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una Ventana desde Madrid

Museos de Madrid

Museo del Romanticismo

Por Lourdes Morales Farfán


Museo del Romanticismo

Los amantes de la belleza y los ideales tienen una cita en el corazón de Madrid, donde podemos encontrar, en una de sus calles, el Museo del Romanticismo. Su creación, bajo la denominación de "Museo Romántico", se la debemos a Benigno Vega-Inclán y Flaquer (1858-1942)1, II Marqués de la Vega-Inclán, quien, en 1921, donó al Estado una importante colección particular de cuadros, muebles y diversos objetos después de haberlos presentado en una exposición de la Sociedad de Amigos del Arte. Estos fondos se instalaron en el edificio actual, del que hablaremos más adelante, desde el principio, inaugurándose el museo en 1924 con la colección del fundador y con otras donaciones de distintas personalidades de la época, como el Marqués de Cerralbo. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), el poeta Rafael Alberti fue nombrado director del museo.

A lo largo de los años, la colección ha ido creciendo gracias a diversas donaciones, adquisiciones y depósitos de otras entidades, consiguiendo así que la institución pueda dar a sus visitantes una visión general de lo que fue el Romanticismo2 en España.

Localización: Calle San Mateo, 13.


Entrada al Museo del Romanticismo

La historia del edificio comienza el 11 de noviembre de 1776, cuando el arquitecto Manuel Rodríguez presenta en el Ayuntamiento de Madrid la petición de licencia para levantar un palacio en un terreno cuyo propietario era el Marqués de Matallana, en la Calle San Mateo. Este palacio fue construido en estilo neoclásico, contando en el exterior con dos sobrias fachadas simétricas mientras que el interior se distribuía en torno a tres patios, lo que permitía la entrada de luz. En el siglo XIX, los Condes de la Puebla del Maestre adquieren el palacio y le añaden algunos ornamentos, como el escudo nobiliario familiar sobre el balcón central. El 21 de junio de 1921, el Marqués de la Vega-Inclán instala en él la Comisaría Regia de Turismo3 y en 1927, el Estado se hace con el edificio y lo convierte en sede del "Museo Romántico", inaugurado tres años antes.


Jardín del Museo del Romanticismo

Desde entonces y hasta ahora, el palacio ha sufrido varias rehabilitaciones. Así, en 1944, se restauraron, entre otros elementos, la fachada, la escalera y el pequeño jardín que vemos en la fotografía. En 1996, se arreglaron los espacios bajo cubierta y la planta baja. La última intervención, dirigida por el arquitecto Ginés Sánchez Hevia, tuvo lugar entre 2001 y 2009, momento en que reabrió bajo la nueva denominación de Museo del Romanticismo. En la actualidad, asistiremos a la visita de una casa-museo en la que iremos descubriendo y conociendo el período artístico y social del Romanticismo, que en España se dio entre los años 1833 y 1868, en pleno reinado de Isabel II, así como los aspectos de la vida cotidiana de aquella época. A través de las diferentes salas, haremos dos tipos de recorrido: uno temático, haciendo hincapié en el momento histórico y político, y otro ambiental, desde el punto de vista artístico y cotidiano.


Museo del Romanticismo, Escalera de acceso a la planta noble

Nada más entrar, en el zaguán, veremos la Escalera que nos da acceso a la planta noble del palacio, en la que hay una tribuna central desde la que, antaño, se podía ver a los músicos que tocaban en los bailes de gala. La vivienda era un mundo aparte en el que sólo entraba una parte selecta y en el que se hacían realidad los deseos de poder. En su interior, todo el mobiliario y la decoración se disponían de forma densa, lo cual podría verse hoy como una metáfora de ese mundo cerrado y abierto sólo a unos cuantos elegidos. En los dos laterales, hay colgados dos cuadros, obra del gaditano Ángel María Cortellini, que bien pueden representar a los nuevos protagonistas de la sociedad: la burguesía, la clase acomodada y adinerada que comienza a mostrar sus ansías de imitar a la nobleza y de igualarla en su escalafón social; para ello, no dudará en encargar sus propios retratos, adquirir obras de arte para decorar sus palacios y refinar sus gustos.


Museo del Romanticismo, Sala I, El Vestíbulo

La primera sala que nos acoge es el Vestíbulo, lugar de recibimiento que da paso a la zona noble del palacio. En esta habitación, ya se pueden observar algunos de los cambios decorativos que han tenido lugar en las casas de esta época, como por ejemplo, la mayor concentración de objetos, el efecto de "ablandamiento" producido por el almohadillado de los muebles, el gran uso de elementos textiles y un eclecticismo que mezcla tendencias antiguas con estilos extranjeros y de muy diversos tipos. Veremos también cómo aquí la decoración es sobria y con objetos propios del Romanticismo, como las sillerías, relojes de péndulo, etc. Objetos que forman parte del lugar para el tiempo de ocio en que se habían convertido las casas y del ritual a la hora de las visitas.

En cuanto al apartado temático, conoceremos los problemas que giraban en torno al derecho de sucesión al trono de la reina Isabel II, que contaba con sólo tres años de edad cuando falleció su padre, el rey Fernando VII, por lo que se encargó de la regencia su madre, la reina María Cristina. Para que esto fuera posible, tuvo que suprimir previamente la Ley Sálica4, lo cual dio pie a las guerras carlistas ya que el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, se creía más legitimado para ocupar el trono.


