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una Ventana desde Madrid

Museos de Madrid

Museo Cerralbo

Por Lourdes Morales Farfán


Museo Cerralbo

Muy cerca de la madrileña Plaza de España, en pleno barrio de Argüelles, podemos encontrar un palacete cuya estética clasicista1 no hace pensar que en su interior se puede visitar uno de los museos más impresionantes y más bellos de Madrid. Se trata del Museo Cerralbo y sus paredes guardan la colección creada por Enrique de Aguilera y Gamboa2, XVII Marqués de Cerralbo, quien desde el principio concibió la idea de que la que fuera su vivienda sería también un futuro museo para el disfrute de sus visitantes. A lo largo de este reportaje, iremos contando la historia del palacio y la de su fundador, y haremos un recorrido por las distintas salas que lo integran.

Localización: Calle de Ventura Rodríguez, 17. Las otras dos fachadas dan a las calles Ferraz y Juan Álvarez de Mendizábal.


El Marqués de Cerralbo: fundador y mecenas

El Museo que podemos visitar actualmente se lo debemos a Enrique de Aguilera y Gamboa, Marqués de Cerralbo, de quien contemplamos en la fotografía de abajo a la izquierda su Escudo de Armas flanqueado por dos magníficos tapices, elementos de los cuales hablamos más adelante. Además de ser aristócrata y pertenecer al partido carlista3, se distinguió por ser un amante del arte y de la arqueología. Ya desde muy joven destacó por su facilidad para la pintura y la escritura. En la Universidad Central de Madrid, estudiará Filosofía y Letras y Derecho, comenzando entonces a interesarse por la literatura y por el coleccionismo, algo que llevará a cabo el resto de su vida. En 1871, se casará con Inocencia Serrano y Cerver, quien ya tenía dos hijos de un matrimonio anterior: Antonio del Valle y Serrano, I Marqués de Villa-Huerta, y Amelia, Marquesa de Villa-Huerta tras la muerte de su hermano. La familia llevará a cabo numerosos viajes por España y Europa, momento en que se irá gestando la idea de crear un futuro museo. A comienzos del siglo XX, el marqués se interesó por la investigación histórica, especialmente por la arqueología. En 1908, será nombrado miembro de la Real Academia de Historia, destacando el discurso que él mismo escribió para el día del ingreso y que llevaba por título "El Arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada y el Monasterio de Santa María de Huerta".


Museo Cerralbo, Escudo del Marqués de Cerralbo, fundador del Museo

Su pasión por la arqueología le llevó a pagar él mismo y dirigir más de cien excavaciones, como por ejemplo las de Torralba del Moral y la de Ambrona (ambas en Soria) entre 1909 y 1916. Estos trabajos conllevaron que se le concediera el Premio Internacional Martorell en 1911 por su obra "Páginas de la Historia Patria por mis excavaciones arqueológicas". En ese mismo año, el marqués participa en el Senado para debatir el proyecto de Ley de Excavaciones, gracias a la cual se limitaba la salida de España de obras de arte y restos arqueológicos. Toda esta trayectoria ligada al arte le llevó a tener varios nombramientos: por un lado, en el ámbito nacional, fue miembro de la Real Academia Española, de la de Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando; por otro lado, en el ámbito internacional, fue correspondiente5 del Instituto Imperial de Berlín y de la Pontificia de Roma, miembro de honor de la Sociedad Arqueológica de Burdeos y de la de Anticuarios de Londres, entre otras.

Desde que construyera su casa, en su mente estaba la idea de hacer de ella un verdadero museo, motivo por el cual en 1922, año en que el marqués fallece, tanto el palacio como la colección que lo integra fueron legadas al Estado español para que hiciera de él el Museo que hoy contemplamos, algo que culminó en 1924 a través de dos Reales Órdenes de 10 de abril y 24 de septiembre. Desde entonces, el Museo es de titularidad estatal y es gestionado por el Ministerio de Cultura. Además, los restos arqueológicos hallados por él fueron donados al Museo Arqueológico Nacional y al Museo Nacional de Ciencias Naturales.


El palacio: vivienda y museo

En el año 1883, comienzan las obras de la que será vivienda del marqués en un solar de 1.709 metros cuadrados en la actual Calle de Ventura Rodríguez. En ella, tenía pensado instalarse con su familia y, además, quería disponer en las diferentes estancias todas las obras de arte y las antigüedades que había ido coleccionando junto con su esposa, la marquesa durante los viajes que habían hecho a lo largo de toda su vida por España y Europa. Los arquitectos que participarían en los trabajos serían Alejandro Sureda, Luis Cabello y Asó, y Luis Cabello Lapiedra, quienes llevarían a cabo las distintas intervenciones en el edificio hasta que las obras estuvieron concluidas diez años más tarde, en 1893.

La fachada del palacio sigue la línea clasicista de la época, así como el eclecticismo6 histórico. En el exterior, vemos como se combinan la piedra y el ladrillo, dividiendo las fachadas en tres cuerpos ordenados por pilastras7 y de los que resaltan los cuatro torreones de las esquinas.

Ya en el interior, las diferentes estancias están organizadas alrededor de un patio central. Su distribución se corresponde a unas pautas del siglo XIX, según las cuales las habitaciones de ámbito privado se encontraban en la planta del Entresuelo, mientras que los salones de recepción y las salas de carácter social estaban en la Planta Principal; por último, las habitaciones destinadas al archivo y al servicio se organizaban en el último piso y aquellas reservadas al servicio doméstico (despensas, cocinas, cochera, etc.) estaban en el semisótano; hoy en día, en estas dos últimas plantas se distribuyen el Salón de Actos, los almacenes, las oficinas y el laboratorio de restauración. En la vivienda, la decoración era neobarroca8 y rococó9, llegando a conseguir una sensación de horror vacui12. Como cualquier palacio que se precie, dispone de Jardín; en él, se puede ver, entre otros elementos, el Templete-Mirador que también da a la calle. De éste y del Jardín hablaremos a continuación mientras hacemos el recorrido por el interior del Museo. Para ello, dividiremos la visita en dos partes diferenciadas: por un lado, las salas dispuestas en el Entresuelo, y por otro, las repartidas en la Planta Principal. Además, seguiremos el recorrido propuesto por las guías que proporciona el mismo Museo.


El Entresuelo: un espacio para la intimidad familiar

Museo Cerralbo, Escalera de subida hacia el Entresuelo

La vida de la familia Cerralbo se llevaba a cabo básicamente en el Entresuelo, lugar en el que los marqueses y los hijos de ella convivían diariamente y en el que se recibía sólo a aquellas visitas con las que tenían mucha confianza. Es por ello que este piso ha conseguido recrear, desde el punto de vista museístico, el ambiente en el que se movía la familia. Los objetos que vemos en las distintas habitaciones son los originales aportados por el fundador, así como por su esposa con elementos de la colección Villa-Huerta y que vienen del palacio que los marqueses tenían en Santa María de Huerta (Soria). Además, en algunos casos, se han completado las recreaciones con mobiliario de la época adquirido posteriormente.

Muy reformado a lo largo de la vida del marqués, la primera obra se lleva a cabo en el año 1900, afectando a la transformación del ala izquierda; en ese momento, las habitaciones privadas pasarán a convertirse en gabinetes y salones de verano. Ya en los años 40, se trabajó en una obra aún de mayor envergadura, ya que se destruyeron algunos de los dormitorios y varios cuartos del servicio; en su lugar, se instalaron unas galerías en las que se colocaron las colecciones artísticas.

Pasemos, a continuación, a ver las dependencias que integran esta planta y, para ello, subamos el tramo de escaleras que tenemos a nuestra izquierda según miramos hacia el zaguán13.

Museo Cerralbo, Recibimiento del ala de verano

Comenzaremos el recorrido por la zona llamada Galería del Recibimiento del ala de verano del palacio. Antes de que falleciera su hijastro Antonio del Valle en el año 1900, esta zona era usada por él para recibir a las visitas de confianza antes de hacerlas pasar a sus dependencias privadas. Cuando el Marqués de Villa-Huerta muere, el Marqués de Cerralbo y su hijastra Amelia la usarían en primavera e inicios de verano, antes de irse a pasar los meses de calor al palacio de Santa María de Huerta, por su orientación y por estar abierta al Jardín. Veremos que el área de Recibimiento continúa con una galería, al final de la cual hay una puerta por la que se accede al Jardín.

