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Parques y Jardines de Madrid

El Retiro, Senda Botánica 3: "La Rosaleda y el Jardín de Vivaces"

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 28 de mayo de 2014


De entre las distintas formas en que podemos descubrir cada rincón del Jardín del Buen Retiro, una de ellas es a través de las siete sendas botánicas autoguiadas que recorren prácticamente todo el parque y que nos dan a conocer parte de las especies vegetales que en él habitan gracias a sus correspondientes paneles informativos. En este reportaje, daremos un largo paseo por la Senda Botánica 3: "La Rosaleda y el Jardín de Vivaces", que tiene su inicio y su fin en los jardines que rodean, como su nombre indica, la Rosaleda, y adentrándonos en el Jardín de Vivaces, situado en la zona Sureste del parque. Serán en total unos 1.200 metros, aproximadamente. A lo largo de nuestro recorrido, podremos encontrar árboles procedentes de lugares tan remotos y exóticos como China, o la Cordillera de los Andes, así como otros ejemplares que son más comunes en nuestro país.

  

Así pues, comenzaremos en los alrededores de la Rosaleda, diseñada en 1915 por Cecilio Rodríguez, jardinero mayor de El Retiro, ubicándola en el lugar donde había estado la estufa1 propiedad del Marqués de Salamanca y en el que se plantó una gran variedad de rosas, flor favorita de Cecilio Rodríguez. Tras las Guerra Civil Española (1936-1939), tanto la Rosaleda como la estufa quedaron destrozadas, recuperándose el lugar en 1941, momento en que se plantarían alrededor de 4.000 rosales, los cuales han ido aumentando con el paso de los años. Aquí, tendremos la oportunidad de ver los árboles más habituales de esta zona del parque, como la fotinia, el pino carrasco, o el cefalotejo.

Desde aquí, encaminaremos nuestros pasos hacia el Jardín de Vivaces, deteniéndonos por el camino para contemplar especies como el ciruelo de Pissard, un grupo bastante nutrido de encinas y una morera.

Y llegaremos al Jardín de Vivaces, también llamado Jardín de las Plantas Vivaces y Alpinas, cuya apariencia fue configurada a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y que, anteriormente, había sido utilizado como lugar para almacenar maquinaria, mantillo2 y restos de podas. Así, se creó un espacio de caminos sinuosos en el que abundan elementos naturales propios de los jardines japoneses, como las piedras, la madera y las rocas, y en el que veremos árboles poco frecuentes no sólo en El Retiro, sino también en Madrid: el arce japonés, el abedul, el naranjo de los Osage, el podocarpo, la secuoya gigante, el haya y la araucaria.

Finalmente, terminaremos el paseo por esta Senda casi donde lo comenzamos, en los jardines que rodean la Rosaleda, para ver el almez y el árbol de Júpiter.

Localización: Plaza de la Independencia, 7. 28001 MADRID.


* * *
Senda botánica del Retiro número tres, Fotinia (23) (Photinea serrulata)

Iniciamos nuestro recorrido en la Fotinia (23) (Photinea serrulata), cuyo origen lo encontramos en China y Japón. Su nombre proviene del griego y significa "reluciente", por sus hojas brillantes, como ya veremos; por su parte, la palabra "serrulata" se refiere a la forma aserrada de los bordes de estas hojas. Es común que suelan utilizarse los membrilleros como árboles en los que realizar injertos3 de otras especies, como es este caso, ya que estas fotinias fueron injertadas sobre una pequeña cepa de membrillero, por lo que la parte visible de las mismas crecieron al mismo tiempo que lo hacían las raíces de su portador. Asimismo, en primavera se suelen ver brotes de membrilleros en las partes inferiores de algunas fotinias existentes en la zona de la Rosaleda.

Se trata de un árbol que puede alcanzar una altura máxima de 10 metros, si bien lo normal es que esté en torno a los 2-4 metros. Su tronco, recto aunque con tendencia a inclinarse, se recubre con una corteza más bien lisa y de un color verde grisáceo. Sus hojas son perennes4 y de forma ovalada acabadas en punta; bastante gruesas al tacto, presentan bordes dentados y son brillantes, verdes en el haz5 y amarillentas en el envés, si bien son de color rojo intenso cuando nacen, en los meses de primavera, y cuando mueren, al finalizar el invierno. La floración se produce entre abril y mayo, y poseerá más flores cuanta más luz solar reciba; éstas son blancas y de olor desagradable, y crecen formando racimos grandes y redondeados, los cuales se llenarán de carnosas bolitas rojas cuando germinen sus frutos hacia el otoño, madurando a lo largo de estos meses y hasta el invierno.

Senda botánica del Retiro número tres, Hojas de la Fotinia (23) (Photinea serrulata)

Las fotinias suelen ser usadas como arbustos8 y como pequeños arbolitos plantados en calles y jardines de no muy grandes dimensiones. Como ya dijimos, su origen es asiático, y en el Sur de China se han utilizado sus hojas más tiernas como comida. Además, son usadas en medicina natural como remedio contra las alteraciones en riñones y para combatir el reuma. En la actualidad, se está estudiando la posibilidad de que algunos componentes de las hojas de las fotinias puedan ser útiles para eliminar células tumorales cancerígenas. En cuanto a los frutos, éstos son la base alimenticia de numerosas aves en los fríos meses de invierno; y como sus semillas no se pueden digerir, son expulsadas a través de las heces de estos mismos pájaros, favoreciendo por tanto su dispersión.

La mayor parte de fotinias de El Retiro las podemos ver en los alrededores de la Rosaleda, donde encontraremos algunos ejemplares prácticamente centenarios. Igualmente, hay más ejemplares de tamaño y edad parecidos en el Campo Grande y en los Jardines de Herrero Palacios.


Senda botánica del Retiro número tres, Pino carrasco (24) (Pinus halepensis)

Avanzamos en dirección a la Rosaleda y nos detenemos ante el Pino carrasco (24) (Pinus halepensis), la especie que menos altura posee de todos los pinos que viven nuestro país, posiblemente por desarrollarse de manera natural en suelos secos y pobres. Además de con este nombre, es también conocido como pino de Alepo, Alepensi, blanquillo, borde y carrasqueño. Es originario de la región mediterránea, distribuyéndose en las áreas limítrofes de África, Asia y Europa con este mar.

