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una Ventana desde Madrid

 

El Madrid de los Reyes Católicos, siglo XV


Madrid Siglo XV, Plaza de la Villa con la Casa de Los Lujanes, seguida de la Casa de Don Álvaro de Luján, a la izquierda; Casa de Cisneros al fondo; y Casa de la Villa a la derecha

Durante el siglo XV y hasta la llegada al trono castellano de la reina Isabel "la Católica", se suceden como reyes de Castilla Enrique III, Juan II y Enrique IV, dejando todos ellos su huella en la ciudad de Madrid. Así, antes de meternos de lleno con las construcciones que de este período han llegado a nuestros días, haremos un breve repaso histórico por el reinado de cada uno de ellos.


Enrique III "el Doliente"

Enrique III "el Doliente" (Burgos, 1379 - Toledo, 1406) accede al trono a la muerte de su padre, Juan I, en 1390, con tan sólo once años de edad. Tras el luctuoso1 suceso, y dado que tanto la familia real como la Corte se encontraba en Madrid, es en esta ciudad donde, a principios de 1391, se convocan Cortes2, reconociéndolo como rey y tomando las oportunas disposiciones relativas a la regencia del Reino durante su minoría de edad. En este mismo año, y tras saberse de la muerte en París de León V de Armenia, Señor de Madrid, es anulado dicho Señorío, volviendo la ciudad a depender directamente del rey, tal y como deseaban los madrileños. Desgraciadamente, no todo es bueno este año ya que una ola de antisemitismo que recorre el Reino provoca una gran matanza de judíos, un doloroso hecho que también se repetiría en Madrid.

La buena relación de Enrique III con Madrid se ve reflejada en ser ésta la ciudad en donde es declarado mayor de edad, en 1393, y donde se celebra su boda con Catalina de Lancáster. Una relación que es correspondida por la ciudad en 1399, al donarle el sitio de El Pardo, un lugar de caza en donde el soberano construirá un pabellón que traerá futuros beneficios a la población. Un hecho destacado de su reinado es el intento de alianza que hizo con el Gran Tamerlán de los tártaros, con el fin de juntos poder neutralizar el expansionismo turco por el mar Mediterráneo. Tras una primera embajada de la que recibió preciosos regalos del gobernante tártaro, organizó una segunda, al mando del caballero madrileño Ruy González de Clavijo, que trascurriría entre 1403 y 1406. Enrique III falleció en Toledo el 25 de diciembre de 1406, siendo enterrado en la Capilla de los Reyes Nuevos de la Catedral de Toledo.


Juan II de Castilla

Juan II (Toro, Zamora, 1405 - Valladolid, 1454) fue nombrado rey de Castilla en 1406, cuando aún no había cumplido dos años. A lo largo de su reinado, se celebrarán Cortes en Madrid en tres ocasiones: en 1418, cuando es nombrado mayor de edad, en 1433 y en 1435. Al permanecer Juan II mayor tiempo en la ciudad, motivado en parte por el coto de El Pardo, algunos de los nobles se trasladan para estar cerca del rey, entre ellos su favorito, Álvaro de Luna, lo cual beneficiaría lógicamente a Madrid. Igualmente, trae consigo la visita de algunas embajadas extranjeras, destacando entre ellas la francesa de 1434. Sin embargo, en este reinado ocurren diferentes desgracias naturales que, unidas a la debilidad del rey y a los enfrentamientos de los diferentes bandos y alianzas existentes en el Reino, hacen de esta época una de las peores de la historia madrileña. Entre el 29 de octubre de 1434 y el 7 de enero de 1435, se produce una lluvia continuada que llegaría a ser conocida como "el diluvio" y que ahogó a personas, derribó trozos de murallas y algunas casas, arruinó las cosechas y mató a parte del ganado, provocando hambre y ruina para la población madrileña. Además, en 1438, una epidemia de peste sorprende a una población que aún no se había recuperado de los anteriores daños, construyéndose entonces un hospital para apestados junto a la Puerta de Guadalajara, el cual sería el origen del Hospital del Buen Suceso.

El trato de Juan II hacia Madrid tuvo diferentes altibajos. Así, en 1439, cede a Pedro de Luján dos aldeas, Palomero y Pozuelo, pertenecientes al alfoz3 madrileño, y en 1445, otras dos, Cubas y Griñón, a Luis de la Cerda, para a continuación, en 1447, otorgar dos ferias anuales a la Villa a cambio de que ésta aceptase la anterior donación. Algo a lo que no accedió el Consejo madrileño y que provocó su retirada. Juan II muere en Valladolid el 21 de julio de 1454, siendo enterrado primero en la Iglesia de San Pablo de dicha ciudad, desde donde sus restos, siguiendo las instrucciones de su hija Isabel "la Católica", fueron llevados hasta la Cartuja de Miraflores, en Burgos.


Madrid Siglo XV, Estatua de Beatriz Galindo "La Latina"

Enrique IV "el Impotente"

Enrique IV "el Impotente" (Valladolid, 1425 - Madrid, 1474), nombrado rey a la muerte de su padre, Juan II, pasó en Madrid algunos períodos de su reinado, dándose en la ciudad algunos momentos de especial importancia, como pueden ser, en 1455, la boda con su segunda esposa, la infanta portuguesa doña Juana, o en 1462, el nacimiento de su hija Juana. Tras su nacimiento, se convocaron Cortes en la Villa para proceder al juramento de la princesa Juana como heredera del trono castellano, un juramento que prestaron los dos hermanos del rey, Alfonso e Isabel (futura Isabel "la Católica"), y la nobleza castellana allí presente para, a continuación, una vez terminada la ceremonia, negar que la niña fuera hija de Enrique IV, apodándola la Beltraneja por considerarla hija del favorito del rey, Beltrán de la Cueva.

