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una Ventana desde Madrid

Parques y Jardines de Madrid

El Retiro, Jardín del Parterre

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 6 de agosto de 2014


Retiro, Jardín del Parterre

Quien pasee por el Parque de El Retiro podrá observar que, entre la maraña de árboles y caminos sinuosos, asoma un lugar que nos llamará la atención por su espacio despejado y sus formas geométricas. Se trata del Jardín del Parterre, recuerdo todavía, aunque enormemente modificado, de aquellos jardines que adornaran el Palacio del Buen Retiro que en 1630 mandara construir Felipe IV. Su origen, pues, lo encontramos aquí, donde entonces se hallaba el llamado Jardín Ochavado, de estilo italiano. Éste estaba compuesto por ocho calles de arena que, hechas con una estructura de madera en la que se abrían algunos ventanales y cubiertas con membrillos, moreras y rosales que proporcionaban sombra a los paseantes, formaban una estrella y se cruzaban en una plaza central circular; una de estas calles desembocaba en el Estanque Ochavado, hoy conocido como Estanque de las Campanillas, único elemento del siglo XVII de El Retiro junto con el Estanque Grande que ha llegado a nuestros días. Al Sur, se encontraba la Ermita de San Pablo, igualmente desaparecida. Según algunas fuentes, pudo ser la primera de las ermitas en construirse en los jardines, antes del año 1633. Aunque se desconoce su autor, se cree que éste fue un arquitecto italiano. Tenía una planta cuadrada y contaba, en su parte delantera, con una plaza rectangular en la que había una fuente y un jardincillo al Este, lugar este último donde es posible que estuviera la estatua de Carlos V, obra de Leone Leoni y su hijo Pompeo Leoni, que hoy podemos ver en el Museo del Prado. También se cree que el pintor Diego Velázquez haría para ella el cuadro de San Pablo, mientras que el escultor Juan Antonio Ceroni realizaría la imagen del Santo. Como dato a destacar, se sabe que el 20 de febrero de 1640 se declaró un incendio en el cuarto del rey, trasladándose éste hasta la Ermita de San Pablo por ser el lugar más cercano al palacio. Y poco más se sabe acerca de ella, salvo que en 1745 fue habilitada como vivienda de Don Isidro Nicolás de Montufar, Intendente del Sitio del Buen Retiro.

Durante los últimos años de reinado de Felipe IV, y especialmente tras su muerte, el palacio y los Jardines del Buen Retiro entran en decadencia. Cuando el heredero, Carlos II, se casa con María Luis de Orleáns, el matrimonio se instala en el Alcázar, mientras que la madre del rey, Mariana de Austria, lo hará en el Palacio del Buen Retiro. Sin embargo, tanto éste como los jardines se encontraban en un visible estado de deterioro.

Retiro, Jardín del Parterre desde su vértice Nordeste

En el año 1700, llega a Madrid el rey Felipe IV, y con él, el gusto francés; gusto que aplicará en El Retiro, para lo cual llamará al que fuera Primer Arquitecto de su abuelo Luis XIV, Robert de Cotte, encargándole el proyecto de reforma. Éste no abandonaría París, por lo que envió a Madrid a su discípulo René Carlier. Tras varias propuestas, que por sus elevadísimos costes no se llevarían a cabo, se decide realizar una reforma que incluiría la construcción de un jardín de estilo francés, eligiendo la zona del Jardín Ochavado para ello y no dudando en destruir éste, lo que conllevó un trabajo de desmonte y nivelación del terreno que duró de 1713 a 1715. Es entonces cuando se crea el que hoy conocemos como Jardín del Parterre, con una planta basilical1 que aún podemos contemplar. El resto de la reforma, finalmente, apenas vio la luz, pues la nueva esposa del rey tras la muerte de María Luisa de Saboya, Isabel de Farnesio, dejó de manifiesto su desagrado por El Retiro, paralizándose así las obras (salvo las del Parterre) e invirtiendo en la construcción del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, un lugar más apartado de la Corte.

Durante los siguientes reinados de Fernando VI y Carlos III, muchos serán los cambios que se produzcan en El Retiro, pero poco significativos respecto al Parterre, por lo que no entraremos en particularizar tales detalles en este reportaje.

