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una Ventana desde Madrid

Pueblos de Madrid

Boadilla del Monte

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 1 de octubre de 2014


Boadilla del Monte, Vista desde el Noroeste del Palacio del Infante Don Luis

En el Suroeste de la Comunidad de Madrid, a aproximadamente 14 kilómetros de la capital, encontramos la localidad de Boadilla del Monte, atravesada en parte por el río Guadarrama, lindando con los municipios de Majadahonda, al Norte, Pozuelo de Alarcón, al Este, Villaviciosa de Odón, al Sur, y Brunete, al Oeste, y rodeada de unas 750 hectáreas de bosques incluidos en el catálogo de Montes Protegidos de la Comunidad de Madrid.

Los orígenes de Boadilla, o al menos de los primeros moradores de su territorio, debemos buscarlos en la prehistoria, pues de entonces han sido hallados algunos restos en zonas cercanas a arroyos, como el Arroyo del Nacedero, así como en la zona denominada El Sequedal, donde se encontraron restos de la Edad de Hierro. Asimismo, ha habido ciertos hallazgos de época romana que atestiguan que fue durante esta época cuando la presencia de habitantes en la zona fue más intensa; ejemplos de ello son el Cerro de Romanillos, donde aparecieron dos cisternas y restos de muros que pudieron pertenecer a un acueducto, y el área de la Pingarrona, donde se encontraron restos tardorromanos de una villa con algunas casas, silos y un templo funerario. También los visigodos han tenido presencia en Boadilla, pues frente a la villa de la Pingarrona se encontró un yacimiento de esta época, en concreto del siglo VIII, perteneciente a lo que se cree que fue una pequeña aldea de carácter agrario y ganadero, dadas las formas de las habitaciones halladas y el elevado número de recipientes y de elementos relacionados con el ganado que se encontraron. Tanto los hallazgos visigodos como los de época romana se trasladaron en su día al Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, sito en Alcalá de Henares, donde continúan.

Otro lugar de suma importancia para la historia de Boadilla es el Cerro de San Babilés, del que hablaremos más adelante y al que dedicaremos un detallado artículo dada la actualidad que ha recobrado en el último año (2014) por los nuevos hallazgos descubiertos.

La llegada de los musulmanes a la Península Ibérica, su avance hacia el centro de la misma y la contraofensiva que se preparaba desde el Norte por los cristianos son factores que hacen que esta zona se llene de sistemas defensivos, como atalayas, castillos y recintos amurallados. Varios son los estudiosos que confirman la presencia árabe en las tierras de Boadilla (incluyendo una mezquita de la que, al parecer, se han encontrado ruinas), algo que veremos cuando hablemos de San Babilés, o de la Iglesia de San Cristóbal.

Cuando en el año 1085 Alfonso VI conquista Toledo, el alfoz1 madrileño estaba rodeado al Oeste y al Noroeste por lo sexmos2 de Segovia; así pues, la zona del Guadarrama, al Oeste, fue un lugar de disputas entre el Concejo de Madrid, donde se encontraba geográficamente, el Arzobispado de Toledo, que la tenía bajo su jurisdicción eclesiástica, y el Concejo de Segovia. Será en 1152 cuando Alfonso VII fije, por medio de un privilegio, los límites del alfoz de Madrid, algo que continuaron sin aceptar los segovianos. Y llegamos, pues, al 2 de julio de 1208, momento en que Alfonso VIII confirma "la demarcación y amojonamiento de términos entre Madrid y Segovia hecho por el alcalde Minaya", texto en el que se deja de manifiesto la pertenencia de Boadilla a Madrid. En 1222, Fernando III concede a la Villa de Madrid un nuevo fuero3, similar al ya creado en 1202, momento en que se fijarían definitivamente los límites de Madrid, que quedaría dividido en tres sexmos: Vallecas, Villaverde y Aravaca, perteneciendo Boadilla a este último. Sin embargo, los conflictos no cesaron.

En el año 1480, la reina Isabel "la Católica" concede a Andrés Cabrera y a su esposa Beatriz de Bobadilla el Señorío de Chinchón, dándoles casi todo el alfoz segoviano al Este del Guadarrama, lo que incluía la aldea de Villaviciosa de Odón y parte de Boadilla.

Del siglo XVI, lo más relevante lo hallaremos en las Relaciones Topográficas de Felipe II, de 1576, donde se hacía una descripción de todos los pueblos de España, incluyendo, claro está, el de Boadilla. De las varias curiosidades que podemos leer en el detallado "informe", una de las más relevantes es que ya aparecen mencionadas la Iglesia de San Cristóbal y la Ermita de San Babilés, de la que, como hemos dicho, hablaremos más adelante, y la afirmación de que, según se cuenta, el cuerpo del santo estaba sepultado en una de sus capillas.

Boadilla del Monte, Puente de Piedra sobre el Arroyo Vallelargo

La mala situación económica por la que pasa la Corona en el siglo XVII hace que el Rey, Felipe IV, ponga a la venta algunos territorios, entre los cuales estaba Boadilla, hasta entonces aldea de realengo4. Su comprador, en 1626, sería Don Jaime Manuel de Cárdenas, Marqués de Belmonte y Duque de Maqueda y Nájera, pasando el pueblo a ser un señorío nobiliario. Cuando éste muere, su viuda, acuciada por las deudas, vende el Señorío de Boadilla a Don José González, un abogado que, a pesar de no ser noble, se había granjeado la amistad del monarca a través de su valido5, el Conde-Duque de Olivares, ascendiendo así, entre otros cargos, a Consejero de Castilla y Presidente del Consejo de Hacienda. Años después, en 1660, sería nombrado Gobernador del Consejo de Indias, dejando su puesto en el de Castilla a Juan González de Uzqueta, su hijo, fundador junto a su esposa, Doña María de Vera Varco y Gasca (a quien otros autores mencionan como María de Vera Gasca y Barco), del antiguo Convento de la Encarnación, que veremos con detenimiento en este reportaje. La muerte de ambos sin descendencia hace que todos sus bienes pasen a manos de su sobrina Doña Isabel María Queipo de Llano Dóriga y Valdés, hija del Conde de Toreno y esposa de Don Luis Félix de Miraval, Presidente del Consejo de Castilla y a quien Felipe V concedió en 1722 el título de Marqués de Mirabal (o Miraval).

La muerte de los tres primeros hijos del matrimonio hizo que tras fallecer Isabel María en 1755, tomara posesión del Señorío de Boadilla su cuarta hija, Josefa, a quien las deudas obligaron a vender la posesión a Don Luis Antonio de Borbón y Farnesio, incluyendo la casa familiar, donde el Infante construiría su gran soñado palacio. Es a partir de ese momento cuando Boadilla del Monte vive su momento de mayor auge, convirtiéndose en un Real Sitio al que el Infante ha trasladado su "Corte" particular, formada por un elevado número de trabajadores y sus familias, haciendo, asimismo, que Boadilla aumente considerablemente su población. La construcción del palacio, el edificio en sí, los distintos usos que ha tenido e incluso sus momentos de decadencia están ligados de manera inevitable, como veremos en su momento, a la historia de Boadilla del Monte y sus vecinos.

De este siglo XVIII, también merece la pena destacar el documento conocido como "Descripciones del Cardenal Lorenzana", una especie de "actualización" de las "Relaciones de Felipe II" encargadas a la Iglesia en la que se describen detalladamente todos los pueblos pertenecientes al Arzobispado de Toledo, entre los cuales se encuentra Boadilla. En estos documentos, también aparece mencionada la Ermita de San Babilés y se cuenta el martirio que sufrió el santo, como veremos más adelante; asimismo, se apunta la existencia de un lugar llamado La Vega, del que se dice que sólo mantiene en pie las paredes de la capilla mayor, y de una ermita bajo la advocación de San Sebastián. Numerosas serán las descripciones que se hagan de la localidad a lo largo del siglo XIX, de las que podemos extraer como punto principal los cambios que se han ido sucediendo en ella, como por ejemplo las manos por las que ha ido pasando el Palacio del Infante Don Luis.