En este pasillo, donde antes de la reforma de los años 40 había una escalera que comunicaba el Entresuelo con la Planta Principal, podremos contemplar una serie de cuadros de temas religiosos. En la colección de pintura que veremos en el Museo, imperan las de las escuelas italianas y españolas, representando estas últimas sobre todo temas religiosos de los siglos XVII y XVIII. Ejemplo de ello son los lienzos de la "Alegoría de la Eucaristía", de la escuela española, aunque de autor desconocido, y fechado en la segunda mitad del siglo XVII, y de "San Agustín y Santa Mónica", obra de Girolamo Muziano fechada entre 1580 y 1590. También veremos en esta galería un reloj de pared construido en Londres por J. Wats en el siglo XVIII y que cumplía la función de despertador de uso doméstico; conocido como lantern clock, está realizado en hierro y bronce y funciona con pesas; se trata del más antiguo de la colección de setenta relojes que hay repartidos en todo el Museo.


Museo Cerralbo, Jardín

Atravesaremos la puerta que hay al final de la galería y pasaremos al Jardín. El que contemplamos ahora es una recreación hecha en el año 1995 ya que del original nos ha quedado sólo alguna documentación relacionada con él hecha de manos del propio marqués. Según el proyecto inicial, la idea era que el espacio estuviera dividido en dos triángulos y que un eje uniera el palacio con el Templete, que antes era una gruta. En el centro, habría una zona irregular rodeada de caminos curvos. Sin embargo, en los años 40 del pasado siglo XX, se llevó a cabo una gran reforma que incluyó, entre otras cosas, la construcción de un pabellón que simula ser un palacio y que sirve para uso del Museo. Con su construcción, se rompió el espacio que había proyectado el Marqués de Cerralbo.

En 1995, Lucia Serredi llevó a cabo la recreación que vemos en la actualidad y que nos presenta un jardín de estilo clásico-romántico similar a la idea original que su dueño dibujó en un boceto hacia el año 1880. En el centro, se ha situado un estanque y, repartidas por el Jardín, vemos las esculturas y los bustos de diferentes emperadores romanos. Esto nos retrotrae a algunos jardines de estilo italiano, mientras que los caminos curvos y las plantas nos trasladan a los de estilo inglés. Los bustos fueron traídos del palacio de Santa María de Huerta, mientras que el jabalí que tenemos en el centro del estanque estaba originalmente en el desaparecido palacio de Medinaceli, en Madrid, demolido en 1890. Es una escultura del siglo XVI realizada en mármol y que imita el jabalí romano que hay en la Galería de los Uffizi (Florencia). Finalmente, queremos destacar un capitel romano de finales del siglo I d. de C. perteneciente a una casa romana y que fue hallado por el marqués en las excavaciones que llevó a cabo en el yacimiento celtibérico-romano de la ciudad de Arcobriga (Monreal de Ariza, Zaragoza) entre los años 1908 y 1911.


Museo Cerralbo, Salón rojo

Volveremos a entrar al palacio y, a continuación, encontraremos una serie de tres salones comunicados entre sí, todos ellos con ventanas que dan al Jardín y con nombres tomados por el color de sus paredes y las tapicerías14. El primero de ellos es el Salón Rojo, utilizado como despacho por el marqués. En él, se reunía con sus visitas de trabajo sin que éstas tuvieran que pasar por las demás dependencias de la vivienda. Es una habitación muy típica en los palacios burgueses de la época y en ella, el dueño se encargaba de todo lo concerniente a la administración de sus propiedades. En cuanto a la decoración, cabe destacar el remate inferior de las paredes; se trata de una cenefa15 de papel pintado, algo que sustituía al rodapié16 y que fue muy usado a finales del siglo XIX.

En el salón, podemos ver algunos elementos de gran interés, como por ejemplo un teléfono Ericsson, modelo BC 1300, fechado entre los años 1890 y 1900; seguramente se trataba de un intercomunicador que conectaba con otro similar situado en el torreón donde estaba el archivo. También tenemos algunos recuerdos personales del marqués, como un lienzo del año 1833 obra de Valentín Carderera y en el que figura Fernando de Aguilera y Contreras, XV Marqués de Cerralbo y tío abuelo del fundador del Museo. El cuadro fue pintado el mismo año en que fue nombrado Caballerizo Mayor de la Real Caballeriza, recién inaugurado el reinado de Isabel II, apareciendo retratado como tal. Otro de estos recuerdos es una fotografía en la que Don Jaime, hijo y heredero de Don Carlos de Borbón, aparece vestido de uniforme y a caballo con apariencia de rey. La fotografía, realizada en Austria por A. Mayer alrededor de 1893, está dedicada a la marquesa de Cerralbo.


Museo Cerralbo, Salón amarillo

La siguiente estancia es el Salón Amarillo, que hacía las funciones de comedor de diario y gabinete de confianza. En el centro, hay una mesa redonda realizada en palma de caoba con cuatro sillas y, dispuestos por el resto del salón, hay una serie de asientos colocados en grupos para que los visitantes se pudieran sentar a conversar. Algunos de ellos veremos que están tapizados en damasco de seda amarilla a juego con las cortinas. Merecen especial atención las paredes, cubiertas con el papel pintado original, el único que se ha conservado en el palacio. En el siglo XIX, el papel pintado se puso de moda frente a los antiguos métodos de decoración de las paredes con tela, en gran parte por su menor coste frente a éstos.

En este salón, tenemos más recuerdos del fundador del Museo. Por un lado, sobre una consola17, hay un cuadro en el que aparece representado su abuelo, José de Aguilera y Contreras, XVI Marqués de Cerralbo. Pintado hacia 1840, puede ser obra de Vicente López o de su hijo Bernardo, ambos pintores de cámara de Isabel II y retratistas de la alta aristocracia de Madrid en el siglo XIX. Sobre esa misma consola, veremos una fotografía de su esposa Inocencia Serrano vestida de charra y que fue tomada hacia el último cuarto del siglo XIX. Al otro lado de la habitación, sobre la chimenea, hay otra imagen, en este caso de su hermano Agustín de Aguilera y Gamboa, Conde de Alba de Yeltes, tomada en La Habana (Cuba) hacia los años 1888-1889.


Museo Cerralbo, Salita rosa

La última de estas tres estancias es la Salita Rosa que, a diferencia de las otras dos salas, de las que se ha recuperado su imagen original, es una recreación del que podría haber sido el gabinete de la marquesa de Villa-Huerta en el que se han instalado los muebles que ella misma legó para la creación del Museo. Se trata de una sala de compañía en la que veremos una serie de sillas en las que tanto la dueña como sus visitas podían sentarse para conversar de forma cómoda y sin necesidad de guardar el protocolo.

De entre todo el mobiliario, cabe destacar de manera especial tres retratos en miniatura colocados en la pared sobre un pequeño escritorio. En uno de ellos, aparece Antonio María del Valle y Angelín, primer esposo de Inocencia Serrano y Cerver; este cuadro fue pintado por el miniaturista alemán Joseph Heigel en 1830. Por otro lado, tenemos dos acuarelas en las que vemos, en una de ellas, a la Marquesa de Cerralbo con su hija Amelia y en la otra, a Antonio María del Valle con su hijo Antonio; ambas fueron pintadas en 1855 y son obra de la escuela española.


Museo Cerralbo, Dormitorio del Marqués de Cerralbo

La siguiente dependencia que veremos es una de las que más pueden llamar nuestra atención. Se trata del Dormitorio del Marqués de Cerralbo y en él murió su dueño, el 27 de agosto de 1922, sentado en el sillón de estilo isabelino18 que hay a los pies de la cama. El dormitorio contrasta notablemente con los salones que hemos visto antes en lo que a sencillez se refiere; para este tipo de estancias íntimas, lo más importante era la austeridad frente al lujo del que había que hacer ostentación de cara a las visitas.

