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una Ventana desde Madrid

Andalucía

Sevilla, Museo de Artes y Costumbres Populares (I)

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 12 de noviembre de 2014


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla

El Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla tiene su sede en el Pabellón Mudéjar, un edificio construido con motivo de la Exposición Iberoamericana celebrada en la capital andaluza en el año 1929 y situado en la Plaza de América. En dicho lugar, se levantan igualmente otras dos monumentales e interesantes construcciones también realizadas con motivo de dicha exposición: una es el Museo Arqueológico de Sevilla, situado enfrente (al Sur) del que veremos en este reportaje; y la otra es el Pabellón Real, al Este de los dos anteriores museos y en el que está previsto que se instale el Museo Bellver1.

El Pabellón Mudéjar, también conocido como Pabellón de Arte Antiguo e inicialmente llamado Pabellón de Manufacturas y Artes Decorativas, es una obra del afamado arquitecto Aníbal González Álvarez-Osorio2, autor también tanto de los otros dos edificios antes mencionados como del diseño de la propia Plaza de América. Durante la Exposición Iberoamericana, en este pabellón estuvo ubicada la Sección de Arte Antiguo, una colección de 2.314 piezas artísticas, de heterogénea composición en cuanto a la importancia de las obras en ella expuestas, ya que al igual que había algunas de indudable valor artístico, cultural, económico, y/o histórico, como la Cruz de la Victoria, también aparecían otras cuya utilidad expositiva parecía reducirse a la exhibición que de las mismas hacían sus titulares.

El museo, institución creada en el año 1972, es propiedad del Estado y de su gestión se encarga la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Cultura y Medio Ambiente. Desde el sus inicios tuvo su sede en este edificio, primero ocupando sólo una parte de él y luego, al necesitar una superficie expositiva y de trabajo superior, la totalidad del mismo. Un aumento de espacio que, a pesar de totalizar 5.496 metros cuadrados abiertos al público y 1.457 destinados a actividades internas del museo, no ha cubierto todas sus necesidades según éstas han ido aumentando progresivamente. Las salas de exposición se reparten entre la planta principal, o planta baja (salas I, II, VI y VII de exposiciones permanentes y III a V de temporales), la primera planta (salas I a VII de exposición permanente, en la actualidad cerradas -noviembre de 2014-) y el centro de la planta semisótano (salas I a XII) donde también se encuentran un bar-bodega andaluz, la tienda del museo y la sala de reproducciones audiovisuales. En esta misma planta, pero fuera ya del espacio visitable, están los almacenes y laboratorios del museo, siendo la segunda planta el lugar donde se ubican el salón de actos y la biblioteca del mismo.

El Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla es un medio de enseñar a sus visitantes la Etnografía3 sevillana, ya que además de exhibir los elementos utilizados en la zona, muestra la interrelación de los mismos con las gentes del lugar, revelándonos su cultura, sus tradiciones y el transcurrir de sus vidas, todo ello dentro de un mensaje que nos quiere transmitir que el aprecio por la sociedad de uno no debe llevar aparejado el desprecio por la del otro. Así, en la Guía Oficial del centro podemos leer:

"El respeto por la diversidad cultural se cimenta en la reflexión sobre las diferencias culturales y los museos etnográficos y antropológicos han ayudado desde el siglo pasado, a difundir esta idea entre los ciudadanos, combatiendo peligrosos tópicos creados sobre las diferencias raciales, lingüísticas o económicas."

Localización: Plaza de América, 3. 41013 Sevilla.


* * *

En esta primera página dedicada al Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, vamos a recorrer la planta principal del mismo, en donde, además de las salas destinadas a exposiciones temporales, se encuentran las dedicadas a la Colección de Encajes y Bordados Díaz Velázquez y a la recreación de las diferentes dependencias laborales y particulares de la Vivienda de la familia Díaz Velázquez.


Colección Díaz Velázquez. Encajes y bordados

Comenzaremos nuestro recorrido por las salas dedicadas a la Colección de Encajes y Bordados Díaz Velázquez, donada en el año 1979 al Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla para que tuviera una utilidad pública y, a su vez, no fuera disgregada. Estamos, pues, ante el fruto del trabajo de dos generaciones de esta familia cuyo origen encontramos en Doña Isabel Velázquez Neupaver (1868-1942), quien a finales del siglo XIX puso en marcha en Jerez de la Frontera (Cádiz) un negocio dedicado a la confección de ajuares4 de boda. Es entonces cuando se adquieren algunas piezas bordadas entre los siglos XVIII y XIX con el fin de que sirvieran como modelos para las futuras creaciones. La buena marcha del negocio hace que se éste sea trasladado a Sevilla, incorporándose a él las dos hermanas mayores, María Josefa (1893-1981) e Isabel (1896-1989), quienes, además de incrementar la colección ya iniciada con la compra de una serie de bordados cultos y populares de entre los siglos XVI y XIX, lograrían reunir y conservar una buena parte de las obras confeccionadas en el taller familiar desde que el negocio echara a andar, a finales del siglo XIX, y hasta el año 1980. En cuanto a la Colección de Encajes, ésta surge gracias a la mayor de las hijas, María Josefa, que en vista de la cantidad de encajes de todo tipo y procedencia que se utilizaban en el taller de lencería, decidió guardar muestras de aquellos que la familia adquiría para el negocio.

A partir de 1940, María Josefa e Isabel toman las riendas del taller, momento en que dejarían atrás la realización de lencería y de ropa infantil y centrarían el trabajo en el bordado de ajuares domésticos; y si bien en un primer momento incluyeron en el negocio la compraventa de encajes, pronto esta idea fue desechada. A este período pertenecen algunas obras, como son las mantillas, u otras piezas de mayor tamaño que, tras no ser vendidas, fueron conservadas y unidas a una colección familiar, que fue completándose con otras prendas adquiridas más adelante.

Catalogadas y estudiadas por la investigadora Doña Nieves Concepción Álvarez Moro, hoy podemos contemplar una muestra de esta irrepetible colección en las salas I y II del museo.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala I: Bordados

Bordados en blanco

Empezamos con la Sala I: Bordados, donde veremos una muestra de telas y prendas bordadas que se dividen en distintos apartados en función de la técnica y los materiales empleados, y el uso para el que fueron confeccionadas. A través de los carteles expositivos, obtendremos una detallada explicación de cada uno de estos apartados.

Así, primero encontraremos los Bordados blancos, o bordados en blanco, nombre dado para distinguirlo del bordado a color y que si bien tiene su origen ya en el siglo XIII, es en el XVI cuando se afianza, apareciendo asimismo nuevas técnicas y dibujos. Sin embargo, la distinción entre blanco o color ha ido cayendo en desuso debido a que la utilización de cada una de estas hebras de hilo no influye ya en la técnica que se ejecute para la elaboración del bordado, denominándose así, pues, tanto los realizados con uno como con otro.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cuadrantes y muestras de mantelería

Cuadrantes y muestras de mantelería

La ejecución de este bordado comienza pasándose el dibujo que se quiere realizar a la tela en la que será representado, decidiéndose entonces si se hará con bastidor5 (recomendable especialmente en telas de gran tamaño, pues la tensan y permiten un mejor acabado del producto), o a mano, sin la utilización de esta herramienta. Varios son los tipos de puntos y de técnicas que se pueden ejecutar y que están presentes en las telas expuestas, pero no pasaremos a enumerarlos aquí, pues no es ese el cometido de este reportaje, sino el de mostrar aquello que podremos ver en el museo, explicando brevemente su historia y características. Sí es importante destacar que los bordados más antiguos son más variados en lo que a distintos tipos de puntos y adornos se refiere, haciéndose más sobrios conforme fue pasando el tiempo.

Lo primero que veremos en la sala será, a un lado, una serie de Dechados6 realizados por las anteriores dueñas de la colección a comienzos del siglo XX cuando contaban con entre 6 y 16 años de edad. Se trata de las labores que entonces se encargaban a las niñas en los colegios con el fin de irlas iniciando en la actividad del bordado. A continuación, hay otras piezas de mayor perfección, notándose esto en la calidad de los puntos, los dibujos y la técnica de deshilar la tela, así como la presencia de algunas iniciales y motivos nobiliarios, realizados estos últimos por una bordadora más experimentada. Al otro lado, hay unos Cuadrantes y muestras de mantelerías, piezas del muestrario del negocio familiar que se hicieron entre los años 1914 y 1918. Asimismo, en este apartado veremos algunas obras hechas con punto de zurcido y punto de plumeado, o de Bolonia, característicos ambos del taller de Díaz Velázquez a partir de los años 30.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Prendas de mesa

Prendas de mesa

El siglo XVII significó el afianzamiento del bordado en blanco, gracias a que éste comenzó a utilizarse para adornar la ropa de ese mismo color, siendo el uso de estas prendas (tanto de lencería como de ajuar doméstico) un signo distintivo de la clase alta.

