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Castilla y León

Segovia: Monasterio de San Antonio el Real

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 10 de diciembre de 2014


Monasterio de San Antonio el Real

Monasterio de San Antonio el Real.

Varios son los lugares de interés que nos brinda el casco histórico de Segovia. Sin embargo, otros tantos son los sitios que encontraremos si encaminamos nuestros pasos extramuros de la ciudad. Uno de ellos es el Monasterio de San Antonio el Real, cuyo origen hay que buscarlo en el siglo XV. Poseía el entonces Príncipe Enrique (futuro rey Enrique IV), gran amante de la naturaleza, una finca de campo que había mandado construir su padre, el monarca Juan II, fuera del recinto amurallado y que recibía el nombre de Quinta de "El Campillo"; dicha finca, en cuyo interior contaba con un palacio, fue donada por Enrique IV en 1455, un año después de su coronación como rey, a través de una bula1 del Papa Calixto III a los monjes franciscanos observantes para que se establecieran en él y fundaran su casa bajo el título de San Antonio de Padua. Pero si bien han sido numerosas las fuentes que, tras varias hipótesis, han afirmado que el palacio fue el edificio utilizado por los monjes para fundar su convento, las evidencias históricas y los motivos heráldicos y simbólicos que detalla el arquitecto Alberto García Gil en su libro "La arquitectura del Monasterio de San Antonio el Real de Segovia" demuestran que el monasterio fue construido de nueva planta dentro de las instalaciones de la finca, pero no en el palacio como tal. Así, García Gil apunta cómo en el año 1997 salió a la luz una portada que, por sus características, debía haber sido en tiempos la entrada principal de un edificio civil; ésta fue hallada, bajo un revestimiento pictórico del siglo XVI, en un edificio conocido como la Enfermería, por ser esa la función que había cumplido durante algunos siglos. Se trataba, pues, de la portada de la Casa del Príncipe, un arco formado por grandes dovelas2 (similar al que podemos contemplar, por ejemplo, en la Casa de los Picos que no guarda relación constructiva y estética alguna con el estilo arquitectónico del monasterio, pero sí con el edificio al que sirve de entrada; todo ello viene a reforzar la teoría de que los franciscanos no utilizaron el palacio para ninguna de las salas principales de la construcción monacal, sino que antes de comenzar la construcción del que sería su monasterio, ocuparían la casa, la consagrarían y dispondrían de ella a modo de convento, algo muy frecuente en las fundaciones monásticas.

Tras el inicio de las obras del que iba a ser su nuevo monasterio, la Casa del Príncipe fue destinada a otros usos, quizás ya entonces como enfermería. Las obras fueron coordinadas por Ochoa de Zaray, Mayordomo del Rey, colaborando la propia comunidad de frailes con su custodio al frente, en aquellos momentos Juan de San Pedro, y comenzaron al Este de aquella casa donada por el rey, teniendo como base parte de un edificio que existía con anterioridad sobre el que se levantaría un Panteón que, con gran probabilidad, estaba destinado a acoger el sepulcro de Enrique IV; sin embargo, los restos del monarca nunca descansaron aquí, sino en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en Cáceres, donde reposan junto a los de su madre, María de Aragón.

Así pues, el acceso al nuevo monasterio franciscano estaría en el lado Sur, donde se organizaría un compás3 de espera en el que, años después, se levantarían pórticos y galerías isabelinos, recibiendo entonces el nombre de Patio del Nogal, llamado así por el árbol allí presente.

Monasterio de San Antonio el Real, Nave de Locutorios

Nave de Locutorios.

Sería otra bula, en este caso la dada por el Papa Inocencio VIII el 20 de marzo de 1486 y ya reinando Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel "la Católica", la que suprimiría la orden de hermanos menores franciscanos, siendo esta comunidad sustituida en 1488 por la de las monjas clarisas del Convento de Damas Pobres de Santa Clara la Nueva, a las que posteriormente se unirían las de Santa Clara la Vieja. Sin embargo, una pequeña comunidad de franciscanos permanecería en el convento, constituyéndose en Vicaría para atender espiritualmente a las monjas; de este modo, esta segunda entidad monacal formada daría lugar a lo que hoy se conoce como Claustro de la Vicaría, por lo que podríamos decir que había dos monasterios en uno, situación que se daría hasta que a finales del siglo XVII los franciscanos abandonan definitivamente San Antonio el Real.

Monasterio de San Antonio el Real, Portada barroca de la Vivienda del Capellán

Portada barroca de la Vivienda del Capellán.

Así, la llegada de las clarisas a lo que entonces era un monasterio masculino y la necesidad posterior de tener lugares diferenciados nos ha dejado un lugar en el que la edificación principal se mezcla con las reformas realizadas a medida que hubo que adaptar cada espacio, tal y como iremos viendo. Una muestra la podremos encontrar antes de comenzar nuestra visita al interior del conjunto monástico en la Nave de Locutorios, o lo que podríamos llamar "fachada de las clarisas", un edificio que, durante las reformas de las monjas, fue adosado a la nave Norte de la Casa del Príncipe y cuyo aspecto original fue descubierto en el año 1972. En la planta baja, se abre un doble arco de piedra caliza que nos lleva al zaguán de la portería, al torno y a la entrada a los locutorios, así como una pequeña puerta accesoria, mientras que la planta alta está formada por una galería de arcos carpaneles7 que descansan sobre columnas ochavadas. Desconocida la utilidad de esta galería en la vida conventual, fue tapiada en el siglo XVIII hasta que, como decimos, fue recuperada su imagen en 1972. Fue también en el siglo XVIII cuando se realizó una prolongación del edificio para acoger la vivienda del capellán, dotándola de una portada con decoración barroca en la que aparecen Enrique IV e Isabel "la Católica" protegidos, respectivamente, por San Francisco y Santa Clara.

Localización: Calle San Antonio el Real, 6-8. 40004 Segovia.


Monasterio de San Antonio el Real, Compás de la Iglesia

Compás de la Iglesia.

La entrada la haremos por la Iglesia, de planta rectangular (12,30 metros de largo por 8,34 de ancho) y que sigue las directrices franciscanas respecto a los templos de los monasterios de la orden, pues como veremos, carece de vidrieras y la campana no va en una torre, sino en una espadaña.