Museo del Romanticismo, Sala II, La Antecámara

Continuaremos nuestro recorrido por la Antecámara5, "espejo de la casa", tal y como describen en el museo, en el que debe quedar reflejado, y transmitir por tanto al visitante, la situación social y económica del dueño. El magnífico techo pintado procede originalmente del Casino de la Reina, palacete construido en unos terrenos en la Ronda de Toledo que la Villa de Madrid regaló a la reina Isabel de Braganza. En él, se ha simulado el pabellón de un quiosco de tipo oriental.

En el aspecto temático, la sala se centra en el momento en que Isabel II cumple la mayoría de edad. Aquí destaca el gran cuadro que vemos de frente, nada más traspasar la puerta, un retrato de Isabel II obra de Charles Porion. En el lienzo, la reina, acompañada de su marido Don Francisco de Asís, aparece representada como jefa de los ejércitos pasando revista militar.

Desde aquí, pasaremos a la zona más noble del palacio, formada por el Salón de Baile y dos salones laterales, en la cual eran prioritarias las apariencias por encima de la intimidad. Prueba de ello es la suntuosidad de los muebles y la ornamentación. Además, cada sala comunica directamente con la siguiente, sin pasillos y con una disposición en hilera, o "enfilada". De este modo, se podía disfrutar de una visión continua desde un extremo al otro. Prima aquí el uso de paredes recubiertas de tela, porcelanas doradas y grandes espejos que reflejan la luz de las lámparas de araña de cristal y ofrecen una sensación de mayor amplitud y espacio.


Museo del Romanticismo, Sala III, Primer Antesalón

El primer Antesalón comunica en "enfilada", como decíamos antes, con el Salón de Baile. El techo procede, como el anterior, del Casino de la Reina y representa una Alegoría de la Noche. Los muebles son de estilo fernandino, una interpretación española del Imperio francés que llegó tardíamente a España y que se prolongó durante todo el reinado de Fernando VII. Se inspiran en el clasicismo, aunque con formas ostentosas, así como en la época grecorromana. De esta habitación, destaca el elegante diván a juego con las sillas, así como el tocador masculino de caoba6. Otra de las joyas es el piano, muestra de la importancia que tenía la música en las veladas organizadas durante el Romanticismo. Realizado en madera de palosanto y marquetería, fue galardonado con la medalla de oro en la Exposición de París de 1844.

En cuanto a la temática, aquí se explican cuáles fueron los antecedentes políticos e históricos que dieron paso al Romanticismo en España, haciendo especial hincapié en la Guerra de la Independencia, en la Constitución de 1812 y en la vuelta al absolutismo de la mano de Fernando VII.


Museo del Romanticismo, Sala IV, El Salón de Baile

Atravesamos el Antesalón y llegamos al Salón de Baile, una de las salas más bellas del museo. En la casa, solía ser la estancia más espaciosa y de mayor lujo y ostentación ya que su uso era completamente social. Grandes espejos, oro, seda, dos lámparas de araña fernandina... relucen en la sala por sí solos. Alzamos la vista y vemos el maravilloso techo, procedente del ya mencionado Casino de la Reina, en el que se representa una Alegoría de la Aurora. La sillería, anteriormente propiedad del que fuera ministro Don Antonio Fabié, es de estilo isabelino7 realizada en caoba. En las consolas, mesitas y en la repisa que hay sobre la chimenea, se organizan los pequeños objetos ornamentales como son las porcelanas, cajas de música y relojes, entre otros, siendo todos ellos parte de la "memoria" familiar.

Pero la gran protagonista del Salón de Baile es la música. El arpa, firmada por Sebastián Erard, es típica del Romanticismo y en ella vemos motivos neogóticos. El piano está decorado con el escudo real en la tapa, lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta que fue construido expresamente para la reina Isabel II por la casa Pleyel de París. Por último, el pianoforte8 es de origen inglés y anticipa lo que más adelante sería el piano vertical.

En lo que respecta a la temática, vemos en las paredes un género de pintura que tuvo gran auge en este período: el retrato. Los retratos femeninos muestran a mujeres distinguidas socialmente, ya sea por el origen de su familia o por su matrimonio. En cambio, cuando los protagonistas son los hombres, se les suele representar ejerciendo alguna tarea de índole intelectual o dispuestos a salir de casa, lo que refleja su naturaleza pública. En cuanto al retrato familiar, lo importante es mostrar los lazos afectivos que unen a cada miembro de dicha familia, mientras que en los retratos de la realeza prima dejar patente la continuidad dinástica con la utilización de símbolos como la corona o el cetro.


Museo del Romanticismo, Sala V, Segundo Antesalón

Tras salir del Salón de Baile, accederemos al segundo Antesalón, decorado con el fin de crear un ambiente propio para las reuniones sociales más informales, así como para las tertulias. A medida que va calando la idea de la comodidad y el confort, el interior de las casas va adaptándose a ello, cambiando su disposición y haciéndose más atractivo. Los muebles, que antes no se podían mover, son sustituidos por otros de menos peso. Un ejemplo son las denominadas "sillas volantes", situadas junto a las paredes de la estancia y que se podían trasladar de un lado al otro de la sala dependiendo del momento. Las que vemos aquí son de caoba y pertenecían al poeta y escritor Juan Ramón Jiménez. También hay otros muebles que se agrupan de manera informal en torno a una mesa de juego, lo cual da pie a impulsar las conversaciones más íntimas. El piano que vemos en uno de los laterales fue firmado en 1827 por el madrileño José Colmenarejo.

En el aspecto temático, este Antesalón está dedicado a los sucesos políticos, así como a las guerras carlistas y a la Guerra de África. En la pared que vemos de frente, nada más entrar a la habitación, tenemos el retrato ecuestre del General Prim, quien encabezó la sublevación conocida como la "Gloriosa" que, en 1868, acabó con el reinado de Isabel II. Se trata de una magnífica obra de Antonio María Esquivel.


