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Castilla - La Mancha

Cuenca (I): siglos IX a XIII, de su fundación a la conquista castellana

Por Lourdes Morales Farfán

Miércoles, 4 de marzo de 2015


Cuenca, Vista del Este de la ciudad desde el Cerro del Socorro

Vista del Este de Cuenca desde el Cerro del Socorro.

A una altura de unos mil metros sobre el nivel del mar, sobre un cerro rocoso delimitado por las hoces1 de los ríos Júcar y Huécar, se encuentra la ciudad española de Cuenca, capital de la provincia del mismo nombre, perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla - La Mancha. Dicha localidad, con una población de 55.000 habitantes según el INE2, es toda ella un conjunto monumental de cuya importancia da fe el hecho de haber sido declarada en 1966 Patrimonio de la Humanidad.

La fundación de Cuenca ha sido normalmente un tema de debate a lo largo de las distintas épocas, ya que siempre se ha mencionado la posibilidad de que por estas tierras pasara el pueblo cántabro de los concanos, que combatió junto a Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica (218 a. de C. - 201 a. de C.); o que en sus inmediaciones viviera el pueblo prerromano de los lobetanos. Sin embargo, no hay pruebas que puedan demostrar la veracidad de estas afirmaciones y, dado que no se han hallado restos romanos en la capital conquense3, al contrario que en la provincia, todo parece indicar que aquella correspondió a los musulmanes, debido a la necesidad que éstos tenían de disponer de una plaza fortificada en las dos importantes vías de comunicación que trascurrían entre La Mancha y el Valle del Ebro, y entre Levante y el Valle del Tajo. Todo lo anterior no niega que puedan haber existido, de manera continuada, distintos asentamientos dispersos por los alrededores, como así atestigua lo hallado en diferentes intervenciones realizadas en la ladera del Júcar y en algunos lugares de la ciudad.

Tras las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona del castillo que permitieron datar, con bastante seguridad, la construcción del mismo entre los siglos IX y XI, todo parece indicar que los orígenes de Kunka, nombre árabe de la ciudad, se remontan al siglo IX o X, formando parte de la Cora4 de Santaver. Aunque en un principio Kunka no tenía mucha más importancia que la derivada de su utilidad bélica, es a finales del Califato de Córdoba (929 - 1031) cuando comienza a desempeñar un papel más importante en la cora, gracias a los importantes recursos, sobre todo de lana y maderas, que aportaba al mismo. De hecho, aparece relacionada como uno de los 18 centros de mayor importancia textil del Califato.

Cuenca, Vista del Norte de la ciudad desde la Ermita de San Isidro

Vista del Norte de Cuenca desde la Ermita de San Isidro.

Quizás la mejor descripción de la ciudad, a principios del siglo XII, sea la que pueda hacer el geógrafo hispano-musulmán Al-Idrisi (Ceuta, 1100 - ¿?, 1165 ó 1166), del que podemos leer, en el libro Arquitectura de Cuenca. El paisaje urbano del casco antiguo, obra de Miguel Ángel Troitiño Vinuesa, su opinión sobre la misma:

Cuenca es una villa pequeña, pero antigua. Está situada cerca de un estanque artificial y rodeada de murallas pero sin arrabales. Los tapices de lana que allí se hacen son de excelente calidad.

Hay otra descripción más extensa realizada por el historiador Sahib Al-Sala (1142 - 1197), que acompañaba al emir almohade5 Abu Yacub Yusuf (1135 - 1184), gobernante desde el año 1163 hasta su muerte, cuando éste acudió a desbaratar, en 1172, el cerco que los cristianos tenían establecido sobre Kunka. Al-Sala nos habla de una ciudad de 700 habitantes, dotada de una alcazaba6 alta e inconquistable, y rodeada por dos ríos cuyas aguas (en realidad sólo las del Huécar) eran vertidas en un lago artificial, que aseguraba el suministro de agua potable para la villa. Dicho embalse estaba situado en la zona donde hoy se encuentran las huertas del Puente de Palo.

Durante la época musulmana, entre las construcciones de la ciudad, destacan, obviamente, las defensivas, ya que Kunka, además de la muralla que la rodeaba, contaba con los recintos fortificados del alcázar (el castillo) y la alcazaba, ubicada esta última donde la Torre de Mangana. Otro edificio de gran importancia en la urbe es la mezquita, situada en el mismo solar de la Catedral.

Cuenca, Río Júcar a su paso por el Noroeste la ciudad

Río Júcar a su paso por el Noroeste de Cuenca.

Dentro de las sorprendentes y cambiantes alianzas durante la Reconquista (711 - 1492), cabe señalar la del rey Al-Mu'tamid (Beja, Portugal, 1040 - Agmat, Marruecos, 1095), del reino Taifa7 de Sevilla, quien, tras diversos reveses militares frente a las tropas cristianas, decidió pedir ayuda, por segunda vez (1088), a los almorávides8, sólo para comprobar cómo éstos, viendo la debilidad de los mismos, se hicieron con el gobierno de todos los reinos de taifa, incluyendo el suyo, en 1090. Así, tras la pérdida de Córdoba en 1091 defendida por su segundo hijo, al-Mammún, la viuda del mismo, Zaida, es acogida en la Corte de Alfonso VIII (Soria, 1155 - Ávila, 1214), y junto a ella, se pasan al bando castellano varias plazas fuertes, entre ellas la de Cuenca; sin embargo, ésta no duraría mucho en esta situación, al ser recuperada en 1094 por el emir almorávide Yusuf Ben Tashufin (1061 - 1106).

A principios del siglo XII, el 3 de mayo de 1106 (aunque hay indicios para pensar que fue en una fecha posterior), bajo el mando de Fernán Ruiz de Minaya y Blasco Ximeno, las fuerzas de los Concejos9 de Ávila, Segovia y Zamora ocupan nuevamente Cuenca, pero a costa de un número tan elevado de bajas que debieron de abandonarla poco después al no contar con suficientes efectivos que consolidaran su defensa.

Aunque hay otros varios intentos a lo largo del siglo de conquistar la ciudad, algunos de ellos a cargo de Álvar Fáñez, sobrino del Cid, no es hasta el 21 de septiembre de 1171 cuando, tras un largo asedio comenzado, según la tradición, el 6 de enero anterior, las tropas castellanas al mando del rey Alfonso VIII, ocupan definitivamente Cuenca. Tras la conquista, el soberano se estableció en la ciudad durante los siguientes diez años, dotándola de unas leyes, el Fuero de Cuenca, considerado tan perfecto que pasó a ser el modelo de otros fueros para distintas ciudades de Aragón, Castilla, León y Portugal. Igualmente, el rey modificó el espacio urbano, iniciándose las obras de la Catedral, la Ceca10, varias iglesias, la mejora de las defensas y la fundación, en 1182, del Hospital de Santiago.

Cuenca, Río Huécar a su paso por la Calle de la Puerta de Valencia

Río Huécar a su paso por la Calle de la Puerta de Valencia.

El espacio urbano de la Cuenca cristiana se va conformando, primero, en cuanto a la división religiosa. Los musulmanes quedaron situados en el barrio existente junto a la Torre de Mangana, en donde disponían de una mezquita; los judíos, en la Calle de Zapaterías; y los cristianos, en el resto de la ciudad, quedando éstos igualmente divididos en diferentes zonas. Así, a las Órdenes Militares, muy importantes en la conquista de Cuenca, se les asigna distintos espacios urbanos; de esta manera, vemos relacionadas a la Orden del Temple con la zona de la Iglesia de San Pantaleón; a la de San Juan, con la de igual nombre; a la de Santiago, con la del Alcázar; y a la de Calatrava, con la situada junto a la Iglesia de San Esteban. La población se dividirá en cuadrillas y collaciones11. Las primeras eran once y fueron seguramente la primera división de la ciudad: Adarve y Postigo, Alcázar y Alcaicería, Corachuela y Calle de Moneda, San Andrés y Calle de Solera, San Gil y Pellejería, San Martín y Correría, San Miguel y Zapatería, San Pedro y Calle Mayor, San Vicente y San Esteban, Santibáñez y Concejo Viejo, Santo Domingo y Barrionuevo. Las collaciones contaban con una parroquia en cada una de ellas y eran el punto de partida para la elección de los miembros del Concejo; inicialmente, fueron las siguientes trece: San Andrés, San Esteban, San Gil, Santibáñez (la de San Juan), San Martín, San Miguel, San Nicolás, San Pedro, San Salvador, San Vicente, Santa Cruz, Santa María y Santo Domingo.