Su tamaño está en torno a los 15-20 metros de altura (aunque éste que aquí vemos ha alcanzado los 35 metros) y 5-7 metros de diámetro. La corteza de estos árboles es gris y, con la edad, va agrietándose, volviéndose entonces de un tono rojizo, además de que, según va creciendo, su base queda carente de ramas, poseyendo entonces una copa ancha y ligera de forma piramidal u oval. Sus hojas verde claras son aciculares9, finas y flexibles, y crecen agrupadas de dos en dos, e incluso de tres en tres, midiendo entre 6 y 15 centímetros, y manteniéndose en el árbol durante todo el año. Florece en plena primavera, sobre abril o mayo, dando flores monoicas10 que carecen de valor ornamental; las masculinas son ovaladas y amarillentas, y miden entre 5 y 8 centímetros, creciendo agrupadas en espigas de ese mismo tamaño aproximado; las femeninas se presentan en conos11 solitarios verdes de tonos rosáceos a violáceos. Germina en otoño y las piñas, pardas cuando nacen y grisáceas al madurar, se unen a las ramas por medio de gruesos pedúnculos21; miden entre 8 y 12 centímetros y son de color marrón claro amarillento; los piñones, oscuros y de unos 5-7 centímetros, son soltados en primavera, tres años después de nacer las piñas, permaneciendo después éstas bastante tiempo en el árbol antes de caer.

Ya comentamos antes que crece de forma natural en suelos pobres y secos, evitando así la degradación de los mismos y haciendo que estos árboles sean los más indicados para realizar reforestaciones22 en zonas prácticamente desérticas. La madera, de poca calidad, es utilizada para hacer cajas de embalar, traviesas de ferrocarriles, o como combustible; en cuanto a la resina23 producida, de ella se extraía trementina24 y pez25 para fabricar barnices y pinturas. Por su parte, las piñas del pino carrasco tienen el tamaño perfecto para las pequeñas extremidades de las ardillas, que pueden sostenerlas y manejarlas fácilmente cuando se las comen, siendo así, y junto a las del pino piñonero, el principal alimento de las ardillas rojas que habitan El Retiro.

En el parque, los pinos carrascos se encuentran en la mitad Sur, pudiendo ver grupos grandes en el Huerto del Francés, en el Jardín de los Planteles y en la zona del Palacio de Cristal. Cabe mencionar que este ejemplar está presente en el Catálogo de árboles singulares de la Comunidad de Madrid.


Senda botánica del Retiro número tres, Cefalotejo (25) (Cephalotaxus harringtonia)

Rodeamos la Rosaleda por su parte exterior hasta llegar al Cefalotejo (25) (Cephalotaxus harringtonia), especie originaria de China y Japón también conocida como Bruno chino, o Tejo de Hokkaido, y cuyo nombre científico proviene del griego "kephale", que significa "cabeza", refiriéndose con ello a que en los árboles masculinos las flores aparecen agrupadas formando ramos redondeados que quedan unidos a las hojas a través de un pedúnculo, o "cuello". Por su parte, "taxus" significa "tejo", aludiendo así al parecido que tienen las hojas de esta especie con las del cefalotejo.

Con una altura máxima de 9 metros, la corteza de estos árboles tiene un aspecto agrietado y es de color grisáceo-rojiza. Las hojas, que cubren las ramas entre abril y septiembre, crecen dispuestas en "uve" a los lados de las ramitas, siendo duras al tacto y de un brillante color verde oscuro. Las flores, que se abren entre febrero y abril, pueden ser masculinas o femeninas en función del árbol: las primeras forman ramilletes redondeados en la base de las hojas, mientras que las segundas están en la punta de las ramillas, son verdes y de ellas germinarán unos frutos similares a las aceitunas en torno a mayo, madurando éstos a lo largo del otoño y el invierno hasta el mes de diciembre.

Senda botánica del Retiro número tres, Hojas de Cefalotejo (25) (Cephalotaxus harringtonia)

De apreciado valor ornamental, los cefalotejos son bastante utilizados como árboles decorativos en jardines y parques. Las semillas son usadas en los países de origen como alimento, existiendo incluso plantaciones de cefalotejos femeninos con fines productivos. Por otro lado, sustancias de su corteza, como la harringtonina y la cefalotaxina, han sido estudiadas por sus posibles propiedades contra la leucemia.

Además de donde nos encontramos, en la parte Sur de la Rosaleda podemos ver más ejemplares de cefalotejos, tanto masculinos como femeninos.


Senda botánica del Retiro número tres, Ciruelo de Pissard (26) (Prunus cerasifera)

Avanzamos unos metros y nos detenemos ante el Ciruelo de Pissard (26) (Prunus cerasifera), conocido también por varios nombres, como ciruelo rojo, cerezo de Pissard, o ciruelo de Japón, entre otros. Este árbol procede de las zonas del Cáucaso y del Oeste de Asia, y fue introducido en Francia por Monsieur Pissard, jardinero del Sha de Persia, a finales del siglo XIX. Su bella apariencia y su facilidad para adaptarse a distintos climas hicieron que muy pronto se extendiera su uso en jardinería por toda Europa.

Con una altura que puede alcanzar los 8 metros, este árbol cuenta con un tronco de corteza lisa y una gran copa redondeada de ramas abiertas y orientación ascendente que llega a medir hasta 4 metros de diámetro. Sus hojas salen en abril y caen sobre noviembre, teniendo durante este período un llamativo color púrpura; tienen forma elíptica con el borde aserrado (si bien a veces es liso), disponiéndose de manera altera a lo largo de las ramas. Florece antes de que salgan sus hojas, acabando el invierno o a comienzos de la primavera, llenándose entonces de pequeñas flores solitarias blancas o de tonos rosados. Germina en torno a julio o agosto, dando unas drupas26 de color rojo oscuro y sabor dulce similares en su forma a las cerezas o las ciruelas.

Senda botánica del Retiro número tres, Hojas de Ciruelo de Pissard (26) (Prunus cerasifera)

Estos frutos son utilizados en la elaboración de mermeladas, mientras que las flores se usan en una de las fórmulas del llamado "sistema de remedios florales de Bach", útil para dar calma en momentos de miedo y ansiedad. En general, los ciruelos de Pissard están presentes en un buen número de jardines de todo el mundo debido al contraste que el color de sus hojas produce con respecto al verde del resto de plantas.

En El Retiro, hay varios ejemplares en la zona del Campo Grande, así como en la parte Sur del parque, en los Jardines de Cecilio Rodríguez y en los jardines que están al Norte del Parterre.


Senda botánica del Retiro número tres, Encina (27) (Quercus ilex)

Continuamos nuestra subida y llegaremos hasta el siguiente punto: la Encina (27) (Quercus ilex), proveniente de la región mediterránea y también conocida popularmente como carrasca. Cuando se crea el Jardín del Buen Retiro, se hace sobre unos terrenos ya cultivados y de monte en los cuales aún sobrevivían algunas encinas de las tantas que poblaron los alrededores de Madrid tiempo atrás. Es por esto que se cree que las encinas ante las que nos encontramos aquí podrían descender de aquellas otras. Sin embargo, lo más probable es que las actuales hubieran sido plantadas, ya en el siglo XX, en el momento en que se ajardinó esta zona de El Retiro.