Museo del Romanticismo, Sala VI, Sala de los Costumbristas Andaluces

Al llegar a la primera Sala de los Costumbristas Andaluces, abandonamos la parte más noble y representativa de la casa y entramos ahora en un espacio más íntimo, más familiar, aquel donde sólo entraban las visitas de más confianza. El sector de la sociedad aquí representado es de una posición social inferior a la vista anteriormente, desapareciendo la ostentación de la nueva burguesía. La decoración aquí es menos formal, representándose de manera más sencilla el estilo Imperio9 influenciado por el estilo inglés Sheraton10. Es el momento en que las exposiciones industriales ayudan a difundir el mueble en serie, destacando las "Sillas de Vitoria"11.

En las salas de la VI a la VIII, la temática que se trata es el Costumbrismo14, orientado éste al consumidor extranjero que buscaba los tópicos nacionales o a la burguesía del país que intentaba apartarse de la realidad social, idealizándola para ello. En lo que respecta a la pintura, la Escuela Andaluza, influenciada por Murillo, ofrece una idílica imagen de los sectores más humildes de la población. Al estar muy valorados los diferentes tipos de trajes regionales de España y dada la abundancia de éstos, son repetidamente utilizados, al igual que escenas de tabernas y mesones.


Museo del Romanticismo, Sala VII, Sala de los Costumbristas Andaluces

En la segunda Sala de los Costumbristas Andaluces, continuamos con el mismo tema anterior. Veremos un juego de sillón y sillería de enea, además de dos vitrinas con una gran colección de estatuillas de barro realizadas en Granada, Málaga y Murcia que representan gentes populares.

Desde el punto de vista temático, el costumbrismo andaluz se representa, por un lado, por bandoleros y contrabandistas, y por otro, por toreros y picadores, constituyéndose de este modo una serie de personajes típicos de esta época. De entre todos los toreros, se podría destacar como el más romántico a Francisco Montes "Paquiro", que en 1836 fue el precursor en escribir una de las primeras normas del arte taurino.


Museo del Romanticismo, Sala VIII, Sala de los Costumbristas Madrileños

En la Saleta15 de los Costumbristas Madrileños, tenemos objetos de este otro costumbrismo, el de la "veta brava" como lo han denominado algunos autores, que, a diferencia del de la romántica escuela andaluza, es menos amable, más rudo. Destacan los pintores Leonardo Alenza (1807-1845), Eugenio Lucas y Padilla (1817-1870) y Francisco Lameyer (1825-1877). Los artistas de la escuela romántica madrileña fueron bastante criticados por la importancia que daban a la imaginación, algo que los más academicistas16 consideraban propio de pintores de segunda, así como por el uso de trazos más toscos, como de bocetos17.

La temática más utilizada era la que trataba de los bandidos, la Inquisición, los matrimonios desiguales y algunas conductas animalizadas del hombre como el Mono Ermitaño. Además de estos temas, tenemos algunas imágenes de las calles de Madrid en donde se ve reflejado lo anodino y pobre de la vida de alguno de sus habitantes. Además, todo ello está influenciado por el magnífico pintor Francisco de Goya en su etapa más comprometida con la sociedad, período en el que nos mostraba un mundo al revés y las conductas absurdas de los seres humanos.


Museo del Romanticismo, Sala IX, La Salita

A mediados de siglo, se empezó a utilizar la expresión "cuarto de estar" para referirse a un tipo de una o varias habitaciones donde se reunía la familia de una manera más informal y dentro de un ambiente más sosegado. En la Salita, junto a unas preciosas cortinas de seda azul, tenemos dos vitrinas donde se guarda una colección de abanicos y un poco frecuente conjunto de litofanías: placas de porcelana que tienen dibujados temas pictóricos que, cuando se ven a través de la luz, se destacan en claroscuro.

En el aspecto temático, la pintura se basa en paisajes y motivos arquitectónicos. Como pintor paisajista, destacó en España Genaro Pérez Villaamil (1807-1854). Obra suya es la afamada publicación "España Artística y Monumental", patrocinada por Gaspar de Remisa. Cabe decir que también se utilizó como pintura paisajista las obras públicas de los monarcas españoles, pudiendo considerarse estas obras como pioneras de la propaganda política.


Museo del Romanticismo, Sala X, El pasillo. Estuche de viaje de Fernando VII y diversos complementos

En el Pasillo, encontramos algunos objetos relacionados con el aseo y la higiene íntima de los caballeros. El hoy imprescindible cuarto de baño era algo inusual entonces y que no despertó ningún especial interés en la burguesía. El aseo consistía básicamente en lavarse mediante una jofaina18, situada en cualquier parte de la casa, y en orinales que se sacaban tras haberse retirado las señoras.

A nuestra izquierda, tenemos el estuche de viaje de Fernando VII, junto a un pequeño tocador y diversos complementos para la higiene del caballero de entonces. Museo del Romanticismo, Sala X, El pasillo. Estuche de viaje de Fernando VII y diversos complementos A la derecha, vemos el retrete del mismo soberano, que se instaló en una pequeña habitación de lo que hoy es el Museo del Prado, en concreto en la sala 39, donde hoy se exponen obras de Goya.

El tema sigue siendo el paisaje, en particular las ruinas de los monumentos del medievo. En ellas, podemos recordar cómo existió una sociedad profundamente espiritual, hoy ya fenecida, lo cual nos puede ayudar a no olvidar y tener presente nuestra propia mortalidad.