En 1463, el monarca otorga a Madrid la celebración de un mercado franco4 todos los martes en la explanada situada frente al alcázar y conocida como Campo del Rey. Es en ese mismo año cuando se celebra el Paso Honroso de Don Beltrán de la Cueva, construyéndose en su conmemoración el Monasterio de Santa María del Paso, origen del posterior Monasterio de San Jerónimo el Real. En 1465, el rey concede a la ciudad los títulos de Muy Noble y Muy Leal como recompensa por su fidelidad durante las luchas por la sucesión habidas en aquellos años entre los partidarios de su hija y los de su hermano el infante Don Alfonso y que, tras la guerra civil desarrollada entre 1465 y 1468, culminó con el Tratado de los Toros de Guisando, firmado el 19 de septiembre de dicho año y por el que la hermanastra del rey -el infante Don Alfonso había fallecido el 5 de julio de 1468-, Isabel de Castilla, fue proclamada Princesa de Asturias. En 1465, también se procede al traslado del lugar de celebración del anterior mercado hasta la entonces Plaza del Arrabal5, lugar donde hoy se encuentra la Plaza Mayor.

La ciudad continúa su desarrollo y los nuevos barrios surgidos en el arrabal, como San Martín, San Millán, Santa Cruz y Santo Domingo, son protegidos rodeándolos con una nueva muralla de la que no se han encontrado restos; el Concejo madrileño obtiene permiso para mejorar, en tamaño y orden, la Plaza de la Villa, convirtiéndose ésta en el centro administrativo de Madrid, habiéndolo conservado hasta fechas muy recientes, pues en el año 2007 el consistorio6 traslado sus dependencias desde el antiguo Ayuntamiento al Palacio de Telecomunicaciones, situado éste en la Plaza de Cibeles. Intramuros, van surgiendo nuevas casas señoriales, como la de los Lujanes, que trataremos en esta misma página, o el Palacio del Marqués de Villafranca, que, dado lo muy transformado que se halla, hablaremos de él en las páginas del siglo XVIII. Se fundan dos nuevos conventos, ambos ya desaparecidos: por un lado, el de Santa Clara, de franciscanas clarisas, fue fundado en 1460 o 1464 (la fecha varía según la fuente) por la esposa del tesorero real Álvarez de Toledo y se hallaba situado tras la Iglesia de Santiago, siendo derribado por orden de José Bonaparte; y por otro lado, otro situado en la posteriormente despoblada aldea de Rejas, cercana a la villa de Barajas, y que es trasladado en 1551 debido a las malas condiciones del lugar hasta la Calle Mayor, frente a la Plaza de la Villa, en donde tomará el nombre de Nuestra Señora de Constantinopla hasta su desaparición en el siglo XIX, momento en que fue derribado.

Al morir, Enrique IV es enterrado en el monasterio madrileño de San Francisco7, en el mismo lugar donde también lo sería pocos meses después su esposa Juana. En cuanto a su hija, la infanta Doña Juana, ella se casó con el rey portugués Alfonso V a cambio del apoyo de éste en la defensa de sus derechos al trono, lo cual la convirtió en reina consorte de Portugal entre 1475 y 1481; finalmente, terminó sus días en este último país al ser derrotados sus partidarios en la Guerra de Sucesión Castellana, librada entre 1475 y 1479, y en la que triunfaron las fuerzas que apoyaban a su tía Isabel.


Madrid Siglo XV, Estatua de Isabel la Católica frente al Museo Nacional de Ciencias Naturales

Isabel "la Católica"

Isabel I "la Católica" (Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1428 - Medina del Campo, Valladolid, 1504) es proclamada reina de Castilla en 1474 a la muerte de Enrique IV, conforme al tratado firmado en Guisando, algo que no aceptan los partidarios de la infanta Doña Juana, con lo que comienza, como ya vimos antes, la Guerra Civil Castellana. Una guerra en la que Isabel I contará con el apoyo de su marido, el príncipe Fernando de Aragón (Sos del Rey Católico, Zaragoza, 1452 - Madrigalejo, Cáceres, 1516), heredero de la Corona aragonesa y rey de Sicilia desde 1468, con el que llevaba casada desde 1469. Una vez terminado dicho conflicto, en 1479, Fernando II es proclamado rey de Aragón, lo cual llevó a la unión de ambas coronas, si bien la fecha para dicha unión podría situarse en 1475 con la Concordia de Segovia, en donde se establecen las funciones que el monarca debe asumir en Castilla como Fernando V de Castilla, unas funciones ampliadas al inicio de la Guerra de Sucesión y que son las mismas que en 1481, en Calatayud, son otorgadas a Isabel I con respecto a Aragón. No obstante, ya antes, en 1480, en las Cortes celebradas en Toledo, se establece la unión de los reinos de Castilla y Aragón.

Tras el fin de las guerras Civil y de Sucesión, los graves daños que había sufrido Madrid y su territorio habían provocado que parte de sus vecinos abandonaran sus ya no seguros muros, por lo que se decidió conceder exenciones fiscales a los habitantes intramuros, intentando así repoblar la Villa. Aunque Madrid había formado parte del bando derrotado, los Reyes Católicos no tomaron muchas represalias contra la ciudad y a pesar de que durante su reinado no permanecieron en ella grandes temporadas como lo habían hecho los últimos reyes, sí que la visitaron en frecuentes ocasiones, celebrándose en ella Cortes durante los años 1482 y 1499. Durante su reinado, la villa continuó su crecimiento hasta llegar a tener unos doce mil habitantes, fundándose varios hospitales hoy desaparecidos, como los de Caballeros, San Lázaro, Peregrinos, o de Santa Catalina de los Donados, así como el de la Concepción de Nuestra Señora, que tratamos más adelante. Igualmente, surgen nuevos conventos, también ya inexistentes, como los de la Concepción Jerónima y la Concepción Franciscana. Es esta época cuando se construyen la Casa de Don Álvaro de Luján (1494), el nuevo Monasterio de San Jerónimo el Real (1503), o el Palacio de Viana, tan reconstruido y modificado que preferimos tratarlo en la página dedicada a Isabel II. Es tanta la pujanza madrileña a finales del siglo XV que, para entonces, ya no queda espacio por construir entre sus muros.