Las encinas, como podemos ver, son árboles de hoja perenne muy robustos, con troncos firmes y gruesos de corteza negra en los ejemplares jóvenes y gris claro en los más longevos, en la que se aprecian finas grietas; su altura media está en los 8-12 metros, aproximadamente, si bien algunos ejemplares pueden alcanzar los 30 metros. La copa, de forma redondeada, está compuesta por pequeñas y duras hojas ovaladas con bordes raras veces dentados y de color verde oscuro en el haz y más claro en el envés, donde se encuentran recubiertas por una fina capa de pelillos que disminuye su transpiración. Las flores aparecen en primavera, entre abril y junio, pudiendo ser de dos sexos: femeninas, que se presentan solitarias, y masculinas, que se agrupan formando racimos colgantes de color amarillo. El fruto, la bellota, germina en junio, madurando en las encinas hasta diciembre.

Los orígenes de estos árboles los podemos encontrar en los pueblos celtibéricos30 que habitaron la Península Ibérica antes que las poblaciones romanas, siendo entonces para ellos una planta sagrada. Desde entonces, las encinas han estado notablemente vinculadas a nuestra cultura ya que su presencia y abundancia en nuestras tierras ha sido amplia a lo largo de los siglos; tanto es así que se trata de la especie que mayor superficie ocupa en la Península, estando presente en todas las comunidades autónomas de España, salvo en las Islas Canarias. Su madera se usa como leña y para hacer carbón vegetal, así como en ebanistería y en la fabricación de parquet para el suelo, mientras que las bellotas sirven de alimento tanto para el consumo humano como para el ganado.

En el parque, podemos encontrar encinas dispersas por toda su superficie, pero hay tres zonas en las que se agrupan de manera más concentrada: el lugar en el que nos encontramos antes de llegar al Jardín de Vivaces, detrás del edificio del Instituto Meteorológico y al Nordeste del Monumento a Alfonso XII.


Senda botánica del Retiro número tres, Morera (28) (Morus alba)

Seguimos adelante hasta llegar a la Morera (28) (Morus alba), o morera blanca, cuyo origen lo encontramos en Asia Occidental, aunque hace siglos fue introducida y posteriormente cultivada en amplias zonas. Su nombre genérico, "Morus", proviene del latín, que deriva asimismo del término griego "Morón" y éste, a su vez, viene del celta "Mor", que significa "negro", aludiendo posiblemente al color oscuro de los frutos. El término específico "alba" quiere decir "blanco" y hace referencia al color de los frutos de esta especie en concreto.

Las moreras son árboles que pueden llegar a medir en torno a los 10 metros de altura, alcanzando en ocasiones hasta los 20 metros. De gran longevidad, viven sobre 120-150 años. Sus hojas suelen brotar en primavera, alrededor del mes de abril, y caen en otoño, aproximadamente en noviembre, siendo éstas diferentes entre sí en función de la edad de los árboles o de la antigüedad de las ramas en las que salen. Así, las hojas de los ejemplares jóvenes y los brotes nuevos se parecen a las de la higuera y son lobuladas, mientras que las de los árboles más longevos y las de las ramas viejas tienen forma de corazón, carecen de lóbulos, tienen el borde ligeramente aserrado y son de un brillante color verde. Florece en mayo, dando pequeñas flores masculinas y femeninas, agrupándose las segundas en frondosas espigas. También en torno a mayo se produce la germinación, momento en que cada una de esas flores se convierte en uno de los granos que forman el fruto, la mora, siendo en realidad una infrutescencia31 de varios frutos de pequeño tamaño unidos entre sí.

Las hojas de las moreras constituyen el alimento principal de los gusanos de seda, su único sustento durante unos 30 días desde que salen de los huevos, período tras el cual aumentará hasta 10.000 veces su tamaño. Según podemos leer en el cartel explicativo de la Senda, 30 gramos de huevos dan tantas orugas que podrían comerse nada más y nada menos que una tonelada de hojas, lo cual equivaldría a unas 15 moreras de notable tamaño. Para llevar a cabo su metamorfosis32, proceso tras el que saldrán convertidos en mariposas, estos gusanos se encierran en unos capullos que ellos mismos fabrican con la propia seda que producen. Cada uno de estos capullos contiene alrededor de 1,5 kilómetros de seda, de modo que, como leemos en el cartel, con 100 de ellos se podría hacer una corbata, por ejemplo. Desde la Antigüedad, en Occidente se tenía conocimiento de la existencia de tejidos realizados con seda; sin embargo, el secreto acerca de su fabricación permanecía en secreto por los chinos hasta el siglo VI. Será entonces, concretamente en el año 550 d. de C., cuando dos monjes nestorianos33 consigan contemplar a escondidas esta técnica y hacerse con gusanos de seda y semillas de moreras, transportando todo ello en sus báculos35 hasta Constantinopla y extendiendo así la fabricación de este tejido. En cuanto al fruto, éste es comestible y se suele utilizar para hacer zumos y mermeladas, entre otros.

En el parque, hay varias moreras en los alrededores del Palacio de Velázquez y en la Plaza de Andalucía, mientras que en los Jardines de Herrero Palacios podemos encontrar moreras de la variedad Péndula, cuyas ramas, a diferencia de las "Alba", son colgantes.


Senda botánica del Retiro número tres, Arce japonés (29) (Acer palmatum)

Nos adentramos en el Jardín de Vivaces y comenzamos nuestro recorrido por él con el Arce japonés (29) (Acer palmatum), también conocido como arce enano, o arce palmado púrpura, por el color que toma su follaje en otoño. Como su nombre indica, tiene su origen en Asia, donde crece de manera natural en bosques húmedos.

Se trata de un árbol de no demasiada altura, pues rara vez supera los 10 metros, siendo su copa de aspecto piramidal y la corteza que recubre el tronco de color gris-verdoso con estrías amarillas; las ramas jóvenes, en cambio, tienen un color rojo intenso y están cubiertas de pelo. Sus hojas perennes poseen una característica forma estrellada de 5 ó 7 puntas de bordes dentados que del verde brillante durante el buen tiempo, tornan, como mencionábamos antes, al rojo-púrpura intenso con la llegada del otoño. Las flores nacen antes que las hojas, produciéndose la floración alrededor de los meses de julio y/o agosto, y son igualmente rojas. Entre octubre y noviembre, germinan los frutos, los cuales guardan en su interior dos semillas adheridas a dos membranas en forma de alas que, unidas entre sí, crean un ángulo de 90 grados, favoreciendo así su dispersión con el viento.