Museo del Romanticismo, Sala XI, El Comedor

Durante el período isabelino, el Comedor se destaca como una nueva dependencia de la casa, utilizado sobre todo para las cenas y para las reuniones familiares en las que predominaba la etiqueta. Las demás comidas se tomaban en salas más reducidas llamadas "habitaciones de desayuno", haciéndose la sobremesa en otra dependencia, sobre todo en el gabinete19.

El techo proviene del ya mencionado anteriormente Casino de la Reina y la mesa es la misma donde cenó el Consejo de la Sociedad de Naciones y el general Primo de Rivera en una cena ofrecida por este último. Los rituales y costumbres en la mesa solían seguir modelos extranjeros, en especial franceses.

El tema de la habitación es el bodegón20, frecuente en los comedores burgueses. El cuadro que tenemos sobre el espejo es uno de los más representativos del Romanticismo español en el que tenemos representada la intimidad de la familia y la vida privada de ésta en la burguesía de entonces. Se trata del realizado por el pintor Joaquín Espalter y Rull a la familia de Don Jorge Flaquer, antepasados del fundador del museo.


Museo del Romanticismo, Sala XII, El Anteoratorio

El Anteoratorio es una antecámara que hace las veces de un pequeño salón. El mobiliario se compone de un austero diván a juego con la sillería y, en el centro, un velador21 circular realizado en estilo gótico conforme a la moda medieval de la época. El cuadro que se ve al fondo, en el Oratorio, es de Goya.

El tema de esta sala es la pintura religiosa y es aquí, junto al Oratorio, donde se concentra casi toda la pintura de esta temática del museo. Dentro de ella, se distinguen dos modos: uno puede ser el de Murillo, o algunos otros más tenebristas que, influenciados por la pintura barroca del siglo XVII, presentan grandes contrastes de luminosidad; el otro modo está basado en la observación de la realidad de aquella época que, con una óptica costumbrista, nos presenta todo lo que se consideraba más genuinamente español en los comportamientos del pueblo.


Museo del Romanticismo, Sala XIII, El Oratorio

El Oratorio es el original del palacio y se utilizaba para las ceremonias religiosas de carácter íntimo o para acontecimientos sociales. Fue en él donde, el 24 de abril de 1816, los Condes de la Puebla del Maestre, propietarios entonces del edificio, velaron al Marqués de Bacares, su hijo primogénito. Podemos fijarnos en la decoración típica de finales del siglo XVIII, como pueden ser la geometría del suelo o las neoclásicas molduras de escayola. El reclinatorio25 que vemos frente al altar perteneció a la reina Isabel II y está realizado en caoba.

Temáticamente, como ya mencionamos en el Anteoratorio, es esta sala la otra donde se recoge la mayor parte de la pintura religiosa de palacio. Destaca sobremanera el cuadro San Gregorio Magno, del genial pintor aragonés Francisco de Goya, propiedad del fundador del museo junto al resto de pinturas barrocas de la habitación. Además, contamos con otro tipo de pinturas que, aunque son de artistas románticos, su inspiración es barroca. Los modelos de los que parten podrían ser Francisco de Ribera y Bartolomé Esteban Murillo. Del primero, por los altos contrastes de iluminación y del segundo, por la suavidad de los colores, predominantemente cálidos23, y el tipo amable, bello y dulce que vemos en la cara de las mujeres.


Museo del Romanticismo, Sala XIV, Sala de Juego de Niños

Durante esta época, los niños pequeños compartían el dormitorio de la madre, mientras los hijos mayores dormían en otras habitaciones. El dormitorio infantil podía ser a la par la Sala de Juego de Niños y el acceso a ella debía de estar separado de tal forma que no alterara los quehaceres diarios de los adultos. Podemos ver aquí cómo el mobiliario y la decoración son menos serios, las paredes están pintadas en un alegre color amarillo y hay repartidos por la sala diversos objetos y juguetes.

Temáticamente, durante el Romanticismo, el retrato de niños alcanzó un gran éxito debido en gran parte a su coincidencia con una etapa en la que existió un mayor acercamiento hacia la infancia. En las imágenes, se reflejaban diferentes escenas de la vida diaria de los niños, como podían ser sus juegos o sus estudios. Mostraban las relaciones familiares, como por ejemplo la relación entre una madre y su hija, y también, tristemente, manifestaban la muerte del niño, un hecho por desgracia frecuente entonces dada la alta tasa de mortalidad infantil, debida a lo poco que había avanzado la medicina en comparación con hoy día. Es de suponer que, dentro de doscientos años, la opinión sobre la medicina actual será algo similar.


Museo del Romanticismo, Sala XV, El Boudoir

Nuestra siguiente parada será el Boudoir, donde daremos comienzo al recorrido por las estancias femeninas. A partir de aquí, veremos cómo la mujer convierte la casa en un lugar cómodo lleno de objetos sentimentales, un sitio íntimo apartado del terreno público. En esta sala, veremos la influencia importada de París, convirtiéndose en una estancia en la que acoger a las visitas más íntimas y en la que realizar actividades tranquilas como leer o coser. El poco orden y la aglomeración de objetos eran achacados a la tendencia femenina de ser irracionales y caprichosas. Así, se pueden ver vitrinas llenas de preciosos objetos.

En lo que se refiere a la temática, a partir de aquí se puede observar cómo empieza a formarse el ideal romántico de la mujer, como por ejemplo, la maternidad y la relación madre-hijo. También lo veremos en las pinturas, en las que aparecerá el tema del desnudo, más exclusivo en las estampas, así como algunos retratos que transmitirán la belleza, elegancia y fragilidad de las mujeres.


