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Andalucía

Sevilla, Museo de Artes y Costumbres Populares (II)

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 26 de noviembre de 2014


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Salón Orleans

Salón Orleans

Regresamos de nuevo al Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla para terminar la visita que ya iniciamos en el primer reportaje dedicado a él. Y si en aquel vimos la planta principal del mismo, con la recreación de la Vivienda de la familia Díaz Velázquez y su Colección de Encajes y Bordados, en éste recorreremos la planta semisótano, la cual se encuentra dividida en tres bloques. Por un lado, están las salas de la I a la III, en las que se analizan las funciones y los distintos tipos de mobiliario y utensilios empleados en el ámbito doméstico. Por otro lado, las salas IV, VIII, X y XI están dedicadas a una serie de oficios artesanales y a los procesos y técnicas para transformar algunas materias primas. El tercer gran bloque lo forman las salas de la V a la VII, en las que se documentan las diferentes producciones cerámicas. El recorrido lo completan la sala IX, donde se exponen de manera monográfica las armas como defensa personal y como herramienta de caza, y la XII, en la que se muestran diferentes sistemas de medidas tradicionales aplicados al peso y a la capacidad para líquidos y áridos. Asimismo, esta planta cuenta con un espacio en el que se ha recreado una bodega andaluza, en la que también entraremos.

Todos estos temas los iremos viendo detalladamente a lo largo de nuestro paso por cada una de las estancias que forman el semisótano del museo.

Además, en esta planta están también ubicadas la tienda del museo y la sala de reproducciones audiovisuales, así como los almacenes y los laboratorios, siendo estos dos últimos espacios no visitables. Por último, en la segunda planta están la biblioteca y el salón de actos, denominado Salón Orleans y que podemos ver en la fotografía que abre este reportaje.

Localización: Plaza de América, 3. 41013 Sevilla.


* * *
Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala I, las funciones del mobiliario doméstico

Sala I, las funciones del mobiliario doméstico

Iniciamos el recorrido en la Sala I: Las funciones del mobiliario doméstico, donde se ofrece al visitante una visión del mobiliario de uso común en la vivienda desde el punto de vista funcional. Así, aunque su estudio se puede realizar desde dos tipos diferentes de divisiones, bien por el lugar en donde están situados dentro de la casa, o bien por la función para la cual fueron construidos, se ha preferido escoger esta última para una mejor comprensión de su utilidad.

No obstante, antes de pasar al estudio del mobiliario por la función realizada, mencionemos brevemente cómo sería su estudio por el lugar que ocupan en la vivienda. En base a esta última división, se podrán encontrar casos de objetos que pueden estar aislados, como un banco, o de otros que pueden estar formando conjuntos, como un juego de sillas. Tras esta partición inicial, se irán realizando nuevas separaciones según el lugar del que forman parte, como el comedor, la cocina, etc.

Comencemos a continuación el examen de las diferentes piezas del mobiliario según la función que éstas realizan; para ello, lo primero es separarlas en tres grupos fundamentales: contenedores, sustentadores y decorativos.

Los muebles contenedores son aquellos que han sido diseñados para guardar cosas en su interior, pudiendo ser compartimentados o huecos. Los primeros tienen diferentes estructuras, como baldas, o cajones en donde depositar objetos, como por ejemplo una estantería. Los siguientes, en cambio, mantienen sin compartimentar todo el espacio de almacenaje, como ocurre en el caso de algunos cofres. Pero no es ésta la única subdivisión, ya que las dos categorías anteriores pueden dividirse en otras tres: de pared, exentos y colgados. Los primeros han sido construidos teniendo en cuenta que uno de sus laterales va a ir adosado a una pared, como ocurre en el caso de una mesita de noche; los segundos han sido fabricados para ser vistos por cualquiera de sus lados, pudiendo situarse en cualquier lugar de una habitación, como puede ocurrir con el cofre antes mencionado; y en tercer lugar, los colgados se separan en otras dos categorías, siendo éstas pared y techo.

El segundo grupo es el de los muebles sustentadores de personas u objetos, siendo su primera separación la que de ellos se hace entre los que tienen un plano de sustentación y los que disponen de un punto de sustentación. En el caso del plano, hablamos de una superficie en donde depositar una pieza, o acomodar una persona, como una mesa, o una silla. En el caso del punto, se trata de los puntos de apoyo en donde colgar, o sujetar un objeto, como ocurre con un perchero, o un platero. Igual que en los muebles del primer grupo, aquí también se subdividen en exentos, de pared y colgados.

Finalizamos este artículo sobre las funciones de los muebles en la casa con los muebles decorativos, destinados a la ornamentación del hogar, por lo que desde su diseño, y posterior construcción, se ha intentado realizarlos de manera que resulten hermosos. Se agrupan en decorativos puros y en decorativos con función secundaria. Los primeros, obviamente, no tienen ninguna otra función que no sea la del adorno, de modo que su existencia es poco frecuente en la casa común; los segundos tienen, además de ésta, alguna otra función no relacionada con la producción, o el consumo de las familias, siendo los maceteros un ejemplo de ellos.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala II, las funciones del equipamiento doméstico

Sala II, las funciones del equipamiento doméstico

En la Sala II: Las funciones del equipamiento doméstico, continúa la descripción de las funciones de aquellos objetos que forman parte de la vivienda, en este caso de aquellos utensilios que no se pueden considerar parte del mobiliario. Es necesario tener presente que la casa es un lugar en el que pasamos buena parte de nuestra vida y en el que desarrollamos, de manera privada y a diferencia de la pública calle, una serie de actividades muy importantes, y a veces vitales, de nuestra vida, como puede ser comer, dormir, o relacionarnos con nuestra propia familia o con aquellas personas que habiten junto a nosotros, sin dejar de tener presente los momentos de ocio. Para todo ello cuenta la vivienda con una serie de objetos que nos ayudan a realizarlas y que, según su función, podemos englobar en alguno de los apartados de la siguiente clasificación:

Las seis primeras funciones las veremos en esta sala y las dos últimas (7 y 8), en la Sala III: El equipamiento doméstico: los recipientes.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Funciones doméstica del fuego: calefacción e iluminación

Funciones doméstica del fuego: calefacción e iluminación

El sitio donde se encendía el fuego ha sido de siempre un sitio de reunión para la familia en donde ésta cocinaba, se protegía del frío, o comía, siendo tal su importancia que dicho lugar ha terminado conociéndose como hogar.

En esta sala, y dentro de las funciones del fuego en la vivienda, se expone equipamiento doméstico relacionado con dos de ellas, la calefacción y la iluminación. La primera se encargaba de ofrecer una estancia más agradable a los habitantes de aquella y la segunda era la única fuente de luz antes de la llegada de la electricidad.

Entre el diferente material de calefacción expuesto, algunas de cuyas piezas son de los siglos XVIII y XIX, se encuentran braseros, tanto de estrado1 como de mesa camilla, badila2 de los mismos, espetón3 con el que remover el fuego, tenedor con el que atizarlo y espetero4 donde colgar este último, soplillo5, ladrillo calienta-camas, tenazas para el fogón y calentador.

Los objetos de iluminación, algunos de ellos del siglo XIX, se exponen a la derecha de la vitrina y constituyen una representación de los diferentes tipos de aparatos y combustibles utilizados. Así, tenemos alguna alcuza, candiles y linternas de aceite, un foco de carburo, un quinqué de petróleo, un candelabro y una palmatoria para vela, etc.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Función doméstica de la higiene y el cuidado personal

Función doméstica de la higiene y el cuidado personal

Los enseres dedicados a una función tan importante para la salud y para las relaciones sociales como es la higiene y el cuidado personal se exhiben separados según sean de utilización colectiva o individual. Los primeros se muestran a la izquierda y los segundos, a la derecha.

Se pueden contemplar objetos de los siglos XIX y XX, como un filtro de agua y la vasija del mismo; un conjunto de palanganero, con espejo toallero, palangana y jarro; un bacín6 y una taza de retrete; varias navajas y bacinas7 de afeitado; y útiles de peinado.