En el exterior, tenemos primero el Compás de la Iglesia, delimitado por el edificio de Coros, la Vicaría y una balaustrada de hierro y pilastras de piedra que podría ser de 1730. Sus fachadas han sido decoradas numerosas veces, ocultando así los sobrios muros mudéjares, y en la actualidad se pueden aún apreciar los revocos9 barrocos en los que quedan representados diferentes motivos arquitectónicos.


Monasterio de San Antonio el Real, Portada de la Iglesia

Portada de la Iglesia, del siglo XV, de autoría indeterminada entre Enrique Egas y Juan Guas.

Nos acercamos a la Portada y nos detenemos en ella para contemplar el bello trabajo que, realizado en 1488, tiene una autoría discutida, pues se ha atribuido, por un lado, a Enrique Egas, y por otro, a Juan Guas, quien era Maestro Mayor de la Catedral y se encontraba en Segovia trabajando en el Monasterio de Santa María del Parral, además de tener una estrecha relación con Isabel "la Católica".

El acceso se hace a través de un arco carpanel, sobre el cual se dispone uno conopial11 que, a su vez, queda enmarcado por uno trilobulado14, todos ornamentados con motivos vegetales y animales. Dos pilastras rematadas con pináculos17, una a cada lado, flanquean la entrada.

Debajo del arco conopial podemos ver un Calvario. Sobre él, y ya en el espacio que deja el trilobulado, hay dos medallones de corona de laurel que acogen una cabeza masculina y otra femenina y que representan el Sol y la Luna. También aquí queda representado el escudo del fundador, el rey Enrique IV.

A la izquierda de la portada se encuentra la entrada al Claustro de la Vicaría, que veremos más adelante. Todo el conjunto está cubierto por un tejaroz20 de madera sostenido por cuatro grandes ménsulas21 y en el que, si lo miramos desde abajo, veremos su decoración de estrellas.


Monasterio de San Antonio el Real, Nave de la iglesia

Nave única de la Iglesia.

Ya en el interior, consta de una sola Nave (la construida por los franciscanos) que se extiende a lo largo de la panda22 Norte del Claustro y originalmente debió estar techada con una cubierta de madera. El acceso se hacía de forma directa desde el exterior por medio, quizás, de un pórtico, o un zaguán; como recuerdo de entonces, nos han llegado restos de decoración en el hueco que comunica la nave con el coro bajo, a los pies del templo. Por otro lado, algunos vestigios nos dan pistas sobre algunas situaciones; así, la más antigua sería una puerta con arco de medio punto23 hecha de ladrillo y revocada con cal, que tendría la cara principal hacia el coro y el trasdós24, un arco rebajado, mirando hacia la Iglesia; asimismo, hay indicaciones de una reforma posterior de la altura, ésta ya con un arco carpanel. Cuando se construyeron los coros, dicho arco quedó tabicado, colocando en su lugar una reja doble sobre un zócalo de granito; en la parte alta, podemos ver la ventana, también enrejada, que da al coro alto.

En 1730, se realiza una profunda reforma en la Iglesia. Aquí es importante citar al arquitecto Alberto García Gil, cuando menciona que en el Archivo de la Ciudad y Tierra de Segovia hay un documento fechado en ese año en el que se recoge que "el templo del Convento de las monjas de San Antonio el Real se reformó este año, siendo Abadesa la madre Juana Jacinta Menéndez y Contreras, mostrando Churriguera en esta reforma su decadencia"; sin embargo, el propio García Gil recoge la trascripción de la cartela26 que hay sobre la ventana del coro alto, en la que, si bien confirma que en dicho año se realizaron las obras, no llega a mencionarse que su artífice fuera Churriguera.

Las reformas, como decimos, fueron importantes, especialmente en la nave de la Iglesia, donde se recrecieron los muros con el fin de colocar una nueva cubierta que, gracias a la mayor altura, permitiría el paso de más luz. De este modo, la antigua techumbre, seguramente de madera, pasó a ser una bóveda de cañón formada por cuatro tramos y decorada discretamente con adornos de yeso. Asimismo, también se cambio el suelo, colocando un embaldosado de piedra caliza igual al que ya se había colocado en la Capilla Mayor.


Monasterio de San Antonio el Real, Capilla de las Maravillas en la Nave de Acceso a la Iglesia

Capilla de las Maravillas en la Nave de Acceso a la iglesia.

En la actualidad, la entrada no es directa, sino que se hace a través de una Nave de Acceso que construyeron las clarisas paralela a la principal del templo y comunicada con ésta por medio de un doble arco sustentado por una pilastra central de granito. Es en este lugar donde se ubica, al fondo y separada por una reja, la Capilla de las Maravillas. En el suelo de todo este espacio se pueden contemplar numerosas lápidas de antiguos enterramientos, estando todo el conjunto cubierto por un alfarje27 policromado en el que figuran los símbolos de los Reyes Católicos: los escudos de Castilla y Aragón, y el yugo con el haz de flechas.


Monasterio de San Antonio el Real, Retablo de la Pasión

Retablo de la Pasión.

Tres son los retablos que podremos ver en la nave del templo, siendo uno de ellos el que sobresale por todos: el llamado Retablo de la Pasión, obra de arte flamenca que, probablemente, pudo ser importada de Bruselas, Brujas, o Tournai, todas ellas ciudades belgas. En él, 135 pequeñas tallas de madera policromada y dorada representan las escenas de la Pasión de Cristo, destacando en el centro, al pie de la cruz, la figura de la Virgen, que aparece sostenida en un dramático gesto de dolor.

Ubicado ahora cerca del coro, frente a la entrada, pudo estar en su día en la cabecera de la Iglesia y se sabe que en el siglo XVIII fue restaurado por Felipe Lobel, quien lo reorganizó y lo integró en una nueva estructura más acorde con los gustos de entonces.

Completan la nave, como decíamos antes, otros retablos, éstos situados junto al arco que da paso a la Capilla Mayor: el de San Antonio con el Niño y el de San Francisco con el Crucifijo.


Monasterio de San Antonio el Real, Coro bajo

Coro bajo.

