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una Ventana desde Madrid

Andalucía

Sevilla, Museo Arqueológico

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 15 de octubre de 2014


Museo Arqueológico de Sevilla

El Museo Arqueológico de Sevilla se encuentra instalado en el antiguo Pabellón de las Bellas Artes, construido durante la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, en la Plaza de América del Parque de María Luisa. En dicha plaza, además de su bella ornamentación, se pueden observar otros dos interesantes edificios construidos durante la exposición antes mencionada: el antiguo Pabellón Mudéjar, actual Museo de Arte y Costumbres Populares, y el antiguo Pabellón Real, futuro Museo Bellver que alojará la Colección Bellver, donada de manera desinteresada a la Junta de Andalucía por el coleccionista de arte Mariano Bellver Utrera (Bilbao, 1926), nieto del afamado escultor Ricardo Bellver (Madrid, 1845 - 1924). Estos tres pabellones fueron obra del prestigioso arquitecto Aníbal González Álvarez-Ossorio (Sevilla, 1875 - 1929), arquitecto jefe hasta su dimisión en 1929 de la Exposición Iberoamericana, el cual diseñó cada uno de ellos de un estilo diferente. Así, tenemos presentes la plaza los estilos neomudéjar, neogótico (el Pabellón Real) y neorrenacentista, motivo este último por el que también se conoce el edificio del Museo Arqueológico como Pabellón del Renacimiento.

El Pabellón de las Bellas Artes se construyó como un bloque en línea de tres plantas y sótano, en donde la distribución interior se estructura alrededor de una gran sala central ovalada de la que parten las dos alas, Este y Oeste, en las cuales están repartidas las diferentes salas del recinto. Cuenta con cinco cuerpos de una mayor altura que el resto del edificio, basados en el Palacio de Monterrey, de Salamanca, y destacando el cuerpo central, más alto y ancho, en el que se sitúa la entrada principal. En su ornamentada fachada, además de los pináculos, escudos y demás elementos decorativos, destaca la distribución existente entre cada cuerpo sobreelevado, en donde la planta inferior cuenta con una galería loggia1 de cinco vanos sobre pies derechos, mientras que el corredor situado en la superior cubre el mismo espacio con el doble de ventanas, es decir, diez.

Museo Arqueológico de Sevilla, Lateral Oeste del Museo Arqueológico

Lateral Oeste del Museo Arqueológico.

El Museo Arqueológico de Sevilla tiene sus orígenes en el siglo XIX, cuando tras ordenar en 1840 que forme parte del Museo Provincial de Bellas Artes, se instalan ambos en el que había sido Convento de la Merced. Posteriormente, en 1879, se crea el Museo de Antigüedades de Sevilla, siendo su primer director Don Manuel Campos Munilla e inaugurándose en 1880 con la colección dividida en cuatro áreas (arquitectura, cerámica, escultura y epigrafía). Sin embargo, las instalaciones resultan pequeñas para el volumen de objetos disponibles y en 1904 se cede al museo el uso de otras dos salas contiguas, algo que no resuelve la falta de espacio. Tras la clausura de la Exposición de 1929, es cuando se comienza a desarrollar la idea de instalarlo en el Pabellón de Bellas Artes, pero el inicio de la Guerra Civil Española (1936 - 1939) paraliza dicho proyecto, retomándose a la finalización de la misma. En 1941, el Ministerio de Educación Nacional recibe la cesión del edificio por parte del Ayuntamiento sevillano con el fin de instalar en él este museo, cediendo además la Colección Municipal de objetos arqueológicos, con excepción de la parte Numismática, conservada en el Archivo Municipal, siendo inaugurada la nueva sede el 29 de mayo de 1946.

El año 1958 significaría un cambio en la estructuración expositiva del museo con la aparición del Tesoro del Carambolo, medio millar de años más antiguo que las colecciones romanas en que aquella se basaba. Desde entonces y tras sucesivas ampliaciones, cambios y remodelaciones, el Museo tiene actualmente un total de veintiocho salas expositivas, organizadas en Prehistoria (Salas I a X); Arqueología Romana (Salas XI a XXV) y Arqueología medieval (Salas XXVI a XXVII); y Sala del Tesoro del Carambolo. Además, cuenta con Biblioteca, Archivo y Taller de Conservación y Resturación.

El Museo fue declarado Monumento Histórico-Artístico el día 1 de marzo de 1962, una declaración en la que también se incluía el edificio.

Localización: Plaza de América, s/n. 41013 Sevilla.


* * *

En el momento de la realización de este reportaje, las salas de la I a la X se encontraban cerradas al público debido a obras de mantenimiento, motivo por el cual, a continuación, comenzaremos la visita por las salas del museo dedicadas a Roma. Pero las veremos como una unidad, no con un orden estrictamente cronológico (salvo alguna excepción) ni como temáticas aisladas, pues al fin y al cabo, todas ellas están intrínsecamente relacionadas unas con otras. Podemos decir que Roma tuvo una buena aceptación entre los pueblos indígenas de Andalucía, no teniendo aquí la oposición que encontrarían en las zonas de la Meseta, donde estaban más arraigadas las costumbres ancestrales. Posiblemente, esto se deba a la relación que desde hacía siglos tenía Andalucía con los pueblos del Mediterráneo.

Así pues, a lo largo de nuestra visita, veremos en estas salas numerosas piezas halladas en diferentes yacimientos romanos localizados principalmente en la provincia de Sevilla.


Arqueología romana
Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XI: Cultura Iberorromana

Iniciaremos el recorrido en la Sala XI: Cultura Iberorromana, dedicada a la escultura mayor ibero-turdetana3, sobre todo a la realizada en el último período de su desarrollo, a finales del sigo III a. de C., durante la ocupación romana de la Península. Veremos aquí algunas obras indígenas y otras de transición, además de varias puramente romanas; tendremos una serie de figuras y relieves labrados en piedra caliza, decorados con estuco4, policromados y con fines principalmente funerarios. Una de las piezas que preside la sala, en el centro, es la que representa a un matrimonio sedente y que procede de la necrópolis de Orippo, en Dos Hermanas (Sevilla); en ella, las dos figuras aparecen con las manos juntas, estando él vestido con ropajes propios de la cultura íbera. Los indicios nos muestran que se trata, pues, de una obra realizada al modo romano por un escultor indígena, lo que evidencia este proceso romanizador.

En la sala, aparecen también numerosas representaciones de animales en piedra. Ejemplo de ello son los leones, que están en actitud de reposo, pero vigilantes. Pertenecen también, como el resto de piezas de la estancia, a monumentos funerarios, siendo así los guardianes de las tumbas.

Museo Arqueológico de Sevilla, Piezas procedentes de un santuario de caballos

La llegada de los romanos supuso la imposición de su política y sus costumbres en los pueblo indígenas; sin embargo, estos cambios serían progresivos, algo que también ocurriría con las creencias religiosas y la asimilación de unos dioses que, en ocasiones, se identificaban con otros ya existentes en la población, con los mismos poderes, pero con nombres diferentes. Una muestra de la conservación de estas antiguas costumbres y creencias la tenemos en las piezas que se agrupan en uno de los rincones de la sala, halladas en un santuario dedicado a los caballos ubicado en Luque (Córdoba), en un pequeño cerro en el que se encontraron más de un centenar de estos relieves y que pudo existir entre los siglos V o IV a. de C. y la época romana. De especial interés por la realidad de sus detalles es la cabeza de caballo que está entre ellos y que pudo estar en un monumento funerario del área de Marchena (Sevilla), habiéndose interpretado que, quizás, el personaje enterrado donde apareció debió haber sido heroizado a través de esta representación.

