Villarejo de Salvanés
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Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 9 de julio de 2014


Villarejo de Salvanés

A unos 50 kilómetros al Sureste de Madrid, se encuentra el municipio de Villarejo de Salvanés, lugar situado en una planicie delimitada por las cuencas de los ríos Tajo y Tajuña que ha tenido, a lo largo de la historia, una gran importancia estratégica al haber sido el lugar de paso entre la Meseta Central y el Sureste de la Península Ibérica. Esta zona, de gran riqueza en pastos y agua, ha estado habitada desde la Edad del Cobre1, existiendo durante la Edad del Hierro3 poblados íberos que se situaban en los lugares de más fácil defensa. Habitada igualmente durante las épocas romana y visigoda, tras la invasión árabe de la Península Ibérica, en el año 711, con la subsiguiente derrota y descomposición del reino visigodo, el terreno pasaría a estar bajo dominio musulmán hasta el año 1085, cuando tras la conquista de Toledo por el rey Alfonso VI “el Bravo” (Santiago de Compostela, 1043 – Toledo, 1109), la frontera cristiana se desplaza desde el Río Duero hasta la cuenca media del Río Tajo. Un desplazamiento que convirtió el territorio en una zona fronteriza y, por tanto, azotada por las luchas, razias4 y reconquistas por parte de ambos bandos, sobre todo durante las invasiones almorávide5, en 1086, y almohade6, en 1146, que retrasaron la repoblación cristiana de la zona, algo deseado por los monarcas castellanos con el fin de asegurar su definitiva pertenencia al reino y que fomentaban mediante el otorgamiento7 de fueros8 y de concesiones territoriales a la Iglesia o a personas particulares. Precisamente, la historia documentada de la zona comienza en el año 1099, con la donación del valle a la Iglesia por parte del rey Alfonso VI. Tras la anterior invasión almohade y el peligro creado por ellos, el rey Alfonso VIII, el de las Navas (Soria, 1155 – Gutierre-Muñoz, Ávila, 1214), decide encomendar a la Orden Militar de Santiago, creada al parecer en 1170, la defensa y repoblación de esta cuenca del Tajo, entregándoles para ello, las fortalezas y plazas de Oreja, en 1171; de Alarilla, en 1172; y de Uclés, en 1174; siendo en este último en donde los caballeros santiaguistas establecieron su sede central. En la actualidad, Oreja es un despoblado situado en la Comunidad Autónoma de Madrid9; Alarilla un municipio de menos de 150 habitantes perteneciente a la provincia castellano-manchega de Guadalajara; y Uclés, con unos 250 habitantes, se sitúa al Noroeste de la también castellano-manchega provincia de Cuenca. La historia del pueblo estará, por lo tanto, muy relacionada, durante la época medieval, con la Reconquista y con la Orden Militar de Santiago, de la que con el tiempo llegaría a ser Encomienda10 Mayor de Castilla. Dicha Orden decide, en el siglo XIII, consolidar una antigua atalaya11, para lo cual crea un núcleo de población a su alrededor en el que se instalan vecinos provenientes sobre todo de la entonces cercana población de Salvanés, a la cual debe el nombre el pueblo, y también, en menor número, de los cercanos núcleos de Dornajo, Santa María y Valdepuerco, todos ellos hoy despoblados situados dentro del actual término municipal de Villarejo. Es a mediados de este siglo, en particular a partir de 1243, cuando el nombre de de Salvanés deja de aparecer en los documentos de la época, sustituido por el de Villarejo, hasta entonces inexistente.

Villarejo de Salvanés, Restos del templo del despoblado de Salvanés

Restos del templo del despoblado de Salvanés.

Antes de continuar con Villarejo, mencionemos brevemente los cuatro núcleos de los cuales procedía su población original y una curiosidad referida al valle de San Pedro. Y es que éste no era su nombre original, sino el de valle de Salvanés, donde se situaba la aldea de Salvanés y que vio cambiado su topónimo por el de valle de San Pedro debido a la advocación de la que fuera iglesia de dicha aldea y que, posteriormente, tras su despoblamiento, pasó a ser Ermita de San Pedro. Igualmente, y como venía señalado en el Diccionario de Madoz, publicado entre 1846 y 1850, de los cuatro despoblados, en todos menos en el de Dornajo han quedado los restos de sus iglesias, algo confirmado en el libro Villarejo de Salvanés: una historia viva, escrito por Doña María Isabel Redondo Alcaide, Doctora en Historia, y de los cuales nosotros mostramos aquí, primero, los de Salvanés y, a continuación, los de Santa María.

Villarejo de Salvanés, Restos del templo de Santa María

Restos del templo del despoblado de Santa María.

De este último núcleo de población, no hay constancia de que ese fuera realmente su nombre original y no algún otro mencionado en antiguos documentos, de los cuales se desconoce su ubicación. Puede que el nombre de Santa María lo haya tomado, al igual que el valle de San Pedro, por el de la advocación que tenía su iglesia, la cual aparece mencionada con varios nombres, aunque siempre como ermita. Así, la podemos encontrar como Ermita de Santa María de la Oliva, de Santa María de la Encina, o de Santa María del Villar.

Valdepuerco, o Val de Porco, como es mencionado en un documento de 1099, es una zona muy conocida en la localidad que se sitúa en un valle recorrido por un arroyo afluente del Tajo y distante unos 8 kilómetros del arroyo de Salvanés. En este paraje, se han encontrado restos arqueológicos de haber estado poblado en época romana y medieval, así como lo que podrían ser los restos de los muros de una pequeña iglesia o ermita.

El último despoblado, Fuentesauco, Fuensaúco, o Villar del Sauc, es una incógnita su localización, ya que no se sabe de ningún vestigio que pudiera corresponder a él.

A mediados del siglo XIV, la Encomienda Mayor de Castilla pasará a estar formada por un conjunto de poblaciones que permanecerá constante hasta la desaparición de dicha Encomienda. Se trata de Villarejo de Salvanés y Fuentidueña de Tajo, pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Madrid; Berrinches, La Almedia y Torrenueva, a la Comunidad de Castilla – La Mancha; y Benatae, a la provincia andaluza de Jaén. Desde los inicios del siglo XV, el cargo de Comendador Mayor de Castilla rota entre los personajes más poderosos del reino, como Álvaro de Luna, Juan Pacheco, o el Marqués de Villena, y es que la Orden ha logrado acaparar un poder que ni los reyes, sobre todo en época de los Trastámaras, pueden dominarla. Una situación que comenzaría en 1369 con la llegada al poder del primer Trastámara, Enrique II de las Mercedes (Sevilla, 1333 Santo Domingo de la Calzada – La Rioja, 1379) y que finalizaría en 1493, al hacerse los Reyes Católicos con el maestrazgo12 de la Orden. Anteriormente a este hecho, durante el año 1468 ocurren dos acontecimientos que pueden dar una idea de la importancia que para entonces tenía Villarejo. Uno es el primer Libro de Visita de la Orden de Santiago, en el que, además de establecer el valor de esta encomienda en 700.000 maravedíes14, se puede deducir, por la relación de sitios que la forman, cómo Villarejo puede ser ya la Cabeza de la Encomienda Mayor; el otro acontecimiento singular lo podemos leer en la "Crónica de Enrique IV", del Consejero Real Diego Enríquez del Castillo (Segovia, 1443 – 1503), tal y como aparece en el libro de Redondo Alcaide:

"Se prepararon unas visitas en el lugar llamado Villarejo, de la Orden de Santiago, seguramente ya en octubre de 1468 con la asistencia del bando real, y del Obispo de Sigüenza, González de Mendoza y Pedro de Velasco. En ellas quedó asentado el matrimonio de Isabel con Alfonso de Portugal, viudo y con varios hijos, y de Juana con el príncipe heredero del mismo trono, el futuro Juan II".