Así, podremos contemplar Prendas de mesa, es decir, mantelerías de 4, 6, 8 y hasta 12 cubiertos que, con motivos y adornos de lo más variado, servían para realzar las vajillas y cuberterías de sus propietarios ante los comensales e invitados. También llegó el bordado a la Ropa de cama, como los doseles y los cortinajes, comenzando en el siglo XVII y prolongándose en el XVIII y el XIX con las imitaciones del bordado popular y la utilización de finas telas y ricos adornos (incluyendo encajes), si bien las primeras manifestaciones en Europa de bordados en los ajuares de las camas están datadas del siglo XVI. Otra muestra del lujo de los señores estaba en las ropas de su servidumbre, quienes vestían con puños bordados, delantales con remates, curiosas cofias7, etc. En lo que se refiere a la Ropa femenina, los delantales fueron unas prendas también utilizadas por las chicas jóvenes hasta bien entrada la década de los años 20 para que estuvieran "arregladas" en casa; sin embargo, su uso finalmente se limitó al servicio y a las clases menos pudientes. En cuanto a la lencería, ésta tuvo un amplio desarrollo desde comienzos del siglo XX, sobre todo entre las novias de clase social alta.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Ropas infantiles

Ropas infantiles

También las Ropas infantiles eran una forma de mostrar la buena reputación de la familia. Las que se muestran en el museo se estuvieron realizando hasta la década de los años 40 y con este tipo de prendas se podía ver a muchos de los niños de las familias burguesas de prácticamente toda España. Aquí, podremos contemplar algunas vestimentas del siglo XIX, destacando una camisita realizada en 1897 por la madre de las donadoras para el bautizo de la hija mayor, así como otras prendas de finales de los años 30 y principios de los 40.

En este intento de mostrar el prestigio social, también se integró el bordado en la Ropa litúrgica, la cual era, en gran parte, donada o costeada por ricas familias como devoción a determinadas iglesias, capillas, santos, etc., o para que adornaran las capillas que más tarde servirían como panteones familiares.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Bordado en seda

Bordado en seda

A continuación, veremos una muestra del Bordado en sedas, trabajo de enorme labor en el que se utilizan hilos de seda y distintas técnicas con las que lograr, en ocasiones, efectos similares a los de las obras pictóricas. No en vano, tal y como leeremos en el cartel explicativo, los romanos denominaban a esta forma de bordado "acu pictae", o "pintura de aguja". Si bien los tipos de puntos usados son variados (consiguiendo motivos planos y en relieve), predominan algunas técnicas, como la del llamado punto de matiz, o matizado, en el que los motivos se cubren con pequeñas puntadas de seda de diferentes tonos de un mismo color, la del punto de nudos, con la que también se consigue ese efecto matizado, o la del matiz cortado, o matiz chino, en el que los dibujos ornamentales están formados en estrechas bandas separadas.

El bordado en sedas se ha utilizado siempre para la decoración de piezas de cierta distinción, ya fueran civiles o religiosas, y ya a partir del siglo XVI se comienza a emplear en cuadros, destacando de manera ejemplar los bordadores españoles. Asimismo, en el siglo XIX fue el adorno primordial de una prenda de sobra conocida hoy día. Hablamos del mantón de Manila, importado por mercaderes filipinos desde Cantón; una importación que se vio interrumpida cuando España pierde sus colonias en 1898, entre ellas Filipinas, y que favoreció que se crearán varios talleres en algunos pueblos sevillanos en los que se realizaba de manera artesanal esta prenda.

En la vitrina, podremos ver algunas piezas expuestas, entre las que destacan un mantón de Manila hecho con el ya mencionado punto de matiz chino, o un paño (en la fotografía) realizado también con técnica de matizado, pero a punto de nudos, y formado por diez franjas en las que se repiten los motivos decorativos de pavos reales.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Bordado en oro

Bordado en oro

En la misma vitrina anterior, veremos ejemplos del Bordado en metales nobles, también llamado Bordado en oro por ser similar a éste el aspecto de los hilos de metal utilizados en algunas de estas labores; y aunque a partir del siglo XVI lo que se usaba era la plata dorada, se siguió denominando por tradición "hilo de oro" al material empleado. Estas obras adquirieron gran fama en España en el siglo XVIII y, a pesar de que hoy día no son tan abundantes como antaño, aún se llevan a cabo en varios talleres repartidos por Andalucía, especialmente en la provincia de Sevilla. En cuanto a las técnicas y puntos empleados, éstos fueron muy variados a medida que fue pasando el tiempo e iban apareciendo nuevos métodos.

El expositor nos muestras dos obras de este tipo de bordado que pertenecen a la Colección Díaz Velázquez y que merecen nuestra atención. Por un lado, un paño litúrgico bordado en tela fina de lino, y por otro lado, una pieza de tul de gran tamaño que podría ser un chal8 y que está decorado con pequeñas piezas metálicas, algo que comenzó a emplearse en el siglo XVII, si bien la prenda que vemos aquí es del XIX.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Bordado popular

Bordado popular

Terminaremos el recorrido de esta primera sala con el apartado que se dedica al Bordado popular, el cual, como se nos explica en el cartel, se identifica en función de las telas utilizadas y del color de los hilos. Así, la tela más usada es la que se denomina como lienzo casero, con una trama9 y una urdimbre muy definidas que ayudan a la tarea de contar los hilos. Por lo que respecta a los colores, los más habituales son el negro sobre el blanco, los tonos fuertes y, más adelante, el uso del blanco sobre el blanco.

Poco, o casi nada, se sabe de su origen, siendo éste muy incierto, a pesar de algunas afirmaciones que apuntan que desde antiguo existía un bordado popular que fue evolucionando tras entrar en contacto con técnicas provenientes de Oriente, Europa y el Norte de África. Es a partir del siglo XV cuando se presenta tal y como lo conocemos hoy, prolongándose su auge hasta el XVIII; ya en el XIX, los avances en los procesos industriales y el cambio de tendencias por un gusto mayor de lo que viene de fuera hace que los bordados autóctonos caigan en desuso.

Muchas y muy variadas son las técnicas utilizadas, algunas de las cuales podremos ver en la sala, donde se exponen piezas procedentes de Huelva. Destacaremos las de Bordado serrano, utilizado para adornar algunas prendas de ropa, como los camisones; el Cortadillo, predominante en las labores de la Sierra de Huelva y que, usado principalmente para ornamentar ropas de casa, aquí vemos representado en unas tiras bordadas del siglo XIX; y por último, los Deshilados, llamados así porque antes de comenzar el bordado, se extraen los hilos de las partes de la tela que se van a adornar.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala II: Encajes

Sala II: Encajes

Contigua a ésta, tenemos la Sala II: Encajes, en la que, como su nombre indica, veremos algunos de los encajes que forman parte de la colección y que están expuestos en tres grupos principales: los encajes genuinos, aquellos que están realizados íntegramente a mano y que se dividen, a su vez, en encajes de aguja y de bolillos (ambos llamados así por la herramienta utilizada en cada uno); los encajes mecánicos, que son los fabricados íntegramente a máquina, dentro de los cuales también encontramos los tules bordados; y los encajes de aplicación, también conocidos como mixtos por haber en ellos una parte hecha a máquina y otra a mano. Para diferenciarlos entre sí, cada uno cuenta con características propias que nos ayudarán a ello. Así, por ejemplo, los encajes de aguja cuentan con el "bucle", el tramo de hilo ondulado que se une con el siguiente por medio del "enlace". Por su parte, los encajes de bolillos tienen las "torsiones", dos hebras de hilo entre sí, y los "trenzados", que son cuatro hebras, que mediante las distintas combinaciones dan lugar a las diferentes labores. En cuanto a los puntos empleados, cada tipo de encaje utiliza los que son más habituales dentro de su género.

Por otra parte, todos los encajes cuentan con dos partes principales distintas entre sí. Por un lado, el fondo, espacio en el que se distribuyen los motivos ornamentales y parte más ligera y transparente del encaje. Y por otro lado, los nutridos, zonas más opacas que forman los motivos decorativos en sí. El fondo más frecuente es el "reticulado", hecho con finas mallas a la vez que se realizan los motivos, si bien en ocasiones se hace después. Asimismo, algunos usan un fondo formado por los huecos que quedan entre los motivos al unirse unos con otros, mientras que también los hay formados por "bridas", o "barretas", a las que van unidas dichos motivos.