Tras este período de transición, la romanización se irá imponiendo al mundo indígena, desapareciendo éste y dando paso a un arte puramente romano, como veremos en las salas que vienen a continuación.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XII: Cultura Romana I

Avanzamos y entramos en la Sala XII: Cultura Romana I, en la que veremos principalmente una serie de esculturas romanas provenientes de distintos lugares, incluido Italia, y en cuyo centro se sitúa lo que fue un altar del siglo II d. de C. dedicado al emperador Augusto, que sería reutilizado como brocal de pozo y que fue hallado en Trigueros (Huelva). Realizado en mármol, está decorado con una guirnalda de hojas de laurel sujeta por amorcillos5, bajo la cual aparecen los signos del zodíaco Aries, Leo, Sagitario y Capricornio. Por otro lado, bajo el borde superior, podemos leer una dedicatoria que, tal y como está traducida en el cartel informativo de la pieza, dice así: "Cayo Sempronio Próculo Serviliano, y su hijo Cayo Sempronio Serviliano, de la tribu Galeria, regalaron este monumento a Augusto, y Sempronia Anullina lo dedicó".

El brocal está rodeado de esculturas que representan distintos personajes. Por un lado, el torso del emperador Claudio divinizado como el dios Júpiter, hallado en Mérida (Badajoz), lugar donde se le había dedicado un templo. También encontraremos varias figuras relacionadas con la mitología7 griega. Por un lado, la de Ariadna, compañera de Teseo, a quien ayudó a salir del laberinto tras matar al Minotauro, según el mito, y que queda representada en el momento en que es abandonada por él en la playa de la isla de Naxos tras la orden de Palas-Atenea. Por otro lado, la de uno de los hijos de Niobe, a quien mandó matar junto a sus hermanos la diosa Leto, madre de Apolo y Artemio; la obra procede, en este caso, del sur de Italia y formó parte del frontón de un templo; San Pío V se la regaló al Duque de Medinaceli, cuya familia la cedió al museo. Finalmente, tenemos una figura de Atlas, el héroe a quien Zeus condenó a llevar la Tierra sobre sus hombros; ésta fue encontrada en el subsuelo de una iglesia del municipio de Las Cabezas de San Juan (Sevilla) y cuenta con una inscripción dedicada al emperador Claudio. Completan el conjunto escultórico la estatua de un togado8 con la cabeza de un novillo a sus pies, y la parte inferior de lo que era un danzante, probablemente Apolo, dios de las Artes, pieza también donada por el Duque de Medinaceli.

Museo Arqueológico de Sevilla, Útiles de trabajo de época romana

Finalmente, veremos algunos retratos, de los cuales destaca la precisión de los detalles, la expresividad de los rostros y su realismo; como podemos leer en la guía oficial del museo, el origen de estos retratos está en las imágenes que se hacían de los antepasados sobre las mascarillas de las caras de personas fallecidas y que los romanos guardaban durante años, sacándolos en ocasiones en procesiones. Asimismo, de las paredes cuelgan algunos mosaicos en los que se representan, por un lado, el Otoño y la Primavera, ambos de los siglos II-III, de Dos Hermanas (Sevilla), y por otro lado, otros dos en los que se muestra algo menos frecuente como son las carreras y los juegos de circo.

Por último, la sala cuenta con dos vitrinas en las que se exponen distintos objetos referentes al trabajo manual y al ocio. La primera nos muestra algunos instrumentos empleados por los trabajadores, tan despreciados en el mundo romano, como herramientas para el campo, o la mina, mientras que la segunda nos enseña otros elementos utilizados en profesiones con mayor especialización, como la medicina, junto a otros relacionados con el ocio, como útiles para el hilado.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XIII: Cultura Romana II

La siguiente estancia es la Sala XIII: Cultura Romana II y lo primero que veremos será el imponente mosaico que domina la pared; hallado en la localidad de Écija (Sevilla), se trata de una obra del siglo III en la que se representa el triunfo de Baco, dios que aparece coronado sobre un carro tirado por tigres a quien acompaña una figura que se atribuye al joven Ámpelos, el favorito del dios y del que surgiría la vid, mientras que para otros es Ariadna, a la que Baco descubrió en la playa de Naxos después de que, como contábamos antes, la abandonara allí Teseo, casándose con ella; delante de ellos va un sátiro9 cubierto con la piel de un cervatillo. Cabe señalar que la reparación que vemos en su lateral izquierdo fue hecha también en época antigua, si bien los materiales empleados son más pobres y toscos que los originales.

Museo Arqueológico de Sevilla, Mosaico del Siglo XIII representando el Triunfo de Baco

En el centro de la sala, en el suelo, tenemos un pavimento romano traído desde Itálica10 (Santiponce, Sevilla); éste fue realizado con la técnica llamada "opus sectile", consistente en la disposición de varios trozos de mármol de distintos colores que crean diferentes formas geométricas. En uno de sus laterales, hay una figura de una divinidad fluvial11 hecha en mármol gris oscuro que formó parte de una fuente decorativa; ésta aparece semidesnuda con un manto que le cubre sólo las piernas y está recostada sobre un ánfora de la que sólo ha llegado a nuestros días su arranque. Varios torsos o partes de esculturas de gran tamaño, y otras piezas de mármol completan la habitación.

Asimismo, veremos dos vitrinas en las que se exponen distintos utensilios realizados en bronce y relacionados con el ajuar12 doméstico, con la cocina, la mesa y la despensa romanas, como pueden ser lucernas13, marmitas14, o cubiertos, entre otros.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XIV: Mercurio

Continuamos con la Sala XIV: Mercurio, dios cuya presencia domina la estancia representado en la escultura que vemos al fondo. Se trata de una pieza hallada en Itálica (Santiponce, Sevilla) durante las excavaciones del año 1788 que presenta las tan características y simbólicas alas en las sandalias como mensajero de Zeus que es. Aunque se encuentra incompleto, cabe la posibilidad de que portara en su mano izquierda el "caduceus", una vara lisa que, enmarcada por dos culebras, usaban los embajadores para simbolizar la paz, mientras que en la mano derecha sustentaría la figura de Baco niño; asimismo, también le faltaba la pierna izquierda original, siendo la que vemos una reconstrucción, para la cual se tomaron como modelos otras obras similares; en cuanto a la pierna derecha, ésta se encontró igualmente en Itálica más de cien años después, concretamente en 1901. El pedestal sobre el que se eleva también está dedicado a él, en este caso por parte de Lucius Bruttius Firmus, sacerdote de Augusto.

Museo Arqueológico de Sevilla, Juicio de Paris

Para llegar a Mercurio, rodearemos el gran mosaico que vemos en el suelo y que, procedente de Itálica, fue realizado durante la segunda mitad del siglo II d. de C. con la representación del dios Baco.

A su lado, en la pared, observamos otro de los grandes mosaicos con que cuenta el museo, en el que, en este caso, se representa el Juicio de Paris que desencadenará la Guerra de Troya. La obra, del siglo IV d. de C., fue encontrada en una villa romana del municipio de Casariche (Sevilla).

En el otro extremo de la sala, tenemos la figura de Diana, diosa romana de la caza tallada en mármol griego. Lo que ha llegado a nosotros ha sido su torso, cubierto con una túnica que se ciñe al cuerpo y un manto que lo envuelve, y portando el carcaj a su espalda.