Veamos, pues, a continuación, qué construcciones quedan de aquellos siglos (IX a XIII) en Cuenca.


* * *
Cuenca, Murallas junto al Paseo del Parque Huécar

Murallas junto al Paseo del Parque Huécar.

La muralla de Cuenca, construida en época musulmana entre los siglos X y XI, fue modificada tras la conquista cristiana de la ciudad y, posteriormente, entre los siglos XV y XVI, momento en que se le abrieron nuevos postigos y se le realizaron diferentes obras de consolidación. A partir de este último siglo, van surgiendo nuevas construcciones que, anexándose a la misma, utilizan la propia muralla como parte de la edificación, algo que aún se puede ver en las calles Moneda y Retiro y junto a la Plaza del Carmen, donde se encontraba la Alcazaba. Más tarde, en los siglos XVIII y XIX, fue desapareciendo gran parte de sus puertas y de sus lienzos, habiéndose salvado algunos de los elementos actualmente conservados por formar parte vital de algunos edificios. La muralla estaba fabricada, en su mayor parte, de mampostería12 con refuerzos de sillares14 en algunos puntos, como las esquinas de varias de sus torres.

Las puertas de la muralla tenían una doble función, ya que además de permitir la entrada y salida de personal, constituían un medio de fiscalizar las mercancías que entraban y salían de la ciudad mediante los impuestos que por ello se cobraban, estando su apertura y cierre regulada por un horario que se adaptaba a las particularidades situaciones de riesgos bélicos o epidemias. Su construcción era de madera reforzada con barrotes y planchas de hierro, existiendo algunas (la del Castillo, la de San Juan y la de Valencia) que además contaban con rastrillos15 o puentes levadizos. En un principio, se cree que la ciudad tenía seis puertas y tres postigos, habiendo variado su número a lo largo de la historia. Veamos a continuación sendas relaciones de los mismos.

Cuenca, Muralla en el Paseo del Huécar

Muralla en el Paseo del Huécar.

La Puerta del Castillo, o de Bab al-Zudda, estaba situada al Noreste de Cuenca, y fue reedificada en el siglo XVI, adoptando el nombre de Puerta de los Hermanos Bezudo, en honor a los mismos, los dos primeros en entrar en la ciudad, algo que le costaría la vida a Pedro, uno de ellos, durante la ocupación de Fernán de Minaya. La del Mercado, situada entre el castillo y la ciudad, y también conocida como de San Pedro por estar cerca de esta iglesia. La de San Pablo, o de Santa María, situada al Este de la ciudad, junto a las Casas Colgadas, en particular por debajo de la Casa de la Sirena, e igualmente inexistente hoy. La de Valencia, una de las principales y protegida, por ello, con forro de hierro en las puertas, puente levadizo y torres; se reconstruyó en el siglo XVI y fue definitivamente derruida a partir de 1865. La del Postigo, dotada de torres y con forma de codo, se encontraba al inicio de las calles de las Tablas y del Pósito, junto a las Escalerillas del Gallo; por ella entró Fernando "el Católico" en 1497 tras jurar previamente el Fuero de Cuenca y las Leyes de Castilla; en 1891, hubo de derribarse debido a las malas condiciones en que se encontraba. La de Huete, o de Puente Seca, era la entrada principal a la ciudad y la mejor protegida de todas; se encontraba situada al principio de la Calle Palafox, donde el edificio de igual nombre, tras un puente defendido por dos torreones y estaba dotada de recias compuertas que, al abrirlas, si el enemigo llegaba hasta ella, podían provocar una inundación con las aguas del Huécar que mantenía embalsadas. La de San Juan, o de Aljaraz, que veremos más detalladamente en el siguiente artículo. La de la Buharda, que no formaba parte de las puertas construidas inicialmente y se localizaba en la ribera del Júcar, por donde se podía cruzar el río, fuera de la muralla y protegida con un muro y una torre; destruida en 1468 por una inundación y posteriormente reconstruida, no se ha conservado hasta la época actual.

Cuenca, Muralla junto a la Plaza del Carmen

Muralla junto a la Plaza del Carmen.

El Postigo de San Martín, junto a la iglesia de igual nombre, desapareció a mediados del siglo XIII. El de San Miguelillo, desaparecido a finales del siglo XIX, se encontraba entre la muralla y la primera casa del Barrio del Retiro, y por él se llegaba hasta el Puente de Palo. El de los Descalzos, llamado también de San Bartolomé y Puerta Nueva, se levantaba cerca del Convento de los Franciscanos Descalzos de San Pedro Alcántara, en la Bajada de las Angustias. El Postiguillo de Santa Cruz, como el propio nombre indica, no tenía gran importancia y se desconoce cualquier información sobre él, excepto que estaba cerca de la Iglesia de Santa Cruz. Y finalizamos esta relación de puertas y postigos con el Postigo de Santa María, que se encontraba cerca del anterior y que igualmente no ha llegado hasta nuestros días.

Cuenca, Murallas en la zona del castillo

Murallas en la zona del castillo.

Así, entre los restos de la fortificación conservados, quedan, además de los existentes en las dos calles antes mencionadas y algunos otros de menor importancia, los que podemos hallar en la parte más alta de la ciudad, en la zona conocida como el castillo de Cuenca, en donde se suceden, de Sur a Norte: una gran torre que formaba parte del antiguo castillo musulmán; a su lado, la Puerta de Bezudo; y por delante de ésta, cruzando el foso exterior de la muralla, excavado en la piedra, el Puente de Bezudo, ambos levantados inicialmente en el siglo XI y reconstruidos y modificados en el XVI; al otro lado de la puerta, hay otra torre, de más pequeño tamaño, que, junto a la mayor, servían de protección a esta entrada. A continuación, y siguiendo la dirección Noroeste de la muralla, se encuentran otras dos torres, la primera, separada unos 14 metros de la anterior y a unos 12 de la siguiente, tras la cual no hay sino otros 10 metros de muralla en desigual estado de conservación.

Localización: Varias zonas. Cuenca.


Cuenca, Ruinas del Castillo de Cuenca

Ruinas del Castillo de Cuenca.

Gran parte de las ruinas del castillo conquense, fueron demolidas durante el siglo XVI para levantar en su solar el Tribunal de la Inquisición, éste a su vez destruido de forma parcial en 1812, durante la Guerra de la Independencia Española y que desde finales del siglo XX y hasta la actualidad es sede del Archivo Histórico Provincial. En el año 1975, existieron unos planes, finalmente no realizados, de levantar sobre las desaparecidas ruinas del castillo un Parador Nacional de Turismo, llevándose a cabo, en sus inmediaciones, una serie de excavaciones y obras de limpieza que sirvieron para la consolidación y puesta en valor, tanto desde el punto de vista arqueológico como turístico, de los restos de la muralla y de la gran torre que constituye el único resto visible de la antigua fortaleza y donde se puede subir gracias a unas escaleras y rampas para ello construidas.

Localización: Calle Trabuco, S/N. 16001 Cuenca.


Cuenca, Arco interior de la Puerta de San Juan

Arco interior de la Puerta de San Juan.

La Puerta de San Juan, por donde, según cuenta la tradición, penetraron las fuerzas de Alfonso VIII que conquistaron la ciudad, ha formado parte de la muralla conquense desde la época musulmana, cuando tenía el nombre de Puerta de Aljaraz16, desconociéndose el nombre de su constructor inicial, aunque no de quién la reconstruyó en el siglo XVI: el maestro cantero Juanes de Zubeta. Posteriormente, las reformas que se llevaron a cabo durante los siglos XVIII y XIX hicieron desaparecer los torreones que, según algunas fuentes, protegían la entrada, construyéndose, además, una serie de viviendas por encima de ella que la hicieron desaparecer casi por completo. En la actualidad, está formada por dos arcos de distintos tipos y comunicados entre sí mediante un pasadizo de piedra; el que se abre al interior de la ciudad, a la Calle General Mola, 2, es un amplio arco de tipo carpanel17, y el que da al exterior es de tipo apuntado18, estando comunicado este último con la Hoz del Júcar a través de una escalera igualmente de piedra.

