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Andalucía

La Catedral - Mezquita de Córdoba (y VI): el corazón de la Catedral

Por Lourdes Morales Farfán


Mezquita de Córdoba, Plano del "Corazón de la Catedral"

En el interior de la Catedral-Mezquita de Córdoba, en el centro de la misma, se sitúa la construcción levantada entre los siglos XVI y XVII conocida como la Catedral, el Crucero, la Capilla Mayor, o el Coro. Sin embargo, tal y como podemos leer en el libro de Miguel Salcedo Hierro "La Mezquita, Catedral de Córdoba", ninguno de estos nombres es exacto. No es la Catedral porque todo el recinto lo es; y no es el Crucero, la Capilla Mayor, o el Coro porque es el conjunto de todo ello, además del de otras dependencias y capillas. ¿Cómo se puede llamar entonces a esta obra? Pues una buena idea es utilizar el mismo nombre que le da Don Miguel Salcedo: el Corazón de la Catedral. De hecho, es el mismo que nosotros hemos escogido para formar parte del título de esta página y que utilizaremos en varias ocasiones en su contenido, si bien en algunas ocasiones, y en favor de una mayor amenidad para evitar redundancias, también utilizaremos uno de los nombres más ampliamente difundidos como es el de "Crucero". Iniciamos, pues, el recorrido por este espacio, alma de la Catedral, con el que cerraremos la serie de monográficos dedicados a este monumento cordobés.

Su realización fue una decisión personal de Don Alonso Manrique de Lara, quien, tras ser nombrado Obispo de Córdoba en 1516, se mostraba en desacuerdo con que el culto cristiano se realizara en una Capilla Mayor, la antigua, situada en un lateral del edificio, y que ésta no estuviese ocupando el espacio central del mismo. Así, puso toda su voluntad en lograr construir en el centro del edificio un recinto que aunase una nueva Capilla Mayor, un Crucero y un Coro cuya monumentalidad y belleza superase a toda otra construcción existente anteriormente en el templo. Su construcción comenzó en 1523 y finalizó en 1607, no siendo una fábrica fácil de llevar a cabo ya que para su desarrollo hubo que sortear la oposición de todos los estamentos cordobeses y los altos costes a los que hubo que hacer frente.

El Concejo de la ciudad1 se opone a modificar el recinto, diciendo de él que

"por la manera queste templo está edificado es único en el mundo"

llegando al acuerdo de recurrir al rey ya que creían, erróneamente, que la Capilla Real allí existente podía ser modificada por las obras. Igualmente, encomendaron a los caballeros que tenían capillas en el templo que defendieran sus derechos. Ante esta oposición, los canónigos, que en el secreto de sus sesiones capitulares también se habían opuesto a estas obras, tuvieron que apoyar la decisión de su obispo.

El ambiente se fue enrareciendo en la ciudad y cuando el Cabildo catedralicio, tras requerimiento del Concejo de la ciudad, se niega a parar las obras, los caballeros publican un pregón por el que se sentencia a muerte y a la expropiación de todos sus bienes a todos aquellos que participen en la obra. El obispo reacciona excomulgando2 a todos los individuos que impidieran continuar la construcción. El final de este enfrentamiento llega con la real provisión de Carlos I, del 14 de julio de 1523. No ha habido ejecuciones por el pregón de los caballeros, las excomuniones se han levantado y se permite la continuación de las obras. Señal del fin de los enfrentamientos son los escudos del Concejo y del Duque de Sessa existentes los pilares del crucero. En uno de los arcos de este último, tenemos la fecha de inicio de las obras:

"COMENÇOSE ESTA
OBRA NVEVA DESTA
SANTA IGLESIA A
SIETE DIAS DE SEPTIEMBRE
DEL AÑO DE MI I
QVINIENTOS I BEINTE I
TRES SIENDO OBISPO DELLA
DON ALONSO MANRIQVE".

Curiosamente, el obispo Alonso Manrique de Lara, que tanto había luchado por la consecución de estas obras, no pudo disfrutar mucho de su desarrollo. El 31 de agosto del mismo año fue nombrado Arzobispo de Sevilla, a consecuencia de lo cual finalizó su obispado en Córdoba. El emperador Carlos V llegó a la ciudad en 1526 y al visitar el templo, expresó aquellas famosas y tan repetidas palabras:

"Yo no sabía que era esto, pues no hubiera permitido que se llegara a lo antiguo; porque hacéis lo que puede haber en otras partes y habéis deshecho lo que era singular en el mundo".

Sin embargo, como bien apunta Salcedo Hierro, estas palabras no hay que tomarlas como una verdad absoluta ya que no es demasiado probable que un monarca tan absolutista fuera capaz de reconocer una equivocación, sobre todo cuando es el mismo soberano que, para construir su palacio, derribó una parte de la Alhambra.

La dirección de las obras en este espacio de mil quinientos metros cuadrados fue encomendada al maestro mayor Hernán Ruiz I "el Viejo", al que sustituyó a su muerte, ocurrida en 1547, su hijo Hernán Ruiz II "el Joven". Este último murió en 1583 y fue sucedido en la dirección por su hijo Hernán Ruiz III "el Nieto". Pero este arquitecto no heredó las mismas habilidades de su padre y abuelo, debiendo ser su anterior discípulo y maestro mayor de obras de la ciudad, y desde 1591 del obispado, Juan de Ochoa, quien finalizara las obras del Crucero, Coro y otras menores.

Localización: Calle Cardenal Herrero, 1.


* * *

Al igual que ya hiciéramos con las diferentes ampliaciones de la Mezquita, a continuación veremos las capillas y altares que se instalaron en este espacio en función de la construcción del Corazón de la Catedral. Especial interés tenían aquellos que poseían una capilla adosada a la de Villaviciosa, pues estaban próximas a desaparecer con la construcción del Coro nuevo. Sin embargo, parece que en 1567, las capillas laterales aún no tenían patronos y sólo se habían pedido tres de las siete que existían, ya que una de ellas, el Altar de Santa Elena, se colocaría de nuevo en su lugar.

Los espacios que veremos en el exterior del Crucero no serán, en cambio, todos los que en origen existieron. Algunos altares desaparecieron, o fueron desmontados, a consecuencia de estas obras. Uno de ellos fue el Altar de San Blas, instalado quizás durante el siglo XIII. También tuvo esta mala suerte el Altar de San Juan Apóstol y Evangelista, fundado posiblemente por Don Lázaro Martínez, racionero3 y sochantre7, en 1435. Y mismo fin alcanzó el Altar de la Asunción de Nuestra Señora.

Pero no demoremos más y veamos aquellos que sí han llegado a nuestros días.


Mezquita de Córdoba, Altar de Santa Elena y Santa Cecilia

Comenzamos nuestro recorrido por el exterior de este recinto central con la descripción de los dos altares que hay instalados en sendos contrafuertes8 situados a los pies del trascoro y separados de éste por un pequeño espacio. El primero de ellos es el Altar de Santa Elena y Santa Cecilia, en el contrafuerte del lado Norte, el cual se encuentra en el comienzo de la ampliación de Abd al-Rahman II, lindando con la zona de la primitiva mezquita de Abd al-Rahman I.

En su origen, este altar estaba en uno de los pilares de la qibla10 del templo de Abd al-Rahman I, formando parte de un conjunto con más obras. Cuando se construye el actual Crucero y este contrafuerte, es necesario derribar el antiguo pilar. Cabe mencionar, como bien apunta Manuel Nieto Cumplido en su obra "La Catedral de Córdoba", que frente al altar medieval había una lápida sepulcral perteneciente al canónigo Don Álvaro García de Cabreros, fallecido el día 25 de agosto de 1512, y que en la actualidad está adosada en la Capilla de Villaviciosa. La idea era volver a colocar el altar en el lugar en el que había estado una vez que finalizaran las obras del contrafuerte. Éste se terminó en el año 1537 y el mismo Hernán Ruiz I construyó una hornacina en su lado Oeste para que lo albergara, pero no fue hasta 1550 que se colocó ahí el Altar de Santa Elena, ya que en ese año al fin quedó concluido el contrafuerte del lado Sur y las bóvedas de estilo gótico que apoyan sobre ellos. Hoy, podemos ver la pintura en la que aparecen las titulares del altar, Santa Elena y Santa Cecilia, así como Santa Apolonia, siendo una tabla de autoría anónima de comienzos del siglo XVII.


Mezquita de Córdoba, Altar de Nuestra Señora de la Concepción

En el otro contrafuerte, el que queda en el lado Sur, enmarcado dentro de lo que fue la ampliación de Abd al-Rahman II, tenemos el Altar de Nuestra Señora de la Concepción. Su origen, fecha y fundador lo conocemos de la mano, una vez más, de Nieto Cumplido, quien cita en su ya mencionado libro "La Catedral de Córdoba" un acta capitular11 de 13 de octubre de 1550 en la que se dice que "este día el cabildo dio sepultura a Miguel de Espinosa, medio racionero, ante el altar que está en el pilar nuevo que está frente y junto a la imagen de Nuestra Señora Santa María del Sol, cabe el Choro" viejo. Su lápida se encuentra entre los fondos del Museo de la Catedral.