Museo Arqueológico de Sevilla, Mano de Júpiter sosteniendo el 'fulmen', haz de rayos símbolo de su poder

Tras ella, hay dos vitrinas. La primera está dedicada a las terracotas15, unas de las más importantes manifestaciones religiosas y artísticas dentro del mundo romano y el arte popular. Realizadas, generalmente, a molde, se pueden dividir en dos grupos: por un lado, las de pequeñas dimensiones, de las que tenemos aquí varios ejemplos de representaciones diversas; y por otro lado, las llamadas "antefijas", piezas realizadas para adornar las cubiertas de algunos edificios públicos, especialmente los templos, para los que se hacían imágenes religiosas (las que aquí vemos fueron halladas en la ciudad romana de Itálica (Sevilla)). En la otra vitrina, se exponen pequeñas esculturas realizadas en mármol; de ellas, podríamos destacar la que está en el centro: se trata de la mano de Júpiter (posiblemente de una figura de un emperador deificado16), que sostiene el "fulmen", el haz de rayos que simboliza su poder.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XV: cerámica romana

La Sala XV: Cerámica Romana cuenta con tres vitrinas expositoras que contienen diversos tipos de cerámica romana. En la situada a la derecha de la entrada, se encuentra una colección de cerámica común romana, "vulgar", con diversos ejemplares de utensilios típicos de la cocina y la despensa (entre otros, vasijas, cantimploras, linternas), todos ellos sin decorar y algunos con formas que han seguido utilizándose hasta el momento presente. En la siguiente vitrina, la enfrentada a la puerta, se halla la cerámica de "paredes finas", a veces no más gruesa ésta que la cáscara de un huevo, que aparece decorada (con motivos plásticos, hojas, púas) y es más propia para su utilización en la mesa. Aquí destaca una pieza de color verde, realizada con una técnica que los romanos habían traído de Oriente, donde la conocieron, antes de que ésta se popularizara en la época de los árabes. Finalmente, la última vitrina, la de la izquierda, cuenta con una colección de la cerámica romana más conocida, la de "terra sigillata"17, de un característico color rojizo debido a su realización con arcilla y en la que se puede ver el sello del taller donde se fabricó, característica de la Roma Imperial (27 a.C. a 476 d.C.). Gracias a ello se puede saber su lugar de fabricación: aretina, de Arezzo, en Italia; gálica, del Sur de la Galia (Francia); hispánica, de cualquier lugar de Hispania (Península Ibérica); y norteafricana, las cuales son de un color más claro y cuentan, en ocasiones, con decoración de motivos cristianos.

Museo Arqueológico de Sevilla, Cerámica vidriada en verde

En la Bética18, se han encontrado varios alfares19 para la fabricación de los tres tipos de cerámica antes descrita, siendo quizás el de mayor importancia el hallado en Andújar, en la provincia de Jaén, en el que se realizaban cerámicas romanas e ibéricas y cuya actividad se extendió desde principios del siglo I hasta mediados del siglo II. Sin embargo, en la provincia de Sevilla solamente se han descubierto, de momento, hornos para la fábrica de ánforas, destacando el de la antigua ciudad romana de Orippo, la actual Dos Hermanas, en donde aparecieron moldes de discos y asas de lucernas.

Presidiendo la sala, entre las vitrinas de la izquierda y de la derecha, se encuentra una cabeza de mármol hallada en Itálica (Santiponce, Sevilla) y dorada en época del emperador Adriano (117 d.C. - 138 d.C.) que podría pertenecer a una estatua del dios Apolo o a un idealizado retrato de Alejandro Magno, personaje muy admirado por los emperadores romanos. En ella, destacan la apasionada expresión de su cara y el efecto de claroscuro de su ensortijado cabello, debido este último a un gran trabajo de trépano21. En el momento de su hallazgo, se pensó que era la cabeza de la estatua de Mercurio, aunque ello no era posible debido al mayor tamaño de aquella respecto al que le correspondería a esta última.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XVI: Estelas votivas de Itálica

En la Sala XVI: Estelas Votivas de Itálica, se exponen diversas piezas religiosas pertenecientes tanto al culto oficial como doméstico. Entre las primeras, destacan las ofrendas realizadas a las diosas Isis, Caelestis Pia, Domina Ourania, Domina Regia, o Némesis, consistentes en placas de mármol con huellas de pie marcadas (realistas, o esquemáticas) y, en algunos casos, con el nombre del oferente. Las ofrendas a la diosa egipcia Isis se encontraron en el anfiteatro22 de Itálica (Santiponce, Sevilla), en donde existió un templo, un "Iseum", dedicado a su culto, por lo que se ha pensado en la posibilidad de que los devotos fueran gladiadores o magistrados23 encargados de los juegos. Sin embargo, de algunas de ellas se ha hecho una copia que se ha situado en el lugar de la original, en el centro de una de las galerías del coliseo itálico. Las otras diosas antes mencionadas son quizás diversos nombres con que señalar a una misma deidad; nos referimos a Juno, diosa romana dueña del mundo, protectora de los luchadores y de la fecundidad de las mujeres.

En cuanto al significado de estas placas, entre las diversas versiones existentes, la más acertada parece que es el tomarlas como la representación de los pies de la diosa, correspondiendo el otro par de pies que aparece en alguna de ellas a los del propio oferente, que señala así su voluntad de situarse junto a la divinidad.

Museo Arqueológico de Sevilla, Togado

En la vitrina es donde hallamos aquellos elementos religiosos correspondientes al culto doméstico y entre los que destaca un pendiente de oro en el que aparece el símbolo de la diosa cartaginesa Tanit, deidad protectora de Cartago que, una vez destruida esta ciudad por los romanos, fue trasladada hasta Roma. La joya apareció en una tumba de Orippo (Dos Hermanas, Sevilla) y su datación, al ser ésta del siglo I d. de C., refleja que el culto a Tanit seguía existiendo dos siglos después de la destrucción de la capital cartaginesa, en el año 146 a. de C., por Escipión Emiliano, el mismo militar romano ante el que sucumbió la ciudad celtíbera24 de Numancia (Garray, Soria). Entre los otras piezas igualmente destacables de la vitrina, mostramos aquí la detallada escultura de un togado que pudo pertenecer al altar doméstico que solía situarse en el atrium25 de las casas romanas.

Es interesante de mencionar cómo los romanos combatían contra otras civilizaciones pero no contra sus dioses, algo reflejado en la ceremonia religiosa, procedente de Oriente y adoptada por los romanos, en la que se invitaba a los dioses que habían protegido a las ciudades conquistadas y/o destruidas por Roma a que abandonasen éstas y se trasladasen hasta la capital romana, en donde serían honradas. En la "evocatio", como se llamaba dicha ceremonia, tras preguntar a la estatua de la divinidad "visne Romam ire?" (si quería ir a Roma), un sacerdote se encargaba de ella y ésta era llevada hasta dicha ciudad, ya que se consideraba que al trasladar la figura se trasladaba igualmente su protección divina. Un ejemplo es la diosa protectora de Cartago Tania, llamada por los romanos Juno Caelestis.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XVII: Venus

Continuamos con la Sala XVII: Venus, donde tras el mosaico central, hecho en "opus sectile26" en el siglo II y encontrado en Itálica (Santiponce, Sevilla) en el año 1940, se encuentra la estatua de la Venus de Itálica, realizada aproximadamente en el 117 d. de C. y considerada por algunos expertos, como el más perfecto desnudo realizado de entre los desnudos femeninos encontrados en la Península. Venus es la diosa romana asimilada a la Afrodita griega, diosa del Amor nacida de las olas, y al igual que ella, la vemos aquí surgiendo de la espuma del mar, simbolizado éste por el delfín situado a sus pies, bajo la hoja de colocasia27 que sostiene con su mano izquierda.

Museo Arqueológico de Sevilla, Venus

Para la mitología, Venus, tras casarse con Hefesto, dios del fuego, le había sido infiel con los dioses Ares, Mercurio y Baco, naciendo, fruto respectivamente de las mismas, Harmonía, Hermafrodito y Príapo. Igualmente, tuvo relaciones con un mortal, Anquises, rey de los dárdanos, engendrando a Eneas como consecuencias de ellas. Finalmente, su marido la atrapó con una red de oro junto a Ares, mostrándola así a los dioses del Olimpo28, los cuales se rieron de ella, que huyó avergonzada una vez liberada de la red. Tras su culpabilidad en la guerra y destrucción de Troya, al hacer que Helena se enamorase de Paris, salvó de su desaparición a la raza troyana al lograr que Eneas escapase de la ciudad en llamas llevando consigo a los Penates29 troyanos, siendo un descendiente suyo, Rómulo, el fundador de Roma.

