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Castilla - La Mancha

Cuenca (II): siglos XIV a XV, desarrollo urbano y despegue económico

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 1 de abril de 2015


Cuenca, Rascacielos medievales, del siglo XV, fotografiados desde el Cerro del Socorro

Rascacielos medievales, del siglo XV, fotografiados desde el Cerro del Socorro.

Durante el siglo XIV, se sucedieron una serie de circunstancias adversas para el Reino de Castilla y León que le provocaron una grave crisis económica y demográfica; éstas fueron, entre otras, la Guerra Civil, librada entre el soberano legítimo Pedro I "el Cruel" (Burgos, 1334 - Montiel, Ciudad Real, 1369) y su hermanastro Enrique II "el Fraticida" (Sevilla, 1333 - Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, 1379), que trascurrió entre los años 1351 y 1369 y se saldó con el triunfo de este último; el fracaso en el intento de anexión de Portugal tras la derrota infringida a las tropas castellanas por las portuguesas, en 1385, durante la batalla de Aljubarrota; la Guerra de los Dos Pedros, que enfrentó, de manera intermitente entre los años 1356 y 1369, al castellano Pedro I con el aragonés Pedro IV "el Ceremonioso" (Balaguer, Lérida, 1319 - Barcelona, 1387) y que finalizó en 1375 con la Paz de Almazán, en donde no hubo ningún claro vencedor; y finalmente, aunque no la menos grave, la peste negra, que tras su llegada al Reino de Aragón en febrero de 1348 se extendió, durante los siguientes meses, por todo el territorio peninsular, erradicándose y volviendo a aparecer, de manera sucesiva, a lo largo de las siguientes décadas, inclusive en parte del siglo XV, llegando a causar en algunas zonas hasta un 20% o un 40% de mortalidad y la muerte de un rey, el castellano Alfonso XI (Salamanca, 1311 - Gibraltar, 1350), contagiado mientras sitiaba Gibraltar.

Aunque en el siglo XV continúa y aumenta la crisis de la centuria anterior, siendo especialmente virulenta en el Reino de Aragón, es un siglo en el que ocurren significativos hechos para la historia de España como son el matrimonio, en 1469, de la princesa castellana Isabel "la Católica" (Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1451 - Medina del Campo, Valladolid, 1504), reina de Castilla desde 1474 (y de Aragón desde 1497), con el aragonés Fernando "el Católico" (Sos, Zaragoza, 1452 - Madrigalejo, Cáceres, 1516), rey de Aragón desde 1479 (y de Castilla desde 1474), que trajo consigo la unión de los dos mayores reinos peninsulares; la instauración de la Inquisición en España, en 1478; la conquista del Reino de Granada, el último reino musulmán de la península, en enero de 1492; la expulsión de la población judía no convertida al cristianismo, en marzo de 1492; el descubrimiento de América, en octubre de 1492; y, entre los años 1402 y 1496, la conquista de Canarias.

Cuenca, una ciudad fortaleza, comienza el siglo XIV teniendo ya una trama urbana bastante señalada y con los estamentos sociales que la forman claramente diferenciados y estructurados; el plano urbano, en el que predominan las calles estrellas y las pequeñas plazas, se organiza alrededor de un eje central que, bajando desde el Castillo hasta la hoy derribada Puerta de Huete (junto al actual Puente de la Trinidad), sigue el recorrido de las calles de San Pedro (antigua Cal Mayor), Plaza Mayor, de la Correduría o de Correría (actual Calle Alfonso VIII), y de San Juan. La vida social y administrativa de la población cristiana estaba organizada alrededor de las cuadrillas y de las colaciones1; la judería, junto a la sinagoga, se situaba en la zona del alcázar; y la morería se extendía entre la judería y las murallas del río Júcar, pero, a diferencia de ésta, sin ninguna delimitación física y con la presencia de cristianos y judíos entres sus habitantes, siendo en este siglo cuando desaparecerá como unidad diferenciadora, diseminándose sus habitantes por toda la ciudad. La crisis de mediados de siglo, provocada por los graves daños demográficos y económicos ocasionados por las guerras y la epidemia de peste, se dejará sentir en Cuenca disminuyendo la población y la riqueza; sin embargo, para finales del siglo hay una recuperación de gran importancia que traerá consigo aumentos poblacionales y económicos, y, por tanto, una mejora en el plano de la ciudad.

Cuenca, Plaza de San Nicolás con escultura de Leonardo Martínez Bueno en el centro

Plaza de San Nicolás con escultura de Leonardo Martínez Bueno (Pajaroncillo, Cuenca, 1915 - Madrid, 1977) en la fuente del centro.