Como podremos ver en muchas de las piezas expuestas, la forma más generalizada que toman los encajes es la de bandas de mayor o menor anchura que después se unían, bien entre sí, bien a otras piezas. Así, los "entredoses", bandas de bordes rectos, servían para unir dos telas. En cambio, las "puntillas", con el borde superior ("pie") recto y el externo ("cabeza") ondulado o con picos (y donde se presenta la mayor decoración), se usa normalmente para rematar telas. Algunos encajes se confeccionaban con el fin de unir las bandas entre sí y formar de este modo la prenda en cuestión, como es el caso de las mantillas; esto se hacía con el llamado punto de entolar, cuya persona encargada era la "entoladora" y con el que las uniones quedaban invisibles. De este modo, cuando este tipo de encajes se hacían para una prenda concreta, ésta pasaba a denominarse "pieza original", mientras que la "pieza fraguada" era la que concebía la entoladora, que, con gran experiencia, podía llegar a usar bandas de encajes rectos de más de 30 centímetros de ancho, consiguiendo así piezas de mayor tamaño.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Encajes de aguja

Encajes de aguja

Como decíamos antes, los Encajes de aguja, en cuya elaboración destacaron países como España, Bélgica, Francia e Italia, son aquellos que se han elaborado con esta herramienta, si bien hay que tener en cuenta que las agujas empleadas son distintas en cada labor. Dentro de este grupo hay varios tipos, o géneros, habiéndose conservado en los fondos de la colección cuatro de ellos.

Por un lado, el Encaje de Punto de Venecia, uno de los más importantes de los realizados en Italia y, más tarde, en Francia; de él destaca su fondo y, muy especialmente, los motivos en relieve y su densidad. Por otro lado, el Encaje de Alençon, caracterizado por los motivos de notable relieve con que cuenta en los bordes; su fondo fue, primero, de bridas, mientras que posteriormente se hizo con mallas hexagonales que a veces iban decoradas con pequeños adornos. El tercero es el Encaje de Gaze, realizado con hilos extremadamente finos que forman un fondo de malla hexagonal. Y finalmente, el Encaje de Malla, realizado sobre todo con el llamado punto de nudo; éste se elabora en dos fases: primero, con una aguja específica con forma de lanzadera y un instrumento denominado mallero que sirve para determinar el tamaño del vano de la malla; y después, se decora con motivos bordados en diferentes tipos de puntos.

Mientras que este último tiene un carácter básicamente popular, los tres primeros son considerados cultos y siguen un mismo proceso en su técnica de elaboración. Así, primero se calca el diseño en un pergamino que luego se cortará en trozos que irán numerados. A continuación, se pica y se refuerzan estos trozos con tela. Seguidamente, a través de los agujeros del picado se pasa un hilo que hará de armadura de la labor y con el que se delinea el dibujo. Después, se llevan a cabo los motivos en sí, mediante punto botonero, y el fondo, bien de bridas o de malla. Y por último, una vez que el encaje está hecho, se retiran los trozos de pergamino.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Encajes de bolillos

Encajes de bolillos

El otro tipo de encaje hecho a mano es el Encaje de bolillos, dentro del cual se pueden distinguir varios tipos que tienen en común el instrumento usado para su confección y que le da nombre: los bolillos, unas piezas que cuentan con una "cabeza" en la que se enrolla el hilo y que se cruzan entre sí para ir realizando el encaje sobre una almohadilla llamada "mundillo"; en ella, se ha fijado previamente una tira de cartulina con el dibujo del diseño a hacer y los alfileres colocados en él para servir de guía.

En las muestras expuestas, podemos ver un ejemplo de diferentes géneros de encajes que, a su vez, presentan peculiaridades entre sí. No entraremos a detallar cada uno de ellos, pues no es ese el fin de este reportaje, pero dentro de ellos podemos destacar los llamados Encajes derivados de Flandes, divididos en dos: Encajes Duquesa, realizados siguiendo las pautas de los derivados de Flandes antes del siglo XVII y caracterizados por una decoración de flores que ocupa toda la labor, así como por el fino hilo utilizado para el conjunto, salvo en el contorno, para el que se usa uno más grueso; y Encajes de Valenciennes, que se fijan en los modelos de Flandes hechos a partir de mediados del siglo XVII, se utiliza el mismo hilo (normalmente blanco) para toda la obra, la cual se hace de manera conjunta, carecen de relieve y presentan una serie de pequeños agujeros que rodean los motivos ornamentales.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Encajes de fondos decorados

Encajes de fondos decorados

Aparte de los derivados de Flandes, y relacionados con ellos, están los Encajes de fondos decorados, en los que el fondo y los nutridos se van haciendo a la par; sin embargo, en éstos el relieve es mayor y los motivos no van rodeados con calados, sino con una hebra más gruesa. Entre ellos, se pueden distinguir, a su vez, varios géneros, como por ejemplo: Encajes de punto de París, que ya se hacían a finales del siglo XVIII en esta ciudad y que tienen un carácter culto, destinándose su uso, entre otros, a adornar ropa de hogar, prendas litúrgicas y lencería; Encajes de Chantilly, cuyo origen encontramos en la segunda mitad del siglo XVII y teniendo su principal centro de elaboración en esta ciudad francesa, son de carácter culto y se utilizan básicamente en prendas femeninas, siendo la más características la mantilla; Encajes de blonda, de origen español y carácter culto, se caracterizan por utilizar dos tipos de seda (retorcida y mate, para el fondo, y brillante y laxa, para los nutridos), por usar de manera exclusiva el llamado punto de trapo, por su decoración de flores y por los bordes ondulados, teniendo un carácter culto y siendo usado sobre todo en prendas femeninas, incluyendo, como el anterior, la mantilla; Encajes de Malinas, propios de esta ciudad de Flandes y de amplia elaboración en Cataluña para adornar ricos ajuares y prendas civiles y religiosas, se realizan con hilos blancos y finos para el fondo, y un cordoncillo más grueso para el borde; y Encajes de Lilles, parecidos a los de Malinas (de ahí que sean llamados Encajes gemelos), tienen el fondo formando mallas hexagonales que se ven salpicadas de pequeños motivos ornamentales florales.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Encajes mecánicos

Encajes mecánicos

Continuamos ahora con los Encajes mecánicos, es decir, aquellos elaborados con máquinas, consiguiendo unas labores muy parecidas a las realizadas a mano, sobre todo a la hora de imitar algunas técnicas, como las de los bolillos, de ahí que también sean conocidos como encajes de imitación.

Cabe mencionar asimismo el ahorro económico que supuso para la historia el momento en que comenzaron a fabricarse tules11 mecánicos que sirvieran de base a los motivos. Así, el primer telar con el que elaborar mallas lo inventó un obrero llamado Hammond en el año 1768 y con él se conseguía un producto similar al encaje de Bruselas, con el problema de que se rompía fácilmente. Más adelante, en 1809, John Heathcoat utilizó en su taller de Leicester (Reino Unido) un telar de bobina con el que logró fabricar un tul de malla reforzada, convirtiéndose así en el primero en patentar un encaje mecánico. Pero el punto más alto de la mecanización de los procesos de fabricación de encajes vino entre los años 1836 y 1838, cuando Ferguson usa la técnica del telar de Jacquard con el telar de tul circular. Así, se podía hacer a un tiempo el fondo de la malla y el motivo del encaje, dando como producto lo que se conoce como encaje de Cambray. Después de ese momento, el paso de los años trajo el perfeccionamiento de las máquinas, que conllevó a la realización de unas mejores labores, destacando ciudades Nottingham (Reino Unido), Calais y Lyon (ambas en Francia).

En la sala, podremos ver los ya mencionados Encajes de Cambray, los cuales han llegado a ser considerados como las imitaciones más perfectas y antiguas de los encajes de Chantilly; se trata de delicadas piezas cultas usadas para adorno, como mantillas, toquitas o chales. En cuanto al encaje de Valenciennes, éste también tiene su imitación mecánica, favorecida por su falta de relieve, lo que facilita la labor; de este modo, la "copia" más perfecta de este género es el llamado Encaje de Calais, cuyo uso es el mismo que el de los realizados a mano. Igualmente, se han imitado de manera mecánica los encajes de blonda y los encajes de Lille, utilizados para prendas femeninas.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Encajes de aplicación

Encajes de aplicación

Por último, veremos en esta sala los Encajes de aplicación, o mixtos, los cuales están compuestos por una parte hecha a máquina y otra a mano. En ellos, el fondo es siempre un tul mecánico, generalmente de mallas hexagonales, mientras que los motivos están hechos de forma manual con bolillos, o a aguja, o ambos.