Antes de pasar a la Capilla Mayor, nos acercaremos a los pies de la nave. Ahí situaron las clarisas el Coro, trasladándolo desde la cabecera del templo, su antigua ubicación franciscana. Para ello, construyeron un nuevo edificio que conllevó, como ya hemos mencionado, cambiar la entrada a la Iglesia, además de la reubicación de los locutorios y de la portería al lado Norte, junto al nuevo acceso, formándose así la plaza que hoy podemos contemplar. Para la nueva edificación se reutilizaron muros ya existentes, siendo éstos de mampostería28 con sillares en las esquinas de la parte baja, mientras que en la zona alta son de tapial con hiladas y pilastras de ladrillo.

En el coro bajo, mostrado en la fotografía que acompaña estas líneas, es posible ver la bóveda encamonada que lo cubre, realizada de ladrillo y recubierta de yeso; ésta fue hecha en el año 1644 gracias a las limosnas de una de las religiosas, algo que nos recuerda una inscripción presente en el lugar, sustituyendo por motivos desconocidos la cubierta original y echando a perder la parte alta de los frescos (quizás del siglo XVI) que hay en las paredes. Cuenta con un retablo del siglo XVII que acoge un Cristo del XV tallado en madera y un grupo escultórico de yeso del XVI que representa a la Virgen con San Juan y las Santas Mujeres; sirve de fondo un fresco en el que Jerusalén es representada a través de lo que parece ser una simbólica ciudad amurallada de Castilla. El órgano que vemos en la fotografía es de madera policromada y en él, una inscripción nos indica que se hizo en el año 1800. Finalmente, una sillería barroca en dos filas y de trazas sencillas rodea la estancia.

Por su parte, en el coro alto, una bóveda de época quizás posterior a la del coro bajo tapa los restos de una primera armadura sin policromía, mientras que el encalado de las paredes no deja ver si anteriormente estuvieron decoradas como las de abajo.


Monasterio de San Antonio el Real, Retablo Mayor

Retablo Mayor. Siglo XVIII.

Un arco carpanel de piedra del siglo XVI sostenido sobre ménsulas une la Capilla Mayor con la nave de la Iglesia; bajo este arco hubo en tiempos una reja de madera realizada a finales del siglo XVI, hoy desaparecida. Cabe mencionar aquí un documento del año 1488 guardado en el archivo del monasterio que cita Alberto García Gil y por el cual las monjas quedaban obligadas a "no permitir enterrar en la Capilla Mayor a persona alguna que no sea el Rey o su familia". Si bien los muros de esta Capilla Mayor están hechos de tapial30, las cornisas son de ladrillo, como las esquinas, estando revocadas por completo, de tal modo que aún se conservan restos de la pintura original; sobre los modillones31 se dispone un pequeño caveto34 rematado por una platabanda36 sobre la cual hay sendas hiladas de teja en las que se alternan las vidriadas en blanco.

Esta capilla acoge el Retablo Mayor, datado de aproximadamente 1730, año en que se lleva a cabo la reforma del templo. Realizado en madera dorada, presenta en su remate central las cinco llagas como símbolo franciscano.

Monasterio de San Antonio el Real, Artesonado de la Capilla Mayor

Artesonado de la Capilla Mayor.

Pero sin duda lo que más llamará nuestra atención será la cubierta de madera dorada, con azul en los fondos y rojo en los cantos, en la que los lazos se van cruzando para formar geométricos octógonos en la parte central y hexágonos irregulares en los laterales. Un artesonado mudéjar que representa todo un homenaje al rey fundador Enrique IV y que podemos ver en la heráldica real flaqueada por los racimos de granadas y la presencia de este fruto en toda la techumbre, símbolo de la victoriosa campaña de Jimena llevada a cabo en plena toma de Granada. Por otro lado, esta obra tiene también una lectura espiritual: la techumbre, mirando al cielo, como la meta más alta a alcanzar; las estrellas de diez puntas, que forman otras de cinco, éstas como símbolo de la luz; los polígonos de ocho lados, como la Resurrección de Cristo, etc.

Su base está recorrida por una faja de yeso con una inscripción que, interrumpida en el siglo XVIII por la apertura de un vano y la colocación del retablo, dice "Beati qui habitant in domo tua, Domine; in secula seculorum laudabunt te [...]" ("Bienaventurados los que moran en tu casa, Señor; te alaban por los siglos de los siglos [...]", Salmos, 84:4).


Monasterio de San Antonio el Real, Sacristía

Sacristía.

Una puerta de arco conopial en la Capilla Mayor nos conduce a la Sacristía, ubicada ésta en la panda Norte, o del mandatum, del Claustro. Restos de desaparecidas construcciones hacen indicar que, en su día, este espacio sirviera como distribuidor hacia el coro que estaba ubicado en la Capilla Mayor.

De planta más o menos cuadrada e iluminada por la luz que atraviesa una solitaria y sobria ventana, el mayor tesoro que aquí podremos contemplar será su techumbre, un alfarje jabalconado38 con cuatro tramos parecido a una cubierta de par y nudillo39 y en el que los paños inclinados tienen forma de taujel42. Decorado todo él con hojarascas ricamente policromadas, en el paño central encontraremos, de manera alterna, el escudo de Enrique IV y los símbolos franciscanos de las cinco llagas y la cruz leñosa, estando todo ello bordeado por el cordón de la orden.


Monasterio de San Antonio el Real, Arcosolio de la Reina

Arcosolio de la Reina.

Desde la Sacristía accedemos al Claustro, pero antes de recorrerlo y conocer su historia, veamos el arco que acabamos de atravesar. Se trata del Arcosolio de la Reina. El 12 de octubre de 1504, Isabel "la Católica" dictó su testamento en Medina del Campo (Valladolid), dejando de manifiesto su voluntad de que, en caso de morir fuera de Granada, fuera enterrada en el Monasterio de San Juan de los Reyes (Toledo) hasta que su cuerpo pudiera ser llevado a la ciudad andaluza; en caso de no ser esto posible, emplazaba a sus testamentarios a que dicho enterramiento provisional se llevara a cabo en el Monasterio de San Antonio el Real de Segovia. Así pues, el arcosolio ante el que nos encontramos es el que en su día se hiciera apresuradamente para albergar, en caso de que fuera necesario, el cuerpo de la reina. Sin embargo, cuando la monarca fallece, su cuerpo es llevado directamente a Granada, tal y como era su deseo, por lo que este arcosolio nunca llegó a ser utilizado, ni siquiera de manera provisional. Ante esto, fue transformado en entrada a la Sacristía.