Según la documentación existente, de finales del siglo XIX, el Arrendatario de Consumos era quien se encargaba de abrirlas, variando el horario de cierre conforme a la estación del año. Así, en invierno, se cerraba a las 21:00; en primavera y otoño, a las 22:00; y en verano, a las 23:00.

Localización: Calle San Juan. 16001 Cuenca.


Cuenca, Portada de la Catedral

Portada de la Catedral.

En el año 1183, se comenzó a construir en Cuenca, sobre el solar de la antigua mezquita aljama20, la Catedral de Santa María y de San Julián, habiendo sido, al parecer, la reina Leonor de Plantagenet, (Castillo de Domfront, Normandía, 1160 - Monasterio de las Huelgas, Burgos, 1214) la impulsora de su fábrica. El templo se realizó en un estilo gótico21 que, aunque se puede considerar temprano, no por ello deja de ser la catedral gótica más antigua de España; en 1208, la consagra el obispo de Osma, Rodrigo Jiménez de Rada "el Toledano" (Puente la Reina, Pamplona, 1170 - Vienne, Francia, 1247), mientras que las naves se levantarían durante la primera mitad del siglo XIII, con lo que se puede dar por concluida su construcción. Aunque no se sabe quién fue el maestro de obras de este templo, sí está claro su amplio conocimiento de la arquitectura de entonces en Francia, en especial la borgoñona y la normanda y de las catedrales de Laon, Sens y Soissons, en Francia, y de la de Lincoln, en Inglaterra, en cuanto al cimborrio23 de la misma.

La planta de esta iglesia es de cruz latina, contando con tres naves en el brazo más largo de la misma y una única en el transepto (brazo más corto), teniendo las bóvedas distinto número de paños según el lugar que cubren. Así, las de las naves laterales son cuatripartitas24; las de la central y las del transepto son sexpartitas25; y la del crucero es octopartita26. La nave de la Epístola27 recibe el nombre de San Cristóbal, la central, el de los Reyes, y la del Evangelio, el de la Piedad, o del Crucifijo; el brazo Norte del crucero se llama de los Canónigos28, y el del Sur, el del Obispo, señalando así sus pertinentes lugares de entrada, motivados por la situación de los respectivos claustros y Palacio Episcopal. La cabecera inicial se construyó sin girola31 y con cinco capillas en su interior; el presbiterio fue dotado con un mayor fondo al estar previsto, desde sus inicios, que la sillería del coro se situara en él. La fachada principal, realizada en un gótico primitivo, tenía tres puertas abocinadas32, las dos laterales, de arcos apuntados, y la central, de arco de medio punto34, un recuerdo éste del románico35, con un rosetón41 de gran tamaño sobre ella. La coronación de la fachada era recta, al igual que las de los cruceros, existiendo dos torres, una en cada esquina, de estilo románico, al estar formadas por dos cuerpos, el inferior cuadrado y el superior octogonal, llamadas Gallo y Saeta. En el brazo Sur del crucero estaba la Puerta de San Lorenzo, la cual se abría sólo en algunas ocasiones especiales, y había otro vano de entrada en este lateral, donde hoy se encuentra la Capilla del Pilar, llamada de San Juan, y en el siglo XVIII, de los Ángeles.

Cuenca, Imagen de la Catedral desde el Cerro del Socorro

La Catedral desde el Cerro del Socorro.

En la construcción del templo, aparece una diferenciación clara entre los elementos más cercanos al románico (la cabecera) con los de estilo gótico (las naves). Así, la primera, entre otras características románicas, cuenta con contrafuertes, carece de triforio42 y las ventanas son de medio punto; mientras, en la segunda, son elementos propios del gótico los arbotantes43 y el triforio de la nave mayor, una pieza esta última, junto a la torre cimborrio levantada sobre el crucero, propias de la Catedral conquense. Dicho cimborrio es de planta cuadrada en el exterior y octogonal en el interior; estando formado por dos pisos abiertos, en todas sus fachadas, con ventanas de arcos apuntados, una doble geminada46 en el inferior y cuatro en el superior. La torre era conocida como del Ángel, al estar rematada exteriormente con una veleta formada por un ángel sobre una bola; sin embargo, dado su deterioro, se retiró en el siglo XVIII, concretamente en 1740, con la intención de colocar otro, algo que no llegó a realizarse.

En el siglo XV, siendo obispo de Cuenca desde 1448 y hasta su muerte Lope de Barrientos (Medina del Campo, Valladolid, 1382 - Cuenca, 1469), se llevan a cabo importantes obras en el edificio, en especial en la cabecera del mismo, destacando la doble girola, para cuya construcción se fijó como modelo la de la Catedral de Toledo y la torre de las campanas, anexa al crucero y destruida al hundirse en 1902. Además, se instalan la sillerías del coro y el retablo mayor, y se levantan un gran número de capillas.

Cuenca, Espacio de la derruida Torre de Campanas

Por delante del coche, espacio de la derruida Torre de Campanas.

En el siglo XVI, se construyen el claustro, la librería, la sacristía47 y la sala capitular, y continúan fundándose nuevas capillas. Destaca la obra realizada a mediados de siglo, cuando Esteban Jamete (1515 - 1565), llamado en realidad Etienne Jamet, o Chamet, un entallador48, escultor e imaginero francés natural de Orleans, construye la magnífica portada que, con aspecto de arco del triunfo de la antigua Roma, da acceso al claustro desde el brazo del crucero Norte. Está formada por un majestuoso arco de medio punto entre dos columnas que sostienen el entablamento superior, por encima del cual se encuentra, perfectamente integrado en el arco, el rosetón del brazo de dicho crucero, en cuya vidriera, realizada por Giraldo de Holanda en 1550, aparece la representación del Árbol de Jesé49. Otra obra a destacar es la demolición del antiguo claustro gótico y la construcción de uno nuevo, renacentista en este caso, cuyas líneas fueron trazadas por Juan de Herrera (Roiz, Cantabria, 1530 - Madrid, 1597), el arquitecto de El Escorial. Sin embargo, esta obra no sería terminada hasta las primeras décadas del siglo XVII.

En el siglo XVII, dada la mala situación económica del Cabildo, al igual que la de todo el país, no se pueden llevar a cabo grandes obras en el templo catedralicio, pero aun así se construyó entre 1629 y 1649 la magnífica Capilla del Sagrario, diseñada por Fray Alberto de la Madre de Dios (Santander, 1575 - Pastrana, Guadalajara, 1635) y erigida para guardar la imagen de la Virgen que había acompañado a Alfonso VIII durante la conquista de Cuenca. En 1664, el arquitecto José Arroyo remodeló la fachada, adoptando ésta el aspecto que mantuvo hasta 1902, aunque con diversos problemas de estabilidad, debiendo ser restaurada, por Santiago Martínez de Palacios, en 1696. Arroyo respetó el estilo gótico de la construcción, a pesar de la remodelación barroca que hizo de la fachada. Así, conservó el parteluz50 de la nueva portada barroca, y las torres de la fachada, coronadas por chapiteles51 de pizarra, las levantó con formas muy similares a las anteriores, con un cuerpo inferior cuadrado sustentando uno octogonal. Otra obra de esta centuria, de entre 1606 y 1614, fue el chapitel, de madera y forrado de plomo, que se colocó sobre la Torre de las Campanas, una obra de no demasiada calidad, al tener que diseñar uno nuevo en 1675.

Del siglo XVIII, destaca la obra (1751 - 1760) de la Capilla de San Julián52, o del Transparente, diseñada por Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, Madrid, 1717 - Madrid, 1785), en donde se instalaría la urna con los restos mortales del patrón de Cuenca. Otras intervenciones de esta época fueron un nuevo Retablo Mayor, que no desentonara con el de la Capilla del Transparente, también obra de Ventura Rodríguez; el traslado del Coro desde el presbiterio54 hasta la nave central, construyéndose para ello una nueva sillería; un nuevo chapitel (1702), de piedra esta vez, para la Torre de las Campanas y un reloj para la misma, colocado después del chapitel, en el mismo año. Dicho chapitel puede haber sido la causa de que en 1902 se derrumbara esta torre, también conocida con los nombres de Torre Mayor, la Giralda y el Giraldo55, y de que como consecuencia de su derrumbe hubiera que desmontar y reconstruir la fachada principal. En este siglo, la fachada continuaba amenazando ruina, decidiéndose después de diversas obras y proyectos desmontar el chapitel que quedaba en una de las torres, tras haber ardido el otro alcanzado por un rayo, no volviendo a colocarse remate alguno en ninguna de las torres.