Aunque el matrimonio en cuestión no llegó a celebrarse, sí ocurrieron las visitas en la localidad y de hecho Enrique IV permaneció en ella hasta al menos 1469, según una carta del mismo allí fechada.

Villarejo de Salvanés, Iglesia de San Andrés y Casa de la Tercia desde lo alto del Castillo

Será en el siglo XVI cuando Villarejo vivirá su mejor época gracias a un crecimiento demográfico motivado por su buena situación económica y a la mayor presencia en el municipio de los Comendadores Mayores, destacando entre estos últimos Don Luis de Requesens y Zúñiga. La población pasó de los 200 habitantes con que contaba en el año 1468 a los 2.964 de 1595. Una gran época que había comenzado al obtener los Reyes Católicos el maestrazgo de la Orden de Santiago, unificando así los intereses de ésta y los de la Corona. Toda la vida del municipio estaba organizada alrededor de la Encomienda Mayor, la cual dejó una serie de construcciones que constituyen hoy los principales monumentos de la localidad: la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, La Tercia, el Castillo y el Santuario de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto.

El siglo XVII vio cómo Villarejo, al igual que el resto del país, comienza su declive, víctima de la enorme sangría económica que significaron las continuas guerras en suelo europeo en que se vio inmersa la Corona española durante dicho siglo. La población decreció aproximadamente en un 33%, pasando de los 3.200 habitantes que la constituían en el año 1604 a los 2.040 de 1693.

Durante la primera mitad del siglo XVIII, continuó la crisis del XVII, motivada por la confluencia de factores desfavorables como pueden ser una climatología adversa, una sucesión de pobres cosechas, epidemias, subida de impuestos y, finalmente, la Guerra de Sucesión a la Corona Española (1701 – 1713), que condicionaron, o bien una mayor mortalidad, incluso por encima de la habida en el anterior siglo, o bien una emigración forzosa que permitiera escapar de ella. Así continuó el descenso demográfico de Villarejo, pasando de los de 2.040 habitantes estimados en el año 1700 a los 1.838 de 1755, año en que comenzó una recuperación de población que deparó, al finalizar el siglo, un total de 2.585 habitantes. En esta centuria, el sistema señorial vive una situación de descomposición del mismo que trajo a principios del siglo XIX, en 1810, durante las Cortes de Cádiz (1810 - 1814), su propia abolición.

Villarejo de Salvanés, Antiguo Granero de la Casa de la Tercia convertido en la actualidad en Sala de exposiciones y actividades culturales

El XIX es otro siglo en el que las condiciones reinantes, epidemias, malas cosechas, Guerra de la Independencia (1808 – 1814), independencia de las colonias americanas, diversas guerras entre los propios españoles, como las libradas entre los absolutistas y los constitucionalistas, por un lado, y las tres guerras carlistas, por otro, no ayudan al crecimiento económico y demográfico. Aún así, la población aumentó hasta entrar en el siglo XX con 3.503 habitantes. En el XIX, Villarejo dejó de estar bajo el gobierno de la Orden de Santiago y cambiaron las condiciones sociales, económicas y jurídicas; sin embargo, lo que no cambió fue el carácter de su sociedad, detenida aún en una economía agraria propia de tiempos pasados. Durante este siglo, se desamortizaron15 los bienes, entre otros, de las Órdenes Militares y del clero regular17 con el objetivo de ponerlos a la venta y crear así una clase media, algo que no se logró ya que los auténticos propietarios finales no eran siempre los mismos que los compraban, por lo que, en vez de de multiplicar el número de nuevos propietarios, lo que se estaba haciendo era aumentar los bienes de los que ya eran grandes terratenientes. También había otras ocasiones en que unos vecinos reunían entre ellos una importante cantidad de dinero con el que comprar una gran superficie que luego era dividida según lo que cada uno había aportado, como sucedió en Villarejo con los bienes del Convento de Nuestra Señora de la Victoria. El comprador de éste fue Gregorio Téllez, quien pagó por él 76.000 reales de vellón18, cantidad reunida entre los vecinos del lugar para, a continuación, hacer carta de donación de lo comprado a favor de la "Comisaría de Nuestra Señora de la Victoria", la cual no era sino la figura jurídica de los auténticos propietarios, la población de Villarejo de Salvanés. Con este tipo de medidas, si bien se logró aumentar la clase media y el número de pequeños propietarios, lo que se tradujo en una mayor producción agrícola, no solucionó las enormes desigualdades sociales, existiendo una gran masa de jornaleros sin más riqueza que su trabajo.

Sin embargo, no sería hasta después de la Guerra Civil Española (1936 – 1939), y sobre todo tras el régimen político que trajo la Constitución de 1978, cuando Villarejo de Salvanés comience una nueva andadura socio-económica que lo convierte en lo que hoy es: una sociedad que, sin haber abandonado su orígenes agrícolas, cuenta con una señalada presencia en los tres sectores económicos y la existencia de una importante clase media.

En el siglo XX, un nuevo enfrentamiento bélico en suelo español, la Guerra Civil, con la mortalidad propia de un conflicto y el subsiguiente empeoramiento de las condiciones económicas, sanitarias y sociales, provocó otra disminución poblacional, pasando de los 4.042 habitantes de 1930 a los 3.863 de 1940. Una guerra que en Villarejo, que aún presentaba las condiciones de desigualdad social propias del siglo XVIII, llevó, como nos dice Mª Isabel Redondo, "[...] a una explosión del silencio social, de una tensión latente acumulada durante siglos, que en ese momento más que nunca fue irracional. Esta es la lectura específica que adquiere la Guerra Civil española en Villarejo, las lágrimas y el dolor de entonces aseguran el nunca jamás otra vez". La posterior mejora socio-económica trajo consigo un aumento demográfico que, al iniciar el siglo XXI, sitúa la población de Villarejo en los 5.650 habitantes, censados el 1 de enero del año 2000. Un aumento continuado de forma espectacular hasta los 7.389 que aparecen contabilizados en el Padrón Municipal del 1 de enero de 2013.