Cuando muere la reina Isabel I "la Católica", durante su reinado se ha producido la unión de las Coronas de Aragón y Castilla, se ha conquistado el reino de Granada, en 1492, y se ha descubierto América en este mismo año. Una herencia difícil de superar por otros monarcas castellanos. Lamentablemente, también se ha producido la expulsión de los judíos, en 1492, y la de los musulmanes no convertidos al cristianismo, en 1500. Sus restos, junto a los del rey Fernando, fallecido en 1516, se encuentran enterrados en la Capilla Real de la Catedral de Granada. A la muerte de la católica reina, hereda el trono su hija Juana I de Castilla (Toledo, 1479 - Tordesillas, Valladolid, 1555), quien, junto a su marido Felipe I "el Hermoso" (Brujas, Flandes, 1478 - Burgos, 1506), emprenderá el gobierno del mismo. Debido a las señales de locura mostradas tras la muerte de su esposo (falta de aseo e ir acompañada en sus viajes por el féretro que contenía los restos del mismo), es apartada del reinado en 1509, haciéndose cargo de la regencia del Reino Fernando "el Católico". Dicho soberano, a las grandes empresas realizadas junto a la reina Isabel, debe unir la conquista de Orán, Bujía y Trípoli, en 1509; su nombramiento como rey de Nápoles, en 1510; y la conquista del Reino de Navarra, en 1512. Al morir Fernando, el trono será heredado por su nieto Carlos I.


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Madrid Siglo XV, Casa de los Lujanes

En la Plaza de la Villa, se encuentran algunos de los edificios civiles más antiguos de Madrid, como la Casa de los Lujanes y la Casa de Don Álvaro de Luján, ambas del siglo XV, y la Casa de Cisneros, del siglo XVI. Las dos casas de la familia Luján se habían construido como un único edificio entre los años 1460 y 1490 siguiendo las órdenes dadas por Don Álvaro de Luján antes de 1471, y se habían dividido en dos, a favor de los hermanos Juan y Álvaro de Luján, a finales del siglo XV. Al primero le correspondió la conocida actualmente como Casa de los Lujanes, un edificio de piedra y ladrillo construido en estilo mudéjar8 que posee una planta de forma irregular que se estructura alrededor de un gran patio central. Desde el exterior, al que dan tres de sus cuatro laterales, llaman la atención la torre de su vértice Noroeste, la portada apuntada9 de la fachada Norte de dicha torre y la portada de su fachada principal, situada en el lado Oeste de la casa.

Madrid Siglo XV, Portada principal de la Casa de los Lujanes

La torre está dividida en dos cuerpos: uno inferior, en donde el basamento11 está construido de mampostería, a diferencia del resto de la construcción, y otro superior, formado por una torreta decorada con arquillos ciegos de herradura23 y cubierta por un tejado a cuatro aguas. En la torre, según cuenta la tradición, estuvo preso el rey francés Francisco I tras caer prisionero al ser derrotado por las tropas de Carlos I en la batalla de Pavía. Como curiosidad, merece la pena mencionar que durante la primera mitad del siglo XIX, y dado que entonces era uno de los edificios de mayor altura de la ciudad, se instaló en ella un telégrafo óptico que cubría la línea Madrid-Aranjuez. La portada apuntada existente en el lateral Norte de la torre es de pequeñas dimensiones y es el único arco de herradura construido con dovelas27 de piedra que hay en Madrid. Sirve de entrada a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, cuya sede se encuentra en la planta baja de la torre. Dicha sociedad, de carácter benéfico y sin ánimo de lucro, fue fundada en 1775 por Carlos III "a fin de promover la agricultura, industria y oficios". La portada principal es de estilo gótico28 y está construida en piedra, destacando en su superficie los tres escudos de los Lujanes con que cuenta.

Madrid Siglo XV, Portada apuntada de la Casa de los Lujanes

En el año 1858, la casa fue reconstruida y reformada al instalarse en ella la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, fundada un año antes por la reina Isabel II. Dicha Real Academia tiene por sede actualmente este edificio, incluido el espacio de la torre no ocupado por la Real Sociedad Económica Matritense, y la Casa de Don Álvaro de Luján, que veremos a continuación. Otra Real Academia que también tuvo entonces su sede aquí fue la de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Entre 1910 y 1912, Luis Bellido, arquitecto municipal, realiza obras de restauración en el inmueble, devolviéndole parte del aparejo y de la estructura originales. Finalmente, en 1991 fue rehabilitada según un primer proyecto de Juan L. Balenciaga Arrieta y un segundo de Agustín Gabriel López y Antonio Galán Font.

Localización: Plaza de la Villa, 2. 28005 Madrid.