En Japón, de donde es originario, el arce japonés está muy presente en la cultura de sus habitantes. Así, existe una tradición llamada Momijigari, en la que los japoneses salen a los bosques a contemplarlos cuando éstos ya se han teñido por completo de rojo. Por otro lado, la nobleza japonesa hizo de estos árboles uno de los motivos principales en los que inspirar sus obras de arte y sus poemas. Y también en otoño, se suelen usar kimonos decorados con dibujos de sus hojas.

En El Retiro, sólo hay dos ejemplares de arce japonés, siendo una especie poco frecuente de encontrar en otros jardines madrileños.


Senda botánica del Retiro número tres, Abedul (30) (Betula pendula)

A partir del arce japonés, todos los árboles de la senda que se emplazan en el Jardín de Vivaces están a pocos metros unos de otros. Nuestra siguiente parada, pues, la haremos en el Abedul (30) (Betula pendula), una especie autóctona36 originaria casi de toda Europa, el Norte de Marruecos, el Este de Asia y el Oeste de Siberia.

Se trata de árboles de gran altura, pudiendo llegar a alcanzar los 30 metros, creciendo con rapidez durante los primeros años de su vida. Su corteza es lisa y plateada, y en ella se abren unas estrías horizontales oscuras, desprendiéndose así en tiras; a medida que envejece, la parte baja del tronco se oscurece y se torna agrietada. Sus hojas, que nacen en torno abril y caen sobre octubre, son de un color verde claro y tienen forma de rombos con bordes ligera e irregularmente dentados; con la llegada del otoño y antes de que caigan, éstas adquieren un bello tono dorado. En primavera, entre abril y mayo, aparecen sus flores, que se desarrollan agrupadas en amentos37 cilíndricos que pueden medir hasta seis centímetros; de ellos, los femeninos liberan unos pequeñísimos frutos cuando se deshacen, los cuales germinan entre agosto y septiembre y cuentan con dos "alas" a los lados que facilitan su dispersión a través del viento.

En el cartel informativo de la Senda, podemos leer que el abedul fue el primer árbol que, tras el retroceso de los hielos después de las últimas glaciaciones38, se instaló en las tierras aparecidas y llenas aún de agua, arraigando en la línea fronteriza de los bosques, frente a los terrenos helados. Esto nos da una idea de la capacidad que poseen los abedules para desarrollarse en tierras degradadas, regenerándolas y ayudando a que otros árboles crezcan en ellas, tras lo cual perecen. A la madera de estos árboles le afecta bastante la humedad, así como los hongos y los insectos, de modo que no se le ha dado mucha utilidad. En Asturias, por ejemplo, sí que se usa para fabricar madreñas39, debido a que es una madera cuantiosa en esta zona de España y es muy fácil trabajarla. Por lo que respecta a su corteza, ésta es rica en betulina, un compuesto químico que la hace muy resistente, además de impermeable, motivo por el que en muchos pueblos europeos la usan para recubrir tejados, fabricar canoas, calzado y recipientes, entre otros. Por otro lado, en el Norte de Europa se produce una bebida alcohólica con la savia40 del abedul que es muy valorada en algunos países, como por ejemplo en Rusia.

En todo el parque, sólo hay dos ejemplares de abedul: uno se encuentra en la parte Norte de la Ría de Patinar, mientras que el otro es que mostramos en la fotografía, el cual está ubicado entre la vegetación del pequeño estanque que hay en esta zona del Jardín de Vivaces.


Senda botánica del Retiro número tres, Naranjo de los Osage (31) (Maclura pomifera)

Avanzando hacia la Puerta del Niño Jesús, llegamos al Naranjo de los Osage (31) (Maclura pomifera), también llamado naranjo de Luisiana, nombre dado por uno de sus lugares de procedencia: Estados Unidos, concretamente las zonas áridas de Texas y Luisiana. Asimismo, es igualmente conocido como madera de arco; la explicación la encontramos en que una de las armas más usadas por los indios Osages, cazadores y guerreros que habitaban las llanuras de Norteamérica, era el arco, el cual fabricaban con la madera de estos árboles, al que llamaron "madera de arco" ("bois d'arc"). Hoy día, sigue siendo utilizada por los arqueros profesionales.

De tronco anaranjado y con estrías, su copa tiene una gran frondosidad, estando sus ramas recorridas por espinas, motivo por el cual a veces es empleado formando setos. Las hojas, que permanecen en ellas de mayo a diciembre, aproximadamente, se distribuyen de manera alterna por las ramas y son ovaladas, de gran tamaño y de un verde brillante. Florece en plena primavera, en el mes de mayo, dando flores masculinas o femeninas; ambas son poco atractivas ornamentalmente. No ocurre lo mismo con los frutos; éstos germinan en torno a junio y maduran en el árbol hasta diciembre, llegando a medir unos 15 centímetros de diámetro y a pesar hasta un kilo; son redondos y de superficie rugosa, y cuando aún están jóvenes, son verdes, tornando a amarillos al madurar.

Senda botánica del Retiro número tres, Hojas del Naranjo de los Osage (31) (Maclura pomifera)

Además del uso que hemos indicado antes de su madera para la fabricación de arcos, también la corteza es aprovechable, pues se utiliza para hacer tintes. Los frutos desprenden un intenso olor a naranja (de ahí también su nombre), por lo que a veces se introduce en los armarios para repeler a los insectos; sin embargo, no debemos confundirlos con las naranjas comunes, pues éstos son tóxicos para el consumo humano y no se comen. En Norteamérica, los caballos son los que facilitan la dispersión de las semillas, algo que se cree que, hace miles de años, llevaban a cabo grandes animales hoy extinguidos, como por ejemplo el perezoso gigante.

En los Jardines del Buen Retiro, sólo encontramos dos naranjos de los Osage, ambos aquí, en el Jardín de Vivaces, como podemos ver en la fotografía. También es poco frecuente verlos en Madrid, si bien el Real Jardín Botánico cuenta con algunos ejemplares que merece la pena ver.


Senda botánica del Retiro número tres, Podocarpo (32) (Podocarpus neriifolius)

Desandamos nuestros pasos, pero esta vez lo haremos por el camino que discurre paralelo al anterior. Así, nos detendremos en el Podocarpo (32) (Podocarpus neriifolius), también conocido como "podocarpo de hojas de adelfa", árbol cuyo hábitat natural es muy extenso, yendo desde el Himalaya hasta China, Sureste de Asia y Nueva Guinea. Su nombre científico, "podocarpus", viene del griego "podos", que significa "pie", y "karpos", que quiere decir "fruto", y le es dado por la semejanza que tienen sus frutos con los pies humanos. Por su parte, la denominación científica "neriifolius" se refiere a la forma de las hojas, parecidas a las de las adelfas (Nerium oleander).