Museo del Romanticismo, Sala XVI, La Alcoba Femenina

Nada más entrar en la Alcoba Femenina, sentiremos que estamos en uno de los lugares más personales de la casa, ya que es la estancia donde la mujer podía llevar a cabo sus actos más íntimos alejada de ojos indiscretos, donde podía desde guardar sus recuerdos, a tener sus momentos de ocio en soledad o incluso asearse. En esta sala, veremos un mobiliario muy apropiado para estos instantes de intimidad: un escritorio portátil de sobremesa, un tocador con varios frascos y perfumes, un paje24, una mesita de noche, entre otros. Llama la atención la cama, de tipo góndola y estilo Imperio, que está cubierta con un dosel25. A su lado, hay una pequeña cuna de estilo fernandino y un reclinatorio de nogal que forma un rincón dedicado a la oración y al retiro espiritual.

En cuanto al tema de esta sala, aquí se tratan los asuntos familiares, como las relaciones entre madres e hijos o el hecho de ser una buena madre, así como el matrimonio.


Museo del Romanticismo, Sala XVII, El Gabinete de Larra

Las habitaciones de cada sexo eran tan diferentes como sus actividades. En el Gabinete de Larra, comenzamos a recorrer los espacios masculinos de la casa, en donde observaremos una decoración más severa y formal presente en el sillón fernandino, que aún conserva su tapicería original, y en las dos cómodas de cajones del primer tercio del siglo XIX, todo ello rodeando a un pequeño velador inspirado en el medievo.

Esta sala está dedicada al considerado mejor escritor y periodista romántico de España, Mariano José de Larra, también conocido por los pseudónimos de "Fígaro" o "El Pobrecito Hablador". De carácter irónico, éste no le será bastante para evitar sentir una profunda desilusión por la situación del país, un hecho que, unido a unas desafortunadas relaciones sentimentales con Dolores Armijo, le arrastrarán al suicidio.

Temáticamente, junto a varios objetos que fueron de su propiedad y que en 1924 depositaron sus herederos, tenemos la literatura, la prensa y su temprana muerte a la edad de 27 años. Y es que en la literatura del Romanticismo, la muerte y el suicidio estaban muy presentes, algo con lo que no todos estaban de acuerdo, como expresa el pintor Leonardo Alenza en sus dos cuadros "Sátira del suicidio romántico" 26, consideradas ambas como muy representativas del Romanticismo en España.


Museo del Romanticismo, Sala XVIII, La Sala de la Literatura y el Teatro

En la Sala de la Literatura y el Teatro, todos los objetos que vemos tienen una carga simbólica en lo que se refiere a las relaciones de quienes viven en la casa. También ocurre con los muebles, que dependiendo de dónde y cómo se coloquen, mostrará un mayor o menor grado de ceremonia. De este modo, apreciaremos que el mobiliario se puede dividir entre muebles femeninos y masculinos, siendo asimismo toda una metáfora social. Femenina es la cómoda que tenemos en esta estancia, de la que en su día fue dueña la poetisa romántica Carolina Coronado (1820-1911), tía del también escritor Ramón Gómez de la Serna y considerada la equivalente extremeña de otras escritoras románticas de la talla de Rosalía de Castro. Es significativo destacar que en este período, en el que escribir y leer sigue siendo algo relacionado casi exclusivamente con los hombres, comienza a cambiar en cierta medida, existiendo excepciones de mujeres dedicadas a estas actividades.

En el aspecto temático, esta sala se centra, como su propio nombre indica, en la literatura y en el teatro, algo que se nos expone a través de los retratos. Durante el Romanticismo, la amistad y las reuniones entre los artistas de diferentes ámbitos fueron habituales con el fin, entre otros, de aunar todas las artes sin barreras diferenciadoras. El escritor tiene también una sensibilidad visual, algo que veremos en algunos autores como Gustavo Adolfo Bécquer que, además de la escritura, dominará la técnica de la pintura. Además, al igual que en la literatura, en los cuadros se verán también temas como la muerte, el diablo o las doncellas.


Museo del Romanticismo, Sala XIX, El fumador

En esta época, en la que el consumo de tabaco continuaba expandiéndose y los médicos aún le asignaban ciertas propiedades beneficiosas, el Fumoir, o Fumador, se concibió como una sala conferida en la que el padre de familia pudiera retirarse a fumar y reposar. A él sólo se invitaba a las visitas de mayor confianza y su inspiración Oriental, especialmente árabe, aumentó tras la restauración realizada entre 1860 y 1870 en la Alhambra de Granada; a partir de entonces, el gabinete de inspiración árabe fue algo muy frecuente en las casas de la burguesía.

Temáticamente, vemos en la sala las grandes influencias de lo Oriental y lo exótico sobre el Romanticismo. Aquí señalamos Egipto y Marruecos, pero también España y el legado musulmán, heredado de la ocupación islámica. Los europeos, creyendo en la existencia de una irrealidad, mezcla del medievo y de la novela romántica y exótica, visitan y recorren el país en su imposible búsqueda.


Museo del Romanticismo, Sala XX, El Gabinete

Entre los espacios masculinos de la casa, tenemos el Gabinete. Éste era en realidad un salón de recibir en el que, siguiendo las pautas decorativas del momento, se juntaban muebles de diferentes estilos y usos. Como espacio dedicado a la conversación y a la celebración de veladas íntimas, en él encontramos una pieza clásica del entretenimiento de entonces: el pianoforte. Entre su mobiliario, tenemos las "sillas de arrimo"27, sin brazos; la "silla voyeuse"28, en la que el ocupante se sentaba a horcajadas frente a una partida de cartas o una velada musical; y el confidente, también conocido en España como "vis a vis", un sillón de dos plazas en sentido contrario y en el que, al sentarse, los dos ocupantes quedaban el uno frente al otro. El lacado de la sillería, de imitación Oriental, está influenciado por el tipo de mueble de las aún españolas Islas Filipinas, que se puso de moda durante el reinado de Isabel II.