A ambos lados del mosaico, hay dispuestos, como señalando y guardando el camino hacia la diosa, los torsos del dios Mercurio, escultura realizada entre 117 y 138 d. de C. y hallada en Itálica durante las excavaciones llevadas a cabo entre 1839 y 1840; del héroe griego Meleagro, hijo del rey de Calidón y vencedor del jabalí enviado por la diosa Artemisa a devastar los campos en venganza por no haberse acordado de ella en el sacrificio que el rey ofreció a todas las divinidades tras la recolección; y de un atleta colocándose la diadema de vencedor y que debido a su gran valor artístico estuvo expuesto en el Pabellón del Comité Olímpico Internacional durante la Exposición Universal de 1992 celebrada en Sevilla. Igualmente, se exponen dos cabezas femeninas de atractivos rasgos y gran calidad, aunque inferior a la de la estatua de Venus, que pueden darnos una idea de la hermosura de aquella.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XVIII: retrato romanos

Avanzamos hasta la Sala XVIII: Retrato Romanos, que muestra las caras, las formas, los peinados de diferentes tipos de personas que podían hallarse en las calles, en los edificios públicos, o en las casas romanas. Y es que no hay que olvidar la importancia del retrato en el arte romano, ya que aunque influenciado por el retrato griego, a diferencia del idealismo presente en este último, aquel era mucho más realista. Su origen, antes de la expansión romana por el Mediterráneo oriental, a partir del Siglo II a. de C., y la subsiguiente helenización del arte romano, lo podemos encontrar en las "imagenes maiorum", utilizadas para el culto privado y funerario. Éstas consistían en mascarillas de cera con los rasgos de antepasados ya desaparecidos que se habían obtenido al colocar aquellas sobre el cuerpo del recién fallecido.

Tras el descubrimiento del arte griego por Roma, surgen los retratos aristocráticos dirigidos a su exposición en lugares públicos, sobre todo en el foro30, en donde se desarrollaba gran parte de la vida pública romana. Con el primer emperador romano, Augusto (Cayo Julio César Augusto, Roma, 63 a. de C. - Nola, Nápoles, 14 d. de C.) surge la costumbre, aunque no de manera uniforme ya que ésta podía variar sustancialmente según el lugar del Imperio o la capa socio-económica de que se tratase, de realizar los retratos privados imitando a los del emperador del momento, pero no se copiaba sólo el peinado, sino que también se tomaba la pose de aquel y hasta sus rasgos faciales. Los retratos que aquí se exponen, procedentes de Itálica (Santiponce, Sevilla), no siguen dicha corriente, siendo más bien son una muestra de la existencia de unos gustos y formas propios del lugar, alejados de las modas procedentes de la Corte romana. Sin embargo, en la Sala XX, sí encontramos elementos que siguen la imagen de la Corte, como las dos cabezas expuestas que hasta hace no mucho se habían asociado con Octavia, la hermana de Augusto.

Museo Arqueológico de Sevilla, Clases sociales romanas

Era costumbre romana el conceder ciertos honores a quien hubiera destacado en provecho de la sociedad, siendo el erigirle una estatua en lugar público uno de ellos. Quizás en alguno de los retratos que aquí se exponen, además de los rasgos, las poses, de un grupo de personas reales de entonces, también veamos a algún personaje muy destacado en su tiempo. Puede que no alguien tan joven y con las facciones tan indefinidas aún que no se sabe si es chico o chica, pero puede que sí el anciano con los estragos de la edad ya claramente visibles en su rostro. Y entre ellos, tenemos al considerado por algunos como de típico andaluz, el de una dama, el de un pensador, etc.

Otro aspecto de la sociedad romana tratado en la sala, a través de una vitrina expositora y paneles informativos, es su división en diferentes clases sociales: personas libres y esclavas; ciudadanos romanos de aquellos que no lo son, como los extranjeros o los bárbaros; los ciudadanos, todos ellos pertenecientes a alguna de las 35 tribus31 que formaban sociedad, se dividían a su vez en patricios y plebeyos; y los patricios, en clase senatorial y ecuestre. Los senadores ocupaban el lugar más alto en la sociedad romana, siendo la nobleza que dirigía el país. Además de esta división, hay que mencionar otros grupos sociales que fueron surgiendo con el tiempo: adinerados mercaderes y comerciantes, muchos de ellos libertos32 o descendientes de los mismos; pequeños propietarios y obreros.

Por debajo de toda esta pirámide social se encontraban los esclavos, sin derechos y siendo propiedad, tanto ellos como sus hijos, de otra persona. Aunque se encargaban de los trabajos de mayor dureza, no era así siempre, ya que también desempeñaban puestos de escribientes, maestros, médicos, etc.

En el expositor se nos muestran diferentes elementos que son ejemplo de esta división, como pueden ser los anillos reservados a los ciudadanos libres, siendo los de oro reservados para los más poderosos; las "bullae", los amuletos propios de los niños que eran hijos de ciudadanos libres; o unos grilletes de hierro que, en la tumba encontrada en Llipa Magna (Alcalá del Río, Sevilla), seguían rodeando los huesos del desdichado esclavo.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XIX: Diana

Llegamos al espacio dedicado a las principales diosas mediterráneas, la Sala XIX: Diana, donde se exponen, junto a la sala anexa XIX b, algunas de las principales piezas del museo. La figura central de la exposición, delante de cuatro columnas de orden corintio asiático fechadas en tiempos del emperador Adriano que la enmarcan e igualmente halladas, como ella, en Itálica (Santiponce, Sevilla), es la de Diana cazadora, una pieza del siglo II d. de C., excepcionalmente detallada por el artista que la esculpió, como se puede observar en los pliegues de su vestido, en el broche que le cierra el cinturón con que se lo ciñe, o en las botas que calza, sin olvidar la piel del antílope que aparece colgando a su lado. Frente a la anterior figura de la Sala XVII, en la que se ve desnuda a Venus, la diosa ridiculizada por su marido ante los dioses por su infidelidad, aquí tenemos a la casta Diana, la diosa romana equivalente a la griega Artemis, la cual de niña pidió a su padre Zeus, el más grande de los dioses, que le concediera la virginidad eterna. Un tema éste que se tomaba tan en serio que cuando Acteon, hijo de su hermano Apolo y de la ninfa Cirene, la descubrió bañándose desnuda en el bosque mientras él iba de cacería, la diosa, enfurecida, lo convirtió en un ciervo y azuzó a sus perros para que lo devoraran al no reconocerlo. Diana fue la principal diosa de la Hispania romana que como diosa de la Naturaleza, virgen y protectora de la fecundidad, aunaba en sí misma los principales temas de las religiones de los pueblos indígenas.

Por delante de Diana se disponen unas aras33 cilíndricas, con relieves de contenido báquico34, tal y como debieron estar decorando el teatro de Itálica, que, aunque de un gran parecido entre ellas, son de diferentes artistas. En una escena vemos a ménades35 danzando y tocando diferentes instrumentos, mientras en otra vemos a sátiros y a las ménades bailando en pareja. Hay otro ara, del siglo III d. de C., situada al lado de Diana, a su derecha (nuestra izquierda), de contenido esta vez religioso y formas prismáticas, y con seis lados, en cinco de los cuales aparecen relieves con figuras situadas bajo arcos y frontones, mientras que en el sexto se puede leer la siguiente inscripción en latín: "A la república Italicense Marco Coceio Iuliano, con su hijo Quirino y su esposa Iunia Africana, de dos columnas caristias y un arquitrabe con reja de bronce y un ara, después de celebrados unos juegos, en cumplimiento de un voto". Tras Diana, en la pared, hay dos fuentes formadas por estatuas de ninfas dormidas procedentes igualmente del teatro romano de Itálica.