El Dormitorio es una recreación que se ha llevado a cabo partiendo del inventario que había de la vivienda; de este modo, en él podemos ver muebles originales mezclados con algunos elementos que han sido comprados en tiendas de antigüedades para conseguir recrear un espacio lo más cercano posible a la realidad. Así, tenemos lo esencial en este tipo de habitaciones como es la cama (s. XIX) con el colchón de lana o de borra19, un armario de grandes dimensiones, una cómoda20 con cajones (en este caso, también cumple una función de escritorio) y una mesita de noche para colocar el orinal, además de diversos utensilios para el aseo como una barbera21 o un aguamanil22.


Museo Cerralbo, Pasillo

Saldremos del Dormitorio y, antes de continuar, nos detendremos unos minutos en el Pasillo en el que nos encontramos. Antiguamente, estaba comunicado con una escalera de servicio y por él andaban los criados que subían y bajaban de las cocinas instaladas en el semisótano para servir la comida en el Comedor.

En la actualidad, se han colocado aquí algunos de los recuerdos del marqués relacionados con su pasado político del lado del partido carlista. Ejemplo de ello son varias fotografías en las que podemos ver al aspirante al trono Don Carlos de Borbón vestido con el uniforme carlista y que éste enviaba al marqués, varias de ellas con dedicatoria incluida, desde Venecia, donde residía de manera oficial con su esposa, Doña Berta de Rohán. También hay imágenes del Marqués de Cerralbo junto a su familia, entre otros elementos, como dos muebles a un lado y un tapiz de grandes dimensiones que cubre gran parte de una de las paredes del Pasillo.


Museo Cerralbo, Zaguán

Una vez visto el ala de verano del palacio, encaminaremos nuestro recorrido hacia el ala de invierno. Antes, pasaremos por el Gran Portal de la casa y que habremos visto de pasada nada más entrar al Museo, aunque sin detenernos en él hasta ahora. Se trata del zaguán al que, como habremos visto al llegar, se accede por una gran puerta que da a la calle y por la que entraban los carruajes de las visitas, saliendo por la puerta contraria para que los cocheros lo tuvieran más fácil para maniobrar. El caso de los coches del palacio era diferente, ya que éstos seguían hasta los pies de la Escalera, donde bajaban el marqués y su familia y, después, el cochero continuaba hasta el patio interior, lugar en el que estaban las caballerizas.


Museo Cerralbo, Escalera de Honor

Atravesamos el zaguán y estaremos a los pies de la Escalera de Honor, todo un símbolo del poder, la riqueza y el prestigio de los dueños de los palacios del siglo XIX que había que mostrar de cara a la sociedad. En la que aquí contemplamos, merece la pena destacar la barandilla, realizada en hierro forjado en estilo Luis XV y que había pertenecido al madrileño Monasterio de las Salesas Reales de la reina Bárbara de Braganza, en la actualidad Tribunal Supremo. Se dice que el Marqués de Cerralbo quiso emular la escalera del Palacio del Marqués de Grimaldi, pero sólo recuerda en parte su ornamentación. El hecho de que sea una escalera doble es para solucionar la necesidad de acceder de manera independiente a las distintas zonas del palacio. Tomando el tramo de la izquierda mirando al zaguán, como ya vimos, se accedía a las estancias de Antonio del Valle y Serrano, hijastro del marqués, mientras que el de la derecha, que es el que subiremos ahora, llevaba a las de su hermana Amelia y a las de los propios marqueses. Al final de la subida, está la Planta Principal, zona noble del palacio.

Desde la parte superior de la Escalera podemos ver algunos elementos de gran interés que cuelgan de las paredes y que aparecen en una imagen al principio de este reportaje, pero los describiremos más adelante, cuando iniciemos el ascenso a la Planta Principal.


Museo Cerralbo, Recibimiento de invierno

A continuación, iniciamos el recorrido por la zona contraria a la que hemos visto, también en el Entresuelo, y que se corresponde con las habitaciones correspondientes a los marqueses y a su hija Amelia. Comenzaremos, pues, en el llamado Recibimiento de invierno. Se trata de una pequeña sala de acogida decorada de manera muy sobria y provista de un mobiliario muy típico de este tipo de estancias en los palacios del siglo XIX como puede ser una consola, algunas sillas y un espejo de cuerpo entero (denominado en francés tremó) en el que las visitas podían retocarse y los dueños de la casa verse antes de salir. Este recibidor comunica directamente con la Capilla, aunque lamentablemente en el momento de escribir este reportaje (noviembre de 2011) no era visitable.

Entre otros elementos que se pueden contemplar en esta sala y que contribuyen a su decoración, encontramos dos cuadros realizados por la escuela española entre los años 1600 y 1630 y que representan, uno, a Felipe III, y otro, a Margarita de Austria. También merece la pena ver, al lado de la puerta qua daría acceso a la Capilla antes mencionada, una bastonera23 de 1888, cuya decoración es obra del ceramista Daniel Zuloaga, quien trabajó en la Fábrica de La Moncloa (Madrid) y que en el año 1905 compró la Iglesia de San Juan de los Caballeros (Segovia) para instalar su vivienda y su taller, pudiendo hoy visitarse en su interior el Museo Zuloaga.


Museo Cerralbo, Salón de Confianza

También comunicado con el anterior recibidor, entramos ahora en el Salón de Confianza, lugar en el que se recibía a las visitas en el piso de diario, por lo que, una vez más, se debía hacer gala de la ostentación propia de su escala social y en él veremos algunos de los elementos de decoración que más nos llamarán la atención en el Museo. El hecho de que se llame Salón de Confianza le viene dado porque, en el siglo XIX, en él se recibía a las visitas, íntimas o no, en los días en los que protocolariamente no era necesario el uso de etiqueta, por lo que era un momento más informal. Esta estancia comunica con el fue último dormitorio de Amalia, Marquesa de Villa-Huerta a la muerte de su hermano Antonio, aunque como ocurría en el caso de la Capilla, tampoco es visitable.

Museo Cerralbo, Salón de Confianza, lámpara

Este salón llamará poderosamente nuestra atención nada más atravesar la puerta de acceso a él por la profusa decoración que atesora. Uno de los elementos más vistosos es la enorme lámpara que cuelga del techo, realizada en cristal de Murano y que fue comprada por los marqueses en uno de sus viajes a Italia. Debajo y en el centro del salón, hay una mesa con un conjunto de porcelana realizado en la Fábrica de Meissen (Alemania) en el siglo XIX y que está formado por dos jarrones y dos jarras, representando todo ello los cuatro elementos naturales del Agua, el Fuego, la Tierra y el Aire. Al frente, un gran cuadro realizado por Federico de Madrazo y Kuntz en 1873 nos muestra a Matilde de Aguilera y Gamboa, una de las hermanas más querida del marqués y que falleció de manera prematura a la edad de 28 años. Este lienzo fue donado al Museo el pasado año 2008. No debemos abandonar el salón sin antes acercarnos a la vitrina de "Recuerdos de viajes" de los marqueses.


Museo Cerralbo, Salón Comedor

La última dependencia que veremos en la planta del Entresuelo es el Salón Comedor, que también cumple la función de sala de estar. Su ubicación no es fruto de la casualidad, sino que se encuentra en la zona más cálida del palacio debido, sobre todo, a que gracias a su orientación da en ella el sol del atardecer. Además, la chimenea que tenemos en esta estancia está hecha con hierro fundido, lo cual ayuda a la combustión y mengua el gasto de combustible. En el centro de la sala, se sitúa una mesa que servía tanto para comer como para las más diversas tareas, como pueden ser jugar a las cartas, o leer. Al lado de la chimenea, hay un diván24 en el que descansar mientras se tiene una agradable sobremesa. El conjunto del mobiliario se completa con, entre otros elementos, un escritorio. Del resto de la decoración del salón, destacan sin lugar a dudas los bodegones25 que cuelgan de sus paredes, género muy apropiado para el cometido del salón.

La puerta que vemos al fondo comunica con el Salón de Música, que en el inventario aparece denominado como Cuarto del Mirador. Sin embargo, al igual que ocurre con la Capilla o el dormitorio de Amalia, no es visitable. Los dos nombres le vienen dados porque en esta sala, la Marquesa de Villa-Huerta practicaba tocando al piano y porque el balcón estaba cerrado con una cristalera a modo de mirador.