Cuenca, San Julián sobre el rosetón central

Escultura de San Julián sobre el rosetón central.

Durante el siglo XX, en 1903, tras el derrumbe el año anterior de la Torre de las Campanas, el arquitecto Luis López de Arce dictamina que la parte superior de la fachada principal esta arruinada, siendo parte de la culpa el peso aportado por una escultura de San Julián, decidiéndose entonces rebajar de peso el conjunto y cerrar las puertas de este lateral. Tras ello, el arquitecto Vicente Lampérez y Romea (Madrid, 1861 - 1923) propone reconstruir la fachada siguiendo un diseño suyo conforme a la construcción medieval, la cual ha ido desapareciendo cubierta por los diferentes elementos añadidos a lo largo de los siglos. La nueva fachada comienza a construirse el 28 de septiembre de 1910 y en el momento de esta publicación, marzo de 2015, no sólo no se ha terminado la obra, sino que hace tiempo que no se le añade ningún nuevo elemento, faltando, entre otros, las dos torres, similares a las de las catedrales góticas inglesas, que debían ir en los laterales de la fachada principal y elevarse, junto a sus respectivos chapiteles, hasta duplicar la altura actual de la fachada.

En el año 1902, la Catedral de Cuenca, en la que se dan cita diferentes estilos arquitectónicos, desde el gótico primitivo al neogótico, fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento.

Localización: Plaza Mayor, S/N. 16001 Cuenca.


Cuenca, Torre de Santo Domingo

Torre de Santo Domingo.

La Iglesia de Santo Domingo de Silos, fundada tras la conquista cristiana de Cuenca como una de las parroquias cabecera de collación y construida sobre la parte de la muralla situada junto al desaparecido Postigo de San Miguelillo, fue derribada a principios del siglo XX, no quedando de ella más que la conocida como Torre de Santo Domingo y un lienzo de una de sus paredes, en el que aún son visibles las arcadas que, sobre pilastras56 de estilo jónico57, sostenían la desaparecida bóveda, mismo estilo que los soportes de la hoy inexistente portada, ya desaparecidos, al contrario que la cancela que daba paso al aún existente atrio61. En las distintas obras sucedidas en Santo Domingo a lo largo de los siglos, participaron, entre otros maestros tanto de obras y como de cantería, Juanes de Anduraga, Martín de Mendizábal "el Viejo", Juanes de Mendizábal y Juan Pérez de Celaya.

La torre fue incendiada, en 1706, durante la Guerra de Sucesión Española (1701 - 1713) por las fuerzas del Archiduque Carlos de Austria, siendo restaurada en 1760 por José Martín. De planta cuadrada, fábrica de mampostería y sillares en las esquinas, está dividida mediante una moldura en dos cuerpos, estando el superior, donde irían las campanas, abierto con un vano en cada uno de sus cuatro lados. Estos huecos, construidos con sillares, están formados por arcos de medio punto sobre jambas63 con las impostas64 resaltadas. En el cuerpo inferior, hay diferentes vanos, según la cara de la que se trate; así, el lateral Norte no tiene ninguno, al estar unido al edificio vecino; el del Este está parcialmente en las mismas condiciones que el anterior, no existiendo ningún vano en el trozo descubierto; el situado al Oeste (el que da a la Travesía de Santo Domingo) tiene, sobre un eje vertical, dos ventanas saeteras65 con recercado de sillares; y el restante, el del Sur, tiene otros tres vanos sobre un único eje igualmente vertical, el inferior una saetera y de forma cuadrada los dos superiores, siendo también de sillares el recercado.

En una placa situada en la cara Oeste de la torre y colocada en 1997, se nos informa de que en este templo se fundó, en 1852, la Ilustre y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna.

Localización: Callejón de Santo Domingo, 3. 16001 Cuenca.


Cuenca, Arco apuntado de la Iglesia de San Pantaleón

Arco apuntado de la Iglesia de San Pantaleón.

La Iglesia de San Pantaleón, quizás la más antigua de la ciudad, más aun que la Catedral, se construyó a finales del siglo XIII, siendo la documentación más antigua de ella conservada un documento de donación fechado en 1355 en el que se hace alusión a la misma bajo el nombre de San Juan del Hospital, haciendo así referencia a la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, en la actualidad comúnmente denominada Orden de Malta. Esto no va en contradicción con las fuentes que sitúan su origen como iglesia de la Orden de los Templarios (Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón), al haber pasado algunas de las propiedades de la Orden del Temple, tras su disolución en 1312, a formar parte de las de la Orden Hospitalaria. Sin embargo, otras fuentes especifican que tras la conquista de Cuenca por Alfonso VIII, a la Orden del Temple se le dio un predio66 donde hoy se encuentra la Iglesia de San Esteban y a la Orden de San Juan de Jerusalén el sitio donde se levantó esta Iglesia de San Juan.

La planta del templo original, de orientación Oeste-Este y estilo gótico, estaba formada por tres naves, de cabeceras planas, delimitadas entre sí por pilares sobre los que se extendían arcos apuntados, y contaba con una fachada principal con tres puertas de entrada y un estilo similar a las de las iglesias fernandinas de Córdoba. Los muros eran de mampostería, quedando reservados los sillares para las portadas, de las cuales se ha conservado una, la central, en la que se puede ver el arco apuntado con arquivolta67 de la que fue nave central y uno de los capiteles de temática medieval, consistente en un jinete que alanza a un dragón y en el que algunas fuentes señalan una simbología típica de los templarios.

Cuenca, Antigua nave central de la Iglesia de San Pantaleón

Antigua nave central de la Iglesia de San Pantaleón.

Durante el siglo XV, la antigua iglesia hospitalaria vio desaparecer las naves laterales, hecho motivado quizás por encontrarse rodeada de palacios y situada entre la Catedral y la Iglesia de San Nicolás. Así, durante el siglo XVI, pasa a ser conocida como Ermita de San Juan Bautista, siendo de entonces el vano con arco de medio punto visible actualmente en la cabecera. Nuevas obras de pequeño calado son llevadas a cabo durante el siglo XVIII, momento en que al templo, entonces bajo la denominación de San Juan de Letrán, se le abren los dos nichos del muro Norte, situado junto a la cabecera, construidos con arcos de medio punto y jambas de ladrillo.

Finalmente, el recinto religioso es parcialmente demolido durante la Tercera Guerra Carlista (1872 - 1876) con el fin de utilizar sus ancianas piedras en la construcción de barricadas. La última labor artísticamente importante realizada en la Iglesia de San Pantaleón, como ha sido conocida desde el siglo XIX, tiene lugar en 1998 con la instalación, junto a la cabecera, del monumento al poeta Federico Muelas (Cuenca, 1910 - Madrid, 1974).

Tras la desaparición de las naves laterales, la antigua nave Norte se convirtió en una calle más de la ciudad, llamada actualmente Obispo Guerra Campos, en la que durante unas obras llevadas a cabo en el año 2009 fueron encontradas 23 fosas con los restos de entre 140 o 150 personas de toda edad, desde recién nacidos a ancianos, que habían sido enterradas allí entre los siglos XIII y XVI. Algo que, al no tratarse de una parroquia, puede señalar que los fallecidos tuvieran derecho a enterrarse en la antigua San Juan, bien por tratarse de caballeros hospitalarios, o bien de vecinos que, aunque pertenecieran a las parroquias circundantes, tuvieran algún especial privilegio para que sus restos descansaran allí.

Localización: Calle San Pedro, 10. 16001 Cuenca.


Cuenca, Ruinas de la Iglesia de San Martín Obispo

Ruinas de la Iglesia de San Martín Obispo. Siglo XIII.