Frente al menaje de la función doméstica anterior, se nos presenta en otra vitrina algo mayor aquel otro que forma parte de la transformación de los alimentos para su preparación y consumo, divididos según la alteración que su uso provoca en las materias primas. Nos referimos a los de uso mecánico, utilizados para cascar, cernir, cortar, majar, moler y rallar; los que emplean el fuego para asar, cocer, freír y tostar; y finalmente los utilizados para su consumo, para lo cual se ha seleccionado un conjunto de cubiertos y enseres de arte pastoril8.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Equipamiento doméstico para la transformación de los alimentos de manera mecánica

Equipamiento doméstico para la transformación de los alimentos de manera mecánica

Los elementos de uso mecánico, de los siglos XVIII, XIX y XX, se exponen a la izquierda, y, entre ellos, junto a dornillos9, molinillos de café y otros objetos, destaca por su tamaño el conjunto formado por un porta almirez10, con almirez y maja11 del mismo.

En el centro, se exponen los utensilios que participan en la transformación de los alimentos mediante el fuego, como una parrilla con la que asar, un molde donde freír, o un anafre12 con el que tostar. La datación de los elementos comprende los siglos XVIII, XIX y XX.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Equipamiento doméstico para la transformación de los alimentos

Equipamiento doméstico para la transformación de los alimentos

El recorrido por este grupo de objetos domésticos comprendidos en la función de transformación y consumo de alimentos finaliza con una colección de arte pastoril formada por un conjunto de piezas realizadas, en su mayor parte, con madera, asta13 y corcho. De esta manera, entre el numeroso grupo de majas de gazpacho y cucharas, se pueden ver varios recipientes para líquidos y sólidos construidos de asta, como colodros14, liaras15, e incluso un llavero con vinagrera y aceitera. El recipiente central es una hortera de corcho y el cucharón de la derecha, al fondo, es de asta.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Equipamiento doméstico para el cuidado y adorno de la ropa

Equipamiento doméstico para el cuidado y adorno de la ropa

A continuación, se halla la vitrina en donde se exponen los objetos domésticos dedicados al cuidado y adorno de la ropa, destacando entre los expuestos aquellos utilizados en labores de costura y plancha.

Representativos de la primera son los varios mundillos16 y bastidores17, utilizados, respectivamente, en labores de encaje de bolillos y de bordado existentes a la izquierda y en el centro de la vitrina, al igual que la máquina de coser mostrada en este último espacio. El lado derecho queda reservado a los útiles de planchado (de los siglos XIX y XX), mostrándose varias planchas, incluida una de alcohol, plancheros18 donde depositarlas y un anafre donde calentarlas.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Equipamiento para los juegos domésticos

Equipamiento para los juegos domésticos

La sección dedicada al equipamiento para los juegos domésticos está situada frente a la anterior; en ella, y dividida en dos diferentes secciones, se hallan expuestos sendos conjuntos de juguetes construidos durante los siglos XIX y XX.

A la izquierda en el expositor, vemos los juguetes de acción (correpasillos, o tragabolas), de razonamiento (juegos reunidos, o mecano) y de control (burro de cartón, o carraca). La otra subsección, formada por los juguetes de imitación y control, se expone a la derecha y entre ellos se encuentran los dos más antiguos de toda la sección: una grillera (juguete de control) de la segunda mitad del siglo XIX, que en la fotografía vemos situada a un plano de altura intermedio entre la noria y la avioneta, a la izquierda de ambos; y una muñeca Armand Marseille (juguete de imitación) de 1900, situada al fondo y a la derecha de la imagen.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Equipamiento para el adorno doméstico

Equipamiento para el adorno doméstico

Junto a los juegos domésticos, tenemos el equipamiento dedicado a la función del adorno doméstico, mediante la cual se intenta hacer más agradable visualmente la vivienda, a la par que puede ser una seña de identidad de los habitantes de la misma, bien por estar relacionados con su profesión, sus ideas, sus gustos, etc., o bien por estarlo con la imagen que quieren mostrar de sí mismos.

Entre los objetos expuestos, a la derecha, dentro del adorno doméstico, se exhiben una pareja de floreros del siglo XX y diferentes figuras de personajes populares de los siglos XIX y XX; a la izquierda, formando parte de la decoración y el adorno doméstico, se enseñan otras piezas de los siglos XVIII, XIX y XX con imágenes populares (pastor, o músico) y de animales (ciervo, o galgos), además de equipamiento de colgar, (repisas, o platos).


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala III, los recipientes del equipamiento doméstico

Sala III, los recipientes del equipamiento doméstico

Pasamos a la Sala III: Los recipientes, donde se muestran en dos vitrinas expositoras, situadas una frente a la otra, una serie de utensilios domésticos necesarios para el transporte y/o conservación de sólidos y líquidos. Dados la gran variedad de posibles contenidos con los que operar y el muy variado uso que se le dé a cada uno de ellos, hacen que el material y las formas de cada recipiente sean muy particulares. Así, en un lateral se nos exponen aquellos realizados con tejido vegetal, agrupados por el material y la técnica utilizada para su fabricación. Frente a éstos, se encuentran los realizados de diferente forma y material, agrupados en aquellos que son de vidrio y aquellos otros que son de asta, cuero, lata, madera o vegetal.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Los recipientes del equipamiento doméstico, cestos

Los recipientes del equipamiento doméstico, cestos

Comencemos por los primeros, los cestos, que vemos separados en tres diferentes subsecciones. En la primera, por la izquierda, se muestran los realizados con vareta19 de olivo, como diferentes cestos, o el forro de una garrafa de vidrio. En la segunda, dedicada al mimbre20, se ven otro conjunto de cestos y una panera. En la tercera, formada por los objetos de palma y caña, se muestran igualmente cestos y una canasta. Ninguno de estos objetos presenta una datación anterior al siglo XX.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Los recipientes del equipamiento doméstico, vidrio y asta, cuero, lata, madera o vegetal

Los recipientes del equipamiento doméstico, vidrio y asta, cuero, lata, madera o vegetal

Frente a la anterior vitrina, vemos las dos subsecciones antes mencionadas. A la izquierda, se hallan los recipientes fabricados con asta (llaveros para el aceite y el vinagre), cuero (funda para instrumentos de precisión), lata (cántaro para aceite, o miel), madera (macetero de roble), o vegetal (portadocumentos de caña). Estos elementos son en su mayor parte del siglo XX, existiendo alguno del XIX y destacando, por su antigüedad, una arqueta de madera construida entre los siglos XVII y XVIII. A la derecha, se hallan los objetos de vidrio junto a otras dos piezas del conjunto anterior, como un cofre de madera y cuero del siglo XVII que aparece al fondo, a la izquierda, detrás de una arqueta joyero. Junto a éstos, se hallan varios recipientes de cristal (copas, botellas y jarras), todos ellos del siglo XX.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, El consumo doméstico: la aceituna y el aceite

El consumo doméstico: la aceituna y el aceite

Aunque la siguiente sección se halla situada cruzando la entrada a la Sala IV: La producción artesana, la exponemos aquí al estar dedicada a la última de las funciones de los objetos domésticos: el consumo doméstico: la aceituna y el aceite. Y es que el olivo, junto al trigo y la vid, ha sido la base, desde tiempos muy antiguos, de la alimentación en Andalucía. La aceituna y el aceite son dos productos de exclusiva utilización en la alimentación y tienen la importante particularidad de poderse conservar, sin merma de sus propiedades, durante un largo período de tiempo. La aceituna presenta dos modalidades de conservación, según se vaya a conservar poco o mucho tiempo. Si se va a consumir a corto plazo, se endulza con agua y, a continuación, se aliña21, pero si se quiere conservar durante un período aproximado de un año, entonces se mete en una disolución formada por agua y una gran cantidad de sal (salmuera). El aceite se puede consumir directamente, vertiéndolo sobre ensaladas, pan, etc., o bien utilizarlo para freír o guisar otros alimentos.

Tanto la aceituna como el aceite se guardaban en tinajas de cerámica como las que podemos ver en la fotografía, procedentes de distintas provincias andaluzas y realizadas en los siglos XIX y XX.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Elementos para la producción del aceite

Elementos para la producción del aceite

Frente a las tinajas, se muestra una serie de herramientas y utensilios relacionados con el cultivo y el prensado de la aceituna para la obtención del aceite. Así, vemos a la derecha una conjunto de recipientes destinados a medir y trasvasar el aceite; tras éstos, entre otros elementos (podaderas, o redor22 para pie de prensa), hay una bomba para el trasiego del mismo.

El elemento mayor del conjunto, el husillo de madera que atraviesa la sala expositora, es la pieza central de una prensa de viga. Delante de éste, se ve un gran canalón que era utilizado durante la obtención del aceite, que se hacía pisando la aceituna. Las herramientas de menor tamaño mostradas en el centro de la exposición son unas márcolas23 para el podado de olivos.