Continuamos aquí la temática iniciada en las anteriores salas XVII y XVIII, en la que tratábamos sobre el artista literario. Así, veremos al artista plástico y la nueva imagen que éste tenía del mundo y del tipo de persona que era realmente digna de admiración. Al igual que la burguesía, siente la necesidad de autoretratarse y mostrar así la imagen por la que quiere ser reconocido. Comienza a surgir la idea de que la grandeza de cada persona está en sus logros hacia la sociedad y no por su pertenencia a un determinado tipo de familia.


Museo del Romanticismo, Sala XXI, El Dormitorio Masculino

El Dormitorio Masculino es, al igual que el resto de dependencias masculinas, más austero y formal que el femenino. Las paredes están decoradas con un zócalo o arrimadillo30 en pintura que imita a otros más lujosos en madera, algo visible en la cata31 realizada en la pared. Entre su mobiliario, más practico y sencillo, podemos señalar la cama de estilo Carlos IV, la cómoda tocador o lavabo que al cerrarse ocultaba su misión, otro tocador masculino para los útiles de aseo, la mesita de noche, un juego de agua y, finalmente, el psiqué o espejo basculante en madera, de cuerpo entero y con candeleros para velas.

En lo referente a la temática, es un conjunto de retratos masculinos que representan una pequeña selección del tipo de personaje que podemos encontrar en la época. De este modo, tenemos al "rebelde" romántico que, al igual que alguno artistas, convierte su vida en toda una aventura; el marino que, afrontando los peligros de los mares, se puede considerar como un canto a la libertad alejado de la esclavitud de los hábitos y las afectaciones32; aquellos otros individuos obsesionados por la moda como el lechuguino33 o el dandi34; y destacados miembros de la política o la sociedad de entonces.


Museo del Romanticismo, Sala XXII, Despacho

El Despacho, como habitación de trabajo que era, tenía que dar una imagen seria y formal como la que debía tener su ocupante. La decoración iba en concordancia con ello, como podemos observar en el sobrio papel de las paredes, de estilo inglés. El mobiliario, en cambio, combinaba la sencillez y formalidad del estilo fernandino junto a la comodidad algo lujosa del isabelino. La mesa de despacho, de caoba y en estilo fernandino, fue propiedad del Marqués de la Remisa, al que vemos retratado en el cuadro que aparece tras la mesa y en el que también aparece este mueble.

La sala sigue con la temática del anterior dormitorio masculino, continuando con una selección de admirados personajes de entonces. Aquí, junto a militares y banqueros, podemos encontrar una muestra de la sociedad de aquella época en la burguesía adinerada, en aquellos hombres con importantes puestos en la Administración del país o en intelectuales participativos de la cultura de entonces y que a veces eran también coleccionistas. El ambiente del que se rodeaban era una perfecta imagen de su importante estatus social.


Museo del Romanticismo, Sala XXIII, La Sala de Billar

Dentro de los espacios masculinos de entonces, destacaba la Sala de Billar, otra dependencia típica que se situaba cerca de los salones nobles y del comedor. El billar moderno vino a España junto a los Borbones, siendo la aristocracia quien solía participar en su juego. La mesa que observamos es obra de uno de los más afamados fabricantes de entonces, Francisco Amorós, como podemos ver en uno de sus laterales. A su derecha, tenemos la taquera para guardar los tacos35 y, delante del billar, hay una silla "voyeuse" para sentarse a horcajadas frente a la partida de billar. El resto de la sillería, de estilo isabelino y construida alrededor de 1860, presenta sus características ondulaciones y curvaturas para ofrecer una mayor confortabilidad, un nuevo concepto de gran importancia entonces.

La temática de este espacio masculino giraba entonces alrededor del retrato femenino, siendo muy abundante el número que de ellos colgaban de las paredes. Esto nos puede servir para observar los cambios que hubo a lo largo del siglo XIX en la moda en cuanto a peinados, accesorios y parte del vestuario, así como seguir la evolución en el ideal de belleza.


Museo del Romanticismo, Sala XXIV, La Estufa o Serre

La afición durante el Romanticismo por las plantas y la naturaleza en general la vemos plasmada en la Estufa, o Serre (vocablo francés). Desde la ciudad, se empieza a, en cierta medida, protestar en contra de la vida urbana de la modernidad. Así, se puso de moda esta estancia, también conocida como una especie de invernadero en el que había todo tipo de plantas, sobre todo las más exóticas ya que daban cierto prestigio a la casa de cara a los más curiosos. Se trataba de una sala privada que suponía un refugio del mundo exterior.

En cuanto a la decoración, en la vitrina que tenemos a la izquierda nada más entrar, vemos unos preciosos objetos de opalina, un tipo de vidrio translúcido de aspecto ligeramente lechoso, procedentes de la Real Fábrica de La Granja de Segovia y que son un depósito del Museo Nacional de Artes Decorativas. En la vitrina de la derecha, hay unas curiosas piezas de vajilla de cerámica estampada, una técnica originariamente inglesa que se puso de moda a lo largo de este período, que fueron realizadas en varias fábricas como las de Cartagena, Sagardelos, Pickmann, etc. También veremos algunas porcelanas orientales y pequeñas banquetas de semejanza francesa.