Retiro, Jardín del Parterre, cuadro del Jarrón francés

Llegará el siglo XIX y con él la Guerra de la Independencia (1808-1814), instalándose en El Retiro las tropas francesas, que tras el fin de la contienda dejarán atrás unos jardines completamente destrozados y convertidos en un verdadero erial. Al regreso del monarca Fernando VII, en 1814, se piensa en instalar en el Parterre una huerta-jardín, pero se deshecha la idea por ser demasiado el gasto que se emplearía en vigilantes para evitar los robos. Finalmente, se toma la decisión de ornamentar el lugar con arbustos de flor que irían colocados entre cuadros de boj, mientras que en las calles se plantarían castaños de Indias y otros árboles de similares características, consiguiendo así una vistosidad agradable sin un coste excesivo.

A mediados de este siglo, reinando Isabel II, comienza una restauración de los jardines de la mano del jardinero francés Francisco Viet, siendo en el Parterre donde se llevará a cabo la reforma más profunda, pues se encontraba en un estado cada vez de mayor deterioro. Será él quien construya un muro de contención de ladrillo en la cabecera circular del jardín, o ábside, por ser ésta su forma; en este muro, se adosaría una fuente central y dos laterales, de las que hablaremos más adelante. Asimismo, el Parterre se decoraría con cuatro esculturas que, colocadas entre un seto de cipreses, representaban a los reyes Sancho IV, Errigio, Enrique II y Teodoredo; éstas formaban parte del grupo de estatuas que se realizaron para ser colocadas sobre la cornisa del Palacio Real, si bien por su excesivo peso nunca llegaron a ocupar el lugar para el que se proyectaron. En la actualidad, ya no se encuentran tampoco en el Parterre, como podremos ver durante la visita.

Retiro, Jardín del Parterre, paseo central

Finalmente, el jardín quedaría presidido por el grupo escultórico de Daoiz y Velarde, obra del catalán Antonio Solá que, como contaremos en su momento en este mismo reportaje, hoy podemos ver en la madrileña Plaza del Dos de Mayo.

Será también durante este siglo XIX cuando el Parterre se convierta, al igual que otras zonas de El Retiro, en un lugar ideal para la celebración de diversas exhibiciones y exposiciones, como por ejemplo, y más concretamente en este jardín, las de Plantas, Flores y Animales.

Más adelante, en la segunda mitad del siglo XX, el Parterre sería nuevamente restaurado de la mano del arquitecto municipal Manuel Herrero Palacios, así como de José Luis Pita Romero, responsable del Parque de El Retiro. Sin cambiar el diseño, será cuando se introduzcan nuevas especies vegetales, como laureles, bajos parterres2 y aligustres3 recortados, aspecto con el que, prácticamente, ha llegado a nuestros días.

Comencemos, pues, nuestro paseo por el Jardín del Parterre.

Localización: Entrada por la Calle Alfonso XII, frente al Casón de Buen Retiro. 28014 Madrid.


* * *
Retiro, Jardín del Parterre, Puerta de Felipe IV

Varios son los monumentos, o elementos de interés, que encontramos en el espacio que conforma el Parterre, comenzando por su propio acceso en la calle Alfonso XII, frente al Casón del Buen Retiro. Se trata de la Puerta de Felipe IV, o de Mariana de Neoburgo, también conocida como del Ángel, obra de 1680 construida por Melchor de Bueras y con adornos de Pedro de Landa para servir de arco de entrada a Madrid a María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II. Diez años después, en 1690, se le añadirían una serie de esculturas: una en el arco, correspondiente a una Fortuna, obra de Pedro Mentinoves y hoy desaparecida, y una más a cada lado del mismo que representan a Marte y a Penélope. Ese mismo año será cuando haga su entrada a la ciudad Mariana de Neoburgo, segunda esposa del monarca, incluyéndose entonces una inscripción en la puerta con su nombre y el año. Cabe mencionar que algunas fuentes y autores afirman que 1690 es el año de construcción de la puerta, obviando el de 1680 como el de su origen.

Originalmente, esta puerta estaba ubicada en lo que en la actualidad es la Plaza de Cánovas del Castillo, lugar donde vemos la Fuente de Neptuno, ya que en el momento de su construcción el Jardín del Buen Retiro llegaba hasta esa zona. Más adelante, a mediados del siglo XIX y con motivo de la urbanización de parte de los terrenos del parque, serviría de portada de la Ermita de San Juan, hoy desaparecida y entonces adosada al antiguo Palacio (en su solar hoy encontramos el Palacio de Telecomunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid). Finalmente, será en 1922 cuando se traslade hasta su ubicación actual de la mano del arquitecto Luis Bellido, terminando las puertas y la verja de todo el jardín con la colaboración de José Urioste.