Como nos cuenta Paloma Olmedo del Rosal en su libro "Boadilla del Monte: Historia y testimonios", que recomendamos por la cantidad de datos que detalla, no sólo históricos, sino también anecdóticos, el siglo XX transcurría con normalidad en la villa, donde a veces Alfonso XIII organizaba alguna cacería o alguna fiesta en el palacio. Será la Guerra Civil Española (1936-1939) la que irrumpa lamentablemente en la tranquilidad que desde comienzos de este siglo se vivía en Boadilla, dejándola, como a tantas otras poblaciones de España, completamente asolada y destruida. Será el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones el encargado de reconstruir el pueblo, como veremos cuando hablemos de los diferentes monumentos que podemos visitar en él. Es entonces cuando se configure la fisonomía que de Boadilla ha llegado a nuestros días, distinguiéndose dos zonas: por un lado, la que forman el palacio y el convento, y por otro lado, se reconstruye el pueblo como tal, con sus casas y los servicios necesarios.

Volvería poco a poco la calma a Boadilla y el paso de los años la convertirían en lo que es hoy, una ciudad próspera donde, si bien proliferan las urbanizaciones, todavía es posible encontrar el remanso de paz de sus montes y en la que desde hace unos años se apuesta por recuperar su historia a través del impulso del turismo y la restauración de sus monumentos, que veremos a continuación.


* * *
Boadilla del Monte, Yacimiento del Cerro de San Babilés

En las afueras de Boadilla se encuentra el Cerro de San Babilés, en donde se piensa que pueden encontrarse los restos de este santo, patrón de Boadilla del Monte, ya que hasta su destrucción por los franceses durante la Guerra de Independencia Española (1808-1814), se encontraba allí la Ermita de San Babilés, a la que el pueblo acudía en romería, una tradición que se mantuvo, aún con el edificio desaparecido, hasta mediados del siglo XX. Evidentemente, al mencionar a San Babilés no estamos refiriéndonos al obispo de Antioquía martirizado hasta su muerte por los romanos, sino al obispo de Pamplona, del mismo nombre e igualmente asesinado por su fe religiosa. Veamos a continuación, cómo, y siempre según la tradición, San Babil, nombre por el que también es conocido, llegó hasta Boadilla.

Tras la caída de la capital Navarra en manos de los invasores musulmanes, el obispo huyó hacia Toledo en compañía de dos hermanos suyos, algo que nos puede resultar un tanto extraño ya que, en vez de alejarse de los territorios invadidos, se dirige hacia el centro de los mismos. Sin embargo, la explicación puede hallarse en que a los cristianos de Toledo, a cambio de pagar unos elevados impuestos, les era permitido seguir con la práctica de su religión. Desde esta ciudad, se dirigió hacia una ermita situada en el Cerro de San Babilés, donde tras concentrarse en la oración y vivir como un ermitaño, comenzó a recibir la visita de los cristianos de los alrededores que acudían hasta tan respetable personaje a encomendarle la educación de sus hijos, tanto cristiana como elemental, algo que enfureció a los musulmanes, los cuales, el 30 de octubre de 715 (o de 717), asaltaron la ermita y asesinaron al santo, a sus hermanos y a ochenta niños que allí se encontraban.

Todo esto es lo que cuenta la tradición, y aunque no existan pruebas, al menos de momento, de su realidad, sí podemos pensar, al haber sido un hecho que ha calado tanto en la memoria de los habitantes locales, que allí sucedió un importante suceso; puede que no fueran asesinados ni San Babil ni ochenta niños, y que los asesinos fueran otros, pero sí que murió alguien de gran importancia entre las gentes del lugar y, junto a él, un gran número de niños.

San Babilés es patrón de los niños enfermos y el lugar adquirió tanta importancia que hasta él se desplazaban personas de toda condición social en busca de la curación de sus pequeños. Uno de ellos fue, en 1643, el propio Príncipe de Asturias6 Baltasar Carlos de Austria (1629-1646), hijo del rey Felipe IV (1605-1665), lo cual significó un gran impulso en la economía del santuario.

Boadilla del Monte, Cueva subterránea de la Ermita de San Babilés

Cueva subterránea de la Ermita de San Babilés.

En vista de todos estos antecedentes, la Hermandad de San Babilés, de más de quinientos años de existencia al constar documentación de la misma fechada en el año 1478, solicitó al Ayuntamiento de Boadilla que se procediera a una excavación en el cerro en búsqueda de los restos del santo, la cual comenzó recientemente (19 de febrero de 2014), después de que ya en 2001 la Comunidad de Madrid pusiera en valor los restos arqueológico que allí se encontraban. Y de momento, y cuando aún queda mucha labor de excavación, los trabajos han deparado unos sorprendentes hallazgos.

Quizás el descubrimiento de mayor relevancia hasta la fecha, encontrado a 60 centímetros bajo el altar de la ermita, sea el de una tumba visigoda de los siglos VI o VII en la que se han reutilizado materiales procedentes de otra anterior sepultura romana de los siglos IV o V. Bajo una gran losa de granito, que apareció partida en dos, había una tumba con una estela7 romana en la cabecera y un ara9 igualmente de granito a los pies que contenía los restos de un varón y un ajuar formado por una única botella de cerámica que ha permitido fechar el hallazgo.

Los restos de la antigua ermita aparecidos hasta ahora nos indican que ésta no era tan modesta como se pensaba, ya que se trata de una iglesia del siglo XII o XIII, con ábside10 semicircular y atrio, ampliada posteriormente y en la que se han encontrado elementos de obras realizadas durante los siglos XV, XVI y XVII. Bajo la superficie del templo, se hallaron varios enterramientos y el uso del georradar detectó diversas galerías subterráneas, entre ellas una escalera que, una vez desenterrada, ha sacado a la luz una cueva utilizada, quizás, como almacén.

Además de la iglesia, se han descubierto dos necrópolis, una de ellas anterior al templo, quizás de los siglos VI o VII, y construida alrededor de la gran tumba antes mencionada. En el momento de escribir estas líneas (octubre de 2014), entre las dos necrópolis se han encontrado unas cuarenta tumbas, aunque el número puede aumentar. Como dato curioso, en una de ellas se hallaron los restos humanos de un desdichado que aún conservaba parte de las cadenas que habían aprisionado sus tobillos.

Boadilla del Monte, Plano del Yacimiento del Cerro de San Babilés

Plano del Yacimiento del Cerro de San Babilés, cedido por el Ayuntamiento de Boadilla y disponible en su web.

Otros elementos aparecidos en este yacimiento son los agujeros de los postes de cabañas visigodas y los de una gran construcción, de planta ovalada, tal vez utilizada en las reuniones de los vecinos del lugar con un importante personaje de la zona, lo que daría preeminencia al cerro, quizás por ser el lugar de residencia de la autoridad, o en el que se tomaban las decisiones sobre el territorio circundante; un horno de cal, utilizado quizás para la construcción de la iglesia durante los siglos XII o XIII; y algunas monedas procedentes de la época de los Reyes Católicos.

Todo ello nos indica que nos encontramos ante un lugar de singular importancia, que ha sido utilizado repetidas veces de manera sagrada y que quizás por ello lo escogió San Babilés para retirarse en él. Las excavaciones están muy en sus inicios y no se sabe aún qué más se puede hallar en la zona, pudiendo ser que bajo la ermita se encontraran los restos de una iglesia visigoda. Además, el Ayuntamiento de Boadilla ha solicitado a la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid que la excavación en el Cerro de San Babilés sea incluida en la red de Yacimientos Visitables de la Comunidad.

Localización: Cerro de San Babilés. 28660 Boadilla del Monte.


