquitecto diocesano.
- 3 Arco califal: Dentro de los arcos de herradura4, podemos distinguir tres tipos, según se cierre dicha circunferencia: primero, el más peraltado6, que se cierra a 2/3 del radio; segundo, el arco califal, que se cierra a 1/2 del radio; y por último, el arco visigodo, que se cierra a 1/3 del radio, siendo el menos peraltado de todos.
- 4 Arco de herradura: Arco que tiene más de media circunferencia y cuyos arranques vuelan tanto como la imposta5.
- 5 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 6 Peraltar: Levantar la curva de un arco, bóveda o armadura más de lo que corresponde al semicírculo.
- 7 Renacentista: Perteneciente o relativo al Renacimiento8.
- 8 Renacimiento: Movimiento artístico europeo, que comienza a mediados del siglo XV, caracterizado por un vivo entusiasmo por el estudio de la Antigüedad clásica griega y latina.
- 9 Barroco: Dicho de un estilo arquitectónico o de las artes plásticas: Que se desarrolló en Europa e Iberoamérica durante los siglos XVII y XVIII, opuesto al clasicismo y caracterizado por la complejidad y el dinamismo de las formas, la riqueza de la ornamentación y el efectismo.
- 10 Presbiterio: Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o barandilla.
- 11 Maestrescuela: Dignidad12 de algunas iglesias catedrales a cuyo cargo estaba enseñar las ciencias eclesiásticas.
- 12 Dignidad: En las catedrales y colegiatas, prebenda que corresponde a un oficio honorífico y preeminente, como el deanato13, etc.
- 13 Deanato: Dignidad de deán14.
- 14 Deán: Canónigo15 que preside el cabildo18 de la catedral.
- 15 Canónigo: Eclesiástico que tiene una canonjía16.
- 16 Canonjía: Prebenda17 por la que se pertenece al cabildo de iglesia catedral o colegial.
- 17 Prebenda: Cualesquiera de los antiguos beneficios eclesiásticos superiores de las iglesias catedrales y colegiatas, como la dignidad, el canonicato, la ración, etc.
- 18 Cabildo: Cuerpo o comunidad de eclesiásticos capitulares19 de una iglesia catedral o colegial.
- 19 Capitular: Individuo de alguna comunidad eclesiástica o secular con voto en ella, como el canónigo en su cabildo y el regidor en su ayuntamiento.
- 20 Prior: En algunas órdenes religiosas, superior o prelado ordinario del convento. / Dignidad que hay en algunas iglesias catedrales.
- 21 Racionero: Prebendado que tenía ración22 en una iglesia catedral o colegial.
- 22 Ración: Prebenda en alguna iglesia catedral o colegial, y que tiene su renta en la mesa del cabildo.
- 23 Compañero: En el año 1265, con autorización del papa Clemente IV, se autorizó en la Catedral de Córdoba la creación de la figura del compañero o medio racionero. La forma de llevarlo a cabo fue dividir por la mitad diez de las veinte raciones existentes. Así, a partir de dicho año, en la Catedral de Córdoba existirán ocho dignidades, veinte canonjías, diez raciones y veinte medias raciones o compañeros (página 195 de “El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media”, de Iluminado Sanz Sancho).
- 24 Capellanía: Fundación en la que ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras cargas pías.
- 25 Frontispicio: Fachada o delantera de un edificio, mueble u otra cosa.
- 26 Postel: Aunque el término no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, leyendo diferente documentación sobre arquitectura antigua, el nombre parece hacer referencia a pilares cuadrados o pilares cuadrados sobre los que se asientan arcos.
- 27 Arcediano: Juez ordinario que ejercía jurisdicción delegada de la episcopal en determinado territorio, y que más tarde pasó a formar parte del cabildo catedral.
- 28 Intradós: Superficie inferior de un arco o bóveda.
- 29 Dotar: Señalar bienes para una fundación o instituto benéfico.
- 30 Chantre: Dignidad de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba antiguamente el gobierno del canto en el coro.