Estamos ante un árbol de grandes dimensiones, pues puede alcanzar una altura de unos 40 metros, si bien los que vemos en el Jardín de Vivaces son más bien arbustos de gran tamaño. El tronco posee una corteza de tono grisáceo que se va desprendiendo en tiras con el paso del tiempo, mientras que la copa, como podemos comprobar en la fotografía, está muy ramificada. Sus hojas son perennes, de forma alargada (entre 10 y 15 centímetros) y acabadas en punta, bastante gruesas al tacto y de un color verde oscuro en el haz y verde amarillento en el envés. Se trata de una especie dioica44, floreciendo, en torno a mayo y/o junio, en pies distintos las flores masculinas y las femeninas; mientras que las primeras se desarrollan agrupadas y poseen un color amarillo verdoso, las segundas son marrones y crecen solitarias. Los frutos germinan alrededor de julio, madurando en el árbol hasta febrero del año siguiente.

La madera de los podocarpos es muy apreciada por su resistencia a las termitas y al agua, por lo que se suele emplear en la fabricación de muebles. Así, en Nepal, donde la subsistencia de estos árboles está bastante amenazada, se han fijado una serie de leyes con el fin de controlar la exportación de esta madera y evitar así su extinción, estando además regulado su comercio a nivel mundial. Por otro lado, hoy día se están investigando las posibles propiedades de la nagilactona C, un componente de los podocarpos, en la lucha contra la formación de células tumorales de fibrosarcoma45 y cáncer de colon.

En todo El Retiro, el Jardín de Vivaces es el único lugar donde encontraremos podocarpos, de los cuales sólo hay apenas una decena.


Senda botánica del Retiro número tres, Secuoya gigante (33) (Sequoiadendron giganteum)

No muy lejos, tenemos la Secuoya gigante (33) (Sequoiadendron giganteum), o árbol de mamut, cuyo origen está en el Norte de California. Fue descubierta en 1831 por dos botánicos y enviada a Londres en 1853, extendiéndose ya por el resto de Europa. Son ejemplares muy longevos, pudiendo a llegar a vivir más de 2.000 años. En la actualidad, el árbol con mayor volumen del mundo es una secuoya gigante que se conoce con el nombre de "General Sherman" y que se encuentra en California; tiene 83,8 metros de alto, 11 metros de diámetro en la base y 31 metros de perímetro, y pesa unas 1.400 toneladas. Por lo que respecta a España, hay secuoyas en prácticamente todas las provincias, si bien destacan las que podemos encontrar en Segovia.

Si algo caracteriza estos árboles, como ya hemos visto, es su imponente altura, pudiendo superar en ocasiones los 100 metros cuando han madurado plenamente y teniendo un crecimiento muy rápido en los primeros años de vida. Su tronco es ligeramente acampanado y está recubierto por una corteza parda, o de color rojo oscuro, y esponjosa. Sus ramas, inclinadas hacia abajo, están cubiertas por hojas todo el año; éstas son muy pequeñas (de 3 a 8 milímetros) y puntiagudas, simulando escamas, y tienen un color verde claro. Florece en torno a marzo y/o abril, saliendo las flores al final de las ramillas cortas; de ellas, las femeninas serán las que den unas pequeñas piñas con forma de tonel. Éstas permanecen verdes en el árbol durante años, madurando las semillas aladas de su interior cada dos años y desprendiéndose del fruto cuando éste se resquebraja, para lo cual necesitan el calor de incendios, o la intervención de algunos animales, como los agujeros que en ellas hacen los escarabajos, o las ardillas.

Su madera se agrieta fácilmente, por lo que es un árbol que no se utiliza en la construcción, si bien a veces ha sido usado para la fabricación de vallas, postes, o cerillas. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, un buen número de secuoyas gigantes fueron taladas en California. Y son famosas en el Parque Nacional de Yosemite, también en dicho Estado, donde en el tronco de uno de estos árboles, el conocido como "árbol de Wawona", se abrió un túnel por el que pasaba una carretera; con una altura de 69 metros de alto y 7,9 de ancho, se derrumbó en el año 1969. En la actualidad, afortunadamente, existen reservas para la protección de esta especie.

En El Retiro, hay algo más de una decena de secuoyas gigantes, tres de las más grandes en el Jardín de Vivaces. En el resto de la Comunidad de Madrid, es posible encontrar ejemplares de estos árboles en el Real Jardín Botánico, en los Jardines del Campo del Moro, en el Parque del Oeste, en Miraflores de la Sierra y en los Jardines de Aranjuez.


Senda botánica del Retiro número tres, Tocón del Haya (34) (Fagus sylvatica)

Avanzamos y, muy cerca del estanque, nos detenemos en el lugar donde se encontraba nuestro siguiente punto de la Senda, un Haya (34) (Fagus sylvatica). Y decimos que se encontraba porque en el momento de publicar este reportaje (mayo de 2014) tan sólo podemos hallar en el lugar el tocón46 del único ejemplar que había en el Jardín de Vivaces y el cartel explicativo de la Senda, habiéndonos confirmado fuentes del Aula Ambienta "La Cabaña del Retiro" que el árbol fue talado. Aún así, y dado que, como decimos, podemos encontrar aún el cartel y el haya se ha mantenido dentro de la ruta, consideramos que debe estar incluido en el recorrido que por ella estamos haciendo en nuestro reportaje.

Así pues, estamos ante un árbol procedente del Centro y el Oeste de Europa y que, debido a su necesidad de humedad, en la Península Ibérica es común encontrarlo en su tercio Norte.

De la misma familia que los robles y los castaños, el haya es, como leemos en el cartel, el árbol caducifolio47 que, en toda Europa, es capaz de sobrevivir con menos luz, llegando incluso a los más de 300 años. Puede alcanzar los 40 metros de altura, siendo su tronco recto y de corteza lisa. Sus ramas crecen de manera centrífuga48, con las hojas paralelas al suelo, de modo que aprovechan los rayos del sol lo máximo posible y, a su vez, proporcionan una buena sombra; esto es una característica notable si queremos saber si estamos ante un haya, pues la sombra que da es tal, que es difícil encontrar plantas que, una vez cubiertos de hojas, crezcan bajo él. Estas hojas, que mantiene desde abril hasta noviembre, son ovaladas, con nervios paralelos bastante marcados, siendo más duras y pequeñas las que se encuentran en la parte exterior de la copa y disponiéndose además de forma vertical para perder así menos agua; en cuanto a las que están en la parte interna, éstas tienen un mayor tamaño y crecen de manera horizontal, de modo que aprovechan más la luz. Florece entre abril y mayo, y produce sus frutos entre septiembre y noviembre. En cuanto a esto, el haya es una especie vecera, término empleado para aquellas plantas que dan mucho fruto en un año y poco, o ninguno, en otros; de este modo, los hayucos, como se denominan sus frutos, germinan de manera copiosa cada cinco años, aproximadamente.