Está compuesto por un retablo realizado en el momento de la fundación, mientras que las pinturas que en él aparecen son posteriores, aproximadamente del siglo XVIII, cuando es enterrado delante del altar Don Francisco Fernández Lagos, racionero catedralicio. Consta de tres partes, que describimos a continuación. En el banco12, podemos ver una serie de pequeñas tablas en las que están representados San Acisclo, San Juan Bautista, San Francisco, San Lorenzo, San Antonio de Padua y Santa Victoria. El cuerpo está dividido en tres calles por columnas, siendo la central más alta que las laterales: en la primera calle, la de la izquierda, está San Miguel; en la de la derecha, Santo Domingo de Guzmán (de quien podemos leer una breve biografía en el reportaje que, en su día, dedicamos a la Cueva de Santo Domingo; y, finalmente, en el centro y presidiendo el retablo, está representada la Concepción de Nuestra Señora. Remata todo el conjunto un frontón13 curvo.

En cuanto a la mesa del altar, es notable su frontal de azulejos, el cual está datado próximo a la fecha de su fundación. Si nos fijamos bien, es idéntico al que encontramos en la Capilla del Santo Nombre de Jesús, que veremos más adelante en este mismo reportaje.


Mezquita de Córdoba, Capilla de San Pelagio

Continuaremos ahora recorriendo el flanco Sur del Crucero, concretamente el muro exterior derecho del coro, y nos detendremos en la Capilla de San Pelagio, fundada por Don Lupercio González de Moriz, canónigo desde el año 1607. No es posible determinar el año exacto de su fundación, si bien sí que podemos hacer una aproximación gracias a algunos datos aportados por distintos documentos y hechos. El testamento y la escritura de capellanía de González de Moriz fueron otorgados el 25 de enero de 1646 ante el escribano público Nicolás de Torres; éstos no aportan la fecha, pero son importantes ya que recogen el hecho la fundación. Por otro lado, el cuadro principal de la capilla, obra de Antonio del Castillo, está firmado con el año 1645. Y finalmente, al pie de la reja hay una lápida sepulcral con una inscripción que deja constancia de la fecha en que falleció el fundador, el 17 de octubre de 1660, y en la que además se añade "edificauit viuens vt viuat moriens", que ha sido traducida por Nieto Cumplido como "edificó en vida para que, muriendo, viva". Esto nos lleva a situar la fecha de su fundación en la primera mitad del siglo XVII.

En el interior, el gran cuadro al óleo de Antonio del Castillo (2,53 por 3,02 metros) ocupa la mayor parte de la pared frontal, estando enmarcado en un arco de medio punto14. En él, el pintor representó el martirio de San Pelagio, justo en el momento en que es llevado por dos sayones15 ante Abd al-Rahman III, quien ordenará su muerte.


Mezquita de Córdoba, Capilla del Santo Nombre de Jesús

Avanzamos y la siguiente parada la tendremos en la Capilla del Santo Nombre de Jesús, o también Dulce Nombre de Jesús, cuyo origen lo podríamos encontrar en el siglo XVI, en concreto el 23 de diciembre de 1555, momento en que el canónigo Don Juan de Castro pide un lugar en el que ubicar la que, en un futuro, sería su sepultura. Éste sería "junto al arco donde está el túmulo nuevo de los obispos", refiriéndose así al llamado sepulcro de los Cinco Obispos, levantado bajo la tribuna del órgano en 1554 por mandato del obispo Don Leopoldo de Austria, de quien el canónigo era mayordomo16. Será un año más tarde cuando la capilla recibirá la advocación del Santo Nombre de Jesús.

Antes de describir el interior, observemos la reja que custodia su entrada, que podría estar fechada en el momento de la fundación de la capilla y cuya autoría se relaciona con Hernán Ruiz II y Fernando de Valencia. Sobre la puerta, hay un montante semicircular en el que aparece el emblema de la capilla y dos de las virtudes teologales17. Este emblema se repite en el remate de la reja, estando enmarcado en un sol que sujetan sendos ángeles.

Dentro, tenemos el retablo, cuyas trazas recuerdan, según algunos expertos, al ya mencionado Hernán Ruiz II, mientras que otros lo atribuyen a Pedro de Campaña. Está dividido en tres calles que acogen una serie de pinturas realizadas en 1558 por Pedro Fernández Guijalbo y en las que se representan, de abajo a arriba: en la primera calle, San Pedro y San Pablo, la Virgen con el Niño, y el Arcángel San Gabriel; en la calle central, el Calvario, sobre el que aparece el símbolo de IHS (Jesús Hominum Salvador), emblema de la capilla; y en la calle de la derecha, San Juan Bautista y San Lorenzo, la escena del Nacimiento, y la Virgen María, medio punto este último que hace pareja con el de la izquierda, representando ambos la Encarnación. Finalmente, el retablo se sitúa sobre una mesa de altar cuyo frontal destaca por su decoración de azulejos, los cuales son los originales del momento de la fundación de la capilla.

No queremos abandonar esta capilla sin antes hacer mención de la lápida que cubría el sepulcro Don Juan de Castro, la cual fue retirada de su lugar en el año 1896 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. Y es que para ella se usó una losa de mármol en cuyo reverso aparece una inscripción en árabe de al-Hakam II del año 968-969 aproximadamente. Es significativa y muy interesante la reflexión que recoge Nieto Cumplido en su libro sobre la Catedral, ya mencionado aquí, con la que plantea lo siguiente:

"Si, como sospecho y se verá al hablar del crucero, los miles de sillares que se habían acarreado desde 1523 y todavía se seguían trayendo para la construcción del crucero durante el pontificado de don Leopoldo procedían de las ruinas de Medina Azahara, ¿sería inverosímil pensar que la lápida tuviera la misma procedencia?".


Mezquita de Córdoba, Trasaltar

Vistas ya las capillas del lado Sur, nos dirigiremos ahora a la parte del trasaltar; ahí, Hernán Ruiz I creó tres habitáculos bajo la sacristía del Altar Mayor, la cual se encuentra a un nivel superior, tal y como muestra la imagen que acompaña estas líneas. Estas tres capillas quedarían enmarcadas, como vemos en la fotografía, en cinco arcos árabes dobles, los cuales fueron decorados con diferentes escenas de la Pasión talladas en piedra que dotan a esta parte trasera del Altar Mayor de una gran belleza.


Mezquita de Córdoba, Capilla de San Bernabé

La primera capilla que veremos aquí será la Capilla de San Bernabé, de planta cuadrada y bóveda de arista, la cual limita con la puerta de la sacristía. Se sabe que el 19 de febrero de 1537 fue donada por primera vez al racionero Francisco López de Aponte por el obispo fray Juan Álvarez de Toledo. Sin embargo, el 10 de mayo de 1539 aparece la capilla como propiedad del prior18 Don Diego Fernández de Argote, siendo San Bernabé su titular ya en 1540.

Un año más tarde, el 26 de marzo de 1541, contrata al maestro francés Jacques Luquin para que realice el retablo de mármol, mientras que el 11 de junio de 1542, el contrato sería firmado con el pintor Pedro Fernández para que dore y pinte la capilla en tan sólo dos meses. El resultado sería un precioso retablo, como hemos dicho, de mármol blanco compuesto por arcosolio19, mesa de altar y cuerpo. El arcosolio está apoyado sobre dos pilastras profusamente decoradas con los relieves de San Sebastián, Santa Lucía, San Miguel y Santa Catalina. La mesa del altar, por su parte, cuenta con basamentos para las pilastras del arcosolio, teniendo éstos sendos arcos de medio punto en los que se acoge a dos virtudes con símbolos de la Pasión; además, presenta dos escudos del fundador de la capilla, una serie de arcos en perspectiva y, en el centro, la inscripción latina "Domine dilexi decorem domvs tve". Por último, el cuerpo está formado por tres calles separadas entre sí por dos columnas: en la calle de la derecha, cuenta con el relieve de San Bernabé, y en la izquierda, está el de San Matías, estando rematadas ambas calles por un frontón curvo en el que se representa a San Pablo y a San Pedro; finalmente, en el centro, hay un magnífico Calvario con la Virgen María y San Juan.

La verja que cierra este espacio, así como los dos que le siguen y que veremos a continuación, fue colocada en el año 1868, momento en que se desmontaría la reja anterior ya que, tal y como opinó en el siglo XIX el obispo Don Juan Alfonso de Alburquerque, dicho cerramiento era desproporcionadamente grande con el hueco que debía proteger, además de estar colocado por delante de dos columnas, de las cuales se habían mutilado los capiteles y la cornisa del muro. Estos desperfectos fueron restaurados tras colocar la nueva reja.


Mezquita de Córdoba, Capilla del Ángel Custodio

La siguiente es la Capilla del Ángel Custodio, o del Ángel de la Guarda, la cual ya pertenecía en el año 1531 al canónigo Diego Vello, quien quería en ella su sepultura. La fundación como tal llegó cuando el Papa Clemente VII proclama una bula20 el 1 de mayo de 1532 en la que se aprueba una capellanía21, creándose la capilla el 12 de junio de ese mismo año.