- 31 Inquisidor Lucero: Diego Rodríguez Lucero el Tenebroso o el Inspirado por Satanás (Moguer, Huelva, segunda mitad del siglo XV - Sevilla, 28 de diciembre de 1534) fue inquisidor de Jerez de la Frontera y de Córdoba, y canónigo de la catedral de Sevilla. Durante su estancia en Córdoba dio muestras de una gran intransigencia religiosa llegando a celebrar un multitudinario auto de fe en el año 1504, una acción que desencadenó la oposición de la ciudad de Córdoba. Muestra de su radicalidad fue el procesamiento por judaizante del arzobispo de Granada, el venerable fray Hernando de Talavera (Talavera de la Reina u Oropesa, Toledo - 1428 - Granada, 1507) quien no estaba de acuerdo con distinguir entre cristianos viejos y nuevos. En noviembre de 1505, Lucero debe de huir de la ciudad tras el asalto del pueblo cordobés al Alcázar de los Reyes Cristianos. En el año 1508, en una asamblea general, se anularon las sentencias de los acusados (algunos ya ejecutados en la hoguera), se dejaron en libertad a los que aún continuaban presos, se ordenó la reedificación de las viviendas que habían sido derribadas por considerarlas sinagogas, se borraron las injustas sentencias del Tribunal de Córdoba y se lamentó la falsedad de los testigos de la acusación.
- 32 Mayordomo: El mayordomo, en el cabildo catedralicio de Córdoba, tenía las funciones de recaudar y distribuir las rentas. Había un mayordomo de pitanzas y otro comunal; el primero gestionaba las rentas relacionadas con los oficios religiosos que tenían dotación en la catedral, mientras que el segundo se encargaba de las demás (posesiones, préstamos de las iglesias de Córdoba, etc.).
- 33 Indulgencia: Remisión ante Dios de la pena temporal correspondiente a los pecados ya perdonados, que se obtiene por mediación de la Iglesia.
- 34 Protonatario: Dignidad eclesiástica, con honores de prelacía35, que el papa concede a algunos clérigos.
- 35 Prelado: Superior de un convento o comunidad eclesiástica. // Superior eclesiástico constituido en una de las dignidades de la Iglesia, como el abad, el obispo, el arzobispo, etc.
- 36 Sochantre: Director del coro en los oficios divinos.
- 37 Concordia: Conformidad, unión. // Instrumento jurídico, autorizado en debida forma, en el cual se contiene lo tratado y convenido entre las partes.
- 38 Canónigo extravagante: Como leemos en la obra “El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media”, de Iluminado Sanz Sancho, el canónigo extravagante era más un puesto honorífico que con funciones reales ya que no podían desempeñar ninguna dignidad en la catedral ni tenían voz ni acudían a las reuniones del cabildo. Sólo tenían derecho a una ración de nueve días al tomar posesión de la canonjía o hacer su entrada.
- 39 Transepto: Nave transversal que cruza la nave mayor y da a las iglesias y catedrales forma de cruz latina.
- 40 Otorgar: Disponer, establecer, ofrecer, estipular o prometer algo. U. por lo común cuando interviene solemnemente la fe notarial.
- 41 Hornacina: Hueco en forma de arco, que se suele dejar en el grueso de la pared maestra de las fábricas, para colocar en él una estatua o un jarrón, y a veces en los muros de los templos, para poner un altar.
- 42 Venera: Concha de la vieira, semicircular, formada por una valva plana y otra muy convexa, de diez a doce centímetros de diámetro, rojizas por fuera y blancas por dentro, con dos orejuelas laterales y catorce estrías radiales a modo de costillas gruesas. Se emplea, con frecuencia, como adorno y símbolo de las peregrinaciones medievales, en particular de aquellas que se dirigen a Santiago de Compostela.
- 43 Estofar: Entre doradores, raer con la punta del grafio el color dado sobre el dorado de la madera, formando rayas o líneas para que se descubra el oro y haga visos entre los colores con que se pintó.
- 44 Yugada: Espacio de tierra de labor que puede arar una yunta45 en un día. // Medida agraria que equivale a 50 fanegas o a algo más de 32 hectáreas.
- 45 Yunta: Par de bueyes, mulas u otros animales que sirven en la labor del campo o en los acarreos.
- 46 Aranzada: Medida agraria de superficie, equivalente en Castilla a 4472 m2 y de valor variable en otras regiones.
- 47 Responso: Responsorio48 que, separado del rezo, se dice por los difuntos.
- 48 Responsorio: En el rezo, serie de preces49 y versículos que se dicen después de las lecciones en los maitines50 y después de las capítulas52 de otras horas.
- 49 Preces: Versículos tomados de la Sagrada Escritura y oraciones destinadas por la Iglesia para pedir a Dios socorro en las necesidades públicas o particulares.
- 50 Maitines: Primera de las horas canónicas51, rezada antes de amanecer.
- 51 Horas canónicas: Las diferentes partes del oficio divino que la Iglesia católica suele rezar en distintos momentos del día, como maitines, etc.
- 52 Capítula: Pasaje de la Sagrada Escritura que se reza en todas las horas del oficio divino después de los salmos y las antífonas53, excepto en maitines.
- 53 Antífonas: Breve pasaje, tomado por lo común de la Sagrada Escritura, que se canta o reza antes y después de los salmos y de los cánticos en las horas canónicas, y guarda relación con el oficio propio del día.