Madrid Siglo XV, Casa de Don Álvaro de Luján

La Casa de Don Álvaro de Luján, de 1494, es la otra vivienda resultante de la división anteriormente mencionada y que, aunque modificada por las diferentes actuaciones realizadas sobre ella a lo largo de los siglos, ha llegado hasta nuestros días. La casa es de planta rectangular y las dependencias se organizan alrededor del patio central, no del todo cuadrado al haber sido ampliado hacia la parte trasera del edificio, es decir, hacia el Oeste. Dicho patio cuenta con una fuente en su centro y está porticado29 en tres de sus cuatro lados, estando constituidas las galerías que lo forman por columnas de piedra con basa, fuste30 y capitel que sostienen antiguas vigas de madera. En el cuarto lado no porticado, el situado al Sur, vemos cuatro pilastras, también de piedra, que delimitan las tres entradas allí existentes. Madrid Siglo XV, Portada de la Casa de Don Álvaro de Luján En el zaguán, habían estado colocados los sepulcros platerescos31 de Beatriz Galindo "la Latina" y de su esposo, Francisco Ramírez "el Artillero", construidos para la capilla del Convento de la Concepción Francisca, fundado por tan ilustre dama, y que una vez derribado fueron trasladados hasta este edificio mientras era sede de la Hemeroteca Municipal. En la actualidad, dichos sepulcros se pueden contemplar expuestos en el Museo de San Isidro. Los Orígenes de Madrid. A la izquierda del patio, según entramos en él desde el zaguán, veremos una entrada bajo un notable arco de piedra, tras la que se encuentra la bella escalera gótica construida por el maestro Hazán y procedente del también desaparecido Hospital de la Latina, del cual hablaremos en el siguiente artículo.

En la fachada de esta casa, observaremos la entrada principal, formada por un arco de herradura de ladrillo sobre jambas32 de piedra; es el único de su tipo existente en toda la capital española.

Desde 1920 y hasta 1983, la Casa de Don Álvaro de Luján estuvo ocupada por la Hemeroteca Municipal, quedando a continuación el edificio vacío, con el deterioro que ello conlleva en una construcción tan antigua, hasta que fue cedido a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que a cambio de ello se había comprometido a su restauración, la cual finalizó a finales de los años noventa del pasado siglo XX.

Localización: Plaza de la Villa, 3. 28005 Madrid.


Madrid Siglo XV, Portada del Hospital de la Latina

El Hospital de la Concepción de Nuestra Señora fue fundado en 1499 por Francisco Ramírez "el Artillero", secretario del rey Fernando "el Católico" y general de artillería, esposo de la Camarera Mayor34 de la reina Isabel "la Católica", Beatriz Galindo, llamada "la Latina", motivo este último por el que dicho establecimiento era más conocido con el nombre de Hospital de la Latina. Aunque la construcción del hospital, obra de Maese Hazán, un arquitecto hispano-musulmán, finalizaría en 1507, tal y como aparece señalado en la clave del arco de entrada de la portada, no comenzaría a funcionar como tal hasta el año 1529. Dicho establecimiento tenía como personal a cinco beatas y podía atender a doce enfermos seglares y seis religiosos en salas separadas. Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), se utilizó como hospital militar y desde 1860, como consulta de oftalmología. Estaba situado en el exterior de la muralla, junto a la Puerta de Moros, y colindante con el Convento de la Concepción Francisca, con el que compartía capilla. Este convento había sido fundado en 1504 por Beatriz Galindo y estaba destinado a ser ocupado por Monjas Jerónimas, algo a lo que se opuso el superior del cercano Convento de San Francisco, quien recurrió ante el Tribunal de la Rota, dictaminando éste a su favor. Ante ello, las Jerónimas, que ya habían ocupado el convento, debieron de abandonarlo y trasladarse hasta las casas de los Ramírez, en donde fundaron el Convento de la Concepción Jerónima. El otro edificio permaneció vacío hasta que fue ocupado, en 1512, por las Beatas de San Pedro el Viejo, quienes desde entonces pasaron a pertenecer a la Orden de San Francisco. Ambos conventos han desaparecido derribados; el de jerónimas, en 1890, para abrir la Calle del Duque de Rivas, y el de franciscanas, en 1904, para ensanchar la Calle de Toledo.

Madrid Siglo XV, Detalle de la Portada del Hospital de la Latina

Junto a este último convento, se derribó igualmente el viejo hospital, salvándose de la destrucción la escalera gótica, hoy situada en la Casa de Don Álvaro de Lujan, y la Portada del Hospital de la Latina, que fue desmontada y guardada en un almacén del Ayuntamiento de Madrid, situado en la Calle Santa Engracia. Allí permaneció hasta que la encontró, en los años cincuenta del siglo XX, el arquitecto Rafael Manzano Martos. En 1958, el Ayuntamiento madrileño cede la portada a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) y el arquitecto Fernando Chueca Goitia la reconstruye y sitúa, durante el curso escolar 1959-60, en un cuerpo exento construido específicamente para ella ubicado frente a la entrada principal de dicha Escuela Técnica.

La portada ha sido copiada e imitada en varias ocasiones, destacando las de la Iglesia de San Fermín de los Navarros y la del Palacete de Osma, sede del Instituto de Valencia de Don Juan, ambas en Madrid, o la del Castillo de la Mota, en Medina del Campo, en donde también existe una copia de la escalera gótica antes mencionada.

La portada del Hospital de la Latina, construida en piedra caliza en su mayor parte, es de estilo gótico florido35, pudiendo decirse de ella que es una fusión de los estilos gótico, gótico isabelino36 y plateresco. Está construida alrededor de un arco ojival, más ancho a media altura que en los arranques, con grandes dovelas que descansan sobre jambas constituidas por sillares de granito. Rodeándolo, hasta llegar a entrar mínimamente en su intradós38, aparece una decoración de bolas y de motivos vegetales con algunos animales, o semianimales, típicos del medievo, intercalados en este último. Un alfiz rectangular rodea, enmarcándolo, casi todo el arco. A su vez, éste aparece delimitado exteriormente por una moldura compuesta por una pieza recta exterior, un grueso cordón franciscano central y unas rosas interiores. El alfiz tiene en el ático, sobre su eje central, un casetón rectangular que lo prolonga y en el que hay una ventana cegada protegida por una reja de forja.