Para su decoración con pinturas, Diego Vello contrata al artista Fernán Diáñez, quien a su vez subcontrata al pintor Juan Martínez el 11 de julio de 1547 para que las termine. Al pie del altar, podemos encontrar la lápida sepulcral con el escudo del fundador y la fecha de su muerte: el 13 de agosto de 1548.

El retablo está formado únicamente por un bello relieve de autoría anónima realizado en madera tallada y policromada por lo dos artistas antes mencionados. En él, está representado el Descendimiento, o la Piedad, apareciendo Cristo sostenido por su madre la Virgen y estando ambos rodeados por las dos Marías y San Juan. El relieve está apoyado sobre un banco dorado de estilo plateresco22. También merece nuestra atención el frontal de la mesa del altar, formado por azulejos.

Finalmente, en las paredes laterales de la capilla hay dos cuadros anónimos de los siglos XVI y XVII en los que se representa la Epifanía y una Virgen con el Niño y ángeles, respectivamente.


Mezquita de Córdoba, Capilla de la Presentación de María y San Roque

Finalizamos el muro del trasaltar con la Capilla de la Presentación de María y San Roque, fundada por los hermanos Ruy Pérez Murillo, chantre23, y Francisco Murillo, maestrescuela24, en 1587, según consta en el testamento que el primero firmó el 22 de noviembre de ese año ante el escribano público Fernando Martínez. Sin embargo, será en el testamento de Francisco Murillo, firmado el 17 de marzo de 1592, donde aparezca el nombre de Capilla de la Presentación de Nuestra Señora y San Roque.

En su interior, encontramos el retablo de mármol blanco, de características similares al ya visto en la Capilla de San Bernabé, pero de trazas más sencillas. Encajado en el arcosolio policromado y dorado que hiciera Hernán Ruiz I, está formado por dos cuerpos divididos en tres calles. En cuanto a los relieves, según el autor que consultemos se afirma que representan a unos u otros personajes bíblicos. Así, si seguimos a Nieto Cumplido, tenemos por un lado, en el primer cuerpo y de izquierda a derecha, a San Roque, la escena de la Presentación de María y a San Sebastián; y por otro lado, en el segundo cuerpo y en el mismo orden, aparecen San Pedro, un Calvario y San Pablo. En cambio, Miguel Salcedo Hierro aporta otros nombres en su libro "La Mezquita, Catedral de Córdoba: Templo universal, cumbre de arte, vivero de historias y leyendas", cambiando a San Sebastián y a San Pablo por San Jorge y San Andrés.


Mezquita de Córdoba, Capilla de Jesús, María y José

Pasemos ahora al muro exterior del lado Norte del Coro, límite entre la zona de la primitiva mezquita de Abd al-Rahman I y la ampliación de Abd al-Rahman II. La primera parada será en la Capilla de Jesús, María y José. Según los documentos, desde el 27 de agosto de 1611 se tiene constancia de la petición del canónigo de la Catedral Don Diego López de Frómesta de un lugar en el que crear una capilla para su futuro enterramiento, siéndole ello concedido tres días después. En su testamento, cerrado el 23 de abril de 1609 ante Gonzalo Fernández de Córdoba y abierto el 15 de mayo de 1612, dejaba de manifiesto su interés por ser enterrado en otra capilla mientras le hacían la suya. Finalmente, moriría el 12 de junio de 1612, tal y como aparece escrito en la lápida de su sepulcro.

Dentro, encontramos un retablo que encaja perfectamente en el arco de la capilla y de cuyas pinturas se desconoce su autor. En el lateral izquierdo, están San Juan Bautista y, sobre él, San Pedro; en el derecho, aparecen Santiago y, encima, San Pablo; en el centro, se representa a las Dos Trinidades, o la Sagrada Familia, cuadro en el que Dios Padre y el Espíritu Santo están unidos a lo terrenal a través de la figura del Niño, a quien acompañan la Virgen María y San José, formando así, como decíamos, dos trinidades; finalmente, un ático con un lienzo del Salvador remata el conjunto.

Antes de seguir, cabe mencionar que esta capilla también es conocida popularmente como del Niño Perdido por haber interpretado el pueblo de Córdoba desde antiguo la pintura del retablo como la escena del Niño Jesús perdido y hallado en el Templo. Cuenta, además, Salcedo Hierro que era costumbre ir a rezar a esta capilla en silencio desde que se salía de casa hasta llegar a ella, pues, si se rompía ese silencio, la petición hecha no se vería cumplida.


Mezquita de Córdoba, Capilla de Santo Tomás

Y terminamos nuestro recorrido por las capillas adosadas al exterior del Corazón de la Catedral con la Capilla de Santo Tomás, fundada por el prior y canónigo Don Tomás Carrillo de Mendoza. En el marco de la reja, podemos ver pintado el año de 1627, si bien éste podría indicar el momento en que adquirió el solar y el derecho a ser enterrado en él. Así, se toma como fundación la fecha de su testamento, firmado el 28 de marzo de 1628 ante el escribano Martín Sánchez, pidiendo ser enterrado en el mismo sitio que había solicitado aunque éste no llegara a estar terminado a su muerte. El 7 de mayo de ese mismo año fallecería.

Según consta en las actas, las obras de cerramiento de la capilla serían dirigidas por el maestro Juan de Aranda Salazar. Del exterior, podemos destacar la reja que custodia el recinto, obra de Francisco Fernández, sobra la cual se muestra el escudo de armas de Carrillo de Mendoza. Por su parte, en el interior, el altar se adorna con un sencillo cuadro atribuido a Pedro Orrente (aunque esto es discutido por algunos expertos) en el que se representa la Incredulidad de Santo Tomás ante Cristo, que le enseña la llaga de su costado. Se completa la capilla con otras pinturas menos destacadas.


Mezquita de Córdoba, Trascoro

Tras dejar atrás los dos imponentes contrafuertes de los que hablábamos antes y atravesar un bello arco serliano25 realizado por Hernán Ruiz III, llegamos al Trascoro. Su construcción es obra del arquitecto cordobés Juan de Ochoa (1554 - 1606), maestro mayor de obras de, entre otras instituciones, la Catedral y el Obispado. Aparecen así en este lugar, frente a frente, dos obras de dos alarifes26 rivales entre sí.

El trascoro, de estilo manierista27, está formado por un paramento28 en el que se abren dos vanos situados bajo frontones triangulares y cerrados con puertas de labrados barrotes dorados. Cada uno de ellos está, a su vez, enmarcado por dobles columnas estriadas y de capiteles toscanos29 en las que destacan las dos parejas centrales al sostener éstas el ático del conjunto. En él, tenemos la figura de San Pedro en su cátedra bajo otro frontón igualmente triangular, apoyado sobre columnas adosadas40 de capiteles jónicos y coronado por una cruz.


Mezquita de Córdoba, Coro

Desde trascoro, nos desplazamos hasta el interior de este monumental espacio que es el Corazón de la Catedral para comenzar nuestro recorrido por el mismo, iniciándolo en la Capilla Mayor. Dicha capilla es de planta rectangular y se orienta de Oeste a Este, estando delimitada en los laterales Norte y Sur por dos grandes arcos de medio punto presentes en cada uno de ellos. Sobre estas arcadas42, se extienden sendas columnatas con arquitrabes43 en su parte superior y cuyas columnas aparecen unidas por arquillos que forman hornacinas45 en sus intercolumnios46. Por encima de estas columnas, vemos una inscripción referente a la finalización de las obras de la Capilla Mayor:

"ACABOSE ESTA CAPYLLA MAYOR A TREYNTA DYAS DEL MES DE DYZYENBRE DE MYLL Y QVINIENTOS Y SESENTA Y OCHO AÑOS"

"SYENDO OBYSPO DE CORDOVA EL YLLVSTRYSYMO Y RMO. SEÑOR DON CRYSTOVAL DE ROIAS Y SANDOVAL DEL CONSEJO DE SV MAGT"

Este entablamento sostiene a cada lado un nuevo cuerpo con tres ventanas rectangulares, siendo la central mayor y teniendo un arco de medio punto en su culminación. En estas ventanas, hay sendas vidrieras de principios del siglo XX, el Corazón de Jesús en el lado del Evangelio47 y la Virgen María en el de la Epístola. Estos tres vanos quedan enmarcados por un conjunto de cuatro columnas estriadas jónicas y los correspondientes dinteles situados sobre ellas, presentándose el central sobreelevado por otras dos columnillas. Sobre estos dinteles, se abren otras tres ventanas que nos pueden ir dando una idea de cómo esta construcción se realizó con el fin de hacer de él un enorme espacio de luz que facilitara la lectura de los libros sagrados y de oración, ahorrando así cuantiosos gastos en velas y aceite. Es por ello que Francisco Reinoso, obispo de Córdoba entre 1597 y 1601, solicitó que los cristales para las ventanas fueran blancos, sin colores.


Mezquita de Córdoba, Bóveda de la Capilla Mayor

La Bóveda de la Capilla Mayor es de una gran ornamentación y constituye una gloria al culto de la Asunción de la Virgen María, siendo su imagen la existente en la clave49 de la bóveda. A su alrededor, en cuatro grandes círculos, aparecen tres santos y el emperador Carlos V. Y es que durante su reinado es cuando comenzaron las obras de la Capilla Mayor y el resto del conjunto, siendo además quien las hizo posible al haber dado su autorización para ellas en contra del parecer del Gobierno de la ciudad. En otros círculos de menor tamaño, es la imagen de los doce apóstoles la que hay representada, existiendo también cuatro figuras en otros cuatro círculos aún más pequeños. Las imágenes más numerosas son las de veintidós ángeles que encontramos distribuidas tanto entre los nervios de la bóveda como en sus esquinas.