Boadilla del Monte, Palacio del Infante Don Luis

Ya en la ciudad, iniciamos nuestro recorrido por el que quizás es el monumento más conocido de Boadilla del Monte: el Palacio del Infante Don Luis, quien mandaría construir el edificio que conocemos hoy. Pero su origen debemos buscarlo antes, pues en este mismo lugar existieron otros dos palacios anteriores conocidos como de las Dos Torres, propiedad de los marqueses de Mirabal, Doña Josefa Micaela de Mirabal y su esposo Don Tello Dávila. En el año 1761, y tras haber renunciado a los cargos eclesiásticos que poseía (recordemos que Don Luis Antonio de Borbón y Farnesio fue nombrado Arzobispo de Toledo y de Sevilla, con 8 y 14 años, respectivamente), el Infante compra el Señorío de Boadilla a los marqueses y unos meses después, el Condado de Chinchón a su hermano el Infante Don Felipe, Duque de Parma, con el fin de hacerse con un patrimonio propio al margen de la Corte.

Será entonces cuando el Infante comience la construcción de su palacio, pues las edificaciones adquiridas en la compra a los marqueses de Mirabal se encontraban en un estado prácticamente ruinoso. El arquitecto encargado de tal obra sería Ventura Rodríguez, Maestro Mayor de la Villa de Madrid, comenzando en 1763 y finalizando en 1765, año este último que podemos ver en la lápida que corona el centro de la fachada principal del palacio. Y aquí se trasladará y fijará su residencia, trayendo consigo a un numeroso grupo de trabajadores que se instalaron en Boadilla con sus familias, por lo que la población creció considerablemente en apenas un tiempo. En la parte baja de los terrenos donde está el palacio, se instalaron las huertas, las cuales abastecían de los alimentos frescos necesarios, mientras que los bosques eran utilizados, además de para cazar, para la obtención de madera, que era vendida a la Real Fábrica de Salitres de Madrid, lo cual ayudaba al mantenimiento del lugar.

Boadilla del Monte, Cúpula de la Capilla del Palacio del Infante Don Luis

Ventura Rodríguez construiría un edificio grandioso, pero de formas sencillas, con una planta rectangular formada por tres cuerpos y una fachada en la que destacan los elementos decorativos de estilo neoclásico, como las cornisas de las ventanas, o las columnas. Si se mira desde la fachada principal, se pueden distinguir tres plantas, siendo cuatro si se observa desde la parte posterior, donde se encuentra el jardín, ya que se construyó un semisótano que desde esta fachada, por la que se accede a él, se ve completo. En la fachada frontal se abren tres puertas, estando la principal, en el centro, flanqueada por pares de columnas que sustentan un balcón a cuyos lados hay sendas columnas más pequeñas y queda rematado por un frontón12 semicircular. En cuanto a las dos puertas laterales, la de la izquierda es un acceso de servicio, mientras que la de la derecha da paso directo a la Capilla, de la que hablaremos más adelante. Dos torreones se alzan sobre estas dos puertas: el izquierdo, acoge una escalera de servicio, mientras que el derecho esconde bajo él la bella cúpula de la mencionada Capilla. Por último, los dos cuerpos que sobresalen a ambos lados del palacio cuentan con una cubierta cada uno que servía de terraza a las habitaciones de la primera planta.

Boadilla del Monte, Sepulcro de María Teresa de Borbón, hija del Infante Don Luis y Condesa de Chinchón

No entraremos en detallar todas y cada una de las estancias con que contaba el palacio, pues no es ese el cometido de este reportaje, sino el de acercar a los lectores una ligera imagen de lo que fue. Así pues, diremos que en la planta baja se encontraba el vestíbulo, dando paso a la Capilla, la estancia más llamativa. Se trataba de una capilla pública, de planta rectangular, estilo neoclásico y decoración con mármoles y bronces. El crucero13 lo definen ocho columnas sobre las que se abren cuatro arcos que sustentan la magnífica cúpula decorada con casetones14, todos ellos distintos entre sí. Todo el espacio queda ornamentado con ángeles y motivos vegetales y frutales. Cabe mencionar que aquí colgó en su día el famoso cuadro de "Cristo Crucificado", obra de Velázquez. Aquí, aún podremos contemplar el sepulcro de María Teresa de Borbón, hija del Infante Don Luis y Condesa de Chinchón. Éste, por expreso deseo de su hija Carlota, fue realizado por el escultor Valeriano Salvatierra; ubicado en el lateral izquierdo, se compone del sepulcro en sí, de mármol rojo, sobre el que se ha representado el busto de la Condesa de perfil sobre una columna, mientras que un joven de rodillas lo rodea portando una corona en una mano y una antorcha en la otra. En la contigua sacristía, están los restos de la otra hija del Infante, María Luisa de Borbón, y de su esposo, Joaquín Melgarejo y Ávalos, Duques de San Fernando. En este caso, la obra corrió a cargo del escultor Antonio Solá, y sobre el sepulcro queda representada la duquesa, que rodea con el brazo el busto de su marido.

Boadilla del Monte, Sepulcro de María Luisa de Borbón, hija del Infante Don Luis y de su esposo, Joaquín Melgarejo y Ávalos, Duques de San Fernando

De ésta planta baja parte una escalera que nos lleva al semisótano y a la planta noble. El primero es donde se encuentra una gran cocina, estancia muy maltrecha en los últimos años por las obras en ella acometidas; también aquí había una sala que podría haber sido usada por el Infante para sus conciertos, y otra destinada, quizás, a comedor. Por su parte, en la planta noble había tres grandes salones que daban a los jardines, y en ambos extremos, los dormitorios; asimismo, también aquí se situaban las que posiblemente eran las estancias privadas del Infante. Finalmente, en el último piso estaban las habitaciones del servicio.

Es también importante apuntar que el palacio estuvo siempre repleto de obras de arte que demostraban el buen gusto del Infante y su labor como mecenas. Así, de las paredes colgaban cuadros que representaban casi todas las escuelas de la época, como la española, la holandesa, la italiana, etc., con artistas como Murillo, Velázquez, Jordan, Goya, o Coello, entre otros.

Boadilla del Monte, Pabellón de Aves

Cabe mencionar, igualmente, que el conjunto palaciego contaba con otras construcciones, como una noria, un lagar, un molino y un Pabellón de Aves, también conocido como "el Gallinero del Palacio". Realizado, como el palacio, en el siglo XVIII en el entorno comprendido entre éste y el antiguo Convento de la Encarnación, pudo ser utilizado para albergar los animales exóticos que gustaba coleccionar el Infante Don Luis. Está formado por una construcción con planta poligonal de dieciséis lados que a su vez se comunica con otra en forma de "T". Muy cerca, se halla un pequeño edificio que pudo ser usado como vivienda para los guardas.

En la actualidad, se encuentra en un estado considerable de ruina que poco a poco va avanzando, por lo que la Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla del Monte, con su presidenta Paloma Olmedo del Rosal al frente, está trabajando, como lleva años haciendo por el palacio, para que el Gallinero sea restaurado y poder así recuperar un elemento que tal vez sea único en España.

Boadilla del Monte, Jardines del Palacio del Infante Don Luis

En lo que concierne a los jardines, éstos eran dos, más los terrenos destinados a huertas. El primero de ellos era el principal, contiguo al palacio, y se decoró, además de con otras numerosas especies vegetales, con macizos de boj que trazaban unas geometrías de influencia claramente italiana, decoración que hoy se intenta rescatar. Aquí fue donde se instaló la llamada Fuente de las Conchas, que en la actualidad podemos ver en los Jardines del Campo del Moro del Palacio Real de Madrid.