Así, el Encaje de aplicación de Bruselas fue una de las obras más ventajosas para los encajeros de Bélgica, especialmente tras la invención del tul mecánico, que permitía realizar piezas de mayor tamaño a un coste menor. Por otro lado, los Encajes de aplicación a bolillos cuentan con unos motivos muy parecidos a los encajes Duquesa, ya vistos, con la salvedad de que los de técnica mixta tienen un acabo más fino al no perder transparencia los motivos por ir éstos aplicados sobre el tul mecánico; asimismo, estos encajes son a veces complementados con adornos de pequeño tamaño hechos a aguja. Respecto a los Encajes de aplicación a la aguja, los motivos son hechos de manera parecida y con dibujos similares a los de punto de Gaze.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Tules bordados

Tules bordados

Dentro de este grupo, encontraremos los Tules bordados, cuya elaboración consta de dos fases: primero, se realiza a máquina el tul mecánico, es decir, el fondo de la pieza; y después, ese fondo será bordado a mano en un bastidor, imitando a veces los motivos de otros encajes, como los de blonda o los de Chantilly.

Aunque su fabricación está muy extendida en España, sobre todo en las zonas rurales como sustitutos para las mantillas hechas de blonda por ser menos caros, Granada y Barcelona son los dos grandes núcleos en los que destacan los trabajos de estos tules. Así, en la ciudad andaluza reciben el nombre de Blonda Granadina por su gran semejanza con la blonda auténtica; por su parte, la técnica aplicada en los talleres barceloneses se conoce como Blonda Bordana, o Bordalesa, por la imitación que hacen de estos encajes catalanes. El resultado es, en el caso de los tules de Barcelona, unas piezas de fondos muy decorados y ligeros, mientras que los de Granada presentan un aspecto más macizo.

Los tules bordados que guarda la colección están hechos sobre todo en puntos como el de cadeneta, el de festón y el de espíritu, y algunas obras cuentan con unos adornos bordados que bien podrían haber tomado más como modelo el encaje de aplicación de Bruselas que el de blonda, o el de Chantilly.


Colección Díaz Velázquez. Vivienda

En el año 1908, la familia Díaz Velázquez trasladó su negocio de bordado y confección desde la ciudad de Jerez, en la provincia de Cádiz, hasta la de Sevilla, capital de la provincia homónima. Allí, y tras vivir primero en la Calle Mercaderes y a continuación en la Calle Alfonso XII, accedieron a la compra de una parcela de terreno en El Porvenir (nota al pie), en donde construyeron, en la esquina de las Calles Brasil y Río de la Plata, la Vivienda cuyas dependencias vamos a ver reproducidas más adelante. El proyecto de obra de esta casa, diseñada casi en su totalidad por María Josefa, la hija mayor del matrimonio Díaz Velázquez, fue firmado por el prestigioso arquitecto Vicente Traver Tomás (Castellón de la Plana, 1899 - 1966, aunque otras fuentes establecen 1970 como año de su muerte), sustituto de Aníbal González en la dirección de las obras de la Exposición Iberoamericana. En el edificio, se va a instalar, en la planta baja, o principal, el espacio de trabajo del negocio familiar, Casa La Francesa, y en la primera planta, la zona de vida de la familia, quedando así delimitados y separados ambos espacios.

La casa es un ejemplo de la que se puede considerar como vivienda típica de fines del siglo XIX de la alta burguesía andaluza. Dentro de los diferentes estilos y modelos de mobiliario existentes en ella, tienen mayor peso los ingleses, pero no por ello dejan de encontrase elementos españoles de Estilo Renacimiento12, o de influencia francesa, como puede ser el Estilo Imperio13, conocido en España por Estilo Fernandino 14. Todo este mobiliario tiene diferentes orígenes, siendo algunos adquisiciones familiares de antigüedades y otros encargos específicos realizados a importantes ebanistas15 sevillanos de la época, como pueden ser Alcoba o Francisco López.

La reproducción de las dependencias se ha logrado realizar a partir del trabajo de recopilación de documentos realizado por la investigadora y doctora en Historia del Arte Doña María de las Nieves Concepción Álvarez Moro. Comencemos a continuación nuestro recorrido por unas salas en donde se ha logrado recrear aquellas en las cuales durante dos generaciones una misma familia vivió y trabajó en un negocio en el que el valor de sus productos se puede establecer por el hecho de que parte de los mismos está hoy expuesta en un importante museo de su propia ciudad.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Patio interior del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla

Patio interior del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla

En la Sala VI: Vivienda. Dependencias laborales, se muestra la recreación de tres espacios, el Planchador, el Almacén y la Sala de Ventas, tal y como estaban distribuidos en la vivienda de la Calle Brasil, cuya planta principal estaba toda ella ocupada por el negocio y en donde estos tres espacios se conservaron hasta la muerte de la última de las hermanas Díaz Velázquez. A estas dependencias hay que añadir el taller de bordado entonces existente, aunque desde el año 1924, la mayor parte de sus bordados eran encargados a trabajadoras particulares, quienes los confeccionaban desde sus propios domicilios, llegando a contar la La Francesa con más de cien de dichas bordadoras.

En los años 40 del siglo XX, tras la muerte de los padres, las hermanas realizaron algunas modificaciones en el negocio que, sin descuidar la calidad, les permitió afrontar los duros años posteriores a la Guerra Civil Española (1936-1939). Así, además de cambiar el nombre del negocio, que pasa a llamarse Díaz Velázquez, centran su producción en las colchas, los juegos de cama y las mantelerías, dejando la confección de ropa interior y de canastillas16. La ingente labor de dirección y administración de la casa y el negocio se lo dividieron entre las tres, encargándose cada una de ellas de aquello para lo que mejor estaba dispuesta o capacitada. Así, María Pepa se encargó de la labor artística, creando nuevos diseños y plasmando los mismos en dibujos que entregaba a las bordadoras, varios miles de los cuales conserva el museo; Isabel ocupó el lugar de su padre, encargándose de la labor administrativa (oficina, pedidos, etc.) y del corte de las telas que se entregaban a las trabajadoras; y Rosario se encargó de organizar la casa, conforme al significado de la marca Díaz Velazquez, dotándola de un ambiente de sencilla elegancia.

En 1972, las hermanas trasladan su domicilio desde la casa de la Calle Brasil a un piso de la Plaza Nueva, también en la capital sevillana, momento en que desaparece el taller de bordado, conservando su actividad las tres dependencias que vemos a continuación hasta 1981, año en que muere María Pepa. Así, Isabel decide cerrar el negocio (Rosario ya había fallecido anteriormente) y concentrar sus energías en la idea que habían alumbrado las tres hermanas de donar esta magnífica colección a la ciudad en que vivieron y triunfaron, un éxito construido a base del trabajo, la decisión y la perseverancia que hicieron de la marca Diaz Velazquez un sinónimo de calidad y distinción.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cuarto planchador de la familia Díaz Velázquez

Planchador del negocio familiar Bordados Díaz Velázquez

La primera dependencia que vamos a ver recreada es la del antiguo Planchador, el lugar en donde, tras el bordado de las piezas de ropa, éstas eran planchadas, utilizando para ello procedimientos tradicionales, y empaquetadas en cajas de su tamaño para el posterior almacenamiento o puesta a la venta. De dicha operación se encargaban las planchadoras más experimentadas de la empresa, que además eran quienes instruían a las nuevas, o, en su caso, de las aprendices, proceso este último que siempre era controlado por una de las hermanas Díaz Velázquez.

En la imagen, vemos los enseres y elementos de planchado utilizados en dichos menesteres por esta empresa. El cuadro situado en la pared del fondo es la Virgen de la Servilleta, una pintura del siglo XIX, copia de la obra original de Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617 - 1682). Las sillas de estilo sevillano situadas bajo esta pintura, la mesa auxiliar existente entre las mismas, los recipientes de cerámica para agua y almidón depositados sobre esta última, el perchero que aparece a la izquierda de la foto, la mesa de plancha central, el manguero17 y el planchero18 colocados encima de ésta, la mesa de costura de la derecha, la silla situada a su lado, la tabla de planchar que aparece en primer lugar y el calentador de planchas situado sobre la mesa de la izquierda, todos ellos, son del Siglo XIX. La mesa del calentador de planchas, adaptada para contener el gas que era utilizado como combustible con el que calentar aquel, es uno de los elementos más modernos de esta colección, fechándose en la primera mitad del siglo XX, aproximadamente en el año 1940. Otros elementos aquí expuestos, sobre la mesa de costura, son una máquina de rizar y diferentes instrumentos para coser.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cuarto almacén de la familia Díaz Velázquez

Planchador del negocio familiar Bordados Díaz Velázquez

La siguiente sala expuesta es el Almacén, donde destacan los muebles de gran tamaño, la mayor parte de ellos diseñados y construidos conforme a las ideas aportadas por las hermanas Díaz Velázquez. En ellos se guardaban las numerosas piezas de telas y cajas de hilos que eran necesarios para mantener el funcionamiento del negocio, estando destinados los tallboys19 del fondo, además de a guardar algunas de las prendas terminadas y puestas en venta, a contener gran parte de los numerosos dibujos y diseños utilizados en las labores de bordado. En el almacén también se acondicionaban las telas con que se dotaba a las bordadoras para que éstas realizaran su trabajo.