Frente a Diana se encuentra la figura de otra de las más importantes diosas mediterráneas, de la cual sólo se ha conservado, lamentablemente, la cabeza, a la que corona una torre almenada. Se trata de Cibeles, una diosa procedente del Asia Menor, madre de los Dioses, o de Fortuna, diosa protectora de la ciudad. La tercera gran diosa mediterránea, situada a la derecha de Cibeles y encuadrada, al igual que Diana, por otro conjunto arquitectónico más sencillo, pero más completo, del siglo II d. de C., es Isis, la diosa egipcia protectora de la familia y emblema de la fidelidad conyugal, así como del amor materno; una diosa que logró devolver la vida a su hermano y marido Osiris, asesinado por su también hermano Set. Este retrato fue hallado en Llipa Magna (Alcalá del Río, Sevilla) y está fechado en la segunda mitad del siglo II d. de C.

Museo Arqueológico de Sevilla, Epígrafe reutilizado como soporte de decoración escénica

A lo largo de la sala, vemos repartidos algunos epígrafes36 en los aparece información sobre hechos y personajes de la sociedad de entonces, lo que ayuda a conocer más una parte de la historia de la misma. Quizás pueda ser sorprendente para algunos la reutilización que los romanos hacían de éstos, como es el caso de los que mostramos en la fotografía. Son dos pedestales gemelos aparecidos en el teatro de Itálica y levantados en honor al procurador37 de la Bética Marco Lucrecio Juliano que se reutilizaron, a principios del siglo III d. de C., para introducir en ellos los mástiles que sustentaban la decoración escénica, conservando la dedicatoria anterior:

"A Marco Lucrecio Juliano, hijo de Quinto, de la tribu Quirina, caballero, procurador de los tres Augustos de la Bética, también procurador del calendario Vegetiano, también procurador del 5% de las herencias de las provincias de Bética y Lusitania, administrador de la república de Itálica, la esplendísima república por decreto de los decuriones (ofrece este presente) por sus méritos".


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XIX B: Bronces Jurídicos Romanos

En la Sala XIX b: Bronces Jurídicos Romanos, se encuentra expuesta una colección de bronces epigráficos de carácter jurídico en su momento y de un gran valor histórico en la actualidad, dada la información por ellos aportada. En relación al número de los hallados en diferentes yacimientos arqueológicos, se puede deducir la gran utilización que en la Bética se hacía de ellos.

Entre los diferentes elementos expuestos, el primero que destaca por su posición y tamaño es el conjunto de bronces de la segunda mitad del siglo I d. de C., colocados frente a la entrada, en donde podemos leer, por encima de ellos, "Lex Irnitana". Se trata de la "lex municipal" por la que debía regirse el municipio romano de Irni, actual municipio de El Saucejo (Sevilla), en origen formada por diez tablas de las cuales se han conservado seis al completo y trozos de una séptima, lo que la convierte en aquella que menos elementos ha perdido de las aparecidas hasta el momento (octubre 2014). En dichas normas se organizaba todo el conjunto de la institución municipal, estableciendo las misiones de cada miembro del mismo, pagos que dependían de los fondos municipales, los derechos y deberes de los ciudadanos, las multas, etc. Esta ley municipal, que debía ser igual para todos los municipios, como se ha podido comprobar con los fragmentos encontrados de las pertenecientes a Málaga y Salpensa (Sevilla), y con los hallados en Villonensis, destacando este último ya que se trata de un modelo igual que las demás, pero en el que aún no se han tallado determinados datos, como el importe de las multas o el numero de decuriones38, datos dependientes del tamaño y particularidades de cada ciudad.

Dicha ley proviene de tiempos de César (Cayo Julio César, Roma, 100 a. de C. - Roma, 44 a. de C.), o de Augusto y fue aplicada en Hispania desde tiempos de Domiciano (Tito Flavio Domiciano, Roma, 15 d. de C. - Roma, 96 d. de C.), al concederles a los municipios hispanos el derecho latino, algo que sirvió de orgullo para los mismos al poder exponer dicha ley en el foro al igual que las principales ciudades del Imperio. Anterior a ésta, existía la lex colonial, en la que igualmente se establecía el funcionamiento de las colonias, lugares fundados por los romanos en donde se establecían ciudadanos de Roma con toda la plenitud de derechos de los mismos y normalmente compuestos de veteranos retirados del Ejército. En la sala, se expone una tabla incompleta de la lex colonial de la colonia de Genetica Iulia, la antigua ciudad de Urso, actual Osuna (Sevilla), y de la que se conservan varias otras enteras en el Museo Nacional de Arquelogía, en Madrid.

Otro documento expuesto de un gran interés histórico es el Senadoconsulto40 de Cneo Pisón, en el que se recoge la sentencia con que el Senado castigó a Cneo Pisón, procurador de Siria, al que acusó de ser responsable de la muerte de Germánico, hijo adoptivo del emperador Tiberio (Tiberio Julio César Augusto, 42 a. de C. - 37 d. de C.) y al que algunos, tras sus éxitos en Germania, quisieron como emperador a la muerte de Augusto en lugar de a Tiberio. Este último desoyó sus consejos de que era necesaria una nueva campaña militar en Germania y, en su lugar, lo envió al sector más oriental del Imperio, donde murió envenenado, lo cual causó que todo el mundo pensara que Tiberio tenía algo que ver con su muerte. Para acallar dichos rumores, el emperador ordenó que al fallecido le fueran rendidos diferentes honores y que se abriera un juicio contra Cneo Pisón, el cual, tras ser declarado culpable y condenado, aparentemente se suicidó.

De dicho Senadoconsulto, dada su gran importancia al fijar la culpabilidad por la muerte de Germánico exclusivamente en el procurador de Siria y, por tanto, desvincular de ello al emperador Tiberio, se hicieron un gran número de copias en que los 301 senadores presentes en la sesión en que se juzgó y condenó a Pisón establecieron "que este senadoconsulto sea fijado en la más célebre de cada ciudad de cada provincia, y en el lugar más célebre de cada ciudad, y en los cuarteles de invierno de cada legión, junto a las insignias", algo que debió cumplirse en al menos algunos lugares porque en la provincia de Sevilla han aparecido dos copias casi enteras y fragmentos de varias otras.

Museo Arqueológico de Sevilla, Gran Bronce de Itálica

El Gran Bronce de Itálica fue encontrado en dicha ciudad a finales del siglo XIX y está datado aproximadamente del año 177 d. de C.; formaba parte de un conjunto de tres tablas, de las que sólo han quedado dos, ésta que aquí vemos y la tabla central, depositada en el Museo Nacional de Arqueología de Madrid. En ellas, se establecía la cantidad máxima que se podía pagar a cada gladiador en función de su categoría y se suprimía el impuesto que se cobraba por su venta, todo ello en un intento de contener los precios de los juegos en unos niveles asumibles por los municipios.

Entre los demás bronces mostrados en la sala, igualmente interesantes, podemos mencionar los siguientes: la carta del Emperador Tito (Tito Flavio Sabino Vespasiano, 39 d. de C. - 81 d. de C.) a los munigüenses; la tessera de hospitalidad, con forma de casa y tejado a dos aguas, del Quaestor Sextus Curvios Silvinus con Munigua, hallada, al igual que la anterior, en dicha localidad (hoy Villanueva del Río y Minas, Sevilla); y una reproducción del juramento de fidelidad a Augusto por parte de Conobaria (municipio romano situado entre los actuales pueblos sevillanos Lebrija y Cabezas de San Juan), cuyo original, hallado en Cabezas de San Juan y datado entre los años 5 y 6 d. de C., se guarda en el Museo Nacional de Arqueología de Madrid.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XX: Trajano

Nos desplazamos ahora a la Sala XX: Trajano, también conocida como la Sala Imperial. De mayor tamaño que las demás, ocupando toda la anchura del edificio y con forma ovalada, se encuentra en el eje central del museo y alberga la mayor parte de las esculturas que se han identificado como miembros de las diferentes familias imperiales de los siglos I y II d. de C. Así, preside la estancia, en el lateral derecho según entramos, la majestuosa figura divinizada de Trajano, que aparece representado desnudo y con un manto sobre el hombro cayéndole por la espalda; el rostro, lamentablemente, no se ha conservado en su totalidad, al igual que ocurre con la pierna derecha y sus brazos, que pudieron portar una lanza, el derecho, y un atributo41, el izquierdo, llegándose a pensar en este caso en el "fulmen" que ya vimos en la Sala XIV.