Museo del Romanticismo, Sala XXV, La Sala de Interactivos

Las dos últimas salas servirán para que los visitantes profundicen en cada uno de los temas que hemos ido tocando a lo largo del recorrido del museo. En la primera de ellas, la Sala de Interactivos, se puede ampliar la información sobre este período histórico, político, social y cultural, además de poder ver estampas originales de la época, consultar libros y acceder a varios juegos interactivos.


Museo del Romanticismo, Sala XXVI, El Teatrino

En la estancia del Teatrino, tendremos la oportunidad de ver una gran maqueta del palacio del museo y mirar, a través de sus ventanas, cómo era la vida diaria en algunas de las habitaciones. Normalmente, la vivienda se dividía en territorios que eran distribuidos en las diferentes plantas, mientras que éstas se comunicaban por medio de dos escaleras: por un lado, la principal unía la planta baja con la zona noble de la casa; y por otro lado, la de servicio, que se encontraba en el otro lado del patio, conectaba todas las dependencias desde el sótano hasta el desván. A la planta baja se entraba por un zaguán que tenía una enorme puerta de entrada de carruajes. También en este piso estaban algunas dependencias del servicio, como por ejemplo la cocina, los comedores para los criados, la despensa, etc.

La segunda planta era la principal, donde se disponían las salas más importantes y que se podían dividir, a su vez, en tres tipos diferentes: las habitaciones de respeto, o de recepción, que era en las que se recibía a las visitas; las habitaciones formales, donde se llevaban a cabo las reuniones de diversos tipos; y las habitaciones de o para la comodidad, cuyo fin era el uso privado de los dueños de la casa. Estas tres modalidades las hemos podido ver a lo largo de la página.

Por último, tenemos el desván, o ático, en el que estaban los dormitorios del servicio y los cuartos de planchado y costura. Era un espacio escondido del resto de personas ya que tanto los criados como sus habitaciones no debían ser vistos por los demás. Por cada miembro de la vivienda había, al menos, alrededor de diez criados que en muchas ocasiones vivían con sus respectivas familias.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