Planta Principal: el recorrido noble de un palacio

Museo Cerralbo, Subida hacia la Planta principal

Una vez terminada nuestra visita por las estancias del Entresuelo, pasaremos a continuación a ver la llamada parte noble del palacio, situada en la Planta Principal del Museo. Esta zona estaba destinada a recibir a las visitas de una forma protocolaria, por lo que podremos observar que la decoración es más abundante y más rica, reflejo de la posición socioeconómica de los marqueses en un siglo como es el XIX en el que lo que importa es la apariencia. No es de extrañar, por lo tanto, que esta parte del palacio se usara casi en exclusiva para recepciones y bailes. La distribución de esta planta es muy parecida a la del Entresuelo y, mientras que algunas habitaciones se comunican unas con otras, hay además tres galerías, o corredores, que giran en torno a un patio central interior.

Para subir a la Planta Principal, volveremos a la entrada y subiremos por el tramo derecho de la Escalera de Honor. Una vez que lleguemos arriba, podremos observar con mayor detenimiento los elementos que cuelgan de las paredes de esta zona y que veíamos en una de las fotografías que ilustran la introducción al principio de este reportaje. Por una parte, tenemos en el centro, realizado en escayola hacia el año 1893, el Escudo de Armas del matrimonio Cerralbo ↑: a la derecha, están las armas del marqués, Grande de España que tenía además los títulos de Marqués del Sacro Romano Imperio, de Almarza y de Campo Fuerte, y Conde de Villalobos, de Foncalada y de Alcudia; a la izquierda, estaban las de su mujer, con las armas de su ascendencia Serrano, Cerver y Soler. Por otra parte, a los lados del escudo, tenemos sendos tapices con escudos del siglo XVII: el de la derecha, procede de Bruselas y representa a los Carvajal, Padilla, Acuña y Enríquez; el de la izquierda, que representa las armas de las familias Silva, Mendoza y de la Cerca, es uno de los maravillosos tapices que se hicieron en Pastrana (Guadalajara) y que, en este caso, se atribuye su elaboración a Francisco Tons, maestro tapicero procedente de Amberes (Bélgica).

Comencemos, pues, el recorrido por la parte noble del Museo Cerralbo.


Museo Cerralbo, Armería

La visita empieza en la Armería, lugar en el que se recibía a los invitados y se llevaba a cabo el acto del besamanos26. Decorada en un estilo totalmente medieval, el marqués quiso recordar aquí las hazañas de las que formaron parte sus antepasados. Es el lugar donde más queda patente el emblema de la Casa de Cerralbo: "Muera la vida y viva la fama", en un intento de conseguir una cierta inmortalidad basada en las glorias conseguidas por su familia. En el mobiliario, predomina el estilo gótico y lo vemos reflejado en la consola y el espejo, así como en los dos sitiales27 que hay al lado de la puerta que nos lleva al Pasillo de Dibujos. Por toda la sala y el corredor, vemos las paredes llenas de armaduras (algunas parece que se atribuyen a antepasados del fundador del Museo) y armas de todo tipo de entre los siglos XVI y XIX. También merece nuestra atención un gran repostero28 de fieltro29 y, ya en el pasillo, una silla de manos de estilo rococó hecha en Francia alrededor del año 1750.


Museo Cerralbo, Sala del Baño

Desde el pasillo de la Armería se puede acceder a la Sala del Baño, una pequeña habitación en la que se olvida el sentido práctico que nosotros presuponemos a este tipo de estancias y en el que prima, una vez más, la apariencia de un alto estatus. Hasta finales del siglo XIX no era frecuente encontrar cuartos de baño que estuvieran instalados en las casas en habitaciones independientes; por ello, el hecho de que la vivienda de los Cerralbo poseyera esta Sala del Baño con los elementos que vemos en ella, suponía toda una ostentación del nivel socioeconómico de la familia. De lo que podemos contemplar en su interior, cabe destacar, entre otros objetos, la bañera de mármol, con grifería de agua caliente y fría y con desagüe, y la butaca de finales del siglo XIX que tan de moda estaba por entonces incluir en los salones de confianza e incluso, como aquí vemos, en los tocadores y cuartos de baño de la época.


Museo Cerralbo, Sala Árabe

Al final del pasillo por el que continúa la Armería encontramos una habitación que comunica con ésta. Se trata de la Sala Árabe, también conocida como gabinete oriental o sala turca, y es una dependencia que tuvo mucho auge en la Europa del siglo XIX. Su asociación al consumo de tabaco en su interior hace de ella una habitación de uso prácticamente masculino. Entre la decoración, que intenta dar una sensación de estar dentro de una jaima30, destacan los kílims31 que cuelgan de las paredes, así como algunas armas o instrumentos de música, todo ello procedente de países exóticos como Marruecos, China, o Filipinas, entre otros.

Ejemplo del uso que, casi en exclusiva, hacían los hombres de esta Sala Árabe, es un juego para fumar que podemos ver sobre una mesita al lado de la puerta de entrada. Realizado en el siglo XIX en loza esmaltada y metal, procede de China. Como curiosidad, entre las armas encontramos una espingarda32 del siglo XIX que se usó en la guerra de Melilla y que se adquirió en el zoco36 El Jemis de Beni-Bu-Ifrur el 30 de septiembre de 1909. Muy utilizada por los marroquíes del Rif, era su arma preferida debido al hecho de que, en caso de que la munición se agotase, siempre podía ser recargada con piedras para continuar disparando con ella.

Al otro lado de la estancia, pasando la puerta que vemos cerrada en la fotografía, está el Salón Estufa, que en el momento de publicar este reportaje, como hemos mencionado antes con otras dependencias, no era visitable.


Museo Cerralbo, Pasillo de Dibujos

Regresaremos a la sala de la Armería y, a nuestra derecha, encontraremos el Pasillo de Dibujos. Cuando la casa estaba habitada por el marqués y su familia, este corredor era utilizado por el servicio, permaneciendo en él los criados a la espera de ser requeridos por los señores en el Comedor de Gala. Hoy lo vemos con las paredes llenas de dibujos colocados ahí por el Marqués de Cerralbo con el fin de ser expuestos sin que les diera una luz directa y evitando, de este modo, que se deterioraran; en concreto, podemos contemplar unos 80 de los 558 que componen la colección que poseía y que hoy tiene el Museo. Sin embargo, lo que tenemos ante nosotros son facsímiles37 que han sido enmarcados en las molduras, éstas sí, originales.

Entre los dibujos podemos ver piezas de la escuela española de autores tan importantes como José del Castillo o Manuel Salvador Carmona; de la escuela italiana, tenemos obras de Palma "el Joven" o Pietro da Cortona; de la francesa, destacan autores como Nicolas de Platmontaigne o Charles Mellin; y de los países nórdicos, hay dibujos de artistas como Willem van Nieuwlandt o Jan Ykens. Pero sin duda, unas de las piezas más importantes que se ha conservado es el dibujo "Coche barato y tapado", realizado por Francisco de Goya entre los años 1824 y 1828 estando exiliado en Francia. Durante su estancia en Burdeos, el pintor realizó un álbum compuesto de dibujos en los que representaba los medios de transporte usados por los mendigos. Así, el que tenemos en este pasillo es el número 25 del Álbum G y en él podemos ver a un tullido que arrastra una carretilla delante de tres divertidas mujeres.


Museo Cerralbo, Sala de las Columnitas

Volvemos sobre nuestros pasos una vez más hasta la Armería y comenzamos ahora un recorrido por un total de ocho salas que se encuentran comunicadas entre sí. La primera de ellas es la llamada Sala de las Columnitas y en ella tenemos la máxima expresión de la pasión que sentía el Marqués de Cerralbo por coleccionar los más diversos objetos. Antaño, se usaba como sala en la que los caballeros se reunían para fumar (denominada en francés fumoir) y para hablar de negocios o política. El nombre por el que la conocemos ahora le viene dado por la mesa que podemos ver en el centro de la habitación, sobre la cual el marqués dispuso una colección de figuritas cuyo origen lo tenemos en las culturas griega, romana, etrusca y egipcia, así como algunas otras de la Edad Moderna. Estas figuras, hechas en bronce, mármol y terracota38, están colocadas sobre una serie de columnitas de materiales como alabastro, ágata, madera dorada o mármol de colores.