Avanzaremos por la Sala IV: La producción artesana: transformación de la madera, cuero y cerámica, donde se muestran varios talleres de distintas temáticas cuya característica común es la producción artesanal de los tres materiales que dan nombre a la sala. De este modo, podremos ver que a partir de estas materias primas es posible fabricar una gran cantidad de productos y herramientas destinadas a usos muy diferentes.

Así, para mostrar el trabajo artesano con la madera, se han elegido los talleres de guitarras, toneles, dorados y palillos; para el cuero, el de curtido; y para el barro, los de pintura cerámica y alfarería. Veamos cada uno de ellos.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Taller de guitarrero

Taller de guitarrero

En primer lugar, veremos un ejemplo de un Taller de guitarrero, que en este caso concreto se corresponde con el donado en su día por el destacado constructor de estos instrumentos Don Francisco Barba Martínez.

A pesar de que hoy en día es habitual la elaboración industrial y en serie de guitarras, su producción artesanal continúa en pleno desarrollo en Andalucía, donde esta labor no ha decaído debido a la calidad de sonido que son capaces de arrancar las guitarras clásicas y flamencas realizadas a mano en los talleres. Esto ha favorecido que en la región aún existan varios constructores artesanos que proveen de estos instrumentos a estudiosos de los mismos y a un buen número de profesionales de la música.

Así, en este taller podremos ver un banco de trabajo en el que se dispone una guitarra aún sin terminar, además de numerosas herramientas utilizadas para la fabricación de estos instrumentos (sierras, cepos, productos de barnizado, sellos para la estampación de etiquetas, etc.) y diferentes moldes para las distintas partes de que consta una guitarra, entre otros.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Taller de tonelería

Taller de tonelería

El siguiente espacio está ocupado por el Taller de tonelería que en el año 1979 donó al museo su propietario, Don Claudio Bernal, el último tonelero que ejerció esta profesión en la ciudad de Sevilla.

Como el propio nombre nos indica, en este tipo de talleres se realizaban toneles, un producto que si bien antes era utilizado como envase para casi todo, tanto para el transporte como para el almacenamiento, en la actualidad su uso ha quedado prácticamente limitado al de criar vino y conservar aceitunas en la zona de la Andalucía Occidental. Sin embargo, esta última función tampoco goza de demasiada buena salud, pues, de un tiempo a esta parte, los toneles están siendo sustituidos por contenedores de plástico de gran tamaño. Sí que pervive aún su utilización en la labor de la crianza del vino en lugares como la comarca de El Condado, en la provincia de Huelva, y Jerez en Cádiz.

En el taller expuesto, tenemos varias herramientas que se emplean para la elaboración de los toneles, como bigornias24, haces de aros, un banco de labrar, uno de planear y otro de enclavillar, una gran piedra de amolar25, cepillos, compases, etc.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Taller de palillos

Taller de palillos

Continuamos con el Taller de palillos27, también conocidos como castañuelas, unos de los instrumentos musicales más antiguos y más sencillos que aún continúan tocándose en la actualidad. El taller que aquí vemos fue donado por el constructor sevillano Don Manuel Vela Martínez "Filigrana", uno de los artesanos más reconocidos de Sevilla, llegando a conocerse sus palillos con el sobrenombre con el que es popularmente conocido su autor.

La madera que se utiliza con mayor frecuencia es la del granadillo, aunque hoy es común el uso de otros materiales. De uno u otro modo, la sencillez de estos instrumentos no simplifica su realización, pues es importante que las técnicas para elaborarlos den como resultado unos palillos con un sonido óptimo.

Además de los bancos de trabajo, en el taller contemplaremos diferentes herramientas, como calibres, brocas, taladros, cepillos, cuchillas, etc., así como varias castañuelas y moldes para su elaboración, y algunos trofeos.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Taller de dorado

Taller de dorado

Pasamos ahora al Taller de dorado que en su día donaran los doradores Don José Jiménez y Don Manuel Calvo, quienes habían reunido un buen número de enseres procedentes del que fuera taller de Don Francisco Ruiz Jiménez "Currito".

La técnica del dorado con panes28 de oro o de plata se utiliza para realzar las obras realizadas en madera, ya sea ésta tallada, lisa, o torneada. Así, su uso ha estado desde siempre ligado principalmente a las artes suntuarias29, siendo los principales clientes de estos talleres la Iglesia, las hermandades religiosas y los miembros de la clase alta. Por ello, no es de extrañar que los tres maestros antes mencionados se especializaran en el dorado de objetos de las cofradías (candelabros, etc.), un ámbito, el de la Semana Santa, gracias al cual este trabajo de artesanía ha perdurado a lo largo de los años hasta la actualidad.

Entre los objetos que se muestran en el taller expuesto, podremos ver, al fondo, un armario en el que se guardan las materias primas para trabajar. Asimismo, también hay varias herramientas utilizadas para la labor, como espátulas, cepillos, limas, sierras de mano, etc. Igualmente, a la izquierda, en el suelo, veremos algunos vaciados30 de escayola de figuras religiosas.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Taller de orfebre

Taller de orfebre

Seguimos con un Taller de orfebre que, en este caso, fue donado por el orfebre sevillano Don Fernando Marmolejo Camargo, y en él podremos ver, como apunta el cartel explicativo y la guía oficial del museo, aquellas herramientas y enseres de orfebrería31 que utilizaron cuatro generaciones de su familia: Don Enrique Camargo, platero de la Catedral; Don José Marmolejo Díaz, padre de José Luis, Antonio y Fernando Marmolejo Camargo; y los hijos de éste último, Fernando, Juan José, Alejandro y Manuel. La restauración del taller que aquí vemos fue realizada gracias a la colaboración de Caja San Fernando.

El mayor auge de la orfebrería sevillana lo obtuvo entre los siglos XVI y XVII, momento en que una gran parte de los trabajos realizados en los talleres estaban relacionados con una temática religiosa. De este modo, los modelos diseñados por los orfebres tendrán su inspiración en los motivos ornamentales de la época, de estilo barroco. Cuando a finales del siglo XIX se recupera el esplendor de las procesiones de la Semana Santa de Sevilla, esto sirve para que la orfebrería vuelva a verse estrechamente unida a los temas religiosos, algo que continúa siendo así hoy día.

En el taller que aquí vemos, podremos contemplar distintos utensilios empleados en la labor del orfebre, si bien algunos de ellos ya no se usan actualmente, pues han sido reemplazados por técnicas más modernas. Así, tenemos un panel con diferentes herramientas (tenazas, tijeras para cortar chapa, escuadras, compases, etc.), un banco de limar y otro de joyero, una mesa de dibujo y otra de soldar, o un arca de caudales en la que se guardaban los metales preciosos que se iban a utilizar en el trabajo a realizar, entre otros utensilios.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Taller de curtidor

Taller de curtidor

Avanzamos y vemos un Taller de curtidor, en el que encontraremos distintos elementos procedentes de la localidad de Ubrique, en la provincia de Cádiz, lugar con una arraigada tradición en la marroquinería32, si bien el trabajo del curtido desapareció de este pueblo, utilizando, pues, materias primas adquiridas en el exterior.

Asimismo, los talleres de curtido han ido desapareciendo poco a poco y hasta casi la totalidad de Andalucía, importándose el cuero, como en Ubrique, del exterior (y generalmente curtidos industriales, no artesanales); una materia prima de la que antaño se proveían distintos oficios, como los zapateros, los talabarteros33, etc.

En el taller recreado en el museo, se exponen dos pieles, una curtida y otra sin curtir, pudiendo así apreciar la diferencia entre el antes y el después del proceso. También veremos otros instrumentos, como cuchillas, un potro, morteros, ganchos, etc.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Taller de pintura de loza

Taller de pintura de loza

A continuación, tenemos una reproducción del Taller de pintura de loza de la fábrica de Cerámica Pickman La Cartuja de Sevilla, que desde el siglo XIX continúa su labor hasta la actualidad. Si bien los procesos de elaboración de los productos son ya industriales, aún hay algunos pasos que siguen siendo artesanales; éste es el caso de la pintura a mano de la loza, por lo que estamos ante una reproducción del taller actual de pintura de la fábrica.

El origen de la loza fina de mesa y adorno está en las manufacturas reales hechas de porcelana del siglo XVIII. En el siglo XIX, estas fábricas entrarán en declive, por lo que será necesario buscar una nueva forma de producción que no conlleve tantos gastos, como por ejemplo el estampado por calcografía37, que permitía abaratar el trabajo a la par que los productos podían llegar a unos grupos más amplios de la sociedad.