En el mobiliario del cuarto, destacan los grandes armarios, situados a la izquierda en la fotografía, y los tallboys, antes mencionados, construidos ambos modelos aproximadamente en 1920. Los primeros, de castaño encerado, están inspirados en los típicos armarios españoles realizados durante los siglos XVI y XVII. Los segundos, chapados con regrueso de caoba, son un tipo de mueble característico del estilo inglés Reina Ana20 de principios del siglo XVIII que, en este caso, están rematados por unas cornisas del estilo, igualmente inglés, Guillermo y María21, de finales del siglo XVII. El taquillón que vemos a la derecha está construido, también alrededor de 1920 sobre un mueble andaluz del siglo XVIII, conforme a un diseño de José María Díaz, el padre de las hermanas. La mesa, las sillas y la alfombra son del siglo XIX. La primera está realizada en estilo español Renacimiento y las segundas, en estilo popular según modelos ingleses; la alfombra es alpujarreña22. Finalmente, queda por mencionar el cuadro "La Divina Pastora", de la primera mitad del siglo XVIII y atribuido a Alonso Miguel de Tovar, o a su círculo.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala de Ventas de la familia Velázquez

Sala de Ventas del negocio familiar Bordados Díaz Velázquez

La tercera y última estancia, pero no por ello menos importante, es la Sala de Ventas, el lugar más público de todas las dependencias, ya que aunque estaba comunicada con las otras dos que hemos visto antes, era aquí donde se recibía al cliente, al que se le mostraban prendas ya terminadas, o donde se recibían los encargos que éste pudiera realizar. Es por ello que éste era el lugar más cuidadosamente amueblado y decorado, conforme al acostumbrado tipo de clientela, ya que de esta primera impresión podía depender la venta de un producto.

En esta sala se guardaban las prendas ya terminadas y destinadas a la venta, así como los diseños de posibles nuevas piezas. Por ello, los muebles, construidos en su mayoría con madera de castaño, están adaptados a esta labor de almacenamiento, habiéndose construido algunos de ellos con portalones en lugar de cajones. Este mobiliario fue diseñado conforme a las ideas de las hermanas Díaz Velázquez, quienes tomando como modelo distintos tipos de muebles, españoles e ingleses, los adaptaron a estas nuevas utilidades.

Los dos muebles de portalones, el que tiene la cruz procesional y los candelabros, así como el situado enfrente, bajo el cuadro de la Virgen, se construyeron en Sevilla alrededor de 1920, al igual que el taquillón situado al fondo, a la izquierda. El primero está basado en un mueble español de los siglos XVI y XVIII conocido como "mesa de refectorio23", al que se ha dotado de unos cajones de mayor capacidad; el segundo toma de modelo una pieza inglesa del siglo XVII de estilo Estuardo24; y el último, está construido conforme a los aparadores ingleses del siglo XVII, realizados en un período de transición entre el último estilo Tudor25 (Isabelino) y el Estuardo. Los gaveteros situados a la izquierda son de estilo Guillermo y María y están construidos también alrededor del año 1920. Las sillas son del siglo XIX; realizadas en España en el estilo Historicista existente entre mediados del siglo XIX y principios del XX, están basadas en diseños barrocos españoles y holandeses. La mesa es quizás el elemento hecho conforme a un estilo europeo más antiguo, del siglo XVI. La alfombra, en cambio, es el objeto más nuevo de esta sala, ya que es aproximadamente de 1940.

Recorramos a continuación los demás elementos expuestos, todos ellos de índole religiosa. Comencemos por los dos cuadros, uno situado por encima del portalón de estilo Estuardo y el otro sobre taquillón Tudor-Estuardo. El primero es un óleo sobre lienzo, obra de un discípulo de Bernardo Lorente, de la escuela sevillana del siglo XVIII, y representa a la Virgen bordando, un tema muy apropiado para el lugar; el otro es el "Descanso en la Huida a Egipto", un óleo sobre cobre, de autor anónimo, de finales del siglo XVIII. Sobre este último taquillón hay dos esculturas en madera dorada y policromada: la Inmaculada, a la derecha, y el Nazareno, a la izquierda, también de la escuela sevillana y del siglo XVIII. Finalmente, tenemos los bronces que vemos en primer lugar, unos candeleros y pebeteros de los siglos XVIII y XIX, y en el centro una cruz procesional.


En la Sala VII: Vivienda. Dependencias privadas, se recrean ocho habitaciones privadas de la casa que la familia Díaz Velázquez tenía en la Calle Brasil. Estas estancias particulares se situaban en la primera planta de la casa, totalmente separadas de las dependencias laborales de la planta principal que acabamos de recorrer, y una de ellas, el Escritorio, a pesar de estar en esta última planta y situarse por sus funciones entre dichas dependencias, se muestra aquí porque el acceso al mismo y su utilización siempre estuvieron muy limitados.

Como ya mencionamos antes, Rosario Díaz, la hermana de menos edad, siempre estuvo de manera voluntaria muy apartada del negocio, prefiriendo en su lugar encargarse del gobierno de la casa, por lo que gran parte de la decoración y de la atmósfera que se respira en las dependencias que tenemos a continuación son una muestra de su carácter y voluntad. Aunque la vivienda contaba con más dormitorios, aquí sólo se exponen los de las tres hermanas, cada uno de ellos reflejo de sus distintas personalidades.

A lo largo del recorrido, se irá viendo parte de las pinturas y piezas de plata reunidas por la familia a lo largo de su vida. De las primeras, destacaba la "Venida del Espíritu Santo", del círculo de Roelas, que las hermanas prefirieron, con buen criterio, donarlo al Museo de Bellas Artes de Sevilla; no obstante, se exponen interesantes obras de temática religiosa y civil, entre ellas una "Adoración del Sagrado Corazón" del pintor italiano del siglo XVIII Corrado Giaquinto (1711-1789). De las segundas, destacan, entre otras, algunas piezas del siglo XIX firmadas por la Real Platería de Martínez, de Madrid, y otras firmadas en 1932 por Cayetano González, prestigioso orfebre sevillano.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Recibidor de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Recibidor de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Comencemos el recorrido por el Recibidor, que además hacia funciones de distribución, o separación, entre las zonas privada y laboral, ya que desde él se podía acceder a ambas a través de una escalera que del mismo arrancaba. En él, destacan, además del mobiliario, muestra de los gustos de las propietarias, una colección de cuadros que el pintor costumbrista26 José Montenegro (1865 - 1929) realizó entre los años 1895 y 1909 y que le fueron comprados por el padre de estas hermanas.

Del siglo XIX son el entredós, la esquinera, la mesa velador y la pareja de mecedoras. El entredós de la pared de la derecha, de finales de dicho siglo, está construido en madera de caoba y es de estilo Isabelino, de la época de Isabel II, habiendo sido trasladado hasta el recibidor de la casa desde la vivienda de los padres de las donadoras; la esquinera es igualmente de caoba; la mesa velador procede aproximadamente del año 1840 y está inspirada en el estilo español desarrollado durante la época de la Reina Gobernadora María Cristina; la pareja de mecedoras son también de fecha próxima a 1840, de caoba y de Estilo Isabelino. La mesa de tapa abatible es un diseño basado en los muebles ingleses abatibles iniciados durante el reinado de la Reina Ana. El banco y la bastonera son del siglo XX; el primero se fabricó para el Pabellón de Cuba en la Exposición Iberoamericana de 1929 y la segunda es una obra de cerámica decorada con paisajes de la Romería del Rocío y realizada alrededor de 1930 por la sevillana Fábrica González, del barrio de Triana. La alfombra, de las Alpujarras, es de finales del siglo XIX.

Además de los paisajes costumbristas mencionados antes, en la habitación se encuentra también una pareja de grabados del siglo XIX, "Loxa y Graneda", del grabador alemán C. Daumerlang, situados a ambos lados de un reloj del siglo XIX realizado en Cádiz por la Fábrica de Rafael Genda; y una litografía iluminada, "Entrada a la Cueva", del artista francés Carles Vernet (1758 - 1836).