Villarejo de Salvanés, Yacimiento arqueológico de Santa María

Dentro del término municipal de Villarejo, a unos 5 kilómetros de la población se encuentra el Yacimiento arqueológico de Santa María, un buen ejemplo del continuo poblamiento que ha existido en estas tierras desde la Edad del Bronce y hasta la época musulmana, pasando, como decíamos antes, por la Edad del Hierro y las épocas romana y visigoda. Su importancia con respecto a otros yacimientos madrileños se puede establecer por el hecho de estar considerado como el más importante de entre los situados en el Sureste de esta Comunidad Autónoma. De la Edad de Bronce se han encontrado restos de silos19 y de cerámicas campaniforme20 del tipo Ciempozuelos21. De la I Edad del Hierro no han aparecido restos de construcciones, pero sí de cerámica, por lo que podría igualmente haber sido habitado en esta época. De la II Edad del Hierro se han localizado restos de construcciones defensivas, pudiendo asegurarse, dadas la características de lo hallado, de la ocupación del terreno durante el período carpetano22, habiéndose encontrado una necrópolis23 de incineración de los siglos V a II a. de C.

La época romana es la que más destaca físicamente por el estado de los elementos hallados, entre los que destacan las ruinas de dos estructuras correspondientes a sendos hornos romanos que estarían situados en el interior de lo que entonces debía ser el poblado, así como unos restos que pudieran corresponder a la Vía del Esparto, una antigua calzada romana que unía Cartagena con Salamanca.

Otros elementos encontrados en el lugar y posteriores a la época romana son los enterramientos visigodos y los silos musulmanes, existiendo la posibilidad de hallar otro cercano núcleo de población correspondiente al medievo24 cristiano.

Fechas a destacar en la historia reciente de la población son el año 1974, en particular el 9 de agosto, cuando fueron declarados Conjunto Histórico-Artístico el grupo de edificios formado por la Casa de la Tercia, la Iglesia de San Andrés Apóstol y la Fortaleza de la Orden Militar de Santiago, y el año 1983, en que se celebró la I Feria AgroMadrid en el pueblo, una feria organizada por el Ayuntamiento de Villarejo y la Comunidad de Madrid que se ha venido desarrollando de manera continuada todos los años, al menos hasta el momento escribir estas líneas, julio de 2014. También es interesante señalar cómo el 24 de julio de 1992 se declararon Bienes de Interés Cultural el recinto amurallado del Castillo y la Tercia.


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Villarejo de Salvanés, Castillo de Villarejo de Salvanés

Iniciamos nuestro recorrido en la Calle de la Encomienda, donde encontraremos buena parte del conjunto monumental de la localidad, empezando por la que es sin duda la construcción más conocida del lugar: el Castillo de Villarejo de Salvanés.

Pocos son los datos que podrían aclararnos el momento exacto de su construcción, por lo que si bien algunos autores lo fijan en el año 1203 como elemento de defensa de la zona contra los ataques árabes tras la destrucción del Castillo de Alarilla, en Fuentidueña de Tajo (Madrid), otros lo datan de la segunda mitad del siglo XV, reinando ya Enrique IV (1454-1574), ya que durante dicho período, varias fueron las plazas que se levantaron en distintas encomiendas de las Órdenes Militares.

Villarejo de Salvanés, Acceso por la fachada Oeste del Castillo

Durante la primera mitad del siglo XV, Villarejo de Salvanés se convierte, como ya hemos visto, en cabeza económica y administrativa de la Encomienda Mayor de Castilla. Esto se unió a que surgieron nuevos servicios en la localidad, por lo que hubo la necesidad de levantar edificios que cubrieran dichas demandas, algo que conllevó que el castillo asumiera una serie de funciones relacionadas con el control y la gestión de la administración y la economía de la propia Encomienda. Así pues, la fortificación se adecuará a una serie de demandas políticas, administrativas, sociales y militares, para lo cual se llevarán a cabo unas reformas que se centrarán principalmente en reforzar de manera práctica y simbólica el torreón, así como en la construcción de nuevos edificios dentro del recinto fortificado. Uno de estos edificios será la llamada “Residencia de Comendadores”, que en el siglo XVI será reformada para convertirse en el Palacio de la Encomienda y del que nada queda hoy día. Como nos describe María Isabel Redondo Alcaide en su libro “Villarejo de Salvanés: una historia viva”, se trataba de un edificio de planta cuadrada formado por dos plantas y cuatro torres, una en cada esquina. Construido en piedra y ladrillo, las distintas estancias quedaban organizadas en torno a un patio interior porticado con ocho columnas de piedra de Colmenar.

En cuanto a la torre, ésta será ampliada con entre 4 y 5 metros de altura y cubierta con un chapitel25 como símbolo de poder, y envuelta con muros de mampostería26 formados por 8 cubos28, uno en cada una de las cuatro esquinas y uno en el centro de cada uno de los cuatro lados; asimismo, quedaría rodeada de una muralla defensiva de planta cuadrada que contaría con una torre circular y cubierta en cada esquina, además de una torre más en el centro del lado Oeste. Igualmente, no olvidemos que en el siglo XVI, el uso de las armas de fuego comienza a generalizarse, por lo que el castillo, hasta entonces elemento de defensa vertical, deberá transformarse para convertirse en un fuerte capaz de resistir un ataque con artillería; consecuencia de esto será la ampliación y construcción de un recinto exterior fortificado nuevo y rodeado por un foso, permitiendo así una mayor defensa y un mejor uso de las armas de fuego emergentes.

Villarejo de Salvanés, Acceso por la fachada Oeste del Castillo

Será a finales del siglo XVII cuando la fortaleza comience a entrar en decadencia, presentando tal situación de abandono y deterioro que, a partir de 1695, quedará de manifiesto y recogido documentalmente en los Libros de Visitas de la Orden de Santiago, en los cuales podremos encontrar cómo en la visita realizada en 1714 describen el castillo como “inhabitable”, y en la de 1718, como “arruinado, muy maltratado e inhabitable”.

En la actualidad, podemos ver que de lo que fuera la antigua fortaleza, sólo ha quedado en pie la torre del homenaje, que es la que popularmente se conoce como “El Castillo”, de 22 metros de alto por 16 metros de lado; de planta cuadrangular, tiene, como dijimos antes, ocho torreones cilíndricos adosados en las esquinas y en los muros a modo de contrafuertes, midiendo cada uno de ellos 3 metros de diámetro.

En esta torre se encuentra instalada la Oficina de Turismo de la ciudad, por lo que nuestra visita a Villarejo no podría comenzar en un lugar mejor, ya que además de informarnos de todo lo concerniente a la localidad, podremos recorrer el interior de la fortaleza, en la cual se hace un repaso de la historia de la ciudad a lo largo de sus cuatro plantas. Asimismo, una vez que lleguemos al final, podremos salir a su azotea y contemplar unas magníficas vistas de Villarejo, incluyendo nuestros siguientes objetivos: la Iglesia de San Andrés y la Casa de la Tercia, ambos declarados junto con el castillo Conjunto Histórico-Artístico el 9 de agosto de 1974.