En el expositor, podremos encontrar varios utensilios usados en el taller, como láminas de papel y de estaño para estarcir38, algunas piezas ya cocidas, otras pintadas y sin cocer, etc.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Alfar

Alfar

Y terminamos el recorrido de esta sala con un Alfar, taller en el que se trabaja para la fabricación de vasijas de arcilla y barro cocido. El que vemos expuesto procede de la ciudad de Cortegana, en Huelva, lugar en el que los alfares estaban ubicados, generalmente, en las cocinas de los hogares, aunque hoy día esta labor ha desaparecido casi en su totalidad.

La producción de cerámica siempre tuvo una gran importancia en la vida tradicional, principalmente por los numerosos usos que han tenido los objetos realizados en estos talleres. Así, en el caso de la cerámica de Cortegana, estas piezas poseen una decoración característica que la diferencia de los trabajos de otras zonas de España, a la par que su utilización ha sido, básicamente, como servicios de mesa y como adornos, distinguiéndose, asimismo, la cerámica para agua, para fuego y para almacenamiento. En la siguiente sala veremos con detenimiento una selección de piezas realizadas esta ciudad onubense.

Numerosos son los elementos que contemplamos en el alfar que aquí se muestra, como un torno (a la izquierda), un molino de óxidos para la fabricación de esmaltes (al fondo, a la derecha), y varias piezas que sirven de ejemplo del trabajo que en estos talleres se realiza, como jarras para aceite, una chocolatera, pucheros, una cantimplora, un cántaro, o una cazuela, entre otros.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala 5: Cerámica y azulejería

Sala 5: Cerámica y azulejería

A continuación, pasamos a la Sala 5: Cerámica y azulejería, donde, como apuntábamos antes, podremos ver una muestra del trabajo que se realiza en el único alfar que queda en la localidad onubense de Cortegana.

En el cartel explicativo de la sala, se nos informa de que en dicho taller se utilizan hasta cinco tipos de arcilla diferentes, tres para modelar y dos para el acabado y para decorar las piezas. El barro, una vez depurado, es amasado a mano; el torno, como ya vimos en la anterior sala, es una rueda de pie sujeta a una obra de mampostería39; y que el horno en el que se cuecen las piezas es cilíndrico y está cubierto por una cúpula. Para el vidriado y la decoración se usa sulfato de plomo, sulfato de cobre, oxido de manganeso y óxido de cobalto; ésta ornamentación se lleva a cabo de una forma muy característica, pues los óxidos, o arcillas, se van dejando caer sobre la obra a la par que se va girando con la mano, por lo que la mezcla da como resultado unos dibujos de curiosas formas.

La sala cuenta con cuatro vitrinas. En la primera, que es la que mostramos en la fotografía, podemos ver un ánfora41, varias jarras y un juego de café completo; en la segunda, hay distintos elementos de mesa, como tazas, un plato, escudillas42, etc.; en la tercera, otras piezas que podríamos asociar a la cocina, como pucheros, o cazuelas, entre otras; y finalmente en la cuarta, hay un cántaro y dos cantarillas, una de ellas con pico.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica de Manises y Triana

Cerámica de Manises y Triana

Una vez llegados hasta la Sala VI: Centros históricos de producción de cerámica y usos de la cerámica popular andaluza, en ella se podrá recorrer, a lo largo de su lateral izquierdo, una muestra de los tres principales centros de producción de cerámica españoles entre los siglos XV y XIX, mientras que en el lateral de enfrente se tendrá una serie de objetos escogidos de entre la actual producción de los alfares andaluces, pudiéndose observar cómo muchos de ellos han perdido ya su función original, con todo lo que ello puede significar con vistas a la continuidad de esta artesanía.

En la fotografía con que iniciamos este artículo, se muestra cerámica de Manises, del siglo XVIII, ocupando toda la fila inferior y la pieza de la derecha de la fila central, y cerámica de Triana, de los siglos XVI y XVII, que son todas las demás piezas. Estas últimas forman parte de un tipo sobre el que siempre había dudas de su procedencia, oscilando entre Manises, Cataluña, o Sevilla; y es que datada su fabricación entre los siglos XVI y XVII, no concordaba dicha fecha con la época anterior de la cerámica dorada de Manises, de época anterior. Afortunadamente, tras diversos estudios de su decoración y análisis de otras piezas semejantes, se ha podido averiguar que fueron obra de alfareros sevillanos, concretamente de Triana, quienes las catalogaban como loza dorada o decorada en amarillo, pudiéndose en la actualidad contemplar varias de estas obras en el Alcázar de Sevilla, en el Instituto Valencia de Don Juan (Madrid), o en el Albert Museum (Londres).

Comencemos por la Cerámica de Manises y Cataluña, de entre los siglos XV al XVIII, mencionando que dicha producción comenzó en tiempos de la ocupación árabe y que tras la reconquista cristiana, en el año 1238, convirtió Manises (Valencia) en el principal productor de la Península Ibérica. Para ello, contó con una serie de condiciones favorables que fomentaron la exportación de este producto de lujo y que se pueden resumir en la continuidad de su fabricación, al permanecer los artesanos musulmanes viviendo entre los cristianos (mudéjares43), la apertura de nuevas vías comerciales determinadas por la política expansionista del rey Jaime I de Aragón (Montpellier, 1208 - Alcira, 1276) y la decadencia de Málaga como ciudad principal en la producción de cerámica.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica de Levante y Cataluña

Cerámica de Levante y Cataluña

Este producto logró una alta calidad gracias a la unión en él de una gran técnica, la actualización del diseño gótico y la decoración propia de los mudéjares. Su especialización se desarrolló en dos campos: el de las series azules, de los siglos XV y XVI, orientado a los azulejos para pavimentos, y el de la serie de reflejos metálicos, orientada a la ornamentación de vajillas y que a su vez se puede separar en otras dos, la dorada, del siglo XVI, y la cobriza, de los siglos XVII y XVIII. Como prueba de su calidad, queda el hecho de haber sido seleccionado tanto por la Corte de diversos Papas como por la nobleza (civil y eclesiástica), siendo además una seña de distinción entre diversos estamentos la posesión de decoración heráldica hecha de cerámica.

Los objetos aquí mostrados son de los siglos XV al XVI y todos están realizados en Manises, salvo los dos situados en la fila superior, en los lugares central y derecho, que son de Cataluña.

Las series doradas y cobrizas fueron copiadas desde Málaga y Cataluña, y la azul, en el siglo XVI, vivió la rivalidad de la pintada, con plantilla en Cataluña, conocida como sistema de trepa44.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica de Triana, realizada entre los siglos XV y XVIII

Cerámica de Triana, realizada entre los siglos XV y XVIII

La Cerámica de Triana, realizada entre los siglos XV y XVIII, tuvo una gran variedad en sus productos gracias a tres factores: por un lado, el estar situada lejos de la Corte y de las influencias que ésta podía ejercer en favor de determinado tipo de producción, como ocurría en Talavera; por otro lado, el ser esta ciudad, Sevilla, durante el siglo XVI el principal puerto europeo de comercio entre el Mediterráneo y América; y finalmente, por el asentamiento en la ciudad, debido a su pujanza, de una gran cantidad de artistas cerámicos procedentes de Flandes, Génova, la Toscana, Granada, Manises y Talavera. Sin embargo, dentro de toda esta diversidad de escuelas, primó la imitación de otros productos, como los del Levante español45, realizados durante los siglos XV y XVI, los de Talavera, producidos en los siglos XVI y XVII, o los productos orientales, éstos ya fabricados entre los siglos XVII y XVIII. Todos estos condicionantes, unidos a las formas propias de la zona, derivó en una producción característica de la que surgieron formas propias conocidas como la serie azul, o la serie policroma chinesca.

Las piezas de cerámica de Triana mostradas en la imagen adjunta son albarelos46, orzas47 y una botella, todo ello realizado entre los siglos XVII y XX.