En cuanto a los elemento situados sobre el mobiliario, tenemos: sobre la mesa velador, un tarjetero de plata de finales del siglo XIX; sobre la mesa abatible, una talla en madera del Niño Jesús de finales del siglo XIX, una batea de plata a la izquierda y un cuenco del mismo material a la derecha; sobre la esquinera, un quinqué de cristal opal de principios del siglo XX; y finalmente, sobre el entredós hay un frutero de plata y dos compoteras de cristal.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Pasillo de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Pasillo de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

En la vivienda de la Calle Brasil, los dormitorios quedaban separados del resto de los cuartos por un Pasillo que comenzaba en la escalera de comunicación entre las plantas principal y primera.

Aquí, vemos una cómoda de la primera mitad del siglo XIX de estilo fernandino y dos sillas de mediados de dicho siglo de los mismos estilo y material. El espejo dorado es del año 1942 y es producto de la Fábrica "La Veneciana", de Sevilla. Sobre la cómoda, vemos una talla del Niño Jesús de finales del siglo XVIII dentro de un fanal, dos quinqués de porcelana del siglo XIX y una escribanía, también de porcelana, de la primera mitad del siglo XIX.

En ambos extremos de la pared de enfrente, aunque no se puede ver bien en la fotografía, hay una pareja de apliques corniformes27 de porcelana del siglo XIX; hacia el centro, vemos una pareja de pequeños cuadros (óleo sobre cobre) de principios del siglo XVIII con Santa Rosa de Lima y Santa Rosa de Viterbo; por debajo de cada óleo, hay una pareja de repisas de principios del siglo XIX de porcelana alemana de Volkstedt-Rudolstadt, en Turingia; y finalmente, en el centro de los anteriores cuadros, tenemos un reloj de marquetería del siglo XVIII procedente de París.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Dormitorio de Rosario Díaz Velázquez

Dormitorio de Rosario Díaz Velázquez

El Dormitorio de Rosario Díaz Velázquez será el primero de los de las tres hermanas que veremos. No hay que olvidar que es el de la hermana que se encargó voluntariamente de la administración de la casa, prefiriendo esta labor a la de otras actividades en el negocio familiar, luego en él es donde mejor se pueden reflejar sus verdaderos gustos. Casi todos los muebles de la habitación fueron comprados en el mercado de antigüedades y la mayoría son de estilos ingleses dieciochescos. Entre ellos, destaca la cómoda-escritorio de violín, que vemos a la izquierda del cuarto, de nogal y típica del estilo Reina Ana.

De ese mismo período son la mesa y el secreter, construidos sobre el año 1900, situados en la pared del fondo, a la izquierda. La cama plegable, de aproximadamente 1860, es de estilo Luis XV. Las mesas situadas a ambos lados de la misma son de diferentes estilos: la más cercana al espectador es una antigua mesita costurero del siglo XIX de estilo Luis XV; la del fondo, sobre la que aparece un quinqué de vidrio opaco de alrededor de 1920, es una mesa de alas construida según un modelo del escocés Robert Adams (1728 - 1792), diseñador de interiores y muebles.

Las dos sillas de caoba y asiento de rejillas que enmarcan la anterior cómoda-escritorio son del siglo XIX, de época de la Restauración y se basan en modelos del anterior período Imperio. El sillón situado junto a la mesa de alas antes mencionada es de mediados del siglo XVIII y es también de estilo inglés, Chippendale en este caso.

La habitación tiene siete cuadros colgados de sus paredes. Sobre la cama, un óleo sobre lienzo con la imagen de "Santa Rosalía" del pintor sevillano José María Romero López (1815 - 1880). A ambos lados del anterior, en un plano inferior, están, en primer lugar, una litografía iluminada con la imagen de "Santa Clara" del siglo XIX, y al fondo, un óleo sobre lienzo del siglo XVII de pintor anónimo que representa a "Santa Isabel asistiendo a los pobres". En la pared de enfrente, vemos dos cuadros: a la izquierda, el "Desposorio místico de Santa Catalina", un óleo sobre zinc realizado alrededor de 1930 por la Madre Berchman Vergara Lasaletta, maestra de pintura del Colegio de la Compañía de María, que se basó para la obra en los modelos flamencos del siglo XVII; y a la derecha, el óleo sobre lienzo anónimo del siglo XIX "Paisaje con puente". Finalmente, sobre la cómoda-escritorio hay dos óleos sobre cobre anónimos del siglo XVII con las imágenes de la Epifanía y de la Virgen con Niño.

Sobre el mismo mueble anterior, vemos, en su centro, un crucifijo del siglo XIX hecho en madera policromada; delante del mismo, a ambos lados, hay un conjunto de cuatro candeleros de plata del siglo XVIII firmados por Espejo-Castro y Carmona; y a la derecha, un marco también de plata con fotos familiares.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala de estar de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Sala de estar de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

En la Sala de estar, una pieza limítrofe con el comedor, coinciden una decoración y un conjunto de muebles ideados para tranquilos y cómodos momentos dedicados a la conversación, el ocio, o la lectura. Entre estos elementos, destaca el cabinet del siglo XVIII de estilo Reina Ana construido alrededor del año 1700 y situado en el centro de la pared del fondo. Se trata de dos cuerpos distintos, uno superior, chapado en lupa de nogal28, y otro inferior, un soporte de mesa construido en caoba.

La consola existente al fondo de la sala, a la izquierda, es de estilo Luis Felipe, de alrededor del año 1840, de tiempos de la Reina Gobernadora. La sala cuenta con tres mesas: una auxiliar, situada en primer plano a la izquierda, de mediados del siglo XVIII, construida en caoba y consistente en un modelo español del estilo Luis XV; una mesa velador, en el centro del cuarto, de la segunda mitad del siglo XIX, fabricada en caoba en el español estilo Isabelino; y una mesa de tablero de ajedrez, situada al fondo a la derecha, de la primera mitad del siglo XVIII, de estilo Reina Ana y realizada con caoba.

El tresillo está construido conforme a los muebles de principios del siglo XX y tanto éste como su tapicería son una adquisición de la década de los años 70 de dicho siglo. Delante del mismo y a la izquierda, junto al sillón de este lado, hay un escabel29, no visible en la fotografía, del siglo XIX construido conforme a los modelos de tijera existentes durante el Renacimiento. A la derecha del tresillo, hay una butaca de orejas, una pieza del mobiliario iniciada en la Francia del siglo XVII y continuada en la Inglaterra del XVIII. La lámpara de pie, situada al lado de dicha butaca, es de alrededor de 1920 y está construida con lámpara de latón y pantalla de aspillera sobre un pie de forja de estilo medieval.

En la pared del fondo, vemos los siguientes tres cuadros, todos óleos sobre lienzo del siglo XVIII; son, de izquierda a derecha: "San José con el Niño", una copia de originales de dicho siglo firmada en 1882 por J. M. Esper en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz); junto a él, a su derecha, está la "Familia de viaje", de la escuela italiana; y ya en el otro extremo de la pared, está el último cuadro, "La Divina Pastora", de autor anónimo. En esta misma pared, hay una moldura de madera dorada del siglo XVIII que en realidad es un antiguo dosel30 adaptado como galería.

Sobre la consola y las mesas, se encuentran los siguientes objetos: en la primera, un crucifijo de marfil del siglo XIX y sendas parejas de maceteros y candelabros; en la mesa velador, un frutero de plata; y sobre el tablero de ajedrez, una talla en madera estofada31 de la Inmaculada del siglo XVIII y una serie de objetos de plata de pequeño tamaño de los siglos XIX y XX, como candeleros, una bandejita, palmatorias32 y un platito.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Comedor de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Comedor de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Es en el Comedor, que vemos a continuación, donde más se puede ver la predilección de las hermanas Díaz Velázquez por el mobiliario de estilo inglés, ya que todas estas piezas son un escrupuloso calco de muebles de dicho estilo ya existentes, o, en su defecto, enormemente similares. En el primer caso, tenemos la mesa y las sillas; aquella es una réplica, construida alrededor de 1920, de un ejemplar de 1630 perteneciente a la colección F. M. Leggeh; y éstas, realizadas en fecha similar, lo son de un modelo de 1688 de la colección Towers de Essex. El aparador y los trincheros están hechos en Sevilla sobre el año 1920 tomando como ejemplos la decoración de pergamino y los herrajes de modelos igualmente ingleses del siglo XVI.

La alfombra, de la Real Fábrica de Tapices de Madrid, es una obra fechada en época similar a la de los anteriores muebles, mientras la lámpara, construida en vidrio soplado y tallado, es unos diez años más moderna, en torno a 1930.

Los cuadros son unos floreros de la Madre Berchman Vergara Lasaletta, pintados entre 1929 y 1931.