Económicamente, un sector de gran importancia en la economía conquense es, junto a la ganadería, la industria de paños, que tras su instalación en la ciudad durante los siglos XIII y XIV, vivirá una fuerte expansión durante los dos siguientes, XV y XVI. Aunque en su Fuero2 se establecía el derecho a celebrar una feria anual, tras la crisis de mediados del XIV no hay constancia documental de que ésta se continuase llevando a cabo en el XV, existiendo no obstante un importante mercado semanal de productos agrícolas y ganaderos que, después de otra importante crisis de mediados de este último siglo, recibió un gran impulso en 1465, al autorizar Enrique IV (Valladolid, 1425 - Madrid, 1474) su celebración exenta del pago de impuestos. Esta medida, en la que mediaron para su concesión el entonces obispo de la diócesis, entre 1444 y 1469, Lope de Barrientos (Medina del Campo, 1382 - Cuenca, 1469) y Andrés de Cabrera (Cuenca, 1430 - 1511), un importante político y financiero que, entre otros cargos, desempeñó los de consejero y tesorero del rey, atrajo a tan gran número de comerciantes que, al no caber en el interior de la ciudad, hubieron de habilitarse puestos de venta fuera de las murallas, construyéndose además en la Calle Zapaterías, así como nuevas carnicerías en la Plaza Mayor y el barrio del Postigo.

En el siglo XV, además de la importante mejora de su economía, basada en el sector textil y la ganadería, Cuenca ve aumentada su importancia religiosa al instalarse en la ciudad el Tribunal del Santo Oficio (Inquisición). En esta centuria, la ciudad ve aumentar su número de habitantes, desde los mil vecinos con que comenzaba el siglo a los cinco mil con los que la acababa, y ello a pesar de diversos factores: las distintas pérdidas demográficas causadas por los enfrentamientos entre distintos bandos nobiliarios, como los de Diego Hurtado de Mendoza con el de López Vázquez de Acuña, sucedidos a principios de siglo; los intentos de conquista de Aragón, en 1429, o los desarrollados durante los enfrentamientos habidos entre 1447 y 1449; las persecuciones de moros y judíos, que hacen que de los primeros, ya de por sí escasos, disminuyan de las 25 familias existentes a mediados de siglo a las 7 contabilizadas a finales del mismo, y de los segundos, que, hostigados desde mediados del siglo anterior en que fueron obligados a convertirse gran parte de ellos, vieron instalarse sobre su sinagoga la Parroquia de Santa María de Gracia y desaparecer las separaciones físicas de la judería.

El 12 de noviembre de 1465, tras haber permanecido la ciudad fiel a Enrique IV, en una época en que gran parte del reino lo había traicionado, éste le concedió, tras habérselo solicitado Andrés de Cabrera, los títulos de Muy Noble y Muy Leal Ciudad. Posteriormente, en 1479, una vez unidos los reinos castellano y aragonés, Fernando "el Católico" entra en la ciudad, que con unos doce mil habitantes es una de las mayores del reino, habiendo crecido hasta comenzar la formación de dos nuevos barrios como son el de San Antón y el de Tiradores.

Así pues, dispongámonos a conocer qué construcciones que en aquella época fueron levantadas en Cuenca han llegado hasta nuestros días.


* * *
Cuenca, Iglesia de San Nicolás

Iglesia de San Nicolás. Siglo XV.

Comenzaremos nuestro recorrido en la Iglesia de San Nicolás de Bari, antaño, y hasta el siglo XIX, templo parroquial3 con una advocación de gran tradición en la ciudad de Cuenca, donde, según queda recogido en el libro "Calles de Cuenca", de José Luis Muñoz y José Luis Pinós, existía el dicho popular de "Aquí deberás subir tres lunes consecutivos, para pedir tres dones y volver a bajar el camino en silencio. Uno de ellos te será concedido".

Todo indica que en el siglo XV ya estaba construida, y aunque su estructura arquitectónica no se parece por completo a los edificios renacentistas propios de este siglo, datos de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Cuenca apuntan que "existen documentos que hacen pensar que es del siglo XV", si bien no se especifica cuáles. Originalmente, su planta era rectangular y la cabecera se cerraba con un ábside de piedra que hoy no es visible al haber quedado oculto por las viviendas levantadas posteriormente adosadas a la Iglesia; ambos elementos, planta y cabecera, sumados a la orientación de su fachada principal hacia el Sur, acercan más al templo a las directrices románicas que a las renacentistas.

Cuenca, Portada de la Iglesia de San Nicolás

Portada de la Iglesia de San Nicolás.

De pequeñas dimensiones, sus muros son de mampostería4 revestida con mortero6 y están reforzados en las esquinas con sillares7. Consta de tres sencillas fachadas, dando la principal a la plaza del mismo nombre, donde se abre la portada de acceso, un arco apuntado8 con molduras que asienta sobre pilastras adosadas, todo ello de sobria decoración. Sobre el arco, se abre un óculo9 con un recercado también moldurado.

La torre se halla adosada al templo y, con planta rectangular, se alza dividida en dos cuerpos: el inferior es, como el resto del edificio, de mampostería revestida de mortero con sillares en las esquinas, mientras que el superior es todo de sillería. Una cornisa de piedra y un alero hacen de remate, estando todo ello cubierto con tejas a cuatro aguas10.