Las hayas son árboles que podríamos decir que están estrechamente ligados a la escritura, algo que viene de antiguo. Tal y como nos cuentan en el cartel, las primeras letras que se utilizaron para escribir lenguas germánicas49, las cuales tenían el nombre de "runas", estaban talladas en tablas, o bastones, fabricados en su mayoría con madera de haya. Y cuenta la tradición que Gutenberg tuvo la inspiración para inventar la imprenta a raíz de ver que un texto que había grabado en la corteza de un haya se marcó posteriormente en un papel que la envolvía. La madera de estos árboles es muy fácil de trabajar, por lo que es ampliamente utilizada en carpintería y ebanistería, así como para la fabricación de papel y la creación de instrumentos musicales, y también se ha usado para obtener carbón. Asimismo, de la brea hecha de la madera de haya se extraía una sustancia llamada creosota50, la cual fue usada antaño para combatir la tuberculosis y como desinfectante, y se cree que la corteza tiene propiedades para curar la fiebre. En cuanto a los hayucos, éstos son comestibles y de ellos se extraía un aceite que se utilizaba en cocina en el Norte de Europa.

Como hemos apuntado antes, en el Jardín de Vivaces sólo había un ejemplar de haya, del que hoy sólo podemos ver su tocón. En el resto del parque, podremos encontrar más árboles de esta especie en las cercanías de la ría que pasa por detrás del Bosque del Recuerdo, aunque éstos aún son ejemplares jóvenes. En la Comunidad de Madrid, cabe mencionar la localidad de Montejo de la Sierra, lugar en el que es imprescindible visitar su Hayedo.


Senda botánica del Retiro número tres, Araucaria (35) (Araucaria araucana)

A continuación nos encontramos la Araucaria (35) (Araucaria araucana), especie cuyo origen lo tenemos en el Sur de la Cordillera de los Antes (Chile y Argentina), conociéndose su existencia hace ya 200 millones de años, durante le Era Mesozoica53. La araucaria es también conocida como Araucaria chilena, Pino de Chile, Araucaria de Neuquén, o Peuhén, entre otros nombres.

Se trata de un árbol que puede alcanzar hasta 30 metros de altura, aunque en Europa es poco frecuente que sobrepase los 20 metros, y posee un tronco de forma cónica que puede llegar a medir hasta 3 metros de diámetro. Su corteza la forman una serie de placas de forma poligonal y tamaño irregular, y los colores van del rojo al gris oscuro. Conserva las hojas entre los meses de abril y octubre, siendo éstas muy puntiagudas, pegándose a las ramas y juntándose entre sí dando la sensación de que son como escamas de un color verde oscuro; es por este motivo por el que las ramas de la araucaria crecen en forma de largos cilindros, lo que le ha dado el nombre popular de cola de macaco. También recibe la denominación de pino de brazos, debido a que sus ramas se desarrollan de manera perpendicular al tronco. Estamos ante una especie que puede ser masculina o femenina, floreciendo entre abril y mayo. Tras germinar, los frutos permanecen en el árbol bastante tiempo; los conos femeninos son ovalados, crecen aislados y son verdes durante el primer año, tornando a pardos cuando maduran al año siguiente, guardando en su interior entre 80 y 200 semillas.

Estas semillas son muy apreciadas por su gran valor nutritivo, por lo que son comestibles y constituyen uno de los principales alimentos entre el pueblo indígena de los pehuenches, que habitan en los Andes de Argentina y Chile, país este último donde la araucaria ha sido declarada monumento natural, por lo que su tala está prohibida. En España, la podemos encontrar creciendo naturalmente en la costa Norte, donde es utilizada generalmente como decoración en jardines. Su madera es considerada de muy buena calidad, utilizándose para la fabricación de muebles y para pasta de papel.

En todo El Retiro, sólo existe un ejemplar de araucaria, que es el que vemos en la fotografía. Es un árbol que soporta muy bien el frío de sus países de origen; sin embargo, no consigue adaptarse al clima madrileño, por lo que a pesar de que han existido más araucarias en el parque, éstas han tenido que ser eliminadas por su mal estado.


Senda botánica del Retiro número tres, Almez (36) (Celtis australis)

Dirigimos nuestros pasos de nuevo al entorno de la Rosaleda, donde nos detendremos en el Almez (36) (Celtis australis), también llamado Almecino/a, Latonero, Lodoño, Lodón, Lidón, o Lironero, un árbol que crece de manera natural en la región mediterránea.

Su tronco, que puede alcanzar los 20 metros de alto, es prácticamente liso, teniendo su corteza un color grisáceo, y presenta una base ancha con forma como de pata de elefante que se vuelve más pronunciada según va cumpliendo años. Las hojas están presentes en las ramas entre mayo y diciembre, y son asimétricas como las de los olmos, árboles que son de la misma familia; ovaladas, de bordes dentados y acabadas en punta alargada, su haz es rugoso y de un verde intenso, mientras que el envés es más claro y está recubierto con pelitos blancos. Florece entre mayo y junio, mes éste donde también comienza a dar frutos, las llamadas almecinas, pequeñas y verdes al principio, como si de un guisante colgante se tratara, y negras en otoño, alrededor del mes de noviembre, cuando ya han madurado. No debemos confundirlo con el almez americano (Celtis occidentales), cuya corteza es más rugosa, tiene las hojas más anchas y sus frutos son pequeños y de color rojo.

En España, es un árbol cuyo porte y frondosa copa han hecho que uso principal haya sido desde el siglo XVII el ornamental, así como gracias a su resistencia y su longevidad, pues puede vivir hasta 600 años. En otoño, cuando las almecinas ya están maduras, podemos ver cómo la copa se llena de pájaros alimentándose de ellas. Son frutos también comestibles para las personas, siendo muy ricos en vitamina C, hierro y potasio, y teniendo un característico sabor dulce, por lo que con ellos se producen mermeladas y vinos dulces. Asimismo, las almecinas son usadas en medicina antes de que maduren como antihemorrágico y antidiarreico. De las semillas se puede extraer aceite, mientras que de las raíces se obtiene una sustancia que se utiliza como colorante amarillo a la hora de teñir seda. En cuanto a su madera, ésta fue usada para fabricar fustas, látigos, remos y toneles.