Es de particular interés la colección de plata que ornamenta el comedor, con ejemplares de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, y entre los que destacan las bandejas y salvillas33, realizadas tanto por el platero sevillano Cayetano González como por la madrileña Real Platería de Martínez. La fuente situada sobre la mesa es del leonés Heredia-Martos.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Dormitorio de Isabel Díaz Velázquez

Dormitorio de Isabel Díaz Velázquez

La siguiente habitación fue el Dormitorio de Isabel hasta el día de su muerte. Es, quizás, el que atesora los muebles más valiosos, destacando la cama mallorquina (también conocida como levantina, o catalana) del primer tercio del siglo XVIII hecha de madera estofada y dorada con decoración de rocalla34 y temas orientales, y el cuadro "Adoración del Sagrado Corazón", un óleo sobre lienzo del siglo XVIII, obra de Corrado Giaquinto, situado sobre la cómoda de violín.

La mesa que hay junto a la cama como mesilla de noche es una pieza de caoba del siglo XVIII, en la que se combinan, con gran libertad, diferentes estilos ingleses y el tipo de mesita francesa guéridon de finales del reinado de Luis XVI. De este mismo siglo, sobre el año 1760, es la cómoda de violín fabricada en caoba que vemos en la fotografía a la derecha y cuyas líneas siguen el estilo Chippendale. Enfrente de ésta, se encuentra el chiffonier, de alrededor del año 1870 y construido en el español estilo Isabelino conforme a un tipo de mobiliario creado en la Francia del siglo XVIII. El escritorio de caoba situado junto a éste es más moderno y está fabricado por Juan Pons en Barcelona sobre el año 1930.

La mecedora con escabel, no siendo visible este último en la fotografía, es otra pieza del siglo XIX de caoba y rejilla e igualmente de estilo Isabelino, aunque con influencias del inglés estilo victoriano y un respaldo inspirado en la decoración neoclásica35. La pareja de sillas existente a ambos lados de la cómoda es del siglo XIX y del mismo periodo Isabelino.

El cuadro que aparece instalado sobre el escritorio es la "Virgen con Niño y San Juanito", un óleo sobre lienzo del siglo XVII y pintor anónimo. El crucifijo existente entre la cómoda y el cuadro de la Adoración es una pieza de madera dorada del siglo XVIII.

Sobre el chiffonier, se encuentra, protegido con un fanal, una talla de San Francisco Javier en madera y marfil del siglo XIX, mientras que sobre la cómoda hay una pareja de candeleros de plata del siglo XVIII, otra de floreros de porcelana del XIX y varias fotografías familiares.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Dormitorio de María Josefa Díaz Velázquez

Dormitorio de María Josefa Díaz Velázquez

Llegamos ahora al Dormitorio de María Josefa, la mayor de las hermanas. Se trata del que estuvo utilizando en los últimos años de su vida y, quizás por ello, es el que ofrece una visión más modesta, con un estilo del mobiliario cercano a lo popular y una decoración muy parca en detalles, nada lujosa. En la cama, destaca el hecho de que se la dotó con barandillas abatibles con intención de evitar posibles caídas, sobre todo dada la avanzada edad de su dueña. El resto del mobiliario no tiene nada que destacar, a diferencia de las pinturas, entre las que hay ejemplares de los siglos XVII, XVIII y XIX.

La alfombra es un ejemplar alpujarreño del siglo XIX, mismo siglo que el quinqué de cristal opal que hay sobre la mesilla de noche.

El cuadro mayor, situado sobre la cabecera de la cama, es la "Virgen con Niño", de la escuela sevillana y mediados del siglo XVIII; el que está bajo éste, "Santa Teresa", es el único que es un óleo sobre tabla, a diferencia de los otros tres que son óleos sobre lienzo, y es de la escuela madrileña del siglo XVII, lo que lo convierte en el más antiguo de los cuatro; el que hay en la pared del fondo, a la izquierda, es "San José con el Niño" y es del siglo XVIII; y finalmente, el que cuelga enfrente de la cama, el "Niño Jesús Triunfante", es del siglo XIX.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Escritorio de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Escritorio de la vivienda de la familia Díaz Velázquez

Tras la muerte del padre de las hermanas, fue Isabel quien se hizo cargo de las labores administrativas y contables del negocio, teniendo para ello, junto al resto de dependencias laborales, un pequeño Escritorio al que no solía acceder la clientela, estancia con la que terminamos nuestra visita a la planta baja del museo.

El mobiliario está formado por piezas de los siglos XIX y XX. Así, veamos en primer lugar las más antiguas: la mesa, llamada "de San Antonio", es de estilo renacentista español; el buró, situado a la derecha, es de caoba y está fabricado en España conforme a esquemas franceses del siglo XVIII; el sillón, de caoba, es de estilo Carlos IV, aunque con algunas características provenientes del inglés estilo Sheraton. Del siglo XX tenemos la cómoda Tallboy, realizada sobre el año 1920 siguiendo el estilo del siglo XVIII de la Reina Ana. Las sillas, también de caoba, son modelos tomados del neoclásico con algunas características inglesas. La alfombra y la tulipa situada sobre la cómoda no tienen mayor interés.

Contemplemos a continuación los cuadros del escritorio: dos óleos sobre lienzo, un óleo sobre cobre y tres grabados. Los dos primeros se corresponden con los situados sobre el buró: el "Patio de la casa Pané de Jerez", del pintor José Montenegro, y a la derecha del mismo, la "Virgen Niña cosiendo", pintado por la Madre Berchman Vergara Lasaletta sobre el año 1929. El segundo tipo de óleo es el cuadro que vemos más alejado, a la izquierda de dicho mueble, y se trata de "Santa Inés", del siglo XVII y autor anónimo. Los tres grabados se reparten entre el "Santo Entierro de Mengs", dispuesto sobre el Tallboy, y "La Escuela del Pueblo" y "Una vocación de artista", colocados en la pared de la izquierda y no visibles en la fotografía.


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Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑

AGRADECIMIENTOS

En "una Ventana desde Madrid (uVdM)" queremos dar las gracias al Departamento de Conservación e Investigación del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla por todas las facilidades que nos han brindado a la hora de realizar este reportaje. Asimismo, agradecemos toda la atención prestada por el conjunto del personal del museo durante nuestra visita.