Los textos existentes en cartelas diseminadas por diferentes lugares de la cúpula son toda una letanía en favor de la Virgen María: "Columba mea. Ecce tu pulchra es. Facies tua decora. Formosa mea. Hortus conclusus. Inmaculata mea. Macula non est in te. Prospera amica mea. Pulcherrima mulierum. Pulchra inter mulieres. Quae est ista quae ascendit. Quae est ista quae progreditur. Quam pulchra es. Soror Christi. Sponsa Christi. Speciosa mea. Suavis et decora. Tota pulchra es. Thronus Salomonis. Virgula fumi. Vox tua dulcis".

Cercano al arco toral50, hay colgada una gran lámpara de plata de un peso de 862 marcos51, 3 onzas y 4 ochavos57 fabricada en 1629 por el platero cordobés Martín Sánchez de la Cruz y donada en 1630 por el Obispo de Córdoba entre 1625 y 1630 Cristóbal de Lobera y Torres.


Mezquita de Córdoba, Cuerpo principal del Retablo de la Capilla Mayor

La construcción del Retablo de la Capilla Mayor se extendió a lo largo de diez años, desde 1618 hasta 1628, habiéndose utilizado para su construcción mármol rojo obtenido en las canteras de Cabra, Carcabuey y Luque. Sus orígenes se sitúan en 1614, cuando el obispo Mardones dona una importante cantidad de dinero para su construcción, dada la inexistencia del mismo hasta entonces. Posteriormente, el 16 de febrero de 1618, el escultor jesuita Alonso Matías presenta su proyecto ante una sesión capitular del cabildo catedralicio, defendiendo sus ideas con tal acierto que son elegidos tanto su diseño como los materiales por él elegidos. Las obras comenzarían el 8 de marzo del mismo año. De las esculturas se encargó en su mayor parte Pedro Fraile de Guevara, quien inició dicha labor en 1626, siendo también de destacar la aportación escultórica de Matías Conrado y Juan Porras.

La mesa de altar es una adición de 1816, realizada en los madrileños talleres Martínez por encargo del Obispo de Córdoba entre 1805 y 1832 Pedro Antonio Alcántara Trevilla para sustituir con ella el frontal de plata regalo del cardenal Salazar y expoliado por los franceses durante su ocupación de la ciudad de Córdoba en el transcurso de la Guerra de la Independencia (1808-1814). Es entonces cuando desaparecen igualmente dos blandones58 de plata encargados en Roma por el fray Domingo Pimentel, Obispo de Córdoba entre 1633-1649, y en los que había grabada la siguiente inscripción:

"ILL VS AC R VS D FR DOMINICVS PIMENTEL EPISCOPVS CORDVB ECCLESIAE SVAE DICAVIT FANTINVS TAGLIETVS ROMANVS F ROMAE ANNO MDCXXXVII".

Otros doce grandes mandobles de latón (que aún se conservan) fueron encargados el 21 de diciembre de 1635 a Diego de la Iglesia, el cual sólo realizará uno de ellos, por lo que los otros once fueron confiados al ciudadano francés Pedro de Bares el 29 de marzo de 1642.

La estructura que presenta el retablo es la clásica de banco, cuerpo y ático. El cuerpo aparece dividido en tres calles mediante cuatro columnas estriadas jónicas. La calle central es toda ella una hornacina que sirve de alojamiento al templete manifestador59 del Santísimo Sacramento. En las calles laterales, se encuentran dos cuadros del pintor Acisclo Antonio Palomino con las imágenes de los dos patronos de la ciudad: San Acisclo, en el lado del Evangelio, y Santa Victoria, en el de la Epístola. Sobre ambos cuadros, se extienden frontones partidos con roleos60 y volutas en cuyo centro están las figuras de la Religión y de la Abundancia, obras ambas de Pedro Fraile de Guevara.

Mezquita de Córdoba, Ático del Retablo de la Capilla Mayor

Una cornisa sirve de separación entre el cuerpo y el ático, existiendo en su centro un frontón recto con estatuas representativas de la Iglesia y la Abundancia hechas por el mismo arquitecto anterior.

En el ático, tenemos en el centro un cuadro de la titular del templo, Santa María de la Asunción, y a los lados, los cuadros de San Pelagio (lado del Evangelio) y Santa Digna (lado de la Epístola), todos ellos obras igualmente de Palomino. Los cuadros laterales están situados bajo pequeños frontones curvos partidos de cuyos centros se elevan las figuras de la Justicia y la Templanza. Las estatuas que aparecen en los extremos del ático son las de San Pedro y San Pablo, realizadas por Pedro Fraile en 1626. Todos los santos del retablo son mártires cordobeses de diferentes épocas históricas: San Acisclo y Santa Victoria, durante la época romana; Santa Digna, bajo el gobierno del Emir Muhammad I; y San Pelagio, siendo Califa Abd al-Rahman III.

El retablo ha sido descrito en ocasiones como la obra en la que mejor se dan cita el final del Manierismo y el comienzo del Barroco. Es una obra maestra de su autor, Alonso Matías, cuando no la mejor de todas ellas, y eso a pesar de no poder terminarla en persona al haber sido trasladado por su orden religiosa. Desde el 16 de marzo de 1627, es Juan de Aranda Salazar quien continúa con la construcción del retablo, terminándolo el 27 de abril de 1628. En él, destaca la altura del cuerpo, que sitúa su final en el mismo nivel que la cornisa interior, así como las dimensiones del triple ático, de una altura similar a la del cuerpo, asemejándose de esta manera a un arco del triunfo similar a los existentes en los libros del arquitecto manierista Sebastiano Serlio (1475 - 1554).


Mezquita de Córdoba, Templete Retablo de la Capilla Mayor

El 21 de marzo de 1631 es nombrado maestro mayor de la Catedral el arquitecto Sebastián Vidal, desempeñando dicho puesto hasta los primeros meses del año 1654. Será a él a quien le corresponda finalizar, en 1653, el templete del Retablo de la Capilla Mayor. Dicho templete, también llamado custodia, o sagrario, había sido igualmente diseñado por Alonso Matías. Es de planta central y cuenta con dos cuerpos de altura, siendo cuadrado el inferior y circular el superior, mientras que la cúpula de este último está rematada por una linterna.

Los dos cuerpos aparecen divididos por una cornisa con frontones curvos partidos en el centro de cada lateral y apoyados sus ángulos sobre tres columnas formando una L. El cuerpo superior está diferenciado de la cúpula por una cornisa cuyas molduras se sustentan en dobles columnas. Tanto estas últimas como las del primer cuerpo son lisas y de capiteles corintios61, estando construidas en mármol veteado y negro. El interior de los dos cuerpos constituye, al igual que todo el exterior, lo que podría considerarse un ejercicio de decoración para templos barrocos, contando con figuras geométricas, hornacinas, pilastras... y todo ello en vivos colores.


Mezquita de Córdoba, Escultura del Apóstol Santiago

En los pilares centrales de las arcadas formadas por los dos arcos de cada lateral, existen dos templetes terminados en 1620 y que vamos a ver a continuación.

El del lado del Evangelio está formado por un altar con la escultura del Apóstol Santiago a caballo y coronado por un frontón de roleos y volutas sobre el que aparece el escudo del Obispo de Córdoba entre 1607 y 1624 Diego de Mardones. En el banco aparece la leyenda:

Mezquita de Córdoba, Sepultura del obispo Mardones

"B IACOBO HISPANIARVM
DEI DONO SINGVLARI
VNICO CERTISS ANTI
QVISS QVE PATRONO TRI
VNFAT HOSTIVM IN
VICTISS D F DIEG MAR
DONES EPIS CORD D ANNO MDCXX".

En el pilar opuesto, vemos la sepultura del obispo Mardones, quien aparece representado mediante la imagen de un venerable anciano arrodillado y con las manos juntas en señal de oración. En los pliegues de la capa pluvial64 con que aparece cubierto, el artista realizó las tallas de diversas figuras de santos. El templete es obra del maestro de cantería Juan Sequero de la Matilla, siendo el escultor Pedro Freile de Guevara.


Mezquita de Córdoba, Púlpito del Evangelio

A ambos lados de la escalera de subida al presbiterio, tenemos dos espléndidos púlpitos del siglo XVIII, construidos entre 1766 y 1779 por el escultor francés, natural de Marsella, Juan Miguel Verdiguier. Pero éstos no fueron los púlpitos originales del la Capilla Mayor, ya que hay información anterior, en particular de 1618, en donde se informa de los gastos originados por la construcción de los púlpitos, tanto del lado del Evangelio como de la Epístola, por el maestro mayor de la Catedral Pedro Freile de Guevara.