Madrid Siglo XV, Escalera del Hospital de la Latina

Por debajo del casetón y en el mismo eje que éste, hay un conjunto escultórico representando el abrazo de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, frente a la Puerta Dorada del templo de Jerusalén. Recordemos que, según la Iglesia Católica, es entonces cuando, tras prometerse en matrimonio y besarse, fue concebida la Virgen, ya que Ella lo fue sin pecado, y dado el nombre original del hospital de la Concepción de Nuestra Señora, queda claro el porqué de este motivo escultórico. A izquierda y derecha del anterior grupo, hay otras dos esculturas, bajo las que vemos los escudos de los Ramírez y los Galindo; se trata, respectivamente, de San Francisco y de San Onofre. Tanto estas dos últimas como el anterior conjunto se encuentran situados sobre ménsulas39 decoradas con bolas y vegetación, y bajo doseletes40, o guardapolvos. De éstos, los de los extremos se encuentran a la misma altura que el borde del alfiz y el central se compone de una sucesión de arcos conopiales41. En la hilera de sillares situada sobre los dos escudos antes nombrados y debajo de la escultura central, hay la siguiente inscripción, hoy parcialmente ilegible:

ESTE HOSPITAL ES DE LA CONCEPCION DE LA MADRE DE DIOS
QUE FVNDARON FRANCISCO RAMIREZ Y BEATRIZ GALINDO SV MVGER.

Localización: Avenida de Juan de Herrera, 4. 28040 Madrid.


Madrid Siglo XV, Monasterio de San Jerónimo el Real

En 1464, como conmemoración del éxito obtenido por Don Beltrán de la Cueva en el Paso Honroso, Enrique IV (Valladolid, 1425 - Madrid, 1474), rey de Castilla desde 1454 y hasta el momento de su muerte, decide fundar en el mismo lugar de los hechos, en el camino de El Pardo junto al río Manzanares, cerca de la actual Ermita de San Antonio de la Florida, el Monasterio de Santa María del Paso, llamado posteriormente Monasterio de San Jerónimo el Real. Sin embargo, dadas las condiciones de insalubridad del lugar, los Reyes Católicos dispusieron su traslado, en 1502, hasta su ubicación actual, situada entonces al Este de la ciudad, fuera del recinto amurallado, en un prado en alto junto al arroyo Abroñigal, que pasaría a ser conocido como Prado de San Jerónimo. Las obras comenzaron en 1503, según, quizás, el diseño de Juan Egas, quien tomó como modelos para el nuevo templo conventual las iglesias de los monasterios de Santo Tomás, en Ávila, y de San Juan de los Reyes, en Toledo. Como resultas de ello, tenemos una Iglesia de una sola nave, con crucero poligonal y cubierta por una bóveda de crucería42. A los pies de la misma, en alto, se encuentra el coro, mientras que los espacios existentes entre los contrafuertes del edificio se han aprovechado como capillas. Tanto la Iglesia como el resto de las dependencias conventuales situadas alrededor del primer claustro43, levantado al Sur de la misma, estaban construidos en estilo gótico tardío, o isabelino.

Además de las construcciones propias de un monasterio, contaba con otras instalaciones anexas conocidas como "el cuarto real", donde, en un principio, se recogían espiritualmente los monarcas. Estaba situado al Este y al Norte del ábside44 de la Iglesia y tras las obras de ampliación, realizadas según el diseño de Juan Bautista de Toledo en 1561, durante el reinado de Felipe II, el retiro pasó a ser no sólo espiritual, sino también de distracción. Estas dependencias pueden considerarse como el origen del futuro Palacio del Buen Retiro, levantado durante el reinado de Felipe IV.

Madrid Siglo XV, Portada de la Iglesia de San Jerónimo el Real

Señalemos a continuación los principales cambios sucedidos en el monasterio a lo largo de los siglos, comenzando para ello en el XVI, cuando alrededor del año 1550, reinando Carlos I (Gante, 1500 - Monasterio de Yuste, 1558), se construyó otro claustro en estilo plateresco, situado al Oeste del claustro anterior y que desaparecería al ser derruido en el siglo XIX. Posteriormente, durante el siglo XVII, en 1602 o 1612, el rey Felipe III (Madrid, 1578 - 1621) ordenó la reconstrucción del claustro principal, aquel primero situado al Sur de la Iglesia, en estilo herreriano; un diseño parece que salido de las manos del arquitecto Francisco de Mora y que recordaba al Patio de los Evangelistas del Monasterio de El Escorial. Sin embargo, el resultado de la obra no fue el esperado ya que tan sólo veinticinco años después se encontraba en tan malas condiciones que para su reconstrucción hubo que derribarlo primero. Los responsables de ello fueron José de Sopeña y Miguel Martínez, quienes tras comprometerse a respetar el anterior estilo arquitectónico y a ahorrar materiales, ejecutaron tan meritoria labor que el resultado de su trabajo es el que en la actualidad puede verse cubierto por el llamado "Cubo de Moneo".

Tras la Guerra de la Independencia, San Jerónimo el Real quedó arruinado por el ocupante francés, que, tras expulsar a los monjes, lo había utilizado como cuartel de artillería, no quedando tras su marcha más que los muros y la cubierta de aquel templo que había aunado, en uno solo, las funciones de capilla palaciega y templo conventual. Y es que los soldados habían destrozado la portada gótica y utilizado toda la madera del edificio -incluido puertas, ventanas, muebles y sobre todo el rico retablo, regalo personal de Felipe II a los monjes jerónimos- como leña para calentarse. Más adelante, en 1836, tras la Desamortización de Mendizábal, los monjes tuvieron que volver a abandonar el recinto, esta vez ya para siempre.