GLOSARIO

- 1 Museo Bellver: Futuro museo sevillano que tiene prevista su inauguración para finales del año 2016 y que tendrá como sede el edificio del Pabellón Real, construido durante la Exposición Iberoamericana de 1929 y situado en la Plaza de América, junto al Museo Arqueológico y el de Artes y Costumbres Populares. En él, se expondrá la colección de obras de arte formada por más de novecientas piezas de pintura costumbrista y escultura y donada a la ciudad por el coleccionista Mariano Bellver, nieto del escultor Ricardo Bellver (1845-1924).
- 2 Aníbal González Álvarez-Ossorio: Arquitecto sevillano, considerado uno de los autores del estilo regionalista andaluz, nacido en la ciudad en 1875 y fallecido en la misma en 1929; fue arquitecto jefe, hasta su dimisión en 1929, de la Exposición Iberoamericana.
- 3 Etnografía: Estudio descriptivo de las costumbres y tradiciones de los pueblos.
- 4 Ajuares: En este caso: Conjunto de ropas que aporta la mujer al matrimonio.
- 5 Bastidor: Armazón de madera o metal, utilizada para fijar lienzos en los que pintar y bordar, para armar vidrieras y para otros usos análogos.
- 6 Dechado: Ejemplar, muestra que se tiene presente para imitar. // Labor que las niñas ejecutan en lienzo para aprender, imitando las diferentes muestras.
- 7 Cofia: Prenda femenina de cabeza, generalmente blanca y de pequeño tamaño, que llevan enfermeras, camareras, criadas, etc., como complemento de su uniforme.
- 8 Chal: Paño de seda o lana, mucho más largo que ancho, y que, puesto en los hombros, sirve a las mujeres como abrigo o adorno.
- 9 Trama: Conjunto de hilos que, cruzados y enlazados con los de la urdimbre10, forman una tela.
- 10 Urdimbre: Conjunto de hilos que se colocan en el telar paralelamente unos a otros para formar una tela.
- 11 Tul: Tejido delgado y transparente de seda, algodón o hilo, que forma malla, generalmente en octógonos.
- 12 Renacimiento: Época que comienza a mediados del siglo XV, en que se despertó en Occidente vivo entusiasmo por el estudio de la Antigüedad clásica griega y latina.
- 13 Estilo Imperio: Estilo que predominó en bellas artes y en decoración durante el imperio de Napoleón Bonaparte.
- 14 Estilo fernandino: Es una adaptación española del francés Estilo Imperio que llega tardíamente al país, durante el reinado (1813-1833) de Fernando VII (1784-1833).
- 15 Ebanista: Persona que tiene por oficio trabajar en ébano y otras maderas finas.
- 16 Canastilla: Ropa que se previene para la novia o el niño que ha de nacer.
- 17 Manguero: Tabla para planchar mangas.
- 18 Planchero: Accesorio de planchar, normalmente de metal, apto para soportar el calor de la plancha, por lo que servía de soporte de ésta mientras se utilizaba.
- 19 Tallboy: Su traducción literal sería "chico grande". Se trata de un mueble de dos cuerpos, el inferior de dos o tres cajones y el superior, sostenido sobre el anterior, formado por tres cajones largos y tres cortos, estos últimos en una única hilera.
- 20 Estilo Reina Ana: Estilo inglés desarrollado entre 1702 y 1714, durante el reinado de la reina Ana Estuardo.
- 21 Estilo Guillermo y María: Estilo inglés desarrollado durante el reinado (1689-1702) de Guillermo III y de María II, y hasta la muerte de ésta, en 1694.
- 22 Alfombras alpujarreñas: Alfombras realizadas en la región andaluza de La Alpujarra, situada entre Granada y Almería, al Sur de Sierra Nevada, en su parte baja.
- 23 Refectorio: En las comunidades y en algunos colegios, habitación destinada para juntarse a comer.
- 24 Estilo Estuardo: Estilo inglés vigente durante el reinado de la Casa de los Estuardo, entre 1603 y 1714, y durante el cual se desarrollaron otros varios estilos, como el Reina Ana.
- 25 Estilo Tudor: Estilo inglés desarrollado entre 1485 y 1558, durante los reinados de Enrique VI, Enrique VIII, Eduardo VI y María I. Una etapa final de éste es el Estilo Isabelino, desarrollado durante el reinado de Isabel I, entre 1558 y 1603.
- 26 Costumbrismo: En las obras literarias y pictóricas, atención que se presta al retrato de las costumbres típicas de un país o región.
- 27 Corniforme: De forma de cuerno.
- 28 Lupa de nogal: Aspecto que cierta enfermedad provoca en algunos árboles que le hace desarrollar una serie de rugosidades conocidas como raíces o lupas que le confieren un aspecto muy apreciado para la fabricación de muebles y ornamentaciones.
- 29 Escabel: Tarima pequeña que se pone delante de la silla para que descansen los pies de quien está sentado.
- 30 Dosel: Mueble que a cierta altura cubre o resguarda un altar, sitial, lecho, etc., adelantándose en pabellón horizontal y cayendo por detrás a modo de colgadura.
- 31 Estofar: Entre doradores, raer con la punta del grafio el color dado sobre el dorado de la madera, formando rayas o líneas para que se descubra el oro y haga visos entre los colores con que se pintó.
- 32 Palmatoria: Especie de candelero bajo, con mango y pie, generalmente de forma de platillo.
- 33 Salvilla: Bandeja con una o varias encajaduras donde se aseguran las copas, tazas o jícaras que se sirven en ella.
- 34 Rocalla: Decoración disimétrica inspirada en el arte chino, que imita contornos de piedras y de conchas y caracteriza una modalidad del estilo dominante en el reinado de Luis XV de Francia en la arquitectura, la cerámica y el moblaje.
- 35 Neoclásico: Dicho de un arte o de un estilo modernos: Que tratan de imitar los usados antiguamente en Grecia o en Roma.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:
- INVIERNO (del 16 de septiembre al 15 de junio): Lunes Cerrado, Martes a Sábados de 10:00 a 20:30 horas, Domingos y festivos de 10:00 a 17:00 horas.
- VERANO (del 16 de junio al 15 de septiembre): Lunes cerrado excepto festivos de apertura, Martes a Domingos (incluidos los festivos en que se abra el museo) 10:00 a 17:00 horas.
- Permanecerá cerrado los festivos 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS: Aeropuerto de San Pablo.
TREN: Estación de Santa Justa y apeadero de San Bernardo.
METRO:
AUTOBÚS:
- Autobuses urbanos: Líneas 1, 3, 6, 30, 31, 34, 37.
COCHE:
- Aparcamiento público más cercano: Aparcamientos Cubier y las calles adyacentes.
BICICLETAS:
Sevici, estaciones más cercanas: 59 (Avenida Palmera), 137 (Avenida La Borbolla) y 141 (Calle Felipe II).


Estos datos se han tomado, en noviembre de 2014, de la información que facilita en su web el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, no haciéndose "una Ventana desde Madrid (uVdM)" responsable de sus posibles modificaciones futuras.


BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Varios autores: Guía oficial del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, ISBN: 84-8266-365-8, Depósito Legal: SE-2342-2003.
- Eduardo Rodrigo Bernal: Historia de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, Servicio de publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla, ISBN: 84-86810-39-6, Depósito Legal: SE-1.544-1994.
- Catálogo de Encajes y Bordados. Legado Díaz Veláquez
- DRAE
- elmundo.es DICCIONARIOS

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La familia Díaz Velázquez

La familia Díaz Velázquez, formada por el matrimonio y las tres hijas, era originaria de la provincia de Cádiz. El padre, José María Díaz Fernández, nació en el gaditano municipio de Bornos en 1864 y comenzó su actividad laboral en el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera para, a continuación, trabajar como contable en la Casa William's. Se casó con Isabel Velázquez en 1892 y pocos años después dejó su actividad de contable para pasar a trabajar en el negocio que entonces comenzaba su esposa, no limitándose sólo a dicha labor, ya que en la década de los año 20 compró varios terrenos en "El Porvenir", en donde además de construir la casa familiar en la Calle Brasil, levantó otras seis viviendas destinadas al alquiler, cuatro en la Calle Montevideo y dos en la Calle Valparaiso. Las primeras fueron un proyecto de Vicente Traver, el mismo arquitecto de la casa de la familia, y de las segundas fueron sus autores el arquitecto Juan Redondo Marín para el proyecto y Aurelio Gómez Millán para la dirección de las obras. Se trataba, según contaron años después quienes le conocieron, de una persona culta, amable y amante de la familia. Falleció en el año 1941.

La madre, Isabel Velázquez Neupaver, nació en Jerez de la Frontera en 1868 y era descendiente, por parte materna, de abuelos franco-alemanes, Miguel e Isabel, que llegaron a Jerez procedentes, respectivamente, de Estrasburgo y Suabia. En esta ciudad, el abuelo, dotado de un espíritu emprendedor, instaló una fábrica de jabón, un carácter que heredaría su nieta, quien también montó un negocio de confección y bordados. Aunque dotada de este fuerte carácter y de un ingenioso humor, la epilepsia que sufría fue debilitando su ánimo. Murió en 1942, al año siguiente de su marido. Aunque sólo sobrevivieron tres hermanas, el matrimonio en realidad tuvo cinco hijos, muriendo muy pequeños tanto el segundo en nacer, un niño, y el cuarto, una niña.

Las tres hermanas, María Pepa, Isabel y Rosario, nacidas respectivamente en 1893, 1896 y 1903, comenzaron sus estudios a los cuatro años en el Colegio de las Hermanas de María, en Jerez, permaneciendo en dicho centro escolar, de manera interna, hasta la edad de dieciséis años. En este disciplinado colegio, aprendieron, entre otras materias, los idiomas inglés y francés, recibieron clases de pintura de la Madre Berchman Vergara Lassaletta y aprendieron labores de aguja, conservándose algunos dechados de bordados de su etapa estudiantil. Cuando finalizaron los estudios, la familia ya se había trasladado a Sevilla, y allí, en donde pasaron la mayor parte de su vida, María Josefa recibió clases de piano, mientras Rosario lo hacía de baile.

A pesar de disfrutar de un alto nivel socio-económico, siempre vivieron tranquilamente, disfrutando de sus aficiones y colaborando con los misioneros en Japón. De mayores, compartieron la afición por los viajes, visitando en diversas ocasiones varios países europeos, como Bélgica, Francia, Holanda e Italia.

Pocos después del traslado, en 1972, al nuevo domicilio sito en la Plaza Nueva, muere allí la menor de las hermanas, Rosario, un duro golpe para María Pepa y para Isabel que, sin embargo, supieron sobrellevar, decidiendo entonces, al no tener descendientes, la donación a un museo sevillano de su Colección de encajes y bordados y del mobiliario y ajuar de casa que pudiera interesar. María Pepa fallece en 1981 y es entonces cuando Isabel decide, a sus 85 años, dejar el negocio y organizar la donación acordada entre ella y su hermana mayor, proyecto al que dedicó los últimos años de su vida hasta su muerte en 1989. Una donación de gran importancia, ya que se trata de una inestimable colección lograda gracias al trabajo de dos generaciones de una misma familia.

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