Ya en el interior, vemos cómo la planta de la Iglesia es de una sola nave dividida en tres cuerpos, separados todos ellos por arcadas de medio punto11. La cubierta es una bóveda de medio cañón12 que permite la entrada de luz por medio de lunetos13. El Altar Mayor, situado en el primer cuerpo, se encuentra presidido por una imagen del santo titular, San Nicolás de Bari, donada por Don Ramón Falcón de Salcedo, obispo de Cuenca entre 1803 y 1826; aquí también se pueden ver, a ambos lados, dos nichos de mármol rojo. Una puerta en el lateral derecho del Altar Mayor da acceso a una bella escalera de caracol hecha en piedra que nos conduce al cuerpo de campanas de la torre.

Cabe mencionar que la Iglesia comunica, por un lado, con el edificio blasonado de su izquierda, la Casa Museo Zavala, lugar que alberga la Fundación Antonio Saura, y por otro lado, con el antiguo Convento de las Angélicas, hoy Escuela de Arte.

El 2 de junio de 1998 fue incoada para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento.

Localización: Plaza de San Nicolás, s/n. 16001 Cuenca.


Cuenca, Casa del Curato

Casa del Curato. Siglo XIV o XV.

Nuestro siguiente punto será la llamada Casa del Curato, o Casa Curato de San Martín, nombre que recibe por haber sido la antigua residencia del titular de la parroquia de Santiago, situada ésta en el interior de la Catedral. Fue, asimismo, sede de la Inquisición, y aquí residía Fernando de Trastámara (Medina del Campo, Valladolid, 27 de noviembre de 1380 - Igualada, Barcelona, 2 de abril de 1416), también llamado de Antequera, cuando recibió la noticia de su nombramiento como Rey de la Corona de Aragón, convirtiéndose en Fernando I "el Justo", o "el Honesto". En la actualidad, se encuentra instalado el Museo de Cuenca.

Construido el edificio en el siglo XV, siglo XIV según otras fuentes, presenta dos aspectos bien diferenciados dependiendo de la fachada que observemos. La que da a la Calle Obispo Valero, es un muro sobrio de mampostería dividido con hiladas dobles de ladrillo en su parte baja, estando su parte alta revocada14; aquí tenemos la que hoy es la entrada principal al Museo, un arco apuntado realizado con sillares; dos ventanas cerradas con rejas en la parte inferior y otras cuatro libres de ellas (una con baranda de madera) en la superior se abren en esta cara. La otra fachada da a la Plaza de la Ciudad de Ronda, antigua Plaza de los Teresillos por una familia que allí vivía y llamada como hoy la conocemos desde 1975 con motivo del hermanamiento de Cuenca con esta ciudad malagueña; se halla revocada en su totalidad y la puerta que aquí encontramos, antaño la principal del Museo, es de carácter adintelado15; numerosos y desiguales son los vanos16 que se abren en este lado, destacando la galería de madera que se alza en el centro de la parte superior.

Cuenca, Fachada trasera de la Casa del Curato

Fachada trasera de la Casa del Curato.

Instalado primeramente en el Almudí, en el año 1963, Francisco Suay, con la ayuda del Ayuntamiento y de la Diputación conquenses, consiguió reunir los restos arqueológicos de la ciudad de Valeria (Cuenca), que él mismo había descubierto. Tras la restauración del edificio llevada a cabo por el arquitecto Manuel González Valcárcel, el Museo fue abierto en la Casa de Curato a mediados de los años 70 del pasado siglo XX.

Dividido en tres plantas, el Museo acoge en su planta baja la sección de Prehistoria y Edad del Hierro; en la primera, la de Arqueología Clásica; y en la segunda, diversos objetos hallados en yacimientos arqueológicos de la provincia de Cuenca de épocas tardorromana, medieval y moderna. La planta tercera está destinada a los laboratorios de Fotografía, Restauración y al Departamento de Educación y Acción Cultural. Asimismo, el Museo cuenta con una importante colección de Etnología y Bellas Artes.

Localización: Calle Obispo Valero, 12. 16001 Cuenca.


Cuenca, Rascacielos medievales

Rascacielos medievales. Siglo XV.

En el Barrio de San Martín, y delimitados por las calles Alfonso VIII y Santa Catalina, se encuentran, entre los números 1 al 77 de la primera de dichas calles, los Rascacielos medievales de Cuenca, construidos durante el siglo XV y reformados, o modificados, durante los posteriores XVI, XVII, XIX y XX. Aunque estar hablando de unos rascacielos de origen medieval, en donde algunas de las viviendas que los forman pueden tener un origen anterior al siglo XV, es ya de por si algo peculiar, no es ésta la mayor de sus singularidades, sino que ésta se halla en la diferencia de altura existente entre las fachadas que dan a la Calle Alfonso VIII, de tres o cuatro plantas, y las de la Calle Santa Catalina, opuesta a la primera, en donde la misma crece hasta los nueve o diez pisos. Y ello es así porque dichos edificios, a los que se entra por la Calle Alfonso VIII, descienden por la Hoz17 del Huécar excavados en la roca. De este modo, una vez cruzado el umbral de acceso a los mismos, se podrá observar la existencia tanto de escaleras de subida como de bajada a las viviendas, convirtiéndose la planta baja por la que hemos accedido a su interior en la quinta o sexta, contada desde la fachada contraria del rascacielo.