Sin embargo, éstos no debieron ser considerados apropiados por el Obispo de Córdoba entre 1756 y 1771 Don Martín de Barcia, quien, al incorporarse a la diócesis cordobesa y tras alabar la belleza y grandiosidad tanto de la Capilla Mayor como del Crucero, el Coro y la Sillería de éste, comunica al Cabildo su opinión respecto a la construcción de otros que "se hiciesen a la correspondencia de lo magnífico de dicho crucero, coro y altar mayor".

Aunque Verdiguier, al ser de formación academicista, es el introductor de dicho estilo en la ciudad, el cautivador ambiente del barroco cordobés lo hace derivar hacia este último. En la actualidad, se cree que son obra suya tanto los pedestales de los púlpitos como parte de sus medallones65, siendo otros obra de Alonso Gómez de Sandoval, o de otro artista desconocido. Aquí es preciso hacer un paréntesis en el que resaltar lo sucedido con dichos medallones. Así, cuando el 13 de febrero de 1777 el Cabildo catedralicio aprueba que las medallas sean de caoba66 al igual que la Sillería del Coro, solicita que los dos escultores que quieren hacerse cargo de dicha labor hagan dos modelos que enviar a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para que ésta dé su opinión sobre la mejor labor. Tras el envió de éstos (dos, de un artista, y 1, de otro) el 22 de octubre, el dictamen de la Real Academia es recibido el 2 de diciembre y resulta decepcionante al establecer la existencia de serios defectos en ambos modelos, por lo que no se podía dar una opinión a favor de ninguno de los autores. Ante esta decisión, el cabildo decide el 4 de diciembre que se proceda en la elección como mejor disponga el canónigo obrero, finalizando la obra el 31 de enero de 1779.

Mezquita de Córdoba, Púlpito de la Epístola

Los púlpitos construidos en caoba y mármoles de diferentes colores (blanco, negro, rojo y rosa) constan de los tres elementos característicos en ellos: pedestal, cuerpo y tornavoz67. El elemento más destacable en ellos es el pedestal, en donde aparecen los símbolos de los cuatro evangelistas. En el de la Epístola, tenemos al ángel con nube, propio de San Mateo, y el león, de San Marcos. En el lado del Evangelio, el basamento está formado por el toro, representativo de San Lucas, y el águila, de San Juan.

Esta simbología que relaciona a dichos elementos con los apóstoles está basada en el libro bíblico del Apocalipsis, de San Juan, y sigue dos líneas diferentes. En principio, dichos elementos se correspondían con Jesucristo. Así, el ángel se relaciona con el hecho de que Nuestro Señor Jesús, mediante su nacimiento, se hiciera humano; el toro, con el sacrificio de su muerte; el león, con la fuerza con que resucitó; y el águila, con su ascensión a los cielos.

Otra interpretación posterior y que se ha impuesto a la anterior relaciona al ángel (o ser humano) con San Mateo porque éste comienza su Evangelio con el árbol genealógico de Jesús; el león, con San Marcos porque éste cuenta cómo San Juan Bautista predicó en el desierto; el toro, como señal de sacrificio, con San Lucas, por contar éste el sacrificio de Zacarías; y el águila, con San Juan, por la mayor espiritualidad de su Evangelio.

Los medallones del púlpito situado en el lado de la Epístola se corresponden con diferentes momentos de la labor pastoral y de predicación de los apóstoles: la Prisión de Pedro, la Administración de la Unción a los Enfermos, la entrada de Pedro en la casa del centurión Cornelio, el Bautizo de este último y la Visión de Juan en la isla de Patmos.

En el existente en el lado del Evangelio, los medallones se refieren a la vida de Jesucristo: la escena del pago del tributo al César, la curación del hombre endemoniado en Gerasa; la curación de un paralítico en Cafarnaúm, la curación del siervo del centurión y la escena de la mujer adúltera.

Hay una leyenda en torno al toro situado bajo el púlpito del lado del Evangelio que, a pesar de su falsedad, aún hoy se sigue relatando como si fuera de probada certeza. En ella, nos cuentan la existencia de un buey blanco extraordinariamente fuerte que fue utilizado para transportar todas las columnas con que se construyó la Mezquita y que, una vez llevada la última, cayó reventado y muerto. Este relato queda ampliado con el águila situada en el mismo púlpito, la cual queda presentada como un ave carroñera que baja a alimentarse de sus restos.


Mezquita de Córdoba, Crucero con orientación Este-Oeste

El Crucero de la Catedral, en el que destacan la bóveda oval y la finalización de la nave del Coro, constituye la mejor obra del arquitecto Juan de Ochoa, quien llegaría a ser maestro mayor de la Catedral. Sin embargo, los muros del Crucero son muy anteriores a la construcción de la bóveda central, habiendo sido su autor Hernán Ruiz II, el mismo que cubrió las bóvedas de los dos transeptos68 entre 1547 y 1557. En cambio, en 1563 aparecieron grietas en el transepto Norte, algo que obligó a modificar el diseño de Hernán Ruiz I "el Viejo" y el de su hijo ya que ambos no habían previsto nada para contrarrestar los empujes de los altos muros. Hernán Ruiz II lo solventó con la construcción de ocho grandes contrafuertes y arbotantes69. En 1569, muere este arquitecto y es sustituido por su hijo, Hernán Ruiz III, quien, a pesar de ser hijo y nieto de dos grandes arquitectos cordobeses, no llega al mismo nivel de sus ascendientes y es despedido en 1586 como maestro mayor de la Catedral. Sin embargo, no toda la culpa del "parón" que experimentó la obra durante estos años fue suya. Tras el traslado a Sevilla del obispo Don Cristóbal de Rojas, en 1571, le suceden en el episcopado cordobés los obispos Don Bernardo de Fresneda (1571-1577), Don Martín de Córdoba y Mendoza (1578-1582), Don Antonio de Pazos y Figueroa (1581-1586), Don Francisco Pacheco de Córdoba (1587-1590), Don Fernando de la Vega y Fonseca (1591-1591) y Don Pedro Portocarrero (1594-1597), los cuales no demuestran un gran interés por finalizar las obras del Crucero y del Coro.

Todo esto cambiará con la llegada a la sede cordobesa del obispo Don Francisco Reinoso en 1597, quien inmediatamente muestra su voluntad de acabarlas a pesar de las opiniones pesimistas y negativas que encuentra con respecto a la posibilidad de lograrlo. Ante ello, se expresó de la siguiente forma:

"Fiemos de Dios, y no de nuestras fuerzas. Quien puso en el corazón a los antiguos que desde los cimientos levantasen este tan suntuoso edificio, no ha de faltar ahora a quien lo desea proseguir para servicio y gloria suya. Comencemos nosotros y hagamos lo que pudiéramos, y, si otros lo acabaren, no será pequeña gloria tener parte en obra tan maravillosa y necesaria en esta Iglesia. Para su firmeza y seguridad, yo llamaré maestros de gran experiencia que reparen las piedras y hagan nuevas trazas. En lo que falta de los gastos, nadie tema, que por mi cuenta han de estar y, desde luego, para poner la primera mano, ofrezco dos mil ducados72 y los consigno cada año por todo el tiempo que dure la obra; espero en la Majestad Divina, que no ha de faltar: Dios la comenzó, Dios la acabará".

Mezquita de Córdoba, Bóveda y pechinas del Crucero

A continuación, llamó a Diego de Praves, maestro de obras de la Catedral de Salamanca, quien en 1598, tras comprobar lo construido y el estado de deterioro de ese momento, recomendó terminarla en ladrillo con el fin de ahorrar costes y modificar el diseño de la cornisa del Crucero de cuadrada a ovalada para así poder disponer de cuatros esquinas como estribos73 de las pechinas74 que sustentarían la bóveda. Igualmente, estableció las líneas maestras para finalizar el Coro. En febrero de 1599, se firma el contrato con Juan de Ochoa, maestro mayor de Córdoba, no de la Catedral, quien se encargaría de llevar a buen término las sugerencias del maestro salmantino, comprometiéndose a finalizar las obras a finales de marzo de 1600. Algo que no pudo cumplir, aunque por un escaso margen de menos de un mes, ya que los trabajos no finalizaron hasta el 29 de abril del mismo año, subiendo el mismo obispo hasta lo alto de los andamios para ver poner la última piedra.

En septiembre del año 1600, Ochoa contrata al entallador75 Francisco Gutiérrez Garrido, natural de Antequera (Málaga), para que ornamentara el cimborrio76 y la bóveda del Coro, comprometiéndose este maestro a tener finalizado el cimborrio para el día de celebración del Corpus del año 1602. El 12 de agosto de 1601, muere el obispo Reinoso y, a pesar del temor generalizado por que la desaparición de un hombre tan animoso llevara a una nueva paralización de las obras, nada de eso ocurrió, continuando éstas al mismo ritmo de trabajo.

Las cuatro pechinas sobre las que se apoya la bóveda están decoradas con las imágenes de los cuatro evangelistas, dividiéndose ésta en dieciséis cascos adornados con las figuras de los ocho Santos Padres de la Iglesia(San Agustín, San Ambrosio de Milán, San Atanasio de Alejandría, San Basilio el Grande, San Gregorio Magno, San Gregorio Nacianceno, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo), que aparecen rodeando y dando guarda espiritual al relieve central, situado sobre la clave que cierra la bóveda y en el que aparece la Santísima Trinidad.