Localización: Plaza de la Constitución. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Casa de la Tercia

A pocos metros, encontraremos otro de los edificios de gran interés de la ciudad: la Casa de la Tercia, construida por la Encomienda Mayor de Castilla en el siglo XVI, fecha que podría acreditar el escudo de la dinastía de los Austrias que se encuentra en la parte superior central de la fachada principal. Acompañando este escudo, se encuentran también las armas de los Zúñiga-Avellaneda, por lo que, tal y como apunta Redondo Alcaide, puede que la casa fuera construida entre 1534 y 1545, período durante el cual fue Comendador Don Juan de Zúñiga y Avellaneda. Se trata, por tanto, de una de las mejores representaciones de la arquitectura civil de dicha centuria, siendo referenciada por primera vez de forma escrita en el año 1554 con el nombre de “Casa de la Encomienda” y apareciendo en 1572, igualmente por primera vez, ya como “Casa de la Tercia”.

La denominación de este edificio le es dada porque en él se quedaba la tercia parte de los tributos recaudados en especie, los cuales iban destinados para el uso personal del Comendador. Se trataba, pues, de la casa familiar, el granero y la bodega de la que disponía la Encomienda Mayor de la Orden en Villarejo.

Villarejo de Salvanés, Bodega de la Casa de la Tercia

En su interior, un zaguán nos da paso a un patio de planta cuadrada con ocho columnas de piedra de Colmenar en torno al cual se distribuyen las diferentes estancias de la casa. Cuenta con dos pisos, pudiendo acceder al superior a través de una escalera que encontramos en dicho patio y que nos lleva a un corredor. En la planta baja, además de otras habitaciones, se encontraban la bodega (con el lagar29, la cueva con las tinajas, etc.), las caballerizas (incluido los pajares), el granero y un molino de aceite. Cabe mencionar que la casa contaba también con una serie de galerías subterráneas que la comunicaban con la Iglesia de San Andrés y con el Castillo.

Como hemos indicado anteriormente, la Casa de la Tercia forma parte del Conjunto Histórico Artístico declarado en el año 1974 junto con el castillo y la Iglesia de San Andrés; además, el 24 de julio de 1992, la casa y el recinto amurallado fueron declarados Bien de Interés Cultural bajo la categoría de Zona Arqueológica. En la actualidad, este edificio acoge en su interior el Museo Etnográfico “Casa de la Tercia”, pudiendo visitar en él la bodega y los lagares, además de ver numerosos utensilios de labranza y otros aperos usados en la producción de vinos y aceites.

Localización: Calle de la Encomienda, 1. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol

El tercer lugar de interés que encontraremos en esta plaza es, como ya hemos mencionado, la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, patrón de Villarejo, construida siguiendo la tipología característica de las iglesias-fortalezas de las Ordenes Militares, algo que podemos observar a simple vista por su apariencia sólida y de muros impenetrables.

Dada su similitud constructiva con el castillo, algunos autores apuntan que el templo pudo ser levantado, como aquél, en el siglo XVI. Sin embargo, y ya como algo más tangible, María Isabel Redondo Alcaide hace referencia a una lápida de enterramiento que, con unas medidas de 1,90 metros por 0,67 metros, fue encontrada bajo el suelo de una de las capillas laterales durante los trabajos de restauración y que tiene la inscripción “Aquí yace Juan García y García Álvarez, natural de la villa de Pastrana. Murió el año 1410; Juan Díaz, año 1571, y María Figueras, su mujer año 1593”. Si se llevaron a cabo enterramientos en una fecha tan temprana del siglo XV, es probable que, tal y como señala Redondo Alcaide, la Iglesia fuera construida antes, quizás a finales del siglo XIV. No obstante, parece ser que la primera referencia documental de este templo es del año 1508, no siendo mencionada en las visitas que hizo la Orden en 1448 ni en las de 1480.

Construida en piedra, el acceso principal se hace a través de una portada adintelada30 del siglo XVI que queda enmarcada por dos sencillas columnas adosadas; sobre éstas, descansa un frontón triangular que acoge en su centro el escudo de la Orden de Santiago con las Aspas de San Andrés, el cual está presente también en la puerta lateral, siendo ésta un arco de medio punto31 y más pequeña que la anterior.

Villarejo de Salvanés, Interior de la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol

En el interior, encontramos una planta de una sola nave de estilo gótico que se cubre con una bóveda de crucería. En origen, fue concebida para contar con tres naves, pero nunca llegaron a realizarse, y en la reforma que se llevó a cabo a mediados del siglo XVI adquiriría ya la planta de cruz latina32. Al fondo, el ábside contaba con un retablo formado por cuadros de Pedro de Orrente: el Nacimiento del Señor, la Venida del Espíritu Santo, San Ildefonso recibiendo la casulla34 y la Adoración de los Reyes. Lamentablemente, todo ello se perdió durante la Guerra Civil Española (1936-1939), y si bien algunos autores apuntan que las pinturas podrían estar en Toledo, otros creen que quizás se hallarían en los depósitos del Museo del Prado. En la actualidad, es una figura con la imagen del Santo titular la que adorna el retablo del Altar Mayor, teniendo a su derecha la de Santo Domingo y a su izquierda la de San Francisco.

Villarejo de Salvanés, Capilla de los Aponte en el interior de la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol

En el lado de la Epístola35, encontramos la Capilla del Sagrario y de la Inmaculada, y en ella se fundó el 20 de enero de 1519 la conocida como Capilla de los Aponte, dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, fundación que se debió a Juan López de Aponte, fraile de Santiago, y a su hermano Diego, alcaide36 de la fortaleza. La rejería que la cierra es del siglo XVI. El resto de capillas originales (hasta un total de cinco) también desaparecieron. En el lado del Evangelio, la primera capilla era la del Bautismo, situada en el espacio interior de la torre; a continuación, estaba la Capilla de la Soledad, de la misma época que la Iglesia, hoy desparecida por su mal estado y en cuyo lugar hay una reja que da al exterior; a su lado, estaba la Capilla del Cristo de la Fe, la más antigua de la Iglesia y donde hoy está la Sacristía, la cual se cubría con una bóveda de crucería y que fue derribada en la reforma de los años 80 también por su mal estado; finalmente, ya en el crucero, está la Capilla de los Reyes, hoy presidida por un retablo con la Virgen del Carmen y otro con la Virgen de la Soledad y que hace las funciones de capilla bautismal.

Como nos cuenta Redondo Alcaide, se pueden conocer algunos de los objetos con que contaba el templo gracias a las descripciones realizadas en las visitas de la Orden; entre ellos, cabe mencionar una Cruz procedente del poblado de Salvanés, un órgano, o dos casullas donadas por la madre del que por entonces ostentaba el cargo de Comendador y que estaban grabadas en rojo y oro con las armas de los Zúñiga Requesens.

Villarejo de Salvanés, Ábside de la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol

La Iglesia, asimismo, contaba con lo que podríamos llamar “dependencias anejas”, tales como las ermitas de San Pedro, Santa María de la Encina, Santa María de Albuher, San Sebastián y San Roque, así como el humilde Hospital de Pobres que se sostenía con limosnas y del que hablaremos más adelante.