Cuenca, Vigas de sostén de los rascacielos

Vigas de sostén de los rascacielos.

En el libro "Calles de Cuenca", de José Luis Muñoz y José Luis Pinós, podemos leer la reseña que hace el artista conquense Gustavo Torner acerca de que "[...] la arquitectura popular en altura es muy raro de encontrar en Europa e, incluso, en el mundo. En Cuenca se da en todos sus espacios, pero aquí, en la Calle Alfonso VIII, es donde se aprecia, en una gran extensión, el sentido verticalista de esta ciudad".

En la foto adjunta, se pueden observar las vigas sobre las que se sostiene el edificio mostrado.

Localización: Calle Alfonso VIII, números 1 al 77. 16001 Cuenca.


Cuenca, Casa de los Mendoza o Casa Azul

Casa de los Mendoza o Casa Azul. Siglos XIV a XV.

El siguiente punto de interés por el que pasaremos será la antigua Casa de los Mendoza, o, como es más conocida, Casa Azul, en donde se puede observar el gran cambio que durante el siglo XVIII, y con el fin de suavizar su pendiente, se le dio a la Calle Alfonso VIII.

En esta casona, construida entre los siglos XIV y XV, vemos cómo, tras rebajar la calle, los tres arcos de medio punto que antes estaban situados al nivel de la superficie, y en donde se abría su entrada principal, han quedado ahora a la altura de un segundo piso. Debido a ello, fue necesario horadar la roca para abrir un nuevo acceso al edificio, mientras que en los arcos, tras ser cegados, se abrieron sendas ventanas rectangulares.

Localización: Calle Mosén Diego de Valera, 2. 16001 Cuenca.


Cuenca, Torre de la Iglesia de San Gil

Torre de la Iglesia de San Gil. Siglo XVI.

El próximo destino lo hallamos a una distancia superior de la que distaban los anteriores. Se trata de los restos de la antigua Iglesia de San Gil Abad, de la que en la actualidad se ha mantenido en pie de manera completa poco más que la torre en lo que hoy se conoce como Jardín de los Poetas, siendo ésta de planta cuadrada y estando construida de mampostería, con refuerzo de sillares en las esquinas, y rematada por el campanario.

Pocos datos más tenemos de este templo, salvo que fue construido en el siglo XV con orientación al Sur y que el autor de la portada plateresca18 con que contaba y de la torre fue, en la primera mitad del siglo XVI, Pedro de Albiz. Fue reformado por completo en el XVIII, bajo el obispado de Don José Flórez de Osorio (Flores Osorio, en otras fuentes), siglo al que pertenece la portada por la que se accedía al atrio19, también conservada, y que da entrada al jardín. Sin embargo, otras fuentes consultadas no apuntan a una reforma, sino a una demolición de la Iglesia, a excepción de la torre y la portada del atrio, debido al mal estado en que se encontraba. Se conoce, asimismo, que tenía crucero, se cubría con cúpula y contaba con capillas.

Cuenca, Jardín de los Poetas con los restos de la Iglesia de San Gil en el interior

Jardín de los Poetas con los restos de la Iglesia de San Gil, del Siglo XV, en el interior.

El 13 de agosto de 1896, el Obispado vendió el terreno en subasta pública, junto con la portada y la torre, siendo entonces comprado todo ello por Antonio Hortelano Poveda.

En el año 2007, durante unos trabajos de rehabilitación llevados a cabo por la escuela-taller en el espacio del jardín, se descubrieron los restos del templo, siendo visible parte de sus muros de mampostería (lo cual nos da idea de su planta) e incluyendo su decoración, como molduras, cornisas, etc.

Los últimos datos que se tienen en el momento de publicar este reportaje (1 de abril de 2015) es que en febrero de 2015, el Ayuntamiento de Cuenca adjudicaba a una empresa las obras de urbanización del jardín, incluyendo las ruinas de la Iglesia de San Gil.

Localización: Calle San Gil, s/n. 16001 Cuenca.


Cuenca, Casa Curato de San Juan

Casa Curato de San Juan. Siglo XV.

Bajando por la Calle de San Juan hasta llegar al punto donde ésta se abre, a la izquierda, a la Calle Palafox y continúa por la derecha con su mismo nombre (aunque es más conocida por motivos obvios como Calle Estrecha), se encuentra la Casa Curato de San Juan, antigua residencia del párroco de la desaparecida Iglesia de San Juan (enlace). El edificio, originalmente construido en el siglo XV, está formado en la actualidad por una planta baja y tres plantas superiores, en donde destacan por su infrecuencia, tanto en el entorno inmediato como en el conjunto histórico de Cuenca, los dos arcos apuntados de la planta baja, que mostramos en la fotografía adjunta. Como se puede observar, en el de la izquierda, parcialmente cegado y dotado de una ventana rectangular en su mitad superior, la línea de imposta20 está claramente marcada por los salientes de la misma, a diferencia del de la derecha, donde éstos, en caso de que hubiera habido, se encuentran desaparecidos. En la fachada, a la altura del primer piso, hay una imagen de la Virgen de Fátima colocada por su dueña, "la Amalia", según podemos leer en la página 306 del libro Cuenca, de Pedro J. Cuevas.