Tras varios escándalos amorosos, Carlos III, que hasta entonces no permitía casarse al Infante para evitar que sus futuros hijos se hicieran con la Corona, consiente al fin que contraiga matrimonio con quien en ese momento era su enamorada, María Teresa de Vallabriga, en 1776, para lo cual, entre otras condiciones, exigió al Infante que deberían vivir fuera de cualquier provincia de la Corte y de los Sitios Reales. Y así lo hicieron, instalándose primero en Cadalso de los Vidrios (Madrid) y después, definitivamente, en Arenas de San Pedro (Ávila). A partir de ese momento y hasta su muerte, en 1785, el Palacio de Boadilla permanecerá cerrado y abandonado.

Ya viuda, María Teresa de Villabriga decide arrendar el palacio y los bosques a Carlos III con el fin de obtener algunas ganancias que les permitan subsistir a ella y a sus hijos hasta que se reparta la herencia de su difunto marido. Once años después, en 1796, el palacio sufriría un incendio que destrozaría parte de éste y haría caer por completo las cubiertas de las torres. Al año siguiente, se da por finalizado el recuento de las posesiones del Infante; será entonces cuando Luis María, uno de los tres hijos que tuvo el matrimonio, herede el palacio, si bien lo cedería pocos años después, junto con el Condado de Chinchón, el Señorío de Boadilla y el palacio de Arenas de San Pedro, a su hermana María Teresa, esposa que ya era de Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV; sin embargo, se sabe que el matrimonio nunca residió en él de manera fija. Con la llegada de los franceses a España a comienzos del siglo XIX, a Godoy y su esposa les son confiscados numerosos bienes, algunos de los cuales le serían devueltos a la condesa en 1814. Más adelante, en 1821, su hija Carlota se casa con el italiano Camilo Rúspoli, Príncipe de Cerveteri. Desde que ésta lo herede, en 1828, y hasta época reciente, el palacio ha pertenecido a sus descendientes.

Boadilla del Monte, Portón Este de los Jardines del Palacio del Infante Don Luis

Con el estallido de la Guerra Civil en 1936, el conjunto palaciego, al igual que el resto del pueblo de Boadilla, sufrirá los desastres de la contienda. El edificio será usado por el General Varela como puesto de mando del bando nacional, siendo más adelante hospital de sangre15. En este período, el palacio se verá gravemente expoliado, pues desaparecería casi todo su mobiliario, objetos de arte, y algo tan valioso para su historia y la de Boadilla como el archivo familiar y una gran cantidad de recuerdos del Infante Don Luis; además, el techo de la parte central quedaría destrozado, mientras que los jardines serían destruidos por un incendio. Cuando acaba la guerra, el entonces heredero Camilo Carlos Rúspoli Caro acuerda con el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones cederlo al Estado a cambio de que corran con los gastos y sea restaurado. Las obras comenzarían en 1942, pero se hicieron de una manera tan deficiente por la falta de recursos económicos que años después volvería a estar en malas condiciones. Tras quedar reformado, en 1944 se instala en él un colegio para señoritas dependiente del Auxilio Social, internado que acogería a un buen número de niñas huérfanas de guerra.

Pero como decíamos, los materiales no eran de primera calidad, por lo que en 1971 se decide cerrarlo y devolver el palacio a su dueño, quien se encontraría con un edificio casi en ruinas y la necesidad de restaurarlo sin ayuda de ningún organismo. El arquitecto Antonio Muñoz Salvador será el encargado de las obras, tratando de devolverle el aspecto original a base de realizar las cubiertas y rehacer los tabiques de la planta noble que se habían tirado para adaptarlo como colegio. El 26 de agosto de 1974, el palacio es declarado Monumento Histórico-Artístico, pero Camilo Carlos morirá en 1975 sin apenas haber podido disfrutar de él, heredándolo entonces uno de sus hijos, Enrique Rúspoli Morenés, que intenta mantenerlo en el mejor estado posible dado los escasos recursos económicos que puede destinarle. Así, él lo dotará con muebles traídos de un palacio de Florencia perteneciente a un fallecido familiar italiano, así como con otros provenientes de diversas posesiones de los Duques del Infantado, de quienes es familiar por la rama materna.

Boadilla del Monte, Fachada principal del Palacio del Infante Don Luis

En el año 1998, Enrique Rúspoli no tiene otra salida que vender el palacio al Ayuntamiento de Boadilla del Monte, momento en que se previó que sería el lugar en el que se instalaría el Instituto de Estudios Superiores de la Cultura y la Comunicación. Sin embargo, el proyecto no se llevó a cabo, volviendo quedar el edificio cerrado a cal y canto. En 2006, el consistorio cede el palacio a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), entidad que pretendía destinarlo a ser sede de la Fundación Autor, entre otros usos culturales. Sin embargo, a finales de 2009 este proyecto quedó paralizado, ya que la Dirección General del Patrimonio de la Comunidad de Madrid consideró que los restos arqueológicos hallados en el jardín, además del palacio, podrían sufrir considerables daños. Tras esto, el Ayuntamiento decidió retirar la concesión, debiendo la SGAE abandonar el palacio y dejando en él tras de sí la huella de unas actuaciones no muy afortunadas en lo que a conservación arquitectónica y artística se refiere, como por ejemplo en la cocina, a la que nos referíamos anteriormente.

Escenario de algunos rodajes de películas, en la actualidad (octubre de 2014), se están llevando a cabo unas obras de restauración en un intento de devolver al palacio la vida y la grandiosidad artísticas que el Infante Don Luis quiso darle. Así, la primera fase de estos trabajos incluye la intervención en los portones laterales de acceso al palacio (obra ya finalizada) y en el muro que rodea el edificio, la fachada del palacio, la capilla, los vestíbulos principales, la sala de música y la primera terraza del jardín; asimismo, se han llevado a cabo obras de mejora en la explanada Oeste y en el edificio de las Antiguas Escuelas, situado en las cercanías del palacio. Los responsables de realizar tal tarea son el arquitecto José Ramón Duralde, encargado de la restauración del edificio, y la paisajista Lucía Serredi, encargada del jardín, en el que ya se han comenzado a plantar los primeros setos de boj de los cerca de 10.000 con que se espera contar, además de otras especies, como lilos, moreras, tilos de Holanda, o cipreses de la Toscana, entre otros. El coste total de esta ambiciosa primera fase está previsto en 5 millones de euros, 2 de los cuales son financiados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Fondos FEDER), mientras que el Banco Santander ha costeado las obras de los portones.

Localización: Avenida Adolfo Suárez, s/n. 28660 Boadilla del Monte.


Boadilla del Monte, Fuente de Ventura Rodríguez

Frente al palacio, se encuentra la Fuente de Ventura Rodríguez, o de los Tres Caños, proyectada por el arquitecto que le da nombre en 1763 y que formaba parte del conjunto palaciego del Infante. Se trata de un depósito cuadrado que, en su día, estaba destinado a regular, mediante conductos bajo tierra, el abastecimiento de agua no sólo del palacio, con cuya puerta principal forma un eje, sino también de sus fuentes, de las huertas y de los jardines. Su situación en la parte baja de una pendiente favorecía la recogida del agua.

De estilo neoclásico, fue restaurada en 2008 y de ella destaca su frente monumental, formado por tres hornacinas, una mayor en el centro y dos más pequeñas a los lados, rematadas con una venera16 en la parte interna abovedada y separadas entre sí por sendas pilastras adosadas y con capiteles sobre los que se sustenta un entablamento. En cada uno de estos nichos, se sitúa un mascarón17 que contiene el caño del que brota el agua, la cual cae a un plato (salvo en el central, en el que hay dos, siendo el superior menor que el inferior) y, de ahí, al vaso que comparten los tres huecos.

Localización: Avenida Adolfo Suárez, s/n. 28660 Boadilla del Monte.