En el siglo XVIII, comienza su decadencia ante la falta de recursos económicos para su arreglo, tal y como queda recogido en los documentos en los que se da cuenta de la visita de la Orden de Santiago a Villarejo en 1738. Este deterioro aumentará en el siglo XIX, momento en que será declarada en estado de ruina y se cerrará al culto. En 1897, Arturo Calvo realiza un proyecto para su reforma, pero sólo se llevarán a cabo pequeños arreglos que permitirán que la Iglesia se reabra; sin embargo, en 1899 volvería a ser cerrada debido al peligro que suponía la posibilidad de derrumbe de sus muros y de la bóveda. Ya en el siglo XX, concretamente en 1912, se restaurará la torre. Más adelante, estallará la guerra, que ocasionará grandes daños al templo, lo que conllevó que el proyecto de restauración integral que planificó Javier de Lara en 1942 no llegará a cubrir todas las necesidades que requería el edificio. Serán los vecinos de Villarejo y la Junta de Reconstrucción de Templos Parroquiales de Madrid quienes recauden pequeñas cantidades de dinero que permitan la reapertura del templo, sin estar, eso sí, completamente restaurado. Además de los daños estructurales sufridos durante la Guerra Civil, éstos se agravaron tras un terremoto sucedido en el año 1969, por lo que hubo que desmantelar la cornisa y la cubierta del templo y, por tanto, la parte superior de la torre y su antiguo chapitel para evitar desprendimientos. Desde entonces, la torre continuó sin remate, si bien en los años 80 se llevaron a cabo una serie de trabajos de restauración de la mano de María Luisa López Sardá que permitieron consolidar la estructura y reconstruir los techos con el fin de que volviera a acoger a los fieles con la seguridad necesaria, siendo inaugurada en 1990.

Recientemente, en este año 2014 y coincidiendo con el 40 aniversario de la declaración de la Iglesia, el castillo y la Casa de la Tercia como Conjunto Histórico Artístico, la torre vuelve a lucir un chapitel que, a pesar de su corta vida, ya ha sido bautizado popularmente como “el pincho de la Torre”, un trabajo que ha visto la luz gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Villarejo de Salvanés, la Diócesis de Alcalá de Henares y la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

Localización: Calle de las Tres Cruces, 12. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Casa de la Cultura

Antes de proseguir con nuestra ruta por el pueblo, merece la pena que nos detengamos en un edificio que se encuentra en las inmediaciones del castillo y que por su apariencia de pequeño palacete llamará nuestra atención. Se trata de la hoy Casa de la Cultura, servicio municipal que ocupa, según la web de Turismo de Villarejo, lo que fueron las “antiguas escuelas de la posguerra”. Sus balcones en semicírculo y sus muros adornados con piedra hacen que quede perfectamente integrado en el conjunto monumental en el que nos encontramos.

Como Casa de la Cultura, acoge diferentes actividades y servicios relacionados con este ámbito a diario.

Localización: Plaza de la Constitución, 1. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Convento de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto

En pleno centro de Villarejo, lo cual es tanto como decir en pleno centro de la Península Ibérica, muy lejos del mar, se encuentra el Convento de Nuestra Señora de La Victoria de Lepanto, fundado por Don Luis de Requesens y Zúñiga, primer Lugarteniente de Don Juan de Austria37 en la batalla naval de Lepanto, librada el 7 de octubre de 1751. En dicho combate, al que el más insigne escritor español, Don Miguel de Cervantes y Saavedra, describió como "...la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros...", la flota de la Santa Liga, formada por un 50% de efectivos de la Corona de España, un 33% del Dux de Venecia y el resto perteneciente a los Estados Pontificios, derrotaron a la del Imperio Otomano, a la que se habían enfrentado con el fin de devolver la seguridad a la navegación por el Mar Mediterráneo, hasta entonces muy amenazada por la que se creía invencible marina turca. Antes de la batalla, Don Luis había prometido a la Virgen que en caso de obtener la victoria en dicha batalla, fundaría y le dedicaría en Villarejo un santuario con el nombre de la Victoria. De hecho, las fiestas de Villarejo se celebran el mismo día y mes de la Batalla de Lepanto. Tras el triunfo de la coalición, el Papa Pío V (Bosco Marengo, 1504 – Roma, 1572), primero, le concedió dicha autorización para la construcción del convento y el Papa Gregorio XIII (Bolonia, 1502 – Roma, 1585), después, le cambió la advocación38 de Rosario por la de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto.

Las obras para su construcción, básicamente de mampostería, se cree que comenzaron el 23 de enero de 1573 y se terminaron, probablemente, entre 1603 y 1605. La planta de la Iglesia es de cruz latina y consta de una única nave, cubierta por una bóveda de cañón apoyada sobre pilastras toscanas39, en donde aparecen elementos barrocos añadidos durante la reforma llevada a cabo en el siglo XVII. Sus dimensiones son 42 metros de largo, 9 metros de ancho, que llegan a 16 metros en la parte del crucero, y 12 metros de alto. La orientación es de Oeste a Este, estando las dependencias del recinto conventual anexas al costado Sur del templo. Estas últimas se articulan alrededor de un claustro de forma cuadrada y doble galería44, estando la inferior construida con arcos de medio punto apoyados sobre pilastras de ladrillo, a diferencia de la superior, en que los arcos son escarzanos45.

Villarejo de Salvanés, Foto, desde el Castillo, del Convento de Nuestra Señora de La Victoria de Lepanto

En el exterior del templo, destacan la espadaña46, construida de ladrillo en estilo mudéjar47, y las dos entradas aún existentes, ya que la tercera, que servía de comunicación con el convento, ha desaparecido en la actualidad. La entrada principal se encuentra en el lateral Norte, en el Lado del Evangelio, y está formada por un arco de medio punto sobre impostas48 y jambas49, todo ello de piedra, con una hornacina situada por encima del arco. La otra entrada, situada a los pies del templo, es en este caso adintelada y está igualmente construida de piedra. El estado general de la Iglesia, muy austera, como es propio de los franciscanos, es bastante satisfactorio gracias a las obras de restauración de 1986.

El convento estuvo siempre ocupado, desde sus inicios hasta que fueron obligados a exclaustrarse en 1834 tras la Desamortización de Mendizábal, por frailes menores observantes de la Primera Orden de San Francisco. Una exclaustración ya definitiva, a diferencia de la anterior, sucedida durante la Guerra de la Independencia, en que los franciscanos habían sido igualmente obligados, en este caso por los franceses, a abandonar el recinto. Se construyó para acoger en su interior un máximo de doce religiosos, aunque en su mejor época llegó a albergar hasta un total de veinte. Durante los siglos en que se mantuvo ocupado, tuvo la función, entre otras, de seminario de misiones, una labor educativa continuada hoy como Escuela de Formación Profesional.