En el parque, podemos ver éste magnífico almez que tenemos en la fotografía. Además, encontraremos otros ejemplares repartidos por todo el parque, siendo más abundantes en la zona del Jardín de los Planteles.


Senda botánica del Retiro número tres, Árbol de Júpiter (37) (Lagerstroemia indica)

Y finalizamos nuestro recorrido por esta Senda en el Árbol de Júpiter (37) (Lagerstroemia indica). También conocido como Lila de las Indias, Lila del Sur, Espumillas, o Crespón, su origen está en China, habiendo sido introducido en Europa a mediados del siglo XVIII. Como nos indica el cartel, el nombre de árbol de Júpiter puede venir de que este planeta es visible en verano, momento en que florecen estos ejemplares. En cuanto a su nombre científico, éste le fue dado por Carlos Linneo, científico, botánico y zoólogo sueco, quien lo denominó así en honor a su amigo Magnus Lagerstrom, director de la Compañía de las Indias en Gotemburgo (Suecia); por su parte, indica hace referencia a la India, lugar en el que se había cultivado desde la Antigüedad y de donde en el siglo XVIII se creía que era su procedencia.

Se trata de un árbol con una altura media de entre 2 y 8 metros, llegando raras veces a una máxima de 15 metros. Su tronco tiene una característica forma retorcida y su corteza es lisa y con manchas más claras, "cicatrices" que dejan en ella las placas que, con el tiempo, se van desprendiendo según crece el árbol. Las hojas se mantienen entre mayo y octubre, son verde oscuras con tonalidades grisáceas y tienen forma elíptica. Como ya hemos indicado, florece en verano, concretamente entre agosto y septiembre; sus flores, rosadas y de pétalos rizados, se agrupan en ramilletes de hasta 20 centímetros, de ahí el nombre de crespón, o mirto de crespones. Germina de octubre a diciembre, dando unos pequeños frutos de color rojo escarlata cuyo olor es similar al de las manzanas.

Su uso es principalmente el ornamental en jardines de pequeño tamaño. En China, de donde proviene, las hojas y las flores son usadas como purgantes, mientras que las raíces son utilizadas en la medicina oriental contra estomatitis.

En El Retiro, hay pocos árboles de Júpiter que estén bien desarrollados, estando éstos concentrados en el lugar donde nos encontramos, los jardines que rodean la Rosaleda. También es posible contemplar algunos ejemplares más jóvenes en los alrededores del monumento al General Martínez Campos.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