Boadilla del Monte, Convento de la Encarnación

A pocos metros de donde estamos, tenemos el antiguo Convento de la Encarnación, fundado en el año 1670 por Doña María de Vera Varco y Gasca y su esposo Don Juan González de Uzqueta y Valdés con el nombre completo, tal y como apunta Paloma Olmedo del Rosal en su libro "Boadilla del Monte: Historia y testimonios" y citando las escrituras originales del siglo XVII, de Convento Carmelita de religiosas descalzas de la vocación de la Encarnación del Hijo de Dios de la Villa de Boadilla. Actualmente, los titulares del convento son la Encarnación y San José, éste último desde que en 1975 las religiosas lo solicitaran por la protección que, según ellas, el patriarca les proporcionó durante la construcción del inmueble en el que están asentadas hoy día, también en Boadilla, marchándose del que ahora nos ocupa.

La construcción tanto del convento como de su Iglesia finalizó en 1674, algo que queda de manifiesto en la inscripción que recorre el friso del entablamento del templo. De factura sencilla, está realizado con fábrica de ladrillo, siguiendo el estilo que podemos ver en otras obras carmelitas (es notable su semejanza con el Real Monasterio de la Encarnación, en Madrid), así como su disposición interior, donde las diferentes estancias se organizan alrededor de un claustro de pequeñas dimensiones. En las escrituras del convento, de 1670 y conservadas por las monjas, quedan fijados todos los aspectos legales y las disposiciones de su fundación, como la dotación de 4.200 ducados al año de renta para su mantenimiento, los requisitos que debían cumplir quienes quisieran entrar como religiosas, o el derecho que su fundadora se reservaba para entrar una vez al mes dentro de la clausura, entre otras.

Las primeras carmelitas que habitaron el convento llegaron a Boadilla procedentes de Alcalá de Henares y continuó funcionando a lo largo de los siglos hasta que durante la Guerra Civil Española, tuvo que ser evacuado, siendo las monjas enviadas a otros conventos. Tras la contienda, y una vez que los daños en el edificio fueron reparados, regresaron a él para quedarse unos treinta años más. Sin embargo, el inmueble iba sufriendo las consecuencias del paso del tiempo, y a mediados de los años 70 del pasado siglo XX, las religiosas no tuvieron más remedio que abandonarlo, instalándose entonces en un moderno edificio que se levantó cercano a éste, donde aún continúan y al que fueron trasladados los restos de los fundadores desde la cripta de la Iglesia del antiguo convento.

Ya vacío, fue cayendo en el abandono hasta llegar a un estado ruinoso. Sin embargo, en 1998, un acuerdo entre la Comunidad de Madrid y la Diócesis de Getafe permitió que comenzaran las obras para su rehabilitación, dirigidas por el arquitecto José Ramón Duralde y contando además con la inversión para su restauración de una empresa privada que, a cambio, utilizaría el edificio como hotel y lugar de celebración de banquetes y toda clase de eventos que aún en la actualidad continúa en activo.

Boadilla del Monte, Iglesia del Convento de la Encarnación

Conocida la historia del convento, pasemos ahora a su Iglesia, todavía abierta al culto tras su cesión al Obispado de Getafe. En su fachada barroca, que se presenta con la austeridad propia del barroco madrileño, se abre la única puerta de entrada con que cuenta. Se trata de una portada adintelada realizada en piedra sobre la que se sitúa una hornacina enmarcada en sendas pilastras y que acoge un relieve de alabastro en el que se representa el misterio de la Encarnación; todo ello queda rematado por un frontón triangular adornado en su parte superior por tres bolas, dos laterales y una central. Sobre esta portada, se abre una ventana, mientras que a los lados se sitúan los escudos de los fundadores del convento. Una espadaña alberga las dos campanas del templo. La de mayor tamaño, de bronce, fue encargada por el párroco Don Aquilino Sevilla y Díez en 1881 a Arcos y compañía, en Guadalajara, y presenta una inscripción que reza "Maria Regina sin labe concepta. Ora pro nobis". Por su parte, la más pequeña es de bronce y plata, y se trata de una refundación realizada en el año 2000 por orden de Don Julio Rodrigo ya que la anterior, de 1813, no se encontraba en buen estado; también tiene una leyenda, que en este caso dice "Ntra. Sra. De los Dolores Me fecit. Campanas Rivera, Montehermoso (Cáceres)".

Con planta de cruz latina18, el crucero cuenta con dos capillas, estando en la del Evangelio19 los dos balcones que, en su día, servían de tribuna reservada a los fundadores y que se comunicaban con la antigua casa que éstos tenían contigua al convento. A los pies, está el coro alto. Poco o nada queda de las obras de arte que adornaron su interior ya que, además de lo desaparecido, Paloma Olmedo explica en su citado libro "Boadilla del Monte: Historia y testimonios" que "las monjas carmelitas fueron vendiendo las obras de arte para ir subsistiendo y sufragarse el nuevo edificio que les serviría de residencia". De este modo, los retratos de los fundadores, atribuidos al pintor asturiano Juan Carreño de Miranda, fueron adquiridos por una institución bancaria, a la par que se realizaron sendas réplicas para decorar el convento. Por otro lado, también desapareció el retablo que acogía el altar mayor, con dos lienzos de Francisco Solís en los que se representaban la Anunciación, en uno, y a Sansón en su Tabernáculo, en otro. Otras obras fueron trasladadas al convento actual.

En 1981, se llevaron a cabo algunos trabajos de mejora urgentes en las cubiertas y las bóvedas a instancias del Ministerio de Cultura, pero fue en 1998 cuando, a la vez que se reformaba el convento, se restauraría más profundamente su Iglesia, dotándola de nuevos sistemas de calefacción y canalizaciones, reparando techos y tejados, y recuperando en su interior las pinturas murales de las pechinas20 de la cúpula, cuatro blasones22 con los escudos de los fundadores, así como la inscripción que recorre el friso. Fue también cuando el Obispado de Getafe donó el pequeño retablo del siglo XVI que hoy ocupa la cabecera del templo, por entonces desnuda, se realizó la mesa de altar y se adquirió a un anticuario de Alcorcón (Madrid) una talla de la Virgen del Rosario del siglo XVIII que iría en el sencillo Retablo Mayor. Los retablos que hay en los brazos del crucero proceden del antiguo templo de San Cristóbal, mientras que en 2001 se encargaron al escultor Jesús Curiá una imagen de San Cristóbal y otra de San Babilés. La parte del nuevo confesionario albergaría la talla del Cristo Crucificado que, según cuenta la tradición, fue escondida en un pozo durante la Guerra Civil, del que fue sacado una vez terminada ésta. Otras obras de diversas épocas completan la decoración de la Iglesia.

Todo el conjunto del convento y la Iglesia fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico en el año 1974.

Boadilla del Monte, Hospedería del Convento de la Encarnación

Antes de continuar, nos fijaremos en un edificio que se encuentra frente al convento. Se trata de una reconstrucción de la antigua Hospedería llevada a cabo también por el arquitecto José Ramón Duralde y que hoy día alberga un restaurante. El edificio, unas antiguas casas del siglo XVII, fue víctima del paso del tiempo y de la Guerra Civil, tras la cual quedó destrozado hasta el momento de su restauración.

Por otro lado, al lado de la Iglesia del convento estaba la llamada Casa de Capellanes, derribada en los años 40 del pasado siglo XX y en cuyo solar se levantó otra de menor tamaño. En la actualidad, el lugar está ocupado con otra edificación de reciente construcción.

Localización: Calle de las Monjas, s/n. 28660 Boadilla del Monte.