La Iglesia de San Martín Obispo, de la que hoy sólo quedan unas exiguas ruinas, fue parroquia de la collación del mismo nombre y se construyó durante el siglo XIII, viéndose arruinada su fábrica en el XIX tras haber sido, junto a las de San Miguel y San Nicolás, una de las tres iglesias románicas que se habían conservado en la ciudad y que habían mantenido el culto desde el momento de su construcción. Originalmente, su planta era la típica de una pequeña iglesia románica, contando con una sola nave en la que se abrían pequeños vanos y carente de sacristía, aunque, igualmente, entre sus restos han quedado elementos propios del gótico, como las arquerías de su lado Norte, o el ábside68, al que algunas fuentes lo sitúan como protogótico. Durante el siglo XVI, fue reformada, levantándose entonces la torre y, quizás, la capilla del lateral Norte, de planta cuadrada y abovedada, añadiéndosele, además, la portada de estilo plateresco69 situada en el lado Sur del ábside, junto a las medias columnas que la enmarcan y que se encuentran anexas a las caras interior y exterior del muro, contando una de ellas con una pequeña ménsula70 en la que había grabado un escudo hoy prácticamente desaparecido. En el siglo XVIII, según algunas fuentes, hubo otra intervención arquitectónica, aunque, en su caso, parece ser que ésta se limitaría al revestimiento interior.

La torre, de la que hoy sólo queda la base, había sido construida a base de mampostería y sillares en las esquinas, era de planta cuadrada, tenía tres pisos y el campanario estaba abierto mediante ventanas en sus cuatro fachadas. El ábside, quizás el elemento más completo que ha llegado hasta nuestros días, es de planta semicircular y aparejo de sillería, teniendo, además de la anterior portada, una ventana central de arco de medio punto ciego y una saetera en su centro, siendo visibles, en su interior, unos arranques de los desaparecidos arcos apuntados con que contaba. El solar sobre el que se levantaba la iglesia y el espacio adyacente ha quedado claramente marcado por unos recios contrafuertes que lo levantan, por el Sur, sobre la calle contigua.

Localización: Bajada de San Martín, 1. 16001 Cuenca.


Cuenca, Iglesia de San Miguel

Iglesia de San Miguel.

La Iglesia de San Miguel, levantada en el siglo XIII como cabecera de su collación al lado de la muralla, debía tener originariamente una única nave con cabecera en forma de ábside semicircular, torre a los pies de la misma y cubierta de madera. Diferentes e importantes modificaciones posteriores, de los siglos XV, XVI y XVIII, transformaron el edificio primitivo, del que han quedado restos en el presbiterio y en el ábside, siendo visibles aún, a la altura de la cornisa original, los canes71 de la misma.

En el siglo XV, se le añade la nave Norte, la cual se techa con artesonado72 mudéjar74. Esta ampliación es una señal en Cuenca de un aumento de población, ya que según iba creciendo aquella, se iban construyendo nuevas naves para dar cabida a un mayor número de fieles. Así, de una nave pasaban a dos, y si éstas se quedaban pequeñas, se construía una tercera. En el siglo XVI, Esteban Jamete aumentó la altura de los muros con el fin de cubrir el recinto con una bóveda de tipo elíptico sustentada sobre pechinas75; igualmente, es entonces cuando se reforma la cabecera, una obra en la que, junto a Jamete, participó el maestro cantero Pedro de Iryzar. Esta intervención debió de llevarse a cabo a mediados de siglo, ya que en 1562, Iryzar aún trataba de que el mayordomo de la iglesia le pagase su trabajo en la Capilla Mayor. La cúpula estaba decorada con motivos florales, al igual que unos medallones que sitúa sobre las pechinas entre cabezas de ángeles. El medallón que aparece sobre la clave es de una calidad superior, estando en él representado el Arcángel76 San Miguel en lucha con el demonio. El desaparecido retablo de la Capilla Mayor era del siglo XVI, quizás una obra de Esteban Jamete, ya que posteriormente le encargarían al artista una reja destinada a la capilla de la Catedral del canónigo Don Juan Barreda, quien le solicitaba que llevara un remate representando la Asunción de la Virgen igual que el que había realizado para el retablo de San Miguel. Otros hechos a destacar de este siglo son la lauda77 realizada en 1533 por el maestro cantero Sebastián de Arnani para la tumba de Juan Cerezo y la disposición testamentaria hecha por otro maestro cantero, Francisco de Luna, de ser enterrado aquí.

Cuenca, Iglesia de San Miguel desde la Plaza del Carmen

Iglesia de San Miguel desde la Plaza del Carmen.

Del siglo XVII, solamente destaca la desaparecida pintura de San Roque, realizada para un retablo por el pintor Andrés de Vargas (Cuenca, 1610 - 1674). En el siglo XVIII, durante el obispado (1738 - 1759) de Don José Flores Osorio, el arquitecto José Martín de Aldehuela (Manzanera, Teruel, 1729 - Málaga, 1802) reforma nuevamente el templo, sustituyendo las cubiertas por bóvedas de cañón, siendo de lunetos78 la de la nave original y de arista79 la de la nave Norte. Las bóvedas se apoyan en dobles pilastras de orden corintio, robusto cornisamento80 y capiteles adornados con cabezas de ángeles. La decoración con rocalla81, muy utilizada en este siglo, es poca y se encuentra dispersa por los arcos fajones82, en las bóvedas y en los lunetos. La portada, también de este siglo, está formada, en su cuerpo inferior almohadillado83, por un arco de medio punto entre pilastras que asoman muy tímidamente, y en el superior, por una hornacina central con venera84 entre pilastras dobles de estilo jónico, y otras dos hornacinas laterales, con veneras también, de menor tamaño y quizás procedentes del siglo XVI, y que conservan aún sus imágenes, en este caso de los donantes85, a diferencia de la central.

Durante la Guerra Civil Española (1936 - 1939), el templo resulta casi destruido, y en 1959, el obispo de Cuenca entre 1943 y 1973 Don Inocencio Rodríguez Díez la cede al Ayuntamiento, encargándose de las obras a llevar a cabo en la misma el arquitecto Fernando Chueca Goitia (Madrid, 1911 - 2004), quien tras restaurarla, la habilita como sala de conciertos, disponiendo para ello de una excelente acústica. Además de diversos conciertos y actos culturales, San Miguel es uno de los espacios donde se desarrolla la Semana de Música Religiosa de Cuenca, dentro de la celebración de la Semana Santa.

El templo, a lo largo de su historia, llegó a poseer esculturas y pinturas de algún valor, tanto artístico como económico; sin embargo, los diferentes episodios bélicos (guerras de Sucesión, de la Independencia, las Carlistas y la Guerra Civil) lo despojaron de la mayoría, conservándose algunas de ellas en la Catedral. En su interior, recibieron sepulturas, entre otros miembros de su parroquia, importantes artesanos de la ciudad, destacando, por tener sus talleres en las inmediaciones, los pertenecientes a los gremios de rejería y orfebrería.

Localización: Bajada de San Miguel, s/n. 16001 Cuenca.


Lourdes Morales Farfán es Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. ↑