Madrid Siglo XV, Detalle representando la Natividad de la Virgen en la portada de la Iglesia de San Jerónimo el Real

La posterior utilización como cuartel de artillería y hospital de enfermos de cólera no le ocasionó sino nuevos daños y desperfectos, no siendo hasta 1848, o 1851 (según la fuente a consultar), cuando, bajo la dirección del arquitecto Narciso Pascual y Colomer (Valencia, 1808 - Madrid, 1870), comience su restauración. Una obra que finalizaría en 1859 y en la que se consolidan las partes hoy existentes (Iglesia y claustro Sur), derribando todo lo demás por encontrarse en un estado de tal ruina que la economía y condiciones del momento no podían solventar. Así, desaparecen, entre otros, el cuarto real, la hospedería, el claustro plateresco y hasta las dependencias de los monjes, por lo que el lugar no volverá ya a ser monasterio. Es en esta obra cuando se construyen las dos torres y la fachada de la Iglesia actuales, que respetan la anterior portada que vemos situada bajo un atrio46, tras un arco carpanel47. A ésta, se le añadieron nuevas esculturas, obra de Ponciano Ponzano (Zaragoza, 1813 - Madrid, 1877), el mismo autor de los relieves del frontón del Congreso de los Diputados y de los leones de bronce allí existentes. Así, en la portada destacan el conjunto escultórico representando la Natividad (nacimiento) de la Virgen María y, por encima de éste, el Calvario48, situado entre dos escudos de la Casa Real Española. En cada lado de la puerta, en las arquivoltas49 laterales, se encuentran dos pequeñas estatuas protegidas por doseletes. Se trata de San Fernando, como patrón de la monarquía española, y San Francisco de Asís, en honor al rey consorte Francisco de Asís, a la izquierda; y de Santa Isabel de Hungría, en honor a la reina Isabel II, y San Jerónimo, advocación del templo, a la derecha. Pascual y Colomer no realizó grandes obras en el interior del edificio y sus intervenciones en el exterior del mismo las llevó a cabo teniendo su mira puesta en la Iglesia de San Juan de los Reyes, la cual había tomado como ejemplo.

Madrid Siglo XV, Torres y Ábside de la Iglesia de San Jerónimo el Real

Sería en 1879, bajo la dirección de Enrique María Repullés (Madrid, 1845 - 1922), cuando le llegaría el turno al interior de los Jerónimos, coincidiendo con su designación como parroquia dentro del Arzobispado de Madrid. Las obras de Repullés finalizarían en 1883 y en ellas, además de deshacer lo que Pascual y Colomer había realizado entre sus muros, modificó la imagen interna del templo, siendo fruto de esta intervención las tribunas situadas sobre las capillas. En el interior, son de destacar, entre otras varias obras de arte, el retablo que preside la Capilla Mayor, obra de José de Méndez y Andrés, pintor de cámara del rey consorte (de 1846 a 1868) Francisco de Asís (Aranjuez, Madrid, 1822 - Épinay-sur-Seine, Francia, 1902); el gran cuadro situado en el hastial50 del lado del Evangelio51, que representa la Última Comunión de San Jerónimo, obra del pintor Rafael Tejeo (Caravaca de la Cruz, Murcia, 1798 - Madrid, 1856) realizada también a instancias de Francisco de Asís; y las cinco capillas situadas a cada lado de la nave y que nombramos a continuación. Comenzamos en el lado de la Epístola y, avanzando de la entrada al templo hacia la Capilla Mayor, vemos la Capilla del Duque de la Torre, la Capilla de la Virgen de Covadonga, Patrona del Principado de Asturias, la Capilla de San José, la Capilla de San Blas y la Capilla de la Virgen del Pilar. Si volvemos hacia los pies del templo por el lado del Evangelio, tenemos la Capilla de la Inmaculada Concepción, la Capilla de San Antonio de Padua, la Capilla de la Virgen de Guadalupe, Patrona de México, la Capilla de la Virgen del Carmen y la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura, Patrona de la Hispanida.

En 1909, con motivo de la boda de Alfonso XIII (Madrid, 1886 - Roma, 1941), se construyó la actual escalera monumental, dado que con las sucesivas obras realizadas en el que era un nuevo barrio surgido en el solar sobre el que había estado erigido el Palacio del Buen Retiro, la portada había quedado a una gran altura sobre el nivel de la calle. En 1948, tras desaparecer el revoco exterior que cubría los muros de la mano del arquitecto Francisco Íñiguez Almech (Madrid, 22 de marzo del 1901 - Pamplona, 6 de agosto de 1982), quedaron éstos al descubierto, mostrando la mampostería y el ladrillo de que están formados. Entre 2001 y 2007, el Museo del Prado vio ampliadas sus dependencias al unirse, mediante un subterráneo, con el antiguo claustro herreriano, el cual cubrió con una estructura diseñada por el arquitecto Rafael Moneo, que ha pasado a ser conocida por su forma como el "Cubo de Moneo". Recientemente, en junio de 2011, finalizaron las últimas obras de restauración llevadas a cabo en San Jerónimo el Real, las cuales habían comenzado en julio de 2009, para la parte exterior del templo, y al año siguiente, para el interior del mismo.

La Iglesia de San Jerónimo el Real, nombrada Monumento Nacional en 1925, era el lugar donde, desde tiempos de Felipe II, los Príncipes de Asturias realizaban la ceremonia de jura como herederos a la Corona española, tras la cual los Reinos de Castilla y León les prometían fidelidad. La última vez que se realizó dicha ceremonia fue en tiempos de Isabel II.

Queremos terminar este artículo sobre San Jerónimo el Real con la misma frase que el arquitecto Ramón Guerra de la Vega finaliza su trabajo sobre el mismo, en el libro "Guía de Madrid, Siglo XIX. Tomo I":

"San Jerónimo el Real es el ejemplo vivo de aquel esplendor del gótico en la primera parte del siglo XIX, estimulada por las tormentas espirituales del Romanticismo".