Villarejo de Salvanés, Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto

En el interior de la Iglesia, se encuentra la imagen de la titular del mismo, la Virgen de la Victoria. De ella, se cuenta la leyenda de que fue la misma imagen que iba junto a Don Luis de Zúñiga y Don Juan de Austria en la nave capitana de la flota de la Santa Liga, la Real. Igualmente, se dice también que es la Virgen ante la que Pío V rogó por la victoria de las fuerzas propias. Sea una u otra versión la verdadera, o ninguna de ellas, sí es cierto que es la imagen ante la cual el pueblo de Villarejo, a lo largo de todos estos siglos, como nos dice Redondo Alcaide, “[...] desde generación en generación se ha ido transmitiendo el cariño, amor, respeto y devoción de un pueblo por Quien (sic) vino a Villarejo como "Virgen de Lepanto" [...]”.

Localización: Pradillo del Convento, Calle Luis de Requesens. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Ayuntamiento

De camino a nuestro siguiente punto, pasaremos por la Plaza de España, donde encontraremos el edificio del Ayuntamiento. Se trata de una construcción realizada a partir de la antigua Casa Consistorial, de la que se han conservado los principales elementos arquitectónicos que le han dado su aspecto característico, como son las columnas de granito sobre las que se sustenta la balconada de madera.

Localización: Plaza de España, 1. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Antiguo Hospital de Pobres y Transeúntes

Continuamos y llegamos al antiguo Hospital de Pobres y Transeúntes, construido en el siglo XVI gracias a las aportaciones que se recibían de donaciones particulares a través de sus testamentos.

Levantado en ladrillo y mampostería, varios han sido los usos que ha tenido a lo largo de los años, como colegio de primeras letras. Hoy día es el Centro de Salud de Villarejo.

Localización: Calle Hospital, 7. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Museo del Cine

Nuestra siguiente parada será en un rincón que hará las delicias de los amantes del Séptimo Arte: el Museo del Cine, instalado en lo que fue el antiguo Cine París y que se ha convertido en el primer Museo del Cine Profesional y Tecnológico de Madrid y de España gracias a su creador, el empresario de cine Carlos Jiménez, vecino de Villarejo y gran cinéfilo y coleccionista, que nos muestra aquí su colección privada.

Nada más entrar, podremos ver en lo que fue el antiguo vestíbulo del cine la Sala A, con los primeros proyectores que hubo en Villarejo de Salvanés para, a continuación, pasar a una exposición que recibe el nombre de “Los orígenes del Cine”, en la que, a través de un grupo de aparatos, en su mayoría del siglo XIX, conoceremos a los inventores y físicos que vieron nacer al cine.

Villarejo de Salvanés, Interior del Museo del Cine

La Sala B es la Sala de Cabinas, en la que veremos desde algunas de las primeras cabinas50 de cine, que datan de la época de los Hermanos Lumière y que podremos observar completas con todos sus accesorios, hasta las más modernas, pasando por una de cada una de las décadas del siglo XX y viendo así su evolución.

Finalmente, la última será la Sala C, donde más de 500 metros cuadrados acogen once grupos expositivos, empezando por la fotografía como pilar básico del cine. A través de accesorios como planos, diapositivas, cámaras, etc., asistiremos a un recorrido cronológico que nos mostrará la evolución tecnológica en el campo cinematográfico a lo largo de más de 100 años.

Antes de irnos, también podremos contemplar una exposición de afiches51 de las películas más premiadas en los últimos años con los Goya.

Localización: Calle Mayor, 48. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Lavadero del Pozo Marcos

No lejos de aquí, tenemos el Lavadero del Pozo Marcos. Pocas son las noticias que tenemos de este lugar, si bien hay algunas referencias a él en el libro “Topografía médica de Villarejo de Salvanés”, del doctor Don Francisco Cabrero Gómez. En esta obra, nos indica que el municipio es “muy rico en manantiales y pozos” y que se encuentra “abastecido por una captación de tres fuentes, que, reunidas en un pozo común, son canalizadas para suministrar agua a todas las casas del pueblo”. Los tres manantiales a los que hace referencia son Fuente Gadea, Pozo Marcos y Pozo Nuevo, siendo los dos primeros los más antiguos.

Construido en piedra de Colmenar, consta de dos pilones de forma rectangular, vertiendo uno de ellos el agua al otro, agua que proviene de la fuente próxima. Tras su restauración, ya en el siglo XXI, hoy lo podemos ver dentro de un patio porticado.

Localización: Calle del Pozo Marcos, s/n. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Ermita de San Isidro

Al lado del lavadero, se encuentra la Ermita de San Isidro. El edificio que vemos ahora es una construcción relativamente moderna cuyos orígenes los encontramos en otra ermita anterior, construida en este lugar en 1913 con el fin de acoger las celebraciones de San Isidro tras la desaparición de la Ermita de San Sebastián, donde tenían lugar hasta entonces.

En 1982, el templo fue demolido y en este solar, en ese mismo año, se levantó la ermita que vemos en la actualidad, tal y como apunta el topógrafo Luis Domingo en un artículo publicado en la revista “Encomienda Mayor de Castilla”, en su número 207 de agosto de 2013. Sin embargo, en varios documentos turísticos aparece que la fecha de construcción del pequeño templo que hoy vemos es la década de los 70 del pasado siglo XX, si bien es cierto que sobre la puerta podemos ver la fecha del 15 de mayo de 1982, festividad del Santo titular. La ermita es de muy pequeñas dimensiones, de planta prácticamente cuadrada, muros de ladrillo y cubierta con tejado a cuatro aguas; el acceso se hace por una puerta realizada con un arco de medio punto.

Cabe mencionar que el 15 de mayo de cada año, los vecinos de Villarejo llevan a cabo una romería en la que le piden al Santo que bendiga los campos y provea de buenas cosechas, pudiendo degustar durante la jornada festiva rosquillas y limonada.

Localización: Calle del Pozo Marcos, s/n. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Ermita del Calvario

Desde aquí, nos iremos de nuevo a la Calle de la Encomienda, donde, justo enfrente del Cuartel de la Guardia Civil, encontraremos la Ermita del Calvario. No será fácil de localizar a simple vista, pues está construida entre dos naves comerciales, quedando así al final de un largo y estrecho callejón, tras una fachada de ladrillo en la que se abre una rejería y sobre la que vemos una cruz.

No hemos encontrado referencias históricas a esta ermita, por lo que todo hace indicar que es de época moderna.

Localización: Calle de la Encomienda, s/n. 28590 Villarejo de Salvanés.


Villarejo de Salvanés, Fuente del Cañuelo

Nuestra última visita se encuentra en las afueras del pueblo. Se trata de la Fuente del Cañuelo, datada de 1776 y rehabilitada en el año 2008 de la mano del Ayuntamiento de Villarejo de Salvanés y el Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola (LEADER+), y gracias a la colaboración del grupo de acción local ARACOVE, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Consejería de Economía e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid.

La Dirección General de Patrimonio de la región supervisó una serie de trabajos arqueológicos que tuvieron su fruto en la recuperación de los elementos originales que históricamente componían este conjunto, como la situación y medidas originales del lavadero, el abrevadero de ganados y la propia fuente.