Retiro, Jardín del Parterre, Puerta de Felipe IV vista desde los Jardines del Parterre

Pasemos ahora a la descripción de esta entrada barroca4 de estilo churrigueresco6. Se trata, como podemos ver, de una puerta con planta en arco formada por tres huecos, siendo el central el más amplio y representativo; a su vez, las zonas intermedias entre la puerta central y las laterales están también divididas por pilares, quedando así otros tres espacios, si bien éstos son cerrados, sin acceso a modo de puerta como los anteriores.

Concentrémonos en el hueco central. Éste está formado por dos cuerpos: uno bajo, o de acceso, entre pilastras, adintelado y con molduras quebradas; y otro superior, un arco de medio punto que corona el conjunto con un tímpano7 de molduras y dos escudos con la Corona Real, uno a cada lado, siendo el de Madrid el que queda en la cara del jardín, rodeado con una guirnalda, y el de España el que da a la Calle Alfonso XII, éste último rodeado por el toisón de oro y su cordón. Es aquí, bajo el escudo de España y sobre el dintel, donde vemos una cartela9 ovalada con una guirnalda en la que reza la siguiente inscripción:



"EGRE DEHE
MARIA ANA TUISOI ACONCOR
CUIUTARCU ET COLOSOS
QUOTNUME GENIA
ERIGISELOGIA
AVE ET FAVE
1690"

Asimismo, el arco superior queda flanqueado por pedestales con florones, contando con otro más sobre la clave10, y está ornamentado con racimos frutales.


Retiro, Jardín del Parterre, Jarrones Franceses

Entramos y, tras subir unas escaleras, los primeros elementos que buscaremos serán los llamados Jarrones Franceses del Parterre (no confundir con los Jarrones Franceses nuevos, que veremos más adelante). Según algunas fuentes documentales, estos jarrones pudieron ser utilizados como adorno en el Parterre original creado durante el reinado de Felipe V; sin embargo, estas mismas fuentes se extrañan de la ubicación en la que los vemos actualmente, por lo que se baraja la posibilidad de que, con anterioridad, hayan sido usados como remate ornamental de las pilastras que cierran este jardín, e incluso que se trajeran aquí procedentes de otras zonas de El Retiro, ya que alguno de características similares se ha conservado en otras partes del parque.

En total, son cuatro jarrones de estilo rococó11, cada uno de ellos ubicado en uno de los cuatro cuarteles12 del Parterre de tal modo que, si los uniéramos con líneas imaginarias, formarían los vértices de un rectángulo. Realizados en piedra caliza, están colocados sobre pedestales que los elevan sobre el césped. En ellos, quedan representadas distintas escenas amorosas con personajes mitológicos en las que hombres y mujeres aparecen saliendo desnudos de las aguas; asimismo, las asas son sendas cabezas de carnero. Toda esta decoración se complementa con motivos vegetales.


Retiro, Jardín del Parterre, Fuentes de la Alcachofa

No nos desplazaremos demasiado ya que, en los centros de los ejes que forman los cuarteles laterales, podremos ver las Fuentes de la Alcachofa del Parterre, nombre que nos sirve para distinguirlas de la otra Fuente de la Alcachofa que existe en El Retiro. Se trata, en realidad, de dos estanques con una pequeña fuente en el centro de cada uno. Ambos existían ya antes de la reforma que llevó a cabo Francisco Viet, por lo que es probable que sean originales de la construcción del Parterre durante la época de Felipe V. Su ubicación genera los paseos de caminos simétricos y en estrella que se forman en los laterales de este jardín.

Retiro, Jardín del Parterre, surtidor de las Fuentes de la Alcachofa

Los dos estanques son idénticos, teniendo una planta en cruz con sus dos lados más largos rectos y los más cortos, en los extremos, semicirculares; construidos en granito, los ejes interiores miden aproximadamente 22 metros de largo por 10 metros de ancho. En el centro, se sitúa el surtidor (1,50 metros de alto, por 1 metro de ancho y 1 metro de fondo, aproximadamente), del que brota el agua a través de su figura principal, una alcachofa, elemento que ha dado el nombre a estas fuentes; ésta es de bronce y está colocada sobre un pedestal de piedra caliza que, a su vez, queda soportado por otro poligonal de granito.