La exportación de esta mercancía hasta América fue de tal magnitud que influenció a varias de las escuelas cerámicas allí surgidas, algunas de las cuales han logrado permanecer hasta fecha actual.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Tintero de Cerámica de Talavera, siglo XVIII

Tintero de Cerámica de Talavera, siglo XVIII

La Cerámica de Talavera y de Puente del Arzobispo, de entre los siglos XVI y XVIII, coincide en ambos centros toledanos en que su producción estaba dividida en dos clases diferentes, la de azulejos y la de vajillas, hecha esta última a torno. De entre los dos, el más importante fue Talavera, influenciado quizás por hecho de ser el propio rey Felipe II quien lo escogiera como proveedor de la Corte Española, lo cual reportó que hasta allí acudieran artesanos flamencos con formación italiana que lo convirtieron en el más moderno de los centros de producción cerámica peninsulares.

El triunfo de la cerámica de Talavera se basó en una estandarización de sus series, las cuales se dotaron de una fabricación de gran calidad junto a un esmerado diseño. Se pueden destacar diferentes series, entre ellas la azul de las mariposas, o la tricolor, sin olvidar la policroma, de una gran belleza decorativa.

Sin embargo, la competencia entre ambos centros, la creación de otros nuevos durante el siglo XVIII conforme a los gustos de la nueva dinastía reinante y los problemas comerciales de exportación desde el centro de la península, unido a la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), trajo consigo la casi total desaparición de la producción talaverana durante el siglo XIX. No obstante, a principios del siglo XX, el espíritu regeneracionista de la Institución Libre de Enseñanza y de la Generación del 98 en busca de lo genuinamente español trajo consigo una nueva época de producción para Talavera, momento en que se crearon nuevos centros, que estudiaron y recrearon las antiguas piezas cerámicas. Gracias a esta última etapa, hoy existen en la ciudad varios talleres que continúan con esta artística labor.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica popular andaluza, recipientes de líquidos

Cerámica popular andaluza, recipientes de líquidos

Frente a las vitrinas anteriores, se encuentran las dedicadas a la exhibición de piezas de cerámica popular andaluza. La exposición comienza con una muestra de contenedores de líquidos, todos ellos del siglo XX, expuesta en un expositor de tres cuerpos, estando el central y el de la derecha dedicados a los contenedores de agua, y el tercero, a los de vino, aceite y vinagre. Los dos primeros están ordenados por su tipo, concentrándose, en la derecha, diferentes botijas (dos asas) y cántaros (una), mientras que en el centro, junto a algunas de estas piezas, hay otras como un barril, jarras, un pipo, o un porrón. A la izquierda, se muestran diversas jarras de vino o vinagre, una aceitera, un azumbre, o un filtro de tinaja, entre otros varios objetos.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Habitáculos de cerámica popular andaluza

Habitáculos de cerámica popular andaluza

La muestra de cerámica popular continúa con las piezas destinadas al uso de las mismas por animales, ocupando éstas, en la amplia vitrina de cuatro cuerpos, los dos de la derecha. Actualmente, estos objetos están prácticamente desaparecidos en la ciudad, conservándose su uso sólo en algunos lugares de carácter agrícola, normalmente alejados de los núcleos urbanos. Comencemos por el extremo derecho, con los habitáculos: el elemento de mayor tamaño, el situado al fondo, a la derecha, es una colmena; delante de ella, hay un criadero de palomas; a su izquierda, en el centro, una conejera; y a su vez, a la izquierda de esta última, hay una madriguera para conejos. Todas estas piezas son del siglo XX.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica popular andaluza, los dos cuerpos de la izquierda están ocupados por objetos para el almacenamiento de sólidos y líquidos en la despensa y los dos de la derecha contienen comederos y bebederos de animales en el primero y habitáculos para los mismos en el siguiente

Cerámica popular andaluza, los dos cuerpos de la izquierda están ocupados por objetos para el almacenamiento de sólidos y líquidos en la despensa y los dos de la derecha contienen comederos y bebederos de animales en el primero y habitáculos para los mismos en el siguiente

En el siguiente cuerpo, se encuentran los comederos y bebederos de animales, igualmente todos del siglo XX. En él, aparecen un jarro de ordeñar, diferentes bebederos de gallinas y pollos, y comederos de conejos y perdigones.

Los dos departamentos de la izquierda están destinados a albergar los objetos propios para el almacenaje de sólidos y líquidos en la despensa, siendo todos ellos del siglo XX. El cuerpo situado hacia el centro está ocupado por queseras y orzas, mientras que en el del extremo izquierdo se guardan más orzas y algunas tinajas, destacando entre estas últimas, por su tamaño, la situada en la esquina izquierda, una tinaja del nº 3 fabricada en Lucena (Córdoba) en 1980.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica popular andaluza: el hogar

Cerámica popular andaluza: el hogar

En otro expositor, también de cuatro departamentos, se exponen, divididos en tres grupos, los enseres de cerámica popular andaluza destinados al hogar, todos del último cuarto del siglo XX y cuya procedencia se reparte entre las ocho provincias de la región. El grupo formado por los útiles dedicados al servicio y preparación de alimentos llena los dos apartados situados más a la derecha; el ubicado más en el extremo de la vitrina cuenta con una cafetera, una cazuela, un dornillo, un especiero, una jarra, un lebrillos48, un mortero, platos y una sopera, mientras que el más centrado tiene una cazuela, un cuenco, ollas, platos, un puchero, una tapadera y tazas.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica popular andaluza: adorno y decoración para el hogar

Cerámica popular andaluza: adorno y decoración para el hogar

El dedicado al fuego en el hogar para la alimentación y el alumbrado se dispone a la izquierda del anterior y en él hay varias piezas de anafres, candiles y cazuelas, junto a solitarias unidades de olla y tostadera; dos de estas piezas, los anafres para el carbón y los tostadores de castañas, están ya prácticamente desaparecidos. El último grupo, el del adorno y decoración en el hogar, consta de de varias jarras y macetas, y de unidades sueltas de botijo, fuente y plato macetero; de aquí, destaca la jarra grotesca situada en su centro.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Cerámica popular andaluza: higiene, construcción y juguetes

Cerámica popular andaluza: higiene, construcción y juguetes

La exposición de cerámica popular andaluza finaliza con tres subapartados. El primero de ellos es continuación de los utensilios cerámicos del hogar; en este caso, se trata de los dedicados a labores de higiene, como una bacina, un bacín, una escupidera, un retrete, o una taza de retrete. A su izquierda, en el centro, está el apartado formado por piezas de cerámica orientadas a la construcción, en particular los remates y las canalizaciones. El último, el del extremo izquierdo, es el denominado como de otros usos y está formado por diferentes juguetes de cerámica (alcancías, una botella, cantaritos, un dornillo, huchas, toritos, o zambombas), un tipo de juguetería que se vio eclipsada con la llegada y universalización de los juguetes de plástico.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Bodega del Condado de Huelva

Bodega del Condado de Huelva

Una vez terminado el recorrido por la Sala VI, se llega a un área de descanso en la que, entre otras dependencias a tal efecto, existe una bodega-bar en donde se ha instalado una Bodega del Condado de Huelva49, traída ex profeso desde esta provincia andaluza. Pero antes de continuar con ella, recordemos el prestigio del que siempre han disfrutado los vinos andaluces, citados ya en época romana por el poeta romano Marco Valerio Marcial (38 - 104 d. de C.) y también consumidos por los árabes, a pesar de tener prohibido la ingesta de alcohol, durante su ocupación de Andalucía, en donde sentían especial aprecio por el vino dulce de Málaga, al que conocían como jarabe malagueño. Aunque normalmente el caldo andaluz de mayor fama es el vino de Jerez, en Cádiz, no hay que olvidar los de otras localidades de la región, como los de Málaga (Pedro Ximénez y moscatel), o los de los municipios cordobeses de Montilla y Moriles.

Todos los vinos andaluces presentan la característica de tener una alta graduación alcohólica, motivada por la climatología del Sur de España, que provoca una gran insolación de la uva. De entre todos ellos, los procedentes del Condado de Huelva pueden ser quizás los que continúen teniendo una crianza51 más tradicional, sin que esto quiera significar que no hayan adoptado, cuando el tipo de producto así lo ha necesitado, nuevos procesos industriales.

Las bodegas andaluzas, a diferencia de otras, no son subterráneas, necesitando para su instalación de grandes naves con pequeñas ventanas que permitan las necesarias condiciones de humedad y de aireación para poder continuar con la fermentación de estos caldos dentro de sus recipientes, de más de 500 o 600 litros de capacidad (llamados bocoyes). Es por este motivo por lo que los mismos no se llenan al completo, dejando en su interior un espacio de aire de una altura de "un par de puños".

