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una Ventana desde Madrid

Patrimonio industrial

Estación Fantasma de Chamberí

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 4 de mayo de 2011


Exterior de la Estación Fantasma de Chamberí

Si paseamos por Madrid, podemos encontrar numerosos museos y lugares de interés, pero ¿y si os decimos que también el subsuelo puede depararnos más de una sorpresa? ¿Y si os contamos que podéis visitar una "Estación Fantasma"? Así es, se trata de la llamada Estación Fantasma de Chamberí. Pero antes de hablar de ella, conozcamos un poco el origen del Metro de Madrid. El 24 de enero de 1917 y gracias a Alfonso XIII que donó, a título personal, un millón de pesetas, se fundó la Compañía Metropolitano Alfonso XIII de la mano de los ingenieros Antonio González Echarte, Carlos Mendoza y Miguel Otamendi. Éstos proponían construir 4 líneas de metro que funcionaran en el centro de la ciudad y, además, en algunas poblaciones cercanas. De la parte arquitectónica se encargaría Antonio Palacios. De esta forma, el 17 de octubre de 1919, el rey inauguró la primera línea de Metro, que se abriría al público el 31 de ese mismo mes uniendo el barrio de Cuatro Caminos con la Puerta del Sol y contando con seis paradas intermedias: Ríos Rosas, Martínez Campos (actual Glorieta de Iglesia), Chamberí (la que nos ocupa ahora), Glorieta de Bilbao, Hospicio (actual Tribunal) y Red de San Luis (actual Gran Vía). Madrid se convertía así en la quinta capital europea en contar con este servicio tras Londres (1863), Budapest (1896), París (1900) y Berlín (1902).


Estación Fantasma de Chamberí, Reproducción del Rombo de esta antigua estación

A lo largo de diez años, la Línea 1 de Metro sería ampliada con varias estaciones más hasta unir Tetuán con Vallecas, siendo realizada esta prolongación sin suspender el servicio de viajes. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), la de Chamberí, al igual que otras estaciones, fue utilizada como almacén y refugio para los ciudadanos cuando se producían ataques aéreos. Más adelante, en el año 1961 y debido al aumento de viajeros, se llevó a cabo un alargamiento de los andenes para poder utilizar nuevos modelos de trenes de mayor capacidad, pasando de los 60 metros originales a 90 metros. La forma en curva de la Estación de Chamberí y su gran cercanía a las de Bilbao e Iglesia hizo imposible que ésta se pudiera ampliar, por lo que en el año 1966 fue cerrada por el Ministerio de Obras Públicas. Como curiosidad, cabe mencionar que se ha conservado un rombo original de la Estación de Chamberí en el que aparecía el nombre de su fabricante "Viñado-Zaragoza". Con éste se ha realizado una reproducción en chapa esmaltada, que es la que vemos en la fotografía.

Localización: Plaza de Chamberí, s/n. 28003 Madrid.


Antigua entrada a la Estación Fantasma de Chamberí

A raíz de su cierre, comenzó el declive y su consecuente deterioro, llegando a ganarse el apelativo de Estación Fantasma con el que se la ha conocido hasta la actualidad. Tanto es así, que ha sido incluso escenario de rodaje de películas, como por ejemplo "Barrio" (1998), de Fernando León de Aranoa. Entre los años 2006 y 2008, la Estación de Chamberí fue rehabilitada y restaurada con los elementos originales de la época según el proyecto ideado por los arquitectos Pau Soler y Miguel Rodríguez, desde el mobiliario, hasta los carteles de publicidad, pasando por un nuevo acceso a la estación ya que el original había desaparecido tras su clausura. Hoy día es, junto a la Nave de Motores de Pacífico, una de las sedes de Andén Cero, el centro de interpretación de Metro de Madrid. En la foto de la derecha, podemos ver una sala de audiovisuales en la que se proyecta para los visitantes un vídeo con la historia del Metro de Madrid. Esta sala ha sido ubicada en lo que en su día fue la entrada original al suburbano, siendo utilizadas las escaleras como gradas.


Entrada a la Estación Fantasma de Chamberí

Tras ver la sala de audiovisuales, pasaremos al vestíbulo, donde veremos una parte del mobiliario original que se podía encontrar en una estación de la época. En esta fotografía, podemos observar a izquierda y derecha, el cuarto de personal y la taquilla principal de venta de billetes, respectivamente, además de los pasos enclavados y otras taquillas. Uno de los elementos que más llamará la atención de los visitantes será el tablón de avisos, en el que podremos ver impresos originales sobre las diferentes tarifas a las que estaban sujetos los billetes. Éstas variaban en función del trayecto a realizar, a diferencia de la tarifa actual que, salvo excepciones, es la misma para todos los recorridos.


Estación Fantasma de Chamberí, Taquillas de venta de billetes

En esta otra imagen, vemos detallado el resto de elementos que forman parte imprescindible del mobiliario del vestíbulo: la taquilla de refuerzo, utilizada en momentos en que había mayor cantidad de usuarios; la de revisión; y el control de entrada de viajeros.


Estación Fantasma de Chamberí, Primera escalera a la derecha

Pasaremos por los tornos y veremos, a izquierda y derecha, dos tramos de escaleras. Mientras que uno era para bajada y entrada al andén, el otro era para subir y salir de los andenes; el motivo de que entradas y salidas se hicieran por escaleras distintas no era otro que la estrechez de los propios túneles. También podremos ver cómo las indicaciones a los viajeros de la dirección de los trenes se colocaban al inicio de la escalera a través de la cual se accedía al andén.