Retiro, Jardín del Parterre, Monumento a Jacinto Benavente

Nos dirigimos ahora al elemento que preside todo el jardín: el Monumento a Jacinto Benavente, que se erige como auténtico homenaje al Teatro en la figura del escritor.

Jacinto Benavente y Martínez (Madrid, 12 de agosto de 1866 - Galapagar, Madrid, 14 de julio de 1954) fue uno de los más insignes dramaturgos que han dado las letras españolas. Hijo del médico Don Mariano Benavente, de quien hablaremos más adelante por tener en el Parterre un busto dedicado a él, comenzó a estudiar Derecho en la Universidad Central de Madrid; sin embargo, tras el fallecimiento de su padre en 1885, comienza a dar muestras de su interés por el arte dramático y la literatura en general. Así, en 1890, se une a una compañía de teatro y comienza su andadura como escritor, publicando su primera obra, "Teatro fantástico", en 1892. En 1899, funda en Madrid el Teatro Artístico, con la colaboración del también escritor Ramón María del Valle-Inclán. Enmarcado en la llamada "Generación del 98", en el año 1912 es elegido académico de número de la Real Academia de la Lengua Española, aunque no tomó posesión; más tarde, en 1947, su plaza quedaría vacante, siendo entonces nombrado académico de honor. En 1918, ocupa un escaño en el Congreso de los Diputados por el partido de Antonio Maura, dejándolo un año después. En 1920, es nombrado director del Teatro Español y en 1922, recibiría el mayor de los galardones: el Premio Nóbel de Literatura. Presidente honorario de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles entre 1947 y 1954, entre sus obras más representativas se encuentran "Los intereses creados" (1907), "La malquerida" (1913), o "Vidas cruzadas" (1929).

Retiro, Jardín del Parterre, Estatuta del Monumento a Jacinto Benavente

El conjunto escultórico ante el que nos encontramos fue inaugurado el 24 de abril de 1962. Sin embargo, el proyecto original data de 1935, momento en que se planificó una estatua de "Crispín", uno de los personajes de su obra "Los intereses creados" (de hecho se llegó a realizar, aunque nunca fue colocada). Varios fueron los intentos para retomar estos planes, pero no salieron adelante, a pesar de que incluso desde 1955 se previó abrir una suscripción popular para costear la obra. Será en febrero de 1961 cuando el escultor Victorio Macho presente un nuevo proyecto ante la comisión que se había creado para la realización de una escultura de homenaje a Benavente y que iría colocada en el Parterre, cerca del busto al padre del dramaturgo, el cual se encontraba entonces, y desde 1866, en el lugar que hoy ocupa la que estamos tratando ahora y donde antes estuvo el monumento a los héroes Daoíz y Velarde, actualmente en la madrileña Plaza del Dos de Mayo.

El monumento se encuentra ubicado sobre una base de doble escalón y rodeado de vegetación ornamental. La escultura, realizada en bronce, representa a una figura femenina de apariencia griega con aspecto hierático13 y expresión trágica que eleva los brazos hacia el cielo sosteniendo sobre su cabeza una máscara, símbolo por excelencia del Teatro, convirtiéndose, como decíamos antes, en un homenaje a este género literario y artístico. La estatua queda sostenida por un pedestal de granito de planta cuadrada en cuya cara frontal se sitúan varios elementos de bronce: por un lado, un busto de perfil de Jacinto Benavente; por otro lado, éste queda rodeado por una corona de laurel; finalmente, debajo podemos leer la inscripción "JACINTO BENAVENTE / 1866 - 1954". Los demás laterales se encuentran tallados con figuras tanto masculinas como femeninas levemente insinuadas y que representan a sus personajes literarios Crispín, el Drama y la Malquerida.


Retiro, Jardín del Parterre, Jarrones Franceses nuevos

En la parte posterior del Monumento a Jacinto Benavente, en los vértices que quedan a ambos lados de la escalinata, encontramos sendos Jarrones Franceses nuevos del Parterre, que ya mencionamos anteriormente. En total, son cuatro, dos aquí y otros dos en el mirador superior de la exedra, o del que podríamos denominar ábside del jardín si, como ya hemos apuntado, tenemos en cuenta la planta basilical del mismo.