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Pequeña taberna del tipo que antes solía existir en las Bodegas del Condado de Huelva

Pequeña taberna del tipo que antes solía existir en las Bodegas del Condado de Huelva

La Bodega del Condado de Huelva aquí expuesta está formada por dos andanas (hileras) de bocoyes, una superior, conocida como criadera, y otra inferior, nombrada como solera. La primera se llena con el vino más joven para que cuando éste adquiera cierta crianza, llenar con él la fila inferior, en donde se guardan los caldos más antiguos. Pensemos en una bodega de tres o cuatro andanas y el proceso por el cual se van trasvasando los caldos hacia la andana inferior, de tal forma que cuando llega a la solera, de donde se extrae para su consumo, han trascurrido ya varios años. Estos bocoyes, muy utilizados en las bodegas del Condado de Huelva, tienen una mayor capacidad que la bota de Jerez, de 500 litros, aunque poco a poco van desapareciendo en favor de esta última.

Junto a la bodega, vemos recreada la pequeña taberna que solían tener la bodegas de esta zona onubense, en donde se montaba un castillete de medias botas (recipientes de 250 litros), como el que vemos en el lado derecho de la fotografía de la bodega, llenas con vinos de distintas calidades y un mostrador en donde venderlos al exterior o consumirlos en el local, en este último caso en medio de amenas conversaciones.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala VII: Loza de la Cartuja, servicio de aguamanil y plato

Sala VII: Loza de la Cartuja, servicio de aguamanil y plato

Después de nuestro paso por la Bodega, entraremos en la Sala VII: Loza de la Cartuja, Sevilla, con la que termina el recorrido por la producción y el uso de la cerámica. Aquí, veremos una muestra de loza industrial y decorativa gracias a una serie de piezas que la propia fábrica de Cerámica Pickman La Cartuja de Sevilla dejó en depósito en el museo cuando éste fue abierto.

A partir del siglo XVIII, comenzaron a aplicarse en la fabricación de loza una serie de nuevas tecnologías que dejaron obsoletas las tradicionales técnicas artesanales; sin embargo, dieron pie a unos productos más funcionales que se adaptaban mejor a las nuevas necesidades y que, a la par, no renunciaban a las vistosas decoraciones (algo que continúa ocurriendo en la actualidad). Por otro lado, cabe destacar que la fábrica que aquí nos ocupa constituye el único ejemplo que ha llegado a nuestros días, y con un trabajo ininterrumpido, de lo que fue la industrialización de la producción de loza que comenzó a finales del siglo XVIII. De este modo, podremos contemplar el influjo que tuvieron las corrientes modernistas en algunos de los diseños aquí expuestos, lo que deja patente que sus productos han estado en constante actualización, siguiendo la moda del momento.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Loza de la Cartuja, figuras de adorno, jarrón, tarjetero y tibor

Loza de la Cartuja, figuras de adorno, jarrón, tarjetero y tibor

La sala cuenta con un expositor de cuatro espacios a un lado y dos vitrinas al otro. En el expositor, veremos varias piezas de mesa (unas de finales del siglo XIX y otras ya del siglo XX), como soperas, legumbreras, fuentes, o fruteros, así como una jarra y una pareja de jarrones de entre los años 1899 y 1900. En una de las vitrinas, tenemos algunos elementos utilizados en el ámbito de la higiene, como unos aguamaniles52, o unas palanganas, además de otros de carácter decorativo, como jarrones, tibores53, o tarjeteros. Por último, la segunda vitrina acoge una serie de piezas también ornamentales, entre las que veremos igualmente jarrones o pequeñas figuras de adorno.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala VIII: La transformación de los metales

Sala VIII: La transformación de los metales

Continuaremos con la Sala VIII: La transformación de los metales, en la que se nos presentan los dos procedimientos principales a la hora de dar forma a los metales y convertirlos en uno u otro utensilio: la fundición y la forja. Asimismo, podremos ver expuestos diferentes elementos relacionados con cada una de estas técnicas.

La fundición consiste en calentar el material a una temperatura muy elevada hasta que éste queda líquido; es entonces cuando se vierte en los moldes que darán al objeto la forma deseada. En una de las vitrinas, veremos algunas herramientas utilizadas para la labor de los artesanos fundidores, como espátulas, cucharillas, o plantillas de bronce; además, se muestran diversos objetos realizados con esta técnica de bronce fundido, como unas palmatorias, una pareja de cascabeles, o una reproducción de las llaves de la ciudad de Sevilla de época de Alfonso X.

Por otro lado, con la forja, los trozos de metal son también calentados, pero no hasta que se funden, sino hasta que quedan en un estado maleable54; esto permite que se les pueda dar forma, e incluso soldarlos entre sí, con golpes de martillo sobre un yunque. Como ejemplo de esta técnica, en la vitrina de la fotografía se exponen distintos objetos de hierro forjado: una bella arqueta del siglo XVIII, un suspensor de lámpara con decoración vegetal del XVII y un soporte de polea también del siglo XVII.

Por último, una tercera vitrina acoge una selección de piezas realizadas mediante otras técnicas, como unos cencerros de chapa de hierro forjado que cuentan con un revestimiento fundido de latón que, realizados entre los siglos XIX y XX, proceden de Huelva, y de Salteras y Olivares (Sevilla), o distintos calderos de distintas épocas hechos de cobre batido o de latón.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala IX, Armas de Caza y Defensa Personal, armas blancas

Sala IX, Armas de Caza y Defensa Personal, armas blancas

La Sala IX: Armas de caza y defensa personal puede constituir un buen caso práctico de la anterior Sala VIII: La transformación de los metales, independientemente de la utilización que de éstas se haga (caza, guerra, o defensa personal). Las armas de fuego aparecen en España a finales del siglo XIV y es durante los siglos XVI y XVII, debido a la actividad bélica del Imperio Español, cuando el país desarrolla y sobresale en las técnicas para su fabricación. De hecho, el mecanismo más efectivo, hasta la aparición del pistón55, para encender la pólvora es la llave española. Las necesidades bélicas trajeron consigo la llegada a nuestro país de armeros europeos, entre los que destacaron alemanes, italianos y flamencos. Por las mismas razones, llegaron hasta tierras españolas a montar sus talleres.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Armas de fuego para defensa personal

Armas de fuego para defensa personal

El armamento aquí presente está dividido en armas blancas y de fuego, existiendo en ambos conjuntos otras particiones. Así, en el espacio de las armas blancas están los tres subconjuntos de complementos de la indumentaria, espadas de vestir y bélicas y de defensa personal. En el primero, a la izquierda, se exponen piezas de los siglos XVIII a XX, entre las que destacan un bastón-estoque y varias espadas y sables de distinta procedencia, una de ellas de un diplomático del siglo XIX y otras de haber formado parte de distintos disfraces. En el espacio central, se encuentran las espadas de vestir, de los siglos XVII a XX, originarias algunas de Alemania y la gran mayoría de España, en particular de Albacete y Toledo; estas espadas, llamadas también roperas, eran más ligeras que las de combatir y su uso era más como distintivo del caballero que como arma de defensa personal, aunque también en caso necesario podía ser utilizada en estos menesteres. En la vitrina de la derecha, se encuentra el equipamiento (espadas y cascos) bélico y de defensa personal. Las armas, de los siglos XVI al XVIII, proceden de España (de Toledo en particular), de Alemania y del Reino Unido, y los dos cascos, del siglo XVI, son españoles.

De las tres vitrinas de armas de fuego, las dos exteriores están dedicadas a guardar el armamento de caza y la central, el de defensa personal. En la izquierda, hay equipamiento de los siglos XIX y XX formado por escopetas, una carabina y diversos útiles, como cantimploras, cananas57, o utensilios de mantenimiento. En la central, se exponen varias parejas de pistolas, una de ellas de cachorrillos (pistolas de bolsillo), otra pistola en miniatura, aunque funcional, y algunos complementos para el funcionamiento de las mismas, como depósitos de pistones, o polvoreras; son unidades, la mayoría de pistones y alguna de chispa, de los siglos XVIII a XIX. Finalmente, la última vitrina es también de armas de caza, en este caso un arcabuz del siglo XVIII, una escopeta de pistón y un trabuco, ambos del XIX, junto a varios elementos necesarios para su buen funcionamiento.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala X: Alimentación: producción diaria y conserva. El pan y la chacina

Sala X: Alimentación: producción diaria y conserva. El pan y la chacina

A continuación, tenemos la Sala X: Alimentación: producción diaria y conserva. El pan y la chacina58, formada por dos estancias, un malacate de panadería y una sala de matanzas, cuya temática común es la alimentación, pero diferenciadas por las técnicas empleadas y el tiempo que se tarda en consumir los productos de una y los de la otra. Así, mientras que el pan se elabora y se come a diario, la carne de cerdo necesita ser manipulada para conservarla y que pueda ser consumida a lo largo de todo el año hasta la matanza del siguiente.