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GLOSARIO

- 1 Hoz: Angostura que forma un río entre dos sierras.
- 2 INE: Instituto Nacional de Estadística.
- 3 Conquense: Natural de Cuenca.
- 4 Cora: En la España musulmana, división territorial poco extensa.
- 5 Almohade: Se dice del seguidor de Aben Tumart, jefe musulmán que en el siglo XII fanatizó a las tribus occidentales de África y dio ocasión a que se fundase un nuevo imperio con ruina del de los almorávides.
- 6 Alcazaba: Recinto fortificado dentro de una población amurallada.
- 7 Taifa: Cada uno de los reinos en que se dividió la España árabe al disolverse el califato cordobés.
- 8 Almorávide: Se dice del individuo de una tribu guerrera del Atlas, que fundó un vasto imperio en el occidente de África y llegó a dominar toda la España árabe desde 1093 hasta 1148.
- 9 Concejo: Casa Consistorial. // Ayuntamiento. // Corporación compuesta de un alcalde y varios concejales para la administración de los intereses de un municipio.
- 10 Ceca: Casa donde se labra moneda.
- 11 Collación: División de una ciudad de la España cristiana presidida por una parroquia, con posibilidad de tener cementerio propio al lado de ésta y que, a su vez, se subdividía en barrios.
- 12 Mampostería: Obra hecha con mampuestos13 colocados y ajustados unos con otros sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.
- 13 Mampuesto: Piedra sin labrar que se puede colocar en obra con la mano.
- 14 Sillar: Cada una de las piedras labradas, por lo común en forma de paralelepípedo rectángulo, que forma parte de una construcción de sillería.
- 15 Rastrillo: Estacada, verja o puerta de hierro que defiende la entrada de una fortaleza o de un establecimiento penal.
- 16 Aljaraz: Campanilla o esquila de ganado.
- 17 Arco carpanel: El que consta de varias porciones de circunferencia tangentes entre sí y trazadas desde distintos centros.
- 18 Arco apuntado: El que consta de dos porciones de curva que forman ángulo en la clave19.
- 19 Clave: Piedra con que se cierra el arco o bóveda.
- 20 Mezquita aljama: Mezquita mayor.
- 21 Gótico: Se dice del arte que se desarrolla en Europa desde el siglo XII hasta el Renacimiento22.
- 22 Renacimiento: Época que comienza a mediados del siglo XV, en que se despertó en Occidente vivo entusiasmo por el estudio de la Antigüedad clásica griega y latina.
- 23 Cimborrio: Cuerpo cilíndrico que sirve de base a la cúpula y descansa inmediatamente sobre los arcos torales.
- 24 Cuatripartito: Que consta de cuatro partes, órdenes o clases.
- 25 Sexpartito: Que consta de seis partes, órdenes o clases.
- 26 Octopartito: Que consta de ocho partes, órdenes o clases.
- 27 Lado de la Epístola y lado del Evangelio: En una Iglesia, se llama lado de la Epístola al situado en la parte derecha desde el punto de vista de los fieles, mirando estos hacia el altar. Mientras que el del Evangelio es el de la parte izquierda. Toman este nombre de los lados del presbiterio desde donde se lee la Epístola y el Evangelio durante la misa.
- 28 Canónigo: Eclesiástico que tiene una canonjía29.
- 29 Canonjía: Prebenda30 por la que se pertenece al Cabildo de iglesia catedral o colegial.
- 30 Prebenda: Cualesquiera de los antiguos beneficios eclesiásticos superiores de las iglesias catedrales y colegiatas; como la dignidad, el canonicato, la ración, etc.
- 31 Girola: Nave o conjunto de naves que en la arquitectura románica o gótica circundan el altar mayor, rodeadas por el ábside, y, por extensión, la misma nave en catedrales o iglesias de cualquier estilo.
- 32 Arco abocinado: El que tiene más luz en un paramento33 que en el opuesto.
- 33 Paramento: Cada una de las dos caras de una pared.
- 34 Arco de medio punto: El que consta de una semicircunferencia.
- 35 Románico: Se dice del estilo arquitectónico que dominó en Europa durante los siglos XI, XII y parte del XIII, caracterizado por el empleo de arcos de medio punto, bóvedas36 en cañón37, columnas exentas38 y a veces resaltadas en los machones39, y molduras40 robustas.
- 36 Bóveda: Obra de fábrica curvada, que sirve para cubrir el espacio comprendido entre dos muros o varios pilares.
- 37 Bóveda de cañón: bóveda de superficie generalmente semicilíndrica que cubre el espacio comprendido entre dos muros paralelos.
- 38 Exenta: Aislada, independiente.
- 39 Machón: Pilar de fábrica.
- 40 Moldura: Parte saliente de perfil uniforme, que sirve para adornar o reforzar obras de arquitectura, carpintería y otras artes.
- 41 Rosetón: Ventana circular calada, con adornos.
- 42 Triforio: Galería que rodea el interior de una iglesia sobre los arcos de las naves y que suele tener ventanas de tres huecos.
- 43 Arbotante: Arco por tranquil44 que se apoya por su extremo inferior en un botarel45 y por el superior contrarresta el empuje de algún arco o bóveda.
- 44 Tranquil: Línea vertical.
- 45 Botarel: Contrafuerte.
- 46 Ventana geminada: Partido, dividido.
- 47 Sacristía: En una iglesia, lugar donde se revisten los sacerdotes y están guardados los ornamentos y otras cosas pertenecientes al culto.
- 48 Entallar: Hacer figuras de relieve en madera, bronce, mármol, etc. // Grabar en lámina, piedra u otra materia.
- 49 Árbol de Jesé: Nombre que tradicionalmente se ha dado al árbol genealógico de Jesucristo.
- 50 Parteluz: Columna delgada que divide en dos un hueco de ventana.
- 51 Chapitel: Remate de las torres que se levanta en forma piramidal.
- 52 San Julián: San Julián de Cuenca (Burgos, 1128 - Cuenca, 1208), Patrón de Cuenca. Nacido de noble cuna, tras terminar sus estudios primarios en Burgos, y gracias a la capacidad que demostraba para los mismos, partió hacia Palencia para continuar los estudios superiores en la universidad de esta ciudad, donde los terminó con una brillantez tal, que, a su término, en 1153, y tras obtener el título de Doctor, fue nombrado profesor de filosofía y teología. Su labor como enseñante debió ser tan buena, que varios siglos después, el papa Paulo V (Roma, 1550 - 1621) lo consideró como uno de los grandes teólogos del siglo XII. Otra faceta suya por la que destacó durante los veintiún años que pasó en Palencia, como alumno y como profesor, fue por la caridad que demostraba con los más desfavorecidos, algo que sería una constante a lo largo de toda su vida. Así, en estos años, tejía unas cestillas de mimbre durante su tiempo libre que luego repartía entre los más pobres para que éstos se quedaran, y beneficiaran, por tanto, con el producto de su venta. En 1163, se traslada hasta Burgos, donde pocos años después, en 1166, es ordenado sacerdote. A continuación, acompañado de Lesmes, su fiel criado, emprende una vida de misionero por toda España, siendo nombrado, en 1191 ó 1192, arcediano (encargado del gobierno de la Archidiócesis) de la Catedral de Toledo. En junio de 1196, tras la muerte del obispo de Cuenca, en 1195, el rey Alfonso VIII, a pesar de las negativas que expresa San Julián, lo nombra obispo de esta Diócesis, el segundo en acceder a dicho puesto tras la fundación de la misma en 1182. Allí, destacó por la labor de catequización de una ciudad en la que convivían cristianos, judíos y musulmanes, y por la corrección de los sacerdotes que no actuaban cristianamente, todo ello sin dejar la labor de caridad por la que siempre se caracterizó. Tras ser canonizado53 en el siglo XVI por el papa Clemente VIII (Fano, Italia, 1536 - Roma, 1605) sus restos incorruptos fueron trasladados hasta la Capilla Vieja de San Julián, de donde, en el siglo XVIII, se trasladaron hasta la Capilla del Transparente. De allí, su cuerpo, junto a la urna de plata que lo contenía, fue extraído y quemado durante la Guerra Civil Española (1936 - 1939), quedando unos restos óseos que, una vez acabada la contienda, se devolvieron al mismo lugar de donde habían sido sacados, pero ya sin la urna que los habían contenido, de la que nunca más se supo.
- 53 Canonizado: Declarar solemnemente santo y poner en el catálogo de ellos a un siervo de Dios, ya beatificado.
- 54 Presbiterio: Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o barandilla.
- 55 Giraldo: Se comenzó a llamar así la Torre de las Campanas tras la instalación en ella, durante el siglo XVIII, de una figura masculina en la que se veía representado a Alfonso VIII, y que en una mano llevaba el pendón de Castilla y en la otra, una espada.
- 56 Pilastra: Columna de sección cuadrangular.
- 57 Orden Jónico: El que tiene la columna de unos nueve módulos o diámetros de altura, el capitel, adornado con grandes volutas58, y dentículos59 en la cornisa.
- 58 Voluta: Adorno en forma de espiral o caracol, que se coloca en los capiteles60 de los órdenes jónico y compuesto.
- 59 Dentículo: Cada uno de los adornos con forma de paralelepípedo rectángulo que, formando fila, se colocan en la parte superior del friso del orden jónico y en algunos otros miembros arquitectónicos.
- 60 Capitel: Parte superior de la columna y de la pilastra, que las corona con forma y ornamentación distintas, según el estilo de arquitectura a que corresponde.
- 61 Atrio: Espacio descubierto, y por lo común cercado de pórticos62, que hay en algunos edificios.
- 62 Pórtico: Sitio cubierto y con columnas que se construye delante de los templos u otros edificios suntuosos. // Galería con arcadas o columnas a lo largo de un muro de fachada o de patio.
- 63 Jamba: Cada una de las dos piezas labradas que, puestas verticalmente en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel o el arco de ellas.
- 64 Imposta: Hilada de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va sentado un arco. // Faja que corre horizontalmente en la fachada de los edificios a la altura de los diversos pisos.
- 65 Saetera: Abertura larga y estrecha en un muro para disparar saetas. // Ventanilla estrecha de las que se suelen abrir en las escaleras y otras partes.
- 66 Predio: Heredad, hacienda, tierra o posesión inmueble.
- 67 Arquivolta: Conjunto de molduras que decoran un arco en su paramento exterior vertical, acompañando a la curva en toda su extensión y terminando en las impostas.
- 68 Ábside: Parte del templo, abovedada y comúnmente semicircular, que sobresale en la fachada posterior, y donde se instalaban el altar y el presbiterio.
- 69 Plateresco: Se dice del estilo español de ornamentación empleado por los plateros del siglo XVI, aprovechando elementos de las arquitecturas clásica y ojival. // Se dice del estilo arquitectónico en que se emplean estos adornos.
- 70 Ménsula: Miembro de arquitectura perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo.
- 71 Can: Cabeza de una viga del techo interior, que carga en el muro y sobresale al exterior, sosteniendo la corona de la cornisa.
- 72 Artesonado: Techo, armadura o bóveda formado con artesones73 de madera, piedra u otros materiales.
- 73 Artesón: Elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado.
- 74 Mudéjar: Se dice del estilo arquitectónico que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe.
- 75 Pechina: Cada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forman el anillo de la cúpula con los arcos torales sobre que estriba.
- 76 Arcángel: Espíritu bienaventurado, de orden medio entre los ángeles y los principados.
- 77 Lauda: Lápida o piedra que se pone en la sepultura, por lo común con inscripción o escudo de armas.
- 78 Luneto: Bovedilla en forma de media luna abierta en la bóveda principal para dar luz a esta.
- 79 Bóveda de arista: Bóveda cuyos dos cañones semicilíndricos se cortan el uno al otro.
- 80 Cornisamento: Conjunto de molduras que coronan un edificio o un orden de arquitectura.
- 81 Rocalla: Decoración disimétrica inspirada en el arte chino, que imita contornos de piedras y de conchas y caracteriza una modalidad del estilo dominante en el reinado de Luis XV de Francia en la arquitectura, la cerámica y el moblaje.
- 82 Arco fajón: Arco adherente a una bóveda.
- 83 Almohadilla: Parte del sillar que sobresale de la obra, con las aristas achaflanadas o redondeadas.
- 84 Venera: Concha de gran tamaño, de forma semicircular y convexa, que se suele utilizar como decoración además de símbolo de las peregrinaciones de la Edad Media.
- 85 Donante: Persona que costeaba una obra de arte o arquitectónica, generalmente de tipo religioso, y cuya imagen solía aparecer en estas representada en actitud orante.
- 86 Arzón: Parte delantera o trasera que une los dos brazos longitudinales del armazón de una silla de montar.
- 87 Canciller: En lo antiguo, secretario encargado del sello real, con el que autorizaba los privilegios y cartas reales. Empezó este título en tiempos de Alfonso VII.