Además, merece especial atención que nos detengamos a observar a nuestro alrededor. Nos daremos cuenta de cómo las paredes están completamente cubiertas por cuadros (a excepción del espacio ocupado por el mobiliario), recordándonos las habitaciones del siglo XVII. Los lienzos se corresponden básicamente a obras de la escuela barroca madrileña, siendo un estilo que también vemos en los muebles que se disponen en la sala. De entre estos cuadros, podemos destacar el de "Nuestra Señora de los Ángeles" (o "Concierto Celestial"), situado a la izquierda del espejo que vemos en la fotografía. Fue encargado por Felipe III a su pintor de cámara y retratista Bartolomé González en 1613 y se trata de una réplica del que se puede ver en el altar mayor de la iglesia del convento de los Capuchinos de El Pardo (Madrid).


Museo Cerralbo, Salón vestuario

A continuación y comunicada con la anterior, tenemos el Salón Vestuario, habitación de ámbito masculino y que era utilizada por el marqués como tocador. Esta dependencia nos retrotrae simbólicamente al hábito que había antaño entre los nobles de vestirse con una serie de ayudas de cámara en este tipo de salas donde, además, también se recibía a visitas. Así, como recuerdo de ello, tenemos en el salón un armario ropero adornado con tallas del siglo XVIII francés y un lavabo, usado también como mesa de tocador, al que se recargaba de agua mediante un depósito que se encuentra oculto en la repisa que vemos llena de diversos adornos y recuerdos obtenidos en Venecia.

En el centro de la estancia, llamará nuestra atención nada más entrar en ella una mesa sobre la que hay colocadas, de una forma tan perfecta que casi nos resulta imposible acercarnos sin temer que se descomponga el puzzle, una colección de sables y de espadines de corte de los siglos XVIII y XIX. A los lados de la mesa y frente a la chimenea, hay dos butacas de tapicería en terciopelo y seda bordada china cuyo tipo, llamado "de comodidad", fue muy habitual en la segunda mitad del siglo XIX. También merece la pena destacar aquí un cuadro, el de "La conversión de San Pablo", obra de Juan Antonio Frías y Escalante realizada hacia 1660-1670. Se trata de una copia de un grabado realizado por Bolswert y que, a su vez, era una copia de "La conversión de San Pablo" de Rubens. Durante el siglo XVII en España, se convirtió en algo común usar grabados que copiaban las obras de otros pintores.


Museo Cerralbo, Salita Imperio

Y si antes hemos visto el tocador del marqués, contiguo a él tenemos el que perteneció a la marquesa. El nombre de Salita Imperio se le dio en el año 1900, momento en que fue redecorado como el gabinete de espejos que ha llegado a nuestros días. El hecho de que esté entre el Salón Vestuario y el Comedor de Gala nos hace pensar que se trataba de una habitación de paso en la que las mujeres se paraban a retocarse o a descansar durante unos momentos en los divanes. El toque femenino es muy claro en este tipo de estancias, especialmente por los colores, rosa y blanco en este caso. Vemos cómo, en contraposición a las dos dependencias entre las que se encuentra, ésta es más alegre y luminosa y rememora los palacetes de los siglos XVIII y principios del XIX en Francia. En cuanto al mobiliario, también aquí vemos la feminidad en la mezcla de estilos en cada una de las piezas. Así, tenemos muebles de tipo Luis XV (rococó), Luis XVI (neoclásico) o incluso estilo imperio39.

Nada más entrar, veremos los grandes espejos que cuelgan de las paredes, algo también típico del ambiente francés. Además, los adornos están por toda la sala, ya sean relojes, candelabros, o jarrones. Otro de los elementos característicos de este tipo de habitaciones de ámbito femenino es el uso de flores, como el que vemos en los estampados de las cortinas o en las tapicerías. Incluso las puertas guardan sendas obras de arte pintadas por José Soriano Fort y Máximo Juderías Caballero, artistas para quienes el marqués hizo de mecenas. Dignas de mención son las cuatro figuras femeninas que representan las cuatro estaciones, siendo de éste último las del Invierno, la Primavera y el Otoño.


Museo Cerralbo, Comedor de Gala

Continuaremos hacia adelante y, comunicado también con la anterior, entraremos en una de las salas más importantes de la Planta Principal junto con el Salón de Baile: el Comedor de Gala, habitación que era utilizada para dar suntuosas cenas previas a las fiestas y bailes organizados. Nada más entrar, veremos la enorme mesa que preside la estancia. El uso de estas mesas para este tipo de eventos tuvo su origen en la Inglaterra del último cuarto del siglo XVIII, si bien en España comenzamos a tener constancia de ello ya entrado el siglo XIX. Los palacios de la nobleza contaban, como vemos en la residencia de los Cerralbo, con una habitación creada específicamente para estos actos, en la cual era necesaria una mesa de grandes dimensiones en la que poder acomodar a todos los comensales que acudirían a las denominadas cenas de gala. Además, esta dependencia estaba comunicada con las cocinas mediante las escaleras de servicio y se contaba con un montaplatos.

Aquí merece la pena mencionar el protocolo a seguir durante la cena, lo cual nos da una idea de la importancia social que adquiría la organización y la asistencia a tales reuniones. En España, hasta finales del siglo XIX, se seguía el protocolo "a la francesa". Según éste, los anfitriones debían presidir la mesa y se sentaban en el centro de los lados mayores de la misma; aquí vemos cómo en este Comedor de Gala, estos puestos cuentan tras el respaldo de sus asientos con sendos espejos. Los invitados debían participar en la conversación general que hubiera en toda la mesa, cuyas pautas eran marcadas por el anfitrión, y, a su vez, atender de manera particular a los comensales que tuvieran a izquierda y derecha. Por otro lado, se sabe por los archivos cómo era servida la comida: ésta se disponía sobre la mesa y cada invitado podía elegir libremente entre cada uno de los platos servidos. Sin embargo, a finales del siglo XIX se fue optando en nuestro país por el servicio "a la rusa", que ya se utilizaba en el resto de Europa desde principios de siglo: se organizaba un solo menú que estaba compuesto de varios platos; éstos eran servidos a cada comensal, que no podía elegir entre ellos, de manera ordenada y siempre por la izquierda, siendo retirados por la derecha.

Entre el mobiliario, como apuntábamos antes, destaca la gran mesa central en la que podían sentarse hasta veinticuatro invitados. Lo más notable de este mueble es que está hecho por completo con material reutilizado. Por un lado, el tablero está formado por trozos de parqué, mientras que las patas de la propia mesa, así como las de las sillas y los aparadores40, son antiguos balaustres41 que pertenecieron al desaparecido Palacio de los Duques de Medinaceli (antiguamente situado en el solar donde hoy se encuentra el Hotel Palace). En dichos aparadores, podemos ver distintas piezas de vajilla plateadas, siendo las más curiosas las fuentes con tapadera e infiernillo42 que se usaban para que la comida no se enfriara. Para la iluminación, se usaban ampollas de luz eléctrica y velas, dando mayor luminosidad el hecho de que se reflejara en los espejos de la estancia. Por su parte, las ventanas siempre estaban cerradas; antes se tapaban con tapices en los que figuraban escudos, pero el propio marqués decidió que éstos fueran llevados a la capilla funeraria de su familia situada en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Y no nos iremos de esta habitación sin antes observar los bodegones que cuelgan de las paredes, obras de los siglos XVII y XVIII, así como los dos lienzos del techo que representan sendas alegorías del té, el café y el chocolate.


Museo Cerralbo, Salón de Billar

Saldremos del Comedor de Gala y pasaremos al contiguo Salón de Billar. Si bien ésta era una sala destinada, como podemos comprobar, al juego de billar entre los caballeros, también tuvo una función de apoyo del comedor; prueba de ello es una polea que se ha conservado tras una puerta que hay entre los divanes y que comunicaba con la cocina del sótano, así como un filtro de agua adornado con una copa de alabastro que hay al lado de una de las puertas.