Localización: Calle de Moreto, 4. 28014 Madrid.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑



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GLOSARIO

- 1 Luctuoso: Triste, fúnebre y digno de llanto.
- 2 Cortes: Junta general que en los antiguos reinos de España celebraban las personas autorizadas para intervenir en los negocios importantes del Estado.
- 3 Alfoz: Conjunto de diferentes pueblos que dependen de otro principal y están sujetos a una misma ordenación.
- 4 Franco: Dicho de una cosa: Libre de impuestos y contribuciones.
- 5 Arrabal: Barrio fuera del recinto de la población a que pertenece.
- 6 Consistorio: En algunas ciudades y villas principales de España, ayuntamiento o cabildo secular.
- 7 Monasterio de San Francisco: El Monasterio de San Francisco fue fundado, según la tradición, por San Francisco de Asís en 1217. Durante el reinado de Carlos III, se sustituyó el viejo templo conventual por la actual Real Basílica de San Francisco el Grande, habiéndose derribado el convento, tras la Guerra Civil Española, con el fin de poder ampliar la Gran Vía de San Francisco.
- 8 Mudéjar: Se dice del musulmán a quien se permitía seguir viviendo entre los vencedores cristianos sin mudar de religión, a cambio de un tributo.
- 9 Arco apuntado: El que consta de dos porciones de curva que forman ángulo en la clave10.
- 10 Clave: Piedra con que se cierra el arco o bóveda.
- 11 Basamento: Cuerpo que se pone debajo de la caña de la columna, y que comprende la basa12 y el pedestal. // Parte inferior de un edificio, de aspecto normalmente sólido.
- 12 Basa: Pieza inferior de la columna en todos los órdenes arquitectónicos excepto en el dórico13.
- 13 Orden Dórico: El que tiene la columna de ocho módulos o diámetros a lo más de altura, el capitel14 sencillo y el friso15 adornado con metopas21 y triglifos.
- 14 Capitel: Parte superior de la columna y de la pilastra, que las corona con forma y ornamentación distintas, según el estilo de arquitectura a que corresponde.
- 15 Friso: Parte del cornisamento16 que media entre el arquitrabe y la cornisa, donde suelen ponerse follajes20 y otros adornos.
- 16 Cornisamento: Conjunto de molduras que coronan un edificio o un orden de arquitectura. Ordinariamente se compone de arquitrabe17, friso y cornisa19.
- 17 Arquitrabe: Parte inferior del entablamento18, la cual descansa inmediatamente sobre el capitel de la columna.
- 18 Entablamento: Cornisamento.
- 19 Cornisa: Parte superior del cornisamento de un pedestal, edificio o habitación.
- 20 Follaje: Adorno de cogollos y hojas con que se guarnece y engalana algo.
- 21 Metopa: En el friso dórico, espacio que media entre triglifo y triglifo22.
- 22 Triglifo: Adorno del friso dórico que tiene forma de rectángulo saliente y está surcado por tres canales.
- 23 Arco de herradura: El que tiene más de media circunferencia y cuyos arranques vuelan tanto como la imposta24.
- 24 Imposta: Hilada de sillares25 algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco.
- 25 Sillar: Cada una de las piedras labradas, por lo común en forma de paralelepípedo26 rectángulo, que forma parte de una construcción de sillería.
- 26 Paralelepípedo: Sólido limitado por seis paralelogramos, cuyas caras opuestas son iguales y paralelas.
- 27 Dovela: Piedra labrada en forma de cuña, para formar arcos o bóvedas.
- 28 Gótico: Se dice del arte que se desarrolla en Europa desde el siglo XII hasta el Renacimiento.
- 29 Porticado: Dicho de una construcción: Que tiene soportales.
- 30 Fuste: Parte de la columna que media entre el capitel y la basa.
- 31 Plateresco: Se dice del estilo español de ornamentación empleado por los plateros del siglo XVI, aprovechando elementos de las arquitecturas clásica y ojival. // Se dice del estilo arquitectónico en que se emplean estos adornos.
- 32 Jamba: Cada una de las dos piezas labradas que, puestas verticalmente en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel33 o el arco de ellas.
- 33 Dintel: Parte superior de las puertas, ventanas y otros huecos que carga sobre las jambas.
- 34 Camarera Mayor: Señora de más autoridad entre las que servían a la reina.
- 35 Gótico florido: El de la última época, que se caracteriza por la ornamentación exuberante.
- 36 Gótico isabelino: También conocido como estilo Reyes Católicos, o gótico flamígero37.
- 37 Gótico flamígero: Estilo ojival caracterizado por la decoración de calados con adornos asimétricos, semejantes a las ondulaciones de las llamas.
- 38 Intradós: Superficie inferior de un arco o bóveda. // Cara de una dovela que corresponde a esta superficie.
- 39 Ménsula: Miembro de arquitectura perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo.
- 40 Doselete: Miembro arquitectónico voladizo, que a manera de dosel se coloca sobre las estatuas, sepulcros, etc.
- 41 Arco conopial: El muy rebajado y con una escotadura en el centro de la clave, que lo hace semejante a un pabellón o cortinaje.
- 42 Bóveda de crucería: Sistema constructivo propio del estilo gótico, en el cual la forma de bóveda se logra mediante el cruce de arcos diagonales, llamados también ojivas o nervios.
- 43 Claustro: Galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento.
- 44 Ábside: Parte del templo, abovedada y comúnmente semicircular, que sobresale en la fachada posterior, y donde se instalaban el altar y el presbiterio45.
- 45 Presbiterio: Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o barandilla.
- 46 Atrio: Espacio descubierto, y por lo común cercado de pórticos, que hay en algunos edificios.
- 47 Arco carpanel: El que consta de varias porciones de circunferencia tangentes entre sí y trazadas desde distintos centros.
- 48 Calvario: Composición que representa la crucifixión de Jesucristo.
- 49 Arquivolta: Conjunto de molduras que decoran un arco en su paramento exterior vertical, acompañando a la curva en toda su extensión y terminando en las impostas.
- 50 Hastial: En las iglesias, cada una de las tres fachadas correspondientes a los pies y laterales del crucero.
- 51 Lado del Evangelio y lado de la Epístola: En una Iglesia, se llama lado del Evangelio al situado en la parte izquierda desde el punto de vista de los fieles, mirando estos hacia el altar. Mientras que el de la Epístola es el de la parte derecha. Toman este nombre de los lados del presbiterio desde donde se lee el Evangelio y la Epístola durante la misa.
- 52 Aguas arriba: Un lugar está aguas arriba desde una posición determinada si para llegar hasta él hay que avanzar en contra de la corriente.