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GLOSARIO

- 1 Benigno Vega-Inclán y Flaquer: Además de dedicarse a la vida política, fue un gran defensor y divulgador de la cultura española, para lo cual realizó numerosos proyectos, desde arquitecto a restaurador, pasando por fundador de instituciones culturales y creaciones de museos. Su interés por dar a conocer el patrimonio cultural de España quedó de manifiesto cuando, en 1911, el rey Alfonso XIII crea la Comisaría Regia de Turismo; estando al frente de ella, Benigno Vega-Inclán hizo todo lo posible para fomentar el turismo en el país, para lo cual lo enfocó desde el punto de vista de "turismo cultural". Incluso creó una cadena de alojamientos de varios niveles; ejemplo de ello es el Hotel Palace, planteado por él. También se encargó de rescatar edificios históricos, evitando las reconstrucciones que falseaban las estructuras y apariencias originales; es el caso de la Alhambra o del Patio del Yeso del Alcázar de Sevilla. En cuanto a los museos, aquí en Madrid fundó el Museo Romántico, mientras que en Toledo le dedicó un museo monográfico a El Greco, por el que sentía especial interés, y en Valladolid recuperó la casa en la que vivió Cervantes.
- 2 Romanticismo: Movimiento cultural, artístico, social y político que tiene su origen en Alemania y Reino Unido a finales del siglo XVIII como ruptura con los anteriores períodos más clásicos, dándole vital importancia a los sentimientos. Su desarrollo se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XIX llegando a otros países, entre ellos España. Entre sus características principales están las siguientes: conciencia del Yo como algo autónomo e individual; exaltación del liberalismo; primacía de lo diferente frente a lo común, lo original frente a lo tradicional, lo creativo frente a las imitaciones, lo imperfecto frente a lo perfecto; el individualismo y lo subjetivo. En lo artístico, se da en todos los campos, desde la literatura a la pintura.
- 3 Comisaría Regia de Turismo: Fue creada en 1911 gracias al impulso del entonces presidente del Gobierno José Canalejas. Entre sus funciones, estaban las de promover la llegada de viajeros extranjeros y conservar el patrimonio artístico español. Al frente de esta institución estaba Benigno Vega-Inclán, II Marqués de la Vega Inclán. Durante los últimos años de existencia de la Comisaría, ya con Primo de Rivera en el Gobierno, Vega-Inclán intentó hacer comprender la importancia que tenía mejorar las infraestructuras de los transportes, así como aumentar las plazas hoteleras. Prueba de ello es que se convirtió en el impulsor de los Paradores Nacionales de Turismo, inaugurando el primero en Gredos en 1928, el mismo año en que fue cerrada la Comisaría Regia. En ese momento, Primo de Rivera decide crear el Patronato Nacional de Turismo.
- 4 Ley Sálica: La que excluía del trono de Francia a las hembras y sus descendientes. Se introdujo en España después del establecimiento de la casa de Borbón, pero fue derogada en 1830.
- 5 Antecámara: Pieza delante de la sala o salas principales de un palacio o casa grande.
- 6 Caoba: Árbol de América, de la familia de las Meliáceas, que alcanza unos 20 metros de altura, con tronco recto y grueso, hojas compuestas, flores pequeñas y blancas en panoja colgante y fruto capsular, leñoso, semejante a un huevo de pava, cuya madera es muy estimada.
- 7 Estilo Isabelino: Surge durante el reinado de Isabel II. Los muebles de esta época se caracterizan por la búsqueda de comodidad, además de por su interés decorativo, teniendo predilección por lo exótico. Se tiene interés por el historicismo y se prefiere el uso de materiales ricos, así como de tapicerías.
- 8 Pianoforte: Piano. Instrumento musical de cuerdas generalmente metálicas dispuestas dentro de una caja de resonancia, que son golpeadas por macillos accionados desde un teclado. Proviene del italiano "piano" (suave) y "forte" (fuerte), que hace referencia a sus matices musicales. Tuvo su apogeo desde finales del siglo XVIII, cuando se inventó, y a lo largo del XIX.
- 9 Estilo Imperio: Es el estilo artístico característico en la Francia de principios del siglo XIX, en tiempos del I Imperio Francés, bajo el gobierno de Napoleón Bonaparte. Se caracteriza por la solidez de sus formas y la profusión de motivos decorativos.
- 10 Estilo Sheraton: Estilo de muebles realizados básicamente entre 1790 y 1800 que se caracterizaban por tener una apariencia femenina y por el uso de exóticas maderas como el palo de rosa y el álamo. Sheraton, su diseñador, prefería concentrarse en armarios, escritorios y gabinetes a los que dotaba de mecanismos de cierre de diseño propio.
- 11 Silla de Vitoria: Las sillas de Vitoria, procedentes de esta ciudad vasca, están realizadas en madera torneada12 y los asientos están tejidos en enea13 o paja.
- 12 Tornear: Labrar y pulir un objeto en el torno.
- 13 Enea: Anea. Planta de la familia de las Tifáceas, que crece en sitios pantanosos, hasta dos metros de altura, con tallos cilíndricos y sin nudos, hojas envainadoras por la base, ensiformes, y flores en forma de espiga maciza y vellosa, de la cual la mitad inferior es femenina y masculina la superior. Sus hojas se emplean para hacer asientos de sillas, ruedos, etc.
- 14 Costumbrismo: En las obras literarias y pictóricas, atención que se presta al retrato de las costumbres típicas de un país o región.
- 15 Saleta: Pequeña habitación que antecede al despacho de una personalidad o una sala de celebraciones.
- 16 Academicistas: Aquellos que observan con rigor las reglas clásicas.
- 17 Boceto: Proyecto o apunte general previo a la ejecución de una obra artística.
- 18 Jofaina: Vasija en forma de taza, de gran diámetro y poca profundidad, que sirve principalmente para lavarse la cara y las manos.
- 19 Gabinete: Habitación más reducida que la sala, donde se recibe a las personas de confianza.
- 20 Bodegón: Composición pictórica que presenta en primer plano alimentos o flores, junto con útiles diversos.
- 21 Velador: Mesita de un solo pie, redonda por lo común.
- 22 Reclinatorio: Mueble acomodado para arrodillarse y orar.
- 23 Colores cálidos: Son el amarillo, el naranja, el rojo y algo el púrpura. Trasmiten agilidad, alegría, amistad y confianza.
- 24 Paje: Mueble formado por un espejo con pie alto y una mesilla para utensilios de tocador.
- 25 Dosel: Mueble que a cierta altura cubre o resguarda un altar, sitial, lecho, etc., adelantándose en pabellón horizontal y cayendo por detrás a modo de colgadura.
- 26 Cuadros "Sátira del Suicidio Romántico": Son una sátira, una burla del suicidio romántico. En el primero de ellos, "Sátira del suicidio romántico", el protagonista tiene la imagen del típico artista literario y bohemio que se suicida clavándose un puñal en el corazón. Al fondo, se ven otros dos suicidas, uno ahorcado y otro con un tiro en la cabeza. En el otro, "Suicidio por amor", vemos a un hombre viejo con una pistola en la garganta y apuntando hacia el cerebro mientras implora los favores de una mujer igual de vieja y fea.
- 27 Silla de arrimo: Sillas ligeras y sin brazos.
- 28 Silla voyeuse: Es una silla diseñada para sentarse a horcajadas29, mirando hacia lo que sería el respaldo en una típica silla, motivo por lo que lo tiene acolchado para facilitar así el apoyarse en él.
- 29 Horcajadas: Dicho de montar, cabalgar o sentarse: Con una pierna a cada lado de la caballería, persona o cosa sobre la que se está.
- 30 Arrimadillo: Estera o tela a modo de friso que, arrimada a la pared o clavada en ella, se pone en una habitación.
- 31 Cata: Exploración.
- 32 Afectación: Extravagancia presuntuosa en la manera de ser, de hablar, de actuar, de escribir, etc.
- 33 Lechuguino: Hombre joven que se compone mucho y sigue rigurosamente la moda.
- 34 Dandi: Proviene del inglés dandy. Es aquel hombre que se distingue por su extremada elegancia y buen tono.
- 35 Taco: Vara de madera dura, pulimentada, como de metro y medio de largo, más gruesa por un extremo que por el otro y con la cual se impelen las bolas del billar y de los trucos.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:
- Horarios y tarifas.

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS:
TREN: Estación de Recoletos, líneas C2, C7, C8 y C10.
METRO:
- Estación de Tribunal, líneas 1 y 10.
- Estación de Alonso Martínez, líneas 4, 5 y 10.
AUTOBÚS: Líneas 3, 37, 40 y 149.
COCHE:

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Museo del Romanticismo.
- Cuadernillo itinerario del Museo del Romanticismo.
- Folleto del Museo del Romanticismo.
- Museo del Romanticismo. Guía Breve.
- La propaganda del turismo en España. Primeras organizaciones. Rosa Cal. Universidad Complutense de Madrid.
"DRAE"

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