Veremos primero el malacate representado en la fotografía que acompaña estas líneas, un instrumento que, movido por fuerza animal, servía para refinar la masa del pan; en la estancia también se exponen otros elementos relacionados con la elaboración de este alimento, como una artesa59 de amasar el pan, una balanza con la que se pesa la masa, unas palas con las que se mete el producto en el horno y unos sellos con los que, en los hornos vecinales, era común marcar el pan, indicando así los gramos dependiendo de cada tamaño.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala de matanzas

Sala de matanzas

Justo enfrente, tenemos la recreación de una sala de matanzas, para la que se han utilizado los enseres que se emplean en la Sierra de Huelva en esta actividad y en la preparación de chacinas. La conservación de jamones y embutidos ha supuesto durante años a las áreas serranas de Andalucía una fuente de alimentación y una cierta autosuficiencia económica frente a las difíciles vías de comunicación y el poco desarrollo del comercio que tenían. Bien es cierto que las condiciones económicas y sociales en estas zonas han evolucionado con el paso del tiempo; sin embargo, la costumbre de algunas familias de realizar la matanza en casa se ha mantenido hasta la actualidad, algo que los antropólogos explican como una forma simbólica de reforzar los lazos familiares a través de esta reunión de todos sus miembros, definiendo además a los grupos de cada familia dentro del pueblo donde viven; asimismo, el reparto de las diferentes labores que se llevan a cabo dentro del proceso de las matanzas hace que también salgan reforzados los roles de sexo y edad, así como el estatus que cada persona tiene dentro del grupo.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala XI: Prensa de viga

Sala XI: Prensa de viga

Nos vamos acercando al final de nuestro recorrido y en la Sala XI: Prensa de viga y fragua, encontramos de nuevo otras dos estancias que acogen dos recreaciones que son las que dan nombre a la sala.

Por un lado, veremos una prensa de viga de las que se usan en las haciendas60 dedicadas al olivar para la extracción del aceite. Sin embargo, la que aquí se expone procede de la localidad de Ubrique, en la provincia de Cádiz, y ha sido adaptada con el fin de prensar la uva, siendo, por tanto, un poco más pequeña que las utilizadas para el aceite.

Las prensas de viga funcionan con un mecanismo basado en dos principios básicos: por un lado, el de palanca, y por otro, el de tornillo; gracias a ambos se transmite fuerza y, a la vez, se ejerce presión de manera progresiva en las aceitunas que están colocadas entre capachos de esparto, o, en este caso, sobre el pie formado por las uvas y sujetas con un cincho alrededor.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Sala XI: Fragua

Sala XI: Fragua

Al otro lado, tenemos una fragua, taller destinado al trabajo del hierro. La que aquí vemos es del siglo XVIII, procede de Cortegana, en Huelva, y cuenta con un sistema de fuelles dobles para avivar el fuego. A la derecha, se expone un banco de trabajo, mientras que a la izquierda hay un taladro, los dos de una fragua de la localidad sevillana de Carmona. La estancia se completa con distintas herramientas usadas para la forja, como yunques, tenazas, etc., así como con algunos ejemplos de este trabajo, como un Cristo que cuelga de una de las paredes, o algunos candelabros, entre otros.


Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Balanzas de precisión y romanas

Balanzas de precisión y romanas

Y finalizamos la visita en la Sala XII: Pesas y medidas, la última del semisótano, donde se muestran los tres sistemas más utilizados para pesar o medir diferentes productos, en particular los sólidos destinados a la alimentación y las bebidas. Para el peso se utilizan, sobre todo, la balanza y la romana, con la particularidad de que mientras la primera se ha adaptado al Sistema Métrico Decimal (pesa en kilogramos y unidades de los mismos), la segunda sigue anclada en el antiguo sistema español, que tenía como unidad de medida la arroba, cuya equivalencia en kilogramos es de 11,502 kg., aunque en Aragón pesa más, 12,5 kg., y sus fracciones, la libra61 y el cuarterón62.

Para la medida de los líquidos se muestran igualmente medidores de los dos sistemas de unidades: litros, en el Sistema Métrico, y arrobas, en el antiguo sistema, equivalente aproximadamente a unos 16 litros, aunque también varía según la provincia de que se trate. Los áridos también tienen su propia unidad antigua de medida de los granos: la fanega, equivalente a unos 55,5 litros en Castilla e igualmente variable según la región española en que se utilice. Debido a su gran volumen, se suele usar más la cuartilla, que se corresponde con la cuarta parte de una fanega. Este sistema consta de estas otras subdivisiones:

1 fanega = 2 medias fanegas = 4 cuartillas = 12 almudes* = 24 medios almudes = 48 cuartillos.
(*) El almud también se conoce como celemín.

Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla, Medidas de capacidad para líquidos y áridos

Medidas de capacidad para líquidos y áridos

La vitrina dedicada a las medidas de peso se encuentra dividida en dos diferentes departamentos: el de la izquierda contiene varias romanas de distintos tamaños y pesos, junto a un dinamómetro63, un juego de pesas de panadero y varias pesas más. El de la derecha aglutina las balanzas de precisión, expuestas junto a alguna pequeña romana y varios ponderales64. Todos los utensilios fechados de estos dos subapartados son de los siglos XVIII y XIX. En otra vitrina, se muestran balanzas dedicadas a mayores pesos de los siglos XVII a XIX.

El expositor para medidas de capacidad contiene, a la derecha, los medidores de líquidos y áridos, construidos en su mayoría en el siglo XIX y graduados (además de dos graduados en litros) para la medición en arrobas, cuartillos, almud y media fanega para grano (el cajón de mayor tamaño situado a la derecha). A la izquierda, se muestran los medidores de líquidos, estando al fondo los graduados en arrobas y en primer plano, en litros, siendo los elementos de datación más antigua del siglo XIX.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑

AGRADECIMIENTOS

En "una Ventana desde Madrid (uVdM)" queremos dar las gracias al Departamento de Conservación e Investigación del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla por todas las facilidades que nos han brindado a la hora de realizar este reportaje. Asimismo, agradecemos toda la atención prestada por el conjunto del personal del museo durante nuestra visita.