Es importante aquí recoger las palabras del arquitecto Alberto García Gil cuando dice, para explicar por qué se eligió este lugar para la reina Isabel, que "[...] las investigaciones más recientes han llevado al descubrimiento de la huella de un nicho funerario en el centro del muro norte de la Capilla Mayor, construido en el origen y cuya trascendencia habrán de acotar futuras intervenciones", pero añade que "[...] todo indica que se cumplió, solícitamente, el deseo de la Reina pero se buscó no interferir con el recuerdo de su hermano el Rey".

Antes de convertirse en arcosolio, esta puerta era mucho más modesta y se encontraba abierta junto al nicho del armarium de los libros de la Sacristía. Cuando el número de libros aumentó, el nicho fue integrado en este acceso. La llegada de las clarisas al monasterio y la necesidad de adecuar las dependencias para su relación con el sacerdote hicieron que esta entrada fuera también un tanto alterada, haciendo las veces de comulgatorio. Hoy aún se pueden observar los vestigios de aquella sencilla puerta ornamentada en el siglo XVI con pinturas florales.


Monasterio de San Antonio el Real, Claustro

Claustro.

Contemplemos, ahora sí, el Claustro en el que nos encontramos. Vayamos primero al jardín, un espacio rectangular en el que sus lados mayores, con un número par de arcos, miden 79 pies castellanos (unos 22 metros) y sus lados menores, con arcos impares, 51 pies (unos 14 metros). Formado por dos alturas que quedan unidas por una estrecha escalera emparedada, en sus fachadas mayores se abren ocho vanos de arcos apuntados en el claustro bajo y doce en el alto, mientras que las menores cuentan con cinco vanos, también apuntados, en el inferior y ocho en el superior. El antepecho43 de los huecos del claustro alto es de piedra caliza y estilo gótico. En el siglo XVIII, quizás durante las obras del año 1730, se cerraron todos los arcos con carpinterías rectangulares, siendo las del claustro bajo de mayor valor que las del alto. En el centro, se sitúa una pila de bronce formada por un resto de una antigua campana en la que se puede leer "Beati Antonio ora pro rege Enrico".

Desde el acceso al jardín podemos contemplar el campanario, que sobresale por el lado de la Epístola44 de los pies de la Capilla Mayor. Realizado de manera sobria en ladrillo, un arco de medio punto acoge única la campana con que cuenta, estando rematado por un chapitel45 de pizarra. En su base, está empotrado uno de los tres trípticos flamencos que hay en el Claustro y de los que hablaremos más adelante.

Monasterio de San Antonio el Real, Pandas (galerías) Sur y Este

Pandas (galerías) Sur y Este.

Volvemos dentro, pues es interesante recorrer las cuatro pandas que conforman el espacio claustral y conocer los elementos que hay en cada una de ellas. Así, la del lado Norte, por donde discurre la Iglesia, fue llamada del mandatum, nombre que hace referencia al ritual del lavatorio de pies que se llevaba a cabo los sábados y el Jueves Santo en este lado de los claustro benedictinos, si bien nunca formó parte de la vida franciscana; en la panda Este discurre el Pabellón de Frailes; la del Sur comunica con la cilla46 y el locutorio de los frailes; y en la del Oeste está el Refectorio. En el siglo XVIII, las cuatro pandas fueron cerradas, como dijimos antes, con muros y carpinterías, convirtiendo en zonas cerradas lo que había nacido como pórticos abiertos.

Cabe mencionar que el suelo que pisamos ha sido hasta época no muy lejana el lugar de enterramiento de las clarisas. Así pues, el pavimento que hoy vemos es del siglo XVII y está organizado por encintados de granito que limitan las sepulturas, siendo losas de piedra caliza las que las cierran. Por su parte, los franciscanos eran enterrados junto a la cabecera del templo, pero en el exterior, salvo aquellos de más alta dignidad, que lo hacían en la Sala Capitular, algo que nunca se llevó a cabo en el Monasterio de San Antonio el Real.

Monasterio de San Antonio el Real, Capilla de la Panda Norte

Capilla de la Panda Norte.

Comencemos el recorrido en la Panda Norte, que, como mencionábamos, tiene anexa la nave de la Iglesia. Aquí podremos contemplar cuatro capillas que acogen sendos retablos con imágenes, pinturas, relicarios47 y otros varios objetos que proceden de los ajuares49 de las novicias50. Estas capillas puede que sirvieran a los franciscanos para celebrar algunas de sus misas. En ellas, los lucillos51 poseen unas decoraciones realizada a partir del siglo XVI cuya temática va de lo popular a lo culto; las rejerías que las cierran son del mismo período en adelante. Así, tenemos, por ejemplo, la Capilla de Santa Úrsula, con un fresco del siglo XVI y un hermoso relicario; o la de Nuestra Señora del Sagrario, con una orla de pinturas populares y que alberga en el nicho, decorado en estilo barroco, una representación del Arcángel San Gabriel.

Monasterio de San Antonio el Real, Tríptico del Calvario en la Panda Norte

Tríptico del Calvario en la Panda Norte.

Además de las varias pinturas que cuelgan de las paredes, en este lateral podremos encontrar dos de los tres trípticos que, probablemente, adquirió el rey en 1462, pues en las cuentas de ese año hay registrado un gasto de 15.000 maravedíes52 para la compra de tres retablos que podrían ser estas piezas. En ellos, las figuras, enmarcadas en una estructura de madera de estilo gótico, están hechas con barro de pipa, posteriormente policromadas y doradas, y representan distintas escenas de la Pasión.

Aquí, tenemos uno en la esquina Nordeste, justo en la base del campanario; éste muestra el Calvario, mientras que las pinturas de las puertas parecen corresponder a Santiago y San Cristóbal. El otro está al fondo, en la esquina Noroeste, y en él se representa a Cristo con la Cruz a cuestas, con San Juan Bautista y San Cristóbal en las tablas laterales.

Segovia, Panda Oeste

Panda Oeste.

A continuación, pasaremos por la Panda Oeste, en la que visitaremos el Refectorio y donde antiguamente pudo estar el locutorio del cillero53; hoy día, y desde época relativamente moderna, forma un espacio con el acceso a la zona de clausura desde el Patio del Nogal, al que se abre mediante una importante portada.