Por otro lado, podemos mencionar como curiosidad que los peldaños de las escaleras estaban fabricados con un mortero1 mezcla de cemento, arena, agua y vidrio machacado. De este modo, el desgaste era menor, además de prevenir los resbalones de los viajeros. Los peldaños que los visitantes pueden contemplar en la actualidad han sido reconstruidos con la misma técnica que la utilizada por entonces.


Estación Fantasma de Chamberí, Pasarela para cambiar de andén

Frente a nosotros veremos un largo pasillo. Se trata de la pasarela que, construida sobre el túnel por el que pasaban los trenes, servía para que los viajeros pudieran cambiar de andén. Aquí observaremos algo muy típico en todas las estaciones de Metro: el uso del azulejo blanco combinado con adornos de cerámica de otro color en paredes y bóvedas.

Atravesaremos esta pasarela y veremos, al otro extremo, sendas escaleras, las cuales nos servirán para acceder al andén visitable de la Estación de Chamberí.


Estación Fantasma de Chamberí, Andén hacia Cueatro Caminos, Tetuán

Si bien cuando la estación estaba operativa una escalera servía para salir y otra para entrar al andén, como hemos mencionado antes, en la actualidad estos dos tramos son los utilizados para bajar al andén visitable de la estación, ya que el otro se encuentra cerrado a los visitantes debido a que por el túnel aún pasan los trenes de la Línea 1 de Metro.

Estación Fantasma de Chamberí, Itinerario de Chamberí a Tetuán

Lo primero que llamará nuestra atención serán los numerosos carteles publicitarios, de los cuales hablaremos más adelante. Además de esto, podremos ver los indicativos de los recorridos que hacía el Metro. Éstos eran rotulados a mano sobre la propia pared de la estación, por lo que cuando una de las líneas se alargaba, estos carteles informativos eran cambiados levantando los azulejos de la pared para añadir las nuevas paradas. También se ha reproducido el alumbrado original mediante bombillas que existían en la estación adaptadas a la normativa actual.

Por otro lado, encontraremos dos elementos que no debían faltar en las estaciones de Metro. Uno de ellos es la llamada fuente de andén, utilizada para el baldeo2 y la limpieza de la estación. En su interior, solía haber un botijo que era usado por el personal de Metro. El otro es una de las dos escaleras que había en todas las estaciones para labores de limpieza y mantenimiento. De este último objeto sólo se conserva, en el andén de enfrente, los herrajes que servían para su sujeción en la pared.


Estación Fantasma de Chamberí, Publicidad original del momento en que se cerró la Estación

Cuando se cerró la estación, quedaron los anuncios publicitarios de entonces y algunos de ellos han llegado hasta nosotros, como observaremos en ambos andenes. En ellos, tenemos empresas y productos de aquellos años, algunos aún existentes y otros ya desaparecidos. Una de las curiosidades que veremos en ellos será los números de teléfono de los anunciantes: éstos eran de sólo cuatro dígitos, frente a los nueve actuales.

La publicidad en las estaciones fue una de las singularidades que acompañaron a la circulación del nuevo medio de transporte. Prueba de ello es lo que podemos leer en una crónica de uno de los ejemplares del semanario "Blanco y Negro", publicado pocos meses antes de la inauguración del Metro, en el que cuenta como gran novedad el hecho de que las paredes están adornadas con anuncios.

Estos nuevos anuncios eran obra, en su mayor parte, de los ceramistas Enrique Guijo y Alfonso Romero, destacando también la producción valenciana de Justo Villar y sevillana de Santa Ana y Mensaque Rodríguez. Los ingresos publicitarios que originaba este medio publicitario eran de gran importancia económica para la empresa. Sin embargo, en los años 40 del pasado siglo XX, al establecerse un nuevo impuesto sobre estos anuncios, hubo una significativa reducción de ellos, siendo recubiertos los espacios de los anunciantes que no siguieron publicitándose.


Salida de la Estación Fantasma de Chamberí

Tras recorrer todo el andén, ya sólo nos queda desandar nuestros pasos para volver al vestíbulo del vestíbulo, donde veremos ahora la zona de salida de viajeros. Lejos de los tornos que conocemos hoy día, observaremos que el mecanismo para abrir las portezuelas para salir es muy distinto al actual, ya que consistía en una plataforma situada en el suelo que, al presionar sobre ella con nuestra pisada, abría la puerta para salir.

En la fotografía, también observaremos cómo ya las estaciones estaban adaptadas para su uso por los minusválidos. Se trataba, ni más ni menos, que de la barra horizontal que vemos sujeta a la barra vertical de color rojo y blanco. Dicha barra horizontal podía ser levantada y descolocada de su sitio para abrir el paso a aquellas personas que fueran en sillas de ruedas o que tuvieran otros problemas de movilidad.

Termina aquí el recorrido de la antigua Estación de Chamberí y, aunque parte del misterio de la llamada Estación Fantasma nos haya sido desvelado con nuestra visita, estamos seguros de que los viajeros del Metro continuarán pegando sus caras a los cristales para ver, por un momento, el tiempo detenido en un túnel de Madrid.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


* * *

GLOSARIO

- 1 Mortero: Conglomerado o masa constituida por arena, conglomerante y agua, que puede contener además algún aditivo.
- 2 Baldeo: Acción y efecto de baldear. Regar con baldes3 cualquier suelo, en especial las cubiertas de los buques con el fin de refrescarlas.
- 3 Baldes: Recipiente de forma y tamaño parecidos a los del cubo.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:
De martes a viernes, de 11:00 a 19:00; sábado, domingo y festivos, de 11:00 a 15:00. Lunes cerrado.

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS:
TREN:
METRO: Iglesia, Bilbao (Línea 1).
AUTOBÚS: Líneas 3, 40, 147.
COCHE:

BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES EXTERNOS:
- http://www.esmadrid.com/anden0/
- http://drae.rae.es/

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