Se trata de copias de los originales que vimos antes y complementan a aquellos a la hora de ornamentar el jardín en diversos puntos. De estilo rococó, fueron proyectados en el año 2001 para ser realizados en mármol y, de este modo, diferenciarse de los auténticos. Los cuatro tienen las mismas características, si bien los que se sitúan tras el monumento al literato están colocados sobre un pedestal. Como en los originales, las escenas que se representan son de tipo amoroso, o galante, con hombres y mujeres de carácter mitológico que salen del agua desnudos; las asas son también sendas cabezas de carnero, mientras que diferentes motivos vegetales completan la decoración.


Retiro, Jardín del Parterre, Busto al Doctor Benavente

Al mismo nivel en el que nos encontramos, pero en el lateral izquierdo del Parterre, tenemos, adosado en el muro Norte, el Busto al Doctor Benavente, escultura construida para ser colocada en el centro de este jardín, sustituyendo así el monumento de Daoíz y Velarde que aquí se encontraba y que fue trasladado a la Plaza del Dos de Mayo, donde continúa. Cuando se construyó el Monumento a Jacinto Benavente, éste fue colocado presidiendo el Parterre, siendo el busto del doctor trasladado donde se encuentra hoy y perdiendo el pedestal y la verja originales.

El busto representa al doctor Don Mariano Benavente González (Murcia, 1818 - Madrid, 1885), padre del escritor Don Jacinto Benavente y médico pediatra de profesión, que desempeñó el cargo de Secretario de la Academia Quirúrgica Matritense y que se convirtió en el primer director y decano del Hospital Infantil del Niño Jesús, fundado en 1876 por Doña María Hernández y Espinosa, Duquesa de Santoña.

Seis días después de fallecer el doctor, se reunió una comisión de amigos y compañeros suyos, reunión en la que se decidió que el encargado del proyecto para la realización del monumento fuera el escultor catalán Ramón Subirat Codorniu, obra que fue costeada gracias a los donativos obtenidos por suscripción popular. Así, el busto fue inaugurado el 28 de junio de 1886, siendo en ese momento colocado sobre un monumental pedestal hoy desaparecido. Se trataba de un doble cuerpo troncopiramidal muy decorado que contaba con una cornisa volada intermedia y que algunas fuentes atribuyen al arquitecto y escultor madrileño Arturo Mélida Alinari, quien sustituyó a Subirat en las obras; este pedestal tenía, en la parte frontal, la dedicatoria que se ha conservado y hoy podemos ver, que reza "AL DOCTOR BENAVENTE", mientras que en los laterales quedaban expuestas sendas alegorías14 a su vida y al estudio, teniendo en la parte posterior otra inscripción que, en este caso, decía "MEDICACIÓN SENCILLA, AMOR MATERNO, DEVUELVEN LA SALUD AL NIÑO ENFERMO".

El busto en sí representa, con un profundo realismo, al médico ya en una edad madura, en actitud solemne y cubierto con una toga15; en su parte trasera, podemos ver la firma "R. SUBIRAT", su autor. En cuanto al pedestal, éste es, como el desaparecido, un bloque de granito con forma troncopiramidal, si bien el actual es de líneas más sencillas que aquel, pues carece de relieves y ornamentos; en la parte delantera podemos leer la inscripción "AL DOCTOR / BENAVENTE / 1818 - 1885".


Retiro, Jardín del Parterre, Busto al Doctor Ángel Pulido

Justo al otro lado, al mismo nivel, pero en el muro Sur, está el Busto al Doctor Ángel Pulido. Si bien el monumento original fue un proyecto de 1932 del escultor catalán Miguel Blay y Fábregas, éste no fue finalmente colocado. Lo que vemos es, pues, una réplica diseñada por el artista madrileño Antonio Cruz Collado a propuesta del Ayuntamiento de Madrid y costeada por suscripción popular que fue inaugurada el 21 de octubre de 1954.

El doctor Ángel Pulido Fernández (Madrid, 1852 - ibídem, 1932) fue, además de médico, periodista y político, destacando por la campaña que, a partir de 1904, realizó con el fin de estrechar lazos entre España y las comunidades judías de Europa y el Norte de África, campaña que llegó a tener el patrocinio del rey Alfonso XIII. Ostentó el cargo de Director General de Sanidad, y fue Académico de Medicina y Presidente del Colegio de Médicos, siendo asimismo nombrado senador vitalicio en 1909. Discípulo del también médico y antropólogo Pedro González Velasco, fundador del Museo Nacional de Antropología, desarrolló gran parte de su trabajo en la lucha contra la tuberculosis y el paludismo.