El edificio comienza en el de Coros y va más allá del rectángulo del Claustro. Sus muros están hechos de tapial en casetones54 que forman machones55 con hiladas y recercados de ladrillo y se levantan sobre zócalos de mampostería con rejuntados56 esgrafiados57; todo queda coronado por una banda también de mampostería que sirve para proteger el conjunto de la humedad. La cubierta del edificio, donde está la nave de dormitorios, es de época más reciente. Entre el Refectorio y el edificio de Coros hay una sala que une la portería de las clarisas con el Claustro y los Coros; en tiempo de los franciscanos, éstos la usaban para el rito que se hacía antes de la procesión Claustral hasta el Refectorio, por lo que este espacio era conocido como sala de la ordenación.

Monasterio de San Antonio el Real, Refectorio

Refectorio.

La entrada al Refectorio la haremos por el acceso que hay abierto en el ángulo Suroeste del Claustro, una notable portada cuyo arco queda enmarcado por un alfiz60 moldurado y cuenta con las armas de Enrique IV en la clave; las puertas, por su parte, son mudéjares y conservan la carpintería original con la decoración de tracerías64 labradas. Una vez dentro, estaremos en un amplio salón rectangular cubierto por un alfarje decorado ligeramente con policromía en el que también podremos ver los escudos del rey, aunque esta vez sin el cordón franciscano.

Se encuentra comunicado con la cocina a través de una puerta moderna, mientras que en el testero está la cabecera de la abadesa; aquí, la pared presenta una rica pintura mural con Jesús en el centro y las armas del Reino orladas con el Toisón de Oro65 a los pies, la Inmaculada Concepción a la izquierda y Santa Clara a la derecha, estando las tres figuras flanqueadas por sendos ángeles, o pajes, que sostienen las armas reales y bajo los cuales aparece la palabra "AÑO", en uno, y "1481", en otro; bajo todo ello, una inscripción dice: "TOTA PULCRA ES MARÍA / YESU NOSTRA REDENZIO/ VENI SPONSAE XPTI". A ambos lados, estaban las mesas, colocadas sobre un estrado de madera que fue desmontado a mediados del pasado siglo XX, recreciendo y pavimentando después el suelo; a lo largo de los muros laterales, queda adosado un banco de piedra corrido sobre el que hay unas pequeñas hornacinas en las que se guardaban los ajuares para las colaciones66. El resto de los muros están también decorados con pinturas al fresco de origen gótico, aunque muy repintadas a lo largo de los años, contando en el del Oeste con un púlpito mudéjar decorado con yeserías policromadas, lugar en cuya base vuelve a aparecer el escudo de Enrique IV y donde se abre un vano que, junto a otros en el mismo paramento, permite la entrada de luz en la estancia.

Hay en esta panda otros espacios que, en su día, fueron dependencias del monasterio y que en la actualidad no son visitables, por lo que no entraremos en dar demasiados detalles sobre ellos. Uno es la cocina, con chimenea adosada al muro y que comunicaba directamente con el Patio del Nogal y, por medio de la estancia que pudo ser el locutorio del cillero, con el Claustro. El otro es el propio locutorio, en el que el cillero recibía las provisiones del exterior. Asimismo, había un zaguán que daba al Patio del Nogal, lugar con el que también comunicaba la provisería, o despensa, que contaba con dos alturas para prevenir que los alimentos entraran en contacto con el suelo y se echaran a perder por la humedad y los roedores.

Ya en la planta alta del edificio del Refectorio está el Dormitorio Viejo, donde en el año 1622 se distribuyeron 21 celdas con una galería en el centro, obras en las que se cree que intervino Pedro de Brizuela.

Monasterio de San Antonio el Real, Panda Sur

Panda Sur.

Seguiremos con la Panda Sur, también conocida como de la Cilla, por ser aquí donde se encontraba tal dependencia destinada al almacenaje de provisiones. Ninguna de las habitaciones de esta panda son visitables actualmente. Al espacio del centro se accedía de manera directa desde el Patio del Nogal por medio de una portada ojival. Éste era un zaguán que servía de unión con el Claustro, además de ser distribuidor con las otras dos estancias que había a ambos lados. La más cercana al Refectorio pudo ser la propia cilla, sobre la cual, en la planta alta, hay un espacio que quizás fue utilizado también como almacén. La del otro extremo es posible que fuera el locutorio de los franciscanos, mientras que su correspondiente parte alta acoge la Capilla de los Frailes, de sobria ornamentación.

A lo largo de toda la panda, podemos ver varios cuadros que cuelgan de la pared. Es precisamente aquí, en el ángulo Sureste, donde contemplaremos el tercero de los trípticos flamencos que hay expuestos en el Claustro. En este caso, se trata de una representación de escena de la Piedad, con San Miguel y San Dionisio en las tablas laterales.

Monasterio de San Antonio el Real, Panda Este

Panda Este.

El último tramo es el de la Panda Este, o del Capítulo67, donde se sitúa el Pabellón de Frailes. Aquí, se hallan la entrada a la Iglesia; la Sacristía (que ya vimos anteriormente); el armarium, un nicho en el que se guardaban los libros y que a veces, en algunos monasterios, se transformaba en altar o en sitio de enterramiento; la Sala Capitular; un locutorio, donde todas las mañanas el abad asignaba a cada monje su tarea; la cárcel, dependencia que, a partir de 1230, los monasterios estaban obligados a tener; la escalera; el paso a la huerta; la Sala de Monjes, en origen estancia de novicios y, posteriormente, lugar de trabajo de los frailes; las letrinas; y el tesoro, donde se guardaban los documentos de mayor relevancia y aquellos objetos que tuvieran más valor.

Monasterio de San Antonio el Real, Sala Capitular

Sala Capitular.

De todas las estancias de esta panda, veremos a continuación dos, pues la tercera sería la Sacristía, que, como hemos mencionado antes, ya estuvimos en ella cuando pasamos de la Iglesia al Claustro. Así pues, una de ellas será la Sala Capitular, que, ubicada entre la Sacristía y la Sala de Frailes, es una dependencia cuadrada con unas medidas de 8,30 metros y una gran riqueza ornamental. Esta decoración aquí es muy llamativa, pues los franciscanos no solían reunirse de manera asidua para leer los capítulos de la Regla68 o para escuchar los consejos del superior, ya que entre ellos no existía el papel que en otras órdenes tenían los abades. En cambio, las clarisas sí que utilizaron esta sala para la función que tenía primitivamente y hasta época reciente.