En el centro, presidiendo el salón, vemos una majestuosa mesa de billar realizada en Francia alrededor del año 1855 y que, si nos fijamos, carece de agujeros. Efectivamente, se trata de una mesa de carambolas43 y en torno a ella se distribuye el resto de muebles de la habitación, como los asientos desde donde las mujeres seguían de cerca el juego. La lámpara se sitúa de manera horizontal sobre la mesa, iluminando directamente la zona de juego. En las paredes, cuelgan retratos de diferentes personalidades, obras de varias escuelas europeas de entre los siglos XVI y XVIII y de las que destaca el retrato de un caballero pintado por el gran maestro Tintoretto alrededor del año 1555; posiblemente represente a Agustino Doria, perteneciente a una importante familia de Génova (Italia).


Museo Cerralbo, Salón Chaflán

Nuestra siguiente parada será en el denominado Salón Chaflán, dependencia también destinada al ocio y cuyo nombre le viene dado por la forma que tiene esta parte de la fachada del palacio debido a que aquí se unen las calles de Ventura Rodríguez y de Ferraz. En ella, los invitados podían sentarse a descansar de los bailes mientras entablaban una tranquila tertulia, algo facilitado por la disposición de las sillas en corrillo. Los muros de la habitación se encuentran pintados por completo, siendo el autor de prácticamente toda esta decoración tanto plástica como escultórica el artista Máximo Juderías. Las pinturas del techo representan las artes de la Música y de la Pintura, mientras que las de las paredes hacen alusión del amanecer a orillas del río Jalón, del jardín del palacio que los marqueses tenían en Santa María de Huerta y del descanso del mediodía durante la siega en el campo. Finalmente, la escena en la que se muestra un baile popular en la huerta valenciana es obra de José Soriano.

Además de las pinturas de techo y paredes, en el resto de la decoración predominan los objetos de porcelana. De ellos, podemos destacar la campana que hay situada sobre la pequeña mesa del centro. Realizada en China hacia el año 1800, es de bronce lacado con esmalte y se trata de un elemento puramente decorativo, nunca ha sido utilizado como campana. En esa misma mesa, podremos ver una fotografía de Inocencia Serrano y Cerver, esposa del Marqués de Cerralbo, tomada hacia el último cuarto del siglo XIX.


Museo Cerralbo, Despacho

A continuación, veremos el que fuera Despacho del marqués. A pesar de que en nuestra mente tengamos este tipo de salas ligadas a los negocios, esta habitación no tenía ningún valor práctico en la casa de los Cerralbo, sino que era utilizada por el marqués para recibir a los más diversos personajes ilustres que le visitaban y hacer alarde ante ellos de los numerosos objetos de valor que en ella guardaba. Ejemplo de este afán por presumir de los antecedentes nobles de su familia ante sus invitados son los escudos de armas de la familia, así como la armadura que perteneció al segundo Marqués de Cerralbo

Entre el mobiliario que preside la estancia, tenemos un buró44 de estilo fernandino45 que, como vemos, está lleno de objetos decorativos, mientras que sobre la mesa central hay una buena colección de recuerdos carlistas, como las pistolas en las que se puede leer el emblema de "Dios, Patria y Rey". El resto de la sala nos proporciona una magnífica idea de la pasión que sentía el marqués por la arqueología y las antigüedades. Atención especial merecen las pinturas que atesora el Despacho entre sus paredes, ya que aquí el Marqués de Cerralbo quiso disponer aquellas que, para él, eran algunas de las más importantes de toda su colección. Entre ellas, se puede destacar el retrato de María de Médicis, realizado en el taller de Van Dyck.


Museo Cerralbo, Biblioteca

Contigua al Despacho, tenemos la Biblioteca, lugar, este sí, de estudio y trabajo. Prueba de ello son los distintos elementos que podemos ver sobre la mesa que, en este caso, tienen un sentido totalmente utilitario. En las dos plantas de las que consta la habitación, se distribuyen, en el mismo orden de clasificación en los tenía el propio marqués, alrededor de 7.000 ejemplares entre los que hay desde varios incunables46 hasta ediciones del año 1922, además de manuscritos de un alto valor científico y literario. En cuanto a la temática, versan sobre materias tan diferentes como los viajes, la geografía, la religión, la historia o la política, entre otras. Todo ello le sirvió al marqués para que su biblioteca fuera considerada en aquellos momentos como la más completa de España en lo que a numismática47 y arqueología se refiere. Como curiosidad, cabe mencionar que la subida a la segunda planta está oculta en el lateral derecho de la sala si nos ponemos mirando frente a la mesa y se hacía a través de una escalera que se encuentra detrás de una de las estanterías. En esa segunda planta, los balaustres que hoy vemos aquí pertenecieron en su día al ya mencionado Palacio de los Duques de Medinaceli. Y como rasgo general, podemos apuntar que, si en el Despacho se optaba por un mobiliario de estilo francés, aquí el marqués eligió algo de tipo inglés; tanto es así que la decoración está inspirada en la biblioteca que tuvo el célebre escritor escocés Sir Walter Scott.

Otras de las pasiones del Marqués de Cerralbo fueron los sellos, las medallas y las monedas, de las que podemos ver expuestas en las vitrinas de la Biblioteca algunas de las más de 24.000 que forman la colección que formó junto a su hijastro. Y antes de abandonar esta estancia, invitamos a nuestros lectores a que se fijen en el reloj que cuelga de la puerta que une el Despacho con la Biblioteca. Se trata de un "reloj misterioso", llamado así porque no podemos ver cómo funciona a simple vista, en el que la maquinaría que lo hace funcionar está oculta en las manecillas.


Museo Cerralbo, Galería Primera

Saldremos de la Biblioteca y, a continuación, veremos tres pasillos denominados galerías que rodean el patio interior y que, comunicadas entre sí, sirven de distribución de los invitados en las multitudinarias fiestas que se daban en el contiguo Salón de Baile. El marqués quiso hacer de estos espacios una copia de los que había en los palacios italianos para que las visitas pudieran pasear por ellos mientras contemplaban algunas de las obras de mayor importancia de su colección, las cuales se organizan incluso en el techo.

De este modo, la Galería Primera la encontramos nada más salir de la Biblioteca. En ella, se dispone una serie de cuadros en los que aparecen representados varios antepasados de la familia Cerralbo, así como los mismos marqueses dueños del palacio. Por otro lado, volvemos a ver parte de las colecciones de objetos de porcelana que atesora el Museo, además de relojes y mobiliario como consolas y divanes dispuestos para el disfrute y descanso de los invitados. Especial atención merece la vitrina central, en la que se puede contemplar una gran cantidad de joyas y objetos curiosos. Una pieza destaca de entre las demás por su gran valor histórico: se trata de un vellocino de oro que le fue entregado al marqués en el año 1895 por Carlos de Borbón y con el que le otorgaba la dignidad de caballero de la Orden del Toisón de Oro, un acto que sólo podía llevar a cabo el rey y con el que don Carlos reivindicaba su derecho legítimo al trono.
Museo Cerralbo, Galería Segunda

Si nos colocamos en la puerta de la Biblioteca y miramos hacia nuestra izquierda, veremos la Galería Segunda. Aquí, podremos contemplar un mobiliario de origen italiano y de inspiración barroca que fue realizado en madera de ébano y nogal con adornos incrustados de marfil a finales del siglo XIX. También disfrutaremos de importantes pinturas, entre las cuales destacan sin lugar a dudas importantes obras como "El martirio de San Sebastián", realizada por Juan de Peralta hacia el año 1430 y que antiguamente estuvo en la ermita de San Sebastián de Montuenga (Soria); las figuras que aparecen arrodilladas son, según la inscripción de la propia tabla, los hijos de Luis de la Cerda, III Duque de Medinaceli. Además, merecen nuestra atención una "Inmaculada Concepción" pintada por Francisco de Zurbarán alrededor de 1655 y "La Piedad" de Alonso Cano, obra de aproximadamente 1660 que se inspira en el mismo tema que ya pintara Van Dyck hacia 1636.