Mezquita de Córdoba, Crucero con orientación Sur-Norte

En el lateral Norte, que cierra el brazo del transepto del lado del Evangelio, tenemos, sobre el pilar central y en estilo vagamente gótico, la estatua de San Jorge bajo un doselete77 con la imagen de la Fortaleza. Por encima de ella, aparece el escudo de la Asunción de la Virgen. Los arcos existentes a ambos lados del anterior pilar son algo más antiguos que los del transepto opuesto ya que corresponden a la más antigua obra de Hernán Ruiz I. Dicho lateral tiene, en su parte superior, tres ventanas rectangulares, culminando con arco de medio punto la central y enmarcadas por cuatro pilastras que sustentan los dinteles correspondiente a cada vano. Sobre éstos, hay otros tres huecos de luz, de forma circular los laterales y ovalado el central. En los dos laterales que lo unen al resto del Crucero, hay otras dos ventanas rectangulares en cada uno de ellos.

El transepto del lado de la Epístola es similar al del Evangelio, situándose en el pilar central del lateral Sur y bajo un escudo igual de la Asunción de la Virgen, la estatua de San Sebastián y la imagen de la Fe, a semejanza de las existentes de San Jorge y la Fortaleza en el otro transepto. Los arcos aquí situados, a diferencia de los que hay enfrente, en el otro lateral, están decorados con rosetones y se apoyan sobre pilares acanalados. Otra diferencia sustancial es la leyenda que aparece sobre ellos, a izquierda y derecha del anterior pilar. En ella, se nos informa de la fecha de terminación de las obras:

"ACABÓSE ESTA CAPILLA MAYOR
CON su CRUCERO E N S I E T E D E SEPTIEMBRE DE
1 6 0 7 AÑOS, SIENDO OBISPO D E CÓRDOBA Y CONFESOR
DEL R E Y N. S. FELIPE ni E L ILTMO. SR. DON FRAY
D I E G O DE M A R D O N E S , A Q U I E N L O S SRS. D E Á N Y
C A B I L D O L E DIERON PARA S U ENTIERRO POR HABER
DEJADO E L SUNTUOSO QUE E N SU VIDA TENÍA E N S A N
PABLO DE BURGOS, CUYO CONVENTO SIENDO PRIOR
DEL, LO DISPUSO Y DOTÓ CON MÁS D E 7 0 . 0 0 0 DUCADOS
Y E N A G R A D E C I M I E N T O D E H A B E R L E DADO LA
C A P I L L A MAYOR D IO A ESTA SANTA I G L E S I A 5 0 . 0 00
DUCADOS PARA HACER RETABLO"


Mezquita de Córdoba, Coro

Unido a la bóveda por su lado Oeste se encuentra el Coro de la Catedral, una bella obra de planta rectangular fruto del trabajo de los sucesivos arquitectos que con distintos estilos artísticos se sucedieron en su construcción. Los muros hasta la altura de la cornisa y las ventanas góticas fueron levantados por Hernán Ruiz I "el Viejo". Sin embargo, el estilo de estas últimas ha quedado un tanto enmascarado en el interior de la nave por la decoración equidistante entre el Renacimiento y el Barroco de Juan de Ochoa, no ocurriendo lo mismo en su parte exterior; Ochoa fue, además, autor de la bóveda según las ideas de Diego de Praves y del bello muro con que se cierra el Coro al Oeste. La decoración de la bóveda es el resultado del trabajo de Francisco Gutiérrez.

Antes de la muerte del obispo Reinoso y en el período comprendido entre septiembre de 1600 y agosto de 1601, se cubre el Coro y se decora en su mayor parte. A continuación, y tras recibir una generosa donación por parte del cordobés Don Juan de San Clemente, arzobispo de Santiago de Compostela, se contrata con Antonio de Ribera, herrero y cerrajero, el herraje necesario para situar las vidrieras del Altar Mayor, cimborrio, Coro y capillas laterales. Ribera tendrá como superior al vidriero Diego Martínez.

Finalmente, se cierra el Coro durante el obispado de Don Pablo de Laguna (1603 - 6 de agosto de 1606). En octubre de 1606, fallece también Juan de Ochoa, siendo méritos suyos, entre otros, el cimborrio del Crucero, la bóveda del Coro y el cerramiento de éste. Como sucesor será seleccionado Blas de Masabel, natural de Vizcaya, quien había sido su oficial y al que nombró albacea testamentario.

Esta bóveda de cañón78 con que se cubre el Coro está considerada como el diseño más italianizado en Andalucía realizado en aquella época. El diseño de la misma aporta una división novedosa en las construcciones españolas por las intersecciones de las bóvedas, igualmente de cañón y de menor tamaño, existentes en cada crujía79 que delimitan una zona central formada por una ancha banda. En ella, aparecen en relieve las figuras de la Asunción de María, en el centro, y las de San Acisclo y Santa Victoria, a los lados. En las enjutas80, se encuentran las estatuas de Daniel, David, Salomón y Samuel, y en las medias enjutas de las esquinas, las virtudes de la Fe, Esperanza, Caridad y Fortaleza.

El hastial81 del Coro, construido más como un retablo que una fachada, está dividido en dos cuerpos. El inferior está formado por tres portadas adinteladas con hornacinas sobre las exteriores y las estatuas de Santo Tomás de Aquino y de San Agustín. Las cuatro figuras de las esquinas corresponden a los cuatro padres occidentales de la iglesia: San Ambrosio de Milán, San Agustín de Hipona, San Jerónimo de Estridón y San Gregorio Magno. En el cuerpo superior, aparecen tres ventanas rectangulares, en donde la central es mayor y consta de una ventana formando un arco de medio punto sobre ella. El escudo que aparece en la clave del arco es de Juan de San Clemente y Torquemada, el arzobispo de Santiago de Compostela que ayudó con tres mil ducados a la finalización del Coro.


Mezquita de Córdoba, Sillería del Coro

Una vez terminadas las obras de la Capilla Mayor, Crucero y Coro, el Cabildo no se podía permitir hacer frente a los costes de una nueva sillería por lo que se trasladó la procedente de la anterior Capilla Mayor, algunos de cuyos elementos estaban fechados en 1486. Sin embargo, la situación económica cambió en 1742 con la herencia de ciento veinte mil reales de vellón82 realizada en favor de la Sillería del Coro y del correspondiente facistol84 por Don José Díez de Recalde, arcediano85 de Córdoba.

El capítulo catedralicio decidió utilizar en la sillería "caoba de granadillo y palo santo", procedentes de las Antillas, algo difícil entonces ya que su producción se encontraba monopolizada para las obras de construcción del nuevo Palacio Real en Madrid. Finalmente y tras buscar en España dónde obtener dichas maderas, se consiguió adquirir la cantidad necesaria, la mayor parte de ella en Cádiz.

Tras sopesar los proyectos presentados por Tomás Jerónimo de Pedrajas, Alonso Gómez de Sandoval, Francisco Galiano, Pedro Duque Cornejo y un maestro salmantino de nombre desconocido en la actualidad, pero que se cree pudo ser Manuel de Lara y Churriguera, y resultar elegido el de Pedro Duque Cornejo, se firma el contrato con dicho artista en octubre de 1747.

Una vez nombrado maestro y director de dicha obra, los trabajos comienzan el 14 de marzo de 1748 y se desarrollan sin novedad hasta la muerte del obispo Don Manuel Vicente Cebrián, sucedida en mayo de 1752, quien deja sus principales bienes a la Fábrica de la Catedral para la continuación de los trabajos de la Sillería. Es en septiembre de ese mismo año cuando se contrata la parte más monumental de esta fábrica: el trono episcopal. Sin embargo, los siguientes obispos, Don Francisco de Solís Folch de Cardona y Don Martín de Barcia, cuyos episcopados se desarrollaron entre 1752-1755 y 1756-1771 respectivamente, no aportaron nuevos fondos para la consecución de los trabajos. En 1754, comienza la colocación de la tribuna de música, o coro alto, y del banco de mármol, también creación de Cornejo, sobre el que irían las rejas de bronce que servirían de cierre al Coro.

En mayo de 1755, ocurrió el terremoto de Lisboa, que causó graves daños a la torre de la Catedral, así como otros de menor consideración a diferentes sitios de la misma, obligando a parar la actividad en la Sillería del Coro hasta haber evaluado los daños del templo, reemprendiéndose los trabajos en febrero del año siguiente. Sin embargo, el 3 de septiembre de 1757 ocurre el fallecimiento, con ochenta años, de Duque Cornejo. Dos semanas después, se inaugura la Sillería; el artista estuvo al frente de la obra hasta el final de su vida y, aunque no pudo verla por completo terminada, no era de gran importancia lo que faltaba. El Cabildo, en agradecimiento a los largos años que había permanecido al frente de la construcción de la Sillería, le rindió tributo con un solemne funeral, cubriendo la Fábrica todos los gastos funerarios y siendo enterrado fuera del Coro e inscribiendo lo siguiente en su lápida:

"AQUI YACE DON PEDRO
DUQUE CORNEJO ESTAVA
RIO DE CAMARA DE LA ERINA
N S A VARON DE SINGVLAR BONDAD
I SENCILLEZ CELEBRE PROFES
SOR DE LA ARQVITECTVRA
PONTVURA Y ESCVLTVRA
HIZO LA SILLERIA DE EL CHORO DE ES
TA SANTA YGLESIA
QUE CONCLVIO CON
SV VIDA AÑO DE 1757
A LOS 80 DE SV EDAD
Requiescat in pace

Mezquita de Córdoba, Trono episcopal

El trono episcopal está construido con estructura de retablo y se divide en dos cuerpos y tres calles, destacando la calle central del cuerpo superior al estar dedicada a la Ascensión del Señor.