Las reformas que se llevaron a cabo en el siglo XVII también afectaron a esta dependencia, pues se ampliaron la puerta central y las dos ventanas para favorecer la visión de novicias y seglares69 que, desde el Claustro, seguían algunos actos capitulares.

Monasterio de San Antonio el Real, Artesonado de la Sala Capitular

Artesonado de la Sala Capitular.

Una vez dentro, podemos ver cómo en cada uno de los muros laterales hay dos lucillos que originariamente tenían una función funeraria; sin embargo, nunca llegaron a ser utilizados como lugar de enterramiento y en el siglo XVIII, fueron tabicados para usar el hueco como osario. Una sillería recorría el perímetro de la sala, pero hoy día se encuentra desaparecida. Adosado a otro de los muros, contemplaremos un retablo del siglo XVIII compuesto por una doble hornacina en la que están representados San Francisco, a la izquierda, y Santa Clara, a la derecha.

Un impresionante artesón octogonal con decoración de lazo cubre la estancia. En él, vuelven a aparecer los escudos del rey Enrique IV y la reina Juana de Portugal tallados y orlados con el cordón franciscano, los cuales alternan con los símbolos franciscanos de las cinco llagas.

Monasterio de San Antonio el Real, Sala de frailes

Sala de Frailes.

La otra estancia en la que entraremos será la Sala de Frailes, conocida también como Sala del trono por haber sido escenario de importantes recepciones y que los franciscanos del siglo XV utilizaban como sala de trabajo (intelectual) y lugar para la enseñanza de los novicios. El acceso por el Claustro se hace a través de una sencilla entrada, contando, asimismo, con una salida al pórtico Este del Patio del Panteón y un paso discreto al espacio inmediato.

Las paredes han sido encaladas continuamente durante años, pero en la que separa la dependencia de la Sala Capitular se pueden apreciar restos de pinturas murales del siglo XVI en las que se representan escenas de la Pasión y que rodean una hornacina con una escultura de estilo barroco del Niño Jesús de Praga; una inscripción latina circunda el conjunto.

Monasterio de San Antonio el Real, Artesonado de la Sala de Frailes

Artesonado de la Sala de Frailes.

Una vez más, tenemos que alzar nuestra mirada al techo, pues un bellísimo alfarje jabalconado, compuesto por cinco tramos y profusamente policromado, cubre esta sala. Datado en fecha posterior a 1455, la heráldica del rey orlada con el cordón franciscano alterna con las cinco llagas de la orden y el escudo de la reina Juana de Portugal.

En la actualidad, la sala tiene una función representativa y tiene expuestos diferentes documentos históricos, como bulas, o cantorales, así como algunas arquetas que eran parte del ajuar de las novicias. En las paredes, podemos ver unas alfombras de Cuenca a modo de tapices, mientras que en otro de los muros hay una pintura del Santo con la Cruz y el Niño dentro de un medallón de hojarasca. Una vitrina acoge, asimismo, la reliquia que Isabel "la Católica" dejó a las clarisas en su testamento y también podremos contemplar unas llaves que podrían ser las originales mudéjares de los franciscanos. En la sala, hay presente una escultura de San Antonio de Padua que, al parecer, según cuenta la tradición, era de Enrique IV, estando en el monasterio desde su fundación.

El resto de dependencias, como indicábamos antes, estaban ocupadas por las letrinas, o el calefactorio que daba calor a los frailes en los días más fríos; situadas las primeras en el Patio de la Enfermería, su espacio pasaría a ser secundario, siendo usado más adelante por las clarisas como ropería. Por su parte, en la planta alta del pabellón está el Dormitorio, donde en 1622 se distribuyeron 23 celdas y en el que, como ya pasara en el edificio del Refectorio, se deja ver el trabajo de Pedro de Brizuela.

Monasterio de San Antonio el Real, Artesonado del Claustro

Artesonado del Claustro.

Antes de continuar, nos fijaremos en los techos que cubren las cuatro pandas del Claustro. Se trata de magníficos artesonados mudéjares cuya decoración se basa en estrellas de ocho puntas, mientras que los durmientes70 en los que se apoyan cuentan con ornamentación de hojarasca. En los rincones, la unión de pandas desiguales se solucionó con la inserción de racimos de mocárabes71 sobre una base rectangular que crean piezas fuera del módulo.


Monasterio de San Antonio el Real, Claustro de la Vicaría

Claustro de la Vicaría.

Casi al inicio de este reportaje, cuando comenzamos a hablar de la Iglesia, vimos cómo al lado de la puerta de entrada al templo había otra de menores dimensiones y más modesta. Se trata de la entrada a la Vicaríaz, el nuevo monasterio que construyeron los franciscanos, entre los años 1484 y 1492 aproximadamente, anexo, pero independiente, del que tuvieron que ceder a las clarisas y en el que permanecieron para la atención espiritual de las monjas y la dedicación al estudio.

La nueva edificación se organizó en torno a un patio, el llamado Claustro de la Vicaría, y comparte con el original la Capilla Mayor. Cuando los franciscanos abandonan San Antonio el Real definitivamente, la Vicaría entrará en decadencia, siendo utilizada como almacén y compartimentándose sus espacios para la creación de viviendas en su interior, perdiendo así la organización primitiva. Además, el ala Norte fue derribada y lo que había quedado en pie estuvo a punto de ser vendido en los años 40 del pasado siglo XX. Asimismo, tanto la Vicaría como los terrenos anejos tuvieron un uso como cuadras y servicios de la Academia militar. Por suerte, en el año 2007 se firmó un convenio con una empresa privada a través del cual el edificio era cedido durante 50 años; tras unas arduas obras de restauración en las que, además, se reconstruyó la derruida ala Norte, el conjunto de este segundo monasterio ha sido recuperado y transformado en una Hospedería.