Como casa parroquial, en cada piso alojaba a un sacerdote y en la planta baja al sacristán de la iglesia, habiendo mantenido su carácter de residencia del clero conquense hasta la década de los ochenta del pasado siglo XX.

Localización: Calle de San Juan, 12. 16001 Cuenca.


Cuenca, Monasterio de Madres Benedictinas Santa María de la Expectación

Monasterio de Madres Benedictinas Santa María de la Expectación. Fundado en el Siglo XV.

Y terminamos nuestro recorrido en el Monasterio de Madres Benedictinas Santa María de la Expectación, comunidad religiosa que es más cariñosamente conocida como las Benitas. Fundado en el siglo XV, el 5 de agosto de 1448, por Don Pedro Arias Bahamonde (Pedro de Vamonde o Pedro de Bahamonde, según la fuente consultada) con el patrocinio del chantre21 Nuño Álvarez Osorio y bajo la advocación de Nuestra Señora de la Contemplación y la regla22 de San Benito, se cree que anteriormente había sido una casa de beaterio23 y que las doce beatas que en ella habitaban profesaron25 el mismo día, nombrándose como primera abadesa27 a María de Almendros el 14 de diciembre de ese año.

Según apunta Pedro J. Cuevas en su libro "Cuenca", se han conservado unos documentos del monasterio que, con fecha de 15 de mayo de 1583, fueron realizados por Gómez Zapata Osorio, obispo de Cuenca entre los años 1582 y 1587. Asimismo, Cuevas señala que hay una copia de 1845 en la que se recoge la fundación del Monasterio de las Religiosas de San Benito de Cuenca el 14 de diciembre de 1448 y su atribución a Pedro de Bahamonde, obispo de Mondoñedo (Lugo); sin embargo, a continuación añade que "Lo fundó en 1452, al cual se agregó en 1548 otro patronato de Fernando Castillo de Hinestrosa, que gozan los Marqueses de Valera y Fuente Hermosa".

En este monasterio tenía una capilla destinada a panteón la familia Valdés, conociéndose que los padres Fernando Valdés y María de la Barrera fueron enterrados en la Capilla Mayor.

Por otro lado, la Guerra Civil Española (1936-1939) también dejó su huella en el edificio religioso, siendo incautado y destruidos el archivo y la biblioteca.

Desde el 10 de julio de 1962, a petición de la Orden y con la autorización concedida del Ayuntamiento, desempeñan una función educativa a través del colegio que albergan sus instalaciones y que continúa en la actualidad.

Finalmente, según datos de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Cuenca, el monasterio está inventariado para su próxima incoación como Bien de Interés Cultural (BIC).

Localización: Calle La Esperanza, 2. 16001 Cuenca.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


* * *

GLOSARIO

- 1 Colación: División de una ciudad de la España cristiana presidida por una parroquia, con posibilidad de tener cementerio propio al lado de ésta y que, a su vez, se subdividía en barrios.
- 2 Fuero: Históricamente, norma o código dados para un territorio determinado y que la Constitución de 1978 ha mantenido en Navarra y en el País Vasco. // Cada uno de los privilegios y exenciones que se conceden a una provincia, a una ciudad o a una persona.
- 3 Parroquia: Iglesia en que se administran los sacramentos y se atiende espiritualmente a los fieles de una feligresía.
- 4 Mampostería: Obra hecha con mampuestos5 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 5 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 6 Mortero: Conglomerado o masa constituida por arena, conglomerante y agua, que puede contener además algún aditivo.
- 7 Sillar: Cada una de las piedras labradas, por lo común en forma de paralelepípedo rectángulo, que forma parte de una construcción de sillería.
- 8 Arco apuntado: Arco que consta de dos porciones de curva que forman ángulo en la clave.
- 9 Óculo: Ventana de forma ovalada o circular.
- 10 Tejado a cuatro aguas: Que tiene cuatro vertientes de agua.
- 11 Arco de medio punto: Arco que consta de una semicircunferencia.
- 12 Bóveda de medio cañón: Bóveda de superficie generalmente semicilíndrica que cubre el espacio comprendido entre dos muros paralelos.
- 13 Luneto: Bovedilla en forma de media luna abierta en la bóveda principal para dar luz a esta.
- 14 Revocar: Enlucir o pintar de nuevo por la parte que está al exterior las paredes de un edificio, y, por extensión, enlucir cualquier paramento.
- 15 Arco adintelado: Arco que viene a degenerar en línea recta.
- 16 Vano: Parte del muro o fábrica en que no hay sustentáculo o apoyo para el techo o bóveda; por ejemplo, los huecos de ventanas o puertas y los intercolumnios.
- 17 Hoz: Angostura que forma un río entre dos sierras.
- 18 Plateresco: Se dice del estilo español de ornamentación empleado por los plateros del siglo XVI, aprovechando elementos de las arquitecturas clásica y ojival. // Se dice del estilo arquitectónico en que se emplean estos adornos.
- 19 Atrio: Andén que hay delante de algunos templos y palacios, por lo regular enlosado y más alto que el piso de la calle.
- 20 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 21 Chantre: Dignidad de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba antiguamente el gobierno del canto en el coro.
- 22 Regla: Conjunto de preceptos fundamentales que debe observar una orden religiosa.
- 23 Beaterio: Casa en que viven las beatas24 formando comunidad y siguiendo alguna regla.
- 24 Beata: Persona que lleva hábito religioso sin vivir en comunidad ni seguir regla determinada. // Mujer que vive con otras en clausura o sin ella bajo cierta regla.
- 25 Profesar: En una orden religiosa, obligarse a cumplir los votos26 propios de su instituto.
- 26 Voto: Cada uno de los prometimientos que constituyen el estado religioso y tiene admitidos la Iglesia, como son la pobreza, la castidad y la obediencia.
- 27 Abadesa: Superiora en ciertas comunidades de religiosas.
- 28 Mosén: Título que se daba a los nobles de segunda clase en el antiguo reino de Aragón.
- 29 Doncel: Joven noble aún no armado caballero. // Hombre que, habiendo en su niñez servido de paje a los reyes, pasaba a servir en la milicia, en la que formaban los donceles un cuerpo con ciertas prerrogativas.
- 30 Nazarí: Se dice de los descendientes de Yúsuf ben Názar, fundador de la dinastía musulmana que reinó en Granada desde el siglo XIII al XV. // Perteneciente o relativo a esta dinastía.
- 31 Curare: Sustancia negra, resinosa y amarga, extraordinariamente tóxica, que se extrae de varias especies de plantas y que tiene la propiedad de paralizar las placas motoras de los nervios de los músculos.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:

AUTOBUSES:
Estación: C/Fermín Caballero, 20.

CARRETERAS:
Nacionales:
N-320: La Gineta (Albacete) - Venturada (Madrid)
N-420: Córdoba - Tarragona
Autovía
A-40: Maqueda - Cuenca

FERROCARRIL:
Convencional:
- Estación: C/ Mariano Catalina, 10
Alta Velocidad:
- Estación "Fernando Zobel"
RENFE, Telf: 902 240 202 http://www.Renfe.es

AEROPUERTO: Cuenca no dispone de aeropuerto,, los más cercanos están en: Madrid (Barajas) a 160 km., Valencia (Manises) a 195 Km., Albacete a 135 Km.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Pedro J. Cuevas: "Cuenca"; Editorial Alfonsípolis; ISBN: 978-84-95963-89-5; Depósito Legal: CU-408-2009.
- María Luz Rokiski Lázaro: "Arquitecturas de Cuenca, Tomo I"; Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha; ISBN 84-7788-155-3; Depósito Legal: TO-0887-1995.
- Miguel Ángel Troitiño Vinuesa: "Arquitecturas de Cuenca, Tomo II"; Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha; ISBN 84-7788-156-1; Depósito Legal: TO-0887-1995.
- José Luis Muñoz y José Luis Pinós: "Calles de Cuenca"; Editorial Olcades; ISBN: 84-85520-00-9; Depósito Legal: CU-183-1977.
- Julio Larrañaga Mendia: "Cuenca: guía Larrañaga"; Estades, Artes Gráficas, S.A.; Depósito Legal: M.11.003-1966.
- Guillermo Fatá y Gonzalo M. Borrás: "Diccionario de Términos de Arte"; Alianza Editorial, S.A.; ISBN: 84-7838-388-3; Depósito Legal: M-36.868-1993.
- Boletín Oficial del Estado Nº 235 de 1 de octubre de 1998, páginas 32830 a 32831. Resolución de 2 de junio de 1998, de la Dirección General de Cultura de la Consejería de Educación y Cultura, por la que se incoa expediente para declarar bien de interés cultural, con la categoría de monumento, el inmueble correspondiente a la iglesia de San Nicolás de Bari, localizado en Cuenca
- Ciudades hispánicas Patrimonio de la Humanidad. Centro Virtual Cervantes. Cuenca
- Ayuntamiento de Cuenca. Cuenca.es
- Ayuntamiento de Cuenca. Ciudad Patrimonio de la Humanidad
- Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Cuenca
- Fundación Turismo de Cuenca
- Portal de Turismo de Castilla - La Mancha. Cuenca
- Patrimonio Histórico de Castilla - La Mancha
- Visitar Cuenca. Guía Turismo Cuenca. Los Rascacielos de Cuenca Barrio San Martín
- Vocación Benedictina. Blog de la comunidad de monjas benedictinas del Monasterio de Santa María de la Expectación de Cuenca
- Diccionario de la Real Academia Española
- El Mundo. Diccionarios