Museo Arqueológico de Sevilla, Retrato de Adriano

Frente a él, en el lado izquierdo de la sala, está el busto de quien fuera el segundo gran emperador romano tras Trajano: Adriano, que aparece con barba y con vestimenta militar, llevando en el pecho una representación de la Gorgona. Ambas esculturas son de mármol griego y fueron halladas en Itálica (Santiponce, Sevilla).

Alrededor de toda la sala se distribuyen varios personajes imperiales, bien de cuerpo entero, bien sólo en forma de retratos, a los que se ha tratado de identificar, aunque no siempre sin dudas. Veremos a Augusto, Vespasiano, o Marco Aurelio, entre otros. Asimismo, varios capiteles recorren perimetralmente la estancia.

Terminaremos de ver esta sala acercándonos al centro, donde tenemos un fabuloso mosaico procedente de Itálica y dedicado, nuevamente, a Baco, que aparece representado en el medallón central adornado con hojas de hiedra; alrededor, están las figuras de las estaciones del año, así como ancianos con barba, panteras con el tirso de Baco42, y leones en las esquinas que se dejan caer sobre el ojo maléfico. Y antes de irnos, llamará nuestra atención el colosal antebrazo que se expone en la sala, también de Itálica y posiblemente perteneciente a una enorme escultura que representaría a Trajano y que estaría coronando algún monumento público de grandes dimensiones.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XXI: Epigrafía

La Sala XXI: Epigrafía43 Romana está dedicada a un elemento que ya hemos podido ir viendo a lo largo del resto de salas ya visitadas, pero que aquí se presenta como parte fundamental y protagonista; se trata de las inscripciones que vemos grabadas en piedra y que podían ser desde mensajes, a ofrendas hechas a dioses, ya fueran conmemorativas, o funerarias.

Tal y como entramos, veremos en la pared de enfrente un mosaico que, aunque está incompleto, no por ello carece de interés, pues pudo haber servido como suelo en un templo posiblemente dedicado a Apolo por parte de Marco Trayo, quien podría ser el familiar más antiguo conocido del emperador Trajano, algo que se desprende de la inscripción, también incompleta, que presenta el mosaico.

A partir de ahí, los epígrafes que iremos contemplando serán en su mayoría de carácter funerario, por lo que veremos parecidas frases de consagración a los dioses manes44 y similares fórmulas de despedida a los difuntos. Estas piezas serían erigidas y dedicadas no sólo entre familiares, sino incluso de siervos a sus dueños. Es curioso observar cómo con el paso de los siglos esta costumbre romana ha permanecido hasta nuestros días. Tanto es así que, por ejemplo, entre los emeritenses45 era costumbre poner junto a la lápida un retrato del fallecido, algo que hoy podemos encontrar en nuestros cementerios. Otra característica que se desprende de estas inscripciones es la capacidad económica de quien las erigía en función de sus formas y/ materiales. Así, encontraremos en la sala desde sencillas placas de mármol, a otras más monumentales.

Museo Arqueológico de Sevilla, Pedestal dedicado por Fabia Fabina a Isis niña

También veremos inscripciones religiosas, como la que se encuentra delante de la entrada y que está dedicada por Fabia Fabiana a Isis niña (Isidi Puella), a la que dona todas sus joyas para las de esta diosa egipcia en memoria de su nieta Avita. Hallada en la localidad de Guadix (Granada), se trata de un pedestal en cuyos laterales se muestran sendos relieves. Por un lado, un pastor desnudo sentado en una roca que podría ser identificado como Osiris, esposo de Isis asesinado por su hermano Seth y a quien ella resucitará; frente a él, está Horus, el hijo nacido de la unión de ambos dioses tras la muerte de Osiris y a quien parece que él consulta; debajo, está Apis, dios solar egipcio de la fertilidad y muy utilizado en elementos funerarios. En el otro lado, está Anubis, dios de los muertos, con Ibis, dios también egipcio, a sus pies y bajo una palmera. Se cree que sobre este pedestal se erigía en tiempos una imagen de Isis.

Asimismo, hay otras piezas que son sencillamente conmemorativas, como la que realizada en mármol negro y de gran tamaño nos informa de que el emperador Vespasiano "renovó la Vía Augusta, desde la (puerta de) Jano hasta el océano, hizo puentes (nuevos) y restauró los viejos". La Vía Augusta era la que unía Cádiz con Roma a través de Sevilla y Córdoba, mientras que la puerta de Jano pudo estar en Cástulo (Linares, Jaén).

Todos estos elementos quedan organizados alrededor de la sala en torno a un mosaico llamado "de los Tritones46", ya que nos muestra a estos seres junto a numerosos peces en una escena típicamente marina. Su función era la de servir como fondo a un surtidor, o fuente, y fue hallado en Itálica (Santiponce, Sevilla), siendo así el único que se ha conservado hasta nuestros días de todos los que en el siglo XIX fueron excavados por el arquitecto y arqueólogo Demetrio de los Ríos.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XXII: El Ejército Romano

En la Sala XXII: El Ejército Romano, se muestra una serie de piezas halladas en excavaciones arqueológicas unidas al Ejército de Roma, el cual fue vital para la constitución del Imperio y no sólo por sus labores puramente bélicas desde una óptica de lucha, sometimiento, o mantenimiento de la pax romana47. Hay que tener presente las vías de comunicación que construyeron y los edificios que levantaron, en especial, estos últimos desde el gobierno de Augusto. Y es que en aquellas épocas en que no había guerras, los soldados desempeñaban una importante actividad edilicia48 con la que se conseguía un doble beneficio: mantener la disciplina, algo imprescindible en tropas experimentadas y ociosas, a la par que se sacaba provecho de su existencia al ser utilizados en la construcción de edificios públicos. Una labor ésta en donde cada legión, y aún cada encargado del trabajo, dejaba su huella en los ladrillos y tejas por ellos utilizados, como es posible comprobar en los aparecidos en Itálica (Santiponce, Sevilla) o en Carteia (cerca de Algeciras, Cádiz) con las marcas de la Legio VII. Muchas de las construcciones de entonces se han seguido utilizando hasta la actualidad, como el Puente Romano de Córdoba o el Puente de Alcántara de Toledo, o hasta fechas bien recientes, como el Acueducto de Segovia. Al fondo de la sala, presidiendo la misma, vemos un torso "thoracato" (con coraza) de un emperador, que podría ser Adriano o Trajano, encontrado en Itálica.

Entre los diferentes objetos existentes en la sala, cabe destacar los restos de un jinete del que sólo ha quedado una pierna del mismo y la cola del caballo, ésta aún con parte del dorado que debía recubrir toda la figura.

Museo Arqueológico de Sevilla, Útiles militares

Asimismo, hay dos vitrinas. En una de ellas, se muestran diferentes piezas de uniforme militares y de elementos de construcción que nos recuerdan que, además de guerreros, los soldados romanos también eran constructores, algo de lo que igualmente dan fe los ladrillos y tejas expuestos con la marca de la legión que fundó la capital leonesa, la Legio VII Germina.

En la otra vitrina que aquí mostramos, se expone otra figura del dios de la guerra, esta vez como Marte niño, con los ojos y el ombligo de plata o estaño. Entre los diferentes elementos propios de los soldados romanos mostrados, destacamos las balas de plomo para honda (glandes); la gran vasija de bronce y la sartén con mango abatible; las diversas lucernas con representaciones de combates y de guerreros; y las monedas de plata y bronce (ases y denarios) de tiempos de Pompeyo (Cneo Pompeyo Magno, Roma, 106 a. de C. - Alejandría, 48 a. de C.) y César, de acuñación militar.