En el busto, la cara del doctor aparece representada en actitud seria y solemne, situándose sobre un pedestal de factura sencilla, en cuyo frontal leemos una inscripción que dice "AL DOCTOR / ÁNGEL PULIDO / FERNÁNDEZ / 1852 - 1932". En la base, vemos un conjunto escultórico formado por una mujer sedente16 que mira hacia el busto y que sujeta con su brazo izquierdo a un niño medio desnudo, mientras que en la mano derecha sostenía, a modo de saludo al médico, una palma, hoy desaparecida, al igual que la mano izquierda del niño. A ambos lados, hay sendas columnas coronadas con sobrios jarrones carentes de decoración. Detrás, vemos un arco de ladrillo. Todo ello queda rodeado por un pequeño estanque con un surtidor cerrado realizado en piedra.


Retiro, Jardín del Parterre, Fuente de los Defines

Volvemos al lateral izquierdo y nos situaremos frente al muro del que parte el semicírculo del jardín. Aquí encontramos la Fuente de los Defines del Parterre, que forma parte de un conjunto que se completa con otra gemela, pero nueva, en el lateral derecho y la Fuente de los Tritones, o de la Concha, en el centro del ábside. Su construcción data de 1841, año de la reforma llevada a cabo por Francisco Viet.

Tanto la Fuente de los Delfines original, como la nueva, son iguales y están construidas en mármol de Carrara, quedando enmarcadas en un nicho abierto de ladrillo con forma de arco de medio punto. El frontal, de donde sale el surtidor, es una composición marina en la que dos peces, o delfines (uno de ellos, del que brota el agua por el único surtidor con que cuenta, en posición frontal), aparecen sobre una rocalla17, todo ello con motivos vegetales como ornamentación.

En cuanto al vaso18, éste mide aproximadamente 90 centímetros de alto, 1,34 metros de ancho y 95 centímetros de fondo; es de mármol y forma poligonal, con los lados izquierdo y derecho rectos y el frente curvo. Es justo ahí, en el frente, donde se concentra la decoración: un mascarón19, o cabeza de monstruo, en el centro, bajo el cual aparece una guirnalda de hojas y frutas.


Retiro, Jardín del Parterre, Fuente nueva de los Delfines

A este mismo nivel, pero en el lateral derecho, encontramos la Fuente nueva de los Delfines del Parterre. Se trata, como decíamos antes, de una fuente de idénticas características a la anterior, siendo ésta, en cambio, una réplica de otra original y contemporánea de su gemela que había colocada en este mismo lugar y desaparecida en la actualidad.

Construida también en mármol, fue aquí colocada en el año 2001.


Retiro, Jardín del Parterre, Fuente de los Tritones

Y terminamos nuestro recorrido en el centro del llamado ábside, donde encontramos la Fuente de los Tritones, también conocida como Fuente de las Conchas del Parterre, la cual forma un conjunto, como ya dijimos, con las dos Fuentes de los Delfines de los laterales. Al igual que éstas, fue construida en el año 1841 con motivo de la reforma llevada a cabo entonces por Francisco Viet.

Se trata de una fuente mural realizada en piedra y ladrillo a cuyos lados se sitúan sendas escalinatas, o rampas, con las que se consigue salvar la diferencia de altura existente entre el Parterre y el resto del parque. En total, mide aproximadamente 17 metros de longitud por 5,50 metros de altura. El frente queda organizado en tres cuerpos, siendo el central el mayor y el que acoge un gran arco situado sobre una base de granito; en éste, un relieve nos muestra tres peces (uno frontal y dos laterales) que salen de una concha y que son, a su vez, los surtidores de la fuente. En los cuerpos laterales, enmarcados entre un almohadillado20 de granito, hay dos coronas vegetales rematadas con una cesta de frutas. Este frontal queda rematado por una cornisa de piedra tras la que se sitúa una terraza, o mirador, con una barandilla de metal que tiene en ambos extremos uno de los jarrones nuevos franceses.