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Don Gil de Albornoz

Don Gil de Albornoz (Cuenca, aprox. 1300 - Viterbo, Italia, 1367), de nombre completo Egidio Álvarez de Albornoz y Luna, era hijo del V Señor de Albornoz, Don Garci Álvarez de Albornoz. Sus estudios los comenzó en Zaragoza, diócesis de la que su tío Jimeno Martínez de Luna era obispo, para a continuación trasladarse a Tolosa, en Francia, donde permaneció unos diez años, y obtener allí el doctorado en leyes. Tras su vuelta a Cuenca, empieza su carrera como canónigo y luego arcediano de Huete, dignidad esta última que posteriormente vuelve a desempeñar en Calatrava. A la muerte del arzobispo de Toledo, su tío Jimeno de Luna, es nombrado como sustituto del mismo por el Cabildo catedralicio, siendo confirmado en el puesto por el papa Benedicto XII (1280 - 1342) en mayo de 1338. Desde este cargo, financió las campañas militares de Alfonso XI (1311 - 1350), al que acompañó, salvándole la vida, en la Batalla del Salado, en la que se venció en 1340 a los benimerines, el último pueblo del Norte de África en invadir la Península Ibérica. A pesar de los notables puestos que ocupaba, al subir al trono el sucesor de Alfonso XI, Pedro I "el Cruel" (1334 - 1369), en 1350, debe exiliarse a Aviñón, Francia, quizás por, entre otros motivos, su apoyo a Leonor de Guzmán, amante del difunto rey, y sus hijos. Allí, el Papa Clemente VI (1291 - 1352) lo nombra cardenal de San Clemente, nombrándolo legado papal y vicario general en Italia. Así, al mando del ejército papal, y gracias también a sus dotes diplomáticas, obtiene victorias muy significativas, no siendo nunca derrotado y logrando la vuelta a Roma del Santo Padre, de quien restauró su autoridad en casi todos los territorios pontificios. Entre otras victorias, consiguió vencer al prefecto de Roma Giovanni di Vico, del que obtuvo, entre otras, las plazas de Orvieto y Viterbo, y la conquista del Ducado de Spoletto. En 1362, a la muerte del papa Inocencio VI, rechazó el poder ocupar su lugar, muriendo pocos años después, en 1367, legando todos sus bienes para la fundación del colegio San Clemente, en Bolonia, destinado a formar a los estudiantes españoles que posteriormente ocuparían puestos de especial relevancia en España.

Diego de Valera

Mosén28 Diego de Valera (Cuenca, 1412 - El Puerto de Santa María, Cádiz, 1488) era hijo, se cree que ilegítimo, del célebre médico de los reyes Enrique III (1379 - 1406) y Juan II (1405 - 1454), Alonso Chirino, igualmente natural de Cuenca. A la edad de quince años, fue doncel29, primero, en la Corte del último de estos reyes, y posteriormente, junto al joven príncipe que luego reinaría como Enrique IV (1425 - 1474). Entre otras batallas, combatió en la de la Higueruela (1431), un triunfo de las armas cristianas que, según algunos autores, podría haber significado adelantar el final de la reconquista si hubiera existido la voluntad de conquistar el Reino de Granada, cuya capital tenía parte de sus murallas dañadas por el terremoto sucedido el 24 de abril de 1431. Viajó por Europa participando en diversos hechos de armas y lances caballerescos, regresando a Castilla y siendo nombrado representante de la misma en diversas embajadas a cortes europeas. De vuelta en el reino castellano, se posicionó frente al bando del condestable Álvaro de Luna (1390 - 1453), participando de su caída. Ocupó los puestos de justicia mayor de Palencia, en 1426, y de corregidor en Segovia, en 1478, entrando al servicio del Duque de Medinaceli en 1467 y desempeñando el puesto de alcaide del castillo de este noble, en el Puerto de Santa María, hasta el momento de su fallecimiento.

De educación humanista, fue además un soberbio escritor, autor de numerosas obras y de variados temas, de los que citamos "Defensa de las virtuosas mujeres" o "Memorial de diversas hazañas".

Alonso de Ojeda

Alonso de Ojeda (Torrejoncillo del Rey, Cuenca, 1466 - Santo Domingo, República Dominicana, 1515) fue un militar y conquistador español que ha pasado a la posteridad por haber sido el primero en recorrer las costas venezolanas y haber llegado hasta el lago Maracaibo, en donde, tras ver que las casas existentes sobre sus aguas estaban apoyadas sobre troncos, bautizó este territorio con el nombre de Venezuela. Pero este no fue el único de los actos memorables de una vida de guerra y aventuras, la cual comenzó al servicio de Don Luis de la Cerda y de la Vega (1479 - 1501), Duque de Medinaceli, con quien participó en la Guerra de Granada (1482 - 1492) y quizás en la toma de la capital nazarí30, granjeándose una reputación de hábil y osado por sus acciones en dicha campaña. Formó parte del segundo viaje de Colón (1493 - 1496), en donde nuevamente destacó por sus acciones, entre las que citamos dos: la derrota y apresamiento, en la isla La Española (cuyo territorio en la actualidad comprende los estados de la República Dominicana y de Haití), del cacique caníbal Caonabó, el cual había destruido el Fuerte La Natividad y matado a los 39 españoles que Colón había dejado de guarnición en él durante su primer viaje; y su participación en la Batalla de la Vega Real, donde según Fray Bartolomé de las Casas, cuatrocientos españoles derrotaron a unos diez mil indígenas. En esta última acción, mientras Cristóbal y Bartolomé Colón atacaban por los flancos, él acometió por el frente con sólo veinte jinetes a su disposición, ganándose el sobrenombre de "Centauro de Jaquimo".