Boadilla del Monte, Iglesia de San Cristóbal

Otro de los monumentos religiosos emblemáticos de la ciudad es la Iglesia de San Cristóbal, el edificio más antiguo de Boadilla. Aunque no se sabe la fecha exacta en que fue construida, Paloma Olmedo cita en su libro un documento fechado en 1427 y en el que el templo es mencionado, por lo que podemos pensar que fue levantado antes de ese año, y se cree que su origen lo podríamos hallar alrededor de los siglos XIII-XIV, tratándose, pues, de una Iglesia de estilo mudéjar23, muestra de lo cual tenemos el ábside y la torre-campanario, los elementos más antiguos del templo, de ladrillo y mampostería24. La torre es de base maciza, lo que apuntaría a una posible reutilización de una primitiva atalaya árabe; cuenta con un cuerpo de campanas de ladrillo en el que se abren dos vanos26 en cada lateral, con forma de arcos de herradura27 y enmarcados en un alfiz29; una cornisa de sencilla factura y un tejado a cuatro aguas rematan el campanario.

En el exterior, cuenta con un atrio lateral formado por una arcada de ladrillo y realizado en la reforma que de la Iglesia hizo en 1944 el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones, obras que, si bien recuperaron el dañado templo, también desfiguraron su apariencia original. El acceso, en cambio, lo haremos por los pies de la nave central, a través de una sencilla portada cubierta con un pequeño tejadillo de madera y tejas.

Boadilla del Monte, Interior de la Iglesia de San Cristóbal

Ya en el interior, nos encontraremos con una planta de cruz latina de tres naves, una central más amplia y dos laterales más estrechas, que quedan divididas entre sí por pilares y grandes arcos de medio punto. La cabecera, por su parte, resulta sorprendentemente grande respecto al tamaño del templo en su conjunto, por lo que se piensa que pudo ser ampliada tras su primera construcción.

En la nave del lado del Evangelio, se encuentra la Capilla del Santo Cristo de la Misericordia, de un marcado estilo barroco y construida a finales del siglo XVII por el deseo de Don Juan González de Uzqueta y su mujer, Doña María de Vera, fundadores, como ya dijimos, del antiguo Convento de la Encarnación, y de quienes observaremos sus escudos, presentes en las pechinas de la cúpula.

Entre los años 2006 y 2009, se llevó a cabo una profunda restauración de la Iglesia, motivada por el mal estado en que se encontraba y promovida por el párroco y los vecinos de Boadilla, que querían recuperar el histórico edificio que, por entonces, se encontraba cerrado. De ello se encargó el arquitecto José Ramón Duralde, quien retiró la pintura interior, dejando a la vista el ladrillo y su apariencia original, momento en que se hallaron en la cabecera algunos restos de pinturas murales; además, se cambió la solería por una de estética más parecida a la de barro usada entonces y se retiraron algunos elementos construidos durante la reforma de 1944, como las almenas del ábside, o el coro de los pies.

Localización: Avenida de Adolfo Suárez, 12. 28660 Boadilla del Monte.


Boadilla del Monte, Ermita de San Sebastián

Aún hay otro edificio religioso que merece la pena visitar en Boadilla: la Ermita de San Sebastián, ubicada junto al cementerio parroquial. Se trata de un pequeño templo construido en ladrillo y tapial32 en el siglo XVII con influencias barrocas. De planta cuadrada, antiguamente se cubría con una cubierta de madera que se ocultó con una bóveda de ladrillo.

Como ocurrió con el resto de edificios ya vistos, la Guerra Civil hizo estragos en la ermita, siendo restaurada tras la contienda. Recientemente, en el año 2013, se ha llevado a cabo una restauración que ha permitido recuperar la cubierta mencionada, además del aspecto original de la ermita, gracias al convenio de colaboración firmado un año antes entre el Ayuntamiento de Boadilla del Monte, con Don Antonio González Terol como alcalde, y la Diócesis de Getafe, siendo su obispo Don Joaquín María López de Andújar. A través de este acuerdo, el consistorio otorgó una subvención de 81.300 euros para las obras de restauración del templo; una vez terminadas, la Diócesis sería la encargada de su mantenimiento, mientras que el Ayuntamiento podría llevar a cabo en el lugar diversos actos de carácter cultural.

Localización: Calle de los Mártires, s/n. 28660 Boadilla del Monte.


Boadilla del Monte, Cara Oeste del Puente de Piedra sobre el Arroyo de Vallelargo

Dos elementos más veremos antes de terminar nuestro recorrido por Boadilla. En concreto, dos puentes. El primero de ellos es el llamado Puente de Piedra sobre el Arroyo de Vallelargo, situado en la carretera que une Boadilla con la localidad de Pozuelo de Alarcón y construido en el siglo XVIII, alrededor del año 1765. Con casi 10 metros de largo y 7 de ancho, está formado por un solo arco carpanel33 de sillares de granito y su obra se atribuye a Ventura Rodríguez, mismo arquitecto que levantara el palacio; bajo él, el cauce del arroyo está enlosado, con el fin de evitar que la arena sobre la que está apoyado se socavara. Con él, se salvaba el arroyo en este punto del Camino de Boadilla a Segovia, frecuentemente utilizado por el Infante, y el Camino Real de Madrid a Segovia por la Venta de San Antón y Galapagar.

En el año 2013, tanto el puente como su entorno fueron restaurados por la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid y el Parque Regional del Curso Medio del Guadarrama, con la colaboración del Ayuntamiento de Boadilla del Monte. Así, se limpió y eliminó la vegetación seca de los alrededores del puente, se adecuaron los estribos y se recuperó el tablero de piedra mediante la eliminación del asfalto que había en él, se colocaron sillares y pretiles, y se niveló el solado. Asimismo, se eliminó la zona creada entre la carretera y la puerta por la que se accede al monte, de tal modo que se impide el estacionamiento y el acceso de vehículos en el lugar. Finalmente, en julio de 2014 concluyeron unas obras de mantenimiento con las que se ha procedido a arreglar los cantos rodados del tablero del puente y a limpiar los pretiles laterales, retirando el cemento que unía los sillares de granito y cambiándolo por morteros de cal para una mejor conservación del monumento.

Boadilla del Monte, Pozo Albañil

Muy cerca, en este mismo paraje, hay una construcción denominada como el Pozo Albañil y que llamará nuestra atención por su curiosa forma. Realizado también en el siglo XVIII, consta de una bóveda de ladrillo que cubre un pasillo que comienza en la pequeña puerta de acceso y que desciende a una profundidad, según la escritora Paloma Olmedo, de más de cien escalones. Tal y como ella cuenta en su libro "Boadilla del Monte: Historia y testimonios", desde aquí se conducía el agua hacia el palacio y el convento.

Localización: Carretera M-513 Boadilla - Pozuelo de Alarcón. 28660 Boadilla del Monte.


Boadilla del Monte, Puente en el Camino de Madrid

Y en el casco urbano, en las inmediaciones de la Iglesia de San Cristóbal, tenemos el segundo, el Puente en el Camino de Madrid, muy parecido al anterior e igualmente atribuido a Ventura Rodríguez. En este caso, salva el arroyo del Nacedero, haciendo más fácil el paso hacia el palacio desde Madrid, y no está construido en piedra, sino en ladrillo.

Localización: Avenida de España, s/n. 28660 Boadilla del Monte.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑

AGRADECIMIENTOS

En "una Ventana desde Madrid (uVdM)", queremos dar las gracias a todos los que, de un modo u otro, nos han ayudado a que este reportaje haya podido ver la luz. Al área de Turismo del Ayuntamiento de Boadilla del Monte, por ponerse en contacto con nosotros para facilitarnos información sobre la localidad, surgiendo, así, la idea de este nuevo reportaje, y gracias a la cual tuvimos la oportunidad de visitar el Yacimiento de San Babilés. A Paloma Olmedo del Rosal, presidenta de la Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla, por toda la ayuda prestada y la aportación de parte de la bibliografía utilizada para el estudio de la historia de Boadilla y de sus monumentos, así como por el interés por nuestro trabajo y por su constante preocupación y labor por la conservación del patrimonio de la localidad. Y finalmente, a los miembros de la Guardia Civil de Boadilla del Monte que con gran amabilidad, nos ayudaron a localizar el Yacimiento de San Babilés en nuestra primera visita al Cerro.