La fuente vierte el agua a un pilón rectangular de piedra caliza. Durante los trabajos de restauración, se comprobó que contaba con agujeros en la base que funcionaban como desagüe y que estarían taponados con trapos que se quitaban para limpiarla. Por encima de uno de ellos, se había tapado con ladrillo y cemento un rebosadero semicircular que había en la piedra y por el que caía el agua al canal que la trasladaba al abrevadero. El pilón quedaba rodeado por un pavimento de cantos de piedra caliza del que se han conservado sus lados Sur y Este, y que, tiempo atrás, quedó oculto por otro pavimento de piedra.

En lo que concierne al abrevadero, éste también está construido en piedra caliza, teniendo sendos rebajes en los muros Sur y Norte, coincidiendo con los canales que lo comunicaban con la fuente y con el lavadero.

Finalmente, tenemos el lavadero de ropa, con el vaso52 incrustado en el suelo y los muros realizados, igual que el resto de conjunto, en piedra caliza, además de ladrillo macizo en los muros Sur y Este. Estos ladrillos también estaban presentes en el piso original del lavadero, pero debieron deteriorarse con el paso del tiempo ya que lo hallado durante las excavaciones fue hormigón.

Localización: Calle Batanes. 28590 Villarejo de Salvanés.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑

AGRADECIMIENTOS

En “una Ventana desde Madrid (uVdM)” queremos dar las gracias a Eva Pérez, del departamento de prensa del Ayuntamiento de Villarejo de Salvanés, que en el momento de la realización de una parte de las fotografías nos acompañó y guió por el municipio, enseñándonos paso a paso el Castillo y la Casa de la Tercia. Asimismo, agradecemos a todas aquellas personas que durante el tiempo que hemos estado recopilando imágenes y datos nos han prestado su ayuda.

GLOSARIO

- 1 Edad del Cobre: Primera etapa de la Edad de los metales2.
- 2 Edad de los Metales: Período prehistórico que siguió a la Edad de Piedra y durante el cual el hombre empezó a usar útiles y armas de metal.
- 3 Edad del Hierro: Último período de la Edad de los Metales.
- 4 Razia: Incursión, correría en un país enemigo y sin más objeto que el botín. // Batida, redada.
- 5 Almorávide: Se dice del individuo de una tribu guerrera del Atlas, que fundó un vasto imperio en el occidente de África y llegó a dominar toda la España árabe desde 1093 hasta 1148.
- 6 Almohade: Se dice del seguidor de Aben Tumart, jefe musulmán que en el siglo XII fanatizó a las tribus occidentales de África y dio ocasión a que se fundase un nuevo imperio con ruina del de los almorávides.
- 7 Otorgamiento: Permiso, consentimiento, licencia, parecer favorable. // Acción de otorgar un documento, un poder, un testamento, etc.
- 8 Fuero: Históricamente, norma o código dados para un territorio determinado y que la Constitución de 1978 ha mantenido en Navarra y en el País Vasco. // Cada uno de los privilegios y exenciones que se conceden a una provincia, a una ciudad o a una persona.
- 9 Comunidad autónoma: Entidad territorial que, dentro del ordenamiento constitucional del Estado español, está dotada de autonomía legislativa y competencias ejecutivas, así como de la facultad de administrarse mediante sus propios representantes.
- 10 Encomienda: Lugar, territorio y rentas de esta dignidad dotado de renta competente, que en las órdenes militares se daba a algunos caballeros.
- 11 Atalaya: Torre hecha comúnmente en lugar alto, para registrar desde ella el campo o el mar y dar aviso de lo que se descubre.
- 12 Maestrazgo: Dignidad de maestre13 de cualquiera de las órdenes militares.
- 13 Maestre: Superior de cualquiera de las órdenes militares.
- 14 Maravedí: Moneda española, efectiva unas veces y otras imaginaria, que ha tenido diferentes valores y calificativos.
- 15 Desamortización: Poner en estado de venta los bienes de manos muertas16, mediante disposiciones legales.
- 16 Manos muertas: Poseedores de una finca, en quienes se perpetuaba el dominio por no poder enajenarla. De esta clase eran las comunidades y mayorazgos.
- 17 Clero regular: El que se liga con los tres votos religiosos de pobreza, obediencia y castidad.
- 18 Real de Vellón: Moneda de plata, del valor de 34 maravedís, equivalente a 25 céntimos de peseta.
- 19 Silo: Lugar subterráneo y seco en donde se guarda el trigo u otros granos, semillas o forrajes. Modernamente se construyen depósitos semejantes sobre el terreno.
- 20 Vaso campaniforme: Manifestación cultural prehistórica que tuvo lugar en Europa en el siglo III a. de C. y que, según algunos autores, perduró hasta el siglo II a. de C. A grandes rasgos, consistía en vasijas, o vasos, realizados en cerámica decorada y cuya forma era de campana invertida. Normalmente, se ha contextualizado su presencia en yacimientos arqueológicos relacionados con escenas funerarias.
- 21 Cerámica campaniforme del tipo Ciempozuelo: Vaso campaniforme de aparición más tardía.
- 22 Carpetano: Se dice de un pueblo prerromano que ocupaba la actual provincia de Madrid y parte de las de Guadalajara, Toledo y Ciudad Real, y de los individuos que componían dicho pueblo.
- 23 Necrópolis: Cementerio de gran extensión, en que abundan los monumentos fúnebres.
- 24 Medievo: Edad Media: Tiempo transcurrido desde el siglo V de la era vulgar hasta fines del siglo XV.
- 25 Chapitel: Remate de las torres que se levanta en forma piramidal.
- 26 Mampostería: Obra hecha con mampuestos27 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 27 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 28 Cubo: Torreón circular de las murallas o fortalezas antiguas.
- 29 Lagar: Recipiente donde se pisa la uva para obtener el mosto. // Sitio donde se prensa la aceituna para sacar el aceite, o donde se machaca la manzana para obtener la sidra. // Edificio donde hay un lagar para uva, aceituna o manzana.
- 30 Arco adintelado: Arco que viene a degenerar en línea recta.
- 31 Arco de medio punto: El que consta de una semicircunferencia.
- 32 Planta de cruz latina: La que se compone de dos naves, una más larga que otra, que se cruzan a escuadra33.
- 33 A escuadra: Locución adverbial que significa en forma de escuadra o en ángulo recto.
- 34 Casulla: Vestidura que se pone el sacerdote sobre las demás para celebrar la misa, consistente en una pieza alargada, con una abertura en el centro para pasar la cabeza.
- 35 Lado del Evangelio y lado de la Epístola: En una Iglesia, se llama lado del Evangelio al situado en la parte izquierda desde el punto de vista de los fieles, mirando éstos hacia el altar, mientras que el de la Epístola es el de la parte derecha. Toman este nombre de los lados del presbiterio desde donde se lee el Evangelio y la Epístola durante la misa.
- 36 Alcaide: Hasta fines de la Edad Media, encargado de la guarda y defensa de algún castillo o fortaleza.
- 37 Don Juan de Austria: Militar español, hijo natural de Carlos I, que combatió contra los piratas berberiscos y participó en la sublevación de las Alpujarras, la Batalla de Lepanto y la conquista de Túnez; asimismo, fue Gobernador de los Países Bajos, donde murió de tifus, enfermedad que contrajo en unas operaciones militares.
- 38 Advocación: Tutela, protección o patrocinio de la divinidad o de los santos a la comunidad o institución que toma su nombre.
- 39 Columna toscana: Se trata de un tipo de columna romano, de origen etrusco40, en el que generalmente su fuste41 es liso y su capitel42 sencillo, contando además con una base y/o pedestal para su asiento en el suelo. Se caracteriza, así, por la sencillez de sus formas.
- 40 Etrusco: Perteneciente o relativo a Etruria, país de Italia antigua.
- 41 Fuste: Parte de la columna que media entre el capitel y la basa44.
- 42 Capitel: Parte superior de la columna y de la pilastra, que las corona con forma y ornamentación distintas, según el estilo de arquitectura a que corresponde.
- 43 Basa: Pieza inferior de la columna en todos los órdenes arquitectónicos excepto en el dórico.
- 44 Galería: Pieza larga y espaciosa, con muchas ventanas, o sostenida por columnas o pilares, que sirve para pasear o para colocar en ella cuadros, adornos y otros objetos. // Corredor descubierto o con vidrieras, que da luz a las piezas interiores de las casas.
- 45 Arco escarzano: El que es menor que la semicircunferencia del mismo radio.
- 46 Espadaña: Campanario de una sola pared, en la que están abiertos los huecos para colocar las campanas.
- 47 Estilo mudéjar: Se dice del estilo arquitectónico que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 48 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 49 Jamba: Cada una de las dos piezas labradas que, puestas verticalmente en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel o el arco de ellas.
- 50 Cabina: En los cines, aulas, salas de conferencias, etcétera, recinto aislado donde están los aparatos de proyección y los registros de sonido.
- 51 Afiche: Lámina de papel u otra materia en que hay inscripciones o figuras y que se exhibe con fines noticieros, de publicidad, etc.
- 52 Vaso: Receptáculo o depósito natural de mayor o menor capacidad, que contiene algún líquido.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
(Los datos que mostramos son meramente orientativos, no haciéndonos responsables de sus inexactitudes o de los posibles cambios que en ellos se produzcan)
AEROPUERTO:
AUTOBUS:
- Empresa Ruiz
- Auto Res
- AISA
(Datos tomados de la web del - Ayuntamiento de Villarejo de Salvanés
CARRETERAS:
- Desde Madrid, Salida 48 de la M-316 en dirección hacia Villarejo de Salvanés.
FERROCARRIL:
METRO:

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Mª Isabel Redondo Alcaide: “Villarejo de Salvanés: una historia viva”; Cuétara, 1992. Depósito Legal: ISBN 10: 84-604-3925-9. ISBN 13: 978-84-604-3925-7.
- Dr. D. Francisco Cabrero Gómez: “Topografía médica de Villarejo de Salvanés”; Madrid, 1959.
- Ayuntamiento de Villarejo de Salvanés
- Portal de Turismo de Villarejo de Salvanés
- Museo del Cine de Villarejo
- Luis Domingo: “La Ermita de San Isidro y la Fuente del Pozo Marcos de Villarejo de Salvanés”; Revista “Encomienda Mayor de Castilla”, nº 207, agosto de 2013
- DRAE
- elmundo.es DICCIONARIOS


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Grandes Comendadores Mayores

Veamos a continuación una breve semblanza de tres grandes Comendadores Mayores del siglo XVI.


Don Hernando de Vega fue nombrado Comendador Mayor de Castilla en 1511 por Carlos I (1500 – 1558) y se le considera como el artífice de los grandes momentos vividos por la Encomienda durante el siglo XVI, así como de las obras de mejora que inició en 1515 en las defensas de Villarejo. El Comendador, fallecido en 1526, formaba parte de la Casa de la Vega, destacando en ella su hijo mayor y su nieto. El primero, Juan de Vega y Enríquez de Acuña (1507 – 1558), fue nombrado por Carlos I para el desempeño de cargos tan importantes como los de Virrey de Navarra (1542 – 1543), Embajador en Roma (1545 -1547), Virrey de Sicilia (1547 - 1557) y Presidente del Consejo de Castilla (1557 - 1558). El segundo, Juan de Vega y Enríquez de Toledo, fue el primer Conde de Grajal, título que recibió de Felipe III (1576 – 1621).


Don Juan de Zúñiga Avellaneda y Velasco (1488 – 1546), nombrado Comendador Mayor de Castilla desde 1534 a 1546 también por Carlos I, fue el responsable de la construcción de la Casa de la Tercia, la mejora de la Residencia de Comendadores hasta llegar a hacer de ella el Palacio de Comendadores y los proyectos para efectuar una primera reforma en la Iglesia de San Andrés Apóstol.

De su importancia en la Corte puede dar fe una selección de los muchos cargos que desempeñó: Embajador en Portugal (1524), Mayordomo Mayor (1526), ayo e instructor de su hijo (1535), el futuro Felipe II (1527 – 1598), y miembro del Consejo de Estado (1536).


Don Luis de Requesens y Zúñiga (Barcelona, 1528 – Bruselas, 1576), hijo de Don Juan de Zúñiga, desempeñó el cargo de Comendador Mayor desde 1546 hasta el momento de su muerte, un cargo que obtuvo heredado de su padre como así lo había dispuesto el rey, Carlos I, en 1543. En Villarejo, además de las mejoras de la Encomienda, realizó importantes donaciones y obras en el pueblo, destacando la fundación del Convento de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto, en conmemoración y agradecimiento a la Virgen por la victoria lograda en la batalla naval de Lepanto, estando considerado como el más importante Comendador Mayor y como uno de los grandes personajes españoles del siglo XVI.

Nacido en Barcelona, en el conocido como Palacio de la Reina, de los Reyes de Aragón, en 1535, tras el nombramiento de su padre como ayo del Príncipe Felipe, fue nombrado paje del mismo, siendo educado junto a éste y teniendo el privilegio de portar su guión. Acompañó al príncipe en su matrimonio con María de Portugal y en su retiro, de duelo, tras la muerte de parto de la misma.

Igual que su padre, desempeñó importantes cargos en la corte de Felipe II, destacando, entre otros, los de Embajador en Roma (1561), Consejero de Don Juan de Austria durante la Rebelión de las Alpujarras (1568 – 1571), y segundo jefe de la Flota de la Santa Liga en la Batalla Naval de Lepanto (1571), siendo suyo, quizás, gran parte del mérito de la victoria. Tras este triunfo, fue nombrado con otros importantes cargos, como Gobernador de Milán (1572) y Gobernador de los Países Bajo (1573), en cuyo puesto falleció.



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