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XXIII: Restos del Templo de Carteia

Nos vamos aproximando al final de nuestra visita. La siguiente parada será en la Sala XXIII: Restos del Templo de Carteia, dedicada principalmente a la actividad comercial y cuyo nombre recibe por exhibirse aquí una serie de fustes, capiteles y basas de dicho templo, ubicado en la que fuera la primera colonia fundada en Hispania, próxima a lo que hoy es Algeciras, en Cádiz. Esta ciudad tuvo su origen en un primitivo asentamiento púnico49 fundado a finales del siglo IV a. de C.; más adelante, en el siglo II a. de C., unos 4.000 hijos de soldados romanos y mujeres indígenas solicitarían un lugar en el que vivir con un status especial, momento en que dicho asentamiento se convertiría en la Colonia Libertinorum Carteia. A finales de ese mismo siglo, la ciudad tendría un gran foro y un importante templo, a los que pertenecen los restos que aquí vemos y que nos dan una idea de su monumentalidad, y se levantarían un teatro y unas termas. De este modo, el templo se construiría en la zona más alta del cerro de la ciudad, reaprovechando materiales de un anterior templo púnico.

Museo Arqueológico de Sevilla, Estatua de la Diosa Fortuna y Mosaico del Siglo I d.C.

El otro extremo de la sala queda presidido por dos elementos principales que llamarán también nuestra atención. El primero de ellos es la estatua de la diosa Fortuna, realizada entre los siglos I y II d. de C. y que fue hallada en el subsuelo de la Calle Imperial de Sevilla. Su presencia en esta estancia tiene que ver por ser la protectora de la ciudad y de las actividades comerciales que conllevan la prosperidad de la misma. El otro elemento importante es el mosaico romano de tipo geométrico que se encuentra tras la figura; del siglo I, procede de la población sevillana de Alcolea del Río (antigua ciudad de Canania), principal productor de ánforas de la zona del Valle del Guadalquivir junto a Arva, en lo que hoy es Lora del Río (Sevilla). Ánforas que podemos ver en el muro próximo al mosaico y que constituían un instrumento comercial utilizado comúnmente en el transporte por mar de vino, aceite y conservas, de ahí sus formas puntiagudas, con el fin de que quedarán insertadas y bien sujetas en la estructura de los barcos. La razón de que fueran elementos tan abundantes la tenemos en que una vez usadas, eran destruidas sin ser reutilizadas, sobre todo las de aceite.

Una vitrina expone una selección de pequeños bronces romanos, algunos de los cuales formaron parte de la ornamentación de los carros de transporte, así como otros objetos relacionados con el comercio, como una romana50, o algunas pesas. Frente a ésta, otra vitrina acoge una colección de monedas hispánicas no sólo romanas, sino también árabes, medievales y modernas halladas en El Coronil (Sevilla).


Museo Arqueológico de Sevilla, Sala XXIV: Munigua

Y llegamos así a la Sala XXIV: Munigua, también llamada "de Mulva" por el nombre con que en la actualidad es conocido el santuario de esta antigua ciudad, cuyos restos arqueológicos se encuentran ubicados en la población sevillana de Villanueva del Río y Minas. Este santuario, en el que trabaja en su excavación el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid desde el año 1956, fue levantado hacia el año 70 d. de C. en adoración de un dios del que, por el momento, se desconoce su identidad. Consolidado y restaurado, se ha conservado en gran medida, teniendo unas rampas de acceso laterales hacia la zona más alta, donde estaba la "cella", la sala del dios, mientras que a ambos lados habría otras estancias, quizás para el culto. Ya en la parte baja se encuentra el foro, donde se reunía el pueblo, con los baños, "tabernas" para el comercio, etc., así como las casas de vecinos; más lejos, en cambio, estaba la necrópolis, con varias tumbas monumentales. La ciudad fue habitada a lo largo de distintas épocas, por lo que en las excavaciones se han hallado diversos elementos que se pueden ver en diferentes salas de este museo.

En ésta, comenzaremos con la maqueta que veremos nada más entrar en la sala. Se trata de una recreación de la ciudad de Munigua realizada en escala 1:100 por el propio Museo Arqueológico de Sevilla y gracias a la cual nos podremos hacer una idea de cómo eran el lugar y sus construcciones. Cerca, en mitad de la habitación, tenemos la llamada comúnmente "Hispania", un busto femenino con un peinado que casi la deja fuera de los cánones de estilo romanos; años después se hallaría el tronco, lo que permitiría saber que se trata de una ninfa saliendo del baño, parecida a otra que podemos ver en esta misma sala. Ambas fueron localizadas en las termas de la ciudad.

Museo Arqueológico de Sevilla, Piezas de adorno y ajuar personal de época romana

También podremos ver algunos epígrafes de carácter religioso similares a los ya vistos en la Sala XXI, así como algunas inscripciones relacionadas con particulares y que son, en este caso, de carácter funerario y honorífico. Asimismo, varios han sido los hallazgos encontrados en la necrópolis, como por ejemplo el sarcófago que aquí podemos contemplar bajo una reja que, posiblemente, protegería la ventana de una casa particular.

La sala se completa con tres vitrinas en las que se exponen diferentes objetos relacionados, igualmente, con la ciudad de Munigua. En la primera, cerca de la entrada, veremos varias piezas encontradas en tumbas de la necrópolis y que formaban parte de ajuares funerarios, como broches, anillos, amuletos y vasos de vidrio, entre otros. Al fondo a la izquierda, observaremos varios elementos relacionados con el ajuar y el adorno personal, especialmente femenino, como hebillas, brazaletes, o pulseras, así como espejos, o agujas para el pelo. Por último, en el expositor de la derecha se muestran diferentes vasos de vidrio de distintos tipos, destacando las urnas funerarias cuyo cometido era albergar las cenizas de los difuntos.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑

AGRADECIMIENTOS

Desde "una Ventana desde Madrid", queremos agradecer al departamento de difusión y comunicación del Museo Arqueológico de Sevilla las facilidades dadas para poder realizar este reportaje, así como la atención y ayuda prestadas por todo el personal del museo.