* * *

GLOSARIO

- 1 Estufa: Invernáculo. // Lugar cubierto y abrigado artificialmente para defender las plantas de la acción del frío.
- 2 Mantillo: Capa superior del suelo, formada en gran parte por la descomposición de materias orgánicas. // Abono que resulta de la fermentación y putrefacción del estiércol o de la desintegración parcial de materias orgánicas que se mezclan a veces con la cal u otras sustancias.
- 3 Injerto: Parte de una planta con una o más yemas, que, aplicada al patrón, se suelda con él.
- 4 Hoja perenne: Que vive más de dos años.
- 5 Haz: Cara superior de la hoja, normalmente más brillante y lisa, y con nervadura6 menos patente que en la cara inferior o envés7.
- 6 Nervadura: Conjunto de los nervios de una hoja. // Haz fibroso que, en forma de hilo o cordoncillo, corre a lo largo de las hojas de las plantas por su envés, comúnmente sobresaliendo de su superficie.
- 7 Envés: Cara inferior de la hoja, opuesta al haz.
- 8 Arbusto: Planta perenne, de tallos leñosos y ramas desde la base, como la lila, la jara, etc.
- 9 Hoja acicular: La linear, puntiaguda y por lo común persistente.
- 10 Monoica: Dicho de una planta: Que tiene separadas las flores de cada sexo, pero en un mismo pie.
- 11 Cono: Fruto de las coníferas12.
- 12 Conífera: Se dice de los árboles y arbustos gimnospermos13 de hojas persistentes, aciculares o en forma de escamas, fruto en cono, y ramas que presentan un contorno cónico; por ejemplo, el ciprés, el pino y la sabina.
- 13 Gimnospermo: Se dice de las plantas fanerógamas cuyos carpelos14 no llegan a constituir una cavidad cerrada que contenga los óvulos, y, por tanto, las semillas quedan al descubierto; p. ej., el pino y el ciprés.
- 14 Carpelo: Hoja transformada para formar un pistilo15 o parte de un pistilo.
- 15 Pistilo: Órgano femenino vegetal, que ordinariamente ocupa el centro de la flor y consta de uno o más carpelos. En su base se encuentra el ovario16 y en su ápice el estigma17, frecuentemente sostenido por un estilo18. Su conjunto constituye el gineceo19.
- 16 Ovario: Parte inferior del pistilo, que contiene los óvulos.
- 17 Estigma: Cuerpo glanduloso, colocado en la parte superior del pistilo y que recibe el polen en el acto de la fecundación de las plantas.
- 18 Estilo: Columna pequeña, hueca o esponjosa, existente en la mayoría de las flores, que arranca del ovario y sostiene el estigma.
- 19 Gineceo: Verticilo20 floral femenino de las plantas fanerógamas, constituido por uno o más carpelos, que forman el pistilo.
- 20 Verticilo: Conjunto de tres o más ramos, hojas, flores, pétalos u otros órganos, que están en un mismo plano alrededor de un tallo.
- 21 Pedúnculo: Pezón de la hoja, flor o fruto.
- 22 Reforestar: Repoblar un terreno con plantas forestales.
- 23 Resina: Sustancia sólida o de consistencia pastosa, insoluble en el agua, soluble en el alcohol y en los aceites esenciales, y capaz de arder en contacto con el aire, obtenida naturalmente como producto que fluye de varias plantas.
- 24 Trementina: Jugo casi líquido, pegajoso, odorífero y de sabor picante, que fluye de los pinos, abetos, alerces y terebintos. Se emplea principalmente como disolvente en la industria de pinturas y barnices.
- 25 Pez: Sustancia resinosa, sólida, lustrosa, quebradiza y de color pardo amarillento, que se obtiene echando en agua fría el residuo que deja la trementina al acabar de sacarle el aguarrás.
- 26 Drupa: Fruto de mesocarpio27 carnoso y endocarpio29 leñoso y una sola semilla; por ejemplo, el melocotón y la ciruela.
- 27 Mesocarpio: Capa media de las tres que forman el pericarpio28 de los frutos; por ejemplo, la parte carnosa del melocotón.
- 28 Pericarpio: Parte exterior del fruto de las plantas, que cubre las semillas.
- 29 Endocarpio: Capa interna de las tres que forman el pericarpio de los frutos, que puede ser de consistencia leñosa, como el hueso del melocotón.
- 30 Celtibérico: Celtíbero. // Perteneciente o relativo a los celtíberos o a Celtiberia, territorio de la Hispania Tarraconense que se extendía por gran parte de las actuales provincias de Burgos, Zaragoza, Teruel, Cuenca, Guadalajara y Soria.
- 31 Infrutescencia: Fructificación formada por agrupación de varios frutillos con apariencia de unidad, por ejemplo, la del moral, la del higo, etc.
- 32 Metamorfosis: Cambio que experimentan muchos animales durante su desarrollo, y que se manifiesta no solo en la variación de forma, sino también en las funciones y en el género de vida.
- 33 Nestoriano: Partidario del nestorianismo34. // Perteneciente o relativo a esta doctrina.
- 34 Nestorianismo: Herejía del siglo V difundida por Nestorio, patriarca de Constantinopla, que profesaba la existencia de dos personas en Cristo, separando en Él la naturaleza divina de la humana.
- 35 Báculo: Palo o cayado que llevan en la mano para sostenerse quienes están débiles o viejos.
- 36 Autóctono: Que ha nacido o se ha originado en el mismo lugar donde se encuentra.
- 37 Amento: Espiga articulada por su base y compuesta de flores de un mismo sexo, como la del avellano.
- 38 Glaciación: Cada una de las grandes invasiones de hielo que en épocas remotas acontecieron en zonas muy extensas de distintos continentes.
- 39 Madreña: Almadreña. // Zueco. // Zapato de madera de una pieza.
- 40 Savia: Líquido que circula por los vasos de las plantas pteridofitas41 y fanerógamas43 y del cual toman las células las sustancias que necesitan para su nutrición.
- 41 Plantas pteridofitas: Se dice de las plantas criptógamas42 de generación alternante bien manifiesta; por ejemplo, los helechos.
- 42 Criptógama: Dicho de un vegetal o de una planta: Que carece de flores.
- 43 Plantas fanerógamas: Se dice de las plantas en que el conjunto de los órganos de la reproducción se presenta en forma de flor, que se distingue a simple vista. En la flor se efectúa la fecundación y, como consecuencia de esta, se desarrollan las semillas, que contienen los embriones de las nuevas plantas.
- 44 Dioico: Dicho de una planta: Que tiene las flores de cada sexo en pie separado. // Se dice también de estas mismas flores.
- 45 Fibrosarcoma: Tumor maligno del tejido conjuntivo fibroso.
- 46 Tocón: Parte del tronco de un árbol que queda unida a la raíz cuando lo cortan por el pie.
- 47 Caducifolio: Dicho de los árboles y de las plantas: De hoja caduca, que se les cae al empezar la estación desfavorable.
- 48 Centrífugo: Que se aleja del centro o tiende a alejar de él.
- 49 Germánico: Perteneciente o relativo a Germania o a los germanos. // Perteneciente o relativo a Alemania. // Se dice de un grupo o familia de lenguas indoeuropeas habladas por los pueblos germanos, entre las que destacan el nórdico, el gótico, el alemán, el neerlandés, el frisón y el anglosajón. // Perteneciente o relativo a este grupo o familia de lenguas.
- 50 Creosota: Líquido viscoso, de color pardo amarillento y sabor urente51 y cáustico52, que se extraía del alquitrán y servía para preservar de la putrefacción las carnes, las maderas, y para otros usos.
- 51 Urente: Que escuece, ardiente, abrasador.
- 52 Cáustico: Dicho de una cosa: Que quema y destruye los tejidos animales.
- 53 Era Mesozoica: Se dice de la era geológica que abarca desde el fin del Paleozoico hace unos 230 millones de años hasta hace unos 65 millones de años. Comprende sucesivamente los períodos triásico, jurásico y cretácico.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

- Horario de Invierno: De lunes a domingo de 06:00 a 22:00 horas.
- Horario de Verano: De lunes a domingo de 06:00 a 24:00 horas.


LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
TREN:
METRO:

- Estación de Retiro, Línea 2.
- Estación de Príncipe de Vergara, Líneas 2 y 9.
- Estación de Ibiza, Línea 9.
- Estación de Atocha, Línea 1.
- Estación de Atocha-Renfe, Línea 1.

AUTOBÚS:

- Líneas 1, 2, 9, 14, 15, 19, 20, 26, 28, 32, 51, 52, 61, 63, 74, 146, 152, 202, C.

COCHE:


Los datos de horario y comunicaciones se han tomado, en septiembre de 2013, de la información facilitada por el Ayuntamiento de Madrid y corresponden a la totalidad de los Jardines del Buen Retiro, siendo aconsejable tomar aquel medio que nos deje más cerca del punto inicial de la ruta, situado éste al Sur del Parque, junto a la Glorieta de El Ángel Caído, siendo las entradas más cercanas la Puerta de Granada y la Puerta del Ángel Caído.


BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- María del Carmen Simón Palmer: "El Retiro, Parque de Madrid"; Biblioteca Básica de Madrid; Ediciones La Librería; Madrid, 1991; ISBN: 84-87290-17-5; Depósito Legal: M.10.964-1991.
- Rosario Mariblanca: "Historia del Buen Retiro"; Ediciones La Librería; Madrid, 2008; ISBN: 978-84-9873-006-7; Depósito Legal:M-14934-2008.
- Carmen Ariza Muñoz: "Buen Retiro"; Serie Parques y Jardines de Madrid; Fundación Caja Madrid; Ediciones Doce Calles, S.L.; Primera edición: Mayo 1994; Segunda revisión ampliada y revisada: Octubre 2001; ISBN (Obra completa): 84-89471-13-4; ISBN: 84-89471-16-9; Depósito Legal: M-52.770-2001.
- María Isabel Gea Ortigas: "El Palacio del Buen Retiro (1630-1814)"; La Pequeña Biblioteca de Madrid; Ediciones La Librería; Madrid, 2009. ISBN: 978-84-9873-040-1; Depósito Legal: M-15206-2019.
- Senda Botánica de El Retiro. Ayuntamiento de Madrid.
- Plano e información descargable en PDF de la Senda Botánica de El Retiro. Ayuntamiento de Madrid.
- Aula ambiental "La Cabaña del Retiro".
- Infojardín.
- DRAE.
- Diccionario de sinónimos de Wordreference.

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