En 1498 regresó a España, organizando un viaje para el año siguiente en el que, con la financiación aportada por el futuro Presidente de la Junta de Indias, Juan Rodríguez de Fonseca (1451 - 1524), participarían el cartógrafo Juan de la Cosa y el navegante Americo Vespucio. Es en este viaje donde exploró y bautizó como Venezuela el territorio del lago Maracaibo. Sin embargo, su regreso a La Española no sería triunfal, ya que allí se produciría un enfrentamiento con los hombres de Colón por haber explorado el territorio sin el permiso de éste. El encuentro se saldó con varios muertos y heridos, regresando en 1499 o 1500 (la fecha varía según la fuente) a España, trayendo consigo muchos indígenas prisioneros, pero una cantidad exigua de oro y otras riquezas similares. En 1502, volvió a partir para el Nuevo Mundo, esta vez financiado por Juan de Vergara y García de Campos, dos mercaderes sevillanos, y llevando con él el nombramiento otorgado por los monarcas españoles de Gobernador de Conquibacoa, que comprendía, aproximadamente, el territorio entre el Cabo de la Vela y el Cabo de Chichiriviche, recorrido por él en su anterior viaje. Allí, en la península de la Guajira, fundó Santa Cruz, la primera ciudad española en tierra firme. No obstante, esta fundación desaparecería rápidamente debido a las constantes guerras con los poblados indígenas vecinos y a la mala relación de Ojeda con algunos de sus hombres, finalizando esta situación con Alonso de Ojeda apresado por los mercaderes sevillanos y llevado hasta La Española, en donde permaneció encerrado durante dos años, hasta que, apoyado por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca, frecuentemente enfrentado a Colón, y tras pagar una fuerte indemnización que lo llevó casi a la ruina, obtuvo la libertad. Así, al igual que la Gobernación de Coquibacoa, desapareció Santa Cruz, la primera ciudad española de América continental.

En 1508, es nombrado Gobernador de Urabá, o Nueva Andalucía, que abarcaba el territorio comprendido entre el Cabo de la Vela y el Golfo de Urabá; al año siguiente, partió de La Española, al mando de cuatro barcos y doscientos veinte hombres, llevando a su lado a Juan de la Cosa y dejando en la isla a Martín Fernández de Enciso, con instrucciones de reclutar más hombres que lo reforzaran. En el Golfo de Urabá, fundó la ciudad de San Sebastián de Urabá, escogiendo como emplazamiento un mal lugar, ya que situó el mismo cerca de una población indígena de carácter violento y que en el combate utilizaba flechas envenenadas con curare31 que causaban la muerte casi al instante. El mismo Alonso fue herido con una de estas flechas, salvando su vida al obligar a que le aplicasen sobre la herida dos planchas calientes al rojo vivo, quedándose, no obstante, cojo el resto de su vida. Debido a lo desesperado de la situación y a la no llegada de refuerzos, el conquense aprovecha la llegada de un barco a la población para embarcarse en él y partir en busca de refuerzos, dejando el mando a Francisco Pizarro (1478 - 1541), el futuro conquistador de Perú, con instrucciones de sostener la población durante al menos cincuenta días y, en caso de que él no regresara para esa fecha, actuar como mejor le pareciera. En la elección del barco tuvo mala suerte de nuevo Ojeda, ya que se subió a una embarcación de bandidos que huían de Santo Domingo, donde se encontraba el poder judicial, prefiriendo dirigirse a Cuba, en donde naufragaron. Allí, tras ser socorridos por fuerzas del gobernador de Jamaica que ajusticiaron a los malhechores, Alonso de Ojeda partió hacia Santo Domingo. Al llegar allí se entero de que Fernández de Enciso había llegado a tiempo de reforzar a sus hombres, por lo que ya sin recursos económicos y agotado, renunció al cargo de gobernador, retirándose, con el hábito franciscano, al Convento de San Francisco, en donde murió en 1516, mandando ser enterrado a los pies de la Iglesia de San Francisco para que todo aquel que pasara por allí pisara sobre su tumba como castigo por los errores cometidos a lo largo de su vida. La tumba permaneció hasta la guerra civil de la República Dominicana, de 1965, en que desapareció a causa de los estragos de la misma.

Los hombres que quedaron con Pizarro, al cumplirse los cincuenta días, abandonaron San Sebastián y abandonaron el lugar, encontrándose con el refuerzo de Enciso, junto al que venía entonces un desconocido Vasco Núñez de Balboa (1475 - 1519), quien más adelante sería el primer europeo en llegar al Océano Pacífico. No obstante, al haberse embarcado como polizón, había disgustado a Enciso, aunque dado que se había granjeado el apoyo de los hombres que sabían de su navegación por estos territorios ocho años antes, prefirió no enfrentarse a él. De hecho, fue Balboa quien hizo desistir a Fernández de Enciso de volver a establecerse en San Sebastián, escogiendo un lugar al otro lado del golfo, en donde se levantó Santa María la Antigua del Darién, base de las futuras expediciones por el territorio hasta su abandono en 1524.

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