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BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Varios autores bajo la dirección de Amparo Berlinches Acín: "Arquitectura de Madrid", Fundación COAM, ISBN: 84-88496-68-0; D.L.: M-50484-2003.
- Fidel Revilla y Rosalía Ramos: "Historia breve de Madrid", Ediciones La Librería, ISBN: 978-84-87290-66-4; D.L.: M-42000-2007.
- Pedro F. García Gutiérrez y Agustín F. Martínez Carbajo: "Iglesias de Madrid", Ediciones La Librería, ISBN-13: 978-84-96470-48-4; D.L.: M-34219-2006.
- Ramón Guerra de la Vega: "Iglesias y Conventos del Antiguo Madrid", Editor Ramón Guerra de la Vega, ISBN: 84-88271-12-3; D.L.: M-43866-1996.
- Ramón Guerra de la Vega: "Madrid de los Austrias", Editor Ramón Guerra de la Vega, ISBN: 84-398-1478-X; D.L.: M-16286-84.
- José del Corral: "El Madrid de los Austrias", Editorial El Avapies, S.A., ISBN: 84-86280-01-X; D.L.: M-40465-1983.
- José María Castellanos Oñate. El Madrid Medieval
- Licenciado Geronimo de Quintana. A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid. Historia de su antiguedad, nobleza y grandeza. Madrid, 1629
- Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
- Real Sociedad Económica Matritense
- DRAE
- El Mundo - Diccionarios

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Paso Honroso de Don Beltrán de la Cueva

El nombre de Paso honroso se daba tanto al sitio que debía defender un caballero, al cual se le denominaba mantenedor, como a la lucha que éste sostendría con todo caballero que quisiera pasarlo. Estos encuentros se realizaban normalmente en conmemoración de algún hecho de singular importancia y no se limitaban necesariamente a un solo defensor, pudiendo concurrir varios caballeros en su defensa. En España, se dieron varios pasos honrosos, destacando el sostenido en 1433 por Suero de Quiñones, en el Paso del Puente del Órbigo, en señal de amor hacia su dama, Doña Leonor de Tovar; el librado en 1440 por Ruy Díaz de Mendoza en Valladolid como celebración de la boda del príncipe Don Enrique, el futuro Enrique IV, con la infanta Doña Blanca de Navarra; y el del favorito de este rey, Don Beltrán de la Cueva, mantenido en 1459 en señal de obsequio hacia el Duque de Armenach, embajador del Duque de Bretaña.

Este último paso se realizó cerca de donde se encuentra la actual Ermita de San Antonio de la Florida, en la margen izquierda del río, aguas arriba52 del citado templo. El rey quedó tan satisfecho con el desarrollo de este paso honroso, que mandó edificar en aquel lugar el Monasterio de Santa María del Paso que, posteriormente, al trasladarse hasta su actual ubicación, pasó a llamarse Monasterio de San Jerónimo el Real.

Beatriz Galindo

Beatriz Galindo "la Latina" (Salamanca, 1465 - Madrid, 1535) fue una mujer muy culta para su época. Escritora y humanista, llegó a dominar tan bien el latín que fue escogida por la reina Isabel I, en 1486, como su profesora para esta lengua. Una vez en la Corte, por su comportamiento y sabiduría se ganó la confianza de la reina, llegando a ser su consejera. Es en este ambiente donde conocería al militar Francisco Ramírez, "el Artillero", general de Artillería que destacó durante la Guerra de Granada (1482 - 1492). Con él se casó en 1491 y a la muerte de éste, ocurrida en 1501 durante un levantamiento de los mudéjares en la Sierra de Ronda (Málaga), se apartó de la Corte, trasladándose a Madrid y residiendo en el Palacio de Viana, que había sido propiedad de su marido.

En Madrid fundó el Hospital de la Latina (1499) y los Conventos de la Concepción Jerónima (1504) y la Concepción Franciscana (1512). A su muerte, fue enterrada bajo el altar del coro del Convento de la Concepción Jerónima, desde donde fueron trasladados sus restos en 1891 al nuevo convento situado en la Calle Lista y, desde allí, en 1967, hasta el entonces nuevo Monasterio de la Concepción Jerónima situado en El Goloso, el cual a su vez ha sido sustituido por otro más reciente ubicado en 2004 en parte del mismo solar. Igualmente hasta allí han seguido a las religiosas, y a los restos de "la Latina", los sepulcros platerescos de ambos esposos mandados construir por dicha dama y que nunca han sido utilizados. Curiosamente, fueron dos las parejas de cenotafios construidas, una para cada uno de los dos conventos fundados por Beatriz Galindo. La otra pareja de sepulcros se encuentra situada en el Museo de San Isidro.

El apodo de "la Latina" se ha utilizado, en su honor, para dar nombre al Distrito de la Latina y al Barrio de la Latina, ambos en Madrid. En este Distrito, en la Plaza de la Puerta del Ángel, se encuentra una estatua de bronce dedicada a Beatriz Galindo y cuya fotografía mostramos al inicio de la página. Fue construida en 1999 por el escultor José Luis Parés, catedrático de Escultura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense.



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