Aquí, el público general puede acceder al Claustro de la Vicaría, pues tras previa petición al personal de la Hospedería, éste permite su visita sin mayor inconveniente. Se trata de un espacio de planta rectangular, porticado en su parte baja con seis arcos carpaneles en los lados mayores y cuatro en los menores que se apoyan sobre columnas ochavadas de piedra caliza y basa de granito, y en el que se abre una galería en el piso superior. En ocasiones, se ha querido ver en el trabajo la mano de Juan Guas, sin embargo, no hay evidencias que puedan sustentar esta hipótesis.

Y aquí finaliza nuestro recorrido por el Monasterio de San Antonio el Real, una más de las joyas que atesora Segovia y que a veces pasa desapercibido por quienes, quizás por desconocimiento, o quizás por prisa, no saben que no muy lejos del célebre Acueducto se halla el que podría haber sido panteón real de Enrique IV y que en su interior se pueden contemplar unos de los más bellos artesonados de esta ciudad castellana.


* * *

Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑

AGRADECIMIENTOS

En "una Ventana desde Madrid (uVdM)" queremos dar las gracias a María José Pascual Pérez, guía del Monasterio de San Antonio el Real que nos descubrió la historia de esta magnífica obra arquitectónica y nos acompañó en su recorrido, haciéndonos ver que era imprescindible darlo a conocer a través de este reportaje. Su trabajo como voluntaria en el monasterio deja de manifiesto su pasión por la historia y el arte que él encierra, y sus ganas de atraer visitantes que deseen acercarse a este rincón de Segovia.

GLOSARIO

- 1 Bula: Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general, concesión de gracias o privilegios o asuntos judiciales o administrativos, expedido por la Cancillería Apostólica y autorizado por el sello de su nombre u otro parecido estampado con tinta roja.
- 2 Dovela: Piedra labrada en forma de cuña, para formar arcos o bóvedas, etc.
- 3 Compás: Atrio4 o lonja5 de una iglesia o convento.
- 4 Atrio: Espacio descubierto, y por lo común cercado de pórticos6, que hay en algunos edificios.
- 5 Lonja: Atrio algo levantado del piso de las calles, al que regularmente salen las puertas de los templos y otros edificios.
- 6 Pórtico: Sitio cubierto y con columnas que se construye delante de los templos u otros edificios suntuosos.
- 7 Arco carpanel: Arco que consta de varias porciones de circunferencia tangentes8 entre sí y trazadas desde distintos centros.
- 8 Tangente: Que toca. // Dicho de dos o más líneas o superficies: Que se tocan o tienen puntos comunes sin cortarse.
- 9 Revoco: Capa de yeso, mezcla o pintura que cubre el exterior de las paredes de un edificio, y, por extensión, a cualquier paramento10.
- 10 Paramento: Cada una de las dos caras de una pared.
- 11 Arco conopial: Arco muy rebajado y con una escotadura12 en el centro de la clave13, que lo hace semejante a un pabellón o cortinaje.
- 12 Escotadura: Entrante que resulta en una cosa cuando está cercenada, o cuando parece que lo está.
- 13 Clave: Piedra con que se cierra el arco o bóveda.
- 14 Arco trilobulado: Arco que tiene tres lóbulos15.
- 15 Lóbulo: Cada una de las partes, a manera de ondas, que sobresalen en el borde de una cosa; como en la hoja de una planta o en el intradós16 de un arco.
- 16 Intradós: Superficie inferior de un arco o bóveda. // Cara de una dovela que corresponde a esta superficie.
- 17 Pináculo: Parte superior y más alta de un edificio o templo. // Remate en la arquitectura gótica18 y, por ext., en otros estilos, adorno terminal, piramidal o cónico.
- 18 Gótico: Se dice del arte que se desarrolla en Europa desde el siglo XII hasta el Renacimiento19.
- 19 Renacimiento: Época que comienza a mediados del siglo XV, en que se despertó en Occidente vivo entusiasmo por el estudio de la Antigüedad clásica griega y latina.
- 20 Tejaroz: Tejadillo construido sobre una puerta o ventana.
- 21 Ménsula: Miembro de arquitectura perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo.
- 22 Panda: Cada una de las galerías o corredores de un claustro.
- 23 Arco de medio punto: Arco que consta de una semicircunferencia.
- 24 Trasdós: Superficie exterior convexa25 de un arco o bóveda, contrapuesta al intradós.
- 25 Convexa: Dicho de una curva o de una superficie: Que se asemeja al exterior de una circunferencia o de una esfera.
- 26 Cartela: Pedazo de cartón, madera u otra materia, a modo de tarjeta, destinado para poner o escribir en él algo.
- 27 Alfarje: Techo con maderas labradas y entrelazadas artísticamente, dispuesto o no para pisar encima.
- 28 Mampostería: Obra hecha con mampuestos29 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 29 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 30 Tapial: Trozo de pared que se hace con tierra amasada.
- 31 Modillón: Miembro voladizo sobre el que se asienta una cornisa o alero, o los extremos de un dintel32.
- 32 Dintel: Parte superior de las puertas, ventanas y otros huecos que carga sobre las jambas33.
- 33 Jamba: Cada una de las dos piezas labradas que, puestas verticalmente en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel o el arco de ellas.
- 34 Caveto: Moldura cóncava35 cuyo perfil es un cuarto de círculo.
- 35 Cóncava: Dicho de una curva o de una superficie: Que se asemeja al interior de una circunferencia o una esfera.
- 36 Platabanda: Techo plano de casas y edificios hecho básicamente de concreto37.
- 37 Concreto: Hormigón (mezcla de piedras y mortero).
- 38 Jabalcón: Madero ensamblado en uno vertical para apear otro horizontal o inclinado.
- 39 Armadura de Par y nudillo: Es una armadura en que las maderas que forman el plano inclinado de la techumbre, llamados pares, se unen en su parte superior a la hilera40 y se apoyan en su parte inferior en un estribo41. Cada pareja de par concurrente (a uno y otro lado de la hilera) está unido por unos travesaños horizontales, llamados nudillos.
- 40 Hilera: Madera colocada horizontalmente, donde rematan las cabezas de los pares de las armaduras de madera. Sobre ella se forma el caballete o lomo de la cubierta.
- 41 Estribo: Parte de la armadura destinada a recibir los pares.
- 42 Taujel: Listón de madera, reglón.
- 43 Antepecho: Pretil o baranda que se coloca en lugar alto para poder asomarse sin peligro de caer.
- 44 Lado de la Epístola y lado del Evangelio: En una Iglesia, se llama lado de la Epístola al situado en la parte derecha desde el punto de vista de los fieles, mirando estos hacia el altar. Mientras que el del Evangelio es el de la parte izquierda. Toman este nombre de los lados del presbiterio desde donde se lee la Epístola y el Evangeliodurante la misa.
- 45 Chapitel: Remate de las torres que se levanta en forma piramidal.
- 46 Cilla: Casa o cámara donde se recogían los granos.
- 47 Relicario: Lugar donde están guardadas las reliquias48. // Caja o estuche comúnmente precioso para custodiar reliquias.
- 48 Reliquia: Parte del cuerpo de un santo. // Aquello que, por haber tocado ese cuerpo, es digno de veneración.
- 49 Ajuar: Conjunto de muebles, alhajas y ropas que aporta la mujer al matrimonio.
- 50 Novicia: Persona que, en la religión donde tomó el hábito, no ha profesado todavía.
- 51 Lucillo: Urna de piedra en que suelen sepultarse algunas personas de distinción.
- 52 Maravedí: Moneda española, efectiva unas veces y otras imaginaria, que ha tenido diferentes valores y calificativos.
- 53 Cillero: Bodega, despensa o sitio seguro para guardar algunas cosas.
- 54 Casetón: Artesón (Adorno que se pone en los techos y en el interior de las bóvedas).
- 55 Machón: Pilar de fábrica.
- 56 Rejuntado: Repasar y tapar las juntas de un paramento.
- 57 Esgrafiar: Trazar dibujos con el grafio58 en una superficie estofada59 haciendo saltar en algunos puntos la capa superficial y dejando así al descubierto el color de la siguiente.
- 58 Grafio: Instrumento con que se dibujan y hacen las labores en las pinturas estofadas o esgrafiadas.
- 59 Estofar: Entre doradores, raer con la punta del grafio el color dado sobre el dorado de la madera, formando rayas o líneas para que se descubra el oro y haga visos entre los colores con que se pintó.
- 60 Alfiz: Recuadro del arco árabe, que envuelve las albanegas61 y arranca, bien desde las impostas62, bien desde el suelo.
- 61 Albanega: Enjuta63 de arco de forma triangular.
- 62 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 63 Enjuta: Triángulo o espacio que deja en un cuadrado el círculo inscrito en él.
- 64 Tracería: Decoración arquitectónica formada por combinaciones de figuras geométricas.
- 65 Toisón de Oro: Insignia de la Orden del Toisón, instituida por Felipe el Bueno, duque de Borgoña, en 1430.
- 66 Colación: Refacción que se acostumbra a tomar por la noche en los días de ayuno.
- 67 Capítulo: Junta que hacen los religiosos y clérigos regulares a determinados tiempos, conforme a los Estatutos de sus órdenes, para las elecciones de prelados y para otros asuntos.
- 68 Regla: Conjunto de preceptos fundamentales que debe observar una orden religiosa.
- 69 Seglar: Que no tiene órdenes clericales.
- 70 Durmiente: Madero colocado horizontalmente y sobre el cual se apoyan otros, horizontales o verticales.
- 71 Mocárabe: Labor formada por la combinación geométrica de prismas acoplados, cuyo extremo inferior se corta en forma de superficie cóncava, que se usa como adorno de bóvedas, cornisas, etc.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
AUTOBUSES:
LA Sepulvedana,Tfno: 921 427 707,www.lasepulvedana.es. Comunica la ciudad de Segovia con las de Madrid, Ávila y Salamanca (pasando por Ávila).