GLOSARIO

- 1 Logia (o loggia): Es la galería cubierta que debe contar con al menos uno de sus lados abiertos y puede estar apoyada sobre pies derechos2.
- 2 Pie derecho: Madero que en los edificios se pone verticalmente para que cargue sobre él algo.
- 3 Turdetano: Se dice de un pueblo hispánico prerromano, considerado heredero de los tartesios y que habitaba la mayor parte de la actual Andalucía.
- 4 Estuco: Masa de yeso blanco y agua de cola, con la cual se hacen y preparan muchos objetos que después se doran o pintan.
- 5 Amorcillo: En las artes plásticas, niño desnudo y alado, generalmente portador de un emblema del amor, como flechas, carcaj6, venda, paloma, rosas, etcétera.
- 6 Carcaj: Aljaba. // Caja portátil para flechas, ancha y abierta por arriba, estrecha por abajo y pendiente de una cuerda o correa con que se colgaba del hombro izquierdo a la cadera derecha.
- 7 Mitología: Conjunto de mitos de un pueblo o de una cultura, especialmente de la griega y romana.
- 8 Togado: Que viste toga. Usado más referido a los magistrados superiores, y en la jurisdicción militar, a los jueces letrados.
- 9 Sátiro: Ser de la mitología grecorromana, campestre y lascivo, con aspecto de hombre barbado con patas y orejas cabrunas y cola de caballo o de chivo.
- 10 Itálica: Antigua e importante ciudad romana, lugar de nacimiento de los emperadores Trajano, Adriano y Teodosio, fundada a finales del siglo III a. de C. y abandonada en el siglo XII. Sus ruinas, muy esquilmadas a lo largo de los siglos, se encuentran en el término municipal de Santiponce, en la provincia de Sevilla.
- 11 Fluvial: Perteneciente o relativo al río.
- 12 Ajuar: Conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa. // Conjunto de muebles, alhajas y ropas que aporta la mujer al matrimonio.
- 13 Lucerna: Especie de lamparilla o linterna.
- 14 Marmita: Olla de metal, con tapadera ajustada y una o dos asas.
- 15 Terracota: Arcilla modelada y endurecida al horno. // Escultura de pequeño tamaño hecha de arcilla endurecida.
- 16 Deificado: Divinizar. // Hacer o suponer divino a alguien o algo, o tributarle culto y honores divinos.
- 17 Terra sigillata: Antigua e importante ciudad romana, lugar de nacimiento de los emperadores Trajano, Adriano y Teodosio, fundada a finales del siglo III a. de C. y abandonada en el siglo XII. Sus ruinas, muy esquilmadas a lo largo de los siglos, se encuentran en el término municipal de Santiponce, en la provincia de Sevilla.
- 18 Bética: Antigua provincia romana, actual Andalucía.
- 19 Alfar: Obrador de alfarero20.
- 20 Alfarero: Fabricante de vasijas de barro cocido.
- 21 Trépano: Instrumento capaz de horadar. Una escultura realizada a trépano tiene grandes hendiduras.
- 22 Anfiteatro: Edificio de forma redonda u oval con gradas alrededor, y en el cual se celebraban varios espectáculos, como los combates de gladiadores o de fieras.
- 23 Magistrado: Así se llamaba a los ciudadanos que en la antigua Roma eran elegidos para desempeñar el poder municipal en sus labores ejecutiva, legislativa y judicial, bien por separado o de manera conjunta.
- 24 Celtíbero: Se dice de un pueblo de la España prerromana, de lengua céltica, establecido en gran parte de las actuales provincias de Burgos, Zaragoza, Teruel, Cuenca, Guadalajara y Soria.
- 25 Atrium: Nombre del patio central en la casa romana.
- 26 Opus sectile: Labor de la antigua Roma en la que, mediante la utilización de trozos de mármol, se realizaban dibujos geométricos o figurados para su utilización, sobre todo en el suelo, como el mosaico, u "opus tessellatum".
- 27 Colocasia: Hierba de la familia de las Aráceas, originaria de la India, con las hojas grandes, de forma aovada y ondeadas por su margen, y la flor de color de rosa. Tiene la raíz carnosa y muy acre cuando está fresca, pero si se cuece pierde el mal gusto, y se usa como alimento, igualmente que las hojas.
- 28 Olimpo: Morada de los dioses del paganismo. // Conjunto de los dioses mitológicos que residían en el monte Olimpo.
- 29 Penates: Dioses domésticos a quienes daba culto la gentilidad.
- 30 Foro: En la antigua Roma, plaza donde se trataban los negocios públicos y donde el pretor celebraba los juicios.
- 31 Tribus: Cada una de las agrupaciones en que algunos pueblos antiguos estaban divididos; por ejemplo, las doce del pueblo hebreo y las tres primitivas de los romanos (Ramnes, Tities y Luceres), posteriormente divididas hasta llegar a un total de treinta y cinco.
- 32 Liberto: Esclavo a quien se ha dado la libertad, respecto de su patrono.
- 33 Ara: Altar.
- 34 Báquico: Perteneciente o relativo a Baco, dios del vino en la mitología clásica.
- 35 Ménade: Cada una de las sacerdotisas de Baco que, en la celebración de los misterios, daban muestras de frenesí.
- 36 Epígrafe: Inscripción en piedra, metal, etc.
- 37 Procurador: Cargo romano que desde su origen en puestos relacionados con las finanzas fue tomando nuevas atribuciones hasta desempeñar en ocasiones funciones similares a las de gobernador.
- 38 Decurión: Jefe de una decuria39. // En las colonias o municipios romanos, individuo de la corporación que los gobernaba, a modo de los senadores de Roma.
- 39 Decuria: Cada una de las diez porciones en que se dividía la antigua curia romana. // En la antigua milicia romana, escuadra de diez soldados gobernada por un cabo.
- 40 Senadoconsulto: Es un decreto del Senado de Roma.
- 41 Atributo: En obras artísticas, símbolo que denota el carácter y representación de las figuras que lo exhiben; por ejemplo, la palma es atributo de la victoria.
- 42 Tirso de Baco: Vara enramada, cubierta de hojas de hiedra y parra, que solía llevar como cetro la figura de Baco, usada en las fiestas dedicadas a este dios.
- 43 Epigrafía: Ciencia cuyo objeto es conocer e interpretar las inscripciones.
- 44 Manes: Dioses infernales o almas de los difuntos, considerados benévolos.
- 45 Emeritense: Natural de Mérida. // Perteneciente o relativo a esta ciudad de la provincia de Badajoz, capital de la comunidad autónoma de Extremadura, en España.
- 46 Tritón: Cada una de ciertas deidades marinas a que se atribuía figura de hombre desde la cabeza hasta la cintura, y de pez el resto.
- 47 Pax romana: También conocida como Pax Augusta, se llama así al período transcurrido entre los años 29 a. de C. y 180 d. de C., durante el cual, en el Imperio Romano, no hubo conflictos internos ni tuvo grandes enemigos externos.
- 48 Edilicia: Perteneciente o relativo a las obras o actividades de carácter municipal, especialmente las relacionadas con la edificación.
- 49 Púnico: Natural de Cartago.
- 50 Romana: Instrumento que sirve para pesar, compuesto de una palanca de brazos muy desiguales, con el fiel51 sobre el punto de apoyo. El cuerpo que se ha de pesar se coloca en el extremo del brazo menor, y se equilibra con un pilón o peso constante que se hace correr sobre el brazo mayor, donde se halla trazada la escala de los pesos.
- 51 Fiel: Aguja que juega en la alcoba o caja de las balanzas y romanas, y se pone vertical cuando hay perfecta igualdad en los pesos comparados.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:
- INVIERNO (del 16 de septiembre al 15 de junio): Lunes Cerrado, Martes a Sábados de 10:00 a 20:30 horas, Domingos y festivos de 10:00 a 17:00 horas.
- VERANO (del 16 de junio al 15 de septiembre): Lunes Cerrado, Martes a Domingos (incluidos los festivos en que se abra el museo) 10:00 a 17:00 horas.
- Los días 28 de febrero, 17 y 18 de abril, 30 de mayo, 19 de junio, 15 de agosto, 12 y 13 de octubre, 1 de noviembre, 6, 8, 24 y 31 de diciembre, el horario del museo será el de Domingo.
- Permanecerá cerrado los festivos 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS: Aeropuerto de San Pablo.
TREN: Estación de Santa Justa y apeadero de San Bernardo.
METRO:
AUTOBÚS:
- Autobuses urbanos: Líneas 1, 3, 6, 30, 31, 34, 37.
COCHE:
- Aparcamiento público más cercano: Aparcamientos Cubier y las calles adyacentes.
BICICLETAS:
Sevici, estaciones más cercanas: 59 (Avenida Palmera), 137 (Avenida La Borbolla) y 141 (Calle Felipe II).


Estos datos se han tomado, en octubre de 2014, de la información que facilita en su web el Museo Arqueológico de Sevilla, no haciéndose "una Ventana desde Madrid (uVdM)" responsable de sus posibles modificaciones futuras.


BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Varios autores: Guía oficial del Museo Arqueológico de Sevilla, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, ISBN: 84-8266-533-2, Depósito Legal: SE-5877-05.
- Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás: Diccionario de Términos de Arte, Alianza Editorial, S.A., ISBN: 84-7838-388-3, Depósito Legal: M-26.868-1993.
- Pierre Grimal: Diccionario de Mitología Griega y Romana, Paidos, ISBN: 978-84-493-2457-4, Depósito Legal: M-4.0935-2010.
- DRAE
- elmundo.es DICCIONARIOS
- Diccionario de la Real Academia Española

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