GLOSARIO

- 1 Alfoz: Conjunto de diferentes pueblos que dependen de otro principal y están sujetos a una misma ordenación.
- 2 Sexmo: División territorial que comprendía cierto número de pueblos asociados para la administración de bienes comunes.
- 3 Fuero: En España, norma o código históricos dados a un territorio determinado.
- 4 Realengo: Dicho de un pueblo: Que no era de señorío ni de las órdenes. // Dicho de un terreno: Perteneciente al Estado. // Patrimonio real. // Conjunto de los bienes pertenecientes a la corona o dignidad real.
- 5 Valido: Hombre que, por tener la confianza de un alto personaje, ejercía el poder de este.
- 6 Príncipe de Asturias: Título del hijo del rey, inmediato sucesor de la corona de España.
- 7 Estela: Monumento conmemorativo que se erige sobre el suelo en forma de lápida, pedestal o cipo8.
- 8 Cipo: Pilastra o trozo de columna erigido en memoria de alguna persona difunta.
- 9 Ara: Altar.
- 10 Ábside: Parte del templo, abovedada y comúnmente semicircular, que sobresale en la fachada posterior, y donde se instalaban el altar y el presbiterio11.
- 11 Presbiterio: Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o barandilla.
- 12 Frontón: Remate triangular de una fachada o de un pórtico. Se coloca también encima de puertas y ventanas.
- 13 Crucero: Espacio en que se cruzan la nave mayor de una iglesia y la que la atraviesa.
- 14 Casetón: Artesón. // Elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado.
- 15 Hospital de sangre: Sitio o lugar que, estando en campaña, se destina a la primera cura de los heridos.
- 16 Venera: Concha semicircular de dos valvas, una plana y otra muy convexa, de diez a doce centímetros de diámetro, rojizas por fuera y blancas por dentro, con dos orejuelas laterales y catorce estrías radiales que forman a modo de costillas gruesas.
- 17 Mascarón: Cara disforme o fantástica que se usa como adorno en ciertas obras de arquitectura.
- 18 Planta de cruz latina: Aquella que tiene un brazo mayor y otro menor, cortando el primero al segundo, también llamado este último transepto, en dos partes iguales.
- 19 Lado del Evangelio y lado de la Epístola: En una Iglesia, se llama lado del Evangelio al situado en la parte izquierda desde el punto de vista de los fieles, mirando estos hacia el altar, mientras que el de la Epístola es el de la parte derecha. Toman este nombre de los lados del presbiterio desde donde se lee el Evangelio y la Epístola durante la misa.
- 20 Pechina: Cada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forman el anillo de la cúpula con los arcos torales20 sobre que estriba.
- 21 Arco toral: Cada uno de los cuatro en que estriba la media naranja de un edificio.
- 22 Blasón: Escudo de armas.
- 23 Estilo mudéjar: Se dice del estilo arquitectónico que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 24 Mampostería: Obra hecha con mampuestos25 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 25 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 26 Vano: Parte del muro o fábrica en que no hay sustentáculo o apoyo para el techo o bóveda; por ejemplo, los huecos de ventanas o puertas y los intercolumnios.
- 27 Arco de herradura: El que tiene más de media circunferencia y cuyos arranques vuelan tanto como la imposta28.
- 28 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 29 Alfiz: Recuadro del arco árabe, que envuelve las albanegas30 y arranca, bien desde las impostas, bien desde el suelo.
- 30 Albanega: Enjuta31 de arco de forma triangular.
- 31 Enjuta: Triángulo o espacio que deja en un cuadrado el círculo inscrito en él.
- 32 Tapial: Trozo de pared que se hace con tierra amasada.
- 33 Arco carpanel: El que consta de varias porciones de circunferencia tangentes entre sí y trazadas desde distintos centros.
- 34 Ilustración: Movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII, que acentúa el predominio de la razón humana y la creencia en el progreso humano.
- 35 Legua: Medida itineraria, variable según los países o regiones, definida por el camino que regularmente se anda en una hora, y que en el antiguo sistema español equivale a 5572,7 metros.
- 36 Extremaunción: En la religión católica, sacramento que consiste en la unción37 con óleo sagrado hecha por el sacerdote a los fieles que se hallan en peligro inminente de morir.
- 37 Ungir: Hacer la señal de la cruz con óleo sagrado a alguien, para denotar el carácter de su dignidad, o para la recepción de un sacramento.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
(Los datos que mostramos son meramente orientativos, no haciéndonos responsables de sus inexactitudes o de los posibles cambios que en ellos se produzcan)
AEROPUERTO:
AUTOBUS:
- Línea 566: Boadilla - Pozuelo de Alarcón.
- Linea 567: Villaviciosa de Odón - Majadahonda.
- Línea 571: Madrid (Aluche) - Boadilla (Urbanización Montepríncipe).
- Línea 573: Madrid (Moncloa) - Boadilla (Urbanización Montepríncipe).
- Línea 573: Express Madrid (Moncloa) - Boadilla (Urbanización Montepríncipe).
- Línea 573: Express Madrid (Moncloa) - Boadilla (Urbanización Montepríncipe).
- Línea 574: Madrid (Aluche) - Boadilla (Ciudad Financiera).
- Línea 575: Boadilla - Brunete.
(Datos tomados de la web del - Ayuntamiento de Boadilla del Monte
CARRETERAS:
-M-50
- M-516: Hacia el Norte, Boadilla-Majadahonda.
- M-511: Villaviciosa de Odón-Boadilla-Madrid.
- M-513: Brunete-Boadilla-Pozuelo.
FERROCARRIL:
METRO: - Metro Ligero Oeste, Línea 3: Ciudad Jardín - Puerta de Boadilla.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Paloma Olmedo del Rosal: "Boadilla del Monte: Historia y testimonios"; Ediciones Selina Olmedo, marzo 2007; ISBN: 978-84-611-6202-4; Depósito Legal: M-16481-2007.
- Paloma Olmedo del Rosal: "El Palacio de Boadilla del Monte"; Ediciones Selina Olmedo, mayo 2002; ISBN: 84-931095-5-X; Depósito Legal: M-54.691-2002.
- José Montero Padilla: "Historia de Boadilla del Monte"; Editorial Mediterráneo-Meral Ediciones, S.L.; Depósito Legal: M-47.553-2007.
- Carlos Machín Hamalainen: "El Palacio del Infante Don Luis de Borbón"; Ayuntamiento de Boadilla del Monte, Delegación de Cultura, Prensa y Comunicación; ISBN: 84-89796-35-1; Depósito Legal: M-1.169-1999.
- Ayuntamiento de Boadilla del Monte
- Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla del Monte
- Hermandad de San Babilés
- Memoria sobre el Fuero de Madrid del año 1202 / por Don Antonio Cavanilles. Texto on line en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
- Informe preliminar para la redacción del Plan General de Ordenación Urbana de Boadilla del Monte
- DRAE
- elmundo.es DICCIONARIOS

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El Infante Don Luis de Borbón y Farnesio

El Infante Don Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio nació el 25 de julio de 1727 en Madrid, en el ya desaparecido Palacio del Buen Retiro, y murió en Arenas de San Pedro (Ávila) el 7 de agosto de 1785. Era hijo de Felipe V (rey de España entre 1700 y 1746) y de su segunda esposa, Isabel de Farnesio, el sexto de dicho matrimonio y el décimo de Felipe V, ya que el rey había tenido otros cuatro hijos con su primera esposa, María Luisa Gabriela de Saboya, fallecida en 1714. Dado que de este último matrimonio habían sobrevivido dos hijos varones, los futuros Luis I y Fernando VI, y que del segundo matrimonio vivían los igualmente futuros Carlos III y Felipe I de Parma, nada hacía presagiar que el Infante Don Luis podría acercarse alguna vez a la sucesión al trono español. Es por ello que su madre, la reina Isabel de Farnesio, busca el mejor lugar en el que situarlo y dado que los otros hijos de Felipe V habían ocupado todos los tronos posibles, Don Luis fue designado para la carrera eclesiástica.