DATOS DE INTERES

HORARIOS DE APERTURA/VISITA:

LOCALIZACIÓN Y COMUNICACIONES:

AUTOBUSES:
Estación: C/Fermín Caballero, 20.

CARRETERAS:
Nacionales:
N-320: La Gineta (Albacete) - Venturada (Madrid)
N-420: Córdoba - Tarragona
Autovía
A-40: Maqueda - Cuenca

FERROCARRIL:
Convencional:
- Estación: C/ Mariano Catalina, 10
Alta Velocidad:
- Estación "Fernando Zobel"
RENFE, Telf: 902 240 202 http://www.Renfe.es

AEROPUERTO: Cuenca no dispone de aeropuerto,, los más cercanos están en: Madrid (Barajas) a 160 km., Valencia (Manises) a 195 Km., Albacete a 135 Km.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES EXTERNOS:
- Pedro J. Cuevas: "Cuenca"; Editorial Alfonsípolis; ISBN: 978-84-95963-89-5; Depósito Legal: CU-408-2009.
- María Luz Rokiski Lázaro: "Arquitecturas de Cuenca, Tomo I"; Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha; ISBN 84-7788-155-3; Depósito Legal: TO-0887-1995.
- Miguel Ángel Troitiño Vinuesa: "Arquitecturas de Cuenca, Tomo II"; Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha; ISBN 84-7788-156-1; Depósito Legal: TO-0887-1995.
- José Luis Muñoz y José Luis Pinós: "Calles de Cuenca"; Editorial Olcades; ISBN: 84-85520-00-9; Depósito Legal: CU-183-1977.
- Julio Larrañaga Mendia: "Cuenca: guía Larrañaga"; Estades, Artes Gráficas, S.A.; Depósito Legal: M.11.003-1966.
- Guillermo Fatá y Gonzalo M. Borrás: "Diccionario de Términos de Arte"; Alianza Editorial, S.A.; ISBN: 84-7838-388-3; Depósito Legal: M-36.868-1993.
- Ayuntamiento de Cuenca. Cuenca.es
- Ayuntamiento de Cuenca. Ciudad Patrimonio de la Humanidad
- San Julián 2014. Cuenca. Feria y fiestas del 21 al 31 de agosto
- Diccionario de la Real Academia Española
- El Mundo. Diccionarios

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La leyenda de Martín Alhaja

Cuenca, Arco exterior de la Puerta de San Juan

Puerta de San Juan (arco exterior).

Martín Alhaja era un anciano cristiano que permanecía cautivo de los moros en Cuenca y al que un día se le apareció la Virgen para revelarle el importante papel que desempeñaría en la conquista de esta ciudad por los cristianos. Poco tiempo después, cuando, acompañado de otros dos pastores árabes, hubo de sacar unos carneros al campo a pastar, se encontraron allí con soldados de Alfonso VIII. Martín se identificó como cristiano y les mostró una treta para pasar al interior del recinto fortificado sin ser descubiertos. Para ello, y tras matar a varios de los animales que lo acompañaban, Martín y algunos soldados se cubrieron con las pieles de los mismos y se acercaron hasta la Puerta de Aljaraz (antiguo nombre de la de San Juan), en donde había un soldado ya mayor y medio ciego que abrió las puertas al reconocer a Martín como uno de los pastores que habían salido antes. Una vez abierta la entrada, los soldados cristianos atacaron, matando al guardia y comenzando una lucha por la conquista de la ciudad que duraría toda la noche. Alfonso VIII, al darse cuenta de que había soldados suyos combatiendo en el interior de la ciudad, decidió atacar, rompiendo para ello un postigo en la muralla situado en el camino de Valencia, por el que penetró el resto del ejército. La lucha se desarrolló a lo largo de toda la noche hasta que, a las siete de la mañana siguiente, festividad de San Mateo, Alfonso VIII entró a caballo en la ciudad, llevando junto a él, en el arzón86, la imagen de la Virgen que siempre lo acompañaba.

La historia es muy similar al episodio de la Odisea, de Homero, en la que Odiseo se ata a sí mismo y a sus hombres a los vientres de las ovejas de Polifemo para que éste, ciego, no los descubriese cuando las sacase a pastar y poder así escapar de él. Igualmente, tiene aspectos en común con lo ocurrido en la Batalla de las Navas de Tolosa, en 1212: el pastor que guió al ejército cristiano hasta el campo de batalla por un desfiladero oculto, al que algunos llaman Martín Alhaja y otros lo identifican con San Isidro. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX surgieron importantes voces opuestas a la verosimilitud de la historia, entre otros motivos porque el lenguaje utilizado en esta leyenda es posterior a la época en que ocurrió y porque el origen de la misma se basa, al parecer, en una relación de la historia de Cuenca, de la que sólo quita el episodio de la Virgen, escrita por alguien de nombre Giraldo, que se proclama canciller87 del rey, cuando en realidad no existió dicho canciller.

Alfonso VIII "el de las Navas"

Cuenca, Estatua de Alfonso VIII en la Plaza Obispo Valero

Estatua de Alfonso VIII en la Plaza Obispo Valero. Escultor Javier Barrios, 2009.