Museo Cerralbo, Galería Tercera

Y el último corredor se corresponde con la Galería Tercera. En ella, podremos ver una serie de escritorios de tipo salmantino48, así como arcones neorrenacentistas49, grandes espejos con molduras de madera dorada y bustos que representan a diferentes personajes. En esta galería, también se dispuso una serie de balcones abiertos que dan a la Escalera de Honor y por los cuales se podía ver llegar a los invitados más rezagados. De aquí, podemos destacar el lienzo de la "Aparición del Niño Jesús a San Antonio de Padua", obra de Mariano Salvador Maella. En el Museo, hay dos bocetos de los tres cuadros que este artista pintó para la iglesia que había en la Casa de Campo, los cuales están en el Museo de Historia de Madrid. También merece la pena contemplar una arqueta que, según las inscripciones halladas en ella, trajo en su interior la bula50 que en el año 1661 otorgó el Papa Alejandro VII a Felipe IV para permitir en España el culto a la Inmaculada Concepción de la Virgen.


Museo Cerralbo, Aseo de Invitados

En esta Galería Tercera, hay una dependencia de muy reducidas dimensiones. Se trata de un Aseo de Invitados en el que podemos ver un cubre bacín51 de madera, así como un precioso lavabo hecho en mármol. También aquí, como no, hay dispuestos varios adornos sobre una especie de pequeña mesa de rincón.


Museo Cerralbo, Salón de Baile

Y nuestra visita termina en la que es la estancia por excelencia de cualquier palacio que se precie entre la aristocracia: el Salón de Baile. La suntuosidad52 se respira allá donde se mire. En las paredes, podemos ver paneles de ágata de Granada y mármoles de los Pirineos, así como enormes espejos venecianos que favorecían una mayor iluminación gracias a la luz que incidía y se reflejaba en ellos. Uno de los elementos más maravillosos de este salón es, sin duda, su techo, pintado por completo por el artista Máximo Juderías Caballero entre los años 1891 y 1892. La temática de estas pinturas no podía ser más acorde con el cometido del salón ya que en el centro aparece representada la danza de los dioses, mientras que alrededor se ve la evolución del baile durante diferentes períodos históricos. En una de las esquinas, incluso se puede ver pintado al propio Marqués de Cerralbo, reconocible porque va vestido con una levita roja y cumple con su papel de anfitrión de la velada. Si continuamos mirando al techo, veremos, en uno de los extremos del salón, la zona en la que se situaban los músicos que tocaban en las fiestas.

Entre los asientos, divanes y sillas volantes53 con tapicerías de seda de Lyon (Francia), hay colocados varios bustos de estilo romano. Y de entre todos los objetos, el que seguramente más llamará nuestra atención será un reloj misterioso dotado de un péndulo con forma de cono cuya idea fue del relojero francés Emile Farcot. Este péndulo hace que gire la esfera celeste gracias a una manecilla que hay sobre el pedestal que mantiene oculta la maquinaria del reloj. La escultura que lo remata se llevó a cabo en la fundición de Ferdinand Barbedienne.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