En cuanto al agua, ésta es depositada en un estanque semicircular con un radio22 de aproximadamente 6 metros que queda rodeado por un bordillo curvo de granito.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


* * *

GLOSARIO

- 1 Planta de basílica: Las iglesias de planta basilical tienen una nave principal rectangular separada mediante columnas de las otras naves laterales. Las de cruz latina se componen básicamente de dos naves rectangulares, una más pequeña que la otra, que se cruzan formando una cruz.
- 2 Parterre: Jardín o parte de él con césped, flores y anchos paseos.
- 3 Aligustre: Alheña: Arbusto de la familia de las Oleáceas, de unos dos metros de altura, ramoso, con hojas casi persistentes, opuestas, aovadas, lisas y lustrosas; flores pequeñas, blancas y olorosas, en racimos terminales, y por frutos bayas negras, redondas y del tamaño de un guisante.
- 4 Barroco: Se dice del estilo que en la arquitectura y en las artes plásticas se desarrolló en Europa e Iberoamérica durante los siglos XVII y XVIII, opuesto al clasicismo5 y caracterizado por la complejidad y el dinamismo de las formas, la riqueza de la ornamentación y el efectismo.
- 5 Clasicismo: Estilo literario o artístico fundado en la imitación de los modelos de la Antigüedad griega o romana.
- 6 Churriguerismo: Estilo de ornamentación recargada empleado por Churriguera, arquitecto y escultor barroco de fines del siglo XVII, y sus imitadores en la arquitectura española del siglo XVIII.
- 7 Tímpano: Espacio triangular que queda entre las dos cornisas inclinadas de un frontón8 y la horizontal de su base.
- 8 Frontón: Remate triangular de una fachada o de un pórtico. Se coloca también encima de puertas y ventanas.
- 9 Cartela: Pedazo de cartón, madera u otra materia, a modo de tarjeta, destinado para poner o escribir en él algo.
- 10 Clave: Piedra con que se cierra el arco o bóveda.
- 11 Rococó: Se dice del estilo barroco que predominó en Francia en tiempo de Luis XV.
- 12 Cuartel: Cuadro. // En los jardines, parte de tierra labrada regularmente en cuadro y adornada con varias labores de flores y hierbas.
- 13 Hierático: Dicho de un estilo o de un ademán: Que tiene o afecta solemnidad extrema, aunque sea en cosas no sagradas. // Perteneciente o relativo a las cosas sagradas o a los sacerdotes de la Antigüedad pagana.
- 14 Alegoría: Ficción en virtud de la cual un relato o una imagen representan o significan otra cosa diferente.
- 15 Toga: Vestidura talar con mangas, que usaban los romanos. // Traje de ceremonia con que se revisten magistrados, letrados y algunos docentes.
- 16 Sedente: Que está sentado.
- 17 Rocalla: Decoración disimétrica inspirada en el arte chino, que imita contornos de piedras y de conchas y caracteriza una modalidad del estilo dominante en el reinado de Luis XV de Francia en la arquitectura, la cerámica y el moblaje.
- 18 Vaso: Receptáculo o depósito natural de mayor o menor capacidad, que contiene algún líquido.
- 19 Mascarón: Cara disforme o fantástica que se usa como adorno en ciertas obras de arquitectura.
- 20 Almohadillado: Que tiene almohadillas21.
- 21 Almohadilla: Parte del sillar que sobresale de la obra, con las aristas achaflanadas o redondeadas.
- 22 Radio: Segmento lineal que une el centro del círculo con la circunferencia.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
CARRETERA:
AUTOBUS: Estaciones (paradas) de autobuses de Alfonso XII - Antonio Maura, Alfonso XII - Espalter, Alfonso XII - Puerta de Alcalá, Alfonso XII - Claudio Moyano.
METRO: Estaciones de Retiro, Atocha, Ibiza. TREN: Estación de Madríd - Atocha Cercanías.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- María del Carmen Simón Palmer: "El Retiro, Parque de Madrid"; Biblioteca Básica de Madrid; Ediciones La Librería; Madrid, 1991; ISBN: 84-87290-17-5; Depósito Legal: M.10.964-1991.
- Rosario Mariblanca: "Historia del Buen Retiro"; Ediciones La Librería; Madrid, 2008; ISBN: 978-84-9873-006-7; Depósito Legal:M-14934-2008.
- Carmen Ariza Muñoz: "Buen Retiro"; Serie Parques y Jardines de Madrid; Fundación Caja Madrid; Ediciones Doce Calles, S.L.; Primera edición: Mayo 1994; Segunda revisión ampliada y revisada: Octubre 2001; ISBN (Obra completa): 84-89471-13-4; ISBN: 84-89471-16-9; Depósito Legal: M-52.770-2001.
- María Isabel Gea Ortigas: "El Palacio del Buen Retiro (1630-1814)"; La Pequeña Biblioteca de Madrid; Ediciones La Librería; Madrid, 2009. ISBN: 978-84-9873-040-1; Depósito Legal: M-15206-2019.
- Monumentamadrid
- Memoria de Madrid
- Ficha de Jacinto Benavente en la Real Academia de la Lengua
- Ficha de Jacinto Benavente en el Congreso de los Diputados
- DRAE