- 54 Veinticuatro: En algunas ciudades de Andalucía, según el antiguo régimen municipal, alcalde o concejal de ayuntamiento.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS: Córdoba cuenta con un aeropuerto, situado a 6 kilómetros de la ciudad, en el que pueden operar aeronaves de hasta 80 plazas.
TREN: Por la ciudad pasan los trenes que unen a Madrid con Cádiz, Granada, Huelva, Málaga y Sevilla. Además, la ciudad está comunicada con Madrid, Granada, Málaga, Sevilla, Alicante, Valencia y Barcelona a través del tren de Alta Velocidad.
METRO:
AUTOBÚS: De la Estación Sur de Madrid salen varios viajes diarios que pasan por la ciudad de Córdoba y al igual en sentido contrario.
COCHE: Córdoba está comunicada con Madrid a través de la Autovía del Sur (A-4). Otras carreteras que pasan por ella son la Autovía Córdoba-Málaga (A-45) o la Carretera Nacional Badajoz-Granada (N-432).

Los datos de comunicaciones se han tomado, en noviembre de 2023, de la Web oficial del Ayuntamiento de Córdoba, de la web de Turismo de Córdoba y de Google Maps.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Manuel Nieto Cumplido: "La Catedral de Córdoba"; Obra Social y Cultural de Cajasur, 1998; ISBN: 84-7959-241-9; Depósito Legal: CO 975-1998.
- Miguel Salcedo Hierro: "La Mezquita, Catedral de Córdoba: Templo universal, cumbre de arte, vivero de historias y leyendas". Obra Social y Cultural de Cajasur, 2000; ISBN: 84-7959-340-7; Depósito Legal: CO 601-2000.
- Manuel Nieto Cumplido y Carlos Luca de Tena y Alvear: "La Mezquita de Córdoba: Plano y dibujos". Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental, 1992; ISBN: 84-88075-09-X; Depósito Legal: CO 187-1992.
- Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás: "Diccionario de términos de arte y elementos de arqueología y numismmática", Alianza Editorial, 1988; ISBN: 84-206-0292-2; Depósito Legal: M. 38.152-1987.
- "Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba" (3ª edición). Luis María Ramírez y de las Casas Deza, 1853 | Biblioteca Nacional de España | Biblioteca Digital Hispánica
- "Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba" (4ª edición, corregida y aumentada por el autor). Luis María Ramírez y de las Casas Deza, 1866 | Biblioteca Nacional de España | Biblioteca Digital Hispánica
- "Iglesia y sociedad. El mundo funerario en la Catedral de Córdoba (siglos XIII-XVI)". Tesis Doctoral de don Antonio Jesús González Torrico | Universidad de Córdoba, 2015
- Diócesis de Córdoba | Las Capillas de la Catedral
- Diócesis de Córdoba | Episcopologio
- Web oficial de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba
- Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Consejería de Turismo, Cultura y Deporte
- IAPH | Biografía de Antonio Álvarez Torrado
- IAPH | San Francisco de Paula visitando a San Luis Rey de Francia
- IAPH | San José con el Niño
- Real Academia de la Historia | Biografía de Álvarez Torrado, Antonio
- Real Academia de la Historia | Biografía de Rodríguez Lucero, Diego
- Real Academia de la Historia | Biografía de Talavera, Hernando de
- CSIC, Biblioteca Virtual | Inventario monumental y artístico de la provincia de Córdoba [Manuscrito]
- "El cabildo catedralicio de Córdoba en la Edad Media". Iluminado Sanz Sancho | Universidad Complutense de Madrid | En la España Medieval, volumen 23, 2000
- “Diccionario Biográfico de la Catedral de Córdoba (I): Los miembros del Cabildo en Época Moderna”
- “Diccionario Biográfico de la Catedral de Córdoba (II): Los miembros del Cabildo en Época Moderna”
- ENDLESS: International Journal of Future Studies Vol. 6 No. 1 (2023) | “Música en la Catedral de Córdoba (1236 – siglo XVI)”
- "La Iglesia de Sevilla en el siglo XIII". Estudio histórico leído en la Apertura del curso Académico de 1914 a 1915 en el Seminario General y Pontificio de Sevilla por el Dr. D. Antonio Muñoz y Torrado, Pbro., Beneficiado de la S.M. Y P.I. Catedral de esta Ciudad y Profesor de dicho Establecimiento
- "Pinturas de la Catedral de Córdoba" | Exposición de Cuadros de la Catedral de Córdoba en la sala de arte Monte de Piedad, nº1. Córdoba, 1983
- DRAE

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