CARRETERAS:
Nacionales:
- N-110: Soria-Plasencia
- N-603: San Rafael-Segovia
- N-I / E05: Madrid - Irún a través de la localidad segoviana de Santo Tomé del Puerto
- N-VI: Madrid-La Coruña, pasa por la localidad segoviana de San Rafael
Autonómicas:
- CL-601 y M-601: Valladolid - Segovia - Madrid por Navacerrada
- CL-605: Segovia - Arévalo - Zamora
Autovía
- A-601: Valladolid-Segovia
Autopistas:
- AP-61, Autopista de Peaje, une San Rafael con Segovia a través de la SG-20
- AP-51, Autopista de Peaje que comunica Villacastín en Segovia, con la ciudad de Ávila

FERROCARRIL:
RENFE CERCANÍAS, Madrid - Segovia - Madrid, 2 horas aprox
- Estaciones en Segovia: C/ Obispo Quesada, s/n
- Estaciones en Madrid: Atocha / Recoletos / N. Ministerios / Chamartín
RENFE AVE, Madrid - Segovia - Valladolid, 0,30 minutos aprox
- Estación en Segovia: Guiomar
- Estación en Madrid: Charmartín
- Estación en Valladolid: Campo Grande

RENFE,Telf: 902 240 202
http://www.Renfe.es

AEROPUERTO: Segovia no dispone de aeropuerto, los más cercanos son:
- Aeropuerto de Madrid-Barajas en Madrid, a 87 kilómetros.
- Aeropuerto de Villanubla en Valladolid, a 125 kilómetros.
- Aeropuerto de Salamanca en Salamanca, a 164 kilómetros.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Alberto García Gil: "La arquitectura del Monasterio de San Antonio el Real"; Editado por las Hermanas Clarisas de San Antonio el Real; ISBN: 978-84-92432-25-7; Depósito Legal: Sg-62/2009.
- Miguel Ángel Chaves Martín: "Segovia. Guía de Arquitectura"; Colegio Oficial de Arquitectos Castilla y León Este, Demarcación de Segovia; Depósito Legal: SG - 106/2006; ISBN: 84-611-1992-4.
- José Antonio Ruiz Hernando: "La ciudad de Segovia"; Excmo. Ayuntamiento de Segovia; ISBN: 84-505-4072-0; Depósito Legal: VA.399-1986.
- Francisco Javier Cabello y Dodero: "Guía de Segovia"; Junta Provincial de Turismo; Segovia, 1949.
- Mariano Sáez y Romero: "Las calles de Segovia: noticias, tradiciones y curiosidades"; Impreso en el año 1918 por el impresor y librero Antonio San Martín.
- Diego Colmenares: "Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla" (Versión on line de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)
- Patronato Provincial de Turismo
- Plan General de Ordenación Urbana de Segovia, año 2008. Catálogo
- DRAE

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