Toda las sillas del Coro están labradas con diferentes tallas que recogen, entre otras, las siguientes imágenes: 30 medallones de la vida de Jesús, 30 de la vida de la Virgen María, 62 con escenas del Antiguo Testamento, 5 de otros asuntos bíblicos, 4 dedicados a los evangelistas y 46 de los Santos Mártires de Córdoba. La Sillería finaliza con dos relojes ingleses de péndulo y cajas de caoba del siglo XVIII, teniendo la fecha de 1737 el situado en el lado del Evangelio. Los dos relojes de campanillas, también construidos en caoba y situados junto a la entrada al Coro, reproducen la torre de la Catedral y se colocaron durante el obispado de Don Pedro Antonio de Trevilla (1805-1832).

El día 17 de septiembre de 1757 se estrenó la Sillería, colocándose en 1759, en la Vía Sacra86, los barandales de latón dorado. En 1775, se hicieron las cancelas de los postigos y en 1778, se encargaron los facistoles de caoba. Existe además otro facistol de latón colado con forma de águila procedente del antiguo coro, construido en Malinas (Países Bajos) y presumiblemente fechado en el siglo XVI.



Mezquita de Córdoba, Órgano del lado del Evangelio

Los órganos musicales que inicialmente se instalaron en el Coro fueron los procedentes de la antigua Capilla Mayor, uno grande y otro pequeño, obra del maestro organero Vincencio de Venecia y finalizados el 20 de diciembre de 1493. El mayor se colocó donde la tribuna del lado del Evangelio y el pequeño, en la tribuna opuesta, correspondiente al lado de la Epístola. Para este mismo lateral se construyó otro nuevo en 1628, siendo su autor el maestro organero Martín Alonso de Aranda.

El actual órgano del lado del Evangelio se instala durante el obispado de Don Francisco de Alarcón, entre 1658 y 1674, cuando por 14.000 ducados se contrata la adquisición de uno nuevo para dicho lugar, siendo su constructor el maestro valenciano Miguel Llobt. En el contrato, firmado el 17 de marzo de 1666, se establecía que los organeros aportaban su trabajo y aptitudes, mientras que la Fábrica de la Catedral sería la que suministraría todos los materiales necesarios. Los trabajos duraron un poco más de los dieciocho meses contratados, existiendo un registro que aún recoge gastos en septiembre de 1668. El finiquito se firmó el 21 de julio de 1671, estableciéndose en él a Miguel Llop como el encargado de su realización, quien había contado con la colaboración de Bartolomé de Mendigutia, quien construyó la caja del órgano.

Mezquita de Córdoba, Órgano del lado de la Epístola

El 12 de julio de 1700 se contrata con el madrileño José Martínez Colmenero la construcción del actual órgano del lado de la Epístola por un valor de 45.000 reales, encargándose de la fábrica de la caja del órgano el maestro carpintero de la Catedral Juan del Río y el también vecino de Córdoba Francisco Asensio, con los que se firma otro contrato por valor de 32.000 reales.

Posteriormente, ambos órganos han tenido diversas modificaciones, ampliaciones y mejoras, siendo la última la renovación llevada a cabo en 1997 sobre el situado en el lado de la Epístola, el cual había tenido ya diferentes intervenciones, destacando la restauración de 1892. El situado en el lado del Evangelio fue reformado por completo, entre 1957 y 1960, quedando solamente la caja de lo que había sido la pieza original.

Y aquí termina nuestro recorrido no sólo por el Corazón de la Catedral, sino también por este grandioso monumento que es la Catedral-Mezquita de Córdoba. Han sido seis los monográficos que hemos dedicado a su historia y descripción, lo cual es sin duda toda una experiencia para quien, como nosotros, desee conocer con detalle los rincones de uno de los emblemas de Córdoba.


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Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑

AGRADECIMIENTOS

Desde "una Ventana desde Madrid (uVdM)" queremos agradecer toda la ayuda y la atención prestada por el Cabildo Catedralicio de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, así como al personal que trabaja en sus dependencias.