GLOSARIO

- 1 Estrado: Tarima cubierta con alfombra, sobre la cual se pone el trono real o la mesa presidencial en actos solemnes. // Conjunto de muebles que servía para adornar el lugar o pieza en que las señoras recibían las visitas, y se componía de alfombra o tapete, almohadas y taburetes o sillas. // Lugar o sala de ceremonia donde se sentaban las mujeres y recibían las visitas.
- 2 Badila: Badil. // Paleta de hierro o de otro metal, para mover y recoger la lumbre en las chimeneas y braseros.
- 3 Espetón: Hurgón. // Instrumento de hierro para remover y atizar la lumbre.
- 4 Espetero: Soporte, normalmente metálico, del que colgar espetones.
- 5 Soplillo: Ruedo pequeño, comúnmente de esparto, con mango o sin él, que se usa para avivar el fuego.
- 6 Bacín: Recipiente de barro vidriado, alto y cilíndrico, que servía para recibir los excrementos del cuerpo humano.
- 7 Bacina: Bacía. // Vasija cóncava que usaban los barberos para remojar la barba, y que tenía, por lo común, una escotadura semicircular en el borde.
- 8 Arte pastoril: Se llama así a los objetos de artesanía realizados por los pastores en el campo, mientras cuidaban del ganado.
- 9 Dornillo: Hortera. // Escudilla o cazuela de palo.
- 10 Almirez: Mortero de metal, pequeño y portátil, que sirve para machacar o moler en él.
- 11 Maja: Mano de almirez.
- 12 Anafre: Anafe. // Hornillo, generalmente portátil.
- 13 Asta: Cuerno.
- 14 Colodro: Especie de calzado de madera.
- 15 Liara: Vaso de cuerno.
- 16 Mundillo: Almohadilla. // Almohada cilíndrica de 60 a 70 centímetros de largo y unos 20 de diámetro, que se usa para hacer encaje de bolillos. // Cojín pequeño sobre el cual cosían las mujeres, y que solía estar unido a la tapa de una caja en que se guardaban los avíos de coser.
- 17 Bastidor: Armazón de madera o metal, utilizada para fijar lienzos en los que pintar y bordar, para armar vidrieras y para otros usos análogos.
- 18 Planchero: Accesorio de planchar, normalmente de metal, apto para soportar el calor de la plancha, por lo que servía de soporte de ésta mientras se utilizaba.
- 19 Vareta: Palo delgado.
- 20 Mimbre: Mimbrera. // Arbusto de la familia de las Salicáceas, cuyo tronco, de dos a tres metros de altura, se puebla desde el suelo de ramillas largas y delgadas, flexibles, de corteza agrisada que se quita con facilidad, y madera blanca. Con hojas enteras, lanceoladas y muy estrechas, flores en amentos apretados, precoces, de anteras amarillas, y fruto capsular, velloso, cónico, con muchas semillas. Es común en España a orillas de los ríos, y sus ramas se emplean en obras de cestería.
- 21 Aliñar: Aderezar. // Componer con ciertos ingredientes algunas bebidas, como los vinos y licores, para mejorar su calidad o para que se parezcan a otras.
- 22 Redor: Esterilla redonda.
- 23 Márcola: Asta de unos dos metros y medio de largo, que lleva en la punta un hierro a manera de formón, con un gancho lateral en forma de hocino, y sirve en la Andalucía Baja para limpiar y desmarojar los olivos.
- 24 Bigornia: Yunque con dos puntas opuestas.
- 25 Amolar: Sacar corte o punta a un arma o instrumento en la muela26.
- 26 Muela: Disco de piedra que se hace girar rápidamente alrededor de un eje y sobre la solera, para moler lo que entre ambas piedras se interpone. // Piedra de asperón en forma de disco, que, haciéndola girar, se usa para afilar herramientas.
- 27 Palillo: Castañuelas. // Instrumento musical de percusión, compuesto de dos mitades cóncavas, hecho de madera u otro material. Por medio de un cordón que atraviesa las orejas del instrumento, se sujeta este al dedo pulgar o al de en medio y se repica con los demás dedos.
- 28 Pan: Hoja muy delicada que forman los batidores de oro, plata u otros metales a fuerza de martillo, y cortada después, la guardan o mantienen entre hojas de papel, y sirve para dorar o platear.
- 29 Suntuario: Perteneciente o relativo al lujo.
- 30 Vaciado: Acción de vaciar en un molde un objeto de metal, yeso, etc.
- 31 Orfebrería: Arte consistente en labrar objetos artísticos en oro, plata y/u otros metales preciosos, y aleaciones de ellos.
- 32 Marroquinería: Manufactura de artículos de piel o tafilete, como carteras, petacas, maletas, etc.
- 33 Talabartero: Guarnicionero34 que hace talabartes36 y otros correajes.
- 34 Guarnicionero: Operario que trabaja o hace objetos de cuero, como maletas, bolsos, correas, etc. // Fabricante o vendedor de guarniciones35.
- 35 Guarnición: Conjunto de correajes y demás efectos que se ponen a las caballerías para que tiren de los carruajes o para montarlas o cargarlas.
- 36 Talabarte: Pretina o cinturón, ordinariamente de cuero, que lleva pendientes los tiros de que cuelga la espada o el sable.
- 37 Calcografía: Arte de grabar en láminas metálicas con objeto de conseguir mediante estampación lo grabado.
- 38 Estarcir: Estampar dibujos, letras o números haciendo pasar el color, con un instrumento adecuado, a través de los recortes efectuados en una chapa.
- 39 Mampostería: Obra hecha con mampuestos40 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 40 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 41 Ánfora: Cántaro alto y estrecho, de cuello largo, con dos asas, terminado en punta, y muy usado por los antiguos griegos y romanos.
- 42 Escudilla: Vasija ancha y de forma de una media esfera, que se usa comúnmente para servir en ella la sopa y el caldo.
- 43 Mudéjar: Se dice del musulmán a quien se permitía, a cambio de un tributo, seguir viviendo entre los vencedores cristianos sin mudar de religión.
- 44 Trepa: Era un sistema basado en plantillas realizadas a mano a través de cuyas perforaciones se pintaba la pieza de cerámica, siendo necesario una trepa para cada color utilizado.
- 45 Levante español: Se llama así a una zona de España que comprende las Islas Baleares y todo el Este peninsular (Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, la provincia de Almería y el Este de la de Granada).
- 46 Albarelo: Bote de cerámica usado en las farmacias, de boca ancha y forma cilíndrica, estrechada en la parte central.
- 47 Orza: Vasija vidriada de barro, alta y sin asas, que sirve por lo común para guardar conserva.
- 48 Lebrillo: Vasija de barro vidriado, de plata u otro metal, más ancha por el borde que por el fondo, y que sirve para lavar ropa, para baños de pies y otros usos.
- 49 Condado de Huelva: Denominación de Origen50 dada a los vinos producidos en la comarca de igual nombre, situada al Sureste de la provincia de Huelva y conocida históricamente como Condado de Niebla, que cumplan ciertas condiciones de calidad y fabricación. De esta comarca salieron los conocidos como "Vinos del Descubrimiento de América", llamados así por ser los primeros caldos enviados hasta tierras americanas, en el año 1502.
- 50 Denominación de origen: Denominación oficial asignada a ciertos productos como garantía de su procedencia y calidad.
- 51 Crianza: Proceso de elaboración de los vinos.
- 52 Aguamanil: Jarro con pico para echar agua en la palangana o pila donde se lavan las manos, y para dar aguamanos. // Palangana o pila destinada para lavarse las manos.
- 53 Tibor: Vaso grande de barro, de China o el Japón, por lo regular en forma de tinaja, aunque los hay de varias hechuras, y decorado exteriormente.
- 54 Maleable: Dicho de un metal: Que puede batirse y extenderse en planchas o láminas.
- 55 Pistón: Parte o pieza central de la cápsula, donde está colocado el fulminante56.
- 56 Fulminante: Dicho de una materia: Capaz de hacer estallar cargas explosivas.
- 57 Canana: Cinto dispuesto para llevar cartuchos.
- 58 Chacina: Carne de puerco adobada de la que se suelen hacer chorizos y otros embutidos. // Embutidos y conservas hechos con esta carne.
- 59 Artesa: Cajón cuadrilongo, por lo común de madera, que por sus cuatro lados va angostando hacia el fondo. Sirve para amasar el pan y para otros usos.
- 60 Hacienda: Finca agrícola.
- 61 Libra: Peso antiguo de Castilla, dividido en 16 onzas y equivalente a 460 g. En Aragón, Baleares, Cataluña y Valencia tenía 12 onzas, 17 en las Provincias Vascongadas y 20 en Galicia, y además las onzas eran desiguales, según los pueblos.
- 62 Cuarterón: Cuarta parte de una libra. // Cuarta parte de una arroba.
- 63 Dinamómetro: Instrumento para medir fuerzas, basado en la deformación elástica de un muelle calibrado.
- 64 Ponderal: Perteneciente o relativo al peso. Comparadores del mismo.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:
- INVIERNO (del 16 de septiembre al 15 de junio): Lunes Cerrado, Martes a Sábados de 10:00 a 20:30 horas, Domingos y festivos de 10:00 a 17:00 horas.
- VERANO (del 16 de junio al 15 de septiembre): Lunes cerrado excepto festivos de apertura, Martes a Domingos (incluidos los festivos en que se abra el museo) 10:00 a 17:00 horas.
- Permanecerá cerrado los festivos 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS: Aeropuerto de San Pablo.
TREN: Estación de Santa Justa y apeadero de San Bernardo.
METRO:
AUTOBÚS:
- Autobuses urbanos: Líneas 1, 3, 6, 30, 31, 34, 37.
COCHE:
- Aparcamiento público más cercano: Aparcamientos Cubier y las calles adyacentes.
BICICLETAS:
Sevici, estaciones más cercanas: 59 (Avenida Palmera), 137 (Avenida La Borbolla) y 141 (Calle Felipe II).


Estos datos se han tomado, en noviembre de 2014, de la información que facilita en su web el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, no haciéndose "una Ventana desde Madrid (uVdM)" responsable de sus posibles modificaciones futuras.


BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Varios autores: Guía oficial del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, ISBN: 84-8266-365-8, Depósito Legal: SE-2342-2003.
- Denominaciones de origen Condado de Huelva.
- DRAE
- elmundo.es DICCIONARIOS

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