Así, el 10 de noviembre de 1735, con sólo ocho años de edad, es nombrado Arzobispo de Toledo, obteniendo poco después el capelo cardenalicio como Cardenal-Diácono de la Santa Iglesia de Roma de Santa María in Scala, y a continuación, en 1741, el nombramiento de Arzobispo de Sevilla. Sin embargo, en 1754, el Infante, que no siente en absoluto la llamada de la vida religiosa y que aún no había sido nombrado sacerdote, renuncia a sus cargos eclesiásticos.

Tras la muerte de Fernando VI el 10 de agosto de 1759, Carlos III es nombrado Rey de España, siendo el tercero de los hijos de Felipe V que es coronado rey de España. El primero, Luis I, sólo permaneció en el trono desde el 15 de enero de 1724 al 31 de agosto del mismo año; el segundo, Fernando VI, reinó entre los años 1746 y 1759; y finalmente el tercero, Carlos III, gobernó hasta el año 1788. Con este último rey surge lo que podría haber sido un problema en la sucesión al trono español, y es que según la Ley de Sucesión, de Felipe V, el heredero debe haber nacido en España, y ninguno de los hijos de Carlos III, nacidos cuando éste era rey de Nápoles y Sicilia, cumplía con dicho requisito. El monarca, aún a sabiendas de su existencia, nombró rápidamente a su hijo Carlos, el futuro Carlos IV, como Príncipe de Asturias, y por tanto sucesor a la Corona de España.

Don Luis, tras solicitar al rey su autorización para casarse, algo a lo que éste no accede, comienza a formar su patrimonio, comprando a su hermano Felipe I de Parma el Condado de Chinchón y a los marqueses de Mirabal, Doña Josefa Micaela de Mirabal y su esposo Don Tello Dávila, el Señorío de Boadilla, lugar este último donde el arquitecto Ventura Rodríguez le construye el palacio que en la actualidad se conoce como "del Infante Don Luis". Aquí, durante los siguientes quince años, el Infante reuniría unas importantes colecciones de cuadros, libros, muebles y relojes, entre otros varios objetos, que junto a los artistas que hasta allí acudían y las fiestas que se celebraban, hacían de este palacio una verdadera Corte ilustrada34. Durante esta época, Don Luis Antonio continuó teniendo relaciones con mujeres ajenas a la Corte, algo que le era recriminado por su hermano, momentos éstos de recriminación que eran aprovechados por el Infante para insistir, sin lograrlo, en sus deseos de contraer matrimonio.

Por fin, en 1776, Carlos III autorizaba el matrimonio de su hermano, pero no antes de dictar una Real Pragmática en la que establecía que los infantes, para contraer matrimonio, debían de contar con el permiso del rey y ser con una persona de igual esfera o perderían sus derechos al trono, para ellos y para sus descendientes, los beneficios inherentes a los títulos y honores de la familia real, y el uso de sus apellidos y armas. El Infante accede al matrimonio en las siguientes condiciones: "No permitiendo las circunstancias actuales el proporcionar matrimonio al Infante don Luis mi hermano con persona igual a su alta esfera... Vengo a concederle permiso para que pueda contraer matrimonio de conciencia, esto es, con persona desigual, según él me lo ha pedido...", con lo cual, y según la anterior pragmática, perdía todos sus derechos al trono.

El Infante escogió como esposa a María Teresa de Vallabriga y Rozas, una joven zaragozana de diecisiete años que obtuvo la aprobación Real, pero con unas condiciones, cuanto menos, tristes. Al enlace no asistiría ningún miembro de la Familia Real, no podrían vivir a menos de veinte leguas35 de la Corte, y hasta ella no se podrían acercar ni la esposa, ni los hijos, utilizando éstos solamente el apellido de la madre. Finalmente, Don Luis Antonio sólo podría usar el título de Conde de Chinchón. El 27 de junio de 1776 se celebró la boda en el castillo de la Duquesa de Fernandina, en Olías del Rey (Toledo), y a continuación, el nuevo matrimonio se desplaza, primero, hasta el palacio de los Marqueses de Altamira en Velada (Toledo), y a continuación, al del Marqués de Villena, en Cadalso de los Vidrios, en donde nacería, en 1777, su primer hijo, Luis María. En 1778, se trasladaron hasta Arenas de San Pedro, en Ávila, construyendo allí el Palacio de la Mosquera, al que dotan de una gran colección de obras de arte y otros valiosos objetos. Otros tres hijos tendría el matrimonio; el segundo, que murió al poco de nacer; María Teresa Josefa, en 1780; y María Luisa Fernanda, en 1783.

La vida del Infante trascurre así, en familia y rodeado de sus obras de arte y de sus libros, estando considerado como una de las personas de sangre Real más cultas de su tiempo. Conoció al genial Francisco de Goya cuando éste aún no era famoso, encargándole un gran número de cuadros y entablando con él una relación de amistad. Valoró su obra y lo promocionó en la Corte, algo que le valió al artista para que un año después fuera nombrado pintor del Rey.

Sin embargo, la vida del Infante no era tan idílica como pudiera parecer, ya que cuando acudía a la Corte debía hacerlo solo, algo que repercutió en su matrimonio y en la actitud de su esposa para con él. Hubo rumores sobre posibles infidelidades de Doña María Teresa con su secretario Francisco del Campo, así como de la culpabilidad de la misma en el desorden en que había caído la casa del Infante. En 1785, el Infante se desplazó por última vez hasta la Corte, enfermando gravemente a su regreso y solicitando al Rey permiso para desplazarse hasta el Palacio de Boadilla, justificándolo por el más benigno clima del lugar, aunque quizás lo hacía recordando lo feliz que allí había sido. El rey autorizó el viaje, pero sólo para él, no para su familia, por lo que Don Luis renunció al viaje para no separarse de ella. El 5 de agosto, tras recibir la extremaunción36, escribió las siguientes líneas a su hermano:

"Hermano de mi alma me acaban de sacramentar; te pido por el lance en que estoy que cuides de mi mujer y de mis Hijos y de mis pobres criados y adiós. Tu Hermano Luis".

El 7 de agosto fallecía, el mismo día que Carlos III le había enviado la siguiente carta:

"Hermano de mi alma y de mi corazón: Bien sabes el amor que te tengo, y assi puedes imaginarte la aflicción que me causa el mal estado de tu salud, pues me dices que te acavan de sacramentar, pero me consuela que pensabas bien en tu Alma y a tu salvación que es lo que importa sobre todo: y quanto a tus cosas yo pensaré: y no estando para mas acavo abrazándote mil millones de beces de todo mi corazón, pero no paro de rogar a Dios por ti. San Ildefonso siete de agosto de 1785: Al Infante Don Luis mi Hermano."

El rey al enterarse de su muerte decretó tres meses de luto en la Corte, aunque no respetó la voluntad de su hermano de ser enterrado en la Capilla del Palacio de Boadilla del Monte o en el de Chinchón, ordenando que fuera enterrado en el Santuario de San Pedro de Alcántara, en Arenas de San Pedro. No obstante, existe otra versión que va en contradicción con lo anteriormente expuesto, en la que se señala que el rey, al conocer la muerte de su hermano, decide trasladar el cuerpo hasta "el Panteón de San Lorenzo, ó paraje que haya señalado para su entierro" y al no haber señalado ninguno decide que "se deposite en San Pedro de Arenas" hasta su traslado definitivo al Panteón de Infantes del Monasterio del Escorial, en donde se encuentra en la actualidad, ya que el 1 de junio de 1800, Carlos IV ordenó el traslado y el entierro de los mismos con todos los honores correspondientes a un Infante de España.



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