GLOSARIO

- 1 Concejo de la ciudad: Ayuntamiento. // Corporación compuesta por el alcalde y varios concejales para la administración de los intereses de un municipio.
- 2 Excomulgar: Apartar de la comunión de los fieles y del uso de los sacramentos.
- 3 Racionero: Prebendado4 que tenía ración en una iglesia catedral o colegial.
- 4 Prebendado: Dignidad, canónigo5 o racionero de alguna iglesia catedral o colegial.
- 5 Canónigo: Eclesiástico que tiene una canonjía6.
- 6 Canonjía: Prebenda por la que se pertenece al cabildo de iglesia catedral o colegial.
- 7 Sochantre: Director del coro en los oficios divinos.
- 8 Contrafuerte: Machón9 saliente en el paramento de un muro, para fortalecerlo.
- 9 Machón: Pilar de fábrica.
- 10 Qibla: Dirección que apunta hacia La Meca y a la cual los musulmanes deben dirigir sus rezos.
- 11 Capítulo: Junta que hacen los religiosos y clérigos regulares a determinados tiempos, conforme a los Estatutos de sus órdenes, para las elecciones de prelados y para otros asuntos.
- 12 Banco o predela: Parte inferior del retablo.
-13 Frontón: Remate triangular de una fachada o de un pórtico. Se coloca también encima de puertas y ventanas.
- 14 Arco de medio punto: El que consta de una semicircunferencia.
- 15 Sayón: Verdugo que ejecutaba las penas a que eran condenados los reos.
- 16 Mayordomo: Oficial que se nombra en las congregaciones o cofradías para que atienda a los gastos y al cuidado y gobierno de las funciones. // Cada uno de los individuos de ciertas cofradías religiosas.
- 17 Virtudes teologales: Cada una de las tres, fe, esperanza y caridad, cuyo objeto directo es Dios.
- 18 Prior: En algunas religiones, superior o prelado ordinario del convento. // En otras religiones, segundo prelado después del abad. // Superior de cualquier convento de los canónigos regulares y de las órdenes militares. // Dignidad que hay en algunas iglesias catedrales. // En algunos obispados, párroco o cura.
- 19 Arcosolio: Arco que alberga un sepulcro abierto en la pared.
- 20 Bula: Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general, concesión de gracias o privilegios o asuntos judiciales o administrativos, expedido por la Cancillería Apostólica y autorizado por el sello de su nombre u otro parecido estampado con tinta roja.
- 21 Capellanía: Fundación en la que ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras cargas pías.
- 22 Plateresco: Se dice del estilo español de ornamentación empleado por los plateros del siglo XVI, aprovechando elementos de las arquitecturas clásica y ojival.
- 23 Chantre: Dignidad de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba antiguamente el gobierno del canto en el coro.
- 24 Maestrescuela: Dignidad de algunas iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba antiguamente enseñar las ciencias eclesiásticas.
-25 Arco serliano: División de un vano en tres espacios verticales, de los cuales el central es mayor y se cubre por un arco de medio punto a diferencia de los laterales, cubierto por dinteles.
- 26 Alarife: Arquitecto o maestro de obras.
- 27 Estilo manierista: Estilo artístico y literario del Renacimiento tardío, caracterizado por su refinamiento y artificiosidad.
- 28 Paramento: Cada una de las dos caras de una pared. // Cada una de las seis caras de un sillar labrado.
- 29 Capitel toscano: El que tiene ábaco30 liso, cuarto bocel31, collarino32 también liso y astrágalo39.
-30 Ábaco: Parte superior en forma de tablero que corona el capitel.
- 31 Cuarto bocel: Moldura convexa, cuya sección es un cuarto de círculo.
- 32 Collarino: En los órdenes dórico33 y jónico36 romanos, toscano, árabe y grecorromano del Renacimiento, parte inferior del capitel, entre el astrágalo y el tambor38.
- 33 Estilo dórico: El que tiene la columna de ocho módulos o diámetros a lo más de altura, el capitel sencillo y el friso adornado con metopas34 y triglifos35.
- 34 Metopa: En el friso dórico, espacio que media entre triglifo y triglifo.
- 35 Triglifo: Adorno del friso dórico que tiene forma de rectángulo saliente y está surcado por tres canales.
- 36 Estilo jónico: El que tiene la columna de unos nueve módulos o diámetros de altura, el capitel, adornado con grandes volutas37, y dentículos en la cornisa.
- 37 Voluta: Adorno en forma de espiral o caracol, que se coloca en los capiteles de los órdenes jónico y compuesto.
- 38 Tambor: Cuerpo central del capitel y más abultado, o de mayor diámetro, que el fuste de la columna. // Cada una de las piezas del fuste de una columna cuando no es monolítica.
- 39 Astrágalo: Cordón en forma de anillo, que rodea el fuste de la columna debajo del tambor del capitel.
- 40 Columna adosada: Columna que está pegada a un muro u otro cuerpo de la edificación.
- 41 Capitel jónico: El que tiene voluta doble ancha, de tal modo que su circunferencia rebasa el ábaco.
- 42 Arcada: Conjunto o serie de arcos en las fábricas, y especialmente en los puentes.
- 43 Arquitrabe: Parte inferior del entablamento44, la cual descansa inmediatamente sobre el capitel de la columna.
- 44 Entablamento: Cornisamento. // Conjunto de molduras que coronan un edificio o un orden de arquitectura. Ordinariamente se compone de arquitrabe, friso y cornisa.
- 45 Hornacina: Hueco en forma de arco, que se suele dejar en el grueso de la pared maestra de las fábricas, para colocar en él una estatua o un jarrón, y a veces en los muros de los templos, para poner un altar.
- 46 Intercolumnio: Espacio entre dos columnas.
- 47 Lado del Evangelio y lado de la Epístola: En una Iglesia, se llama lado del Evangelio al situado en la parte izquierda desde el punto de vista de los fieles, mirando éstos hacia el altar, mientras que el de la Epístola es el de la parte derecha. Toman este nombre de los lados del presbiterio48 desde donde se lee el Evangelio y la Epístola durante la misa.
- 48 Presbiterio: Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o barandilla.
- 49 Clave: Piedra con que se cierra el arco o bóveda.
- 50 Arco toral: Cada uno de los cuatro en que estriba la media naranja de un edificio.
- 51 Marco: Peso de media libra52, o 230 g, que se usaba para el oro y la plata. El del oro se dividía en 50 castellanos53, y el de la plata en 8 onzas56.
- 52 Libra: Peso antiguo de Castilla, dividido en 16 onzas y equivalente a 460 g. En Aragón, Baleares, Cataluña y Valencia tenía 12 onzas, 17 en las Provincias Vascongadas y 20 en Galicia, y además las onzas eran desiguales, según los pueblos.
- 53 Castellano: Cincuentava parte del marco oro, equivalente a ocho tomines54 o a unos 46 dg.
- 54 Tomín: Tercera parte del adarme55 y octava del castellano, la cual se divide en 12 granos y equivale a 596 mg aproximadamente.
- 55 Adarme: Peso que tiene 3 tomines y equivale a 179 cg aproximadamente.
- 56 Onza: Peso que consta de 16 adarmes y equivale a 28,7 g. Es una de las 16 partes iguales del peso de la libra, y la del marco de la plata se divide en 8 ochavas.
- 57 Octava parte del marco de la plata, equivalente a 75 granos, o sea 359 cg.: Octava parte del marco de la plata, equivalente a 75 granos, o sea 359 cg.
- 58 Blandón: Hacha de cera de un pabilo. // Candelero grande en que se ponen estas hachas.
- 59 Manifestador: Dosel o templete donde se expone el Santísimo Sacramento a la adoración de los fieles.
- 60 Roleo: Voluta de capitel.
- 61 Capitel corintio: El formado por hojas de acanto62 superpuestas, caulículos63 y volutas de ángulo.
- 62 Hojas de Acanto: Ornato hecho a imitación de las hojas de esta planta, característico del capitel del orden corintio.
- 63 Caulículo: Cada uno de los vástagos que nacen del interior de las hojas que adornan el capitel corintio, y van a enroscarse en los ángulos y medios del ábaco.
- 64 Capa pluvial: La que se ponen los ministros ordenados de la Iglesia, es decir, obispos, presbíteros y diáconos, en algunos actos litúrgicos.
- 65 Medallón: Bajorrelieve de forma redonda u ovalada.
- 66 Caoba: Árbol de América, de la familia de las Meliáceas, que alcanza unos 20 m de altura, con tronco recto y grueso, hojas compuestas, flores pequeñas y blancas en panoja colgante y fruto capsular, leñoso, semejante a un huevo de pava, cuya madera es muy estimada. // Madera de este árbol.
- 67 Tornavoz: Sombrero del púlpito, concha del apuntador en los teatros, o cualquier otro aparato semejante dispuesto para que el sonido repercuta y se oiga mejor.
- 68 Transepto: Nave perpendicular a la principal que, en una iglesia, forma los brazos de una cruz latina.
- 69 Arbotante: Arco por tranquil70 que se apoya por su extremo inferior en un botarel71 y por el superior contrarresta el empuje de algún arco o bóveda.
- 70 Arco por tranquil: El que tiene sus arranques a distinta altura uno de otro.
- 71 Botarel: Contrafuerte. // Machón saliente en el paramento de un muro, para fortalecerlo.
- 72 Ducado: Moneda de oro que se usó en España hasta fines del siglo XVI, de valor variable.
- 73 Estribo: Macizo de fábrica, que sirve para sostener una bóveda y contrarrestar su empuje.
- 74 Pechina: Cada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forman el anillo de la cúpula con los arcos torales sobre que estriba.
- 75 Entallador: Persona que entalla. // Hacer figuras de relieve en madera, bronce, mármol, etc.
- 76 Cimborrio: Cuerpo cilíndrico que sirve de base a la cúpula y descansa inmediatamente sobre los arcos torales.
- 77 Doselete: Miembro arquitectónico voladizo, que a manera de dosel se coloca sobre las estatuas, sepulcros, etc.
-78 Bóveda de cañón: Bóveda de superficie generalmente semicilíndrica que cubre el espacio comprendido entre dos muros paralelos.
- 79 Crujía: En algunas catedrales, paso cerrado con verjas o barandillas, desde el coro al presbiterio. // Espacio comprendido entre dos muros de carga.
- 80 Enjuta: En este caso: Triángulo curvilíneo de los varios que forman el anillo de la cúpula.
- 81 Hastial: En las iglesias, cada una de las tres fachadas correspondientes a los pies y laterales del crucero.
- 82 Real de vellón: Real. // Moneda de plata, del valor de 34 maravedís83, equivalente a 25 céntimos de peseta.
- 83 Maravedí: Moneda española, efectiva unas veces y otras imaginaria, que ha tenido diferentes valores y calificativos.
- 84 Facistol: Atril grande donde se ponen el libro o libros para cantar en la iglesia. El que sirve para el coro suele tener cuatro caras para poner varios libros.
-85 Arcediano: Dignidad en las iglesias catedrales. // En lo antiguo, el primero o principal de los diáconos. // Juez ordinario que ejercía jurisdicción delegada de la episcopal en determinado territorio, y que más tarde pasó a formar parte del cabildo catedral.
- 86 Vía Sacra: Se llama Vía Sacra al pasillo que unía el Coro con el Altar Mayor

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS: Córdoba cuenta con un aeropuerto, situado a 6 kilómetros de la ciudad, para el tráfico nacional e internacional en el que pueden operar aeronaves de hasta 80 plazas.
TREN: La ciudad está situada en medio de la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla, contando con varios viajes en ambos sentidos a lo largo del día. Además, tiene comunicación con Málaga, Cádiz y Huelva. En el Sur de la provincia, hay otra línea de ferrocarril que la une con Jaén y Linares.
METRO:
AUTOBÚS: De la Estación Sur de Madrid salen varios viajes diarios con destino Córdoba y al igual en sentido contrario.
COCHE: La atraviesan la carretera radial IV que une Madrid con Cádiz y la carretera Nacional que une Badajoz con Granada. Además hay otras carreteras nacionales que permiten su comunicación con Málaga y la Costa del Sol al Sur, con Jaén al Este y con Puertollano y Ciudad Real al Norte.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- María Dolores Baena Alcántara: "Guía de la Mezquita - Catedral de Córdoba"; Ediciones El Almendro; ISBN: 84-8005-092-6; Depósito Legal: MA-1084/2006.
- Miguel Sobrino: "Catedrales"; Editorial La Esfera de los Libros, S.L.; ISBN: 978-84-9734-868-3; Depósito Legal: M.41.118-2010.
- Miguel Salcedo Hierro: "La Mezquita, Catedral de Córdoba: Templo universal, cumbre de arte, vivero de historias y leyendas". Obra Social y Cultural de Cajasur, 2000; ISBN: 84-7959-340-7; Depósito Legal: CO 601-2000.
- Manuel Nieto Cumplido: "La Catedral de Córdoba"; Obra Social y Cultural de Cajasur, 1998; ISBN: 84-7959-241-9; Depósito Legal: CO 975-1998. - María de los Ángeles Jordano Barbudo: Tesis Doctoral "Arquitectura medieval cristiana de Córdoba". Universidad Complutense de Madrid. Año 1992.
- Jesús Rivas Carmona (coord.): "Estudios de platería, San Eloy 2006"; Murcia: Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2006; ISBN: 84-8371-642-9; Depósito Legal: MU-2033-2006. - Pascual Madoz: "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico (Córdoba)"; AMBITO EDICIONES, S.A.; ISBN: 84-86074-86-2; Depósito Legal: VA.316-1987.
- Web oficial de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba
- Centro Virtual Cervantes - Mezquita de Córdoba
- Artencórdoba
- DRAE
- El Mundo - Diccionarios

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