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GLOSARIO

- 1 Clasicismo: Estilo literario o artístico fundado en la imitación de los modelos de la Antigüedad griega o romana.
- 2 Enrique de Aguilera y Gamboa: Nacido en Madrid el 8 de julio de 1845, tuvo el título de XVII Marqués de Cerralbo. Hijo de Francisco de Aguilera y Becerril, Conde de Villalobos, y de María Luisa Gamboa y López de León, será el séptimo de trece hermanos, remontándose su linaje aristocrático al siglo XIII y estando emparentado con las casas de Alba, Osuna y Medinaceli. De niño estudiaría en las Escuelas Pías de San Fernando (ENLACE A ELLA), teniendo una educación asentada en los pilares de la fe y la tradición. Su gran interés por la política le lleva a los 24 años a formar parte del partido carlista, siendo tres años después elegido diputado por Ledesma (Salamanca). A la muerte de su padre, heredará el título de Conde de Villalobos, siendo además Marqués de Cerralbo, Almarza y Campo Fuerte, Conde de Alcudia, Foncalada y Sacro Romano Imperio, y dos veces Grande de España. En cuanto a sus propiedades, heredará de su abuelo José Aguilera y Contreras la villa de Cerralbo, el palacio de San Boal (Salamanca) y algunas fincas en Aranda de Duero (Burgos), Ciudad Rodrigo, Vitigudino y Alba de Tormes, estas tres últimas en la provincia de Salamanca. Más tarde, se hará con el palacio que hoy recogemos en este reportaje y dos más, uno en Santa María de Huerta (Soria) y otro en Monroy (Cáceres). En la Universidad Central de Madrid, estudia Filosofía y Letras y Derecho. En 1885, es nombrado senador del Reino, convirtiéndose además en representante de don Carlos de Borbón. Su idea de modernizar el partido carlista le lleva a hacer varios viajes propagandísticos entre 1889 y 1890 por Cataluña, Navarra, País Vasco y Burgos. Esta entrega le sirvió para que Don Carlos le nombrara Caballero de la Orden del Toisón de Oro en 1895, imponiéndole el Collar de la Orden del Espíritu Santo un año más tarde. Sin embargo, en 1899 dimite, cansado ya de la política, y se dedica a sus grandes pasiones: la historia y la arqueología. Pero volverá al partido tradicionalista asumiendo su jefatura en 1913, ahora al lado del hijo de Don Carlos, Jaime de Borbón. En 1919, volverá a dejar la política debido a varios factores, entre ellos el mal estado de salud en que se encontraba. Don Enrique de Aguilera y Gamboa fallecerá el 27 de agosto de 1922 en su habitación del palacio madrileño que hoy acoge el fantástico Museo Cerralbo.
- 3 Partido Carlista: El carlismo surgió en el siglo XIX tras la muerte de Fernando VII en 1833 por la abolición que dicho rey había hecho de la Ley Sálica4 para desplazar a su hermano Carlos María Isidro cómo heredero del trono en beneficio de su hija, la futura reina Isabel II. Dicho movimiento originó tres guerras civiles conocidas como I, II y III Guerras Carlistas, sucedidas respectivamente entre 1833 y 1840, entre 1847 y 1860 y finalmente entre 1872 y 1876. En 1869, después de perder el trono Isabel II, Carlos VII, cuarto pretendiente carlista tras su padre Juan III, su tío Carlos VI y su abuelo Carlos V (Carlos María Isidro), comprueba como tras publicar un manifiesto donde expone sus ideas tradicionales y proteccionistas, se aglutina a su alrededor un importante número de políticos conocidos como neocatólicos. Con ellos, en las elecciones de 1871, reinando Amadeo I, el Partido Carlista obtiene alrededor de 50 diputados y 30 senadores, un moderado éxito que se diluyó en las elecciones del año siguiente en que, tras la pérdida de un importante número de diputados y el aumento de los partidarios de la restauración borbónica en la persona del futuro Alfonso XII, hijo de Isabel II, Carlos VII decide volver a tomar el sendero de la guerra, obteniendo una nueva derrota. Durante el siglo XX, el carlismo se dividió en dos ramas diferentes, el Partido Carlista y la Comunión Tradicionalista Carlista, teniendo en la actualidad una escasa presencia en la mayoría del territorio nacional.
- 4 Ley Sálica: La que excluía del trono de Francia a las hembras y sus descendientes. Se introdujo en España después del establecimiento de la casa de Borbón, pero fue derogada en 1830.
- 5 Correspondiente: Se dice de cada uno de los miembros no numerarios de una corporación, que por lo general residen fuera de la sede de esta y colaboran con ella por correspondencia, con deberes y derechos variables según los reglamentos de cada corporación.
- 6 Eclecticismo: Se trata de un estilo artístico que puede ser considerado como "mixto", ya que las obras denominadas eclécticas se caracterizan por tomar sus rasgos de varios estilos diferentes.
- 7 Pilastra: Columna de sección cuadrangular.
- 8 Neobarroco: Se conoce así a un estilo artístico que se dio en prácticamente todas las artes y que trataba de imitar al barroco. Surgió durante la segunda mitad del siglo XIX como reacción al estilo académico que estaba imperando. Con él, se trataba de volver a las formas del barroco en el que dominaban los espacios recargados.
- 9 Rococó: Se dice del estilo barroco10 que predominó en Francia en tiempo de Luis XV (1710-1774).
- 10 Barroco: Se dice de un estilo de ornamentación caracterizado por la profusión de adornos en forma de espiral o caracol situados en los capiteles11 y otros ornamentos en que predomina la línea curva, y que se desarrolló, principalmente, en los siglos XVII y XVIII.
- 11 Capitel: Parte superior de la columna y de la pilastra, que las corona con forma y ornamentación distintas, según el estilo de arquitectura a que corresponde.
- 12 Horror vacui: Horror al vacío. // Tendencia a llenar todos los espacios, generalmente con motivos o elementos decorativos.
- 13 Zaguán: Espacio cubierto situado dentro de una casa, que sirve de entrada a ella y está inmediato a la puerta de la calle.
- 14 Tapicería: Tela para cortinajes, forros de muebles y, en general, tejido que se usa en decoración.
- 15 Cenefa: Dibujo de ornamentación que se pone a lo largo de los muros, pavimentos y techos y suele consistir en elementos repetidos de un mismo adorno.
- 16 Rodapié: Faja más o menos ancha que suele pintarse en la parte inferior de las paredes, de diverso color que estas. También puede ser de seda, estera de junco, papel pintado, azulejos, mármol, etc.
- 17 Consola: Mesa hecha para estar arrimada a la pared, comúnmente sin cajones y con un segundo tablero inmediato al suelo.
- 18 Estilo isabelino: Surge durante el reinado de Isabel II. Los muebles de esta época se caracterizan por la búsqueda de comodidad, además de por su interés decorativo, teniendo predilección por lo exótico. Se tiene interés por el historicismo y se prefiere el uso de materiales ricos, así como de tapicerías.
- 19 Borra: Parte más grosera o corta de la lana. // Pelo de cabra de que se rellenan las pelotas, cojines y otras cosas. // Pelo que el tundidor saca del paño con la tijera. // Pelusa que sale de la cápsula del algodón.
- 20 Cómoda: Mueble con tablero de mesa y tres o cuatro cajones que ocupan todo el frente y sirven para guardar ropa.
- 21 Barbera: Mueble compuesto por un espejo al que se le puede regular su inclinación y que es usado para afeitarse y/o arreglarse la barba y el bigote.
- 22 Aguamani: Jarro con pico para echar agua en la palangana o pila donde se lavan las manos, y para dar aguamanos. // Palangana o pila destinada para lavarse las manos.
- 23 Bastonera: Mueble en que se colocan paraguas y bastones.
- 24 Diván: Asiento alargado, generalmente sin respaldo, para recostarse o tumbarse.
- 25 Bodegón: Composición pictórica que expone como tema principal frutas, verdura, caza, pesca, otras viandas y objetos domésticos diversos. // Género pictórico formado por este tipo de obras.
- 26 Besamanos: Ceremonia en la cual se acudía a besar la mano al rey y personas reales en señal de adhesión. // Acto de adhesión o sumisión a una persona o institución superiores. // Modo de saludar a algunas personas, tocando o acercando su mano derecha a la boca de quien saluda.
- 27 Sitial: Asiento de ceremonia, especialmente el que usan en actos solemnes ciertas personas constituidas en dignidad.
- 28 Repostero: Paño cuadrado o rectangular con emblemas heráldicos.
- 29 Fieltro: Especie de paño no tejido que resulta de conglomerar borra, lana o pelo.
- 30 Jaima: Tienda de campaña de los pueblos nómadas del norte de África.
- 31 Kílim: Alfombra oriental de colores vivos y escaso grosor, generalmente de reducidas dimensiones, que se caracteriza por estar decorada con motivos geométricos.
- 32 Espingarda: Antiguo cañón de artillería algo mayor que el falconete33 y menor que la pieza de batir34. // Escopeta de chispa y muy larga.
- 33 Falconete: Especie de culebrina35 que arrojaba balas hasta de kilogramo y medio.
- 34 Pieza de batir: Antigua boca de fuego que servía para embestir murallas y otros lugares fuertes.
- 35 Culebrina: Antigua pieza de artillería, larga y de poco calibre.
- 36 Zoco: En Marruecos, mercado. // Lugar en que se celebra éste.
- 37 Facsímil: Facsímile. Perfecta imitación o reproducción de una firma, de un escrito, de un dibujo, de un impreso, etc.
- 38 Terracota: Arcilla modelada y endurecida al horno.
- 39 Estilo imperio: Es el estilo artístico característico en la Francia de principios del siglo XIX, en tiempos del I Imperio Francés, bajo el gobierno de Napoleón Bonaparte. Se caracteriza por la solidez de sus formas y la profusión de motivos decorativos.
- 40 Aparador: Mueble donde se guarda o contiene lo necesario para el servicio de la mesa.
- 41 Balaustre: Cada una de las columnas pequeñas que con los barandales forman las barandillas o antepechos de balcones, azoteas, corredores y escaleras.
- 42 Infiernillo: Aparato metálico con lamparilla de alcohol para calentar agua o hacer cocimientos.
- 43 Carambola: Lance del juego de trucos o billar en el que la bola arrojada toca a otras dos. // En los trucos o billar, juego con tres bolas y sin palos.
- 44 Buró: Mueble para escribir, a manera de cómoda, que tiene una parte más alta que el tablero, provista frecuentemente de cajones o casillas. Se cierra levantando el tablero o, si este es fijo, mediante una cubierta de tablillas paralelas articuladas.
- 45 Estilo fernandino: Se llama estilo fernandino a una interpretación que se hizo en España del Imperio francés; llegó a nuestro país de una forma tardía y continuó a lo largo de todo el reinado de Fernando VII, de ahí su nombre. Inspirado en el clasicismo y en la época grecorromana, una de sus principales características es que las formas de sus muebles son bastante ostentosas.
- 46 Incunable: Se dice de toda edición hecha desde la invención de la imprenta hasta principios del siglo XVI.
- 47 Numismática: Ciencia de las monedas y medallas, principalmente de las antiguas.
- 48 Escritorio salmantino: Se trata de un tipo de escritorio que consiguió tener una gran fama en España durante el siglo XVII. Se caracteriza por tener un gran número de herrajes, así como placas de hierro caladas. Algunas veces, estos elementos metálicos son dorados y van colocados sobre terciopelo.
- 49 Neorrenacentismo, o Neo-Renacimiento: Se trata de un estilo que surgió en el siglo XIX y que bebe de las fuentes del Renacimiento de los siglos XV y XVI, siendo contemporáneo del neobarroco. Fue un estilo utilizado sobre todo en arquitectura, si bien también se aplicó a otras artes decorativas. Tuvo su mayor desarrollo en Alemania y Dinamarca, aunque también prosperó en Estados Unidos.
- 50 Bula: Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general, concesión de gracias o privilegios o asuntos judiciales o administrativos, expedido por la Cancillería Apostólica y autorizado por el sello de su nombre u otro parecido estampado con tinta roja.
- 51 Bacín: Recipiente de barro vidriado, alto y cilíndrico, que servía para recibir los excrementos del cuerpo humano.
- 52 Suntuosidad: Cualidad de suntuoso. // Grande y costoso.
- 53 Sillas volantes: Se llama así a las sillas que, situadas junto a la pared, se pueden mover de un lado al otro dependiendo del momento gracias a su poco peso. Fueron muy utilizadas en los salones de bailes de los palacios del siglo XIX.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:
De martes a sábado abre de 9:30 a 15:00 horas, los jueves de 17:00 a 20:00 horas y los domingos y festivos de 10:00 a 15:00 horas. Cierra todos los lunes, además de los días 1 de mayo, 24, 25 y 31 de diciembre, 1 y 6 de enero, y una festividad local.

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:
VUELOS:
TREN: La estación de Cercanías más cercana es la del Intercambiador de Príncipe Pío,donde llegan las líneas C-1, C-7 y C-10.
METRO: Líneas 2, en la estación de Noviciado; 3, en las estaciones de Ventura Rodríguez y Plaza de España; y 10, en la estación de Plaza de España.
AUTOBÚS: Líneas 1, 2, 3 (de vuelta), 44, 46, 74, 75, 133, 147, 148, 202, C1 y C2.
COCHE: Aparcamientos públicos en la Plaza de España.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Museo Cerralbo
- DRAE
- El Mundo - Diccionarios

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