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El ahuehuete del Parterre y otros árboles de interés

Además de los monumentos escultóricos que hemos visto en nuestra visita por el Parterre, el jardín también tiene algunas especies vegetales que merece la pena destacar y que están incluidos en una de las sendas botánicas autoguiadas con que cuenta el Parque de El Retiro, concretamente, la Parque El Retiro, Senda Botánica 1: "Los jardines más antiguos".

Senda botánica del Retiro número uno, Ciprés (7) (Cupressus sempervirens)

El primero de ellos, es el Ciprés (Cupressus sempervirens), que en la senda se corresponde con el número 7. De origen mediterráneo, en la actualidad es posible hallarlo en prácticamente toda España, manteniéndose, como su propio nombre científico nos indica, "siempre verde" y alcanzando más de 500 años de vida. Árbol esbelto y con una altura de que llega a los 30 metros con facilidad, los que observamos aquí en el Parterre, situados a la altura del Monumento a Jacinto Benavente, a ambos lados de la escultura, no han conservado su forma piramidal natural, sino que han sido podados para ser utilizados con un fin ornamental, uso muy extendido por lo tupidas que son sus copas. Podemos ver las características ampliadas en el artículo correspondiente que está incluido en el reportaje de la mencionada senda, o a través del siguiente enlace.

Senda botánica del Retiro número uno, Ahuehuete (8) (Taxodium mucronatum Ten)

El siguiente árbol, situado al lado del muro izquierdo de cerramiento del Parterre, cerca de una de las Fuentes de la Alcachofa ahí situada, es un Ahuehuete (Taxodium mucronatum Ten), número 8 en la senda, cuyo origen encontramos en México. Son especies muy longevas, llegando a existir en su país originario algunos ejemplares con entre 2.000 y 6.000 años de antigüedad. Lo más llamativo es las numerosas ramificaciones en que se divide su tronco, tomando así la apariencia de un candelabro. Éste que aquí encontramos es el único ejemplar de ahuehuete que hay en El Retiro, además de no haber conocimiento de que exista otro en la ciudad de Madrid, lo que lo hace aún más especial. De este modo, fue incluido en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid por el decreto 18/92 del 26 de marzo de 1992. Numerosas son las leyendas que hay en torno a este árbol, comenzando por que se cree que fue plantado durante la creación del Sitio del Buen Retiro, hacia el año 1632, lo que lo convertiría en el árbol más antiguo de Madrid; sin embargo, en la localidad madrileña de Aranjuez hay ahuehuetes datados del siglo XVIII con mayor altura y anchura que éste, por lo que el de El Retiro pudo ser plantado, en realidad, hacia el siglo XIX. Más leyendas, incluso la que atribuye que es un descendiente de un ahuehuete relacionado con Hernán Cortés, y más características se pueden encontrar en el artículo que tiene dedicado dentro del reportaje de la Senda 1, o entrando directamente en este enlace.

Senda botánica del Retiro número uno, Magnolio (9) (Magnolia grandiflora)

El último árbol en el que nos detendremos dentro del jardín es un Magnolio (Magnolia grandiflora), cuyo origen está en el Sudeste de Estados Unidos. Se trata del número 9 en la senda. Posee unas vistosas flores blancas, las más grandes de El Retiro, llegando a medir en ocasiones más de 30 centímetros de diámetro, y dan un olor bastante agradable que se deja notar en todo su alrededor. Esto hace que sea una especie muy apreciada para la ornamentación de jardines. Aquí en el Parterre, podemos encontrarlo muy cerca de su entrada, en las proximidades de la Puerta de Felipe IV, a la derecha tras subir las escaleras. Toda la información de interés concerniente a los magnolios se puede leer, al igual que de los otros dos árboles, en artículo correspondiente dentro reportaje de la Senda 1, o a través de este enlace directo.





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