Alfonso VIII "el de las Navas", o "el Noble" (Soria, 11 de noviembre de 1155 - Gutierre-Muñoz, Ávila, 6 de octubre de 1214), era hijo de Sancho III de Castilla (Toledo, 1134 - 1158) y de Blanca Garcés de Pamplona (Laguardia, Álava, 1137 - 1156). Rey de Castilla durante prácticamente toda su vida, heredó el trono a la muerte de su padre Sancho III el 31 de agosto de 1158, con apenas tres años de edad, permaneciendo al frente del mismo hasta el final de sus días. Sin embargo, el reinado de Alfonso VIII tuvo un comienzo desesperanzador, pues, a las luchas por el poder de dos poderosas familias castellanas como eran los Castro y los Lara, que pugnaban por hacerse con la tutela del rey niño y la regencia del reino, se unieron las tutelas que sobre el joven Alfonso ejercieron los soberanos de León, Fernando II (1137 - 1188), y de Navarra, Sancho VI (1133 - 1194), quienes se aprovecharon de la situación de inestabilidad existente y aumentaron el tamaño de sus reinos a costa del de Castilla, arrebatando el primero la Tierra de Campos y el segundo, La Rioja.

La anterior situación de debilidad castellana cambiará a partir de 1169, cuando Alfonso VIII comience a gobernar y oriente sus acciones a la recuperación de los territorios perdidos, librando para ello varios enfrentamientos con ambos reinos. Con el de León se irán intercalando, a lo largo de unos treinta años, las luchas por los territorios fronterizos en disputa con largas temporadas de paz, hasta que ésta pareció llegar de manera definitiva en 1197, al celebrarse el matrimonio entre el rey leonés Alfonso IX (1171 - 1230) y la princesa Berenguela (Segovia, 1179 - Burgos, 1246), hija del monarca castellano. Y es que como parte de la dote se incluyeron las plazas en disputa, con lo cual se pudo disfrutar de un período de paz continuado que finalizó, de manera inesperada, en el año 1204, al declarar nulo el Papa Inocencio III (1160 - 1216) el matrimonio por motivos de consanguinidad, reconociendo no obstante la legitimidad de los cinco hijos habidos del mismo. Así, aunque dicho enlace no trajo consigo la paz de manera definitiva, si propició la futura, y definitiva, unión de ambos reinos gracias a uno de dichos niños, el cual reinaría con el nombre de Fernando III "el Santo" (Bolaños de Calatrava, Ciudad Real, 1190 - Sevilla, 1252), rey de Castilla desde 1217 y de León desde 1230. Contra Navarra, y contando con la colaboración del rey de Aragón Alfonso II "el Casto" (Huesca, 1157 - Perpiñán, 1196), la lucha trascurrió de manera distinta, librándose entre los años 1173 y 1176 a base de expediciones que no sólo lograron recuperar el terreno perdido, en 1173, sino que también aumentaron las dimensiones del reino en 1200 con la incorporación, bajo la dependencia del Segundo Señor de Vizcaya Don Diego López de Haro (1152 - 1214), de los territorios de Álava y Guipúzcoa. Con ellos, lograba llevar la frontera castellana hasta el Ducado de Gascoña, dependiente del de Aquitania y que quería unir a su Corona por haberlo aportado como dote su esposa, Leonor Plantagenet, o "de Inglaterra", con la que había contraído matrimonio en 1170. Sin embargo, nunca logró materializar su gobierno sobre el mismo.

Alfonso VII tuvo al principio de su reinado varios enfrentamientos con Aragón motivados por la coincidencia de las ansias de conquistas de ambos reyes por los mismos territorios musulmanes; una situación que se resolverá en 1179 con el Tratado de Cazorla, mediante el cual Alfonso VIII reconocía a Aragón el derecho de anexión de todo el Levante, desde la frontera aragonesa hasta el puerto de Alicante, obteniendo Castilla los mismos derechos sobre la zona comprendida al Sur de este último. Un acuerdo que no es sino el primer esbozo de lo que serían los futuros mapas de Aragón y de Castilla y León.

En las relaciones con los almohades, Alfonso VIII fue intercalando los episodios bélicos con los períodos de paz, motivados muchos de estos últimos por las guerras abiertas contra los otros reinos cristianos, hasta que en el año 1177, ante la necesidad de fortalecer su territorio, ataca y conquista la ciudad de Cuenca, ayudado por el rey aragonés Alfonso II "el Casto". Tras esta conquista, continúa la lucha contra los almohades de manera discontinua hasta la firma de una tregua en 1190. Una paz que resultaría corta, ya que cinco años después, y tras varias incursiones de los castellanos en territorio musulmán, alguna de la cuales llegaría hasta Sevilla, desembarca en la Península Ibérica, procedente del Norte de África, el que fue califa de los almohades entre los años 1184 y 1199, Abu Yaqub Yusuf al-Mansur, quien, al frente de un gran ejército, penetra en tierras castellanas en busca de las tropas cristianas. Ante lo peligroso de la situación que se avecinaba, Alfonso VIII concentra sus tropas en Toledo para, desde allí, y tras obtener el apoyo de los monarcas aragonés, leonés y navarro, lanzarse a la batalla sin esperar la llegada de las tropas aportadas por estos últimos, una decisión que resultará errónea, sobre todo en vista del lugar al que se dirige, Alarcos, en la provincia de Ciudad Real, cuya fortaleza sin terminar poca ayuda le va a poder reportar. Allí, el día 19 de julio de 1195, el rey castellano sufre una dolorosa derrota que le ocasionará la pérdida de un amplio territorio, lo que le obligará a fijar una nueva frontera en los Montes de Toledo y contemplar la posibilidad de perder, entre otras ciudades, la misma Toledo, antigua capital visigoda reconquistada en el año 1085. Tras la pérdida en 1211 de la fortaleza de Salvatierra, también en Ciudad Real, Alfonso solicita ayuda al Papa Inocencio III, quien decreta una cruzada contra los almohades a la que se unen los reyes Sancho VII "el Fuerte" (1194 - 1234), de Navarra, y Pedro II "el Católico" (1196 - 1231), de Aragón, varias Órdenes Militares, entre las que destacan las del Temple y de San Juan, además de las españolas de Santiago y de Calatrava, así como un gran número de caballeros cristianos procedentes de Europa. Con estas fuerzas militares, se llega al día 16 de julio de 1212, cuando se produce la batalla de las Navas de Tolosa, en Jaén, donde aproximadamente doce mil cristianos derrotaron al doble número de almohades. Una victoria que, aunque no significó, de manera inmediata, más que la recuperación de los territorios perdidos por Alfonso VIII, se la tiene como de especial relevancia dentro de la guerra de Reconquista de los ejércitos cristianos, considerándose el punto de inflexión de la misma, la cual finalizaría el 2 de enero de 1492 con la conquista de Granada.

Otras importantes aportaciones del reinado de Alfonso VIII se dieron en los campos de la educación, de las leyes y de la repoblación. En el primero, con la fundación, en el año 1209, de la que se puede considerar la primera universidad española, el Estudio General de Palencia (Studium generale). En la legislación, con los distintos fueros otorgados por el soberano a varias ciudades, entre los que destaca el de Cuenca, utilizado posteriormente como modelo de otros. Y finalmente, en el último, al dar territorios de gran importancia a distintas Órdenes Militares, que se encargaron de su posterior organización y repoblación.

Tras la muerte del rey Alfonso VIII, ocurrida en 1214, y la posterior de su hijo y sucesor Enrique I (Valladolid, 1204 - Palencia, 1217), accedió al trono la hermana de este último, Berenguela de Castilla, ya mencionada antes, que, tras la muerte del monarca el 6 de junio y su proclamación como reina, cedió la corona a su hijo Fernando menos de un mes después, el 2 de julio, pasando éste a reinar como Fernando III de Castilla, y, desde 1230, como rey de Castilla y de León.

Como hemos podido observar, un rey que comenzó su reinado con tan sólo tres años y con serios problemas de finalizar favorablemente el mismo, fue, con su actuación, el desencadenante de una serie de luchas y acontecimientos que tendrían en el futuro dos consecuencias tan importantes para la historia de España: por un lado, la primacía del reino de Castilla sobre el de León, y por otro lado, el debilitamiento, ya de manera irrevocable, de los reinos musulmanes en la península. Sus restos, y los de su esposa Leonor, se encuentran enterrados en el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, en Burgos.

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